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La segunda motivación

La segunda motivación

Escrito por: jorgeneo27 noviembre, 2015
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Hace tiempo que tengo ganas de dar una visión diferente de todo lo que rodea a este equipo. No solo ahora, sino, desgraciadamente, desde hace bastante.

En este artículo no esperéis encontrar explicaciones tácticas al hundimiento paulatino que lleva sufriendo el equipo casi desde principios de año. Primero porque realmente creo no las tiene. Puede ser que Benitez haya tenido fallos en sus planteamientos, sí. ¿Se percibe  una ausencia total de preparación en la presión? Sí. ¿Hay jugadores a los que aún no hemos encontrado sitio? También.

Pero no quiero centrarme en eso. Cuando te pasan por encima de la manera que lo han hecho equipos como Barça, Atleti, Dortmund o PSG  en las últimas temporadas, es que dentro de ese vestuario hay algo más grave, a mi juicio, que cualquier disertación táctica sobre si la culpa fue de Casemiro, del 4-4-2 o del cha cha cha. Por cierto, me ha sorprendido leer a varios entrenadores de la esfera tuitera dejar caer que con Casemiro se hubieran evitado muchas cosas el sábado pasado. Eso no es dar la espalda al problema. Eso es, directamente, desconocerlo.

Desde hace varios años me dedico a gestionar equipos comerciales. Si algo he aprendido durante todos estos años, aparte de que soy un blando (quizá por eso me identifique más con Ancelotti), es que para tener éxito con un equipo de trabajo debe darse una condición indispensable: la motivación. Lo que podríamos llamar “el efecto actitud”.

Hace unos años, Victor Küppers, un gurú en materia de motivación en la gestión de equipos, me enseñó una fórmula muy sencilla para evaluar el potencial de un trabajador: C+H x A

En esta fórmula, C serían los conocimientos adquiridos en nuestra trayectoria profesional y H nuestras habilidades individuales (trasladado al fútbol, la técnica y el talento), mientras A es la actitud y la motivación con la enfoques tu tarea a diario.

No es difícil imaginar, que lo que verdaderamente marca la diferencia entre unos y otros es aquello que supone el multiplicador.

Al principio, dediqué muchas horas a aprender y a perfeccionar pequeños trucos para conseguir que un equipo de trabajo se sienta motivado. Hay mucha literatura escrita sobre ello. Llamemos a esta motivación extrínseca. Un jefe, por el mero hecho de serlo y disponer de cierto poder, tiene muchas herramientas a su disposición para conseguirla: dinero, horarios, distribución de funciones, recompensas, promociones. Para sacar en tu equipo este tipo de motivación es donde se hace clave la capacidad de liderazgo que tengas como jefe. Un jefe incapaz de convencer a su equipo de que él es la persona adecuada para dirigirlo está abocado al fracaso irremediablemente. Salvo que se dé la otra motivación, que es de la que realmente quiero hablar. Una motivación que tardé tiempo en comprender que era mucho más importante que la primera.

Hasta esta parte, quiero personalizar en la figura de Benítez como entrenador y de Sergio Ramos como capitán la alarmante ausencia de liderazgo en ese vestuario.

Que Benítez no guste a sus jugadores es, sencillamente, culpa de Benítez. A mí no me vale aquello tan manido de jugadores caprichosos. Simplemente por la sencilla razón de que TODOS somos caprichosos.

Parte de mis años de experiencia (en concreto ocho de ellos), los he pasado entrevistando gente. Mucha gente. Un día conté las entrevistas que había realizado y ya llevaba más de 4.000 a mis espaldas. ¿Y sabéis por qué en un gran porcentaje la gente se cambia de trabajo? Por su jefe y por sus compañeros.

¿Por salario? Sí, también. Pero sólo en casos de necesidad real (es decir, que no lleguen a cubrir sus gastos totales). En todas las empresas la parte económica es siempre la peor valorada en los estudios de clima, pero cuando uno analiza realmente el porqué de una rotación excesiva de plantilla nunca encuentra en esa parte la razón principal de la misma. Salvo que se apellide Ramos.

Guardiola y Mourinho han marcado las diferencias en sus carreras como entrenadores en este punto: liderazgo. Y solo cuando han visto ese liderazgo tambalearse han fracasado o han decidido salir por su propio pie. Así lo hizo Pep en su último año en el Barça, o Mourinho en aquella nefasta tercera temporada. Ni qué decir tiene por dónde se le está desangrando el Chelsea este año.

