Las mejores firmas madridistas del planeta

Courtois: 6. Seguro cuando fue requerido y sin opciones en el penalti transformado por Aspas.

Carvajal: 5. Negado en el primer tiempo, más templado en el segundo.

Mendy: 6. Seguro, sin alardes.

Militao: 5. Cometió un penalti absurdo. Por lo demás, correcto.

Alaba: 6. Cumplió con solvencia.

Tchouaméni: 8. Solvente, solidario, fino, serio, omnipresente en ataque y defensa. Tiene mucho carácter. Va a costar que se amilane, pese a la enormidad de la sombra de Casemiro.

Modric: 8,5. Su golazo y su pase a Vini en el tercero valen el partido. Magistral, como acostumbra.

Camavinga: 7. Partido muy convincente en todos los órdenes. Bravo por su templanza.

Valverde: 6. Mal primer tiempo. Estimulante en cambio su segunda mitad.

Benzema: 6,5. Se ofreció en todo momento, combinó con excelencia y anotó su penalti.

Vinicius: 7. Amenaza constante y golazo de crack.

Rüdiger: 6. Pocos minutos pero magníficamente aprovechados, protagonizando un contragolpe inolvidable que acabó en penalti.

Hazard: sin calificar, pese al penalti fallado. Sin tiempo.

Ceballos y Asensio: sin calificar.

Ancelotti: 7,5. Otro día más en la oficina.

Creo que me debo a mi mismo, y al que me lea, el recordarme qué es el Real Madrid a grandes rasgos. El Madrid es un equipo que por definición (de la prensa, claro) juega mal, que depende de la individualidad, que ficha mal, que no tiene cantera, que gana la Champions con bastante regularidad y que disputa la pretemporada como si fuera el Castilla, siendo generoso, por no decir peor.

Quiero destacar que hay varias paradojas o fenómenos de difícil explicación. El primero es cómo se puede jugar mal pero ganar tanto, aquí necesito pizarra con imanes para explicarlo y no tengo a mano ninguna. Por cierto, a la única persona que le entiendo al manejar una pizarra de esas del demonio es a Marcos López, no me puede caer mejor el tipo, la verdad. 

El Madrid es un equipo que por definición (de la prensa, claro) juega mal, que depende de la individualidad, que ficha mal, que no tiene cantera, que gana la Champions con bastante regularidad y que disputa la pretemporada como si fuera el Castilla, siendo generoso, por no decir peor

La segunda paradoja o fenómeno paranormal es el triángulo de las Bermudas de la prensa española, que sería: fichar mal, no tener cantera pero depender de individualidades. ¿Me pregunto, entonces, de dónde salen las individualidades? Seguiremos informando de estos extraños sucesos. 

Vamos a la crónica que me lío con esto de pensar que un equipo con Marcelo, Ramos, Varane, Modric, Kroos y Benzema no jugaba a nada. 

Las pretemporadas del Madrid si tuvieran que tener un nombre de película sería “Sed de mal”, aquella maravilla de Welles que unió al mismo Welles, a Charlton Heston, a Janet Leigh, a la Dietrich, a Zsa Zsa Gabor y a Joseph Calleia en una misma película. “Sed” porque nos apetece demasiado que llegue y ver a los nuevos fichajes … y “de mal” porque desde que recuerdo no hemos jugado bien nunca. Releyendo quizá no necesitaba explicación pero son las 8 AM así que lo voy a dejar masticadito.

Rodrygo

Me hacen gracia los fichajes de este año porque son dos centros al área para que algún “panenkita” de pizarra plateada nos diga que el Madrid no juega a nada. Me impresiona la capacidad de JAS y Florentino de “pasar” de todo lo que inventa la prensa sobre qué es jugar bien y qué no, ellos tienen el plan de dejar al Madrid con 20 Champions con un centro del campo que pinta histórico Camavinga-Valverde-Tchouaméni. Dicho esto, Tchouaméni aún no se entera de qué van los partidos y Camavinga le ha dado hoy un pase al hueco a Hazard… cosas de la edad. Aun así, en la segunda parte han acorralado al otro equipo, que ha salido una vez y ha provocado el no penalti. Fuera de esto, ha podido meter una Alaba, otra Ceballos, otra Camavinga y Rodrygo, por lo menos, cinco. Pero es que Rodrygo sabe que un jugador del Madrid que quiera perdurar en el tiempo tiene que jugar las pretemporadas mal y que Karim se ha permitido la licencia de jugar bien hoy porque ya es un veterano.

