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Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera

Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera

Escrito por: Luis Alonso4 enero, 2024
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Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Cuando hace diez años (¡diez años ya!) Luka Modric botó ese córner en ese minuto 93 de ese maldito estadio del que ya ni siquiera recuerdo su nombre, y el balón sobrevoló el área para aterrizar en el punto de penalti, cuando allí, a la orilla de un continente, Sergio Ramos se elevó sobre el resto e impactó el esférico con la convicción plena del héroe redentor, como mandan los cánones que dirían los clásicos, el mundo se paró.

No es que así lo sintiese yo, presa del pánico absoluto ante una final de Copa de Europa que se iba para el vecino, sino que fue un hecho demostrado a pesar de ser científicamente inexplicable. En esos dos segundos, los que transcurrieron desde el cabezazo de Ramos hasta el desenlace de la jugada, el planeta se olvidó de girar. Por primera vez en la historia de la humanidad no se registró ningún nacimiento ni ninguna defunción. El mundo estaba a lo importante, a ese balón de futuro incierto. Parece mentira que hayan pasado ya 10 años.

10 años de la Décima, puro ADN blanco

Aún hoy, una década de duelo después, pienso en el milagro cósmico que hubiese sido si a ese balón le hubiese dado por entrar, forzando así una prórroga en la que cualquier cosa hubiese podido pasar. Pero no, al cabezazo de Ramos, perfectamente dirigido, le sobraron 10 centímetros, los causantes de que el cuero impactase en el palo en vez de ser gol, como estaba escrito que habría de ser, y no el fin del mundo, como la realidad se empeñó en acabar imponiendo. Porque dos repeticiones después del casi gol el árbitro ya estaba pitando el final del partido, clavando sin saberlo un puñal en el corazón madridista del que todavía emana sangre a borbotones.

Me sigo preguntando si después de ese palo, después de ese pitido final, todo lo que vino después, toda la catarata de consecuencias, decisiones y renuncias, todo este sinsentido pudo evitarse, si hubo una posible corrección a tantísima improvisación y bandazo, o si nada de ello hubiese importado porque sólo con ese gol de Ramos que nunca fue se hubiera alterado nuestro trágico destino.

Aún hoy, una década de duelo después, pienso en el milagro cósmico que hubiese sido si a ese balón le hubiese dado por entrar, forzando así una prórroga en la que cualquier cosa hubiese podido pasar

La derrota en la final de Lisboa supuso un cambio radical en la planificación deportiva del club. Florentino se cansó de tanta estrella, de tanto supuesto crack, y ese mismo verano vendió de una tacada a Cristiano, Ramos, Casillas, Benzema y Marcelo, los grandes señalados de la dura derrota. En todos ellos se depositaron las iras de club, prensa y afición, se les llegó a acusar de perdedores, de jugadores incapacitados para la gloria.

Al míster del momento, Carlo Ancelotti, se le rescindió el contrato con un durísimo comunicado en el que al pobre hombre se le acusaba de carecer de las aptitudes necesarias para entrenar a un club no ya de la envergadura del Real Madrid, sino tampoco a cualquiera de primera división. El comunicado venía a decir que la avanzada edad del italiano, sus obsoletos métodos de entrenamiento, su falta de mano dura con la plantilla incluso sus hábitos nutricionales le convertían a lo sumo en poco menos que un aspirante a profesor de educación física de un instituto de provincias. Fue tal el escarnio que el otrora míster se retiró a su Reggiolo natal a leer novelas de amor y disfrutar de una sigilosa vida contemplativa.

Ancelotti parque

A pesar del durísimo varapalo europeo, recuerdo que en ese verano de 2014 sentimos cierta ilusión, sería absurdo negarlo. La incertidumbre con las salidas de tanto jugador importante contrastó con la alegría por la llegada de Paco Jémez, el entrenador mejor valorado por la prensa, que aplaudió la atrevida decisión de contratarle. Además, los fichajes de Michu, Gary Medel y Miguel de las Cuevas supusieron el soplo de aire fresco que tanto necesitaba la plantilla. Fue precisamente este último quien protagonizó la gran sorpresa del mercado. Florentino tenía apalabrado a Toni Kroos, que había sido campeón del mundo ese mismo verano cuajando un Mundial brillante, pero la insistencia de Jémez y la opinión favorable de la prensa al respecto motivaron la contratación del español, mientras que el ex del Bayern se vio obligado a firmar por el Barcelona pese a su deseo de vestir de blanco.

