Buenos días, más o menos, por decir algo, ya saben. Comprenderán ustedes que no sea sencillo ponerse a escribir estas líneas en una mañana como esta. Comprenderán que a veces los ánimos sufren una bajada que invita al recogimiento, al aislamiento, a todo lo que no tenga nada que ver con la exposición pública, aunque sea esta mínima, pues aquí se expone quien escribe más bien poco, pues esto -es sabido- no lo escribe nadie, como era nadie Ulises frente a Polifemo, razón por la cual pudo vencerle, sin identidad, tan despojado de sí mismo que fue capaz de una victoria que se antojaba imposible siendo alguien. Aquí no somos nadie, y aún menos (o más, qué sabemos) en esta mañana de domingo en la que el Barcelona copa (nunca mejor dicho) tres de las cuatro portadas deportivas patrias por haber conseguido ayer su segunda Champions.
Bien es verdad que atenúa el golpe el hecho de que la citada victoria, sin duda de enjundia, haya sido del equipo femenino, y bien es verdad que, si fuéramos espectadores objetivos, incluso celebraríamos el hecho de que el fútbol femenino figure en portadas de máxima difusión, tras tantos años de injusto y trasnochado desdén. Sin embargo, el golpe vuelve a doler y esta mañana vuelve a ser ingrata si atendemos a que otra vez el Barcelona -esta vez en su versión de cantera- se muestra feliz hoy tras haber vencido al Real Madrid Castilla por 4 goles a 2 en el partido de ida del play-off de ascenso a Primera División, tal y como cuenta aquí Athos Dumas. Cierto es que falta el partido de vuelta en Valdebebas, pero mucho debe mejorar el equipo de Raúl, especialmente en defensa, si quiere salir victorioso de esta circunstancia.
Con todo, nuestro no ser nadie se agranda esta mañana con otra noticia que son en realidad tres noticias unidas por el mismo hecho noticiable y separadas por el sujeto sobre el que recae la noticia. La noticia es la operación salida de la actual primera plantilla del Real Madrid y los sujetos son Asensio, Hazard y Mariano.
La salida de este último era cosa asegurada, pues su contrato expira (tal vez más que el propio Mariano) el próximo 30 de junio y plantear una posible renovación hubiera sido cosa delirante o temeraria o paródica dado el rendimiento (o algo) del citado delantero (o más algo) a lo largo de su carrera (o aún más algo) en el Real Madrid.
La marcha de Asensio, en cambio, no era segura, si bien se comentaba como posible e incluso a veces como probable. Nosotros, que no somos nadie, sentimos cierta pena por su adiós, pues atrás habían quedado las dudas de la grada por lo que se entendía escasa implicación del balear y en la memoria deja Asensio un buen número de goles lustrosos y llamativos, gracias a un golpeo privilegiado que ya no disfrutaremos. Se ve que no era suficiente para el jugador, tal vez legítimamente interesado en ser más protagonista en las alineaciones en otro club, en el que mucho nos tememos, querido Marco, que serás menos protagonista en lo que a palmarés se refiere.
Sin embargo, el único adiós que recibe una portada es el de Hazard, no por la relevancia de su trayectoria en el conjunto blanco, sino tal vez por lo inesperado de la noticia y, por qué no decirlo tratándose de nuestra querida prensa mesetaria (y tal), por el fracaso que ha supuesto a la postre haber fichado al belga (y haberle convertido en el jugador mejor pagado de la plantilla). Ya se sabe que no pierden ocasión los medios deportivos que nos asisten de meter sus dedos en nuestras llagas, y hasta de crear primero las llagas si es preciso antes de meter los dedos, no vaya a ser que no haya llagas y entonces cómo vamos a seguir vendiendo discursos y clicks (y hasta a veces algún periódico) si no hay perlitas contra el Real Madrid, ese pim-pam-pum con el que se divierten los que son más veces nadie que nosotros en esta poco venturosa mañana.
Menos mal que toca receso. Menos mal que se acaba hoy mismo la liga (de Negreira, de Tebas y de Roures) y podemos retirarnos por un tiempo del mundanal ruido a recargar pilas hasta que -oh, maldición- lleguen las portadas de mañana y tengamos que volver a ser nadie para glosarlas, ya sin Mariano, ya sin Hazard y Asensio, y ya sin Messi en el PSG, donde no diremos que no ha sido nadie, pero casi.
“I don’t know why you say goodbye, I say hello”. Bueno, Paul, quizá sólo sea una cuestión cronológica y para decir “hello” primero haya que expedir unos cuantos “goodbyes”, ya sea por no renovación de contratos vencidos, ya por acuerdo para la resolución de algún otro. El de ayer fue un sábado intenso en Valdebebas.
Cero sorpresas en este punto. Tras formarse como tanque en el Castilla, y previo paso por el Olympique, Mariano ha llegado a jugar (es un decir) 6 temporadas en el primer equipo.
Todos sabemos los escasísimos minutos que ha disputado, pero quizá no todos recordemos la cantidad de veces que ha sido necesitado y se ha caído de la lista por alguna dolencia imprecisa. Mariano, ¿por qué te ausentabas de convocatorias por cualquier motivo vago (nótese la ausencia de coma del vocativo)? Luego se descubrió que vivía en Barcelona, lo que movió a La Galerna, que no suele prodigarse en artículos de esta índole, a titular un texto de Paco Sánchez Palomares con el levemente lacónico Mariano teletrabaja. Había que resaltar la condición de pionero laboral del dominicano en el gremio de futbolistas. Viva el smart work.
Pocos ratios más altos de millones de sueldo por minuto jugado se podrán encontrar en la historia del balompié. El ratio de millones de sueldo por gol marcado tampoco está nada mal. Le metió uno al Barcelona en el Bernabéu, pero no fue por eso por lo que el estadio cerraría de inmediato durante muchos meses. “He sufrido muchas catástrofes en mi vida. La mayor parte nunca sucedieron”. Lo dijo Mark Twain, y eso que nunca conoció a Mariano.
Es joven aún, y sin embargo a nadie extrañaría verlo ahora dejar el fútbol. Tanto tiempo siendo solo futbolista de nómina te descataloga. Hay algo siniestro en su horrendo peinado, ese desastre minucioso, como si fuera un Sansón inverso cuya fuerza se fue no con el corte de la cabellera, sino con las horas invertidas en su cuidado (?). Hay más de un lustro de huelga de celo en esa obra inenarrable.
Tampoco Mark Twain llegó a tiempo de conocer a Hazard y, por lo tanto, no alcanzó jamás una percepción clara de la grandeza del Real Madrid. “Si esta religión se ha mantenido durante 20 siglos con gente como esta hablando en sus iglesias, ha de ser la verdadera”, concluyó Chesterton un minuto después de salir de su primera misa y un minuto antes de convertirse al catolicismo. Si el Madrid ganó dos ligas, la Catorce y unas cuantas cosas más con su estrella permanentemente lesionada, o en permanente baja forma, sólo puede ser porque el madridismo es la fe verdadera.
Este iba a ser el Madrid de Hazard, Hazard se quedó por el camino y no importó. Esta es la historia. Como sintetizaba en Twitter Jesús Bengoechea, se nos salió la cadena de la bici y, aun así, ganamos el Tour. No importó en lo deportivo, donde el club volvió a coronarse como el más grande pese a tener a su gran fichaje en el dique seco o seco de forma. Sí importó por el gran montante de la inversión. Ha sido el gran fracaso porque nadie aportó menos habiendo costado más. Se marcha perdonando parte de lo que por contrato le restaba por cobrar, lo cual le honra.
Todos le habríamos fichado. Era Top5. Nadie podrá decir que su contratación fue un error, como no podrá negarse que a veces nada puede hacerse ante el peso del fatum. “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”, dicen los mexicanos.
No se sabe cuánto de mala fe por su parte ha habido en su falta de rendimiento. No parece que se haya comportado como un profesional obsesivo, pero tampoco se ha abandonado dolosamente si dejamos aparte los kilos sobrantes en su presentación. Nunca se recuperó de la emboscada de su compatriota en un partido con el PSG. Meunier está en la historia negra del fútbol. Hay que estar irónicamente agradecidos al hecho de que le haya ido mal, porque sin esta hecatombe seguramente no habría surgido Vinicius. Los antecedentes de la gloria son veleidosos.
De los tres adioses confirmados ayer, solo el de Asensio plantea dudas. ¿Habría sido deseable su renovación? Nuevamente, amén de ser imposible, lo que no puede ser no puede ser. Representó magníficamente un papel (el del suplente que sale del banquillo y marca puntualmente un gol, casi el mismo gol muchas veces), pero replicar el modelo en el futuro era inviable desde el momento en que Marco ya no quería seguir siendo ese suplente. La idoneidad de lo que ha pasado se torna pues una cuestión implanteable. El Madrid tampoco podía pagar a un suplente lo que el suplente reclamaba… por dejar de serlo, que era su vocación. Siendo un gran jugador (al que habría cabido pedirle mayor versatilidad y carácter, pero un gran jugador en todo caso), en condiciones normales nunca habría podido descabalgar de la titularidad a estrellas como Vinicius y Rodrygo.
A diferencia de los dos anteriores, la singladura del balear en el Madrid ha sido un éxito. Fichó por ¡5 millones!, por lo que estaba amortizadísimo desde aquel misil de Trondheim. Ha marcado o participado en goles decisivos en Champions, que es la medida de la relevancia de un futbolista (aquel de Múnich a pase de Lucas Vázquez sobresale por su importancia en el camino a la Trece), y el recuerdo que deja es bueno.
¿Excelente tal vez? No, bueno, lo cual ya es suficientemente bueno. La lesión le perjudicó mucho, pero incluso con esa variable en la ecuación sería conveniente que repasáramos nuestras expectativas, así, en general, usando como modelo las que tuvimos con Marco.
Buena suerte a los tres.
Getty Images
Dos mitades de partido prácticamente iguales dan una notable ventaja al FC Negreirito en la semifinal del play-off para el ascenso a segunda división.
El Castilla es mucho mejor equipo que el filial del FC Negreira, lo pareció por momentos, pero las numerosas lagunas defensivas de los de Raúl permitieron que los azulgrana marcaran nada menos que 4 de sus 7 ocasiones de gol.
Tras un principio de partido brillante, con una presión asfixiante de los blancos, Nico Paz marcó con mucha clase, impropia de sus 17 años, el 0-1. No supo el Castilla manejar esa ventaja y encajó el 1-1 en el clásico balón parado que se le atraganta también al primer equipo: Chadi Riad marcó sin oposición de los centrales tras una falta lateral.
El buen oficio de Dotor y de Mario Martín en el centro del campo fue contrarrestado por fallos infantiles como el de Marvel, que permitió a Roberto fusilar a placer a Luis López, poco antes del descanso: 2-1 en una primera parte en la que los nuestros mostraron una agresividad en muchos balones divididos que pudo costar algún disgusto en el color de las tarjetas mostradas.