Mientras tanto, Ancelotti, otro al que la opinión pública le resbala bastante, sigue con la CMK más Lucas Vázquez de inicio y todos metidos atrás aunque ataque el todopoderoso City o el Club América. Hoy, al menos, ha jugado Alaba un rato de lateral. Ojalá algún día podamos disfrutar de sus “meditaciones”, es un Marco Aurelio del siglo XXI, mitad filósofo mitad político. Es tan educado y tan agradecido que el día 10 juegan los de la final de París, se admiten apuestas.

 

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Buenos días. Tenemos muy hablado en el pueblo que ser portanalista galernauta es un sueño. Y los sueños, sueños son, que decía Calderón. De la Barca, no Ramón. Este onírico prólogo responde a la zozobrante inquietud de quien se acuesta pensando en las cuatro portadas de la prensa deportiva de mañana, cuyo horizonte es Laporta, anunciado con luces de neón en la ciudad del pecado. Parece un chiste de los nuestros, pero resulta que no, que es verdad. Viva Las Vegas.

Ahí lleva unos días colgao en Nevada nuestro orondo y feliz Joan, estiradito al Photopshop pero con los reales botones de su camisa sufriendo una dura presión en bloque alto, acompañado de Hernández, el jardinero iraní, y algunos de sus últimos brotes verdes.

Don't worry merengues, what happens in Vegas, stays in Vegas, anuncia Big Laporta entre luces fosforitas, casinos, pirámides y clubes de diversa índole lúdico-festiva, donde tan bien se desenvuelve. Dudamos, eso sí, que el norteamericano promedio de Wisconsin o Iowa haya entendido un carajo. Don’t understand, merengue. Paela es bien.

Quizás también porque hay poco más que entender de la nueva maniobra publicitaria redneck de un Señor de las Palancas que amenaza con pulirse la panoja esta noche en el Caesar´s Palace tras una velada loca con Mateu Padremany y Riqui Puig.

Vaya resacón en las Vegas.

Como el de las portadas esta mañana de la prensa deportiva jugando sin pudor a la ruleta del topicazo.

Tanto es así que, de vuelta a la piel de toro y aún separados por un puente aéreo, tal día como hoy el diario As y Mundo Deportivo titulan igual en un idilio que comienza con un tímido coqueteo, pero culmina en The Little Church of The West con los novios vestidos de Elvis, Marilyn o Darth Vader, tanto da. Si la primavera la sangre altera; este tórrido verano no hace sino bombear a nuestro cerebro una psicodelia propia de Érase una vez en Hollywood.

Si no tenían pensado ir a playa o piscina con la suegra, la fiambrera, la neverita, el tupper de camarones y el loro graznando entre Camelas y Motomamis, sepan ustedes que hoy la prensa les brinda un divertido plan digno de Nicolas Cage en Leaving las Vegas.

El auténtico Cage, no el que se le coló en el palco una vez a Calderón. Ramón, no De La Barca.

Hagan juego señores, apúntense al plan, es a muy buena hora.

A las 5 de la mañana no hace tanta caló y es todo un Real Madrid-Barça, descafeinado y gringo, pero un clásico al fin al cabo, donde a buen seguro —tal y como augura el despliegue propagandístico de Laporta— los culés van a salir a morir como Geri en una noche de fiesta, mientras los nuestros hacen fotos a la torre Eiffel de palo esa que tienen por allí como en Torrejón de Ardoz. No obstante, para los hinchas con alma de vampiro —o de gallo Kirico según se mire— hay alicientes suficientes esta noche sobre el césped de Nevada: desde el flamante debut de Tchouaméni y Rüdiger, nuestros ases para el Blackjack triunfante, al estreno de un veterano como Lewandowski en filas enemigas, que vendría a ser como aquel Joe Pesci viejuno pero letalmente cabrón del Casino de Scorsese, pasando por el regreso del futuro balón de oro, Karim Benzema cual Ali-G como una más, tarareando “Music” con Madonna y sus amigas en una limusina.

Como dice La Reina Del Pop music makes the people come together.

Igual que Laporta.

 

PD: ¡Aivalaostia! ¿Qué hace un vasco de bien como yo, de txuleton, copa y puro, en un portanálisis como este?

Fdo. Íñigo Martínez.

