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Nikola Mirotic, aquí no hay playa

Nikola Mirotic, aquí no hay playa

Escrito por: Pepe Kollins1 julio, 2019
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No tengo problema en reconocer que me ha dolido la más que probable marcha de Mirotic al Barça. No se trata de temor. Sin duda es un formidable jugador de baloncesto que además ha mejorado mucho en su periodo americano. Pero si con los de Laso te irías tranquilo al desembarco de Normandía tampoco hay problema para tomar la playa de la Barceloneta por más que Mirotic nos reciba en un nido de ametralladoras. Que a nadie le quede la menor duda, la volveremos a tomar.

Pero es cierto que duele, al menos a mí, ver a un tipo que creció en tu casa, que creíste uno de los tuyos, pasarse al otro bando sin comprender muy bien siquiera a cambio de qué. Mirotic es a estas horas un jugador libre que puede negociar con cualquier equipo. Hasta ayer pertenecía a los Milwaukee Bucks, semifinalistas de la NBA. En el equipo liderado por el MVP de la competición, Giannis Antetokounmpo, el hispano montenegrino ha cuajado una gran año con unas medias de 11.6 puntos y 5.4 rebotes en temporada regular. En el último tramo de la temporada perdió su condición de titular, lo cual no empaña su buen concurso.

Como agente libre, Nikola podía negociar con cualquier franquicia, pero para extrañeza de todos los aficionados, periodistas y profesionales del baloncesto – a excepción de Chema de Lucas y José Ignacio Huguet que apuntaron esta posibilidad hace unos meses - no decidió hacerlo al mejor postor, que podría haber sido cualquiera de los varios equipos de la NBA que le pretendían, sino a un equipo FIBA: el F.C. Barcelona. La pérdida, en apariencia, no solo se producía en lo deportivo sino también en lo económico. Utah Jazz ofrecía al jugador un contrato de 45 millones de dólares brutos por 3 años, lo que equivale a 39.7 millones de euros, unos 13,2 al año, y cuyo neto parecía, a priori – la fiscalidad en Utah es de las más bajas de Estados Unidos -, fuera del alcance de un equipo europeo. Pero no ha sido así, o casi.

Desde que pareció confirmarse la noticia, los rumores sobre la cantidad exacta que podría recibir el jugador han variado notablemente. Aunque parece que finalmente será un contrato de cuatro años (3+1) que partirá de 4 millones netos y se incrementará 0.5 cada temporada hasta terminar en 5.5. Unas cifras estratosféricas para Europa. No obstante, hay que resaltar que el jugador no va a ganar más dinero en Barcelona, de hecho, perderá una cantidad considerable con respecto a lo que le ofrecían en USA.

No podemos encontrar tampoco un motivo deportivo en la decisión. Hay jugadores que han abandonado la NBA por sentir frenada su progresión como jugador. No era el caso. Mirotic seguía una línea ascendente en el baloncesto americano. Sus mejores años estaban por llegar. Tampoco se puede alegar que se sintiese frustrado por jugar en un equipo que no optase a títulos. Milwaukee estuvo a un partido de proclamarse campeón de la Conferencia Este y de jugar la final de la NBA. Además, los equipos que le pretendían (Utah y Lakers) van a ser muy competitivos el año que viene.

Queda suponer, por tanto, que se trata de una cuestión personal. En el día de ayer se dijeron todo tipo de supuestas motivaciones. Se mencionó que su salida del club no fue la mejor posible y que su relación con Laso tampoco terminó de la mejor manera. Una teoría que se fundamenta en el reparto de minutos que el jugador no creyó justo en su última temporada y en la ausencia de una mención a Pablo Laso en su carta de despedida. Razones de poco peso como para considerar que pudieran motivar un deseo de venganza por el cual sacrificar una carrera exitosa en la NBA y una buena cantidad de millones. A parte de que la gestión de Laso, aquel último año de Mirotic, quedó avalada desde el momento en que sustituyó al montenegrino por un jugador de 37 años – el Chapu Nocioni – con el cual la sección hizo pleno de títulos.

El caso es que Mirotic tiene todo el derecho del mundo a elegir destino, solo faltaría, pero no deja de sorprender que no dudara en la elección por la que ha optado, sin tan siquiera valorar otras en Europa - según rezan todas las informaciones - y por qué no, incluso sondear al club blanco. Mucha gente ha aludido a su condición de profesional extranjero como un factor que le excusa de posibles simpatías hacia un exequipo. Pero es que el Real Madrid para Nikola Mirotic no era un club ajeno. El caso de Mirotic no guarda relación, ni por asomo, con el de Ante Tomic. El Real Madrid fue el equipo en el que se formó como persona y jugador durante nueve años. Al que llegó en 2005, con tan solo 14, y del que se fue en 2014, con casi 24. A Nikola le hemos visto ser feliz con esa camiseta, llorar con ella, animar a su equipo de fútbol desde la grada del Bernabéu, celebrar los títulos de las dos secciones madridistas desde las redes sociales, proclamar el orgullo de representar al Real Madrid en la NBA y hasta afirmar que jamás jugaría en el F.C. Barcelona. Tenía a un club y a una afición que le adoraba y ha decidido renunciar a ello a cambio de no sé sabe todavía qué.

Lo que sí dudamos es que la motivación que tiene Mirotic, la que sea, pueda superar a la que sientan los jugadores del Real Madrid ante esta decisión. Si algo tiene el equipo de Laso es una cohesión interna casi lindando con lo familiar. Los jugadores que pasan por este equipo se sienten – todos menos al parecer uno - parte de un todo que nunca abandonan, como demuestra el “me gusta” que dio Luka Doncic ayer a un tuit en el que se criticaba a Mirotic por su decisión.

Solo cabe afrontar el reto del año que viene como la culminación definitiva de un equipo de leyenda, que esta vez se va a enfrentar a un rival que ha enloquecido en un espiral de gasto que tampoco comprendemos. Y es que todo es más fácil desde un lugar en el que los jugadores supuestamente perdonan dinero para enrolarse en un proyecto que lleva cinco años de fracaso en fracaso, por la sencilla razón, según el discurso oficial de la prensa de Barcelona, de que literalmente “buscan la felicidad” o como me decía ayer un amigo - y creo que en serio - porque quizás lo que realmente les apetece es ir a la playa cada mañana. Lástima que en Madrid y en Utah no haya una. Será eso.

 

 

Pepe Kollins
Redactor jefe de La Galerna. Nombre: Javier Alberdi @JavierAlberdi. Antaño participé activamente en Ecos del Balón, El Asombrario y The Last Journo. Coordinador y coautor del libro "Héroes": https://bit.ly/2JC6kwx