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Ni valors ni horizontes

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Ni valors ni horizontes

Escrito por: La Galerna14 enero, 2020
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Buenos días. No queremos ni pensar lo que se habría dicho y escrito del Real Madrid si a mitad de temporada se pone a negociar frenéticamente con diferentes entrenadores mientras mantiene al que está entrenando cada mañana con cara de cornudo resignado. Ni lo queremos pensar ni, en realidad, somos capaces de imaginar a Florentino Pérez comportándose con la falta de clase y la absoluta mezquindad con la que se ha conducido Josep María Bartomeu para dar pasaporte a Ernesto Valverde como entrenador del FC Barcelona. Valors por doquier. Valors a raudales. Valors a cholón, como decía aquel. Marca lo sintetiza bien en su primera plana de hoy.

La bajeza moral con la que ha obrado la junta directiva culé con un buen entrenador y un hombre íntegro (salvo en ocasionales mimetizaciones con el ambiente) como Valverde no tiene parangón ni siquiera en el largo historial de ruindades y mayestáticos ridículos que acumula tras de sí la institución catalana, por más que la incorrección política del señalamiento de todos sus desmanes haya impedido a los medios denunciar con la debida claridad todos sus sonrojantes circos. Efectivamente, parece imposible conducirse con menos ética en más breve plazo de tiempo, con el pobre finado poniendo los conos desde el ataúd mientras calentaba ya su sustituto, primero Xavi con toda suerte de luz y taquígrafos (lo que tampoco deja moralmente en buen lugar al Jardiner) y luego Setién, prestándose a negociar mientras un compañero de profesión seguía aún en el ejercicio de sus funciones.

El finiquito, por lo demás, se ha dilatado también por efecto de la ruinosa situación financiera de los culés. El Barça ha tenido que echar a Valverde más o menos como fichó a Griezmann, pidiendo prestado a fondos lo suficientemente chungos como para comprar su deuda declarada basura por todas la agencias de rating, sobre todo porque sobornar a las agencias de rating para que no declaren basura tu deuda también cuesta dinero.

Al final, en las últimas horas, Valverde se fue y llegó Setién, quien no parece atesorar muchos más méritos para el puesto que el parecerse extraordinariamente a nuestro colaborador John Falstaff. Bueno, sí, ha entrenado a un Betis que a cada hora que pasa jugaba mejor para toda la prensa obligada a apoyar este cambio de técnico absurdo e inmoral en aras de la “ortodoxia” en el juego (con esa misma palabreja lo expresaba un tuitero culé hace unas horas).

La ortodoxia, amics. La ortodoxia de una secta venida a menos que mira con nostalgia al pasado como quien mira a la leyenda del santo grial tiquitatesco. La sensación es que el Barça busca fanáticamente recuperar un estilo que nunca podrá volver, por la sencilla razón de que quienes lo implantaron (el propio Xavi, Iniesta) ya no están en el club, ni tendrá el club otros que se les parezcan. (Por cierto que el mismísimo Iniesta ha criticado desde Japón la falta de principios con que ha obrado el Barça en la destitución de Valverde). Y se da la paradoja, lacerante para este barcelonismo ofuscado y extraviado en el tiempo, de que los pocos centrocampistas del planeta que podrían desarrollar un juego parecido al que encandiló a medio mundo, con el Barça de Xavi e Iniesta, se desempeñan (Modric, Kroos) o desempeñarán (Ødegaard) en el Real Madrid, la odiada némesis.

Dice As que Setién, “el apagafuegos”, reivindica “el estilo de Cruyff”. La realidad es que Cruyff implantó un estilo porque tenía jugadores, como el Guardiola futbolista, que podían llevarlo a cabo. Valverde trató de impulsar un pragmatismo que enterrara el dogmatismo del “estilo” porque sabía que ya no tenía los mimbres, pero le acaban de sepultar por tomarse esas libertades. El Barça se ha convertido en una santa (?) inquisición nostálgica que suspira por la posesión mientras pide préstamos para pagar la luz. Algún alma artera aduciría que para pagar a los periodistas locales también, y si no ved el grado de denuncia que la prensa cataculé manifiesta respecto a la manifiesta (valga la redundancia) falta de valors con la que el Barça ha triturado al txingurri.

Ni una palabra, amics. El tema aquí no es que Marca critique las formas blaugranas, sino que no hay nadie en su entorno que se atreva a hacerlo. El que se mueva no sale en la foto. Si la mitad de la mitad de la mitad de la mitad hubiera pasado en el Bernabéu, los medios madrileños se habrían unido a los catalanes para llevar a Florentino al Tribunal de La Haya (hemos escrito esto en broma y de pronto hemos creído recordar que un eurodiputado ya intentó algo parecido por un fuera de juego o algo así).

Fijaos. Sport y Mundo Deportivo ni mencionan la remota posibilidad de que las formas con Valverde no hayan sido demasiado apropiadas, mira para otro lado, aquí no ha pasado nada, pero es que yo he visto, tú qué vas a ver. Aquí no se dice nada ni del proceso agónico y humillante por el cual Valverde acaba en la calle ni de la razón por la que acaba en la calle, a saber: que por mucho que se diga que la Liga es lo más importante, lo que cuenta es esa Champions a la que el Barça no se acerca ni por asomo desde 2015, no se acerca porque un equipo sin alma, amanerado, regido por una estrella en declive, no es capaz de sostener en la vuelta rentas de muchos goles generadas en la ida, no es capaz en Roma (ay, Roma), no es capaz en Liverpool (ay, Liverpool).