Siempre que he tenido oportunidad he manifestado mi admiración por Pablo Laso, el hombre que rescató el baloncesto del Real Madrid y el europeo, sumido en un juego denso, pobre, de anotaciones cortas y partidos eternos.  Jugué contra Pablo en infinidad de ocasiones, rival escurridizo y amable, siempre dispuesto a la charla y la alegría. Fue un vocal extraordinario en la Junta Directiva de la Asociación de Baloncestistas, luchador infatigable por mejorar las condiciones de los jugadores, cuando él era ya una figura.

Ayer, sentí una punzada de dolor profundo e intenso al conocer la noticia de su ingreso, y no quedé tranquilo hasta que me dieron mejores noticias. Ahora, el deporte queda en segundo plano, y la persona ocupa el protagonismo, pues una vida es el valor máximo en la Tierra.

Ojalá vaya todo muy bien. Ojalá vuelvas pronto al Real Madrid. Sería una enorme alegría para el madridismo. En cualquier caso, seguro que nos volveremos a cruzar, a conversar, a reír y disfrutar de la vida. Escribo en mi nombre, pero también en el de los que formamos este minúsculo universo de nombre La Galerna. De parte de todos, un abrazo interminable.

 

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Mi padre, un 13 de junio de 1956, con 18 años recién cumplidos, vio por la radio la primera Copa de Europa del Real Madrid. Una década después, con dos años y once meses, su hijo, este que hoy les escribe con tanta emoción que los dedos todavía le tiemblan contra el teclado, vivió, aunque mis recuerdos no tengan constancia de ello, los goles de Amancio y Serena para remontar (no podía ser de otra manera) un complicado partido y levantar la Sexta. Hoy, 28 de mayo de 2022, mi sobrina, después de que el árbitro pitase el final de la mejor Champions de la historia, ha festejado la Decimocuarta saltando encima del sofá abrazada a su tío.

El fútbol son equipos que engarzan la historia del Madrid, que la magnifican, modas que van y vienen para dar lustre a una leyenda eterna

El Real Madrid, la institución deportiva más grande que ha pisado (y pisará) un terreno de juego, lleva remontando toda su historia, a veces le cuesta dos minutos hacerlo y a veces 32 años. Remontó al Real Unión y al Athletic de Pentland, al Benfica y al Inter de los 60, al Ajax de Cruyff, al Bayern de los 70, al rodillo del Milán de Sacchi, al Barcelona de Messi y ahora, en la mejor Champions de la historia, a Clubes estado que juegan con reglas diferentes y a un excelso Liverpool que vendió tan cara su derrota que obligó a Courtois a realizar un milagro que se estudiará en las escuelas de porteros. El fútbol son equipos que engarzan la historia del Madrid, que la magnifican, modas que van y vienen para dar lustre a una leyenda eterna.

 

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Arbitró Antonio Mateu Lahoz del Comité valenciano. En el VAR estuvo González González.

No gustó demasiado el trencilla. En honor a la verdad lleva más de una década gustando a poca gente porque su librillo es único e inexplicable.

Una de las primeras decisiones fue pitar una mano de Rodrygo estando a tres metros de la jugada cuando le da en el pecho. Por descontado, no sacó dos amarillas claras a Espino por una patada en la rodilla a Rodrygo en el 34' y a Fali por parar a Asensio cuando se iba en el 39'. Sí la vio Sobrino en el 41' tras entrada a Kroos. Antes de irse los protagonistas a la caseta hubo una mano de Sobrino en el área. Hay falta previa de Rodrygo, pero creemos que Mateu ni siquiera la cobró.

La segunda mitad fue una acumulación de tarjetas en ambos equipos. Nacho por pisar a Sobrino en el 47' y Hazard por una planta escalofriante a Akapo en el 73' en el cuadro blanco. La del belga, por cierto, debió ser roja. Y en el equipo amarillo las vieron Negredo por pisar a Casemiro en el 80', Iza por agarrar a Hazard en el 83', Alcaraz por derribar por detrás al belga en el 85' y tanto Luis Hernández como Fali y Choco Lozano por protestar en el descuento.

En el 59' Mateu acertó al decretar penalti sobre Negredo de Lunin que derribo al vallecano. En la última jugada se pidió pena máxima de Carvajal sobre Fali, pero el lateral sacó claramente el cuero.

Mateu Lahoz, REGULAR.

Arbitró Guillermo Cuadra Fernández del Comité Balear. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.

