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Gareth Bale y el “entorno”

Gareth Bale y el “entorno”

Escrito por: Antonio Hualde22 julio, 2019
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Tras la bochornosa derrota en la pasada Liga ante el Rayo, Gareth Bale fue el único jugador -obviamente, con permiso del club- que no se subió al autobús del equipo. Un chofer le esperaba para llevarle al aeropuerto, donde cogió un vuelo privado con destino a algún lugar en el que a buen seguro no se habla español. Este hecho restó potencia a la andanada de Zidane en sala de prensa, cuando se quejaba de la imagen dada por los jugadores -ojo, no solo Bale-, y escenificaba una situación nada nueva: la desafección del galés.

De los seis años que lleva Bale en Madrid hubo que esperar casi cuatro para leer su primera -por no decir única- entrevista en un medio local. A propósito de ello, su paisano Toshack ha criticado que no sea aún capaz de hablar con un periodista en español. Y es que, salvo Jesús Bengoechea y Álvaro Odriozola -el propio Marcelo sostenía lo contrario semanas atrás- , nadie más ha escuchado a Bale palabra alguna en la lengua de Cervantes. El asunto, lejos de ser anecdótico, es digno de considerarse, por cuanto es una señal más de su nula integración. Abundando en ello, es igualmente sintomático que no haya invitado a su boda a ninguno de sus compañeros. A ninguno.

David Summers, de Hombres G, extrapolaba en La Galerna lo deportivo al mundo de la música, opinando que el galés “parece un tío raro, un poco suyo. Eso no genera felicidad a su alrededor, y en cualquier ambiente de trabajo eso es muy importante. Yo procuro que todos los técnicos que nos acompañan en las giras, por ejemplo, estén contentos siempre. Eso hace que las cosas vayan bien. A Bale desde la grada se le ven gestos feos en el campo. Eso jode a los demás”.

David Summers es músico, Luis Herrero, periodista, y Sanchís y Pedja Mijatovich fueron futbolistas. Tienen en común su madridismo; ni mejor ni peor que otros, pero tan respetable como el resto. Junto a Ancelotti o el referido Toshack, se han atrevido a criticar a Bale. ¿Resultado? Un aluvión de gruesas descalificaciones. Esa es una de las señas de identidad de los ultrabale: lo que no sea adulación extrema a su ídolo es susceptible de insulto. Cuando se ha criticado a Asensio, Kross o Marcelo nadie ha armado revuelo. ¿Por qué? Quizá porque, aparte de merecerlo, carecen de hooligans on line que cargan contra quien piensa diferente.

Mal que nos pese, la prensa deportiva forma parte de todo este circo. Como personajes públicos que son, los futbolistas de élite no son sólo queridos por lo que hacen en un terreno de juego -y odiados por lo que no hacen, ojo-, sino por lo accesibles que resultan. Si se recela de lo desconocido, lo mejor para evitarlo es darse a conocer. Salvo la citada entrevista en El Mundo, nada se sabe de Bale salvo lo que pían en la prensa inglesa él o su agente. Isco, por ejemplo, se ha llevado más palos que una estera y el Bernabéu le adora. También apreciaban mucho a Beckham o McManaman, que no se distinguían precisamente por sus habilidades lingüísticas. ¿Entonces?  La gente no es idiota. Piensa por sí misma, más allá de lo que determinada prensa quiera o deje de querer. Se ha hartado de un tipo que pasa de sus compañeros, del país donde vive y de sus competiciones domésticas, dando sólo el callo -y a ratos- en Champions. Y no es que Bale deje de entrar al trapo por caballerosidad, como arguyen sus acérrimos; no lo hace porque le es indiferente tener la más mínima relación con la afición.

Escribo todo esto sin saber aún dónde se irá Bale. Parece que no hay muchas ofertas. ¿Cómo puede ser, si es tan bueno? A Ceballos, por ejemplo, se lo rifan. Quizá la respuesta haya que buscarla en las líneas anteriores: Bale es bueno, sí, pero sobrevalorado, con tendencia a lesionarse y sin empatía alguna con sus compañeros, amén de ganar un pastizal. ¿Eso significa que el galés ha fracasado en el Madrid? Para nada. Fue caro, sí -también lo fueron Dembelé y Coutinho, dos clamorosos petardazos- pero era un jugador por el que merecía la pena invertir. A diferencia de Kaká, ya que hay quien los compara, Bale nos ha dado mucho. Sus goles decisivos en finales, sus arrancadas y unas cualidades que pocos tienen. Puede decirse que está más que amortizado, y que el balance económico de su fichaje arroja saldo positivo. Ahora bien, en lo personal y deportivo la cosa cambia. No ha hecho el más mínimo intento por conectar con afición y compañeros. Antes al contrario, lleva siete años “missing”, como él mismo diría. Soy de los que piensa que el galés ha jugado más de lo que merecía “por sugerencia de arriba”. Zidane, que algo sabe de fútbol, tragó hasta finales de la temporada 2017/2018, pero se hartó, y tanto en a 2018/2019 como en la reciente pretemporada le ha enseñado la puerta de salida. Personalmente, estoy de acuerdo; soy de los que quiere se vaya “mejor mañana”. Solo los ultrabale le echarán de menos.

Antonio Hualde
Abogado,historiador en ciernes,investigador en Fund.Ortega y Gasset.Escribo en Diplomat in Spain,El Imparcial,Actuall,La Galerna. Radio Internacional.Scout

37 comentarios en: Gareth Bale y el “entorno”

  1. O sea, que mal jugador no es, pero lo vendemos porque es un sosainas y no ha invitado a Sergio Ramos a su boda (con lo que adorna, oye.)
    No sé, yo, que me considero afición, nunca me he ido de tapas con Kroos o con Modric y no por eso quiero que se vayan.