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Posesión infernal

Posesión infernal

Escrito por: Emil Sorel13 septiembre, 2018
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La posesión en el fútbol no puede ser un fin en sí mismo. No se trata de monopolizar la pelota sino de dónde la tienes y qué haces con ella. Esos axiomas los tienen ya aceptados la mayoría de aficionados y, desde luego, los profesionales que, salvo algunas excepciones ya cercanas al integrismo, repudian la posesión como única Religión Monoteísta Futbolística. Pep Guardiola, sin ir más lejos, por citar a uno de los técnicos a los que se suele asociar con el tiki taka. Término, por cierto, que suena más a cóctel hawaiano que a otra cosa.

Sin embargo, años de lucha contra cierta intención de instalar el juego de posesión como Pensamiento Único Futbolístico han acabado por producir una paradoja un tanto extraña: algunos han terminado por creer que tener la posesión es malo. Hombre, pues eso tampoco. Viene a cuento porque ya se percibe que una de las ideas básicas de Julen Lopetegui es controlar el partido a partir de la pelota. En este inicio de temporada, el Real Madrid se ha convertido en el equipo de las grandes ligas europeas con mayor porcentaje de balón, y eso no parece ser casual.

Si no reduces la manida posesión al absurdo, te encuentras con una realidad obvia: si tienes la pelota, hay menos posibilidades de que el rival te marque gol. Teniendo en cuenta que otra de las -lógicas- obsesiones que circulan en el imaginario colectivo madridista en este comienzo de año es la necesidad, casi obsesión, de lograr una mayor fortaleza defensiva, la intención de Lope se entiende perfectamente.

Al contrario de lo que en los años 90 y primera década del presente siglo se transmitía desde algunos púlpitos mediáticos (en aquella época pre-redes sociales toda información táctica venía de los medios tradicionales), la posesión es en la mayoría de ocasiones un recurso más defensivo que otra cosa. Pocos equipos resultaban tan acorazados como la España de Del Bosque que ganó el Mundial a base de unoceros. Al Barça de Guardiola, por seguir la línea, tampoco le llegaban. Resultaba tan increíblemente difícil hacerle ocasiones que Mourinho se inventó el repliegue más ofensivo de la historia: el Madrid no tenía la bola en los Clásicos, pero estaba cerca del gol.

Aquello estuvo bien. El mourinhismo se conserva en un formol mental del que queda el regusto de lucha de guerrilla diaria, de sacudida eléctrica que despertó a club y afición. Pero, tras cuatro Copas de Europa en cinco años -aunque sea ya raro decirlo, se trata de una hazaña que quizá nadie iguale-, el Madrid necesita otra cosa. Mejor dicho, los jugadores que conforman la plantilla del Madrid requieren otra cosa. La apuesta de Lope por la posesión no tiene, por tanto, una intención filosófica (aunque en secreto el madridismo sí disfruta de esa forma de apabullar al rival y habla de posesión en la intimidad) sino de proyectar las características de sus jugadores. Kroos, Ramos, Isco, Benzema, Modric, Ceballos, Asensio, Bale (sí, Bale), Marcelo... son futbolistas que disfrutan con ese estilo de juego y que pueden dar lo mejor de sí de esa manera.

Obviamente, el plan se completa con velocidad en los pases, presión tras pérdida, desmarques de ruptura, transiciones rápidas con lanzadores de primer nivel (Benzema, Isco) y delanteros que pueden amenazar al espacio (Mariano) y en conducción (Asensio, Gareth). Pero, como punto de partida, quizá priorizar la posesión no sea tan infernal.

23 comentarios en: Posesión infernal

  1. "Si tienes la pelota, hay menos posibilidades de que el rival te marque gol". De primero de sofismas valdanianos. Falso: Hay menos TIEMPO, no menos posibilidades. Las posibilidades se definen de manera crítica por los pases que superan rivales (ver artículo de Hughes en ABC). Si se acula la defensa rival es más difícil superar rivales. Saturación del juego, lentidtud, previsibilidad. Si se sube demasiado la línea defensiva es más fácil ser superado.

    Juego total. Jogo bonito. Tiqui taca (atraca). Jugar "bien". Es un recurso más publciitario que otra cosa. Si te ganan siempre quedará el recurso de decir que tú jugaste "bien" y que los otros "sólo se defendieron". O que el césped estaba largo, o seco o demasiado verde.

    Jugar BIEN es GANAR y no una filosofía/religión de juego excluyente.