En el Sánchez Pizjuán presenciamos una de las mayores golfadas de la historia de la Liga. Ojalá el culpable de todo este bochorno dejara de pitar esta misma noche. La limpieza de la competición sería más creíble. Y al propio colegiado se le haría un favor, no puede quedar en ridículo ante tantos millones de personas. Pero no, la próxima jornada le veremos en el césped. "Dispérsense, aquí no hay nada que ver" que diría Leslie Nielsen en 'Agárralo como puedas'.

El gol anulado de Vinicius por mano es el disparate por antonomasia del VAR. Por los siglos de los siglos se pondrá como ejemplo de la mala utilización de la tecnología. Todo el mundo veía pecho-hombro del brasileño. Él pedía el zoom lo que presagiaba el desastre. Se confirmó. Un bochorno. Un despropósito.

En la primera mitad, además, dejó de señalar una mano de Diego Carlos que era penalti, dio validez al gol de falta de Rakitic cuando Lamela molesta y da con el brazo a Alaba (la nueva norma obliga a los rivales a estar a un metro de distancia de la barrera) y perdonó la expulsión a Camavinga por una entrada por detrás a Martial.

En cuanto a las amarillas, la vieron por parte del Sevilla Martial, Diego Carlos y Oliver y en las filas merengues Camavinga, Nacho y Mariano.

El epílogo llegó con el descuento interminable. Parecía que hasta que no llegase el empate no se iba contento. Añadió 7' y el choque se fue al 99. Tremebundo.

Cuadra Fernández, PERVERSO, RIDÍCULO e INFAME.

 

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Buenos días. Anoche se produjo la alineación astral del panenkismo, la cúspide del oficio de AIC (Analista Internacional Calvo, en feliz hallazgo de Fred Gwynne) con el partido entre el Manchester City y el Atlético de Madrid. Ambas escuadras son dos favoritas de los medios, pues no en vano están dirigidas respectivamente por Pep Guardiola y el Cholo Simeone, entrenadores ambos que según la prensa patria y los analistas más sesudos no cometen un error hasta que Ancelotti da la vuelta completa al contador de errores y empieza de cero. Ni uno ni otro se equivocan jamás, es bien sabido.

Fue eso que los entendidos llaman un partido de pizarra. En el chat de whatsapp de La Galerna, en cambio, alguien llegó tarde al choque y pidió resumen de lo acontecido hasta el momento, cuando llevaban ya una hora de juego. “Nada, que Lillo tiene el pelo blanco”, sintetizó uno de los más eximios participantes, y para mí que utilizó un número excesivo de caracteres en su crónica.

Pero ya sabéis. Era la hora de las flechitas y las basculaciones pizarriles a cholón. El City (no lo hemos dicho aún) ganó porque marcó un gol en una de sus dos jugadas de peligro, y el Atleti perdió porque no convirtió ninguna de las ocasiones claras de las que careció por completo. Es lo de menos. Lo que importa, como tuiteó un relevante representante del panenkismo, es que el City creó graves problemas en el Atleti “con cada ruptura medida como una cuchillada y con cada pase cifrado”.

—¿Qué cojones es un pase cifrado?— se atrevió a preguntar alguien del chat de La Galerna.

—¿Y esas rupturas medidas como cuchilladas?— se admiró otro.

—Hombre. ¿Quién no ha sacado el metro después de acuchillar a alguien?

—De Bruyne, corre que te mando un pase cifrado. X3YG&#T.

—Habría que crear el rincón del panenkita en La Galerna, o tal vez hacer una crónica “cara B” de los partidos del Madrid en clave panenkita. “El Real Madrid planteó en la segunda parte un ataque de combinación equilibrada con ayudas a la transición y despliegue centrífugo con descargas laterales, que descompensó el bloque bajo-barítono dispuesto por el Chelsea, permitiéndole crear de un solo trazo asociaciones de tres jugadores permutados de dos en dos elementos, lo que contribuyó a desconejar el dibujo defensivo de doble basculación asimétrica del equipo londinense, y a seccionar el corredor de intendencia delineado por la diagonal Werner-Havertz, lo que fue clave en la victoria madridista.”

El hecho es que ganó el City porque Guardiola siempre lo hace todo bien, y perdió el Atleti a pesar de que el Cholo nunca hace nada mal. Si acaso, por poner un minino pero, se le puede pedir por favor a Diego Pablo que ataque un poquitito, pero que muy poquititito más. Ya se lo dijo en As Matallanas, con la acostumbrada e inalcanzable dureza con que el perioatletismo suele espetar cosas al Cholo.

