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Ernesto Valverde: fisonomía de un villano slapstick 

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Ernesto Valverde: fisonomía de un villano slapstick 

Escrito por: La Galerna16 febrero, 2019
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Hola a todos. Ernesto Valverde ha renovado con el Barça hasta 2021. En principio, no es mala noticia para el rival. Valverde es un buen entrenador. Lo único que pasa (y esto no es en sí mismo bueno ni malo para el equipo favorito del independentismo catalán, sólo es llamativo) es que a Valverde se le está poniendo cara de villano. Lo decía el otro día Mario de las Heras en el WhatsApp de La Galerna (donde os invitaremos a pasar un día si os portáis bien) y tenía toda la razón. Ved.

A Valverde se le están afilando los rasgos. Sólo le faltan una verruga en la nariz y un gorro de bruja del que pende la tela de una araña con la cara de Busquets. Antes no era así. Tenía cara de vasco bajito y noble. Si se nos apura, tenía cara de jesuita de Baracaldo. Ahora sus facciones denotan una cierta cualidad aviesa, nada seriamente malicioso, entiéndasenos. Es un malo un poco slapstick, tipo Jack Lemmon en esa joya de Blake Edwards llamada La gran carrera. O tipo Gru, el villano favorito de los niños culés, rodeado de minions que se vienen al suelo en cuartetos, y al unísono, en cuanto un rival sopla sobre el hombro del minion Jordi. Qué risa, María Antonia.

La importancia de llamarse Ernesto Valverde no es nada en comparación con la importancia de tener la cara que ahora mismo tiene Ernesto Valverde. Lo sentimos, Oscar Wilde. Se la ha puesto cara de malo al que no le arranca el cacharro mientras el del héroe bate la velocidad del sonido (y con esto no pretendemos establecer una metáfora que hable del número de Champions del Barça en comparación con las del Madrid). Poco a poco, se le ha encanallado la levísima sonrisa y sus cejas, cada día más pobladas, alojan serpientillas que profieren maldades con voces atipladas y pitufiles. Una de esas serpientes abandonó el nido aprovechando que Ernesto dormía, ascendió por la fachada hasta el dormitorio de Fred Gwynne y ahora en La Galerna sabemos detalles de la renovación del Chingurri, a quien ahora por cierto, con esa cara pérfida, no apetece llamar Chingurri ni nada.

Detalles que gracias a nuestro espía-reptil hemos sabido sobre la renovación.

1. Valverde ha exigido no volver a jugar en el Camp Nou bajo pancartas que acusen a España de ser una dictadura, a menos que lo imponga el guión. Su club le ha respondido que el guión lo impone siempre. Valverde ha estado de acuerdo.

2. Valverde ha solicitado arbitrajes benéficos siempre y no sólo casi siempre. Bartomeu le ha pedido que repare en la escasísima diferencia que de facto existe entre una cosa y otra, la cualidad microscópica que manifiesta el casi. Valverde ha estado de acuerdo.

3. Valverde ha solicitado un torneo de tenis patrocinado por la LFP, como el de Piqué. El Barça ha estado de acuerdo y por tanto también Tebas.

A ver cómo se conjuga todo esto con la nueva cara de villano. A Valverde, nos parece, se le empezó a poner cara de malo cuando se mofó en rueda de prensa de la entrada de Suárez a Pichu Cuéllar (rodillazo en la cara) que inconcebiblemente fue dada por legítima para aquel gol del Barça. La cara es el espejo del alma y unas manifestaciones de ese calibre no se llevan a cabo sin que tengan su inmediata contrapartida en la fisonomía.

Las otras dos portadas del día, que dejamos para el final, tienen por protagonistas la torpeza de Ramos en Ámsterdam (leed a Jesús Bengoechea) y la genialidad de Vinicius (leed a Nacho Faerna).

Os las dejamos porque querréis verlas.

Pasad un buen día.