Las mejores firmas madridistas del planeta

No lo puedo evitar. Cuando veo jugar a la selección quiero que gane. La razón me susurra al oído todo lo que hay detrás, pero mi corazón se sincroniza con los coros de Paquito el Chocolatero en las celebraciones, con el Viva España de Manolo Escobar. Siempre me acuerdo de la foto de mis hijos con el otro Manolo, el del bombo, en una tierra lejanísima, durante el primer partido en que lucimos la estrella sobre el escudo. Me acuerdo del España-Italia de septiembre de 2017 en un Bernabéu lleno de españoles de todos los equipos, con un Isco estelar y con las gradas llenas de banderas. Me acuerdo de un viaje a Barcelona el lunes posterior a la final de la Eurocopa de 2008. Me encontré una ciudad llena de banderas de España y de Cataluña. El fútbol ya es de lo poco que nos une. No podemos perderlo. En la tele, cuando la retransmisión nos ofrece imágenes de paisanos en la grada, al otro lado del mundo, con su camiseta, con su bandera, con todo tipo de atavíos y con la sonrisa de felicidad de los niños... No me sale la aversión a todo lo que hay detrás.

Soy consciente de que después de descubrirse los pagos del Barcelona a Negreira hemos asumido ese distanciamiento al que nos empuja la decencia, la desafección con la selección. No es culpa nuestra. Los madridistas no odiamos ni militamos en ninguna oposición. No pudimos evitar tirar del hilo. Y descubrimos la podredumbre en el CTA detrás de los pagos de Laporta y otros. Y descubrimos las maniobras dilatorias, la complicidad y la colaboración de la Federación con los corruptos. Y ese hilo nos llevó más arriba: al CSD, al Gobierno, que cambió leyes para no castigar como merecía a un Barcelona quebrado al que además sostuvo permitiéndole inscribir jugadores ilegalmente.

En la tele, cuando la retransmisión nos ofrece imágenes de paisanos en la grada, al otro lado del mundo, con su camiseta, con su bandera y con la sonrisa de felicidad de los niños... No me sale la aversión a todo lo que hay detrás

Al final del hilo, cómo no, nos encontramos la cabeza de la serpiente: LaLiga. Una empresa gestionada por un personaje zafio, con más tinieblas que luces en su mente y su currículum. LaLiga ha pedido dinero al futuro para encadenar a los clubes durante cincuenta años. Siempre estuvo pendiente de las necesidades del Barcelona hasta el abuso. LaLiga ha intentado apropiarse de los derechos de explotación de los activos del Real Madrid para repartir dinero ajeno a cambio de fidelidad. Tebas es el socio de Roures, de Benet, de Laporta, de Mediapro, a quienes ha adjudicado los contratos que han permitido cerrar el círculo de la infamia: la corrupción tecnológica, la omisión de imágenes a la retransmisión, al VAR. Tebas es quien ha recuperado a un Carlos Martínez que ya había sido cesado en 2024, para que siga susurrando al oído de los árbitros VAR cuándo tienen que llamar al árbitro de campo... Ya hemos descubierto casi todo. Una ciénaga, un lodazal, una presunta organización criminal.

Decimos con razón que la selección española en realidad es la selección de la RFEF. España no ha decidido. No existe un ranking como el de la NBA para el All Star Weekend, en el que los jugadores convocados asisten tanto por méritos objetivos como por su popularidad. Con la mano en el corazón, díganme si ven las estadísticas de Gavi este año a la altura de un seleccionable o si creen que su "popularidad" le habría llevado al Mundial. La selección es el equipo de la Federación. Y de De la Fuente, que es un entrenador competente y acreditado por su trabajo. Pero también es un empleado de la RFEF y tiene jefes que forman parte de un sistema corrupto.

Se le ha visto demasiadas veces el plumero para exonerarle de culpa. Recordemos que llevó a Cubarsí después de jugar 9 partidos con su equipo, a los 17 años, diciendo que "Todos los que hemos visto jugar a Pau no tenemos ninguna duda de su categoría. No nos sorprende. Sabemos que es un futbolista que ya está hecho". De Gonzalo García dijo que no había jugado ni un minuto en Primera División y que tenía que hacer "la mili", cuando Gonzalo ya había jugado 4 partidos a sus 21 años. Ese es De la Fuente. El empleado de una organización corrupta que ha estado favoreciendo más de veinte años a un club y poniendo en pausa el palmarés nacional del Real Madrid mientras sometíamos a Europa con puño de hierro.

Criticamos que De la Fuente no lleve madridistas. Siendo honestos, sólo habría podido llevar a Huijsen, Gonzalo y Carvajal. También a Isco, que me duele igual, ya recuperado de su lesión y más español que el salmorejo. Huijsen tiene condiciones muy diferenciales de cualquier otro central de los que están en la expedición del Mundial y podría haberle dado buenos minutos al equipo. Gonzalo es un verdadero nueve que tal vez echemos de menos. Te va a dar tanto trabajo como Ferran y, fanatismos aparte, creo que tiene más gol que cualquiera de los delanteros, incluido Yamal. También puede darte ese gol de último minuto cuando las cosas van mal y necesitas mandar balones al área. Lo de Carvajal ha sido una mala puñalada. Sólo por liderazgo, experiencia y respeto al palmarés debería haber tenido sitio entre los veintiséis. Se ha hecho siempre.

Soy consciente de que después de descubrirse los pagos del Barcelona a Negreira hemos asumido ese distanciamiento al que nos empuja la decencia, la desafección con la selección. No es culpa nuestra

Luego está la canallesca. Dar nombres es hacerles publicidad, pero los comentarios de periodistas en ciertas tertulias radiofónicas sobre el fichaje de Cucurella por el Real Madrid, después de acusar al club de “desestabilizar el ambiente” de la selección, obligan a recordar aquella escena de 2001 en la que la humanidad descubre una herramienta y, casi al mismo tiempo, la manera de usarla mal. Todos recordamos el escándalo del cese de Lopetegui en 2018 y quién fue el maltratador de vagabundos que lo instigó. El periodismo forma parte de la cloaca en la que vive el deporte español. Colaborador necesario.

Pero cuando veo a los jugadores sobre el césped se me olvida todo lo demás. Veo un equipo que lleva nuestros colores, queriendo ganar. Ni siquiera me importa que Yamal vacilara a sus compañeros con la camiseta de Marruecos. Si eligió España por oportunismo y para cuidar de su futuro, está bien. Me molesta su antimadridismo infantil más por el eco que tiene entre los descerebrados de X que por lo que realmente pesa. Tiene dieciocho años y licencia para ser imbécil todavía un tiempo más. Si sigue siendo un hooligan pasada la veintena habrá que ponerle en su sitio, el fútbol o la vida lo harán. Siempre hubo futbolistas que caían mal. No todos iban a ser como Iniesta, Villa, Pepe Reina, Pujol o Silva. En la de este Mundial están Unai Simón, Cucurella, Pedri, Merino, Nico y Oyarzábal. No todo está perdido. La selección son los futbolistas. Ya nos ocuparemos de lo otro.

