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Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Je suis José Luis

Escrito por: La Galerna31 enero, 2019
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Buenos días, queridos amigos. ¿Cómo lo hace uno para mantener el temple? ¿Cómo lo hace una publicación como la nuestra para ser fiel a la línea marcada, que básicamente se resume en hacer prevalecer la ironía sobre la ira siempre y cuando sea posible? ¿Podéis comprender el que en ocasiones no tengamos más remedio que acogernos a esa última cláusula? Siempre y cuando sea posible.

A veces no lo es.

¿Cómo denunciar ya, con qué términos, este mal vodevil? ¿A qué clase de carnaval estamos asistiendo, y acaso no hemos cruzado ya todas las fronteras habidas y por haber para llamarlo así? Hay que tener muy sólidos argumentos para dudar de la limpieza de una competición. Ha de constatarse para ello la clara presencia de un patrón determinado o la iteración de una serie de hechos chocantes, esperpénticos. Pero ¿qué sucede cuando es verificable el patrón sin perjuicio de que lo esperpéntico haga acto de presencia cada vez más notoria? El penalti señalado sobre Messi (¿sobre?) es imposible. Messi no es que tropiece, como benevolentemente sugiere Marca, sino que se hace a sí mismo tropezar imitando la técnica aprendida de prohombres del séptimo arte como Suárez y Penalba (no lo intenten en casa, es para profesionales, se trastabillarán de verdad en el fingimiento y se romperán la crisma). Esta gente lo ensaya cada mañana en los entrenamientos, entre aparatosas risotadas. No hay otra explicación. Y luego votan entre ellos a quién le sale mejor. Lo sabe todo el mundo. Lo sabe todo el mundo menos los colegiados, aunque a lo peor los colegiados lo saben también pero da igual que lo sepan. A lo mejor la prensa lo sabe también pero da igual que lo sepa. Da igual porque unos no dejan de pitar lo apetecido y otros se abstienen de contarlo a sus lectores. A nosotros ya se nos agotan los calificativos. La prensa tradicional, en cambio, todavía no ha empezado a utilizarlos. “Tropezón” es lo más grueso que se le ocurre titular a Marca. El paseo por el lado salvaje de Juancho Gallardo.

Claro que incluso algo tan tibio como eso es de agradecer en contraste con la nada. Ouija Daily, que trae a portada las manifestaciones de Solari sobre las que hoy podéis leer a Jesús Bengoechea, no cuenta nada sobre el penalba versión Messi. "El Barça sí quiere la Copa", titula en la esquina superior derecha. Y el CTA también, se diría.

Ouija Daily no hace mención al penalba de Leo ni al enésimo teatro sonrojante de Busquets ni al papel de cornudo apaleado del VAR en este (insistimos) vodevil del peor gusto que se nos regala por sistema. El VAR contempla el rito de apareamiento de su pareja con otro tipo desde el interior de un armario del que no puede salir. El público emite risas enlatadas. En la cuarta fila un señor sospecha que le están tomando el pelo. A la salida del teatro pide explicaciones al director de la función, que le reprende porque con dicha petición está devaluando el producto.

Es completamente imposible y sin embargo no sólo es posible sino que es ya el pan nuestro de cada día, hermanos. Disculpad que la exasperación nos rompa la voz al preguntaros si por ventura sabéis cómo se puede señalar ese penalti a tres metros, sin nadie en medio, con el VAR. Disculpad que haya un punto de crispación si solicitamos un intento de razonamiento de este dato: 2 penaltis en contra en tres temporadas y media (en torno a 135 partidos). Ayer vimos un penalti en contra del Barça y fue como ver al Yeti. Luego llegas y el Yeti es un señor de Coslada que no levanta seis pies del suelo y no sirve al Sevilla para nada, pero verlo lo has visto, que no se diga.

Tras la ayuda de rigor, que ha de existir aunque nos haga retorcernos de vergüenza ajena, el Barça suele arrasar porque también saben jugar al fútbol, y muy bien. Los devaneos teatrales de Messi no le restan méritos estrictamente futbolísticos. Arrasan de forma que parece que ya no se puede decir nada, y de forma (también) que el entreguismo de su prensa afín adquiere caracteres pornográficos, con perdón de los pornógrafos.

Todo OK, José Luis. Messi se ha tropezado adrede con su propio tobillo y tú has picado, José Luis o como te llames, así que nada que objetar desde esta cabina. Todo maravillosamente OK, José Luis. Todo fascinantemente OK, José Luis. Todo abrumadoramente OK, José Luis o quien seas pero José Luis porque todos somos José Luis. Je suis José Luis. José Luis es el aire que respiramos, la sonrisa del niño en la mañana, los versos ateridos del poeta en flor. José Luis es el sistema pero José Luis es también el individuo dentro del sistema, elevado a su máxima dignidad a base de diluirse en las aguas (fecales) comunes como un pez que gana cuando Messi quiere. José Luis es este penalti del que hablamos y el atronador silencio a su alrededor. José Luis lo es todo. José Luis Jong-un.

Por lo demás, el Madrid juega esta noche para intentar llegar a las semifinales de esto. Hoy, solo hoy, porque verdaderamente no podemos más, nos vais a dejar que rematemos suspirando un qué más da.

Florentino, por favor, no nos abandones.