Las mejores firmas madridistas del planeta

Courtois (4)

Sin demasiado trabajo, pero falló en el gol a la salida del córner.

Mendy (6)

Sólido atrás, fiable en la salida de balón.

Militao (6)

Molestó a Courtois en el gol colchonero, pero volvió al once con solvencia.

Alaba (7)

Lideró la zaga. Sin demasiados problemas.

Carvajal (7)

Peleón e incisivo. En los derbis transpira su madridismo.

Tchouameni (8)

No parece que apenas lleve una decena de partidos con el Madrid. Delicatessen para asistir a Rodrygo en el gol que abrió la lata del Metropolitano.

Kroos (6)

Aportó control y balón parado.

Modric (7)

Acorralado, sacó petróleo en cada jugada.

Valverde (8)

Rompió líneas para genera el primer gol del Madrid y marcó el segundo con uno de sus inapelables zambombazos tras un rechace. Futuro capitán del Madrid.

Rodrygo (8)

Falso nueve, gol real. Y de muchos quilates.

Vinicius Jr. (7)

Valiente, una de sus escapadas provocó el segundo gol. A este cronista no le gustó su simulación de agresión cuando el primer tiempo agonizaba. Eso es muy culé, Vini. No te hace falta.

Rüdiger (5)

Salió para reforzar el juego aéreo.

Camavinga (5)

Trató de rebajar pulsaciones.

Asensio (5)

Poco tiempo para meterse en el partido.

Ceballos (6)

El mismo poco tiempo para meterse en el partido, pero suficiente para expulsar a Hermoso.

Ancelotti (8)

El viejo zorro de Reggiolo recurrió en el Metropolitano al que parece su once de gala en ausencia de Karim. Muchos chicles y pocos cambios, como en los viejos tiempos. Resistente. El Madrid se va de vacaciones como un líder sólido.

 

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Entre bailes, danzas tribales y aquelarres por fin llegó el derbi. Pocas veces hemos llegado al duelo capitalino en un ambiente tan sórdido, navajas envenenadas, con cientos de casposos alentados por un aquelarre mediático pocas veces visto en una España cum laude en telebasura proclamando no sé qué simiesco parentesco con un Vinicius en el ojo del huracán, en los aledaños del Metropolitano. No lo podemos entender. Ni queremos. Una vergüenza tal, que el Atleti, tan propenso al escaqueo, publicó un somero tuit pidiendo a su afición respeto por el rival. Afortunadamente no todos los colchoneros son así, pero también es cierto que José Luis Torrente es del Atleti. Es justo reconocerlo.

Bajo un “ambientazo” unánime de acuerdo con la retransmisión en las ondas, nuestro más antiguo enemigo dispuso una de sus características trampas con el impulso de un amenazante y ensordecedor estadio. También con Antoine Griezmann sobre el verde y con el paleolítico forzudo Llorente sobre Vini. Avisó Felipe con un testarazo bombeado tras saque de falta a los 5 minutos, Joao Félix rebotaría propulsado por Militao tras intentarle hacer un caño, El Principito rojiblanco volvía a deslumbrarnos, aunque sólo fuera por sus mechas de replicante, y Courtois elevaba nuestras pulsaciones con una extraña salida tras saque de esquina colchonero.

Courtois fallo derbi

El Madrid salió de su letargo precisamente cuando Courtois entró en contacto con la pelota y el Metropolitano le dedicó un cariñoso recibimiento bajo el manto de atronadora música de viento. Ancelotti dispuso el que, en ausencia de Karim, parece su once de gala. Los veteranos de Carletto asistieron impertérritos a la furiosa puesta en escena de los del Cholo y su iracunda afición. Ni siquiera la mejor ocasión hasta ese momento del Atleti, un singular duelo al sol entre Carvajal y Carrasco, que se saldó con un disparo mordido al lateral de la red, ni tampoco un misil desde 35 metros de Kondogbia, llegaron a alterar la aparente pachorra merengue.

Y de repente. A los 17 minutos y con precisión quirúrgica, el viejo púgil de La Castellana propinaba un duro directo al mentón que hacía tambalearse a su vecino. Tchouaméni en el balcón del área recibió de Rodrygo que penetró fulgurante hacia la meta rojiblanca. Así, el heredero de Case, demostrando una finezza insólita en un jugador de su porte y posición, devolvió de cuchara rauliana para Goes, que empaló a gol ante un vendido Oblak. La primera, en la frente.

A los 17 minutos y con precisión quirúrgica, el viejo púgil de La Castellana propinaba un duro directo al mentón que hacía tambalearse a su vecino

El Atleti reaccionó como él sabe: segando las piernas de Vinicius en la siguiente jugada por cortesía de Kondogbia y prevaricación del trencilla que no señaló ni falta. Vería la amarilla Reinildo por terrorífico plantillazo, y más tarde Mendy, en un derbi que se calentaba por momentos, mientras por megafonía se sugería suavizar el edificante contenido de los cánticos del Frente. Vini y De Paul se preguntaron amistosamente por sus respectivas familias al otro lado del charco y un Atleti doliente pero orgulloso trataba de devolver el golpe. El Principito que apunta ya a cuarentón lo intentó desde lejos y, a empujones, pretendieron los de Simeone acogotar a un Real Madrid agazapado.

Hachazo de Reinildo a Rodrygo

Agazapado, sí, pero listo para soltar un segundo zarpazo letal. A los 36 minutos, Modric sirvió en profundidad para Vini que, veloz, entró en el área cual saeta hasta encarar a Oblak escaso de ángulo. El balón rebotó pizpireto en el poste para rodar manso hacía el cañón del pterodáctilo Valverde. Gol furioso. 0-2. Como no podía ser de otra manera con el charrúa.