Miren, he viajado mucho por España y por el mundo y no hay un acento español que no distinga. Todos me gustan y me hacen sentir bien. Me recuerdan en cualquier lugar del mundo la enormidad de nuestra cultura y de la civilización que llevamos a los confines más inesperados. Por razones genéticas, el acento andaluz me abre la caja de las memorias familiares y me emociona, pero tengo amigos vascos, valencianos, murcianos, gallegos, castellanos, familia catalana...

En Latinoamérica no es infrecuente ver camisetas españolas por todas partes cuando juega la selección. Sus portadores tienen acentos mexicano, colombiano, peruano, venezolano... todos tienen una historia que contar y todos se refieren a España como "la madre patria". Lo que encoge el corazón es lo lejos que estamos de esa España americana que tal vez hoy es más España que nosotros, en este mundo distópico en el que vivimos.

No hay ofensa, agravio ni corrupción suficiente para que nos quiten el orgullo de lo que fuimos y de lo que somos: españoles

La selección siempre fue un equipo raro. Durante los años ochenta y noventa se cuestionaba la españolidad de los futbolistas vascos y catalanes. Pero ahí estaban partiéndose la cara por la selección, con Clemente al mando. Más tarde soportamos las veleidades de Piqué, tremendo futbolista y persona con un hervor pendiente desde la adolescencia. Pero miren, todos son españoles y están ahí para ganar títulos para nuestro país, como el resto de selecciones. Los hay más listos, maduros, educados y menos, pero todos nos representan. ¿Se han fijado cómo celebran los goles en el Mundial todas las selecciones? La sangre une. La bandera convoca. A la hora de la verdad, se sabe que los padres, los abuelos, los hermanos, los sobrinos, los amigos, están en casa o en el bar de siempre viendo los partidos. Se juega para ellos.

Todos los corruptos desaparecerán algún día y los jugadores quedarán. No quiero que cuando eso pase mi desapego con la selección sea irrecuperable. En algún momento nos quitaron la ilusión de este fútbol. Pero algún día volverá y no me lo quiero perder. No hay ofensa, agravio ni corrupción suficiente para que nos quiten el orgullo de lo que fuimos y de lo que somos: españoles.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. Alá es grande y España ganó a Arabia Saudí. Lo decimos por si alguno de vosotros aún no se ha enterado por una de esas circunstancias de la vida. Por ejemplo, por haber hecho una escapadita romántica de fin de semana a Marte; o tal vez por haber huido de la canícula pasando unos días en Encélado, luna helada de Saturno, o acaso en Jápeto, luna hermana de aquella y famosa por tener un hemisferio tan brillante como la historia del Real Madrid y el otro tan oscuro como la conciencia del Barcelona. Suponemos, aunque no nos atrevemos a afirmarlo, que por aquellos parajes no llegan los ecos del Mundial, o al menos lo hacen de forma más amortiguada que por estas tierras. Benditos sean.

Y decimos que Alá es grande, porque, sin tratar de quitar méritos a la Roja (Dios nos libre), lo cierto es que la selección saudí por momentos parecía el equipo del convento de monjas barbudas del Profeta de Dammam, tales eran lo aguerrido y belicoso de su desempeño defensivo, y lo habilidoso y sofisticado de sus transiciones ofensivas. De hecho, y aunque al cierre de esta edición no hemos podido confirmar este extremo, nos llegan informaciones de que, así como en España es tradición que los novios lleven huevos a las monjas clarisas para asegurar el buen tiempo en el día de la boda, en el reino saudita es costumbre que los novios persigan tan benemérito objetivo haciendo entrega de docena y media de huevos a la selección de su país. Como La Galerna es un medio serio y enormemente respetuoso, eludiremos la tentación de añadir que, a tenor de lo de ayer, buena falta le hacen.

Por lo demás, no hay más. Literal, bro. Nada. Rien. Niente. O sea, están las portadas de los cuatro jinetes de nuestro apocalipsis, pero son tan previsibles como el comunicado de Tebas rasgándose las vestiduras porque el Real Madrid denuncie la podredumbre infecta del fútbol español. O sea, si el partido de ayer fue el plato principal, las portadas de hoy son tomarse de postre un helado de agua. Irse de vacaciones al piso del vecino. Un par de tetas en una película española. El victimismo en unas declaraciones de Laporta. Una siesta transpirada de verano.

Marca abre con un “¡Así sí!” que tal vez pretende ser un “¡Así, sí!”, y no el comienzo de una derivación del Aserejé de las Ketchup. Incluye una entradilla con el siguiente y tremebundo entrecomillado de Lamine: “Ya hemos llegado al Mundial”. Patitiesos nos hallamos. Habida cuenta, que se sepa, que los trenes de cercanías de Madrid no llegan a Atlanta y que, por tanto, no cabe culpar al ministro Puente del desaguisado, esperamos impacientes que la RFEF dé las oportunas explicaciones sobre las causas de tan grave retraso, así como que nos aclare quién demonios se enfrentó a Cabo Verde la semana pasada haciéndose pasar por la selección española.

As, con buen criterio, abunda en el escándalo destapado por Yamal y titula a toda plana que “Esta sí es España”. La pregunta que, sorprendentemente, no hace As, pero que nosotros repetimos es: ¿quiénes eran los que se hicieron pasar por España contra Cabo Verde? ¿Quién permitió que vistieran la zamarra nacional y, lo que es aún más grave, echaran por tierra el prestigio universal de nuestra selección, cuya fama alcanza a Encélado, Jápeto e incluso Neso, que orbita alrededor de Neptuno, con ese juego ramplón y tan aburrido como el propio De la Fuente? Esperamos que la gravedad del asunto desencadene una investigación periodística tan acerada, pertinaz, obstinada y rigurosa como la del caso Negreira.

Los periódicos culés que se publican en Barcelona siguen a lo suyo, con la única diferencia de que, mientras Mundo Deportivo permite a Oyarzábal compartir por un día la gloria con Lamine Yamal, Sport le otorga al segundo todo el mérito de la victoria por haber empujado a la red un balón en boca de gol que le sirvió en bandeja alguien; qué más da quién fuera o que además marcara otros dos goles. Ya lo dijo De la Fuente en la previa, comparando al astro blaugrana con Dalí o Miguel Angel Buonarotti. Según confesó el seleccionador español, que antes de ocupar su actual cargo tuvo tiempo de ser coetáneo tanto de uno como de otro, con Yamal le pasa lo que le pasaba con aquellos: cuando se ponían a pintar un cuadro, a De la Fuente le entraban las dudas. “No sé si lo va a conseguir; es muy difícil”, se decía con paternal preocupación. Pero luego veía cómo a Dalí le salía con naturalidad El gran masturbador, o cómo Miguel Angel pintaba la Capilla Sixtina sin apenas esfuerzo, y las tribulaciones de nuestro actual seleccionador se desvanecían en un suspiro de alivio. Pues eso, eso mismito, le pasa con Yamine.

En fin, un día menos para que comience la temporada y un día más para que sepamos quién jugó contra Cabo Verde y qué castigo van a tener los pagos a Negreira. Aprovechadlo como mejor podáis.

En cabeza de Mou, ponen que pide otro central y un volante conductor. En la de Florentino, aparece Olise, según los bien informados. Lo del entrenador es indiscutible. Lo del presidente, también.

