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Messi, Marcelo y el gusano cuántico

Messi, Marcelo y el gusano cuántico

Escrito por: Pepe Kollins3 marzo, 2020
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En ocasiones vivimos situaciones que no encajan con nuestro orden mental. Circunstancias tan excepcionales que inconscientemente tratamos de pasar por alto como si se tratase de un frame defectuoso al que conviene no prestar atención. Son gusanos cuánticos que nos conectan con el futuro y que por tanto están cargados de significación, que nos avisan de todo aquello que está por venir. En el clásico de este domingo, millones de personas pudimos experimentar un instante de esa naturaleza.

Tan solo habían transcurrido tres minutos desde que Vinicius marcase el 1-0, cuando Leo Messi quedó en posición adelantada, con el balón controlado, a quince metros de la frontal de Thibaut Courtois. En sus inmediaciones, apenas Marcelo, algo escorado a su derecha, a no menos de dos metros, y Raphaël Varane, a su izquierda, a por lo menos cinco. A casi nadie se le pasó por la cabeza que el argentino no se plantase ante el guardameta belga y pusiese el empate en el marcador. Dado el registro de antecedentes que almacenaba nuestra memoria la amígdala activó todas las alarmas. Todavía quedó un margen para apretar las nalgas, agarrándonos a una intervención divina del portero, pero sabíamos que las opciones eran escasas.

Y entonces ocurrió aquello que no entraba en ningún cálculo de probabilidad.

Marcelo aceleró su carrera y en apenas unos segundos pudo recortar su distancia con Messi, cruzarse frente a él, lanzarse al suelo, rebañar el balón y desestabilizar al delantero azulgrana que ya no pudo proseguir la jugada. Aquello no había ocurrido, nos dictó con prontitud nuestro cerebro, que procedió a obviar el recuerdo para sortear el cortocircuito.

Eppur si muove.

En este caso, nos referimos a Marcelo, que ganó por velocidad al futbolista más rápido, con balón controlado, del mundo. Pero realmente, lo que presenciamos fue un salto en el tiempo. Un aviso a navegantes que ha congelado el alma de los barcelonistas mucho más que el marcador con el que finalizó el encuentro o que la clasificación del campeonato: el Lionel Messi que disputó el balón con el defensa brasileño era aquel que está por venir, aquel que llegó del mañana para mostrarnos lo que nos deparará un futuro no tan lejano.

Ahora podemos presenciar a un Messi que ya no es decisivo en partidos de primer orden. Así lo refrendan las eliminatorias de Turín (2017), Roma (2018) y Liverpool (2019). O una estadística todavía más contundente: el argentino no marca ni asiste en un clásico desde la marcha de Cristino Ronaldo del equipo blanco. Y ya se han disputado cinco. De sus 18 goles en Liga, 5 se los ha marcado al Eibar, 3 al Mallorca, 3 al Celta, 2 al Valladolid, 1 al Granada, 1 al Alavés y 1 al Levante. Si contemplamos los 8 primeros clasificados, tan solo le ha marcado un gol al Atlético de Madrid y otro al Sevilla. En sus cuatro partidos con equipos de cierta entidad en Champions esta temporada (dos contra Borussia Dortmund, Inter de Milán y Nápoles) también ha logrado un único gol. En estos casos - y contra los ocho primeros de LaLiga -, nunca abriendo marcador.

Pero lo sucedido en el Santiago Bernabéu, durante ese desajuste en el espacio tiempo, ocurrido en el minuto 74, no tiene que ver con el marco actual. No hablamos simplemente de un jugador venido a menos. De hecho, Messi es el actual pichichi, un futbolista capaz de mantener todavía (aunque con alguna red) a un equipo en claro declive en la lucha por el título de Liga. Lo que sucedió en ese momento fue que nuestro querido Marcelo, un orfebre del pase y el quiebro, un artista capaz de trazar arabescos con el balón en los pies, pero siempre desde la pausa, un defensa delantero al que se le hace tan cuesta arriba volver como cuesta abajo irse al ataque, este Marcelo, al que los años han hecho mella hasta no poder disputar una carrera contra ningún delantero veloz, consiguió ganarle una a Lionel Messi partiendo de varios metros de desventaja y hasta robarle el balón.

A un Messi venido de un futuro cercano. Un Messi que se termina. Y eso es lo que realmente tiene acongojado a todo el barcelonismo hoy.

Pepe Kollins
Redactor jefe de La Galerna. Nombre: Javier Alberdi @JavierAlberdi. Antaño participé activamente en Ecos del Balón, El Asombrario y The Last Journo. Coordinador y coautor del libro "Héroes": https://bit.ly/2JC6kwx

16 comentarios en: Messi, Marcelo y el gusano cuántico

  1. Esas son exactamente mis sensaciones para ese momento.
    Y hablando de sensaciones, me llama la atención que, de un tiempo a esta parte, estemos más esperanzados por que le llegue el declive a Messi que por lo que pueda hacer nuestro equipo.