As Matallanas Cholo

Esto va así. Objetivamente hablando, el partido que se marcó el Atleti no fue mucho mejor que el facturado por el Madrid en la ida ante el PSG, pero mientras que por este último casi tiene que dimitir Ancelotti para el Cholo es casi una hazaña.

Portada Marca

Por ejemplo, la portada de Marca reseña que el Atleti “no tiró a puerta” en pequeñito y con enorme distanciamiento. No sabemos si este extremo le parece a Marca bien o mal. Si el Madrid acaba un partido europeo sin haber tirado a puerta, tras practicar un desacomplejado 1-5-5 durante noventa minutos, Ancelotti tiene que exiliarse en la Isla de Pascua y Florentino instalarse en un convento cisterciense para los restos. Pero es el Atleti, así que todo bien.

Portada As

As, por su parte, titula “Ahora le toca al Metropolitano”, descubrimiento sin parangón que ya se conocía desde el día mismo del sorteo, el cual estableció la ida en Manchester y la vuelta en Madrid. Nos enternece que la prensa capitalina atlética (valga la redundancia) ya se abstenga de llamar Wanda al Wanda. Un pez llamado Wanda y un estadio que también, mientras no se arreglen los formalismos que permitan descatalogar de una vez la denominación. El Atleti trata aún de sacar de su capital a los chinos pero por el momento eso sigue siendo Indochina, en feliz denominación de Manuel Matamoros.

La vuelta, pues, en el Wanda, donde todo se decidirá en esta eliminatoria panenkista que es un WinWin claro para el madridismo, como ya explicamos ayer. O cae Pep-Son-Atletas-Guardiola o lo hace Cholo-Liga-Peligrosamente-Preparada-Simeone. Habrá en cualquier caso alegría tras los noventa minutos del Wanda, aunque lo que de verdad nos importa se dilucidará en el Bernabéu.

Y llegamos precisamente, aunque ocupe poco espacio, a lo que más nos concierne hoy: el Madrid. As y Marca le escatiman honores de portada, como veis, primando al cholismo. En nuestro corazón, sin embargo, ya solo queda espacio para la taquicardia de Champions que a nosotros nos importa. Nuestro Madrid ya está en Londres, de momento sin Ancelotti, a quien se hará una última prueba para ver si ha eliminado los últimos restos de Covid y puede unirse a la expedición. Ojalá. Se especula con cambios en el once, lo que sería un poco como cuando el sol salió por el oeste al final de Amanece que no es poco. Lo que no está en discusión es el espíritu de gesta europea que vuelve a invadirnos a todos, aunque habrá que jugar mucho mejor que últimamente para sacar de Stamford Bridge un resultado positivo.

Os dejamos con el cataculerío, que tras acertar con 748 portadas dedicadas a los inminentes fichajes de Neymar y Lautaro se apresta ahora a hacer lo propio con Lewandoswki.

Hala Madrid, hermanos.

Pasad un buen día.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

Tengo una relación de amor-odio con las gafas de realidad virtual que los Reyes Magos trajeron a mi hijo mayor. Hay un juego que te sumerge en un Parque Jurásico (o Jurídico, como diría el enorme Pepe Begines) de un realismo que ríete tú del de Spielberg. Como la cosa es en 360 grados, mientras de frente te viene un tiranosaurio rex con aviesas intenciones no puedes descartar que el triceratops que creías haber dejado atrás en realidad te esté siguiendo y tengas su aliento en el cogote, aunque un pavor nada exagerado te impide darte la vuelta para comprobarlo. Con frecuencia, la cosa acaba con un grito afeminado brotando de mi garganta, las gafas volando por los aires y mis hijos descojonados, rodando por el suelo ante su muy boomer padre.

Desde que se inventó la miopía, la humanidad ha fantaseado con la idea de unas gafas que nos permitan ver cosas inexistentes, preferentemente más lisonjeras que las del llamado mundo real. La Orquesta Mondragón plasmó estas fantasías en su clásico Mis Gafas, sospecho (aunque no lo tengo claro) que con letra de Luis Alberto de Cuenca. “Me las puse y sentí que viajaba / Que las chicas eran todas mis esclavas / Me las puse y el dinero me sobraba / Y el tiempo de mi vida no pasaba”. Hoy sería imposible albergar la ensoñación de tener esclavas sin pasar por el peaje de esas cancelaciones que no distinguen entre literatura y sucesos, ni siquiera gafas virtuales mediante, quizá porque la corrección política lleva per se, pegadas con esparadrapo a los orejas, unas gafas de espejos grotescos con las que no caben la excepción benigna de la poesía ni la de la música. Pero ese es otro tema del que no hemos venido a hablar aquí hoy.

