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¿Dónde queda Barrio Sésamo?

¿Dónde queda Barrio Sésamo?

Escrito por: Mario De Las Heras31 julio, 2015
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Me siento delante del ordenador como Danielsan mirando toda la valla que le queda por pintar. “Ai”, me dice el señor Miyagi: “Muñeca arriba, muñeca abajo”. Yo no sé cuál es la idea de Benítez pero lo de ayer es indescriptible. ¿Cómo describir con orden la feria de Arco? Me decía Comunero, lector de La Galerna, que echaba en falta en mis comentarios alguna referencia al sistema. Yo estaba dispuesto a satisfacerle y decir algo sobre el 4-4-2 o el 4-3-3. Me había estudiado bien el "cuatro", pero me sorprendía el 2-2-6, y el 2-6-2, el 2-3-5, el 3-5-2 y en ese plan, es decir: todo lo que no me había preparado, como cuando te dejas Descartes en Selectividad y cae.

Desde el principio he tenido un lío de números tal que he estado a punto de llamar a Jorgeneo, que de esto parece que sabe algo. Pero son las tres de la mañana. No sé por qué el Milán (madre mía, qué ha hecho Berlusconi con este equipo, ¿convertirlos en Mama Chichos?) se empeña en que sus jugadores luzcan dorsales tan exagerados. Había un setenta y un setenta y ocho, un noventa y uno y hasta el noventa y nueve de Donnarumma. Esto es algo escandaloso para el fútbol. ¿Dónde queda entonces Barrio Sésamo y Coco cantando: un, dos, tres, cuatro, cinco…?

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Debe de tratarse de entretener a los turistas. Un fútbol/tablao con mucho sudor y movimiento de melena del bailaor. Valdepeñas y taconazos de artificio. Yo, aparte, estaba desolado por el sudor creciente de Mihajlovic a cuyo lado Camacho aquel día de los sobacos era una mojama. Y además el hombre tenía la frente a la parrilla. Por favor. Shangai tiene que ser el infierno.

Por más que escudriñaba la pantalla no había forma de ver nada. Trascendía una especie de intensidad forzada, histriónica; una suerte de catenaccio para dummies con el aliciente de que se jugaba en una sauna. Un tal Poli, como el cuñado de Rocky, parecía el Alberto Sordi de los inicios: pura comedia italiana. El calor empezaba a afectarme también a mí. Y la sed. Un desierto se extendía delante de mis ojos nublados por los espejismos.

Casemiro me guiaba como el único que mantenía la serenidad y cierto criterio. Vi a los suplentes calentar en el fondo en vez de en la banda. Me parecía estar viendo ‘Psicosis’ sin sonido pasar una y otra vez como en aquella exposición de ‘Punto Omega’ de DeLillo. El sistema de Benítez, querido Comunero, a mí me parecía las cortinas de la ducha desgarrándose mientras grita Janet Leigh y la sangre se mezcla con el agua en el desagüe. Y para colmo el árbitro añadía tres minutos.

La segunda parte empezó con cambio de lado de los equipos. Lo cual resultó emocionante. El partido prometía en las gradas, donde había una afición del “todo a cien” con bengalas y todo; barras bravas milanistas y madridistas chinas y delirantes igual que toda la velada. Qué decir de Kroos dando un pase largo para que Danilo tomase el Montolivo (perdón, pero no podía resistirlo), o de Jesé colándose por la línea de fondo y centrando atrás para que Toni fallase sin suerte.

Casilla sí daba algunas buenas sensaciones, sobre todo por alto. Saltar de cabeza para rematar y encontrarte con Kiko atrapando la pelota debe de ser como ver pasar la cabeza de Godzilla en un piso cincuenta. Qué de porteros ha mantenido Casillas en la clandestinidad, como si fuese un dictador. Con Casillas no existía la libertad y el mundo no se daba cuenta.

Bale atrapaba una pelota en la diagonal y sorteaba al defensor con un bonito movimiento hacia la banda para después regresar. En realidad Gareth no entra ni sale del campo sino que permanece. El galés vive en él en este 2015 como un salvaje, de ahí esos pelos y ese penacho, como un guardia real bailando break dance, y aparece y desaparece cuando quiere. Se alimenta de bayas y frutas silvestres. El terreno de juego es su selva donde, no se sabe por qué, Benítez (que, por cierto, tiene un aire a un Tony Soprano blando), le ha abandonado.

Isco lo intentaba pero no había manera. El malagueño muchas veces también es un artificio. Menuda guerrilla. Ambos equipos parecían las tribus salvajes que lanzaban flechas inofensivas a la lancha de Apocalipse Now. Un eslalon extraño de Kroos, una internada caprichosa de Cristiano, Isco, otra vez, corriendo como un pollo, y sin cabeza… Luego Kiko le hizo una parada elegantísima a Bacca y vuelta al desastre que no era sólo táctico sino también pictórico. Con un fútbol así yo encuentro el curling un deporte apasionante. Al final lo comprendí todo, o casi. No era 4-3-3 ni 4-4-2 sino la mismísima jugada 13-14 antes de los penaltis. Aunque los chinos estaban contentos. Por si faltaba algo, yo había oído que Casilla había sido un héroe y resulta que a quien le marcó y le paró los penaltis de la victoria fue al pobre Donnarumma, el del dorsal noventa y nueve.