Tocaba remar y el segundo tiempo empezó exactamente como el primero, con dominio madridista absoluto y buen control del balón. Todo ello en un ambiente prácticamente de encerrona, con grupos de radicales (parecían sosias de los infectos Boixos Nois) que insultaban en cada jugada a los castillistas y presionaban a un árbitro bisoño.
Sin embargo, sí que tuvo este ultimo agallas para señalar un claro penalti a Álvaro Martín, mientras los discípulos de Rafa Márquez, alumnos del más puro estilo Pep, rodeaban sin escrúpulos al colegiado.
Empate a dos tras el lanzamiento de Dotor, presionado por rivales hasta la saciedad (más de dos minutos para efectuar su lanzamiento). Y ocurrió lo del primer tiempo: no supo contemporizar el Castilla ni conservar un valioso empate.
El 3-2 llegó muy pronto, aprovechando el Barça B el agujero blanco en su banda izquierda, con un golazo de Luismi Cruz a lo Gareth Bale, con la pasividad de Marvel, quien claramente mostró sus carencias como lateral izquierdo. Incomprensible que Raúl sometiera a esa tortura al buen central, teniendo como tiene un buen lateral izquierdo como Obrador, a quien prefirió colocar de carrilero en ese costado.
Pocos minutos después, Luismi Cruz repitió jugada y diana sin oposición de su marcador y selló un 4-2 a todas luces engañoso tras lo visto previamente. Eso sí, todavía tuvimos que ver el achantamiento del árbitro ante una salvaje entrada de Carbonell sobre Gonzalo (una roja clarísima) y un absurdo fingimiento en forma de croqueta sin fin del delantero Roberto tras haber hecho él mismo una falta a Mario Martín. Es de justicia decir que Dotor se salvó de la expulsión por dar una patada, también absurda, sin balón, al rival Casado.
Mala noche pues de los nuestros, con una forma de defender indigna del escudo, y mala noche de Raúl González, que no encajó bien sus piezas contra un rival que supo jugar sus bazas.
Desventaja de dos goles para superar en una semana en Valdebebas, donde sabemos que no podremos permitirnos tantos regalos defensivos a un rival que nos tiene, como siempre, muchas ganas.
Getty Images
PRESENTACIÓN
Como parte esencial de una campaña de imagen de lucha contra la violencia desplegada después de un homicidio cometido a finales de 2014 por miembros del Frente Atlético (el segundo homicidio en su trayectoria, lo que dice más que mil palabras), la Liga presentó una modificación de su Reglamento General para regular las Gradas de Animación.
Dado que tenía una opinión muy pesimista sobre la calidad normativa del proyecto y sobre su adecuación a su pretendida finalidad de evitar la violencia, y dado que su tramitación vino a coincidir con la celebración en Gijón del XI Congreso de la Asociación Española de Derecho Deportivo (octubre de 2015), elaboré una comunicación al Congreso con la ingenua esperanza de influir de alguna forma en su mejora técnica, o al menos de contribuir a orientar en la buena dirección los desarrollos normativos futuros. Quería que la regulación de estos espacios, que sirven a las bandas extremistas como matriz de la violencia en los estadios, fuera eficaz en orden a evitarla.
Pero satisfecho el verdadero propósito de la Liga —que, como demostraría la reaparición en la grada del Calderón del Frente Atlético, el grupo violento que había provocado aquella regulación, no iba más allá de aparentar haber abordado con rigor el problema de la violencia—, cualquier propuesta de mejora de la regulación o de subsanación de los patentes defectos identificados en mi comunicación fue olímpicamente ignorada por la Liga.
Los lamentables episodios de violencia racista ocurridos en Mestalla demuestran que está muy lejos de solucionarse. Y de nuevo la Liga, y en esta ocasión la Federación, se ve que ahora obligada por el CSD a aparentar una unidad mentirosa, lanza una campaña de imagen para que parezca que abordan un problema que está muy lejos de enfrentarse de verdad, porque su solución no pasa fundamentalmente por los eslóganes. Cualquier persona sensata es consciente de que hay muchos más factores que abordar, y mucho más profundos, que la mera propaganda. Volvemos al juego de apariencias de 2014, y eso sin entrar en el panorama mediático, cuya evolución no ha podido ser peor, llegando a actuar los medios, no pocas veces, como un reactor nuclear de la violencia.
La publicación en tres partes, en el medio madridista de bandera LA GALERNA, del texto publicado en 2016 por la editorial Reus dentro el libro colectivo Derecho del fútbol: presente y futuro acredita que nosotros, meros fanáticos del fútbol, abordamos en su día el problema de la violencia en las gradas con más voluntad de solución y mayor rigor jurídico que la Liga, que la Federación española y que la inmensa mayoría de los clubes de fútbol profesional, y que ha sido esa falta de rigor técnico —deuda de la carencia de una verdadera voluntad decidida de expulsar del fútbol a los grupos violentos— la causa del estrepitoso fracaso de la regulación en vigor, demostrado definitivamente por el repugnante episodio de Mestalla.
PARTE PRIMERA
I. JUSTIFICACIÓN
A pesar de que el gran volumen de recursos públicos y privados que se consumen con la finalidad de contener las conductas violentas de carácter exógeno asociadas al fútbol crece cada año, parece como si la materia hubiera dejado de concitar una atención principal de la ciencia jurídica del deporte (1). En los últimos años la Revista Española de Derecho Deportivo no ha publicado un solo trabajo monográfico dedicado a alguna de las múltiples facetas de esta materia, lo que quizá constituye la referencia más plástica de ese decaimiento como objeto de interés (2).
Tampoco se ocupan del tema los medios de información general, o incluso especializada en deporte, más allá de aquellas ocasiones en que les resulta inevitable, en los momentos álgidos desde el punto de vista noticioso, cuando los efectos de sus manifestaciones se traducen en daños mayores para la vida y la integridad física de las personas, que, sin embargo, no dejan de ser la consecuencia necesaria de un estado de situación, y vienen exclusivamente determinadas en su producción por una regla de absoluto azar. La sola relación de los sucesos de esta clase producidos en España durante los veinticinco años de vigencia de la Ley del Deporte ocuparía varias páginas (3). En ellas no habría lugar, en cambio, para la infinitud de actuaciones materialmente injustas, con sus efectos derivados de violencia moral sobre las personas, e incluso física con consecuencias menores, que componen la escena de la realidad cotidiana, y se producen regular y sistemáticamente casi todos los fines de semana en uno u otro de nuestros estadios y sus inmediaciones, ante el absoluto desconocimiento de la opinión pública.
El homicidio del aficionado del Deportivo Francisco Romero Taboada, ocurrido el 30 de noviembre del año 2014 en las inmediaciones del Estadio Vicente Calderón, en un enfrentamiento entre grupos de carácter ultra de ideologías contrarias, que según los indicios disponibles se habían citado previamente, y que habían promovido elementos vinculados al Frente Atlético, grupo de aficionados que puebla y dirige la grada joven de dicho estadio, aconsejó a la Liga Nacional de Fútbol Profesional (4) la adopción urgente de una serie de medidas en el ámbito de la seguridad (5), de las que ha derivado una propuesta de regulación de las gradas de animación, actualmente en trámite (6).
Las gradas de animación constituyen un ámbito específico de los estadios que, a pesar de estar especialmente vinculado con la reproducción de los patrones de la violencia y constituir la base de agregación de los grupos organizados que la promueven, ha permanecido como un objeto ignorado por la legislación orientada a prevenirla. Es ésta la primera vez que al servicio del propósito de combatir la violencia asociada al fútbol, desde un ente con competencia sobre la regulación de la competición y del fútbol profesional, se afronta en España una regulación de estos ámbitos. Una normativa común específica para los mismos, por modesto que sea su rango (7), tiene, pues, carácter estratégico para la lucha contra la violencia asociada al fútbol, lo que confiere al proyecto en curso una importancia que por sí misma justificaría que el Congreso de la Asociación profesional especializada en el derecho deportivo, con el que coincide en el tiempo, le hiciera objeto de su interés. Más si, como ocurre en este caso, del análisis de esa propuesta de regulación se alcanza una visión sombría de su calidad, que siembra de dudas razonables sus posibilidades de éxito.
II. ORÍGENES DEL MARCO JURÍDICO ACTUAL Y LEGISLACIÓN VIGENTE EN ESPAÑA
La extensión del fenómeno hooligan (8) a finales de la década de los setenta del siglo pasado, el ascenso de la violencia subyacente y los desastres derivados de los desmanes ocurridos hasta mediados de los años ochenta motivaron la reacción de los países europeos integrados en el Consejo de Europa, en orden a promover legislaciones nacionales específicas que recogieran una batería de medidas concretas orientadas a neutralizar los fenómenos y situaciones que favorecen su producción y la gravedad de sus efectos, así como la eficaz cooperación intergubernamental para combatir la violencia asociada al deporte y esencialmente al fútbol. De los sucesivos acuerdos en que se concreta la evolución de la posición del Consejo de Europa debemos señalar por su importancia la Recomendación 8 del Comité de Ministros (1984), que después de unos años de orientaciones vacilantes enfocadas al componente cultural y educativo como eje de tratamiento del fenómeno violento, acertó a emplazar esas políticas de carácter formativo entre las destinadas a producir efectos a medio y largo plazo, y pasó a poner el acento en las políticas orientadas a la evitación de situaciones objetivas que favorecen la producción de manifestaciones violentas, o agravan sus efectos, y de disuasión y represión de los comportamientos violentos. De dicha Recomendación deriva el Convenio Europeo contra la violencia en el deporte, adoptado en Estrasburgo el 19 de agosto de 1985 (9), y ratificado por España el 13 de agosto de 1987.
En el citado Convenio se contienen prácticamente la totalidad de las medidas que después se trasladarían a la legislación española en el Título IX de la Ley 10/1990, de 15 de octubre, del Deporte (10), posteriormente derogado por la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, actualmente en vigor, elaborada con la finalidad de reunir en un sólo texto legal las medidas de prevención, control y represión de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte (11), que establece un régimen sancionador propio para las infracciones derivadas de conductas que inciden en esta clase de comportamientos, que se escinde del disciplinario de la Ley del Deporte (12).
Durante la década siguiente a la aprobación de nuestra Ley del Deporte, la Unión Europea, pese a carecer de competencias en materia de deporte, afrontó también el fenómeno de la prevención de la violencia asociada desde el punto de vista de favorecer el intercambio de información y la cooperación policial internacional, dando lugar a un instrumento eficaz de prevención (13).