Se ha publicado que en un futuro no lejano será posible asistir al Bernabéu de manera virtual, con unas gafas que poco más o menos serán como las de mi hijo. Estás en Praga o en la Isla de Pascua, pagas al Madrid lo que haya que pagar y compras una entrada virtual que te permite “asistir” (las comillas son relativas si atendemos a la verosimilitud de la experiencia) al próximo partido. El partido que ves es el partido de verdad, tal cual esté transcurriendo en directo, y el señor que ves al lado cuando miras a un lado es el mismo abonado que lleva veintitrés años encontrando a su izquierda el ocupante habitual de la localidad que has adquirido. Si tienes buen tino, puedes ver el partido junto al pipero con bigote que aplaudió a Ronaldinho. Las cervezas sí creo que las tienes que tener en tu nevera, en la de verdad. Mejor, porque en el estadio también de verdad (pero ¿qué es la verdad?) solo se venden sin alcohol.

en un futuro no lejano será posible asistir al Bernabéu de manera virtual, con unas gafas que poco más o menos serán como las de mi hijo. Estás en Praga o en la Isla de Pascua, pagas al Madrid lo que haya que pagar y compras una entrada virtual.

Si su consumo llena tu vejiga y debes hacer por desalojarla puedes miccionar en los baños del Bernabéu, siendo la micción real y el retrete virtual. Esta divergencia presenta sus contraindicaciones. En tu metaverso, puedes caminar desde tu localidad de asiento a los cuartos de baño, pero no va a ser fácil: si te encuentras físicamente en casa, sucederá casi seguro que tus paredes reales se interpondrán en tu camino virtual al retrete, dejándote varado en lo que fuera de las gafas es un tabique pero dentro es un pasillo expedito. “Puede seguir andando, señor, tiene el camino libre”, te indicará tal vez un acomodador de dentro de las gafas, extrañado ante tu atoramiento mientras a tientas tratas de salir de la despensa.

Lo mejor, por tanto, es no ir al urinario. Alternativamente, si aquel que la posea no espera magnanimidad prostática, y conociéndose sabe que en algún momento del encuentro -o en su descanso- tendrá que acudir al mingitorio, lo recomendable será no ponerse las gafas en casa sino en un extenso prado o esplanada, garantizando así que los muros interiores del hogar no sirvan de cortapisa (o cortapís) en la búsqueda del aseo. Habrá, eso sí, de extraerse el nardo en medio del campo y relajar esfínteres mientras dentro de las gafas el orín fluye y desemboca en el interior de un váter de diseño con hilo musical. No se me escapa que las mujeres también van al fútbol y, aunque carezcan de próstata (al menos en el llamado mundo real), no son ajenas a este tipo de urgencias. Deben estar preparadas para ponerse en cuclillas en medio de un páramo mientras dentro, en el universo lisérgico de gafas adentro, hay aire acondicionado y suena el Claro de Luna de Debussy.

Sin que esto impida que la gente siga yendo al Bernabéu de verdad (pero ¿qué es la verdad?), porque seguirán yendo, todo será más bonito dentro de las gafas que fuera. Allá dentro, no habrá excusas para irse antes del final del partido por la sencilla razón de que no habrá coche que desaparcar en Alberto Alcocer ni atasco que evitar en el camino a Sanchinarro (nos atrevemos a aventurar, de hecho, que no existirá un Sanchinarro virtual). Es por ello que ejercer de pipero en el mundo de las gafas de Florentino se tornará mucho más ominoso aún. No habrá pretextos para pirarse en el minuto 78 con 1-1 en el marcador. Habrá que empeñarse mucho en ser pipero para poder ser pipero virtual. Estará uno mucho más expuesto al señalamiento público. “¿Qué? Se monta una gordísima en la A6, ¿no?”, te espetarán henchidos de sarcasmo todos aquellos a los que obligues a levantarse en tu salida del vomitorio 603.