Así llegaba el líder al descanso. Tranquilo, que diría Florentino.

Y con calma chicha, y un punto de esa displicencia que tanto desespera a nuestros vecinos, compareció el líder del campeonato en el segundo tiempo. El Atleti buscaba con más nísperos que inteligencia el chispazo que pudiera encender su flamígera grada y meterse en el partido. No lo permitía el Madrid, al compás de Luka, en majestuoso ejercicio de control de la situación. Mientras tanto, Reinildo volvía a opositar a la tarjeta roja.

A los 36 minutos, Modric sirvió en profundidad para Vini que, veloz, entró en el área cual saeta hasta encarar a Oblak escaso de ángulo. El balón rebotó pizpireto en el poste para rodar manso hacía el cañón del pterodáctilo Valverde. Gol furioso. 0-2

A falta de media hora para la conclusión, el encuentro transcurría para el Madrid sin mayores sobresaltos.  Cunha y Morata se preparaban para entrar en lugar de un tosco De Paul y un desaparecido en combate Joao Pelé Félix. Lo hacían para revertir un encuentro que se marchaba juguetón por el sumidero de los minutos. Tic, tac que diría aquel que ha contribuido a tan bochornoso ambiente para el derbi.

Hablando de cambios, esta noche, curiosamente a Antoine no se le pasaba el arroz.

Menos con fútbol, el Atleti lo intentó de todas las maneras posibles: a empujones, presionando como salvajes, a balón parado. Nada; quizás sabedores de que el Madrid apenas necesita media ocasión para generar una pieza de orfebrería en forma de nuevo directo al mentón.

Sin demasiadas novedades alcanzábamos la recta final del encuentro. Sin demasiadas alternativas tampoco por parte de Simeone dispuesto a introducir a Mario Tenebroso de palomero en el área en lugar de Resurrección y al habilidoso Correa por Carrasco. Como en los viejos tiempos, Carletto, sin cambios y muchos chicles hasta entonces, se animó a introducir a Rüdiger por Mendy para reforzar así el juego aéreo a falta de un cuarto de hora.

Poco después haría acto de presencia Camavinga por Modric.

No obstante, tanta tranquilidad acabó transmutando en grave despiste en el 83. Courtois falló estrepitosamente a la salida de un córner, en una extraño disturbio con Militao, y el balón rebotó en Hermoso para alojarse manso en la red y excitar —en vano — a la cabreada parroquia rojiblanca. El Madrid, no obstante, supo apretar los dientes y sofocar el partido. Ceballos y Asensio entraban en lugar de Rodrygo y Kroos para cumplir con tamaña misión. Lucharon, pero no pudieron meterse en el partido.

Tanta tranquilidad acabó transmutando en grave despiste en el 83. Courtois falló a la salida de un córner y el balón rebotó en Hermoso para alojarse manso en la red y excitar —en vano — a la cabreada parroquia rojiblanca. El Madrid, no obstante, supo apretar los dientes y sofocar el partido

Hermoso hacía honor poco después a su apodo encarándose con Carvajal en una tangana poco propicia para los intereses de un Atleti que no merecía más en el marcador. La falta del de Leganés fue fea, pero no para tanto en tan histriónico campo. La broma le salió a Simeone por un minuto. Poco después, Tenebroso forcejeó con la cabeza en el pecho de Ceballos a un palmo del árbitro y se marchó para su casa. El utrerano, viejo zorro, puso de su parte para bajar los humos del converso excastillista.

A pesar de los trompicones, la leña, las pataletas y el susto final; después de tantos dimes y diretes, tanta irresponsabilidad y tanto esperpento, resulta que el cacareado derbi y la consecuente cacería de esta noche ha resultado en lo que mi augusta madre llama un guateque.

Esto es salir a bailar con los vecinos y tomar unas copas en una noche plácida de domingo.

Displicente acudió el Madrid a su cita en el Metropolitano para sumar su sexta victoria consecutiva en Liga, mantener al Barça a rebufo, y ampliar la distancia con los indios a la nada despreciable cifra de ocho puntos.

No lo podrán entender, entendemos.

Celebración victoria Real Madrid frente al Atlético

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Si Vinicius fuese un jugador cualquiera, uno de cualquier otro equipo que no fuese el Real Madrid, y no el que con 22 años ya ha marcado el gol de la Decimocuarta, a nadie le importaría que bailase, se tirase al suelo o celebrase sus goles quedándose en pelotas. Muchos otros lo han hecho (lo de quedarse en pelotas no lo recuerdo, pero no descarto que haya sucedido) y no han recibido ninguna recriminación por ello. Su problema, al menos el que subyace detrás de todos los desafortunados comentarios justificando o incitando indirecta (o directamente como han hecho algunos idiotas) a la violencia contra Vinicius, es que el Real Madrid bailó en la Liga sacando más de una docena de puntos al segundo, bailó al Athletic y al Barcelona en la Supercopa de España; al Eintracht Fráncfort en la Supercopa de Europa y al Inter, PSG, Chelsea, City y Liverpool en la Champions. Y en todos estos logros, en la consecución de los títulos, la figura de Vinicius, ese jugador que fue carne de burlas y chanzas, resultó determinante. Ojalá, a lo largo de esta extensa temporada, sus bailes se multipliquen.

Da la impresión de que a muchos tertulianos, jugadores, presentadores o capitanes les molestan más los bailes de Vinicius que las entradas que recibe o los insultos racistas que soporta

Yo lo único que le pediría a Vinicius, nuestro querido Salpiquinho, es que ampliase su repertorio e implicase a más jugadores. Pasar, por ejemplo, de la samba al claqué: Camavinga, Militao, Mendy, sombrero de copa, frac y bastón. Imaginar a Vinicius y Alaba haciendo el moonwalk de Michael Jackson en medio del campo del Atlético sería un sueño.