Siempre dije que el principal éxito de Guardiola no fue conseguir el sextete en su primer año en la élite con un equipo que venía de hacerle pasillo a Guti y al mejor Relaciones Públicas de Budha de ese año (Sneijder), sino que nada más entrar decidió prescindir de Ronaldinho y Deco, dos vacas sagradas, y (tras su primera temporada, incluso siendo perfecta) de Etoo. Fue un golpe de autoridad. Un toque de atención que aumentó la implicación y motivación de todo el grupo. Más allá del juego desplegado durante esa etapa, la clave del éxito de Pep fue que no les dejó relajarse nunca. No perdieron el hambre por seguir ganando.

Cuando hablamos de Juanito, del espíritu de las remontadas, de los partidos históricos que todos conocemos, no solemos caer en una cosa: antes de la proeza, hubo un equipo que nos pasó por encima. El Real Madrid, históricamente, se ha dejado ir. El éxito continuado, las alabanzas constantes suelen ser buenos aliados de la displicencia. Y la displicencia es el principal enemigo de la motivación. El 0-4 del Clásico es otro buen ejemplo de esto. Nuestro vestuario está enfermo, lo tengo claro.

Simeone, otro nuevo gurú de la motivación que ha llegado a la élite explotando esa vía, hablaba también de la importancia y los beneficios de esta renovación y saneamiento constante del vestuario:

“El club es el responsable de promover la competencia interna de la plantilla. Esto no depende del entrenador. La entidad debe fichar buenos jugadores para que exista más competencia entre los miembros del grupo. Los jugadores crecen futbolísticamente cuando observan que hay un compañero que lo está haciendo bien en su mismo puesto. Y si no lo hacen, ellos mismos son los que optan por irse. El que no está preparado para competir debe irse a otro equipo”

No hablaba de la insistencia constante en la BBC ni de jugar por decreto, pero yo eso lo leo entre lineas.

“Ellos mismo optan por irse…” ¿Di María? ¿Özil? ¿Hola? ¿Os suenan estos casos? ¿Y recordáis a Amavisca y Zamorano? Pongamos en perspectiva las capacidades (C+H) de cada uno  y sus trayectorias. Su motivación extrínseca, la que les empujaba a dar más de sí para mantenerse en la plantilla, no solo les hizo ser parte de los 22 elegidos finalmente, sino que fueron titulares indiscutibles y claves en los éxitos de aquél primer Madrid de Valdano en el 94. (C+H x A).

liderazgo

Igual la clave de esos 5-0 de ida y vuelta entre Barça y Madrid de ese año algún iluminado la vio también en Casemiro. Yo desde luego tengo claro lo que marcó esa diferencia. Y mi amigo Victor Küppers también.

El Atleti se tiró más de quince años sin ganar al Real Madrid hasta que llegó Simeone. Me hubiese gustado saber cómo era ese vestuario antes de un derbi y como es ahora. El 4-4-2 o el 4-3-3 me la soplan bastante (y es probable que ni Simeone hablara de eso en la previa). Pero como comentaba antes, todo esto forma parte del trabajo de un líder, sea el jefe o capitán de un grupo: sacar el máximo partido a la motivación…extrínseca.

Yo tardé tiempo en darme cuenta. No recuerdo el día ni con quién. Bueno, sí, pero no lo diré por si me está leyendo. Pero hay como decíamos una segunda motivación mucho más importante que todo gestor de grupo debe identificar en sus equipos para garantizarse el éxito: la motivación intrínseca.

Sí, esa motivación que nos lleva a hacer las cosas bien simplemente por el hecho de que queremos hacer las cosas bien. Parece obvio, simple, sencillo…Pero no todo el mundo la tiene a la hora de afrontar cualquier tarea, sea trabajo, hobby, o lo que os venga a la cabeza. Es algo que está más relacionado con el orgullo personal y con la responsabilidad y el respeto por uno mismo. Llevado al tema que nos ocupa, no se trata de correr y dejarse la piel por unos colores. Se trata de hacerlo por uno mismo. Por evitar sentirse humillado.

No, mira, es que yo si presento algo con mi nombre quiero que esté bien hecho simplemente porque lleva mi nombre. Punto.