Hace algún tiempo, en estas mismas páginas, mi amigo Fantantonio escribía con cierta amargura contra el nuevo rumbo general del fútbol y contra el metaverso futbolero que se nos viene, con las gafas de Florentino como máximo exponente. Yo a estas gafas, la verdad, no les encuentro más que ventajas. Puede uno, si es que siente esas nostalgias de incomodidad ochentera, hasta ver el partido de pie, cosa que ya no puede hacerse en los campos. Ya establecí que los abonados de siempre no dejarán de ir al fútbol y que los aficionados “tradicionales” continuarán acudiendo en masa al estadio de cemento. Las gafas son más bien una oportunidad para que puedan hacer lo más parecido a ir al estadio personas que, en condiciones normales, por mor de la distancia geográfica o lo que sea, no podrán pasar por esa gran experiencia. El madridismo, como fenómeno universal, trasciende el distrito de Chamartín, la ciudad de Madrid, España y Europa. Un madridista de Sri Lanka no es de entrada menos madridista que el socio número 103, que vive en Valdemoro, y dado que no es fácil que vea nunca a su Madrid en directo merece como el que más disfrutar de este sucedáneo, si es que tiene dinero para ello, porque esa es otra: imagino que las entradas virtuales para un espectáculo como este tendrán un precio aún más elevado que las entradas asociadas a un asiento físico. Otra ventaja es que puedes vender todas las que quieras, y que se pagarán abonos virtuales multimillonarios. Ya me relamo de pensar en la pasta que se va a dejar el emir de Catar -que es el mayor madridista del planeta pese a lo putísimas que nos lo ha hecho pasar con lo de Kylian- adquiriendo su “butaca” perpetua al ladito del Florentino 13.0

los abonados de siempre no dejarán de ir al fútbol, y los aficionados “tradicionales” continuarán acudiendo en masa al estadio de cemento. Las gafas son más bien una oportunidad para que puedan hacer lo más parecido a ir al estadio personas que, en condiciones normales, no podrán pasar por esa gran experiencia.

El Madrid debe estar a la vanguardia de todo, y esto es la vanguardia misma. Escudarse en argumentos paralizantes a este respecto es el equivalente ultramoderno a resistirse a construir el Bernabéu, poner publicidad en las camisetas u oponerse a la Superliga. Requiere además no pocas dosis de hipocresía, porque ya conocemos el giro: los que se oponen a la creatividad para generar vías de ingresos son luego los que más exigen la llegada de megacracks que no se pagan solos. A Mbappé y Haaland (quiera Dios) los disfrutaremos tanto los de dentro como los de fuera de las gafas, pero a largo plazo quizá los paguen primordialmente los primeros. No veo cómo comercializar esas gafas puede suponer menoscabo o perjuicio para el que prefiere el fútbol in situ, que podrá seguir optando por ello sin que el tener sabe Dios cúantos compañeros de grada virtual le afecte negativamente en lo más mínimo. Al estadio le pasa como a Sison, que somos todos, y ese todos es cada vez una cosa más global, más etérea, a menos que Putin decida tomar medidas ante las que el uso de las gafas no protege por dentro por el triste hecho (real y virtual) de no proteger por fuera.

Decía Woody Allen que la realidad deja mucho que desear, pero es el único sitio donde puede encontrarse un buen filete. Sin perjuicio de que el avance de la ingeniería deje obsoleta incluso la célebre cita del neoyorquino, está claro que la realidad ha dejado de ser el único sitio donde puedes ver, en riguroso directo, marcar goles a Mbappé.

 

 

 

 

 

 

Buenos días. Sport es un diario español de prensa deportiva editado en Barcelona por Prensa Ibérica desde 2019, cuando esta adquirió el Grupo Zeta. Su director es Lluís Mascaró. Durante el directo del partido disputado por la selección española frente a Albania en el RCDE Stadium el pasado sábado 26 de marzo, publicaron en su web lo siguiente: “Así, pues, una buena ocasión para que la numerosa colonia española que reside en Catalunya pueda ver en directo a su selección. La última vez, el choque contó con la presencia de más de 7.000 peruanos, cuya colonia también es muy numerosa en Catalunya”. Esta es la captura:

Comentario colonia española Sport

Posteriormente, Sport borró este texto y lo sustituyó por el siguiente sin ofrecer ningún tipo de explicación ni disculpa hasta las 10 A.M. de hoy 29 de marzo:

Versión 2 Sport

Antes de proseguir, recordamos que Sport es el diario que envió a Iván San Antonio a Benidorm para acosar al padre del árbitro de Primera División Martínez Munuera y propagar la falacia de que era el fundador de una peña madridista en dicha ciudad, cuya falsedad, en este caso, es lo de menos.

