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El comienzo de un gigantesco ciclo

El comienzo de un gigantesco ciclo

Escrito por: Ramón Álvarez de Mon11 junio, 2017
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La conquista de la Copa de Europa es el mayor reto al que se enfrenta el futbolista de todo club. Normalmente los equipos que se hacen con la Orejona son conjuntos que la han anhelado durante muchos años, tocándola con las yemas de los dedos hasta que, de tanto ameritarla, acaban levantándola. La veteranía suele estar presente en los principales jugadores de los equipos campeones y tras su conquista se suele cerrar un ciclo. Basta recordar como ejemplos el Milan 2007 con Nesta, Maldini, Cafú, Seedorf o Inzaghi, el Inter 2010 con Samuel, Zanetti, Etoó o Milito o el Chelsea 2012 con Drogba, Terry o Cech. Se puede concluir que la Copa de Europa suele vaciar a muchos jugadores que lo dieron todo por saborearla y por ello hasta 2017 no se había dado la histórica circunstancia de que un equipo repitiera el logro.

Si ya ha resultado anómalo que el Madrid haya repetido título, lo es más todavía que hayan sido tres orejonas en los últimos cuatro años. Dada la explicación anterior, cabría pensar que el Madrid tiene el enorme mérito de estar alargando sorpresivamente un ciclo destinado a expirar, pero cuando uno repara en la plantilla madridista lo que debe concluir es que quizá estemos aún ante el comienzo de un gigantesco ciclo.

El Real Madrid tiene el mérito de estar alargando un ciclo destinado a expirar

La nueva política de fichajes instaurada desde hace dos o tres años en el club ha llevado a que el grueso de la plantilla derroche juventud y potencial. Ya no se trata de fichar a los prototípicos balones oro –Kaká, Cristiano, Zidane, Ronaldo, Owen– sino a aquellos jóvenes que aspirarán a ellos o, al menos, a ser una referencia en su puesto en años venideros. Además, la cantera está dando sus frutos y la política de cesiones difícilmente podría ser más acertada. Varios son los jugadores que han vuelto potenciados tras una acertada cesión.

No obstante, el Madrid no debe desatender la edad de algunos de los principales jugadores que vertebran su estructura: Ramos, Modric y Cristiano. A pesar de que todavía están en edad de dar varios buenos años, el nivel y jerarquía de los tres obligan a ir preparando a sus futuros sustitutos. En el caso de Ramos, su importancia es transversal. No sólo es lo que ofrece el camero a nivel defensivo, sino también su personalidad y calidad ofensiva en el campo y su ascendencia en el grupo. Hablar de Sergio Ramos es hablar de la Copa de Europa. La llegada de Vallejo –en sustitución de Pepe– parece que puede ir encaminada a darle minutos de descanso a Ramos desde esta próxima temporada y a ir preparando a Jesús para liderar la defensa en un futuro.

En cuanto a Modric, el Madrid ya ha sabido convivir con alguna racha baja del genio croata. De igual manera que Cristiano, Luka ha ido claramente de menos a más y ha reservado sus mejores actuaciones para los momentos más decisivos en los que su talento ha sido fundamental. A Kroos le sobra personalidad para ser la principal referencia táctica del centro del campo. Además, el imperial nivel de Isco y el crecimiento de Kovacic parecen constituir buenos elementos para sobrellevar el futuro, y espero que lejano, declinar del mejor centrocampista del mundo.

Después de muchos años, los madridistas ya hemos contemplado a un Cristiano menor durante los primeros meses de la temporada. Lo cierto es que el Madrid supo sobrevivir a este bajón intencionado, pero no se puede obviar que los goles de Cristiano desde marzo han valido un doblete histórico. Probablemente el Bernabéu no volverá a ver un jugador como el portugués y su futura baja será irremplazable. No obstante, también aquí el Madrid está bien equipado: Gareth Bale ya ha mostrado en muchas ocasiones de lo que es capaz, especialmente cuando Cristiano no está en el campo. El galés puede capitanear la delantera del Madrid. No hay jugador en el mundo de veintiún años más ilusionante que Marco Asensio. El fichaje de Vinicius parece también ir en la misma dirección. A pesar de todo ello, si yo fuera Florentino, no dejaría escapar a Mbappé. Posiblemente el francés algún día sea considerado el mejor jugador del mundo.

La conquista de la Copa de Europa presenta siempre mil trampas y muchos son los obstáculos que todo equipo debe sortear acompañado de la fortuna, pero el año que viene ningún equipo partirá con mayor favoritismo de triunfar en Kiev que el Real Madrid y ya serían tres seguidas…

Asesor fiscal autónomo. Soy socio de La Galerna y colaboro en Radio Marca. @Ramon_AlvarezMM