Concebido en las citadas instituciones europeas, el marco jurídico normativo actual viene, pues, integrado por la Ley 19/2007 citada y por sus disposiciones de desarrollo (14), esencialmente el Reglamento para la prevención de la violencia en los espectáculos deportivos, aprobado por Real Decreto 203/2010, de 26 de febrero, sin perjuicio de la incidencia de la normativa común sobre protección de la seguridad ciudadana y policía de espectáculos públicos (15).
III. LA REALIDAD SOBRE LA QUE SE OPERA. NECESIDAD DE UN ENFOQUE ESTRATÉGICO CORRECTO
Es innegable que el conjunto de medidas preventivas, de control y represivas que constituyen el acervo de la Ley del Deporte, primero, y de la Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia, después, junto a las millonarias inversiones de recursos esencialmente públicos en la mejora de la seguridad de los estadios ha producido el beneficio social de contener la expansión de la violencia asociada al fútbol, tanto respecto a la cantidad de sus manifestaciones como, sobre todo, impidiendo que los grupos organizados que la promueven o le dan soporte conquistaran mayores parcelas de control de los estadios y, en definitiva, del espectáculo futbolístico.
Tan innegable como lo anterior, lamentablemente, es que los sucesos de 30 de noviembre de 2014 demuestran que a lo largo de los dieciséis años que separan los dos homicidios ocurridos en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón (16), asociados ambos a elementos del Frente Atlético, subsisten las formas (régimen y métodos) de violencia, progresivamente desplazadas por la presión de las medidas legislativas desde los estadios, altamente vigilados y controlados, a sus aledaños, o a los transportes en que se trasladan los seguidores, que resultan de mucho más difícil control, y evidencian una cierta incapacidad de la legislación para evitar las actuaciones violentas en esos distintos entornos, externos pero no ajenos los estadios, e igualmente asociados al fútbol.
La clave es que, sin embargo, esas actuaciones violentas se alimentan en los mismos estadios. Una visión estratégica correcta del modo de afrontar la solución de este problema partiría de cortar radicalmente la línea de sustento de los grupos que promueven la violencia, constituida por su conexión con el estadio. Sin presencia en el estadio languidecerán y a medio plazo morirán. Subsistirán, es indudable, sus núcleos ideológicos militantes, pero como tribus urbanas cada vez menos asociadas al fútbol que les provee de una alimentación continua de generaciones jóvenes con las que reproducirse, socializándolas en sus conductas e ideologías anti-sistema.
Ahí reside el mérito de la Liga. En su acierto en el objeto sobre el que dirigir la intervención. La regulación de las gradas de animación constituye un instrumento de primer orden para desarrollar con éxito esta estrategia. Alcanzarlo depende de que la normativa resultante sea adecuada a la naturaleza específica de esta clase de ámbitos y se ajuste precisamente a la estrategia apuntada, como un instrumento de la misma, para hacer de las gradas de animación un espacio incluyente, capaz de atraer a generaciones jóvenes de aficionados activos que repudian la violencia y que tienen capacidad de sustituir (17) dentro de ese ámbito a los grupos organizados que la promueven, precisamente porque no quieren renunciar a su participación más activa en el espectáculo futbolístico que la que ofrece la consideración de mero espectador. De lo contrario, la empresa se agotará en una sucesión de actuaciones retóricas y concluirá en una nueva frustración.
CONTINUARÁ...
NOTAS
(1) Quizá se trate de una percepción exagerada del autor de este trabajo. Es cierto que desde las ya lejanas –octubre de 2004– VII Jornadas de la Asociación Andaluza de Derecho Deportivo, consagradas a la represión de la violencia en el deporte, cuyo contenido fue plasmado en A. Millán Garrido (coord.), Régimen jurídico de la violencia en el deporte, Bosch, Barcelona, 2006, no han dejado de publicarse estudios y monografías en referencia a este fenómeno. Pero es difícil sustraerse a la impresión de que, establecidas sus bases durante la pasada década, otras materias concentran ahora el interés científico. Las referencias más actuales sobre la materia corresponden, no obstante, a:
–J.M. Ríos Corbacho, Violencia, deporte y derecho penal, Reus, Madrid, 2014
–R. Barba Sánchez, «La prevención de la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. La seguridad en los estadios», en A. Palomar Olmeda (dir.), Derecho del Deporte, Aranzadi, Pamplona, 2013
–L. Morillas Cueva, «Tratamiento jurídico-penal de la violencia con ocasión de espectáculos deportivos», en A. Palomar Olmeda (dir), Derecho del Deporte, cit.
–J.M. Ferro Veiga, Deporte: Violencia y Fraude, Formación Alcalá, Alcalá la Real, 2012
–J.Mª. Pérez Monguió, «La violencia en el fútbol», en Cuestiones actuales del fútbol profesional, A. Millán Garrido (coord.), Bosch, Barcelona, 2012
–J.L. Pérez Triviño, Ética y deporte, Desclée de Brouwer, Bilbao, 2011
–R. De Vicente Martínez, Derecho penal del deporte, Bosch, Barcelona, 2010
(2) Un breve epígrafe crítico del profesor Bermejo Vera sobre la Ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte, contenido en un trabajo mucho más amplio. Vid. J. Bermejo Vera, «El Deporte Profesionalizado: un pasado dudoso, un presente problemático, un futuro incierto», en Revista Española de Derecho Deportivo, núm. 33 (2014-1), pp. 33 a 35.
(3) Cfr. J.M. Ríos Corbacho, Violencia, deporte y derecho penal, cit., pp. 193-197. También, cfr., O. Fernández Martín, La violencia en el deporte, Palibrio, México, 2013, pp. 58 y ss.
(4) En adelante, la Liga.
(5) Según fueron relatadas el 9 de marzo de 2015 en su comparecencia ante la Comisión de Educación y Deporte del Senado, por el Presidente del Consejo Superior de Deportes, el conjunto de las medidas adoptadas o en proceso de adopción por la Liga consistió en el nombramiento de un director de seguridad, encargado, entre otras funciones, de coordinar a los directores de seguridad de los clubes y dirigir una unidad de inteligencia, un reglamento de venta de entradas que posibilitara la obligación de que fueran nominativas en determinadas situaciones, medidas de refuerzo en materia de seguridad de accesos y videovigilancia con introducción de controles de huella dactilar en sectores potencialmente más peligrosos y endurecimiento del régimen sancionador en relación con las conductas de colaboración o permisividad de los clubes con los grupos violentos. En el ámbito educativo y de comunicación social, el otorgamiento de un protocolo con la asociación de la prensa para materia de sensibilización social, campañas en los colegios y las competiciones infantiles y juveniles, y reuniones con aficionados a efectos de elaboración de un manual de bienvenida.
(6) Con posterioridad a la elaboración de este trabajo, la Asamblea General Extraordinaria de la Liga aprobó la modificación de su Reglamento General que incluye la regulación de las gradas de animación, en los términos del proyecto cuya crítica es objeto del presente. El Reglamento se encuentra pendiente de aprobación por el Consejo Superior de Deportes.
(7) Vid. "Sobre naturaleza jurídica y rango normativo de los reglamentos de las ligas profesionales", A. Millán Garrido, en Ligas Profesionales: Estatutos y Reglamentos, Comunicación al XI Congreso de la Asociación Española de Derecho Deportivo, Gijón, 2015.
(8) Traducido al español como gamberrismo, denominación inapropiada, a mi juicio, que en el castellano actual hace referencia a comportamientos molestos o irrespetuosos para los terceros, y por tanto banaliza conductas que frecuentemente alcanzan perfiles criminales. A fin de no contribuir a ello he utilizado para referirme a ese fenómeno el sustantivo «ultra», cuyo significado, puesto en relación con el fútbol, de seguidor extremista con connotaciones violentas es dominante en el español usual.
(9) Meses después de los sucesos conocidos como La Tragedia de Heysel, ocurridos el 29 de mayo de 1985.
(10) Título que no existía en el proyecto inicial de la Ley, que no contemplaba la relación entre deporte y violencia y fue introducido a consecuencia de las enmiendas introducidas por todos los grupos parlamentarios del Senado, según relata Aguiar Díaz. Otras medidas del Convenio relativas a seguridad en los estadios fueron incluidas en el Título X de la Ley. Cfr A. Aguiar Díaz «La violencia en el deporte desde el punto de vista jurídico», en Gobierno de Canarias, Estudios sobre la violencia, Dykinson, Madrid, 2006, p. 82.
(11) Esta Ley unifica la prevención de las conductas violentas, racistas e intolerantes de acuerdo con las recomendaciones del Comité permanente del Convenio Europeo contra la violencia.
(12) Cfr. J.M. Ríos Corbacho, Violencia, deporte y derecho penal, cit. pp. 206 y ss.
(13) En este aspecto son de cita obligada la Resolución del Consejo de 21 de junio de 1999, sobre un Manual de Cooperación Policial Internacional, la Resolución de 6 de diciembre de 2001, que modificó su contenido en función de la experiencia de la Eurocopa de 2000, y la Decisión de 25 de abril de 2002 que hizo obligatoria su aplicación. Tras ulteriores modificaciones, la versión en vigor del Manual fue aprobada por Resolución del Consejo de 3 de junio de 2010.
(14) A. Millán Garrido, Legislación deportiva, 8ª ed., Reus, Madrid, 2012. Para una presentación completa, sistemática y coordinada de la legislación sobre la materia.
(15) Vid. subapartado A, apartado IV, infra. Para una exposición detallada de la legislación relativa a las asociaciones y grupos de aficionados que prestan apoyo a los clubes.
(16) Los que median entre el homicidio más arriba citado y el de Aitor Zabaleta Cortázar, de 28 años de edad, apuñalado en el corazón antes de un partido entre el Atlético de Madrid y la Real Sociedad, el 9 de diciembre de 1998.
(17) Ya demostrada en la práctica a día de hoy. Vid. subapartado A, apartado V, infra.
Getty Images
Buenos días, queridos.
Este fin de semana termina la Liga Nacional de fútbol y solo nos sale decir con alivio “¡por fin!”. Teníamos ganas. Podrán llamarla de muchas maneras: LaLiga (así, todo junto, como Hernández y Hernández, como De Burgos y Bengoetxea, o como el Barça y el Código Penal al completo), Liga Santander (desconocemos si la señora Botín aplaude que el nombre de su entidad se asocie con una competición podrida hasta la médula) o “la mejor liga del mundo”, aunque se pronuncie con la boca cada vez más pequeña y menor credibilidad. Para nosotros, mientras no se haga nada al respecto, será la Negreira League, por mucho que cabree a los seguidores de la Negreira League. Lo que hemos visto en esta temporada que ahora termina ha hecho bueno el lema con el que se anuncia la competición:
“No es fútbol, es LaLiga”.