En la mía, mi cabeza, están Thiago Pitarch, Gonzalo y Nico Paz, que quiere seguir en el Como y le entiendo, pues es titular indiscutible. Me gustan los tres y está lo de los cupos esos.

Sí, y el viejo truco de la recompra. Pero puesto que alguna salida habrá más allá de la de Ceballos, a estos muchachos los tendría a mi vera.

Los tres casos de fuera, el central, el volante y Olise, pueden ir para rato, especialmente lo del delantero francés. Lo suyo es fichaje de mes de agosto, si llega a producirse. Tengo un buen amigo bien relacionado con el universo Bayern que, y es importante, no se trata de un futbolero empedernido. Así, habla de vez en cuando y como si ná con la gente de allí que no le tiene como un tipo peligroso.

A mi pregunta: ¿el Madrid puede someter al Bayern y sus acompañantes Deutsche Telekom, Audi, Allianz, Betano y cía, y arrebatarle a su jugador estrella?

La respuesta tuvo su qué: “Ahora, en pleno Mundial, no”.

—Y después no será fácil.

—No. Pero si el Madrid se presenta en Múnich, le atenderán.

—Aunque sea para decirle que no, gracias.

—Efectivamente.

—El Bayern ya se equivocó con Toni Kroos.

—Fue un error deportivo. Con Olise no hay duda ni conflicto. El club no veía que Toni mereciera un salario de crack y le vendió barato a un Madrid al acecho.

—25 millones.

—Un regalo.

Me cuadra. Tanto, que he decidido esperar a después del 19 de julio, final del Mundial. Me da que antes va a ser imposible salir de dudas.

¿El futbolista? Pues ni idea. Me supongo que vestirse de blanco no sería el gran problema en esta operación tan excitante.

Total que sí, que el galacticazo es el muchacho francés, búsquense una buena silla y un buen libro para entretener la espera.

el galacticazo es Olise, búsquense una buena silla y un buen libro para entretener la espera

El que no espera es Tebas, que se ha puesto al lado del Barça en lo que se refiere a la postura del Madrid en el asunto Negreira y demás. El presidente de la Liga se pondría al lado de Jack el Destripador si se enfrentara al Madrid. O sea, a Florentino.

Quizá con Riquelme la cosa hubiese cambiado, pues Tebas se dice madridista y vete a saber si no duerme con un pijama, escudo en pecho. Espero que ahora la versión pantalón corto.

Que va a batallar, Tebas, no Jack, contra quien ponga en duda la limpieza y la honorabilidad de su competición. Y le dio la razón a Yuste, todavía presidente barcelonista, doliente porque el Madrid llama golfada a la golfada. Pagar al dos de los árbitros durante casi 18 años enaltece a pagador, cobrador y mirón.

Choca, pero se sabe. No sorprende. Entre Barça y Madrid, el jefe del fútbol español, el jefe 1, Louzán es el 2, o al revés, no hay duda. El chiste ya se ha publicado: que Florentino fuera el primer condenado en el asunto Negreira. Sin duda sería un extraordinario final.

Pero hasta ahí. Lo que Tebas no podrá evitar es que tantísima gente recele, sospeche, imagine, suponga, desconfíe, tema, barrunte que la Liga de fútbol en España por el caso Negreira huele fatal. Y que sería bueno abrir ventanas y claraboyas. Que rima con gilipollas.

Eso es inevitable.

 

Getty Images

Buenos días. Sabemos que nos leéis desde cualquier lugar del mundo, aunque una mayoría de vosotros lo haga dentro de los confines del país conocido como España. También sabemos que hay una mayoría de nuestros lectores que tiene esa nacionalidad, la española, y que lo mismo puede decirse de la mayoría de nuestros colaboradores.

Es de presumir, en atención a todo esto, que muchos de vosotros desearéis fervientemente una victoria del equipo de fútbol conocido como la Roja esta tarde frente a Arabia Saudí. El estreno en el Mundial salió rana y devino humillante empate ante Cabo Verde, y se impone recuperar el terreno perdido si se aspira a estar en la siguiente ronda.

También puede ser que un porcentaje no desdeñable de vosotros, aun siendo españoles, aun presumiendo con orgullo de esa nacionalidad, no beba los vientos por el equipo federativo. Es un sentimiento legítimo y, si hay un lugar donde vais a encontrar solidaridad, ese lugar es La Galerna, donde se respetan todas las sensibilidades en torno al combinado de Luis de la Fuente. Ello es así a pesar de que un destacado miembro de ese combinado, Marcos Llorente, negó el otro día, en declaraciones a la Cope, la condición de español a todo aquel que no apoye a esta selección.

A este respecto, nos gustaría aclarar algunas cosas a nuestro estimado Marcos.

La primera es que la imposición de obligaciones allá donde solo debería haber libertad produce una inmediata desafección hacia aquel que las impone, por no hablar de lq desafección hacia las ideas que hay detrás de quien lo hace.

En segundo lugar, querríamos aclarar qué es y a quién representa la selección nacional de fútbol (o la de baloncesto, o la de bádminton, o la de hípica). La selección nacional de lo que sea es un grupo de deportistas que representan a la federación nacional del deporte en cuestión. Eso es un hecho. Dicha federación, que ni siquiera es una entidad pública, suele arrogarse el derecho (entregado en mano por Dios Padre o sabe Él por quién) de representar al país en cuestión, como lo representa la bandera o el himno. Ambiciosa pretensión, a fe nuestra.

La federación, en este caso la RFEF, puede autoproclamarse emblema del país todas las veces que quiera, pero el ciudadano del país en cuestión puede estar de acuerdo con esa autoproclamación o no. En otras palabras, puede aceptar que esa federación (y, por tanto, esa selección) representa a su país, pero también puede libérrimamente decidir que no, que no lo representa, y en consecuencia negar su apoyo a la federación y a la selección que de ella deriva.

Sucede que la RFEF es la entidad de la cual depende el Comité Técnico de Árbitros, entidad putrefacta que ampara el negreirato como mínimo por la vía pasiva, y que la propia selección es con frecuencia instrumento de flagelación mediática a cierto club de este país, club que además ha sido castigado injustamente sin futbolistas en el combinado nacional de cara al Mundial.

Por estas, o por cualesquiera otras razones, cualquier ciudadano español, con pasaporte en vigencia y plenos sentimientos de identidad nacional, puede legítimamente desentenderse de apoyar a la selección federativa, a la que además puede (o no) llamar selección española. La propia selección no parece estar muy a gusto con esa denominación, prefiriendo mediática y sociológicamente la pintoresca designación de “la Roja”.

Libertad.

Por tanto, que gane España. O la Roja. O que no gane ninguna de las dos. Cualquier deseo en este sentido es plenamente aceptable.

