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Las marionetas de Bartomeu

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Las marionetas de Bartomeu

Escrito por: La Galerna19 febrero, 2020
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Buenos días amigos galernautas. Tal día como hoy afrontamos desde la atalaya del portanálisis  una curiosa mañana de contrastes en la que apoteosis y desenfreno se dan la mano con sainete y esperpento a uno y otro lado de la piel de toro. Hoy nos salé un portanálisis de ángeles y demonios, donde los ángeles son arcángeles y los demonios no pasan de diablillos cabroncetes, donde se asciende la cima demasiado pronto y donde uno se despeña en la vergüenza pero sólo un poquito.

Afirman los politólogos de salón que allá por la meseta existe una factoría de noticias y forofismo madridista que alguien con poco pelo pero muy mala uva denominó Central Lechera desde un Komintern de propaganda. Amaneceres como hoy, tras la enésima gesta colchonera a medias de cada temporada, nos demuestran que, efectivamente, #NuncaDejesDeCreer en las sandeces de Pep.

Ouija Today hace suyo el nuevo eslogan postmoderno de los del Wanda y ya ni se preocupa de taparse un poquito. Efectivamente, anoche el Liverpool comprobó que visitar al Atlético es como rendir tributo al dentista y descubrir aterrado la faz de tu Cholo al otro lado de la mascarilla mientras silban al viento artefactos dentales muy cerca de tu paladar y tu lengua.

Ñíguez marcó un golejo pronto y con eso bastó para desmelenar a los pandas rojiblancos en el Wanda y elevar las portadas de la meseta al edén de la hipérbole, la oda, el cantar de gesta y el panegírico. Tan es así que hay quien saca pecho desde la azotea de su primera plana con el hecho de que el Liverpool no disparó ni una sola vez entre los tres palos.

Meritorio. De hecho el propio Atlético casi (casi) gana una Copa de Europa en Lisboa sin tirar ni una sola vez entre los tres palos.

Asi son los milagros mediáticos del Atléti, capaces no sólo de convertir a Cerezo en estadista en un documental de HBO sobre el chorizo de su antiguo califa, sino de dormir el sueño de los justos de cualquier polémica arbitral que hubiera podido darse. Por ejemplo, una mano, la de Lodi a ras de suelo dentro del área, sobre las que las portadas de la prensa deportiva niegan todo conocimiento. La de Lodi vendría a ser como Las Manos de Orlac, ya saben aquel pianista del celuloide que en 1924 sufrió un accidente y se le transplantaron las manos de un asesino que hacía por su cuenta cosas raras. Y no nos referimos a Onán ni sus derivados metalingüísticos.

 

No sabemos cuántos le daban a Nobita pero unas cuantas (leches) se llevaron jugadores como Messi y Piqué de una empresa subcontratada por el Barça para crear cuentas troll en busca del mayor impacto culé en internet. Enhorabuena Barto. Impacto TV. Lo has conseguido.

El sainete es tal que Piqué ya se permite el lujo de llamar titella (marioneta) a periodistas culés pro Bartomeu, en la red del pajarito azul. Para pájaro, Gerard, Marçal.

Sin duda, un bochorno (más) del mes que un club que merece algo más que un discreto "Lio en la Red" como despacha el asunto el diario de Godó, Grande de España, o un lastimoso "Crisis cerrada en falso" como saluda Sport, en casposo oxímoron.

Estas cosas pasan porque desde siempre se sintieron un poco elfos, elevados, distinguidos, de alta alcurnia, mágicos, cultos y de orejas puntiagudas. Payeses pero elfos, oiga.

Tan es así que por allí es tan normal desestabilizar clubes humildes -Real Sociedad, Alavés, Getafe, Betis, Leganés o el que pase por allí- con tal de fichar (o no) a un nuevo nueve, cual fenicio que se pasea en un mercado persa.

Así son los elfos. Tampoco los podemos entender.

Lo que nosotros sí entendemos, amigos galernautas, son las lágrimas de emoción de un chaval de 18 años, Reinier, el día de su presentación como nuevo jugador del Real Madrid, el club más laureado del planeta.

¿Braithwaite, decías?