Tebas y los suyos no engañan a nadie. Como Rubiales, Medina Cantalejo, Joan Laporta, Jaume Roures, Albert Soler o Miquel Iceta. En esta temporada en la que se ha sabido que el Barça ha estado pagando durante al menos diecisiete años al vicepresidente de los árbitros, el mundo del fútbol patrio ha mirado hacia otro lado, ha colaborado de todas las maneras posibles para que el club paganini se hiciera con el título y ha preferido dejar que el escándalo muriera en el pozo del tiempo infinito de la justicia española. Exactamente igual que hicieron con el caso Soule.
La reacción del resto de equipos consistió en aparentar escandalizarse, mostrar preocupación, criticar la personación del Real Madrid en el caso como perjudicado y firmar un comunicado conjunto que concluía diciendo que los clubes respaldaban “firmemente las actuaciones de LaLiga atendiendo al trabajo demostrado y llevado a cabo durante estos años por preservar la integridad de la competición”. Con un par. “Preservar la integridad de la competición”. La misma competición que permitió la inscripción de los fichajes culés con argucias contables y contratos de patrocinio sospechosos. La integridad de una competición que ha aupado al estrellato en este año a los Maffeo, Iván Alejo, Raíllo, Hugo Duro, Mamardashvili, Pezzella o Balliu, pero que nos decía que había un problema con Vinícius porque bailaba, se tocaba el escudo o protestaba porque lo cosieran a patadas. El campeonato ha terminado, como no podía ser de otra manera, con su reputación por los suelos en todo el mundo, con un bochorno mediático global que hizo recular al “irreculable” presidente de la cosa.
Tiene mérito. Mucho mérito. Poner el prestigio de la liga por los suelos, de una liga que reúne a una serie de equipos que entre todos ellos han ganado la mitad de las Champions de la última década, resulta de un mérito incuestionable. Y para todo ello ha sido fundamental el papel de la prensa, esa misma prensa de cuyas portadas nos toca hacer chanzas o bromas en este portanálisis. Esos medios que escogieron ignorar cuanto pudieron el mayor escándalo del fútbol español de siempre. Entiéndannos, hay días que cuesta, pero a ello y a ustedes nos debemos, así que vamos a ver qué nos regalan hoy, que suponemos que abundarán en la línea de noticias intrascendentes, fichajes que en el 95 por ciento de los casos no se realizarán y algún espacio menor para otros deportes.
Pues muy bien, Sergio Ramos se va del PSG. Con signos de exclamación, que denotan sorpresa, admiración o quién sabe si un aviso para quien quiera ficharlo ahora: “¡Presi, que Sergio Ramos se va del PSG!”. O quizás lo ponen en grande junto a Ramos pidiendo silencio, “¡no hablen de esto!”, para dejar un espacio menor a la noticia del faldón inferior central (saquen la lupa): “Caso Negreira: Su hijo, imputado por presunto blanqueo”. Y no solo eso, sino que la juez amplía el plazo de investigación hasta 2001 y lo prolonga hasta nuestros días. Preguntar si eso afecta de algún modo a la prescripción de los delitos deportivos es infantil cuando desde el primer minuto se ha visto el nulo interés de la justicia deportiva por intervenir y castigar al Negreirolona. Que tengamos que confiar en la UEFA de Ceferin para ver una sanción ejemplar da otra medida de lo bajo que ha caído el fútbol patrio.
La parte superior de la portada es para uno de esos nombres que comenzarán a sonar con fuerza durante las próximas semanas: Harry Kane. Para él va la portada completa del otro diario madrileño.
Nos encanta el jugador inglés, como Kai Havertz, como saber que (parece que) Benzema se queda, pero son tantos los nombres que suelen aparecer por estas fechas que no conviene perder mucho tiempo en el pajiplantilleo hasta que leamos los comunicados oficiales del club, la única fuente fiable de información. Además, así evitaremos caer en los esquemas de siempre: un jugador “se deja querer”, “Ancelotti ha dado el OK”, “Gusta en el Real Madrid y gusta a Florentino”, “Su club se presta a negociar”, “El dinero no será un problema”, “Está al caer”, “El Madrid no va a subir su oferta”, “Límite 24 horas”… y gatillazo en muchas ocasiones. Así que nos esperamos a la confirmación o a que el tiempo se lleve uno de tantos nombres que aparecerán para llenar páginas mientras no haya competición.
Leemos por la parte inferior que es “La hora del Barça” y creímos por un momento, ilusos de nosotros, que se refería a la hora de la justicia, mas vemos que no, que se refieren a lo que copa la portada de los diarios cataculés.
Una noticia que nos interesa tanto como... añadan ustedes mismos lo poco que les interesa, qué le vamos a hacer. Y no es que no nos interese el fútbol femenino, es que somos más de nuestra Misa que del club de Mapi León.
En la parte inferior de la portada aparece una mención al “clásico de filiales para el ascenso”. Hoy comienza la eliminatoria Real Madrid Castilla-Barça B por un puesto en la Segunda División. Sabemos que los trencillas del CTA también suelen sumar puntos en estas eliminatorias para su ascenso particular. La cantera del CTA funciona “fenomenal”.
Que pasen un buen día.
En vibrante final ante la Roma de José Mourinho y en la noche del miércoles 31 al jueves 1, el Sevilla FC firmaba su séptimo título de la Europa League, en apasionante secuencia de siete títulos en siete finales: 7/7. Esta vez, con el 1-1 más el 4-1 en tanda de penaltis, el Sevilla produjo su séptimo título en el reluciente 'Puskás Arena' de Budapest, también 'Ferenc Puskás Stadion'. Inaugurado en 2019, este recinto no se trata del anterior 'Ferenc Puskás Stadion', el viejo 'Nepstadion' de Budapest, demolido en 2016 y escenario de los grandes éxitos de 'Los Magyares de Oro', seguros estamos de que al buen madridista de pro no le pasarán desapercibidos estos detalles.
Y aquí se da una curiosísima coincidencia que llama a generar este artículo: Ferenc Puskás, 'Coronel Galopante' o 'Cañoncito Pum', jugó su último partido oficial con la camiseta del Real Madrid —después de ocho brillantes temporadas— en Sevilla, pero fue en el campo del Betis, en una curiosa eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Generalísimo 1965-66 entre el Real Betis Balompié y un Real Madrid que se aprestaba a conquistar su sexta Copa de Europa, en Bruselas y ante el Partizan de Belgrado.
Ferenc Puskás jugó su último partido oficial con la camiseta del Real Madrid en Sevilla; pero fue en el campo del Betis, en una curiosa eliminatoria de cuartos de final de la Copa del Generalísimo 1965-66 frente Real Betis
La fecha exacta de este Betis-Real Madrid en el que 'Pancho' Puskás jugó su último partido oficial con el equipo —con uniforme azul cobalto— fue el domingo 8 de mayo de 1966. Ahora acaban de cumplirse 57 años exactos de ese día. Recién descendido a Segunda División, el Domingo de Ramos 3 de abril de 1966, en Málaga, el Betis ganó aquel partido —del que el firmante puede ser uno de los pocos testigos aún vivos— por 3-2 y en la vuelta, el domingo 15 de mayo de 1966, en el Estadio 'Santiago Bernabéu' apeó de esa Copa a los flamantes campeones de la Copa de Europa de 1966.
Esto último fue tras el partido oficial más largo que registran los anales del fútbol español, con un resultado de 2-2 y después de 149 minutos de juego que incluyeron ¡¡cuatro prórrogas!! A continuación, el Betis caería en semifinales ante el entonces llamado 'Atlético de Bilbao': 1-1 y 1-4 (en Sevilla).
Ante todo, explicamos el material gráfico que acompaña a esta pieza. En blanco y negro adjuntamos una fotografía insólita de aquel Betis-Real Madrid 'de Puskás', el 8 de mayo de 1966 en Heliópolis, 'Estadio Benito Villamarín', en el que Antonio Betancort, el meta grancanario del Real Madrid, detiene un penalti a Rogelio Sosa, uno de los grandes mitos del Betis. Lo insólito de la fotografía es la colocación del árbitro, el célebre internacional vizcaíno José María Ortíz de Mendívil, apoyado en el poste derecho de Antonio Betancort, mientras Rogelio ejecutaba el penalti. Era una documentada costumbre de Ortiz de Mendívil sobre la que volveremos.
En otra más reciente imagen, el firmante de esta pieza posa en conversación con Jesús Mari Landa, el delantero vasco (de Zarautz) y del Betis. Landa fue el autor de los dos tantos béticos que eliminaron de la Copa de 1966 al Real Madrid flamante 'hexacampeón' de Europa', la trepidante, inolvidable cita del 15 de mayo de 1966, en Chamartín. Y vamos con el último partido de Ferenc Puskás con el Real Madrid, no sin señalar que aquel Betis 'jubiló' oficialmente de los terrenos de juego no sólo al 'Coronel Galopante', sino también a (don) Alfredo Di Stéfano, quien se despidió de la competición con la eliminación de su entonces equipo, el RCD Español, ante ese mismo Betis en cuartos de final.
En aquellos tiempos, hace 57 años (y hasta bastantes años más adelante), la Copa —entonces, del Generalísimo—, el verdadero 'Campeonato de España' poco tenía que ver con el formato de hoy. El 'Campeonato de España' se disputaba con 48 participantes: los 32 equipos de los Grupos Norte y Sur de Segunda División, se eliminaban entre sí en una ronda previa, y ya terminada la Liga de Primera, justo a la semana siguiente, los 16 supervivientes de los grupos de Segunda pasaban a vérselas con los —entonces— 16 equipos de Primera, siempre en turnos de ida y vuelta y con partidos de desempate: pero esto era sobre el papel; hablamos de una temporada en la que venía Copa del Mundo, en Inglaterra y en la que había que acelerar el calendario a toda costa a sugerencia de la Federación Española, y para conformar cuanto antes la concentración de la Selección nacional española: entonces, vigente campeona de Europa.
Con el Betis —insistimos, recién descendido en un drama agónico en Málaga— en octavos de final, aparece un RCD Español (con 'ñ') con nombres tan ilustres como el meta Carmelo Cedrún, Rodilla, José María... y nada menos que Alfredo Di Stéfano, como a dos meses de cumplir 40 años en aquellos días y apurando las últimas gotas de su inmensa esencia futbolística.
En la ida, el Español —que casi se había quemado con el descenso— sacó a relucir la casta y experiencia de sus veteranas figuras y vence por 2-1: Cayetano Re abre la cuenta a los 26 minutos, Frasco, medio del Betis, firmó el 1-1 en el 72 y Di Stéfano desequilibró en el minuto 79, en el que va a ser el último tanto de su ilustre carrera deportiva.