Parece en todo caso que, para que puedan ganar, necesitan del concurso de un jugador que ha llegado lesionado a la alta cita del Mundial, y que según sus propias palabras está “muy bien y para lo que quiera De la Fuente” pero “no para jugar noventa minutos”. Aclarémonos, porque lo que quiere De la Fuente, estamos seguros, es precisamente que Lamine Yamal juegue noventa minutos, y si no está en disposición de hacerlo entonces no está “muy bien”. La sensación es que este grupo llega al Mundial en una situación física cogida con alfileres (su otro gran estandarte ofensivo, Nico Williams, también está medio lesionado), y que eso les resta mucha credibilidad como candidatos al título, cosa que, como decimos, es lícito lamentar, celebrar o permanecer indiferente ante ella.

Pasad un buen día.

Desde febrero de 2023 tenemos la prueba, además de la certeza, de que el Barcelona se hizo grande pagando por neutralidad. No era grande. Nunca lo fue. Su grandeza (en palmarés nacional) le costó 8.4 millones de euros, que sepamos. ¿Alguien puede dudar de que al menos lo intentaron también en Europa, después de los resultados obtenidos en España? Tenemos la pistola humeante, tenemos a Ovrebo corriendo despavorido mientras Ballack le gritaba como un loco a centímetros de la cara. El árbitro no le amonestó, no le encaró, sólo huyó de la escena del crimen como huyen los culpables.
Tenemos la "remontada" al PSG en uno de los mayores escándalos del fútbol del que presumen como un logro extraordinario, que apenas les sirvió para morir un poco más cerca de la orilla. Las vergonzantes imágenes les perseguirán siempre, como las de la falta de Suárez sobre Varane en LaLiga, con el cuarto árbitro repitiendo tres veces en el micro "falta de Suárez". Nunca olvidaremos las faenas del sicario del silbato Hernández Hernández. Será interesante oírle en el juicio ahora que parece que ha caído del guindo y se declara (en la COPE, nada menos) avergonzado porque Negreira cobrara "de un club".
Negreira ya sale sin calentar
Sé que no es buena idea mezclar política y deporte, pero lo que estamos viendo cada día son los síntomas de una enfermedad social: España se hunde en una espiral decadente. Políticos y allegados salpicados a diario por casos de corrupción a todos los niveles, condición y espectro político. Ciudadanos fanatizados negando hechos, señalando a los jueces por perseguir el delito e ignorando evidencias, refugiados en estrategias canceladoras.
Se nos ha ido de las manos. La polarización ha llegado a las familias. Hermanos, primos, tíos, suegros y yernos que no se hablan. Vecinos que te miran condescendientes porque sospechan que votas a los de enfrente, por criticar o no criticar a un tertuliano, a un periodista, ¡a los jueces por perseguir delincuentes! En España no se odiaba por votar a quien te daba la gana. Hemos cambiado. Se sigue a líderes políticos como se sigue a un equipo de fútbol. La gente se apunta a la gresca en una especie de hipnosis colectiva, repitiendo mantras sin sentido oídos en la tele o leídos en X. La manipulación de los ciudadanos desde los medios de comunicación nos ha devuelto al pasado, a un tiempo en el que la ignorancia nos hacía mansos.

Cómo no iba a llegar la podredumbre al deporte. Hemos conocido un caso de corrupción en el fútbol prolongado al menos durante dos décadas que genera debate a pesar de la contundencia de las pruebas. Los culés han perdido la brújula moral cuando se trata de los suyos. Se permiten hablar "del bulo Negreira" con total desvergüenza. Entre atribuirles afectación por un virus de idiocia pasajera o considerarlos escoria de la peor calaña ya no sabemos a qué apostarle.
Desconocemos cuántas veces habrá llevado Yuste a su casa a Laporta después de una de esas juergas de las que habla Sostres. Muchas, probablemente. Yuste es el hombre que vela porque Laporta no se meta en más líos. Aparentemente una persona de orden. Pero ahí le tienen, pidiendo ayuda a LaLiga para defender al Barcelona de la justicia. Intentando accionar una vez más el comodín del Gobierno frente a las palabras de Florentino, que son las de la Guardia Civil durante la instrucción del caso.
Laporta tiene fascinado al culé. No importa que haya cuadruplicado los pagos a Negreira para influir en el saldo arbitral (Godall dixit). Lo que importa es que ganó títulos y protagonizó con Guardiola el sueño de grandeza al que secularmente aspiró su club. Al culé no le importan los medios ni el bochorno del delito expuesto bajo los focos. Le importa que se acercaron unos milímetros al Real Madrid, club que tiene todo el apoyo de las instituciones del fútbol, CTA incluido; del Gobierno, de los bancos y de la Iglesia Católica, por aquello de la cruz sobre la corona del escudo. Y como en la sociedad, en el fútbol ya sólo quedan dos bandos: El Real Madrid y el antimadridismo. A nadie le importa que los 23 títulos manchados del Barcelona pudieran estar hoy repartidos entre las vitrinas de cuatro o cinco clubes. El enemigo somos nosotros.
El Madrid debe explicar por qué le agreden
Tebas se debate entre el odio que despacha en redes sociales, desde una personalidad tabernaria impropia del CEO de una empresa de 5000 millones, y la esquizofrenia. En febrero de 2023 declaraba impulsiva pero coherentemente:
"el Barcelona, con ese pago, pretendía influir en las decisiones arbi... (revelador lapsus linguae) en los ascensos y descensos"
"El Barça intentó influir en los ascensos de los árbitros, y eso ya es delito"
"Si un club efectuara un pago de esas características a un vicepresidente, se abriría expediente y la sanción sería el descenso de categoría"
Tres años después, como reacción a la petición desesperada de ayuda del presidente interino Yuste, acosado por la ya inevitable intervención de la UEFA tras el tremendo informe entregado por el Real Madrid, Tebas manifiesta compartir la preocupación del Barcelona y califica de inadmisibles "las declaraciones (se refiere a las de Florentino) que pongan en duda la limpieza de la competición". Pero hombre de Dios, si todo el mundo ve la podredumbre a la luz del sol y conoce tus chanchullos con los corruptos, incluidos préstamos a fondo perdido para pagar tus deudas con Hacienda…
La prisa por enterrar al Madrid
La buena noticia es que ya tenemos al enemigo agrupado y guarecido en su trinchera: El Barcelona, LaLiga, la RFEF y el CTA. La banda al completo: El que sobornó. El que lo ocultó. El cómplice necesario que hizo prescribir el delito y el que ejecutó sistemáticamente el encargo. No falta ninguno. Ahora sólo tenemos que encontrar a nuestros Intocables: Elliot Ness, Jim Malone, George Stone y Óscar Wallace. Agentes de la ley y el orden que aguanten en pie y sin miedo hasta el último golpe, porque esta chusma va a pelear con todo lo que tiene, que es mucho, incluyendo sus terminales políticas.
La reacción de la UEFA al dossier del Real Madrid es una incógnita. Sólo pueden imponer sanciones sobre sus propias competiciones, específicamente la no elegibilidad de un club involucrado en corrupción. Es el primer paso. Cualquier castigo menor a cinco años sin Europa se interpretaría como tolerancia. Recuerden que fueron veinte años de corrupción. La UEFA no puede consentir el efecto llamada de una sanción no ejemplar. La dimensión mediática del escándalo aún es limitada, a causa el estado de descomposición del periodismo deportivo patrio y su alineamiento con quien les paga. Kollins cuenta que los oficiales de la UEFA ni siquiera conocían la profundidad de la instrucción hace apenas dos meses. Delirante.
Todo lo que siempre quiso saber sobre el Caso Negreira y la prensa deportiva no se molestó en informarle (II)
Si la UEFA se encoge las redes sociales del Real Madrid deberían hacer el trabajo, dando a conocer al planeta todo el material probatorio y el modus operandi de la corrupción en el fútbol español. La publicación de los clips de RMTV en redes le daría una escala global al caso, imprescindible para llamar la atención sobre la adulteración de las competiciones por quienes deberían cuidarlas y sobre el Método Negreira: el mecanismo de corrupción urdido entre el Barcelona y el CTA, perfeccionado durante décadas.
El comunicado del Real Madrid va más allá. Solicita a la UEFA que "adopte las medidas disciplinarias y restauradoras que resulten procedentes". No sólo disciplinarias. Restauradoras. Sinónimo: Recuperar o recobrar. Poner algo en el estado que tenía antes. O sea, volver a cuando el fútbol era limpio en España. La UEFA no puede ni retirar títulos ni liderar la merecida escabechina que merece la RFEF. ¿Entonces? Ese será el segundo paso, porque queremos la desposesión de los títulos manchados. La FIFA puede y debe intervenir.
La corrupción del CTA expuesta a la FIFA
Florentino no ha terminado. Ha tardado en darse cuenta de que con esta gentuza no se puede ir ni a cobrar una herencia. Creyó necesitar al Barcelona para el futuro del fútbol y les otorgó una categoría que evidentemente nunca tuvieron. Los embarcó en la Superliga y les facilitó un río de dinero para que pudieran salir de la ruina, pero la naturaleza del escorpión es usar su veneno, y Laporta lo hizo. No pudo evitarlo. No tardaremos en verle clamar al cielo y llorar lágrimas falsas. Entonces nos acordaremos de la carrera de Ballack con Ovrebo y de Aytekin prevaricando en el Camp Nou. Nos acordaremos de los innumerables penalties cometidos por Mascherano, Umtiti, Piqué, que se fueron al limbo; de las simulaciones de Suárez y de las de Messi. Se nos dibujará una sonrisa en la cara. Ya sin ira ni rencor. Hemos tragado mucho, pero estamos llegando al final del camino. Es la hora de la justicia y se va a servir fría.
Getty Images