Vinícius y Alaba

Polca, pasodoble, java, charlestón, tango, rock and roll, rumba, merengue, rueda cubana, hip hop, kizomba, breakdance, vals, foxtrot, twist, bollywood, sardana… Hay un baile para cada campo, una danza para cada burla sufrida. Gustará más o menos, pero no seré yo quien se lo recrimine.

A Vinicius le han mordido en la cabeza, le han escupido insultos racistas. La persecución a la que ha sido (y sigue siendo) sometido merece una contestación. Bailes contra insultos. Goles contra racismo.

Imaginar a Vinicius y Alaba haciendo el moonwalk de Michael Jackson en medio del campo del Atlético sería un sueño

Y hablando de insultos y racismo: “La fiscalía anticorrupción ha archivado la denuncia de LaLiga por los gritos racistas recibidos por Vinicius en el Camp Nou hace un año, el motivo es que los Mossos dEsquadra no han podido localizar a los autores de los insultos”.

Vinicius baile

Esta noticia, que demuestra que en pleno siglo XXI el racismo sigue enraizado en muchos campos de fútbol, como acabamos de comprobar con los casos de Iñaki Williams, Nico Williams y Carlos Akapo, la emitieron en la noche del miércoles en El Partidazo de la cadena Cope.  Un año para dictaminar (a pesar de que hay un vídeo, un hombre al que se le ve el rostro nítidamente y un comportamiento racista) que no hay dictamen. 365 días de espera para localizar a un imbécil que, después de bajar la grada atropelladamente para acercarse a Vinicius y llamarle macaco, se ha ido de rositas. Mucho morro, que diría Busquets. Mi duda, y solo dudar ya es un síntoma de descreimiento en la justicia, es si no han querido identificarle o hay pocos medios para hacerlo. Me inclino, a pesar de mi malestar, por esta segunda opción.

La persecución a la que ha sido (y sigue siendo) sometido Vinicius merece una contestación. Bailes contra insultos. Goles contra racismo

Aquel día, si no recuerdo mal, Vinicius no bailó. Se limitó a caminar por la banda al ser sustituido. Hay comportamientos, y caminar debe de ser uno de ellos, que provocan a la grada y es mejor ahorrarse. Recomiendo que Vinicius salga del campo de rodillas, pidiendo perdón por sus goles y su forma de encarar a los contrarios. En Mallorca, sin baile ni paseo, le mandaron “a recoger plátanos” e imitaron el sonido de un mono.

Da la impresión, al menos si nos atenemos al tiempo que le han dedicado los medios de comunicación al vergonzoso archivo de esta denuncia, de que a muchos tertulianos, jugadores, presentadores o capitanes les molestan más los bailes de Vinicius que las entradas que recibe o los insultos racistas que soporta.

 

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Buenos días, amigos. Hoy es un domingo excitante, deportivamente hablando, que lo sea en la vida privada de cada uno ya depende, o tal vez no, de vosotros. El denominador común de las portadas patrias, con mayor o menor espacio dedicado, es la final del Europeo de baloncesto que jugará España ante Francia esta tarde a las 20:30 horas. Estos chicos son unos “mostros”, como diría el Fary, Scariolo lo ha vuelto a hacer y ha llevado a un grupo por el que no muchos apostaban a la disputa de otro trofeo importante. Recomendamos que leáis, si aún no lo habéis hecho, la pieza que le dedicó ayer su amigo Lorenzo Sanz a través de nuestras páginas.

El otro evento importante del día es el derbi en ese estadio no llamado Wanda. Los madridistas bailamos pegados con Vini, porque ya sabéis que bailar de lejos no es bailar, es como estar bailando solo. Pocas asuntos han soliviantado y unido tanto a los aficionados del Madrid como este de Vinícius, avivado por las declaraciones del capitán del Atleti. La verdad es que en este caso no sabemos si procede aplicar el principio de Hanlon: “Nunca atribuyas a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez”, porque no queremos calificar de estúpido a Koke, pero sus palabras son el polo opuesto a la sensatez, no podemos entenderlo.

No obstante, Koke hizo lo que el entorno propicia. Los medios, árbitros y estamentos futbolísticos han fomentado un ambiente que resta importancia a las agresiones físicas y verbales que sufre Vinícius. Si le patean de manera violenta, es normal, no es para tanto, el fútbol es así, es que con sus regates va provocando; si el entrenador rival ordena que le peguen, se trata con guasa y ya está; si un colaborador televisivo dice que “hacía el mono” y “que se vaya a bailar a su país”, pues tampoco pasa nada, ¿qué tienen esas palabras de xenófobas?; si sufre insultos racistas en el campo del Barcelona, bueno, son hechos puntuales sin importancia, además, ¿quién puede localizar al racista acompañado de un menor cuya cara se vio nítidamente en todo el mundo? Los clubes lo han conseguido otras veces, pero por casualidad.

De modo que en esta atmósfera es normal que Koke soltara por la boca lo que soltó. Pensaría: de perdidos, al río.

Dice Jesús Bengoechea que el antimadridista estaba frustrado porque no encontraba nada odioso en el Madrid y que había que encontrar un jugador y una razón para poder odiar, que ha sido Vini y el baile como podría haber sido Alaba y la silla. Es una explicación coherente con la realidad. El Madrid está formado un grupo unido y sano de futbolistas dirigidos por un entrenador cabal y respetuoso que además se dedican a jugar al fútbol y a ganar, nada más (y nada menos). El odio que esta ausencia de elementos odiables ha ido generando en la olla exprés del antimadridismo ha elevado la presión hasta máximos de frustración. Y entonces Vini los puso a bailar, como escribió ayer Paul Tenorio, y esa rabia ha encontrado la válvula de escape en sus bailes.