En este caso, la responsabilidad en la ausencia de dicha motivación se encuentra en el mismo grupo. Pocos jugadores veo en ese vestuario a los que se les caiga la cara de vergüenza por haber sufrido durante estos años resultados vergonzantes como aquel del Alcorcón, el 2-6 y el 5-0 del Barça de Pep, y los últimos 4-0 de Barça y Atleti.

El cabreo de Piqué por no conseguir ese quinto gol es un buen ejemplo de este punto. Cuando juega contra el Madrid le mueve algo más que una táctica bien trabajada, incluso algo más que una charla previa de vestuario. Cuando juega contra el Madrid sabe que no quiere irse a casa humillado.

¿Qué le falta a este proyecto? Preguntan algunos.

Mi respuesta es clara: motivación extrínseca ahora mismo (responsabilidad de Benitez) y motivación intrínseca (desde hace años) en el grupo.

Ni contamos con un líder al que crean, ni contamos con una mayoría de jugadores a los que les importe una abultada derrota. Porque aunque suene tópico y muy manido, la realidad es esa. Es gente que no tiene ese punto de amor propio que hace que, en momentos de ausencia de todo, no te pasen por encima.

Yo ya he encontrado formas de identificar esa motivación intrínseca (el efecto multiplicador de la actitud) en una entrevista de trabajo. Y bien haría el club en ponerlo como un filtro más a la hora de elegir un jugador.

Yo a veces me imagino a Florentino preguntando a sus más íntimos: ¿ttécnicamente la mejor plantilla en años? Sí. ¿Está siendo eso suficiente? No. ¿Está el problema en que juegue Casemiro o que lo hagamos con un 4-4-2? No. Y creo que bien haría Florentino en echarle un ojo a esta parte a la hora de valorar próximos fichajes. Y si hace falta, que pida ayuda. (Tengo guardado el teléfono de Victor).

Pero…¿Hemos tenido en la historia reciente de nuestro club un jugador que, empujado por su motivación intrínseca, llegó a superar todas las barreras que le pusieron por delante (entre ellas su propias capacidades, C+H)?

Sí. Raúl.

Y ahí lo dejo.

jorgeneo
Madridista de la cosecha del 79. Nací un 15 de junio, como Laudrup. Fui Valdanista en los 90, Raulista a principios del siglo XXI y Casillista hasta el 2012. O sea, como todos vosotros. Y nada más.

14 comentarios en: La segunda motivación

  1. Creo que intentar comparar las relaciones laborales del mundo real, con las relaciones de un ambito tan irreal , con gente tan fuera de este mundo como es un futbolista profesional de primer nivel, es tarea estéril. Desde el momento que los empleados ganan más que su jefe y tienen más fama y ascendencia que él , poco de lo que pueda aplicarse al mercado laboral se podrá aplicar. Al final creo que en el fútbol, todo es cuestión de personalidad, dentro y fuera del campo. Creo que en el Madrid estamos muy escasos de ella. Esa personalidad hace a unos ganadores y a otros no.

    1. Gracias por tu comentario Javier. En el fondo, no estamos tan alejados en lo que pensamos, la personalidad está muy ligada a esa motivación intrinseca de la que hablo. De hecho, esa motivación se tiene o no se tiene.
      Por otro lado, en el mundo laboral, y más en el ámbito comercial, no es dificil encontrar ejemplos en los que un empleado acaba ganando más que su jefe.
      Lo que no podemos obviar es que los valores de liderazgo y gestión de grupos deben darse sí o sí en un vestuario de futbol. Y si no, se lo preguntas al Cholo, a ver que te dice (por cierto, hay un libro donde cuenta anecdotas como la que he puesto aquí que es bastante interesante: "El efecto Simeone, la motivación como estrategia"
      Al estar escrito con experiencias vividas por una persona que sí ha sido futbolista profesional y de elite y que actualmente está triunfando seguro que te convence más.
      Saludos