Buenos días, galernautas. Duro trabajo el del periodista deportivo. Sí, en el Portanálisis diseccionamos el trabajo (risas enlatadas) de varios de ellos, incluso le damos cierta interpretación, en ocasiones, ácida, pero no dejamos de reconocer que no es en absoluto fácil. Hay un componente estacional bastante importante, de manera que, si hay partidos interesantes y los equipos están activos, la labor te viene hecha.

Pero ay, el verano. Competiciones desactivadas, excepción hecha de algún torneo de selecciones, esos que solamente tienen interés a partir de octavos de final. Jugadores en muchos casos de vacaciones. Directivas guardando con celo sus estrategias de traspasos. Y ahí delante, una hoja en blanco. Toca tirar del siempre recurso del relleno. Noticias inanes con el mismo interés que una comisión de control de un fondo de pensiones, dimes, diretes, fuentes apócrifas pero casi fidedignas… y si todo eso falla, creatividad.

La verdadera información contenida en un diario presuntamente deportivo en plena canícula cabría en una hoja parroquial, pero el negocio es el negocio y hay que seguir facturando.

Mirad Marca, periódico dirigido por Gallardo, amigo de Gil Marín y Tebas. Qué portada, amigos. Bajo un cauteloso “CUIDADITO”, se informa de un análisis concienzudo de la selección de Arabia Saudí, combinado que, por lo visto, se enfrenta al de España en el día de mañana. El autor del sesudo estudio es un colaborador de Julen Lopetegui, seleccionador de un país de por ahí cerca. Hay que tener cuidado con Arabia Saudí. No obstante, y después de lo visto con Cabo Verde, deberíamos considerar hasta a la selección de Syldavia como un trasunto del Brasil de 1970.

As, el periódico que una vez estuvo dirigido por Relaño, nos participa de los avances de Olise en el conocimiento de su propio cuerpo. Ya sabe indicarnos donde tiene las orejas. Excelente noticia. La excusa para participarnos de semejante acontecimiento es el presunto interés del Real Madrid en el excelente jugador francés. ¿Qué equipo no estaría interesado en un futbolista de las prestaciones de Olise? Quizá solamente el Atlético de Madrid, pues se considera que tiene el puesto muy bien cubierto con Giuliano, por mucho que Olise sea más extremo puro y Giuliano más interior.

Llevamos dos portadas y aún no hemos encontrado nada de información siquiera razonablemente digerible. Cuando os decimos que el oficio de portanalista es un sacerdocio, es por algo.

Saltemos a las cabeceras cataculés. Sport nos habla del segundo fichaje del club cliente de Negreira. Tras el de Gordon, por el que han prometido pagar al Newcastle más de 70 millones de euros de origen y actual paradero desconocidos, el diario se solaza con la contratación de un jugador del Racing de Santander. Ocho millones más a poner encima de la mesa. De donde vendrán esos dineros, y cómo y cuándo le serán abonados al Racing, son cuestiones menores que, justo al contrario que los préstamos para reformar el Nou Camp, no tienen ningún tipo de interés,

En el diario del Conde de Godó, Grande de España, se ha cuestionado a referentes barcelonistas como actuales miembros de la plantilla o el seleccionador Lluis de la Font sobre su fichaje deseado para el club culé. Parece haber unanimidad sobre el nombre de Julián Álvarez, el de los 150 millones de euros rechazados. Nuestra certeza sobre la llegada del argentino a Barcelona es absoluta conociendo cómo se las gasta el actual propietario de los derechos del jugador. Se prevé un plan de pagos en cómodos plazos a razón de 12 euros trimestrales y un 10% del precio devuelto en Corticoles. El Atlético es magnánimo con los delincuentes, ya lo sabemos.

Sorprendentemente, el portanálisis llega a su fin y no hay realmente ninguna información mínimamente desarrollable en ninguna de las portadas. Pasad un excelente día y no tiréis de relleno, por favor os lo pido.

Buenos días, amigos, lectores impenitentes de todos los estilos, los que comenzaron ya sus “vacaciones de fútbol” y los trasnochadores que se zampan todos los partidos de madrugada de este Mundial infinito, un campeonato con más selecciones que países en las primeras organizaciones de Naciones Unidas. Desde el arranque del Mundial, y suponemos que hasta que lleguen las eliminatorias directas, acumulamos una colección de portadas inanes, carentes de interés, tan insípidas como dar trescientos pases horizontales, lo cual dificulta enormemente el trabajo del portanalista. Mas este curtido portanalista en concreto recuerda que, en otro tiempo, el Mundial era sinónimo de diversión y entretenimiento, no solo en el campo, sino con la publicación del especial, que nunca faltaba, de Mortadelo y Filemón sobre el acontecimiento. Un tomo que recogía todos los topicazos sobre cada uno de los países competidores y que sobrepasó durante décadas los límites de lo políticamente correcto (pero maravillosamente divertido).

