Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Crónicas
Crónica del At. Madrid, 1; Real Madrid, 1

Crónica del At. Madrid, 1; Real Madrid, 1

Escrito por: Mario De Las Heras5 octubre, 2015
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Yo pienso que aquí se está construyendo algo. No sé si un chalet, un simple edificio de viviendas, una fuente como la de Trevi o una Catedral. El empate después de una hora ganando, tan cerca del final, es como la lluvia que impide un día trabajar. A Benítez se le vio al final con mala cara metiéndose en la caseta después de contemplar el cielo. Pero no pasa nada porque saldrá el sol: ahí están unos cimientos que no tiene ningún equipo de la actualidad.

A la afición del Atleti yo la veo contra el Madrid como si acudieran a una pelea de gallos. Les falta agitar los billetes en la mano y una señora con gafas de sol y abrigo de piel en la primera fila con el gesto serio, como de estar obligada a asistir a ese espectáculo sórdido que, cuando juega el Madrid, naturalmente, es arte que no entiende, mucho más: que odia una grada ensoberbecida que según pasan los minutos va poniendo cara de pena, siempre igual, como de fotos de posguerra.

cronica

Desde su primera intervención, aguantando la carga local como el cardo tártaro de Tolstoi, Casemiro dejó claro quién era, quién es, ahora mismo junto a Modric y Keylor, sin fallar ningún día: el mismísimo Atlas sosteniendo el mundo (el Real Madrid) sobre sus hombros.

Yo veía al croata aparecer de carrilero y soñaba con aquella actuación mágica de un novato Magic Johnson poniéndose de pívot ante la lesión sobrevenida del titular. Yo quiero ver a Luka marcar cuarenta y tantos puntos, coger casi una veintena de rebotes y estar a punto con las asistencias restantes de lograr un triple doble, que en idioma futbolístico sería hacer lo que hace siempre y además un gol desde fuera del área.

Para lo que estuvo Cristiano tenían que haberse animado más. Él y Kroos. Esto imagino que estará ya en la libreta de un entrenador al que yo, al contrario que muchos, veo ágil en el cambio, en las sustituciones, en los planteamientos. Le imagino hasta escribiendo teoremas en los cristales al amanecer, y con un corcho gigante en su despacho lleno de papeles y de chinchetas y de fotografías y de flechas. La mesa abarrotada, con torres de tomos enciclopédicos, y periódicos, revistas, reglas, escuadras, cartabones, lápices, rotuladores, cuadernos… Todo eso tiene que dar su fruto.

Yo quiero esperar a que al fin publique su obra, que no por acabarla primero ha de ser la más brillante. Yo confío en que será brillante porque los avances quedan escritos, yo los veo, por esos campos, aunque no en los marcadores. Pero ya sabemos que los marcadores mienten. El Madrid es un coloso en comparación al Málaga o en comparación a este Atleti. Y ellos también lo saben.

Todos lo saben aunque callen. No era de extrañar la alegría de Simeone y su parroquia tras el gol de Vietto; pero quiero ser paciente, templado, sereno y me alegró que me saliera de forma natural aquella frase de Tom Hagen a Solozzo tras comunicarle éste la muerte del Padrino: “Lo intentaré, pero ni siquiera Sonny podrá detener a Luca Brasi”. Benítez debe apuntar y subrayar también: “Luca Brasi”, para no volver a pasar por ese segundo tiempo.

El Atlético atacaba en formación de rugby, siempre protegiendo al conductor en vez de asistiéndole. Es esta una forma ruda de ver el balompié, pero quizá la única para este equipo que al final se apuntaba al corazón, como el Barsa ante el Leverkusen, que es el primer punto de la sintomatología cuando algo no marcha bien.

Carvajal jugaba contenido, irreconocible, eso que decía Marlon Brando de Spencer Tracy: “…se contiene, se contiene…, luego hace un movimiento rápido, dice lo que tiene que decir, luego vuelve a su impasibilidad…”. Benítez está haciendo algunos moldeados interesantes, igual que si fuera un Ruphert, un Llongueras. Ese tridente central es gloria pura con la añadidura de Casemiro, pero hablábamos de Carvajal para contar su autopase preciso como preciso fue el pase a Benzema que marcó de cabeza mientras Cristiano se llevaba a toda la defensa igual que si fueran vasos y cubiertos y él tirase del mantel.