Pero ese 2-1 del 24 de abril de 1966, en la Carretera de Sarriá, de poco serviría a un Español que en la vuelta, el 1 de mayo de 1966, en el campo del Betis, se lleva un repaso espectacular: 4-0, con doblete de Quino, que abre el marcador, escoltado con un par de goles de Landa y Rogelio. Ese 'Primero de Mayo' de 1966, en el campo del Betis, Quino es una centella voladora ante la misión imposible que el técnico españolista, Pepe Espada, había adjudicado a don Alfredo Di Stéfano Laulhé: detener a Joaquín Sierra, superclase trianero, más tarde traspasado al Valencia y brillante internacional. Fue la primera vez que el periodista Emilio Vara comparó al Betis con Curro Romero, llamándole 'CurroBetis'.
aquel Betis 'jubiló' oficialmente de los terrenos de juego no sólo a Puskás, sino también a Di Stéfano, quien se despidió de la competición con la eliminación de su entonces equipo, el RCD Español, ante ese mismo Betis en cuartos de final
Y con certeza, este 4-0 se trató del último partido oficial de Di Stéfano sobre un terreno de juego. Desfilaba don Alfredo entre las sombras del ocaso, rumbo a estrenarse como comentarista en el Mundial inglés, y en menos de cinco años, ya como técnico, el Di Stéfano al que el Betis jubiló del fútbol como jugador en activo iba a reclamar para un Valencia (al que, como entrenador, Alfredo había hecho campeón de Liga 1970-71) a ese mismo Joaquín Sierra, 'Quino', que le había martirizado y maravillado en esa 'misión imposible' del 1 de mayo de 1966 en Heliópolis. Con los años, el propio Quino (al que Real Madrid pretendió de firme en los primeros años 70, hasta al fin desistir) asumiría la importancia de ese partidazo ante el Español en el devenir de su trayectoria.
No acababan de extinguirse los ecos de la eliminación del Español, cuando el Betis conoce que le ha tocado en el sorteo de cuartos el Real Madrid, que se dirige en derechura a su octava final europea, la que, el miércoles 11 de mayo de 1966, le dará su sexto título: ante el Partizan de Belgrado. Primera cita, el domingo 8 de mayo, en el campo del Betis. De inmediato, el Real Madrid, que casi hubiera preferido estar fuera de la Copa del Generalísimo, intenta por todos los medios cambiar el orden de los turnos, a fin de que sus jugadores titulares tengan que moverse lo menos posible: se estaba a décadas de que los clubes manejaran vuelos 'privados'.
Pese a las peticiones y ruegos de Antonio Calderón Hernández, gerente madridista, médico sevillano —y gran sevillista—, 'brazo derecho' de Santiago Bernabéu, como antes lo fue de Ramón Sánchez-Pizjuán, el Betis no accede a la inversión del orden de los partidos y en respuesta el Real Madrid se presenta para la ida de cuartos con lo que es prácticamente un equipo 'B', incluso sin el entrenador jefe en el banquillo: Miguel Muñoz Mozún, 'MM', que le deja el equipo a su sempiterno ayudante, José Morales, 'Moleiro', de Carabanchel. El sábado 7 de mayo, Muñoz se va a Bruselas con los titulares.
En el circunstancial equipo madridista que, de azul cobalto, aparece en el Villamarín, esa tarde calurosa del domingo 8 de mayo de 1966, si están el teórico portero titular, el grancanario Antonio Betancort, que recién se ha recuperado de una dolorosa lesión (rotura de fibras), en la ida de la semifinal europea ante el Inter (el donostiarra Josechu Araquistain sera por ello el meta madridista en la final de Bruselas) y, junto a Betancort salen gloriosos veteranos, ya bien de vuelta de casi todo, como el central hispano uruguayo José Emilio Santamaría, y nada menos que ese maravilloso goleador: Ferenc Puskás Biro. Una maravilla de artillero, pero ya con 39 años recién cumplidos (a Santamaría iban a caerle 37 en nada y menos).
Además, el Realísimo comparece con una pléyade de veteranos e ilustres unidades de segunda fila: Vicente Miera, Casado, Félix Ruiz, el cordobés Ramón Tejada (después, secretario técnico del Betis), el 'gadita' Manolín Bueno, el coruñés Jaime Blanco o el onubense Fernando García-Ramos.
Recuerdos frescos de alguien que sí vio aquel partido del 8 de mayo, en Heliópolis, Betis-Real Madrid, 1/4 de Copa del Generalísimo: el campo no se llenó totalmente porque, además, había una novillada de postín que llenó la plaza de la Real Maestranza y donde Francisco Rivera 'Paquirri, su hermano José Rivera 'Riverita' y el navarro José Manuel Inchausti 'Tinín' armaron un taco monumental con orejas por tríos para 'Riverita' y 'Tinín' y alardes de 'Paquirrí', que se queda en una sola oreja, pero con el gentío en rapto de emoción ante la demostración de los tres jóvenes; casi hay una salida de los tres novilleros a hombros que al fin se queda en amago, entre unos y otros.
Pero en esos mismos momentos, en Heliópolis y ante el azulado Real Madrid de Moleiro, el Betis —con brazaletes negros por el fallecimiento de Paquito, hijo de Marcelo Campanal, el 'Capitán Maravillas' del Sevilla— arranca como un tiro con dos golazos de Rogelio en los que hay de todo: taconazos, fantasías... hasta que se cruza con 2-1 por la media hora de juego porque en el minuto 10 se ha colado una diana del gallego Jaime Blanco entre los dos sensacionales tantos de Rogelio: sendos zurdazos durísimos que el gran arquero Antonio Betancort no puede atajar, con la defensa 'azul' rota en canal y desquiciada por los taconazos y aperturas de Frasco, Quino y del propio Rogelio.
El intermedio llega con 2-2 tras gol en posible fuera de juego de Manolín Bueno: minuto 36. Pero en el 57, con el Betis fluyendo en oleadas de fútbol fácil, lleno de clase en el 'uno/dos' de Quino y Rogelio llega otro impacto sensacional de Quino, a favor del Betis: 3-2.
Frasco, Landa y Azcárate también sacuden a un Real Madrid que no sabe por dónde le vienen las tortas, Betancort para una barbaridad hasta que en minuto 68, José María Ortiz de Mendívil, el árbitro internacional vasco —de Portugalete, como Eusebio Ríos, capitán del Betis— señala penalti por derribo a Quino. Es en la portería de Gol Norte del Betis, la que da al Instituto de la Grasa, un edificio —aún existente— que hacía de 'tendido de los sastres'.
El penalti lo lanza Rogelio Sosa Ramírez a la derecha de Betancort, que intuye la dirección del tiro, lo detiene y aleja al Betis de un 4-2 que hubiera marcado distancias para la vuelta, con un Madrid 'B' al borde del KO.
Pero lo más grande de este penalti que el grancanario Betancort 'negó' a Rogelio es el testimonio gráfico para la posteridad —he ahí la fotografía que se ha podido rescatar— de que el árbitro internacional Ortiz de Mendívil (segundo apellido que los cronistas vascos y vizcaínos escriben con 'v') 'controlaba' el lanzamiento de los máximos castigos apoyado en el poste de los porteros. Ahí está. En el poste derecho de Betancort. Insólito.
Lo más grande de este penalti que el grancanario Betancort 'negó' a Rogelio es que el árbitro Ortiz de Mendívil (segundo apellido que los cronistas vascos y vizcaínos escriben con 'v') 'controlaba' el lanzamiento de los máximos castigos apoyado en el poste de los porteros
Pero uno jura y perjura que le vio hacer eso a Ortiz de Mendívil bastantes veces más, incluso en el campo del Betis. Como por ejemplo, en la final de la Copa de Europa de 1969, Milan-Ajax, en Chamartín (4-1, Milan), en la que J. M. O. de Mendívil se apoyó en uno de los postes de Fabio Cudicini, portero del Milán, mientras que el internacional yugoslavo Velibor Vasovic convertía el penalti que valdría el único gol del Ajax de un joven Johan Cruyff.
José María Ortiz de Mendivil acabaría recusado por el Barcelona, tras un polémico 'clásico' que el Real Madrid resolvió con 1-0 (el 20 de noviembre de 1966) ante el Barça en el minuto 96: gol del gallego Pepe Veloso. El Barça no iba a perdonar aquel aparatoso 'alargue' de Ortiz de Mendívil, que arbitró la semifinal Brasil-Uruguay del Mundial mexicano de 1970 y antes había salido a hombros del Bernabéu tras dirigir aquella final de Copa de Europa de 1969, ya citada: Milan-Ajax, 4-1. A hombros, claro es, de una mayoría de 'tifosi' milanistas.
Ya retirado (carrera arbitral entre 1953-1973, con 241 partidos de Liga en Primera División), a finales de los 70, el prestigioso Ortiz de Mendivil se convirtió durante cinco años en 'Don Moviolo', el primer árbitro que pasó a enjuiciar jugadas polémicas en los resúmenes futbolísticos del 'Estudio Estadio' de TVE, cuando apareció la después célebre 'Moviola'. También colaboró con la Cadena SER y con 'TeleBilbao'. Falleció en 2015, a los 89 años.
Consultados señalados árbitros de hoy, ni siquiera creían que Ortiz de Mendívil hubiera podido hacer esto. Simplemente no lo creían: hasta ver la foto.
El Betis despachó con 3-2 arriba ese partido del penalti insólito del 8 de mayo de 1966, con Betancort, Rogelio y Ortiz de Mendivil como protagonistas. Betancort 'salvó' al Real Madrid, de momento. Pero, como una semana antes pasó con Di Stéfano en Heliópolis, aquí nos hallamos, aquellos espectadores heliopolitanos de 57 años atrás ante el último partido oficial en la carrera de 'Pancho' Puskás, el gran cañón zurdo de 'Los Magyares de Oro', que había fichado por el Real Madrid en agosto de 1958 como apuesta personal de Santiago Bernabéu.
Al final de sus ocho temporadas en el Real Madrid, 'Cañoncito Pum' (campeón olímpico en 1952, en Helsinki, con 'Los Magyares de Oro' de la Hungría de Gustav Sebes) había anotado 35 goles en 39 partidos 'europeos' con el Real Madrid, con quien sumó cinco ligas españolas, un Campeonato de Copa (1962), tres Copas de Europa (1959, 60, 66) y una Copa Intercontinental. Además se proclamó cuatro veces máximo goleador de la Liga española, tantas como en la Liga de Hungría. Y jugó el Mundial de Chile 1962 con la Selección española, hasta la despedida con Checoslovaquia.
En famosa semifinal de Copa, el 18 de junio de 1961, en Chamartín, Puskás había marcado al propio Betis nada menos que ¡¡seis!! (6) goles, todo un récord, dentro de un tremebundo 7-1 madridista al Betis entrenado por Fernando Daucik. Esta goleada selló el pasaporte al Real Madrid para la final copera de 1961 (perdida ante el Atlético, 2-3), pese a una posterior derrota por 4-1 en el campo del Betis.
