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Es la historia, estúpido

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Es la historia, estúpido

Escrito por: La Galerna28 abril, 2016
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Es ya famosa la frase con la que James Carville, el estratega de la campaña electoral de Bill Clinton en 1992, obtuvo justamente el resultado deseado de la victoria: "Es la economía, estúpido", rezaba la consigna, que pretendía poner el foco de los votantes en la situación que atravesaba Estados Unidos con respecto a los dineros y desviar así la atención de los principales logros de su contrincante, George Bush padre, sobre todo en eso que llaman política exterior. No hace demasiado tiempo, el estupendo profesor de filosofía de la UNED, Quintín Racionero, que en paz descanse, disertaba de modo esclarecedor sobre esta frase, alterándola decisivamente para convertirla en la siguiente: "Es la historia, estúpido". Pues bien, aunque estos parezcan datos alejados de la cosa futbolística, creemos que pocos asuntos pillan lejos del fútbol si sabemos encontrar la clave de su relación. Intentémoslo.

Marca Portada Leyenda 28.04.16As Portada Historia 28.04.16De todos es sabido que Simeone ha emulado al citado estratega norteamericano en no pocas ocasiones para justamente poner el foco de la opinión pública en el desajuste económico que existe entre su club y los grandes de la Liga. Bueno, perdón. De todos es sabido que este asunto ha sido esgrimido por el efectivo (y efectista) entrenador argentino sobre todo cuando tocaba hacer comparación con el Real Madrid, no tanto con el Barcelona, y aún menos -es decir, nunca- cuando el Atleti jugaba por ejemplo contra el Granada. La trampa del Cholo es evidente -casi tanto como la de motivar la suelta de un balón extra al terreno de juego en pleno contragolpe del Málaga-, pero curiosamente pocos parecen haberse percatado de que su estrategia es justamente eso, una trampa. Poca prensa -¿acaso alguna?- le ha pillado a Simeone el truco, por lo demás tan obvio que nos invita a pensar que el no haber acusado crítico recibo de ella solo puede ser cosa de dejadez o de alguna cosa peor para los que se llenan la boca con la palabra periodista.

Sea como fuere, nos tememos que el resultado de este juego canchero es el éxito, al menos implícito, de Diego Pablo, gracias a su tacticismo y sobre todo a la colaboración desprejuiciada de tantos "informadores" y opinadores que dicen no llevar bufanda. Ya conocen los efectos: el equipo del pueblo, el pobre que con esfuerzo y fe es capaz de imponerse a los veleidosos ricos del lugar, la humildad del "partido a partido" como noble arma contra el peso del escudo y de los millones... el tópico, el lugar común, la ausencia de pensamiento, ¿la leyenda?

"Así se forja una leyenda", dice hoy el titular de Marca. "Saúl marcó un gol para la historia", escribe As. Y aquí la economía encuentra su complemento perfecto en la historia, tal y como las veníamos a relacionar al comienzo. Disculpen si a nosotros nos parecen un pelín exagerados ambos titulares, aun reconociendo el notable mérito de la victoria contra el Bayern y el más general de la estupenda temporada que está haciendo el Atlético de Madrid. Pero sobre todo disculpen si pensamos que la batalla por la Historia (con mayúsculas) es más cosa madridista que rojiblanca, aunque "solo" sea por la cantidad de trofeos que adornan la vitrinas del Tour del Bernabéu. Ello no quita para que comencemos a ver que la historia con minúsculas, digamos el triunfante relato -por no hablar de cuento, acaso chino- intenta erosionar el peso de esa otra Historia que nombrábamos para restarle mérito y hasta importancia, llevando a los altares justamente la leyenda y la historia de las que hoy hablan (que hoy siguen contribuyendo a construir) tanto Marca como As. Es lo que tiene no llevar bufanda.

Nos duele en este punto el "print the legend" de El hombre que mató a Liberty Valance. Si allí se decía que en el oeste los hechos no podían desdecir una leyenda forjada durante años en el imaginario de la gente, una leyenda dotadora de sentido y fundamento civilizatorio, aquí nos vamos encontrando con una operación chusca de reescritura de los hechos, parcial y desequilibrada, tal vez incluso revanchista y reaccionaria, según la cual el Madrid va convirtiéndose precisamente en Liberty Valance mientras Barça y Atleti se reparten torticeramente los papeles de Ransom Stoddard y Tom Doniphon.

Nuestra protesta es enérgica ante tal desfiguración, pero ya no tanto porque queramos ser los buenos de la película, ya no tanto porque todos los datos confirmen que la leyenda ya impresa es blanca y radiante, sino porque no habíamos entendido hasta ahora a santo de qué venía ese "estúpido" tras el lema electoral de la economía. Ahora ya sabemos que la apelación a la estupidez tiene todo el sentido, pero no cuenten con nosotros para cuadrar el círculo de esta campaña.