La incertidumbre con las salidas de tanto jugador importante contrastó con la alegría por la llegada de Paco Jémez, el entrenador mejor valorado por la prensa, que aplaudió la atrevida decisión de contratarle

Contra todo pronóstico, al alemán le salió redonda la jugada. El nuevo ocho culé se adueñó del centro del campo blaugrana, y con él al mando de las operaciones el Barça se alzó con las Champions de 2015, 2016 y 2017, un hito sin precedentes considerado como la mayor hazaña de la historia. Tan clave como el alemán resultó ser Francisco Román Alarcón, “Isco”, a quien desavenencias con Paco Jémez le hicieron abandonar Chamartín y recalar en el club catalán, donde desplegó su mejor fútbol, consagrándose como uno de los mejores centrocampistas de siempre. Isco y Kroos encajaron a la perfección en el engranaje de Luis Enrique, quien diseñó una máquina de jugar al fútbol casi perfecta, lo que, unido a su destacadísimo manejo de la plantilla, llevó al asturiano a obtener el reconocimiento unánime de mejor entrenador de la historia.

Aunque el nombre propio de ese Barça, el mejor equipo de siempre, es el de Leo Messi. A sus exhibiciones diarias añadió la conquista de las tres Champions seguidas y sus doce balones de oro. Mención especial merece su participación en la Champions League de la temporada 2016-17. El argentino realizó una de las mejores actuaciones individuales que se recuerden en cualquier torneo, anotando sendos hat tricks en cuartos de final y semifinales a Bayern y Atlético respectivamente, además de un doblete inolvidable a la temible Juventus de Turín, que solo había recibido dos goles en todo el campeonato. Una de las mayores hazañas de la historia.

Paco Jémez y Luis Enrique

Nosotros, en cambio, comenzamos a comprender en este lado de Chamartín aquello tan español de que la alegría va por barrios. Lo de Jémez no acabó de funcionar, quizá las expectativas generadas fueron desmedidas, lo cierto es que ni él ni los fichajes rindieron como de ellos se esperaba, y sólo chavales de la cantera como Morata, Jesé o Mario Hermoso pudieron salvar los muebles. Con todo ello, los dos años del técnico canario se saldaron con unas muy decepcionantes quinta y octava posición respectivamente.

Florentino, cansado de todo y de todos, echó por fin al técnico canario, vendió a los veteranos de la plantilla (Luka Modric, Casemiro, Gareth Bale y Carvajal), e incluso, tal era su desazón, inició los trámites para la conversión del Club en Sociedad Anónima Deportiva, considerada como la única salvación económica viable dados los recientes descalabros competitivos.

Florentino, cansado de todo y de todos, echó por fin al técnico canario, vendió a los veteranos de la plantilla (Luka Modric, Casemiro, Gareth Bale y Carvajal), e incluso, tal era su desazón, inició los trámites para la conversión del Club en Sociedad Anónima Deportiva

Fue así como ese mismo verano, en 2017, un multimillonario americano propietario de una franquicia de la NFL se hizo con el control del 51% del club, aterrizando en Barajas con su potente desembolso económico correspondiente, responsable de los fichajes estelares de Pogba, Ibrahimovic o Arturo Vidal. A la lista de cracks tuvimos que sumar un Arsène Wenger que por fin recalaba en el banquillo de Concha Espina, piedra angular de un proyecto llamado a devolver al club a su posición preponderante en el fútbol mundial.

Y sin embargo, aquello acabó como el rosario de la aurora. Broncas en el vestuario desde octubre, división entre los madridistas y sólo siete victorias en seis meses motivaron la dimisión de Wenger en enero. Quique Setién, su reemplazo, no pudo enderezar el rumbo de una nave inevitablemente a la deriva. El equipo terminó la temporada en undécima posición, su peor registro hasta el momento, y fue víctima de mofas y escarnio público con todo merecimiento.

Setién en el Bernabéu

Por si eso fuese poco, el Barcelona se alzó con el título liguero por cuarta vez consecutiva, obteniendo el récord de puntuación histórico de cualquier Liga europea con 108 puntos, una auténtica salvajada. Además, el Atlético de Madrid se proclamó por segunda vez en su historia campeón de Europa, tan sólo cuatro años después de aquella final en Lisboa causante de todos los males madridistas. En Kiev, y frente al Liverpool, los rojiblancos culminaron la obra del Cholo Simeone, consagrando al argentino como uno de los mejores entrenadores de la historia, con el permiso siempre de Luis Enrique y Guardiola.