El caso es que Puskás no había empezado mal la temporada 65-66 y en 1/16 de esa Copa de Europa había marcado cuatro grandes goles al Feyenoord, en el Estadio Santiago Bernabéu. Y el 12 de septiembre de 1965, en el segundo partido de aquella Liga 65-66, Puskás también había sido decisivo en la victoria liguera por 1-2 en el Villamarín de un Real Madrid que levantó el tanto inicial de Fernando Ansola (39 minutos). Aquí, Ferenc Puskás ofreció sendos pases de gol a Grosso (Ramón Moreno Grosso, abuelo materno del 'atlético' Marcos Llorente) y Gento, que decidieron la tarde liguera en los minutos 51 y 86.
Pero aquella caliginosa tarde heliopolitana de su despedida oficial (aún se vestiría con el Real Madrid para su Partido Homenaje, en 1969, ante el Rapid de Viena), Puskás —bajo severa vigilancia del mediocampista vasco Miguel Azcárate, autor del 3-2 para el Betis— fue 'una sombra con mucha tripa', según escribió en 'Marca' el enviado especial Carlos Méndez, 'Cronos'. Además, 'Cronos' calificó a Puskás con un 'cero' patatero, ignominioso suspenso para la última cita oficial del 'Coronel Galopante'.
Para Ignacio García Ferreira, 'Igarfe', en la 'Hoja del Lunes' sevillana del 9 de mayo de 1966, aquel Puskás que se iba aún mereció el 'uno' —'unito'— de 'aprobado raspado'. En realidad, nadie sabía que aquel había sido el último partido con el Real Madrid de Ferenc Puskás, aquella joya de 'Los Magyares de Oro'.
Puskás aún figuraría oficialmente en la plantilla madridista del curso 1966-67: pero ya sin jugar un solo minuto. Se entretenía en ganar apuestas a ciertos periodistas, tirando con su prodigiosa zurda diez penaltis seguidos, uno detrás de otro, impactando de modo alterno en una escuadra diferente. Lo hacía.
Al miércoles siguiente del 3-2 en Heliópolis, el 11 de mayo de 1966 y a la sombra del 'Atomium' de Bruselas, el Real Madrid ganó su sexta Copa de Europa al batir por 2-1 al Partizan de Belgrado, en el Estadio Heysel de Bruselas, grandes tantos de Amancio Amaro y del navarro Fernando Serena que remontaron el gol inicial de Velibor Vasovic, el mismo internacional balcánico que luego fichó por el Ajax.
El domingo 15 de mayo, de verde, blanco y negro, con medias rayadas en verdiblanco, desembarcó el Betis, en el Bernabéu para jugar la vuelta de 1/4 de Copa del Generalísimo "Esperamos en la escalinata de vestuarios a que el Madrid diera la vuelta de honor. Eusebio Ríos, nuestro capitán, le entregó un ramo de flores a Gento. Luego les hicimos el pasillo", recuerda hoy Jesús María Landa, ariete de aquel equipo verdiblanco. Arbitraba el bilbaíno Gómez Arribas. Comenzaba el partido más épico, el partido de la cuenta más larga en la historia oficial del fútbol español: 149 minutos de juego.
A los 21 minutos, Paco Gento, de falta lateral a media altura, marcó en la portería del bético Manolo Vega el 1-0 para el Real Madrid. Pero, con el paso de los minutos, las reservas físicas de los madridistas se iban extinguiendo. "Manolo Velázquez me decía que estaban hechos polvo", recordaría Joaquín Sierra Vallejo: Quino.
Bajo la normativa que la Federación había impuesto contrarreloj para acelerar el calendario 'preMundial', en liquidación de los desempates, el 1-0 dio paso a la prórroga de 30 minutos (15+15). El Madrid pareció sentenciar cuando Pirri remató un pase de Gento, a los 96 minutos. Pero dos minutos antes del final que se anticipaba o esperaba para los 120 minutos, ya en el 118, Jesús Landa marcó el 2-1. "Llevaba el balón Quino, resbaló Pedro de Felipe, Joaquín me la pasó, y ahí estábamos", relata Landa.
Al no haber desempate en la prórroga 'normal' con el 2-1, se dio paso a sucesivas prolongaciones de 10 minutos, que terminarían cuando un equipo marcara: gol de oro. Pasaron dos prórrogas más, otros 20 minutos de acción, entre calambres y masajes. El árbitro, el bilbaíno Gómez Arribas, expulsó al mediocampista bético Frasco por protestar.
Y en el minuto nueve de la tercera prolongación, 149 de juego, Jesús Mari Landa escapó entre De Felipe y Miera: "Estaba fresco y ellos, rotos. Poco antes, Miera me decía que acabáramos ya, que acabáramos de una vez. Sabía que estaban fuera de la jugada, sabía que era gol". Lo fue. Fue el 2-2. "La hazaña de mi vida", se emociona siempre Landa. En la ardiente noche de Chamartín y de La Castellana, el Betis puso guirnaldas verdinegras en la sexta Copa de Europa del Real.
De verde blanco y negro, los jugadores del Betis recibieron un total de 250.000 pesetas de prima y la felicitación del Gobernador Civil, José Utrera Molina. Luego, casi de inmediato, cayeron ante el Bilbao (1-1, 1-4), con golazo de Rogelio en la ida, entre un arbitraje infernal de José Pardo Hidalgo. Un brillante Real Zaragoza batiría a los rojiblancos vascos en la final del Bernabéu: 2-0. Para el recién descendido Real Betis Balompié venía otra travesía por el pedregal de Segunda. Aunque la penitencia iba a durar poco, al menos por esa vez: a la temporada siguiente, 1966-67, el Betis retornó a Primera tras la histórica promoción con el Granada. (2-0 y 0-1).
Tras causar baja en el plantel del Real Madrid, ya en 1967, Ferenc Puskás se hizo entrenador y clasificó al Panathinaikós de Atenas para la final de la Copa de Europa de 1971 que, en el viejo Wembley, la legión de internacionales griegos del 'PAO' perdió por 2-0 ante el mejor Ajax de Cruyff. En España, 'Pancho' dirigió técnicamente al Alavés y al Murcia. También, al AEK de Atenas, al Sol de América —al que hizo campeón de Paraguay— a la Selección de Arabia Saudí, al Cerro Porteño, hasta que concluyó su carrera en 1991, con el South Melbourne Hellas, al que hizo campeón de Australia.
Pero ¿alguien sabe a día de hoy por qué el gran árbitro que fue José María Ortiz de Mendivil podía apoyarse en los postes en los penaltis?
Buenos días, amigos. Benzema se va.
Buenos días, amigos. Benzema se queda.
Son los dos comienzos que teníamos preparados para el portanálisis de hoy. Quedaos con el segundo, pero sin tirar del todo a la basura el primero. Ahora que se recicla todo, el primero lo podéis poner en la bolsa de lo no desechable. La realidad cambia todos los días, en especial la realidad de internet, eso que no es la realidad en realidad, valga la redundancia, y a lo cual se refirió Karim en su aparición pública de ayer en el acto en el cual Marca le entregó su premio Leyenda.
Miguel Quintana, conductor del evento, le preguntó por su futuro. Si no lo hace, con medio planeta pendiente del mismo, a Quintana le obligan a ir puerta a puerta por todo el vecindario diciendo a los vecinos que es un panenkita, un poco como le pasaba con otra cosa al Quintana de El Gran Lebowski.
—¿Por qué tengo que hablar de mi futuro? —espetó el francés.
—Hombre, está el madridismo preocupado con que si te vas a Arabia o no.
—Bueno. Eso lo dice internet. La realidad no es internet.
Toma nueva frase para los anales. Karim dice a veces cosas que solo son aparentemente simples, pero que encierran una carga de profundidad irreductible. ¿Recordáis lo de “Vamos a hacer una cosa mágica que es ganar”? Pues esto es parecido. Son frases de resonancias milenarias que, dichas con esa barba además, adquieren de inmediato el marchamo de sabiduría del profeta. “La realidad no es internet” es una de esas frases de abuelo que te dejan con la boca abierta y sintiéndote un microbio ante un Niágara de omnisciencia. Karim es Rabindranath Tagore con el dedo a la virulé.
La realidad no es internet, y nos atreveríamos a asegurar que internet a su vez no es la realidad tampoco, si bien esto último habría que preguntárselo a Karim también. La sentencia es bidireccional, en nuestra humilde opinión. Porque, si la realidad no fuese internet pero internet en cambio sí fuese la realidad, tal vez habría alguna posibilidad aún de ver a Karim partiendo en dirección al Golfo Pérsico, a bordo de una alfombra (mágica como el ganar) y con música de las Mil y Una Noches. Con lo cual, como no nos atrevemos a descartar del todo esta opción, vamos a ceñirnos a lo que asevera Karim para compulsar la afirmación de forma exclusivamente unidireccional.
Si se queda Karim, a quien no es que queramos sino que veneramos, será una buena noticia con matices. El matiz vendrá traído por la propia actitud de Karim. Si se queda para estar cada cinco minutos lamentando el poder estar llevándose más de cien kilos al año, y arrepintiéndose de haber renunciado a ello, no será un buen negocio.
Pero si se queda convencido, comprometido a dar lo mejor de sí hasta el final, entendiendo que puede que su edad no le permita jugar todos los partidos y que tendrá que rotar con otros compañeros, la noticia es espléndida, porque además una hipotética partida de Karim nos obligaría a ajustar la plantilla en un momento donde los grandes cracks que juegan en su puesto no están disponibles como previsiblemente lo estarán en un futuro algo más lejano. Una hipotética marcha de Karim nos agarraría con el pie cambiado.
Lo cierto es, por otro lado, que si se queda, rehusando cobrar básicamente todo el dinero del mundo a cambio de seguir vistiendo la blanca, se merece una estatua.
—Oigan, que Benzema YA se merece una estatua, haga lo que haga a partir de este momento.
Tiene usted toda la razón. Pues otra. Otra estatua. Jugador Top5 en la historia Del Real Madrid, decía ayer Ramón Álvarez de Mon. Son palabras mayores, pero no es desatinado.
A todo esto, As afirma que hay interés en Havertz, se vaya o no se vaya Karim. Nos consta que Kai Havertz está en la agenda blanca desde su época en el Leverkusen. Por tanto, y considerando que el Chelsea tiene un superávit de delanteros que debe resolver, no sería de extrañar que el interés se hubiera acrecentado ahora, y que en efecto haya tratativas, como diría un latinoamericano.
Nos gusta Kai. Su trayectoria en el Chelsea es irregular, pero hablamos de un club con un ecosistema complicado. Su equipo ganó una Champions con un gol y una gran actuación suya. Tiene clase para aburrir (o, mejor dicho, todo lo contrario: para entretener), se forró a meter goles en Alemania (menos en la Premier) y en cuanto a su posición le adorna una gran ductilidad: puede jugar en cualquier puesto del ataque.