Esta próxima madrugada, por ejemplo, Japón se juega su continuidad en el trofeo. Pues el bueno de Paco Ibáñez tenía viñetas de esta guisa para los asiáticos:

Gracias a Ibáñez algunos supimos que todos los apellidos escoceses comenzaban de la misma manera, aunque en su partido de ayer frente a Marruecos no lo viéramos con esta profusión de mac-arrismo:

O descubrimos que todos los turcos lucían unos poblados mostachos, si bien queda claro que Ibáñez no conoció a nuestro imberbe Arda. Por cierto, esta madrugada los turcos se dieron de cabezazos contra el muro paraguayo, que no fueron capaces de derribar:

Conocimos de las tácticas de los australianos en el juego por alto:

Las cuales no les sirvieron para derrotar a los Estados Unidos, un país que ha pasado por varias “fases raciales” en los tomos de Mortadelo y
Filemón. En Argentina 78 eran expuestos de este modo tan… pongan ustedes el adjetivo:

Mientras que en 1994 juraban por Manitú y entonaban extraños cánticos:

Pero vayamos a lo que seguramente interesa al lector, las portadas de la prensa de hoy. El diario Marca titula de un modo que recuerda vagamente al “cuidadín” de Chiquito de la Calzada:

¡Cuidadito con Arabia Saudí, que los de De la Font corren el riesgo de quedarse fuera! Esperemos que ocurra algo parecido a lo que vaticinaba Ibáñez para los árabes, a los que el partido se les podía atragantar bien por las chilabas, bien porque les pille en la hora del rezo:

Desconocemos la táctica que empleará De la Fuente, si bien, según los tebeos de Mortadelo y Filemón, podríamos encontrarnos con varios “Gavi” sobre el terreno de juego:

Mucho más divertido ver el Mundial a través de los ojos de Ibáñez que hacerlo a través de los de una prensa totalmente desacreditada, como pudo verse ayer mismo de nuevo con el desmentido que hizo Rudy Fernández de una noticia del mismo medio:

Para lo que ha quedado el diario de Gallardo, tremendo. El diario As trae a la portada la imagen de una de las figuras emergentes del campeonato y de la pasada Champions:

No news… ninguna news, nada de good news. No entendemos bien si la pose de Olise es para escuchar ofertas, para reclamar apoyos a su selección o para que veamos que un antebrazo no es el mejor sitio para jugar a tres en raya. Apenas se ve, pero está por ahí abajo, en algún lugar recóndito de la portada, que el Atlético de Madrid se interesa por el lateral Grimaldo, concentrado estos días con la selección. ¿Está el Atleti desestabilizando a la selección? ¿Habrá sesudos editoriales que critiquen este movimiento del mercado? No es que lo dudamos, sabemos que no los habrá. Los periodistas patrios seguirán en el Mundial de USA con el mismo empeño y despiste que Mortadelo y Filemón:

Sorprende que la portada del Mundo Deportivo sea para unas palabras de Luis de la Fuente sobre a quién ficharía… ¿para el Barça, para la selección?:

¿Está desestabilizando De la Fuente a la selección argentina? ¿Desconcentra al fenomenal delantero de la albiceleste? Les da lo mismo, el culerío, como la prensa deportiva, siempre mira hacia el lado equivocado, o hacia el dedo que señala la corrupción, y no hacia la corrupción misma. De todo ello sabía mucho Francisco Ibáñez, natural de Barcelona, ciudad en la que vivió toda su vida. En varios de sus tomos de fútbol dejó varias perlas en las que se entreveía que tenía calados a sus conciudadanos, que podían ser unos cegatos:

O se comportaban de modo agresivo, cuando no violento, ante lo blanco:

Y, por supuesto, siempre, siempre tuvo claro que eran unos paga-árbitros. Menudas joyas dibujó hace años:

Os dejamos con la portada de Sport, sin duda, menos interesante que cualquier anotación del gran Francisco Ibáñez, al que hoy este portanalista quiere homenajear y agradecer por tantos buenos ratos que nos dio:

Que paséis un gran día, rescatad esos tomos de la librería, que seguro quealguno tenéis en casa.

Cuatro son los fichajes que ha realizado hasta la fecha el Real Madrid de cara al curso 2026-27 en el nuevo proyecto de José Mourinho en la casa blanca. Están todos oficializados excepto Denzel Dumfries, a la espera de que el Real Madrid deposite el valor de la cláusula del neerlandés del Inter de Milán establecida en unos 20 millones de euros. Analizamos qué se puede esperar de cada jugador en el equipo madridista.

 

Cucurella

 

Es un fichaje top. El catalán está entre los mejores del mundo en su posición de lateral izquierdo desde hace varios años. Cucurella asegura fiabilidad, solidez, intensidad y competitividad. Es un lateral sobresaliente en el aspecto defensivo y que en ataque utiliza varias armas interesantes para dañar al rival. Es un jugador muy pesado, activo y pegajoso en la marca, que busca anticipar y no dejar dar la vuelta a sus rivales para que le encaren. Además, tiene buena velocidad, reacción en corto y elasticidad. Un defensor muy completo que, desde luego, subirá las prestaciones en el lateral izquierdo del conjunto blanco.

En ataque no destaca por su técnica, calidad o desborde, pero sí por dar amplitud y trazar desmarques a la espalda de la zaga. Es ahí cuando entra desde atrás y es capaz de asistir o incluso llegar a zonas de remate con regularidad marcando de cabeza en el segundo palo, como ha demostrado en el Chelsea. También es digno de mención que, aunque sea zurdo, maneja bien la derecha y ha anotado goles con disparos con su pierna mala en su etapa blue.

Un lateral muy del perfil de Mourinho, que podría actuar como tercer central. No extraña que fuese una petición suya ni que hubiera hablado con el catalán para trasladarle su interés y sus ganas de que se incorporase a la disciplina madridista. El precio del traspaso está ajustado al valor de mercado y es un jugador que da garantías para un buen rendimiento durante unas cuantas temporadas a sus 28 años.

Bernardo Silva

 

Uno de los mejores centrocampistas europeos de la última década. Una oportunidad de mercado llegando libre desde el Manchester City y al que no le han faltado ofertas de otros importantes clubes del continente. A sus 32 años, seguramente ya no esté en su prime, pero físicamente pasa por un buen momento. Un dato importante: es un jugador poco propenso a las lesiones. Cruzamos los dedos para que continúe así.

El portugués es un futbolista versátil y polivalente que puede actuar en distintos puestos del centro del campo y la línea de tres cuartos. En el Manchester City y la selección portuguesa se le ha podido ver con frecuencia haciendo las funciones de falso extremo diestro. Además, también se desempeña por el carril del 10, de interior o hasta de mediocentro como acompañante del pivote. Veremos en el puesto donde le ve Mourinho, que ha sido clave para su desembarco en la capital de España.

Bernardo Silva fue ofrecido a los blancos en los meses previos sin demostrar demasiado interés, hasta que llegó el técnico de Setúbal y lo pidió al club madridista. El jugador portugués es un centrocampista zurdo de enorme calidad, técnica individual, visión de juego, capacidad asociativa y seguridad en el pase.