Hubo varias manos atléticas que hubieran supuesto la posibilidad de un tres a cero en los primeros veinte minutos de partido, pero eso no sucedió y yo me acordaba del último artículo de Ángel Faerna. Sobrevivían los locales a base de rechaces afortunados por los que Modric se desesperaba y yo le imaginaba gritar y asustar con esa voz suya grave de Leónidas.

Quizá espoleado por él, Toni metía sus pies hechos de guadaña para cortar (lo que mejor hizo el Madrid). El alemán da la impresión de que debería jugar siempre en pizzicato, o que él mismo se impone la técnica consciente de su actual estado. Casemiro, a su lado, seguía maravillándome a fuerza de técnica, de táctica y de precisión. Hubo un pase a Carvajal como se lanza un anzuelo con mosca: yo vi la trucha saltar en el aire y engancharse antes de volver al río.

Luego tuvo Ramos su momento estelar. ¿Se acuerdan en los westerns de esa escena habitual en la que los bandidos entran a caballo en el Saloon y en la General Store, en la barbería y en el hotel llevándoselo todo por delante? Pues ahí tenían a Sergio con un pañuelo en la boca disparando a los techos.

Pero no hay nada que no pueda arreglar Keylor. Yo le miro y me acuerdo de lo mucho que de niño me gustaba Súper Ratón y esa frase suya: “Y esto es todo amiguitos, ¡y no olviden supervitaminarse y mineralizarse!”. Yo me supervitamino y me mineralizo con su desempeño y con su actitud ejemplares, y también cuando dice que Dios le ayuda desde el cielo. Yo querría a Keylor como yerno, fíjense lo que les digo. ¿Qué mayor protección y bondad podría esperar para mi hija?

Decía uno de los locutores, al que llevan como experto, que Modric no estaba bien, y yo casi le veía bailando en cuclillas prisiadkas rusos; haciendo la cabra, el pie, el diablo, la pistola, el anillo y el barril pequeño para entrar en calor, para hacernos entrar en calor. Menudo heraldo, cosaco, guerrero valeroso es el croata. Terminaba la primera parte con Varane convertido en meteorito enviando a Griezmann al Manzanares como los chicos de Playa Ángel ponían a Porky en remojo, y con la lesión de Carvajal que dejaba la defensa y el ataque en cuadro.

en vez de narrar la segunda parte, prefiero remitirles a a ‘Pedro Páramo’, de Juan Rulfo, a esa Comala reverberante, muerta que trató de revivir el Atlético con el corazón, en realidad con la bulla que le sirvió para empatar pero no para ganar, que es para lo que animaba levantando la pierna la cheerleader Simeone. Yo sigo con el convencimiento de que ni siquiera Sonny podrá detener a Luca Brasi.

LAS NOTAS:

Keylor: Destaca (D). “No se vayan todavía, aún hay más” (Súper Ratón).

Carvajal: Destaca (D). “La clase de actor que me gusta ver… Tracy, Muni, Cary Grant. Saben lo que hacen. De ellos se puede aprender algo” (Marlon Brando).

Varane: Destaca (D). Sólo le vi una vez atravesar la atmósfera.

Ramos: Necesita Mejorar (NM). No se puede entrar así a ningún sitio. Falta de concentración.

Marcelo: Necesita Mejorar (NM). Sin inspiración.

Kroos: Progresa Adecuadamente (PA). Sombra de lo que debutó en Chamartín, pero no se ha ido.

Casemiro: Destaca (D). Un futbolista que hace Decatlón.

Modric: Destaca (D). El motor, el alma, el amor del Real Madrid.

Isco: Necesita Mejorar (NM). Él mismo enfiló el camino al vestuario sin necesidad de que salieran los cabestros.

Benzema: Destaca (D). Fallón y artista. Un regalo. Pichichi.

Cristiano: Necesita Mejorar (NM). No aportó nada, pero le quiero.

Arbeloa. Progresa Adecuadamente (PA). Profesional. Jackson le abrió las costuras.

Kovacic: Progresa Adecuadamente (PA). Detalles.

Bale: Bienvenido.

Benítez: Progresa Adecuadamente (PA). On the Road.