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El cese de Lopetegui: la ilusión de una solución

El cese de Lopetegui: la ilusión de una solución

Escrito por: Franzel Delgado27 octubre, 2018
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La noche del pasado martes celebré especialmente las palabras de mi querido y admirado Emilio Butragueño (valga la confesión personal: para mi, mejor persona que futbolista, lo cual es mucho decir) tras el partido que el Real Madrid ganó al Viktoria Plzen en el Santiago Bernabéu. En ellas aseguraba que Julen Lopetegui se sentaría en el banquillo del Madrid el próximo domingo ante el FC Barcelona. Lo celebré porque que estoy convencido de que la coyuntura negativa que atraviesa el equipo merengue es muchísimo más atribuible a factores mentales y emocionales que a otros deportivos, y desde mi humilde punto de vista, no se corregirá de forma consistente de no dedicarse esfuerzos específicos y recurrentes a fortalecer estas áreas, tanto en los jugadores individualmente como en el grupo. De manera que, sinceramente, no pienso que el cambio de entrenador sea la solución.

Los siguientes aspectos y reflexiones deben considerarse para entender lo que quiero decir:

1) La ayuda integral y permanente en los ámbitos mental, emocional, psicológico y relacional, en cada jugador y en el entrenador, es indispensable, especialmente en un equipo con las características y las exigencias del Real Madrid. Amalgamar la inmensa diversidad de realidades personales e intereses individuales que conforman un vestuario como el del Real Madrid (diferencias sumamente marcadas en personalidades, edades, niveles de ingresos, culturas, idiomas, intereses, etc.) es un reto tanto impostergable como ineludible para el entrenador. Así, no se trata solamente de fortalecer emocional y mentalmente a uno o varios jugadores, puesto que esto no sería suficiente para corregir ciertas dinámicas negativas. Se trata de amalgamar y de adaptar con naturalidad a todos los integrantes de la plantilla a su Medio (vestuario y demás estamentos del Club) y a su Entorno (todo lo que circunscribe al Club: medios de comunicación, fanáticos, oponentes, sociedad y cultura, etc.).


2) Los factores internos y externos, extra-deportivos, inevitablemente tenderán a sabotear y a impedir el progreso de cualquier plan desarrollado dentro del ámbito del deporte de élite, por sólido que este pueda ser. La presión, las expectativas, la competencia interna, los egos, la heterogeneidad del vestuario, etc., en este ámbito., tienden a desfavorecer la conexión entre todos los individuos del grupo y esto es un flagelo que perturba consistente e irreversiblemente el logro deportivo. Pienso que, sin una conexión óptima y sin distorsiones entre todos los miembros de la plantilla, la consolidación de los resultados y las dinámicas positivas en el largo plazo es imposible. 