La tristeza que nos daba nuestro Madrid contrastaba con las alegrías de la Selección. En 2018, España se proclamaba campeona del mundo por segunda vez en su historia, esta vez de la mano de un brillante Julen Lopetegui, quien logró construir una selección que bordaba el fútbol con Isco, Saúl, Koke, Deulofeu o Diego Costa como máximas estrellas. Lo de que el combinado nacional iba en serio nos lo empezamos a creer en ese mes de marzo, cuando en un amistoso en el Metropolitano le endosó seis goles seis a una Argentina presentada como una de las grandes favoritas del torneo.

El buen hacer del cuadro nacional supuso que el Barcelona apostase por Lopetegui como sucesor de Luis Enrique antes incluso del inicio del Mundial, en una decisión que a nadie le extrañó debido al gran nivel mostrado por el técnico vasco

El buen hacer del cuadro nacional supuso que el Barcelona apostase por Lopetegui como sucesor de Luis Enrique antes incluso del inicio del Mundial, en una decisión que a nadie le extrañó debido al gran nivel mostrado por el técnico vasco. Incluso a los madridistas nos resultó conmovedor ver al técnico guipuzcoano salir ovacionado de cada campo de España, sin duda una muestra justa y sincera del agradecimiento entero de un país.

Barça y Selección, como si de cromos se tratase, intercambiaban entrenadores, pues fue el propio Luis Enrique quien heredó las riendas del combinado patrio, llegando a perfeccionar la obra perpetrada por Lopetegui. Con el exmadridista en el banco, la Selección alcanzó unas meritorias semifinales en la Euro de 2020 (sólo los penaltis nos privaron de un nuevo título), y dos años después, en Catar, se proclamaba campeona del mundo por tercera vez en su historia, segunda consecutiva, con un Dani Olmo estelar que a la postre se convertiría en Balón de Oro.

Ya no había dudas, “Luis Padrique” era el mejor técnico que este deporte había conocido jamás, y de paso el yerno que toda nuera española quisiera tener. Además, la Selección Femenina ganaba el año siguiente el Mundial en Australia, para mayor gloria de nuestro fútbol y, especialmente, del presidente de la RFEF, Luis Rubiales, un hombre sencillo, hecho a sí mismo, triunfador, un nuevo modelo de virilidad masculina, ruda y canalla que hacía de él el principal sex symbol de España. No es de extrañar que su boda con Jenni Hermoso, una de las mejores jugadoras del equipo, acaparase portadas y programas del corazón un mes entero.

Rubiales

Me refugio en los éxitos nacionales porque en los de mi equipo hace tiempo que ya no puedo hacerlo. Ni la llegada de cracks como Enzo Fernández, João Felix o Van de Beek, ni el buen hacer de los capitanes Raúl de Tomás o Martin Odegaard parecen mejorar el rumbo de un Madrid al que pocos reconocemos. Ten Hag sigue sin dar con la tecla a pesar de estar en su cuarta temporada ya, y, por primera vez en nuestros 122 años de historia, corremos serios riesgos de descender a segunda división a final de curso. Los 16.000 que acudimos religiosamente al Tinder Stadium, antiguo Bernabéu, no perdemos la fe, pero incluso este estadio que se cae a cachos parece presagiar la debacle de un club que hasta hace diez años era considerado el mejor de la historia.

Los 16.000 que acudimos religiosamente al Tinder Stadium, antiguo Bernabéu, no perdemos la fe, pero incluso este estadio que se cae a cachos parece presagiar la debacle de un club que hasta hace diez años era considerado el mejor de la historia

A veces me pregunto qué hubiese pasado si ese cabezazo de Ramos en Lisboa hubiese entrado, si, con un poco de suerte, una hipotética prórroga hubiese cambiado nuestro futuro, ahora presente, si el destino se rige así, a golpe de centímetro y si algo de esto se hubiese podido evitar con la sencilla hipótesis de que esa pelota hubiese besado la red y no el poste. En fin, cómo saberlo. Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así.

 

Getty Images.

Luis Alonso
Delantero sin velocidad ni fuerza; trequartista cuando el rival lo permite. @agundez__ en Twitter y @luisalonsoagun en Medium.

