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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

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Escrito por: La Galerna17 marzo, 2020
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Buenos días. Por casi todos debe de ser conocida la predilección del delantero francés del Arsenal, Pierre Emmerick Aubameyang, por el Real Madrid. Baste decir que el también gabonés, en reiteradas ocasiones, ha expresado que le prometió a su abuelo que un día vestiría de blanco. Pero, según Sport, ahora “quiere” fichar por el Barcelona. Un dato revelador que aporta nuestro dilecto diario requetecataculé, definitivo diríamos, es que “algunos familiares del futbolista residen desde hace meses en una localidad costera cercana a Barcelona”. La perspicacia de Sport (no todo iba a ser impudicia) nos deja awatsonizados por su sherlockización. El Barcelona (apunta nuestro con voluntad amado, de amor reflexivo inundado diario catalán) lo tiene “controlado”, lo cual es una garantía casi absoluta de que acabe marchándose a otro equipo distinto al azulgrana, o de que continúe en el club londinense, tal y como han certificado decenas y decenas de portadas sportivas a lo largo del tiempo. Decenas y decenas de gatillazos portadistas para el sacrificado lector culé al que, no obstante, debe de gustarle esta sórdida marcha: la ilusión efímera y la posterior desilusión, el fogonazo seguido de la oscuridad, la alegría breve precediendo a la tristeza, la derrota a continuación de la victoria perecedera como la huidiza República antes del precipitado regreso a la Monarquía.

El “mercado en tiempo de coronavirus”, como refiere entre bambalinas un erizado (imaginamos) Ernest Folch, es también la prioridad de Mundo Deportivo, que aparece de buena mañana con ¡Siney! Neymar otra vez rondando los pensamientos del cataculerismo es como esas viejas historias de rencillas y pasiones de los pueblos. Es un poco como en Romeo y Julieta, o mejor, como en West Side Story, por las canciones que parecen salir siempre de esas portadas en las que el amor, a pesar de los navajazos del entorno neymariano, siempre triunfa. Nosotros, siempre que Junior protagoniza un nuevo anhelo (el mismo de siempre, una suerte de comodín) en la fachada de este mundo alucinante, escuchamos: I feel pretty/Oh, so pretty/ I feel pretty and witty and bright/ and I pity/any girl who isn’t me tonight... con verdadero encanto, agradecidos por la distracción y la melodía, más en estos tiempos terribles y difíciles e inciertos en los que resulta complicado ponerse con tanto donaire en los zapatos y entre las gasas de Natalie Wood.

En As hoy nos hablan de Tokio 2020. Una ilustrada carrera de obstáculos hacia los Juegos Olímpicos que encartelan con el lema circense “Más difícil todavía” debido a la crisis sanitaria mundial. Cualquiera diría que se han puesto serios, que se han hecho objetivos, afutboleros, aantimadridistas en el jardín de las delicias de Relaño. Pero no, amigos. Si uno se adentra entre los plátanos y aparta las hortensias y los rododendros, se encuentra con una imagen robinsoniana, de cuando el infortunado naúfrago descubre con horror la vecindad y los sacrificios humanos de unos nativos antropófagos. En el interior de la isla de As celebran que se cumple un año del último gol de Bale en el Santiago Bernabéu. Y decimos “celebran” por los cánticos y el sonido de los tambores que resuenan al tocar uno de estos ejemplares prisaicos. Si uno se aproxima (abre sus páginas) puede asistir con espanto al placer salvaje de los bailes tribales. Gareth atado a un poste y un redactor enfervorizado escribiendo cosas como: “... la pasada campaña, sin ir más lejos, decidió irse a Gales tras perder en Vallecas con el Rayo: pidió que un coche del club le llevase al aeropuerto desde el estadio vallecano, algo que enfadó y deterioró su relación con el técnico...”.

Salimos despavoridos hacia nuestro refugio que, una vez más, en medio de la inquietud, la invención y el salvajismo, es la fachada de Marca, precisa en su mensaje e impecable en su contención y en sus formas.

Pasad un buen (y casero) día.