3) En la eventualidad que se decidiera sustituir a Julen Lopetegui, muy posiblemente se revierta temporalmente la dinámica negativa actual, debido principalmente a la renovación y al aire fresco que implica la llegada de un líder nuevo, descontaminado y con ideas diferentes. No obstante, creo que la fecha de caducidad del proyecto nunca será largoplacista y estará siempre a merced de que lo deportivo funcione “impecablemente”. Con las derrotas, llegará el desajuste, lo cual no debe ser así, puesto que estas son parte incluso de la planificación de un equipo profesional, son una realidad, y por ende, obviarlas sería una utopía y un error. Se trata de aprender a convivir con ellas y estar preparados para superarlas, con normalidad, intentando evitar a toda costa que los factores externos mencionados arriba las potencien y las extiendan en el tiempo, o las hagan más frecuentes de lo normal. Ahí está la clave.
Se habla mucho de la efectividad de la Mano Dura y de la Mano Blanda en el vestuario de Chamartín, pero la realidad nos dice que, más allá de que alguna pueda propiciar mejores resultados que la otra, ninguna de ellas en los últimos 20 años ha podido proveer al Real Madrid de una dinámica positiva estable en el largo plazo. Con la “blandura” de Pellegrini, Ancelotti y Zidane se ganaron títulos, pero ninguno de los 3 técnicos duró más de 3 años a cargo del equipo (la sorpresiva salida de Zizou, incluso tras haber ganado una tercera Champions consecutiva, da muchas luces respecto a lo que quiero explicar). Por otra parte, con la rigurosidad de Mourinho o Capello se obtuvieron logros, pero su paso por el banquillo del Bernabéu fue también efímero. Que el Real Madrid haya tenido que cambiar de entrenadores tan frecuentemente en las ultimas 2 décadas (14 entrenadores," de distinto corte y características”, en 18 temporadas) es una contundente prueba de que la estabilidad y el éxito de un equipo tan poderoso no está asociada a los conocimientos o a la experiencia del entrenador, sino a su habilidad para convertir un vestuario tan competitivo en uno que además sea equilibrado, proactivo, motivado, solidario, paciente, sacrificado, responsable, comprensivo, implicado, durante toda la temporada. Únicamente así podrá tenerse la base óptima para enfocarse en la labor deportiva (técnica, táctica y física) con posibilidades reales de desarrollarla y extenderla en el tiempo. 

4) Desestimar el rasgo “humano” de los futbolistas del Real Madrid es un error que siempre mermará el rendimiento. Es decir, implicará, tarde o temprano, el descenso en la curva del desermpeño del equipo, y con esta, el fracaso del proyecto deportivo por razones absolutamente ajenas a la capacidad técnica o táctica, tanto del entrenador como de los jugadores. La deshumanización del futbolista contribuirá irremediablemente a su incapacidad de lidiar con situaciones indeseables pero normales, restándole posibilidades para afrontarlas con naturalidad y superarlas en el menor tiempo posible, que es de lo que realmente se trata puesto que no pueden evitarse de manera absoluta.

La dinámica y la realidad del Real Madrid tiende a deshumanizar al futbolista y esto lo lleva a magnificar determinadas adversidades complicando exageradamente su superación. El futbolista del Madrid, debido a estos patrones sobre los cuales se desenvuelve, y a la falta de formación y asesoría en ese particular, pierde capacidad de acumular valioso “crédito" respecto a los factores de presión que inciden en él y en su rendimiento (socios y aficionados, compañeros de equipo, cuerpo técnico, directivos, medios de comunicación, contrincantes y sus seguidores, etc.), lo cual no hace más que obligarlos a funcionar bajo exigencias, estrés y presión muchísimo mayores a lo normal. Esto, desde mi perspectiva, puede mejorarse notablemente incidiendo en el fortalecimiento de sus habilidades socio-emocionales, con lo cual robustecerían su "crédito” con los mencionados factores de presión y con ello tendrían más oportunidades de fallar sin ser “castigados", todo lo cual redunda directamente en que desarrollen su trabajo bajo mucha menos presión, mejorando así sus posibilidades de éxito. 

El trabajo extra-deportivo debe atacar "las causas" que generan la realidad adversa y no intentar solo mitigar sus consecuencias. En la actualidad, un equipo como el Real Madrid nunca tendrá estabilidad en el largo plazo si no goza de un plan 100% enfocado en atender estas variables ”extra-deportivas” de manera permanente. Es sencillamente imposible que sus futbolistas y sus entrenadores hoy en día mantengan una curva de rendimiento óptima si no se cuenta con herramientas para consolidar su fortaleza como individuos y para alcanzar un óptimo grado de conexión en el grupo (entrenador, cuerpo técnico y jugadores, en todos los sentidos y direcciones). Me temo que mucho podrá invertirse en contratar a los entrenadores y jugadores más calificados del mundo, no obstante, el buen rendimiento será inexorablemente temporal, lo cual llevará a “renovaciones o revoluciones” cada vez más frecuentes y a proyectos más cortoplacistas, con las implicaciones deportivas y económicas que esto tiene. La historia del Madrid en los últimos 20 años certifica de forma irrebatible esa predicción. Los entrenadores, en el Madrid o en cualquier club de élite, deben sensibilizarse muchísimo más en la importancia de esta realidad, si no quieren que su desempeño se vea afectado rotundamente por factores que nada tienen que ver con su formación, capacidad y potencial real.