  2. Buenas tardes D. Jorge y enhorabuena por buscarle una explicación con base científica a gran parte de los problemas que sufre nuestro Madrid. Estoy en desacuerdo con usted en el tema táctico porque si el sábado
    hubiéramos puesto un 4-4-2-, con dos medios defensivos recuperadores de pelota, como Kovacic y Casemiro
    y hubiéramos juntado las líneas poniendo a los 2 de arriba en el centro del campo, además de con la orden de
    defender a cuchillo, hubiéramos perdido o no, pero el baile no hubiera sucedido. Estoy de acuerdo con usted
    y es algo que siempre he dicho QUE EL ORGULLO DEBE SER NUESTRA PRIMER ARMA .
    ¿Pero de que argullo hablamos?.
    Saludos blancos y comuneros

  3. Gracias fiel lector comunero.
    Independientemente de que un sistema y un cambio de nombres hubiese provocado resultados distintos...cuando te pasan tan flagrantemente por encima debes buscar la explicación en otro lado.
    Cuantas veces hemos odio, desgraciadamnete, a Ramos decir aquello de: empezamos relajados, no volverá a pasar.

    Siempre me he preguntado qué sería de este equipo si un entrenador consiguiera despertar ese éspiritu de las remontadas cada puñetero partido. Por qué es necesario que nos metan 4 para al siguiente darlo todo? Detrás del éxito de Guardiola y Simeone se encuentra esa máxima tensión en cada puto partido.
    Recuerda aquella frase de "un domingo cualquiera". pulgada a pulgada. Detras de ese lema está la clave de conseguir muchos titulos. No tengo duda.

  4. Parece que es casi tabú hablar de "revolución", pero en mi opinión, nada partidista pues no profeso vuestro amor por el club, el Madrid debería vender la BBC entera, James y Kroos y fichar a Kun, Lewandowski y Nolito (si es que no lo ha comprado ya el Barcelona). Cazorla, Bruno y Konoplyanka. Es decir, desdiosar la plantilla para bajar al barro desde donde construir un equipo. Pero eso es imposible con un presidente que responde con cifras por ventas de camisetas en el mundo cuando se le habla de sequía de títulos. Y el primero que vaya a pedir un aumento de sueldo sin que le cumpla su contrato se le vende ese mismo día al mejor postor, aunque sea el Shangai Express Football Club. El compadreo de Perez con los jugadores, el " si yo sé que este no tiene ni idea", el hecho mismo de que se atreva él, que lo más redondo que ha visto es un cubo, a fichar... Todo eso conduce a esto. Mucho dinero. Muchas camisetas. Y 0-4 y pa casa.

    1. Un cambio de cromos sin más, que es lo que propones,no creo que nos lleve a ningún sitio. Ninguno de los jugadores que propones me parecen mejores que los actuales. pero es cierto que entiendo que en este momento lo que te apetezca es depedir a 15,traer otros 15 y un presi nuevo.

      1. Estupendo artículo, Jorge.
        Vaya por delante que es una opinión por lo que veo y oigo de los propios protagonistas, intentando aislarme de lo que dice la prensa (esa que se dice transmisora entre los protagonistas y oyentes, y que en lo que al RM se refiere sólo manipulan y enmierdan).

        Benítez es un estudioso del fútbol que analiza hasta el más mínimo detalle, pero le falta el carisma necesario para llegar al cerebro (convencerles de lo que propone es la mejor opción) y al corazón (hacerles sentir que deben entregarse al proyecto con toda su alma) de los futbolistas. Es mucho mejor un mal plan ejecutado con convicción y entrega que un plan magnífico realizado de forma funcionarial. Si Benítez tuviera esa cualidad obviamente sería el mejor entrenador del mundo. Creo que Benítez funciona en un equipo de segundo escalón (ATM, Valencia, Sevilla,...) dónde los jugadores no se sientan por encima del entrenador.