Qué triste ofenderse con algo bello como el baile y no con el racismo de unos o los hinchas neonazis de otros.

Los madridistas tenemos más ganas que nunca de ganar hoy, y eso es mucho decir en una afición que no concibe nada que no sea vencer siempre. Esta vez han llegado muy lejos, tanto, que incluso Neymar tiene ganas de que Vini baile.

Tuit Neymar baile Vini

Nosotros vamos a seguir bailando, y estamos deseando bailar con Vini esta noche en el Metropolitano, no le vamos a dejar solo. Esperemos que no se cumplan las profecías de Koke y la sangre no llegue al río. Aunque más que profecías, Koke simplemente se basó en el historial de esa parte deleznable de la afición atlética que tiene tanta ascendencia.

Vini quiere bailar, como Billy Elliot. Vini quiere cantar bajo la lluvia de insultos de la fiebre de este domingo noche. Vini quiere interpretar aunque sea un flash dance, porque gracias a Fred Astaire y Rita Hayworth sabemos que bailando nace el amor.

Mueve tus caderas

cuando todo vaya mal.

(Y cuando vaya bien).

Pasad un buen día.

Camavinga Sarandonga, madridismo aliterado, africano, jubiloso, una cosa de Compay Segundo, ay, compadre, nos vamos o nos quedamos. El terreno de juego a ritmo de rumba, cuchíviri, cuchíviri. Chamán mesmerizante, sonrisa de rizos sincopados, fútbol de viento, de maderas y de metales, ráfagas de quietud, el silencio de la música y la música del pasmo (de Fougères, no de Triana, aunque también), giros y cabriolas, la alegría y el puñal.

Camavinga juega con autoridad, Sarandonga, marcando el terreno, mostrándole al rival quién manda aquí, como los buenos toreros. Camavinga funda un señorío feudal allá por donde se mueve en el campo, y el balón muta en súbdito, y se somete quedamente al señor de las tierras, cuchíviri, cuchíviri. Camavinga conduce, amaga, corrige, vira, quiebra, protege, remolino de rastas, cíclope inexpugnable, inmenso, colosal, y mira al rival desde su atalaya y le desafía a conquistar su fortaleza justo antes de soltar la pelota al compañero desmarcado. Es su fútbol, Sarandonga, un cerrojo que abre puertas, un fútbol de peso y liviano, espiritoso, joven y con solera, amplio en boca, largo, con el aroma de lo que siempre fue.

Camavinga acrobacia

Camavinga, negritud restallante de sol y de agua, baño de luz, brisa marina, rayo que se cuela por la rendija y deshace la oscuridad. Camavinga, niño sabio, mirada imparable, mete la pierna, y la cadera, y los hombros, y el cuerpo todo, y rebaña y derriba y suma restando y suma sumando, cuchíviri, cuchíviri. Camavinga, salto ingrávido de ogro pesado, bailarín de glissandes y arabesques de filigrana, nítidos, exactos como la sentencia de Dios. Camavinga es castillo (de Fougères, ya se ha dicho) de roca y de naipes, indestructible y delicado, exquisito, sutil, dulce y voraz, un torbellino de movimientos gráciles, un terremoto de formidable fuerza destructora.

Camavinga es un día en la playa, Sarandonga, y una tarde en la montaña, el futuro perfecto en presente de indicativo, el fútbol proteico y tropical, una advocación mariana del madridismo, el principio y el verbo, el sustantivo y el adjetivo, la promesa hecha carne que siempre habitó entre nosotros. Camavinga es la celebración de la vida, o del madridismo, que es lo mismo, la consagración de la primavera, la noche cálida y fogosa, el día claro y despejado. Camavinga Sarandonga ha nacido para jugar en el Real Madrid, desde luego, porque ¿dónde sino en el Real Madrid mañana siempre es domingo?

 

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1- Sistema de juego y once probable

El ‘Cholo’ Simeone mantiene el sistema de los dos últimos cursos con una defensa con tres centrales y dos carrileros largos para las bandas. En estas semanas de la temporada, los colchoneros cuentan con varios lesionados, la mayoría en la parte de atrás. Savic, Reguilón y Giménez son bajas seguras y Oblak parece que va a jugar pese a que tiene una contusión severa y hasta el viernes continuaba con molestias. Además, la pasada semana se lesionó Lemar y tampoco estará en el derbi. El Atleti viene de perder en Leverkusen y puede haber algún cambio en el XI. Lo esperado es Oblak en portería; en defensa como centrales Felipe, Witsel y Reinildo; el carrilero diestro para Molina y el izquierdo para Saúl; en el medio el triunvirato formado por Koke, Kondogbia y Marcos Llorente; y arriba en la punta el dúo Morata y Joao Félix. Hay opciones, no obstante, para que entre Carrasco como carrilero por la izquierda o Correa arriba.

2- Presión

En ocasiones el Atleti plantea partidos muy físicos y de alto ritmo donde sostiene presiones intensas y cerca del área rival. Este apartado estaba en el librillo de Simeone sobre todo en otras temporadas y momentos concretos como suelen ser los partidos en casa en el Wanda Metropolitano. Por tanto, mañana se puede ver una mezcla con instantes de presión muy arriba y agresiva con otros donde se instalará en bloque medio, juntando mucho las líneas y siendo muy compactos esperando al Real Madrid, al que cederá el cuero. En un choque con similitudes a los de antaño, los blancos deberán mover el cuero rápido, con una circulación de balón de pocos toques, cambios de orientación para girar a la defensa rojiblanca y tener paciencia hasta encontrar los huecos para causar peligro.