Iván San Antonio Martínez Munuera

Acudimos ahora al código ético de Prensa Ibérica. En este enlace podéis descargarlo (si no lo borran también).

Código ético Prensa Ibérica

Tras una primera lectura de los valores del grupo Prensa Ibérica al cual pertenece el diario Sport, nos resultan cuando menos paradójicos varios aspectos:

Del cometario del diario en el que afirman que “la numerosa colonia española que reside en Catalunya pueda ver en directo a su selección” se colige que para ellos Catalunya y España son dos estados diferentes, hecho que, al menos, entra en contradicción con el punto 1 de sus valores, en el que abogan por un compromiso con los derechos fundamentales recogidos en la Constitución Española. Sería más coherente que el compromiso fuese con los recogidos en la Constitución catalana, ¿o acaso no existe?

En el mismo punto 1 también destacan su compromiso por la libertad ideológica. Veamos otro comentario que también publicaron:

Comentario Sport colonia

Con la idea del acoso de Iván San Antonio al padre de Martínez Munuera en la cabeza, leemos la parte en la que defienden su compromiso con “el derecho al honor, intimidad personal y familiar y la propia imagen”. ¿Es necesario comentarlo?

Los puntos 5 y el 8, “Integridad en todos los actos” y “contribución al bienestar social y a los intereses generales de la sociedad” parece que tampoco han terminado de asimilarlos del todo.

Eso sí, felicitamos a Sport por cumplir el punto 9: “Imagen corporativa de INDEPENDENCIA”, de independencia catalana, claro está.

Una vez mostrados los hechos, procedemos a comentar el bochornoso discurso xenófobo, clasista y supremacista de Sport. No se puede esperar menos del nacionalismo, una doctrina sociopolítica que siempre tiene como objetivo dividir a la sociedad y privilegiar a una parte en detrimento de otra en función de su lugar de nacimiento, ideología, religión o cualquier otra característica o derecho fundamental. Idea maravillosa para una convivencia armónica defendida por próceres de la talla de Guardiola o Gerard Piqué.

Imaginamos al individuo que escribió el repugnante comentario creyéndose a sí mismo un tipo brillante, un genio intelectual, un maestro del humor afilado. Es probable que tras publicar esta basura compartiese su excrecencia entre sus trogloditas más allegados para presumir. Porque los entes que defienden estas posturas cancerígenas para una sociedad suelen actuar en manada, comienzan propagando mensajes de odio y terminan echándose a las calles bien sea para acosar a quien no piensa como ellos y directamente para perpetrar actos vandálicos.

El empleo de la palabra colonia huele muy mal y es un reflejo de la lo podrida que está la sociedad catalana gracias a que al empeño de su parte más clasista y supremacista por excluir de la convivencia a quienes no comulgan con ruedas de molino. El deporte no es inmune a esta enfermedad y los indeseables también lo utilizan para extender su odio.

Lo paradójico es que en esta ocasión haya ocurrido con un partido de la selección española, un combinado futbolístico que precisamente tiene un apoyo masivo entre los independentistas catalanes. Es otra paradoja que pone de relieve la nula coherencia intelectual de este colectivo execrable.

Las explicaciones y disculpas ofrecidas por Sport son las siguientes:

Disculpas Sport 1 Disculpas Sport 2

¿Por qué Sport publica estos comentarios en su web y los mantiene desde un sábado hasta el martes siguiente y solo los borra cuando alguien pone el grito en el cielo? Muy sencillo, porque es rentable para su negocio. Una parte importante de sus lectores comulgan con estas ideas supremacistas, clasistas y xenófobas, del mismo modo que también apoyan el acoso de Iván San Antonio al padre de Martínez Munuera. No hay más. Por este motivo no se trata de hechos aislados, sino que se repiten cada cierto tiempo.

La razón de ser de Sport es alimentar el espíritu del seguidor culé y el propio club se ha erigido en no pocas ocasiones como punta de lanza de la doctrina independentista. Pueden pedir todas las disculpas que quieran, pero ellos mismos son los primeros que saben que no las piden sinceramente. No pueden. Si dejaran de comportarse así perderían su público y su subsistencia estaría en peligro.

No ha lugar a comentar las portadas, pero os las mostramos.

Pasad un buen día. Echaos colonia si queréis, pero que no apeste a odio y podredumbre.

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