        Luego viene esa motivación intrínseca a la que aludes. Esa motivación también debería estar relacionada con la realización del trabajo que el entrenador te ha pedido (que puede no ser lo que valora el público o los medios), esa satisfacción de hacer lo que te han pedido para llevar a cabo el "plan" propuesto. Pero aquí sí que hay un grandísima diferencia con el mundo empresarial. Hay millones de personas que están viendo tu desempeño, y no sólo quieres hacer lo que te pide tu entrenador, sino que quieres satisfacer a aficionados, a tu agente (con otros intereses), a la prensa... Es aquí donde influye el entorno de forma muy negativa: afición, prensa, premios individuales,... Parece que muchos jugadores juegan más de cara a la galería, las loas individuales que por el bien del equipo. Jugadores que no asumen sus errores o los justifican con un "todos fallamos", o que señalan a sus compañeros. Cualquier cosa con tal de justificarse. Esto da lugar a la repetición (si no aceptas el error) o a cometer otro para compensar a los ojos del universo el error previo.
        Los aficionados somos parte del problema, por nuestra tendencia a individualizar los errores (siempre que no sean de nuestros jugadores preferidos) y señalar a los jugadores que nos caen peor, y a dejarnos manipular por la prensa malintencionada (en mi caso funciona al revés, defiendo a los que más critican y tolero menos los errores de los preferidos de la prensa, aunque intento corregirme).
        Algunos jugadores (y sus agentes) compadrean con la prensa y las críticas siempre son benévolas, mientras que otros, no se bien por qué razón (ser extranjero es una claramente una desventaja pero ser de aquí no siempre te da cuartelillo) son los blancos habituales de las críticas.
        Todo esto tiene que provocar división en el grupo porque hay jugadores en el punto de mira mientras otros viven comodamente instalados en su posición de intocables. Echo en falta un capitán que arrope y de la cara por los compañeros criticados. Arbeloa lo ha hecho alguna vez, aunque no haya calado el ejemplo. Así tenemos jugadores ansiosos que se sienten obligados a reivindicarse (puede que buscando más el lucimiento personal que lo que le pide el entrenador) y otros excesivamente relajados, seguros de nunca serán criticados.
        A lo largo de estos años hemos tenido jugadores como Alonso, Arbeloa o Modric, que han puesto el dedo en la llaga aludiendo a falta de concienciación, profesionalidad y repetición de errores. En todo caso, jugadores con vocación de equipo más que de logros individuales. Se que nunca se sabrá, pero me gustaría conocer las verdaderas razones por las que Alonso se fue del RM (como bien apuntas en los casos en los que se cambia de trabajo, siempre he pensado que se fue porque el vestuario estaba controlado por jugadores más comprometidos con ellos mismos que con el equipo, con los que su relación no era buena).

        Sin embargo sí que creo que tenemos jugadores que pueden comprometerse con un proyecto de equipo. Al menos esa es mi sensación con jugadores como Navas, Carvajal, Varane, Nacho, Pepe, Marcelo, Arbeloa, Casemiro, Modric, Isco y Lucas. Sin embargo hay jugadores que ejercen un liderazgo negativo, como Iker en su día (no reconocía sus errores, o sentado en el banquillo jamás transmitió ánimo al equipo, al contrario que Raúl cuando le tocó) o como Cristiano, donde el éxito personal se antepone al colectivo, y el yo está por encima de todo lo demás.
        Por otro lado tenemos a Ramos, el mejor central del mundo tres partidos al año, pero que durante el resto de la temporada juega sin la concentración necesaria, comentiendo errores de bulto. Tiene autoridad y ejerce de capitán pero debería ser ejemplo de concentración permanente (de pundonor sí lo da) en el campo y reforzar al grupo y al entrenador. Tiene el favor de la prensa y debería utilizarlo más a favor del equipo y no a nivel personal. ¿Cuántas veces le hemos oido decir que no salieron con la concentración necesaria o que vieron el partido resuelto?
        Benzema (problemas judiciales aparte, que pintan muy mal para él) es tan bueno como apático, defiende y corre más de lo que parece, pero en la comparación con Suárez lo que echamos en falta es la ambición que el francés no tiene. Muchas veces echo en falta a Higuaín, ¡más hambre coño!
        Por último me quedan los tres que deberían ser la columna vertebral, junto con Varane, del RM en los próximos 5 años: Kroos, James y Bale. Kroos, ahora en entredicho y con un carácter frío, confío en que madure definitivamente al lado de Modric y se convierta en ese Pirlo que esperemos sea pronto. James, que tardó poco en acallar las críticas, se le intuye alma de líder y espero que crezca aún más en la linea trazada del primer año. Y Bale, jugador tímido, creo que perjudicado por el entorno de Cristiano (que lo ve más como rival que como compañero) y que sigue siendo cuestionado de forma muy agresiva sin saber muy bien a qué obedece, y más teniendo en cuenta que ha sido el realizador de los goles que nos han dado los últimos títulos importantes. Kroos y Bale quizá no tengan ese liderazgo pero sí los veo como jugadores comprometidos con el equipo.
        En fin, siento la chapa, pero es obvio que la solución no pasa por deshacerte de 6-8 jugadores, muchos de ellos jugadores de futuro. Sino que hay que generar un proyecto de medio-largo plazo, motivante para el grupo y generar ese entendimiento necesario que se da cuando llevas una buena cantidad de partidos jugando juntos.