Simeone

3- Salida de balón

La reciente pieza de Witsel en la zaga le da una nueva dimensión en este apartado al Atlético de Madrid. Y es que el belga, que ha jugado casi toda su vida de mediocentro, ahora ejerce como defensa libre y tiene una enorme calidad, precisión y visión para sacar con clarividencia el balón desde atrás. Está por ver si el Real Madrid decide realizar una presión muy arriba con un jugador como Rodrygo, que es sacrificado en ese aspecto, o esperará un poco más atrás para que sea la línea de medios con Kroos, Modric y Tchouaméni quienes busquen con más intención robar el cuero. Si Witsel salta la primera línea merengue, Kondogbia será el encargado de conectar con el mediocampo para llevar el cuero principalmente a Koke e iniciar la transición defensa-ataque. Otra opción con Morata como delantero es algún balón largo para que lo baje el madrileño que se defiende bien jugando de espaldas y cuerpeando con los zagueros adversarios.

4- Apartado defensivo

El Atleti que era el mejor equipo defensivo de la Liga y uno de los mejores del continente ya queda más de un año atrás en el tiempo. Lo de visitar al dentista pasó a mejor vida. El Atleti ha caído en lo defensivo, ya no es tan sumamente complicado hincarle el diente, crearle ocasiones y penetrar en sus líneas. Las bajas, los errores defensivos y la baja forma de alguno de sus defensas son varias de las razones de esta pérdida de nivel. Los colchoneros han recibido goles en los últimos encuentros y solo en dos en lo que va de temporada se han ido sin encajar. Además, el Metropolitano ya ha sido asaltado cuando el Villarreal se llevó el triunfo a mediados del mes de agosto. Oblak, que era garantía de Trofeo Zamora, ha bajado su nivel respecto al de la campaña 2020-2021 y habrá que ver si está al 100% después de perderse los partidos ante el Celta y el Bayer Leverkusen. La presencia de Kondogbia hará que Simeone blinde el centro del campo para ganar en solidez, físico y ayuda a su trío de defensas en el que Reinildo es el zaguero más expeditivo y serio. Por la banda izquierda, la presencia de Saúl puede ser un lugar ideal para que el Madrid ataque, ya que el ilicitano no es un carrilero natural y le cuesta ante jugadores rápidos. Mientras que por la derecha, Molina no está totalmente adaptado al equipo y la sanción de dos partidos por agresión a Baena le han impedido mantener una línea regular de minutos. Por ahí, Vinicius puede ser vital para el devenir del partido.

Vinícius Atleti

5- Aspecto ofensivo

Su potencial es enorme con mucha pólvora y artillería arriba. Están Joao Félix, Griezmann, Correa, Morata y Cunha, que suman nueve dianas en cinco partidos ligueros. Morata es el mejor artillero del equipo con tres dianas, está viendo mejor puerta de lo que se le presumía al inicio del curso. Además, Joao Félix ha comenzado muy eléctrico y desequilibrante la temporada. Ya sabemos que a partir del minuto 63 aparecerá Griezmann, que con su calidad y eficacia rematadora puede decidir el partido en una sola jugada. El Atleti puede crear peligro tanto por banda como en zonas interiores. Por la izquierda, si está Carrasco, asegura desborde, desparpajo, buenos centros y visión para asistir. Por la derecha, Llorente es todo velocidad, fuerza y aceleración para llegar a línea de fondo y poner envíos tensos, fuertes y dañinos. Por la zona central, Koke es el organizador, aunque la baja del Lemar prestidigitador es fundamental para sus intereses de jugar y mover el balón entre líneas. En la segunda mitad pueden aparecer un Correa que es un maestro en el desequilibro con fintas y giros que encuentran grietas en las zagas rivales o un Cunha que va bien al espacio, traza desmarques a las espaldas de los centrales y es potente en carrera. Por último, no hay que olvidar el poderío aéreo del Atlético de Madrid con Felipe, Saúl, Morata o Witsel como estandartes.

6- Estilo de juego

Equipos intensos, fuertes, exigentes en lo físico, estrechos, compactos, graníticos atrás, muy competitivos y de alto ritmo durante los 90 minutos son los que ha construido el ‘Cholo’ desde su llegada al club rojiblanco. En ataque, son directos y rápidos buscando el gol con pocos toques y siendo especialistas en jugar a la contra cuando el rival deja espacios. Con futbolistas que se han ido incorporando de mayor toque y talento con el balón se ha pedido al entrenador argentino un fútbol más vistoso y asociativo, pero salvo alguna ocasión puntual, no ha dado con la tecla y al final el argentino regresa al origen de lo que le dio triunfos y títulos. El Atleti funciona como un reloj cuando el equipo rinde atrás y se hace fuerte, si ahí hay errores o importantes resquicios el plan se viene abajo como un castillo de naipes y la identidad rojiblanca desaparece. La versión colchonera liguera este año ha sido regular en todos los encuentros salvo frente al Villarreal o en algunos tramos contra el Valencia en la primera parte y la Real Sociedad. En Champions, la línea ha sido diferente y no pudieron imponerse en juego a sus rivales. Pese a todo ello es un equipo peligroso, con grandes futbolistas y que en un derbi siempre están motivados para dar lo mejor, y es que ganar en casa a su eterno rival es el partido del año para todos los miembros de la entidad.

Joao Félix Atleti

7- Hombre clave

Joao Félix parece que ha subido un peldaño en este inicio de campaña y es el jugador de largo de más calidad del XI de Simeone. Le falta tener constancia durante los 90 minutos y ser más regular en su juego, pero puede desequilibrar la balanza de un partido cerrado con una acción técnica inesperada. Está brillando sobre todo en su papel de asistente combinando muy bien con Morata, al que ha puesto en bandeja varios tantos. El portugués se mueve bien entre líneas, tiene calidad en el desborde, una formidable visión y es el futbolista que más adversarios atrae. Mañana será un buen día para medir a Tchouaméni ya que si no le deja pensar, le encima, le controla de cerca e intercepta esa conexión de Joao con Morata, el ataque rojiblanco queda muy reducido.

