Las mejores firmas madridistas del planeta

Malamente

Escrito por: Nacho Faerna2 junio, 2018

Jamás tanto cariño doloroso,

jamás tan cerca arremetió lo lejos.

Confieso no haber entendido los versos de César Vallejo hasta el pasado jueves cuando me enteré de la dimisión de Zidane. Me pilló de viaje, a cientos de kilómetros de Madrid, precisamente en la ciudad del eterno rival. Estaba a punto de subirme a un taxi con tres amigos, uno culé, otro atlético y un tercero al que no le interesa demasiado el fútbol. Qué huérfano y desamparado me hallé. Lo lejos arremetió tan cerca que sentí temblar el suelo bajo mis pies. Ni una semana había durado la felicidad de la Decimotercera, de la tercera consecutiva, de la séptima en color. Creía, ¡cuánta ingenuidad!, que la inoportuna pataleta de Cristiano y la tristura galesa de Bale era lo peor que nos podía pasar. Les había reprochado a los dos con razón que empañaran el brillo de la Orejona. Pues ojalá se le hubiera resbalado a Ramos de las manos desde lo alto del autobús en el desfile triunfal del domingo. Cualquier posible calamidad me parece ahora, sólo unos días más tarde, un pequeño contratiempo sin importancia. Qué afortunados éramos sin saberlo. Tanto dolor nos produjo el cariño, y tan profundo, que ahora mismo pienso que lo perdido es irrecuperable, que no volveré a sonreír, que nada merecerá ya la pena.

¿Por qué, Zidane?

Por nuestro bien, por el del Madrid, respondió en rueda de prensa. Perdón, pero no lo entiendo, como no entendía al poeta peruano; no me cabe en