Sí a Havertz. Más claro no lo podemos decir.
La prensa cataculé viene con sus cositas, entre ellas un homenaje a Jordi Alba, que se va del Barça. Nuestro abuelo (no Karim sino el de verdad, que no lucía barbas de oráculo oriental pero se las sabía todas) ya lo dejo sentenciado: calla si no tienes nada bueno que decir de alguien.
Pasad un buen día.
El hombre que maravilló a España con el “queso mecánico” de aquel Albacete, el que después hizo al Madrid campeón de Copa y subcampeón de Liga en aquel malhadado Tenerife, el que después condujo al Villarreal a ganar la Intertoto e impartió sus enseñanzas por medio mundo (desde Ecuador a la selección canadiense, pasando por Japón o Costa Rica) vive ahora en Silla (Valencia), justamente el lugar donde comenzó su carrera como técnico. Eso sí que es cerrar el círculo. Conducimos hasta dicha localidad para la entrevista, hirviendo de ideas por el camino. ¿Cuándo y cómo le preguntamos por lo de Lérida?, por ejemplo, sin sospechar que luego entrará en el tema, que creíamos tabú para él, con gran naturalidad. Vamos a encontrar un Benito Floro distinto del esperado.
El recibimiento no puede ser más cordial. Su hijo Toni es seguidor de La Galerna y lo hace todo muy fácil. Las cosas terminan de echar a rodar cuando se nos comunica que Mari, la esposa de D. Benito, ha preparado un arroz al horno que según ella, en igualdad de excelencia técnica, es un plato de rango superior a la paella. Resulta que tiene razón. A los postres se inicia la charla.
No todo el mundo sabe que Benito Floro, además de uno de los entrenadores más conocidos de la historia del fútbol español, fue también jugador, aunque brevemente.
Jugué en el Manzanares, equipo donde por cierto también se alineó el padre de Míchel. Jugando en el Alcira, me encontraron un problema en el oído que todavía arrastro, una cuestión de vértigos. Un médico, muchos años después, opinaría que pudo ser por un medicamento que tomé por unas anginas, cuando era niño.
Y enseguida empieza a entrenar. Comienza por el equipo de este mismo lugar donde nos encontramos, el Silla, con 26 años. Jovencísimo. ¿Tenía usted vocación de entrenador?
Yo creo que siempre tuve claro cómo había que hacer las cosas en cualquier deporte que yo jugara. Cómo había que hacerlas desde un punto de vista colectivo, digamos. Por ejemplo, en el instituto, de pequeño, jugaba mucho al voleibol. Era muy bueno, pero es que además tenía la tendencia de colocar a mis compañeros de equipo, decirles cómo había que hacerlo, etcétera. Si nos ganaban, me fijaba en qué era lo que los oponentes hacían mejor, y se lo decía a los míos. Tendría catorce años y ya era entrenador-jugador.
Luego el fútbol se cruza en su camino…
Así es, pero ese espíritu de corregir a mis compañeros, de fijarme en cómo pegaban a la pelota los rivales y tratar de inculcárselo a ellos, seguía bien presente. No sé por qué era. Nos quedábamos jugando al fútbol hasta que anochecía. Salía mi madre a buscarme: “¡Benitín!” Y yo jugando y dirigiendo a los míos. Había algo innato. En deporte, cuando los míos han perdido, siempre he querido analizar por qué nos la pegábamos, así como transmitir mis conclusiones. Los demás chicos no hacían eso. Siempre me ha gustado comunicar, desde niño. No en vano soy también profesor de escuela. Entrenar y enseñar son dos caras de la misma moneda. De hecho, de muy joven, ya entrenando al Silla, monté aquí una escuela de fútbol para niños, Plantel 80. Por cierto, en Silla podríamos casi hacer un once de grandes exjugadores. De aquí salió Javi Moreno, el portero Amigó, Paco López (Levante), Vicente Simeón (Lleida y Albacete)…
Se pone usted a entrenar a equipos de la zona con éxito tremendo. En dos años, por ejemplo, asciende al Torrent de Primera Regional a Tercera. ¿Cómo lo hacía?
Gran parte del éxito eran los fichajes que llevaba a cabo. Me fijaba y comentaba: “hay que traer a este y a este”. Tenía un porcentaje de acierto del 70%. El Torrent fue hacia abajo cuando me cesaron, cosa que me pareció increíble después de lo que había conseguido. Suena muy fuerte decir esto cuando hablas de ti mismo, pero es un hecho que luego eso se convertiría en una constante en mi vida profesional: equipo del que me voy o me echan, equipo que va para abajo. Lo podéis comprobar.
Luego llega el Albacete. Lo asciende y en dos años por poco lo deja en la UEFA. Es ahí cuando el Madrid se fija en usted. ¿El Madrid había sido su sueño?
Sí y no. Yo estaba a mis cosas. Por cierto, Mendoza ya me había intentado fichar antes.
Algo he leído por ahí…
Me llamó y fui a su casa, un chalet con unos perritos muy graciosos. Yo tenía mi compromiso con el Albacete y tenía que cumplirlo. Pero Mendoza me empezó a hacer preguntas acerca de cómo veía yo al Madrid. Había confiado en la continuidad de Antic a pesar de haber tenido apalabrado a Pacho Maturana. Le comenté que Hierro no podía jugar como central porque no se giraba bien, y que lo inteligente era explotar su gran disparo y juego aéreo adelantando su posición. Se ve que don Ramón se lo sugirió a Antic, porque fue justo lo que hicieron con Hierro al muy poco tiempo, y con gran éxito.
¿Le plagió Antic?
Le inspiré, digamos. De todos modos, el que me había recomendado para el Madrid era Juanito.
Ah, ¿sí?
Sí. Juanito, ya entrenando al Mérida, poco antes de morir. Dos eran las personas a las que siempre visitaba cuando venía a Madrid: Mendoza y José María García. A Mendoza siempre le insistía en que tenía que ficharme.
Juanito le dijo a Mendoza que me fichara
Ese año no se concreta el fichaje pero sí al siguiente.
Así fue. Traté de inculcar en el Madrid que el fútbol es ataque y defensa. Si quieres jugadores que solo ataquen, te van a costar un dineral porque tendrán que ser excelsos para compensar el hecho de que no defienden. Yo intenté cambiar eso. Mientras el fútbol consista en que solo haya un jugador que lleve la pelota cada vez, y tenga que pasarla a un compañero sometido a la regla del fuera de juego, el fútbol siempre será ataque y defensa.
¿Tan importante es el fuera de juego?
Es lo más importante de este deporte. Ya lo dijo mucha gente importante antes que yo, aunque nadie les hizo caso. Por eso la táctica es fundamental, sin restar importancia a la técnica. Hay que tener siempre presente en qué situación se encuentra el juego en ese momento. Fíjate cómo en cualquier partido muchos jugadores no están atentos a dónde está el balón. Así no se va a ninguna parte. Este fútbol que se hace ahora, que de repente ves a un central que se va para arriba y al otro que hace no sé qué, me desespera. La táctica es esencial.
Durante su estancia en el Madrid se metían con usted por ese énfasis en la pizarra, tomando incluso a rechifla las señales que hacían los jugadores antes de sacar los córners o las faltas laterales.
Se reían, pero mira cómo estamos. ¿Quién tira bien un córner ahora? Vemos al que va a botarlo con la mano arriba. ¿Y eso qué significa? El desaprovechamiento de las jugadas de estrategia es descorazonador. A veces veo partidos en la televisión y me desespero y me pongo a ver otra cosa.
¿Quién tira bien los córners ahora? Es descorazonador lo poco que se aprovechan las jugadas de estrategia
Ese año concluye con una Copa pero podría haber acabado con un doblete de no haber acontecido el segundo Tenerife. Su carrera habría sido otra con ese doblete, ¿no es así?
Sí.
Y en el hecho de que no se lograra ese doblete, ¿qué incidencia tuvo el arbitraje de Gracia Redondo?
Yo creo en la honestidad de los árbitros.
¿En el de este árbitro aquel día también? Hay dos penaltis de Agustín a Zamorano y otro más por mano en el área tras remate de cabeza de Hierro, precisamente.
Y otro penalti más del que nadie habla, en una jugada de Alfonso. Pero yo de las cosas que no sé a ciencia cierta prefiero no hablar. Mira, Segrelles era un árbitro valenciano con el que yo tenía una estupenda relación. Me hablaba de las presiones tremendas que tienen los colegiados. Es muy difícil.
Más presión que usted no tenía nadie, y según una corriente muy fuerte de opinión a usted ahí, y al Madrid, le roban la Liga.
Los árbitros dependen de los gerifaltes de arriba, que son las personas a las que tienen que obedecer. La clave, a la luz de lo que se está descubriendo últimamente, está ahí, creo. El CTA, por entonces, acababa de cambiar en beneficio de las personas de las que todo el mundo habla ahora. Por lo demás, de lo que no sé prefiero no hablar.
Ya dice bastante. Ese partido de Tenerife, ¿con el VAR se habría ganado?
Por supuesto. El VAR, por cierto, está bien como herramienta, pero se encuentra a mitad de camino en su desarrollo. No lo usan bien y no tienen excusa de ningún tipo. Por ejemplo, se hartan a dar patadas y el VAR no interviene.
La sensación es que usted no disfruta mucho como espectador actualmente.
Así es; pero no solo por el VAR. ¿Quién juega bien al fútbol ahora mismo? A veces me pongo en contacto con exjugadores míos que ahora son entrenadores para llamarles la atención, por ejemplo, sobre lo mal que defienden a balón parado, pero no me hacen mucho caso. Se reían mucho de mis conferencias sobre el saque de banda, pero ¿tú ves a alguien que aproveche ese lance del juego? Me da una rabia tremenda.
En su época había códigos hasta para el saque de banda.
Ahora Jurgen Klopp tiene un entrenador específico para el saque de banda. Ya nadie se ríe de eso.
Los periodistas especulaban con los códigos, pero nadie logró averiguar qué significaba tocarse la oreja o frotarse un ojo en un córner o saque lateral.
Claro, porque cambiábamos los códigos continuamente.
La célebre bronca de Lérida…
Me costó el puesto.
Pero ¿fue la bronca o la marcha del equipo lo que acabó con sus huesos en la calle?
La bronca. Fue una cosa orquestada. Se vendió como que el redactor andaba por allí, escuchó las voces y se puso a grabar. Una causalidad, dirían. Pero no. Alguien había alertado a los periodistas de PRISA de que mis arengas eran fuertes, y les había dicho dónde se tenían que poner para grabarlas bien. Esto mismo me lo reconoció el pobre Robinson, que en paz descanse, una vez que me lo encontré en un aeropuerto. Era un bendito, Robinson.