En cuanto a gol, sus mejores cifras se acercaron a la docena de tantos en varias temporadas con el equipo inglés. A veces, debería buscar más el disparo, pero prefiere asistir. Se mueve muy bien entre líneas, lo cual puede ayudar frente a bloques bajos. Combina, toca y se ofrece, y filtra balones con suma facilidad. No es un gran regateador, pero puede desbordar en espacios cortos. Ha perdido algo de velocidad y ya no genera tanto desde el extremo, por lo que es más sencillo que juegue en pasillos interiores. Solidario e intenso en la presión, llega con hambre, tiene mucha experiencia y jerarquía, y ambas cualidades son necesarias en el vestuario madridista.

Konaté

 

Otro futbolista libre que llega al Real Madrid después de no renovar su contrato con el Liverpool. Hace dos o tres años hubiera sido un refuerzo indudable y fantástico, pero después de su última campaña red es lógico que haya dudas. Su curso 2025-26 ha sido flojo y repleto de errores de colocación, concentración y técnicos. El jugador ha revelado hace escasas semanas que su salud mental sufrió después de las muertes de Diogo Jota y su padre, por lo que es un aspecto a tener en cuenta que ha afectado a su rendimiento y a su interés por muchos aspectos de su vida diaria. Esperemos que, tras un cambio de aires, nuevas motivaciones y una renovación en el apartado mental vuelva a rendir como en él era habitual.

Konaté es un central con unas condiciones físicas superiores. Potente, rocoso, fuerte y grande de talla y altura es un zaguero que basa mucho de su juego en su exuberancia. Rápido al corte, con buen tackling y difícil de superar a campo abierto, fue un zaguero imponente en el Leipzig y luego en el Liverpool, cubriendo mucho terreno de juego. En la selección, la competencia y su mal momento le han llevado al banquillo, aunque continúa con la confianza de Deschamps en caso de problemas de alguno de los titulares.

El francés tampoco vive su mejor momento sacando el balón, superando líneas con pases y mostrando elegancia con el cuero, pero con confianza y seguridad es aseado. En el Real Madrid se reencontrará con Trent, al que ya guardó las espaldas e hizo muchas coberturas en el perfil diestro de la zaga del Liverpool. Otro aspecto a destacar es que será un valladar por arriba, seguro que en córners y jugadas de estrategia puede añadir goles a su cuenta personal.

Dumfries

 

Jugador muy del perfil de Mourinho. Fue el técnico portugués el que puso su nombre sobre la mesa a la dirección deportiva cuando se planificaron los posibles fichajes. Dicho y hecho por 20 millones, una cantidad asumible para el lateral/carrilero neerlandés. Dumfries ha vivido una muy buena etapa en el Inter y ha dejado una gran huella por la ciudad milanesa. Indiscutible por la banda derecha, en el cuadro nerazzurri se le ha podido ver más actuando como carrilero en una línea de tres centrales. Seguramente sea la mejor posición para explotar sus cualidades.

Es un jugador potentísimo, muy rápido a campo abierto gracias a su zancada, de enorme recorrido y resistencia y con un gran despliegue físico subiendo la banda. Con los tres centrales también puede enmascarar sus problemas defensivos, aunque, a decir verdad, también ha mejorado en este apartado en sus años en el Calcio respecto a sus inicios cuando llegó procedente del PSV.

En una línea de cuatro puede presentarse menos ofensivo, pero con un lateral como Cucurella en el otro costado, seguro que Mourinho le da más vuelo. No es un prodigio técnico, a veces peca de ser poco preciso en los pases y no tiene habilidad para el desborde, sino que daña al rival en el costado por su profundidad, por sus constantes esfuerzos subiendo y por su velocidad.

Puede asistir y también marcar goles no solo en jugada, sino en acciones a balón parado, ya que sube a rematar y es buen cabeceador gracias a su casi 1,90 m de altura. Hace dos campañas en el Inter redondeó unas cifras notables de 11 dianas y 5 asistencias. También aportará veteranía y experiencia a sus 30 años y competirá por el puesto con un Trent que va a tener una sólida competencia con el neerlandés.

 

Fotografías generadas por IA

Tras el secuestro amigdalar, McCartney empezó a escuchar sus propios pasos. Y es que, tras una reacción cerebral desproporcionada en la que la impulsividad y el bloqueo cognitivo toman el control, vienen las reacciones desmedidas, comunes en rabietas infantiles. Una rabieta muy CR7 de la que no está exento ningún genio que se precie. Y tal vez fue eso, un acceso de secuestro amigdalar, no tanto Yoko Ono, lo que lo rompió todo. Demasiados peces en una pecera cada vez más pequeña. Las personas exentas de esa reacción, tan recurrente como humana, son una anomalía genética, una especie de hombre elefante a contracorriente en un mar de gente.

Padres de casi todo, The Beatles, resulta sardónico, igual que el Titanic, siguen concitando interés después de tantos años de su hundimiento. “Hay muchas maneras de atracar un banco”, dice Loquillo, y McCartney huyó con todo el botín. Era un golpe cantado que podemos revivir como inesperados testigos en el fantástico documental, “The Beatles- Get back”. Los Beatles nos desasnaron hace casi sesenta años y lo hicieron nuevamente, en diferido y por sorpresa, mientras acariciábamos a nuestro perro desde el sofá, pidiendo pista para la creatividad descontrolada e incompatible de Paul McCartney, John Lennon y George Harrison. Sus perseguidores y sus émulos parieron hijos que ellos inspiraron. ¿Casi todas las canciones firmadas por McCartney y Lennon son probablemente solo de McCartney? Puede ser. No puede negarse, no obstante, que todo floreció gracias al contrapeso que ejerció Lennon sobre él.

Los últimos Beatles fueron una pugna de cíclopes y centauros. Tras el fin del advenimiento de los dioses de la música, con su disolución, tal vez huyendo de sus propios demonios, McCartney buscó el ángulo muerto lejos de todo, como un Dios bucólico y rural, su propia Babia. Porque aquella granja en Escocía era la casa de “valor sentimental”, un refugio de tormentas con puerto seco. Hoy, cuando IG escupe imágenes de un tiempo feliz en aquella casa, con Linda y los niños, uno no sabe si envidia el torrente creativo de un McCartney en estado de gracia o su vida recogida y familiar, suponiendo que una cosa no sea consecuencia de la otra.

“Los chicos nórdicos no lloran”. Una de las cosas que siempre han sojuzgado del cine escandinavo (Bergman, Dreyer) es la sensación de agobio y culpa. “Gertrud”, “Persona”, “El séptimo sello”, “Ordet”… son una mala noche. La inversión de la carga de la culpa en el espectador, obras de panteón que producen un placer culpable en cada escena. Y frías, porque el cine nórdico siempre ha transmitido vaho y escarcha, una distancia eterna, una proxemia kilométrica que hace pensar que observamos, indiscretos, figuras marmóreas, olímpicas estatuas de cera que no saben llorar. Los británicos son otra cosa, más de andar por casa. Como McCartney, que en su granja luchó por ser un tipo normal o jugó, al menos, a serlo. Y esa granja, por contraposición al olor a goma quemada de The Beatles, su nueva vida rural y familiar y su nueva etapa musical, fueron también un movimiento de ruptura. Tal vez su tema “Wild life” ejemplifica ese volantazo.