  5. Me ha parecido muy interesante y revelador tu artículo. No obstante, creo que das por sentada la inutilidad de Benítez como líder. Con Ancelotti, después de ganarlo todo, dejó de haber motivación extrínseca e intrínseca, y era el mismo entrenador. El propio Ancelotti varias veces dijo que él no tenía que motivar a los jugadores porque ellos solos se motivaban. Y uno de los entrenadores que mejor supo aprovechar la motivación, como Pep Guardiola, alguna vez dijo que lo que más trabajo le costaba conseguir era mantener la motivación en sus jugadores, que no dejaran de estar motivados nunca, ni aún cuando ganaran siempre.
    Yo creo que la extrínseca se logra también con las rotaciones y el banquillo. Pero para mí la intrínseca es la más importante de todas. Y esa la da el hambre, el ansia interna de éxito. Y en el actual Real Madrid hay un ejemplo genuino de eso, que no sé por qué no mencionas, y es Cristiano Ronaldo.

    1. Gracias por tu comentario Mauro.
      La realidad es que en terminos de motivación y saberse ganar a su equipo Benitez no ha sido un gran ejemplo nunca. No hay mas que ver la declaraciones,y son varias ya, de muchos de los jugadores que ha tenido anteriormente. Creo que precisamente ese metodo cientifico de Benitez va a en contrar de sacar provecho a una variable más humana y dificilmente medible matematicamente como es la actitud e implicación de un trabajador en la tarea que tú le has propuesto.
      Efectivamente, Cristiano es otro buen ejemplo. Creo que Messi ha sido una motivación para él,pero lo asocio más a la parte externa que comentaba:balon de oro,bota de oro,titulos,Messi...pero una vez que eso está conseguido o ya no está en juego,se deja ir y su bajón de juego es alarmante

  6. El mejor jefe que he tenido me exprimio como un limón. Lo consiguió con conocimientos, con cariño y defendiendonos ante el resto del mundo lo mereciesemos o no.
    A Benitez le falta exagerar más su defensa a sus jugadores, encontrar momentos de complicidad y mostrarles el mundo real. Realmente creo que no saben el dolor que generan cuando pierden de esa manera.
    Si con los conocimientos que tiene se ganase la confianza y los motivase creo que formaria un equipo espectacular,
    No te lo he dicho pero estoy de acuerdo contigo.

    1. Pues ese jefe que tuviste es lo que se necesita aquí. Gente capaz de llevarte a su terreno primero para luego exprimirte despues. Muchos confunden el camino y lo quieren hacer al revés:te exprimo, sin más, como única manera de sacarte partido.
      Con un jefe así y "más Raules" sobre el campo, pocas veces te pasarían por encima.
      Lo que no entiende la gente es que practicar la mano dura con un grupo es lo más dificil de llevar a cabo con exito. Necesitas ser una persona con un carisma y un liderazgo arrollador. Y poca gente se mueve en ese nivel

    1. Muchas gracias. Me alegra mucho que te haya gustado un artículo de este tipo.
      Ojalá pudiera escribir más de lo que lo hago ahora. Es una cuestión de tiempo (y capacidad,claro)

  7. Interesante artículo y muy ameno de leer. Me ha gustado. Gracias.

    Sin embargo hay un aspecto determinante que no se cita y no es otro que el ambiente irrespirable que hay alrededor del RM. Lo que podría ser una "desmotivación" extrínseca.

    Ese fangal tóxico no lo tienen ni el club de los imputados ni el del pueblo. Estos gozan de un plácido viento de cola mediático que les permite trabajar sin sobresaltos, excepto los proporcionados por ellos mismos (imputados, ingeniería ficheril, etc.), aunque oportunamente camuflados si no justificados por unos medios o periodistas totalmente afines.

    ¿O es que alguien duda de que con un entorno normalizado los éxitos de nuestro equipo serían muchos más? Ahí lo dejo por si alguien que escriba bien "y con fundamento" se quiere quemar las pestañas y profundizar en esta fantasía de ciencia ficción.

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