 

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¡Hola, Galernautas!

El Real Madrid ha jugado contra el “diablos team” (véase Manchester United), el “leones team” (Athletic Club), el “perico team”, el “submarino amarillo team”, el “dragón team” (Oporto), el “minero team” (Schalke 04), el “toro team” (Torino). Ya con marcas, esta semana hemos jugado contra el “Red Bull team”, pero nunca nos habíamos enfrentado a un equipo de dentífrico. Sí, porque nuestros vecinos, el mejor equipo que en Canillejas ha habido jamás, se ha convertido esta temporada en el once representativo de esa pasta de dientes que de niños (y no tan niños) nos deleitaba pintada de blanco y rojo, haciendo sus curvas sobre el cepillo de dientes y esperando entrar en nuestra boca para realizar la profilaxis necesaria. Lo que les faltaba. Les han humillado echándoles de su estadio de siempre, les han vuelto a humillar cambiando el escudo de toda la vida por un engendro que salta a la vista por lo feo que es y ahora, nuevamente, les humillan con la camiseta… definitivamente no es que no se les pueda entender, es que no hay Dios que les entienda. No hay Dios que entienda que sigan borregueando al club y al equipo. No, yo no quiero formar parte de esa forma de ser, no, yo no quiero ser como ellos. Además, esta semana el motivo de polémicas y demás zarandajas ha sido (ya que futbolísticamente no se puede atacar al Real Madrid por motivos obvios) el presunto baile que pudiera realizar Vinicius si marcara gol en el Wanda (perdón, Civitas) el domingo.

El propio capitán del Atlético de Madrid, que jaleaba los bailes de Griezmann en el Estadio Santiago Bernabéu hace cuatro días (hay pruebas gráficas de ello) y de los que él y sus compañeros salían indemnes, sin un rasguño ni un mal gesto por parte de la parroquia blanca, ha dicho que “podrían pasar cosas” si tal afrenta ocurriera. Mirad, amigos míos. Los futbolistas han bailado sus goles, los han celebrado con saltos, abrazos, puñetazos al aire, “trenecitos” y de las formas más variopintas que pueda haber, tantas como imaginación tiene el ser humano. Y no ha pasado nada… bueno, sólo pasa cuando un equipo, un club, una afición está controlada, manejada, dirigida y amenazada por un grupo de violentos extremos que son los que piden explicaciones en el entrenamiento a sus jugadores cuando no les gusta un resultado (y estos van, los escuchan y ¡les dan las explicaciones!). Lo del pobre Koke es hasta normal, dice lo que dice, primero porque no da para más, qué se le va a hacer y, por último, porque el miedo es libre y respetable. Ahora, amigos, unos datos del partido y… ¡HALA MADRID!

Vinícius bailando

Estamos a un gol de una cifra importante

Efectivamente, el Real Madrid ha marcado hasta la fecha 499 goles a equipos madrileños en el campeonato de Liga, por lo que, el primero que lo consiga entrará en esta curiosa estadística.

Nuestra portería está bien resguardada contra el Atlético de Madrid

Aparte de que Courtois es el mejor portero del mundo y está en un momento (momento digo yo…) de forma extraordinario, nuestro equipo sólo ha recibido 2 goles del “pasta de dientes team” en los últimos 6 partidos de liga disputados.

La cifra de partidos ganados

Veamos. El Real Madrid lleva 9 victorias oficiales consecutivas, a saber, los ocho partidos que se han jugado esta temporada y la final de la Copa de Europa de la anterior. Bien, vamos a ver cómo está eso de las rachas y los récords:

El mejor arranque en liga del Real Madrid fue en la temporada 1968/69, que ganó los 9 primeros partidos, seguida de la 1961/62 y la 1987/88, que ganó los primeros 8.

El mejor arranque de una temporada en partidos oficiales fue en las campañas 1961/62 y 1968/69, en las que se ganó los 11 primeros partidos oficiales jugados.

La mayor racha de partidos oficiales ganados data de la temporada 2014/15, en la que se ganaron 22 encuentros consecutivos.

Carlo Ancelotti, imperial

Carlo Ancelotti se va a convertir en el 5º entrenador con más partidos oficiales dirigidos al Real Madrid en toda su historia, con 184. El balance de los 183 anteriores es de 136 victorias, 22 empates y 25 derrotas, con 463 goles a favor y 168 en contra.

Ancelotti

De los entrenadores con más de 100 partidos dirigidos, Ancelotti es el que tiene el mejor porcentaje de victorias (74,32%), el segundo con menor porcentaje de derrotas (13,66%), el tercero con mayor ratio de goles a favor (2,53 por partido) y el que tiene menor ratio de goles encajados (0,86 por partido).

Munuera Montero al silbato

Es curioso, cuando el andaluz Munuera Montero ha dirigido al Real Madrid jugando como visitante, hemos ganado el partido siempre. Esto ha pasado en las 4 ocasiones que este señor ha tocado el concierto de pito en fa mayor contra el Real Madrid. Y digo contra el Real Madrid porque este colegiado es el famoso “José Luis” del OK cuando Rulli le hizo un penalti de libro a Vinicius en el Estadio Santiago Bernabéu.

 

Getty Images.

El Madrid se estrena en la Liga F con victoria

El Real Madrid femenino inició su tercera participación en el campeonato nacional derrotando (2-0) al Valencia en el estadio Alfredo Di Stéfano. Teresa Abelleira y Nahikari García decantaron la balanza en un debut sin brillo del equipo en la nueva liga profesional.

