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Cuídese usted, Sr. Modric

Cuídese usted, Sr. Modric

Escrito por: Mario De Las Heras21 octubre, 2019
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En La Galerna hablamos mucho del parón de selecciones cada vez que viene. Es la comidilla. Nos ponemos a mirarlo de reojo y por encima de los hombros y por las esquinas y lo despellejamos. Yo salgo al patio de tender (en La Galerna tenemos patio de tender, tenemos de todo) y me encuentro a Fredo Gwynne, desde el tercero, poniéndolo verde en animada conversación con Manuel Matamoros, que ha salido a marujear del parón con la excusa de tender los calzoncillos.

Que si míralo qué facha tiene; que qué desfachatez presentarse así sin avisar; que si siempre hace lo mismo; que si este hombre no aprende... Luego los chicos se van con él sin pensarlo, qué tendrá ese truhán, como si ellos fueran los comanches y él el jefe John Gedsudski de aquel cuento de Salinger: El hombre que ríe.

Y sí que parece que se ríe, sobre todo del Madrid. Yo ya no quiero soportarlo más. El otro día se lo dije en el patio a mi vecino del quinto, que no es otro que Falstaff, quien apuntó que la queja debíamos elevarla al vicepresidente de la comunidad, Pepe Kollins, y al presidente Bengoechea como primer paso para alcanzar cotas más altas y conseguir terminar con este problemón.

Tanto rajar no nos sirve de nada. Al principio pensábamos que echábamos el rato con ese pájaro que viene con nocturnidad como el lobo en los cuentos a por las ovejas. Pero la realidad es que nos afecta. Y nuestras ovejas deben de serle muy apetitosas. Tan buenas, tan blanquitas. Nunca dicen nada. Nunca se defienden. Simplemente se van y luego vienen casi siempre en un estado deplorable, como con resaca de la juerga. Menudo es el parón de selecciones: un golfo al que hay que poner freno de una vez.

Pero a ver cómo se lo quitas de la cabeza a los chicos. Que es que pierden el norte por irse con él. Qué tendrá ese bribón que se los lleva como Drácula a Mina Murray. Aunque otra cosa sí se puede decir (lo tenemos también muy hablado en el patio) y es que los chicos no parece que pongan mucho de su parte. Vamos a ver. Que Bale es muy delicado y se nos vuelve con los cramps antes de haberse ido. Que eso lo sabemos todos, hombre.

Y Lukita. Que ya no eres tan Lukita. Que ya no se puede uno ir de parranda como con veinte años. Y eso también lo sabemos todos. Que nos tienes que durar años todavía. Cuídese usted Sr. Modric, por el amor de Dios (no sé quién lo decía así la otra tarde en el patio, creo que José María Faerna), que ya no es usted un chaval. Y es que se nos pierden. Se nos están perdiendo y no es metáfora sino realidad, de momento en Mallorca y en Estambul.

Y Ramos. Boh. A Ramos lo ponemos (yo, sobre todo) fino en el patio. Pero es que este chico va a peor. Con la edad que tiene, oigan. Todo un capitán haciendo el ganso todo el día: que si una serie de televisión, el sombrerito, que si la intensidad y los Juegos Olímpicos y la última que si me voy con la selección a pesar de que no puedo jugar porque estoy sancionado, en vez de volver a entrenar donde me pagan. Vamos, digo yo. Pues no.

No sé yo que vamos a hacer con el parón, ese libertino; pero tampoco sé lo que vamos a hacer con estos chicos que no se pierden una. Claro, debe de ser más divertido ir a jugar con los compadres fuera de presiones profesionales y de rigideces técnicas. Y a lo mejor más motivador, y esto sería lo preocupante. Hazard abandonando la disciplina del club durante días por el nacimiento de su hijo me parece un poco exagerado. Y dejémoslo ahí que no trabajamos para el As sino casi para todo lo contrario.

El caso es que durante estos días los he visto marcharse uno detrás de otro con el parón, y al principio ha sido un poco como estar ya acostumbrado. Como el padre que despide a sus hijos que se marchan de excursión en el autobús. Los jóvenes comanches en el autobús amarillo con el jefe Gedsudski que les cuenta por el camino la historia del hombre que ríe. Pero luego ha sido como si me detuviera de pronto, percatado por primera vez de que los jóvenes comanches hace mucho que dejaron de ser jóvenes y comanches como para ir a despedirles sin más, igual que cuando no tenían pelos en las piernas.

Los chicos ya son mayores para irse de excursión así, sin pensarlo, con esa alegría juvenil. Que ya son profesionales. El parón es un vividor, un vagabundo, un sicalíptico, de acuerdo; pero a veces me da por pensar que los chicos también lo son, como si ya nadie les contara el cuento del hombre que ríe. Como si ese hombre que se ríe fueran ellos.

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.

7 comentarios en: Cuídese usted, Sr. Modric

  1. Lo de Modric y Ramos, no tiene sentido ni responsabilidad. Modric puede ir a jugar con su selección y descansar y cuidarse, para no tener lesiones, como hace su club, que lo cuida, eso es falta