Para finalizar, pondré un ejemplo real, de manera de que se entienda mejor lo que quiero decir. Revisemos el lenguaje corporal y gestual de los jugadores del Real Madrid de un tiempo hasta hoy (incluso el de Julen Lopetegui). No puedo evitar percibir que inspira todo excepto seguridad, superioridad o confianza, lo cual es algo inquietante considerando que el Real Madrid es el mejor equipo de la historia del fútbol, y sin ninguna duda, el mejor del mundo en los últimos 10 años, destacando incluso especialmente durante el más reciente lustro. El equipo en la actualidad, por ejemplo, no utiliza óptimamente su lenguaje gestual o corporal para infundir respeto y miedo en los rivales, y a la vez fortalecer y retroalimentar un mindset ganador. Me explico: el lenguaje corporal y gestual incide en el mindset (programación mental), el cual condiciona las acciones, y estas inciden en los resultados, lo cuales a su vez refuerzan ese mindset original. Los actuales futbolistas del Madrid, en su mayoría, considero que emplean un lenguaje corporal y gestual que sugiere a los contrincantes que pueden “rebelarse" ante el Campeón, lo cual resulta en un output (resultado) negativo que robustece el mindset original haciéndolo aún más negativo. Hoy en día, durante los partidos  “y fuera del campo”, los rostros de jugadores contrastados como Kross, Bale, Benzema, Marcelo, Modric, Varane, Carvajal, Asensio... no denotan confianza ciega o fe inquebrantable en sus posibilidades. Estos reflejan, según cada caso, frustración, temor, ansiedad, desesperación, fatiga emocional, inquietud, incertidumbre, confusión, molestia, decepción, entre muchas otras emociones nocivas para el buen rendimiento deportivo. De Cristiano Ronaldo, yo particularmente echo mucho más de menos su capacidad de transmitir a todos los demás la creencia ciega de que el éxito (aún en las condiciones más adversas) es posible que su brutal capacidad goleadora. Sin embargo, esta es una buena noticia, porque lo primero es mucho más fácil de alcanzar, de inducir, que lo segundo.
Creo firmemente que cuando un equipo no crea ocasiones de gol y muestra un fútbol inoperante, muy probablemente se deba a la incapacidad o a los fallos del entrenador. Sin embargo, pienso también que cuando el equipo genera recurrentemente una treintena de oportunidades claras de meter el balón en la portería contraria y no lo logra con una tasa de éxito razonable, se debe a un problema de los jugadores. Problema que sin duda también, desde mi humilde opinión, en el caso del Real Madrid, no es deportivo (sus jugadores tienen calidad de sobra para mejorar esos índices). Sinceramente, cuando hablamos del mejor equipo del mundo, creo que son la ansiedad, la presión, la inseguridad, la falta de confianza quienes conspiran para que el balón no cruce la línea de gol y no las capacidades técnicas de los futbolistas ¿La buena noticia? Pues, otra vez, que eso es mucho más fácil de corregir que enseñar a marcar goles a quien no tiene el don de hacerlo. Por lo tanto, si Lopetegui y Campillo (gran coach deportivo que lo acompaña como parte de su cuerpo técnico) dan con la clave precisa, este Madrid revertirá la mala dinámica en poco tiempo sin necesidad de grandes y traumáticas revoluciones. Ojalá el domingo, ante el Barcelona, seamos testigos de ese maravilloso punto de inflexión.
Un abrazo y ¡Hala Madrid!
Franzel Delgado Buloz
Coach Deportivo, Coach Ejecutivo y Consultor.