 

Con una semana de retraso forzado a causa de la incomparecencia de las árbitras en la primera jornada, el balón echó a rodar en la renombrada Liga F. En Valdebebas, donde pudieron verse muchas caras nuevas entre el renovado branding de una competición que adquiere el estatus de profesional, algunas cosas siguieron igual.

La primera y más reseñable, referida a las encargadas de impartir justicia: el número de errores por partido de las colegiadas es tan desesperante como siempre. Las mejoras en la retransmisión de los partidos —que ahora doblan las tomas de cámara— vienen a confirmar su bajo nivel, dejándolas en evidencia más a menudo. Y, además, el hecho de haberse asegurado con su parón un sueldo superior al de un gran número de las futbolistas no ayuda a generar simpatía. El aficionado tendrá que lidiar con ello cada fin de semana.

Las mejoras en la retransmisión de los partidos vienen a confirmar el bajo nivel de las colegiadas, dejándolas en evidencia más a menudo. Y, además, el hecho de haberse asegurado con su parón un sueldo superior al de un gran número de las futbolistas no ayuda a generar simpatía

Recuperando el foco en lo importante, ante un rival inferior el Real Madrid presentó un once sólido, al que no obstante le costó horrores producir fútbol con fluidez. Sandie Toletti y Teresa Abelleira ocuparon de inicio el doble pivote, dejando a Caroline Weir libertad para enganchar con la punta Esther González. En los costados, Athenea del Castillo y Caroline Møller se alternaron en busca del espacio libre.

Pronto quedó patente que el dominio del Real sería prolongado, pero también que el partido haría honor a lo habitual en una jornada 2. El equipo de Toril tenía el balón, pero su profundidad era propia de un juego de dos dimensiones. Así, hubo que esperar veinte minutos para poder anotar el primer intento de disparo, y cinco más hasta ser requerida por primera vez la guardameta valencianista Enith Salón.

Una vez superado el primer trámite rutinario, toca recuperar el ritmo de las grandes noches: el martes, en Noruega, espera el Rosenborg

La mejor noticia de las blancas fue el desempeño en tareas defensivas, donde se vio a un equipo enchufado y conocedor de que en apenas tres días se juega media clasificación europea. Al Valencia se le escapaba la posesión del cuero en apenas segundos, encontrando siempre las piernas vivas de las jugadoras madridistas. Entre otras destacó Kathellen Sousa, que sumó un buen puñado de acciones victoriosas yendo al corte a campo abierto.

Apuntaba temerariamente a duelo soso de empate a nada y, sin embargo, Athenea se empeñó en recordar que con ella en el verde la puerta abierta a la diversión nunca estará del todo cerrada. Entre caños y quiebros, en el 40’ se le presentó una oportunidad para correr a la contra desde campo propio, y fue ella sin ayuda quien pudo plantarse en el área e incluso probar el disparo. Aunque su intento lo rechazaron las centrales, Tere Abelleira apareció en la frontal —su lugar preferido— para enviar directo a la red un zurdazo seco y ajustado al palo.

Esther y Teresa Abelleira

Con la parte difícil superada, el Real Madrid supo contemporizar y bajar el ritmo del partido, confiando en resolver con éxito algún desmarque a la espalda de la zaga. Así transcurrió la segunda mitad, a excepción de una doble ocasión de las visitantes a la vuelta de vestuarios. El Madrid encontró campo para que corriese Athenea, pero una y otra vez se topó con el banderín levantado de una juez de línea incapaz de medir con precisión.

Sólo superado el minuto 90, con los tres puntos ya repartidos, consiguieron las blancas llevar a buen puerto la jugada. Saliendo ambas desde el banquillo, Maite Oroz filtró uno de sus pases de oro en sincronización con Nahikari García. La guipuzcoana, esta vez sí, resolvió con clase regateando a la portera antes de marcar a puerta vacía. Y así, con staff técnico y afición anhelando la explosión definitiva de la excapitana de la Real Sociedad, terminó el duelo. Una vez superado el primer trámite rutinario, toca recuperar el ritmo de las grandes noches: el martes, en Noruega, espera el Rosenborg.

Nahikari García

Fotografías: @realmadridfem

Querido Sergio:

El otro día te mandé un mensaje diciéndote que eras un genio, pero creo que me quedé corto.  Tu respuesta, según la cual detrás solo hay mucho trabajo, me la sé perfectamente.

Si a alguien conozco en los banquillos es a Sergio. Hace mas de veinte años lo fiché para el Real Madrid, allá por el 99, sabiendo que podía ser la persona adecuada con la que emprender un nuevo proyecto en la sección.  Había que revolucionarla desde las oficinas, la plantilla, hasta el entrenador, que era pieza clave para ello, y no pude tener mejor ojo.  No solo por lo que se ve por fuera, un gran entrenador, con gran visión y excelente manejo de un grupo, sino sobre todo por lo que vi por dentro.  Un trabajador incansable, capaz de no dejar ni un detalle que se le escapara alrededor de una meta y de gestionar todos las piezas que componen el Real Madrid de baloncesto.  Desde la prensa a los egos de los jugadores.  Todo lo tenía siempre controlado.

Lorenzo Sanz padre e hijo y Scariolo

Volviendo al papel de la selección nacional, nos pensamos que ganar con la generación de los Gasol y compañía era fácil por el talento que tenían, y les hacía ganar y competir por los puestos más altos campeonato tras campeonato.  Desde mi humilde opinión, creo que es tan complicado como hacerlo con un grupo menos talentoso pero con más hambre de conseguir éxitos.  Que se lo digan este año a la Eslovenia de Doncic, la Grecia de Anteto o la Serbia de Jokic.  Talento a raudales y fracaso estrepitoso difícil de digerir.  Y es que, como decía antes, es complicado también gestionar ese talento, y nos creíamos que el entrenador era un mero comparsa.  Lo bueno de Sergio es que fue capaz de ganar con ese grupo dejando su figura en un segundo plano.  Siempre al servicio de la victoria.