O sea, ¿no era la primera bronca de ese estilo?
No. En un partido de Copa contra el Tenerife, tras un primer tiempo de vergüenza, les dije que de qué iban. Perdíamos 2-0 al descanso. Reaccionaron. Sacaron el orgullo. Luis Enrique se puso a dar patadas. Jugaron con intensidad y marcaron un gol que ponía la eliminatoria mucho más al alcance, aunque luego perderíamos en el Bernabéu. Al término de ese primer partido, iban los jugadores muy orgullosos de haber sacado la casta tras el descanso, y ahí les eché otro rapapolvo. “¿Qué es esto de que tenga que venir yo con el látigo para que ustedes saquen su profesionalidad?” A Mendoza aquella bronca ya no le hizo gracia. “Son jugadores de élite, no puede usted tratarlos así”. “Presidente, no tienen la seriedad para merecer ser jugadores del Madrid”. Ay, Mendoza. Era una bellísima persona. Le quería mucho.
Los árbitros dependen de los gerifaltes de arriba. A la luz de lo que se está descubriendo ahora, creo que esa fue la clave de lo de Tenerife
Ha dicho usted, en una entrevista para JotDown, que Mendoza, de quien dice tener buen recuerdo, no tenía sin embargo mucha idea de fútbol.
En realidad no hace falta que el presidente sepa de fútbol. Lo que hace falta es que maneje bien el dinero. En ese sentido, Florentino es espectacular. La ayuda de José Ángel Sánchez creo que también es muy importante. Es una joya para Florentino.
Usted también trabajó con el actual presidente, aunque fuese por poco tiempo y como director deportivo. Solo durante unos meses, hasta que él dimitió.
Está haciendo una gran labor. El nuevo estadio es impresionante. Mendoza también hizo su estadio, levantó una nueva grada. Por cierto que esto nos perjudicó, porque esa grada obstruyó la entrada de luz solar y eso estropeó el estado del césped.
Sí, se habló mucho de ello. ¿Qué recuerdos tiene de esa etapa como director técnico en el tardoflorentinismo?
Fue muy breve, tres meses o así. Resultó una situación difícil porque había dos gallos en el mismo corral: Ramón Martínez y yo. Las funciones se solapaban. Recuerdo cómo me contactaron. Yo estaba de viaje en Londres. Me llama Emilio (Butragueño) y me dice: “Míster, dónde está usted?” “En Londres”. “¿Y qué hace usted en Londres si no habla inglés?” (Risas). “Cójase un avión y véngase para acá”. “Pero ¿para qué?” Cuando por fin llegué a la reunión, estaban allí Emilio, Ramón Martínez y Florentino. Recuerdo que me llamó la atención que, a pesar de que habían pasado doce años, en aquel despacho seguía el mismo cuadro que estaba con Mendoza. Florentino estaba empeñado en que teníamos que fichar un gran jugador español. Luego consultamos también con Amancio y coincidía conmigo: el hombre era Joaquín. Pero claro, Florentino dimitiría al poco tiempo y ya no pudo hacerse. Fue una pena. El sevillano habría sido la bomba en el club blanco.
¿Cómo fue su relación con los jugadores en esa etapa?
Guti no fue respetuoso conmigo.
¿Qué le hizo?
Tuvo un mal gesto y me ignoró en una visita que hice al equipo. Con Raúl, ningún problema. Cassano ya estaba allí, no lo traje yo. No había mala plantilla. El problema no era de jugadores.
¿Usted intuyó en algún momento que Florentino se iba a ir?
Sí. Alguna vez le dije a Emilio: “El presidente piensa en dimitir, ¿no?” “Pero míster, qué cosas dice…” Yo le insistía mucho a Florentino en que algunos de los jugadores de la plantilla no tenían educación. Recomendé a Arango también, y precisamente jugando contra su Mallorca se produjo la derrota que precipitaría el desenlace. Pocos días antes nos había eliminado el Arsenal de la Champions. En la siguiente reunión ya no apareció Florentino. Ahí vi claro que no seguiría.
¿Qué impresión tuvo de Florentino en esos pocos meses?
Que es una persona excelente. Después le he pedido algún favor, muy respetuosamente, por carta, y ha sido muy amable conmigo. No tiene relaciones con García, no tiene relaciones con Relaño… ¡Ay, Relañito! (Risas).
Usted decía antes, tangencialmente, que las revelaciones sobre el escándalo Negreira le hacían mirar el arbitraje de aquel partido en Tenerife desde otra perspectiva.
Sí.
Dicho eso, ¿podría abundar en su opinión sobre el arbitraje de Gracia Redondo en aquella última jornada de la 92/93?
(N. del E: A partir de este momento, y hasta el final, la entrevista entra a petición del interesado en el terreno del off-the-record, que hemos de respetar. Mari, la encantadora esposa de D. Benito, nos obsequia durante esta última parte de la conversación con cafés, helados y unas tabletas de chocolate con almendra que entusiasman a nuestro protagonista.
Luego, nos acompañan a la puerta previa visita al museo personal de nuestro entrevistado, colgadas de cuyas paredes vemos múltiples distinciones de sus diferentes destinos como entrenador. También hay una foto de la plantilla 93/94, firmada por casi todos sus componentes, que Floro repasa ante nosotros antes de darnos un abrazo que nos llevamos para el viaje de vuelta. Carretera extrañamente nostálgica, cuyo cariz melancólico solo la Creedence podrá matizar).
Entrevista: Jesús Bengoechea, Francisco Sánchez Palomares
Cualquier visita a Madrid es siempre una buena excusa para que un madridista de provincias (a mucha honra) se acerque al Bernabéu, atraído como una viruta de metal a un imponente monolito imantado. Parafraseando a Calamaro, me aplastó ver al gigante, una enorme masa plateada que pincha el sol como un globo al atardecer.
Igual que una catedral gótica cuyos pilares y arcos miran al cielo, este teatro de los sueños (gran calificativo, lástima que alguien se adelantara), este templo, no obstante, nos invita a mirar hacia abajo, al pasto, un césped infinito que acaba siempre en emoción.
La temporada languidece, es hora de guardar nuestras mejores voces para el mejor escenario. Es cierto que los problemas seguirán ahí afuera cuando todo acabe. Pero ese momento, ese preciso instante de gloria metafísica, será solo nuestro, otra vez. Lejos de todo, entre sus muros, nada podrá dañarnos.
Getty Images.
Después de una temporada con final agridulce tras la debacle ante el Manchester City, pero en la que no hay que olvidar que se han conquistado tres títulos como son el Mundial de Clubes, la Supercopa de Europa y la Copa del Rey, además de firmar dos hitos históricos como las victorias por 2-5 en Anfield Road ante el Liverpool y el 0-4 del Camp Nou ante el FC Barcelona, es el momento de iniciar un periodo de reflexión con la vista puesta en la próxima temporada, que promete ser clave por muchos factores, tanto deportivos como extradeportivos, tras todo lo vivido este año con el Caso Negreira-Barça, la catarsis arbitral y el tsunami racista desatado a lo largo y ancho de la temporada. Además, aderezado con dosis ingentes de antimadridismo.
En ese sentido, pienso que el Club tiene que afrontar los siguientes hitos durante los próximos meses, tanto en el plano deportivo como fuera del terreno de juego. En materia deportiva:
1-. Ancelotti tiene el reto de conformar una plantilla profunda y competitiva.
2-. Resolver el problema de competitividad que supone tener cuatro jugadores que no cuentan para nada para el técnico italiano, como son Hazard, Odriozola, Mariano y Vallejo. Su salida es obligatoria para lograr fondo de banquillo.
3-. Completar el plantel del primer equipo con jugadores a los que el Castilla se les queda pequeño y que, aunque aún tienen mucho camino por recorrer, pueden sumar minutos en el primer equipo. Como se ha demostrado, las temporadas son larguísimas y hay momentos en los que se necesitan jugadores comprometidos y con hambre. Nombres como los de Álvaro y Arribas deberían dar el salto ya.
4-. Reforzar el plantel en puestos clave que se han demostrado auténticos puntos débiles, como son tanto el lateral derecho como el izquierdo y el delantero centro. La posible salida de Benzema agudiza más la situación. De confirmarse la marcha de Asensio, obligaría al Club a hacer un mínimo de cinco fichajes de futbolistas con el nivel suficiente para ser titulares en el Real Madrid. Estamos hablando de una inversión muy importante.
5-. Entre reforzar el equipo con potenciales titulares y la construcción de una plantilla amplia y competitiva, no es descabellado hablar de al menos ocho incorporaciones este verano. Y eso contando con que jugadores como Nacho y Ceballos terminen renovando.
Es momento de iniciar un periodo de reflexión con la vista puesta en la próxima temporada, clave por muchos factores tanto deportivos como extradeportivos tras todo lo vivido este año con el Caso Negreira-Barça, la catarsis arbitral y el tsunami racista desatado durante la temporada
Si en el plano deportivo parece evidente que estamos ante una temporada claramente de transición y de construcción de un nuevo proyecto, con todo lo que ello conlleva en cuanto a resultados inmediatos, en el planto institucional y extradeportivo los retos que se presentan este próximo año son también mayúsculos.
6-. Finalizar las obras del Nuevo Santiago Bernabéu, con lo que significa en cuanto a imagen del club e ingresos extras que permitirán reforzar toda el área deportiva a medio plazo.
7-. Acabar con el desajuste en las ubicaciones del estadio que obligan a un gran número de socios a vivir desde hace cuatro años en un estado permanente de nomadismo. Conseguir ubicar a la enorme masa de abonados de la entidad de forma cómoda y respetando sus querencias históricas es un reto no menor.
Y en el plano extradeportivo estamos ante un año crucial ante lo vivido durante toda esta campaña. En ese sentido:
8-. El Club debe trazar una línea roja esta temporada y no permitir el acoso brutal vivido a Vinicius. No es una decisión sencilla, pero hay que tomar medidas drásticas en el terreno de juego cada vez que estos hechos se produzcan.
9-. Denunciar desde el propio Club de forma sistemática el acoso mediático y la pasividad arbitral que vive la entidad.
10-. Trabajar para cambiar un modelo arbitral que se ha comprobado nocivo y que vive con el dragón en la cueva tras el Caso Negreira y las manipulaciones del VAR.
Todo ello junto dibuja un mapa muy intenso para el Real Madrid en una temporada que ya está a la vuelta de la esquina. Hay Madrid para la 23/24 pero toca tomar decisiones en todas las áreas para no perder el tren en un modelo futbolístico a nivel europeo cada vez más complicado por la pujanza de los clubes estado, y en una competición doméstica con mucha tela que cortar en todos los ámbitos, que vive un nudo gordiano en asuntos en los que no se puede mirar a otro lado.
Getty Images.