15 comentarios en: Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera

  1. La verdad es que perdimos una oportunidad irrepetible cuando Alfredo Relaño rechazó la presidencia del Real Madrid. Muchas gracias por esta excelente crónica de nuestro declive.

  2. Ésto está a medio camino entre pesadilla después de navidad o el día 28 de diciembre santos inocentes, que sudores fríos.
    La realidad de no entrar ese gol hubiera sido bien distinta a esa está claro, Florentino no se hubiera vuelto loco con esos fichajes que planteas etc, solo una cosa está clara, los patéticos hubieran estado recordando esa final día si día tb (ya no digamos si la final del Juanfran al palo es la de Cristiano al palo) entonces esa afición tan "especial que nadie que no sea ellos lo puede entender" estaría dando la matraca a todas horas demostrando que lo que dicen en éste universo real y no distópico en donde el Madrid tiene 14 champions de las cuales dos ganadas en la final a los vecinos capitalinos es una forma de enmascarar su complejo de inferioridad ante la apabullante diferencia de títulos entre unos y otros.

  3. Parece exagerado, pero no va desencaminado. Me pasan escalofríos de imaginar que el remate hubiese ido al poste.

    Abrazos madridistas, y feliz año

  4. Estas distopías ponen los pelos de punta al más pintado. Y por ahí estaban los iluminados que decían que De las Cuevas era mejor que Modric.

  5. Os prometo que tengo los vellos de punta después de leerlo. Menuda pesadilla. Lo del hombre en el castillo es un cuento infantil al lado de esta distopía. Espeluznante. Eso sí, lo de la boda de Rubi y Jenni, eso sí habría valido la pena.

  6. Recuerdo perfectamente las sensaciones de aquel partido . Sobre todo, dos. Una , con el partido avanzado y con el Atleti por delante, que la que se le venía encima al Real Madrid era de órdago en caso de perder. En realidad, todo lo que dice el autor pero sin los detalles. Con el tiempo que quedaba , el partido en juego y mi estado emocional no era cuestión de entretenerse al respecto.
    La segunda cosa que recuerdo perfectamente es la de aguantar, por fe y dignidad, viendo el partido hasta el final. Por solidaridad , si caíamos, caíamos todos hasta el final. Cuando se produjo el corner de marras , pensé...es la última oportunidad. mira que si marca...pero estaba muy nervioso y apesadumbrado porque me veía encima un panorama similar al expresado por el autor de este articulo . Perder esa final ante el Atleti podía suponer un punto de inflexión terrible para el Real Madrid y para el fútbol. Cuando marcó Ramos tuve un subidón tremendo. Me encontré, de repente, en el recibidor de casa...de pie.

    *He estado viendo media hora de la segunda parte , del Las Palmas vs farça, y he dejado de verlo. No sé todavía cómo han quedado . Es una vergüenza la actitud de los rivales cuando se enfrentan al "més que un club", contemplativos. parece que les pesen las botas... Las Palmas hoy , en cuanto a derroche físico y ganas ( anticipación, patadas, agarrones, empujones...) no se ha parecido en nada al Mallorca de ayer durante casi 100 minutos. El furgol está muerto.

  7. Me ha entrado ansiedad solo con leer...

    Para mi el gol de Ramos ha sido el gol que más he celebrado en mi vida, he visto con mi padre en su casa todas las champions desde la de Amsterdam y de ese día solo recuerdo los gritos y abrazos que nos dimos cuando marcó Ramos. Ese recuerdo me lo llevaré hasta la tumba.

    Eternamente agradecido por poder vivir ese momento. ¡HALA MADRID!

  8. Buenas tardes, desde luego si La Galerna hubiera convocado un concurso de cuentos de terror
    este optaba al primer premio sin ni guna duda, sudores frios me han entrado sólo de leerlo
    Saludos blancos

  9. Y no solo no ocurrió eso , si no que les volvimos a ganar en otra final por penaltis.

    Hay que disfrutarlo... No sufráis inútilmente.

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▪️Le cosen a patadas partido sí, partido también.

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▪️Le acusan de provocador por celebrar los goles.

▪️Juega en un país con todos los estamentos deportivos podridos.…

Bellingham, Modrić, Kroos, Kaká, Di María, Higuaín y Vinicius han sido expulsados más veces (1) que Luis Suárez (0) en La Liga.

Para el turno de mañana, la crónica del mayor escándalo de todos los tiempos, por @Ramon_AlvarezMM

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