Me da igual lo que pase ya en la final, y por eso he querido escribir esto hoy, porque pase lo que pase mi admiración hacia Sergio Scariolo va mas allá de la cancha de baloncesto.  ¡Enhorabuena!

Ahora está de nuevo a un paso de volver a ganar con un grupo al que pocos apostábamos de cara al triunfo final, pero que no ha hecho más que volver a ensalzar la figura de nuestro entrenador, Sergio Scariolo, y yo que me alegro de ello.  No solo por el éxito de nuestra selección, sino también por el éxito de mi amigo y uno de los mejores entrenadores que hay a nivel mundial.  Me da igual lo que pase ya en la final, y por eso he querido escribir esto hoy, porque pase lo que pase mi admiración hacia Sergio Scariolo va mas allá de la cancha de baloncesto.  ¡Enhorabuena!

Sergio Scariolo y Lorenzo Sanz

Getty Images.

Buenos días.

Neymar Junior. La Confederación Brasileña de Fútbol. Thiago Silva. El Flamengo. Eder Militao. Raphinha, culé con señorío. La Canarinha pentacampeona del mundo. Ronaldo El Gordo. Romario De Souza Faria. El mismísimo O´Rei Pelé. El Real Madrid.

Todos quieren bailar con Vini.

O casi todos. Obviamente no esperábamos por aquí a ningún bailarín del Frente Atlético a ritmo de Paso de la Oca. Tampoco está —ni se le espera— a Jorge Resurrección, alias Koke —¿o será Zote?— capitán colchonero para más señas,  que ve normal que haya lío si Vini baila delante de ese pelotón de fusilamiento que disfrazan de grada de animación. También echamos de menos en esta ola solidaria con Vini a nuestros amigos de siempre, léase Marca, As, Sport o Mundo Deportivo. Cómo no. Tampoco está Tebas, tan propenso a retozar cual cochino en cualquier charco. Ni por supuesto la Liga. Ni la Federación. Ni el luchador de Motril. Ni siquiera está Antiviolencia para enmendar la plana al señor Resurrección que, insistimos, ve normal que haya lío si Vini baila ante los talibanes del Manzanares.

También nos resulta curioso comprobar cómo espadachines habituales de las cruzadas por la concordia, contra el racismo, por la democracia, los Derechos Humanos y la crianza del centollo ibérico con perspectiva de género; mosqueteros del decoro, la urbanidad, el protocolo y las buenas maneras como Sant Pep Guardiola de Santpedor, el Ministerio de Ser Buenos o el arzobispo de Barcelona mantengan en este feo y desagradable asunto un sepulcral silencio. Baila, sí, pero ora pro nobis, Vinicius Junior.

Echamos de menos en esta ola solidaria con Vini a nuestros amigos de siempre, léase Marca, As, Sport o Mundo Deportivo. Cómo no. Tampoco está Tebas, tan propenso a retozar cual cochino en cualquier charco. Ni por supuesto la Liga. Ni la Federación. Ni el luchador de Motril

Ha tenido que levantarse todo un gigante tropical como Brasil para airear las vergüenzas del circo mediático patrio en cuyos chiringuitos se distribuyen micrófonos a tertulianos como quien reparte pistolas a chimpancés por aquello de no salirnos del verdadero planeta de los simios que nos ocupa, el nuestro. Hoy, apesadumbrados, todos callan. Sopa de ganso.

Lo de Vini no es de ahora, el chaval lleva sufriendo intolerables mofas y escarnios desde que aterrizara en Españita con 18 años. Lo que ocurre es que ya no hay memes.

Ahora hay miedo. Y son ellos quienes sienten la necesidad irrefrenable de bailar, pero iracundos zapateados de pataleta. Una suerte de danza Guerrera, un baile de San Vito, como el que tomaba posesión del corpachón del Último Guerrero antes de lanzarse cual poseso a jalar cabellos y propinar puntapiés a la altura del bañador en el cuadrilátero del pressing catch de tu pantalla amiga.

Ese es el auténtico problema.

Cuando Vini no metía un gol al arco iris y miniKoke le mordía la cabeza todo era alegría, buen humor, no lo podemos entender y tal y tal.

Ahora ya no. Han querido abrir la veda y el sambódromo ha acabado por aplacar la cacería.

Nosotros SÍ queremos verte danzar, Vini. Como los zíngaros del desierto. Con los candelabros encima si quieres. Como los balineses en días de fiesta

Los cuatro ínclitos e inefables jinetes del apocalipsis deportivo diario de los kioscos, que realmente son los protagonistas de esta bendita sección, no se han visto en otra. Le animamos, querido lector galernauta, a que coja la lupa y busque algún rastro en las portadas acerca del huracán sobre Vini. Qué bien viene el baloncesto —enorme la España de Scariolo, Rudy y Garuba— para tapar según qué cosas. Si hubiera sido otro tendríamos hasta crowdfunding solidario para comprar mantas a Pedri por si un día vuelve a Valdebebas. Antoine El de la Media Hora se marcó un baile dantesco no hace tanto en nuestra casa. Y no pasó nada.

Nosotros SÍ queremos verte danzar, Vini. Como los zíngaros del desierto. Con los candelabros encima si quieres. Como los balineses en días de fiesta. Música balcánica, reggaetón, bakalao, muñeiras o sardanas. En el Bernabéu o en el Wanda Panda.

Donde y como quieras, Vini.

El resto también podéis danzar, danzar, malditos.  Pero de rabia.

Pasad buen día.

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