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Domingo de resurrección

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Domingo de resurrección

Escrito por: La Galerna5 noviembre, 2017
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El Real Madrid ha tropezado tantas veces con la misma piedra esta temporada que ya se la conoce de memoria. Hoy toca esquivarla, mirarla de reojo, como si fuera decorado y no un obstáculo en el camino. El liderato está demasiado lejos como para seguir regalando distancia en pleno otoño. Hoy es domingo de resurrección.

Tienen que cambiar muchas cosas, eso es cierto. El equipo debe tener actitud desde el minuto uno, mejorar su juego y recuperar esa famosa pegada que exhibe la prensa cuando marcamos dos goles tras setenta y seis ocasiones. También debe cambiar el trabajo arbitral. Los colegiados se han acostumbrado a birlarnos penaltis claros o a conceder goles rivales en fuera de juego. Así es muy difícil. Para resucitar y reengancharnos al campeonato necesitamos mejorar, pero también que nos respeten. Es delirante tener que pedir esto último en pleno 2017 con todo lo que ha salido a la luz y lo que está por salir.

Zidane dice que no hay crisis y que no debemos volvernos locos. Quiénes somos nosotros para llevarle la contraria. Lo ha ganado todo como jugador y entrenador, por lo que sabe mejor que nadie que la obra de teatro cierra el telón en primavera, para lo cual todavía queda mucho. Es momento de unión, de remar todos hacia el mismo sitio. Hay que hacer autocrítica, sí, pero después de ella, apoyar a un equipo que hasta hace bien poco arrasaba con una contundencia abrumadora. En el barco de la resurrección debemos estar todos.

En Barcelona, mientras tanto, lucen con orgullo de Paco Alcácer -con orgullo y una originalidad extremadamente pobre-, al que han ninguneada durante meses, pero ahora le besan los pies porque les salvó ante un Sevilla venido a más que a punto estuvo de dar el susto en un Camp Nou que no esperaba sufrir tanto.

Después de tanto tiempo, resulta que Alcácer tiene gol, es un delantero de gran nivel y a nadie le importa que Messi esté algo apagado o que Luis Suárez siga sin marcarle ni al arco iris. Mientras haya alguien que tape las carencias, todo irá bien. ¡Visca Alcaçer!