Un joven de Liverpool, de familia trabajadora, jugando a ser granjero, que lloró primero de amor y luego de pena, por Linda, su esposa. Fruto de ese amor rendido de bandera blanca nació “My love” (dentro del LP. “Red rose speedway”), que puede que sea una de esas declaraciones de amor con la guardia baja más francas y rendidas de la historia del rock a quien perpetraba sus cortes de pelo además de ser su compañera de viaje. Durante cuatro minutos y once segundos, el mundo es perfecto.

McCartney fue el más audaz, el primero en no aceptar el simulacro. Había debutado con un LP que era una autoafirmación desde el título mismo, con su álbum “McCartney” en 1970, un LP que era una terapia y que no habría existido sin la colaboración emocional y artística de Linda. Y es a ella a quien también dedica un tema trascendental y mágico como es su “Maybe I’m amazed”.

Disfrazado de grupo junto a Linda y la banda “Wings” (1971-1980), siempre fue un solista absoluto desde que dejó The Beatles. Dueño de su propio universo (“Yesterday” le sobrevino en el sueño de una noche en Londres en 1963), también se afanó por mostrar un lado salvaje. Hace mucho tiempo, demasiado tiempo que Fred Ulm escribió “Reencuentro”. Para McCartney el reencuentro fue con él mismo, un afán por cincelar un superyó alternativo y a contracorriente que impusiese su creatividad como un rodillo. Y ese nuevo McCartney incluía una mirada al precipicio. “La mayor estupidez que hice en mi vida” fue en enero de 1980 cuando le hallaron marihuana en la maleta en el aeropuerto de Narita (Japón). No fue solo un arresto, también fue el fín de la mirada limpia del ojo público sobre McCartney y el principio del fin para su banda Wings. Todo por 219 gramos. Y es que McCartney entonces guardaba un núcleo de metal incandescente.

Después de los Beatles queda la nada, parafraseando a Raimundo Saporta. Fue un final a primera sangre, pero igualmente doloroso. Tal vez la salida digna de McCartney hubiera sido el ostracismo, pero eligió una huida hacia adelante que acabó indefectiblemente en RAM. Un disco que gobierna estanterías, pequeñas posesiones de nuestra minúscula república. Hay obras que compramos pero que, en cierto modo nos poseen a nosotros. “¿Sabes cuál es mi disco tuyo preferido? RAM”. Le confesó un sobrino una vez. McCartney cuenta esta anécdota en el documental “Paul McCartney: Man on the run” con la satisfacción plena y consciente de la trascendencia en solitario. Como la salida de la crisálida y el fin del 25% de un todo para convertirse, de una vez, en el 100% de uno mismo. Su afán competitivo fue el resultado de esa toma de conciencia. Hacía años que McCartney ya sabía que el tipo frente al espejo era un genio. Tan solo bastaba que lo supiera el mundo.

De eficacia abrumadora pero no genial. CR7 comparte con McCartney su obcecación por el triunfo yoísta.

Zidane Cristiano Ronaldo Real Madrid

Si, como un doctor Moreau revisitado, pudiéramos crear una nueva especie que uniera la genialidad de Zinedine Zidane y la constancia abrumadora por la victoria de CR7, ese jugador sí podría compararse a lo que ha sido McCartney en la historia de la música. Tal vez “Let me roll it” es ese grito liberador de McCartney al mundo.

La banda de McCartney, cualquiera de ellas bien podría haberse llamado “John, George, Ringo, soy el jodido Paul McCartney, no sabéis con quién estáis hablando pero lo vais a saber”, aunque el nombre era demasiado largo. Por eso la llamó “Wings”. McCartney nunca ha sido un heterodoxo, ni tan siquiera un ortodoxo. McCartney es fiel tan solo a McCartney, ese primo divertido capaz de focalizar cualquier cena familiar que se precie.

A estas alturas alguien puede preguntarse qué tiene que ver McCartney con el Real Madrid. Y lo tiene. Hay que remitirse a un cajón casi olvidado de una de sus más maravillosas canciones, como es “The back seat of my car”, de su LP mágico, RAM, y hacerse fuerte en el momento cósmico que guarda un instante mágico en su minuto 3.

 

Oh oh, we believe that we can't be wrong

No, no, no

We believe we can't be wrong

Yeah, yeah, yeah

 

¿Acaso no es eso la grandeza?

Hace demasiado tiempo que McCartney cumplió sesenta y cuatro, lo cual es reflejo de nuestro propio descuento. Colillas apagadas. “The Boys of Dungeon Lane”, tal vez su adiós a la música, es también nuestra calle melancolía, una calle de la infancia en la que viviremos siempre, en la que los vecinos no envejecen y saludan eternamente al pasar. Temas que ya no son desabridos porque ya no hay nada que demostrar. Nada que reprochar porque ya nada es igual,como canta en su dulce y melancólico “Days we left behind”:

Su afán competitivo supura aún en cada gesto, no cabe la menor duda de que ha decidido resistir, ser el último de los cuatro en abandonar la escena. De los chicos de Liverpool que una vez soñaron ser músicos, quedará uno y ese será él. Y será el último porque siempre fue el primero. Feliz cumpleaños, Paul.

 

Getty Images

 

Capítulos anteriores: 

 

1.- Rock y madridismo (I)-Grand Funk Railroad: los ecos del “Power Trio”

Escucho a Piqué permitirse el emitir burlas sobre Arbeloa después de arruinar su propia vida familiar y cada iniciativa empresarial que ha iniciado, y no puedo evitar trasladarme a un futuro aún no escrito, pero sí muy probable. Cuando Gerard Piqué esté a punto de ingresar en prisión, que es una escena que todos los españoles de bien merecemos contemplar en la tele, el mundo empezará al fin a tener algo de sentido. En cuanto se le aproximen los primeros paparazzi y los primeros micrófonos, en su último paseo como hombre libre, todavía ensayará la penúltima bromita sobre el exjugador y exentrenador madridista.

La prensa afín (valga la redundancia) valorará muy positivamente su sentido del humor en un momento tan aciago. Con un poco de suerte, esos mismos periodistas que le reirán la gracia ingresarán en prisión al poco tiempo también, pero ellos lo harán en el pabellón de los idiotas anónimos, y en su caso no habrá imágenes en exclusiva del recorrido de los últimos metros hasta la puerta del penal. Los periodistas irán a la cárcel por encubrimiento en el caso Negreira. Piqué, por corrupción en los negocios y tráfico de influencias en la organización de la Supercopa con Luis Rubiales. En realidad, son el mismo delito: pertenecer a la mafia que ha emputecido el fútbol español durante décadas y décadas.

No fue la mano de Dios

En el caso de Piqué, sí habrá imágenes. Su pasado de enfant terrible, muñidor de contubernios y emisor de gracietas, así lo amerita. Algunos programas emitirán en directo sus últimos pasos en libertad por la calle que conduce al presidio. Con los ojos colorados, se mostrará locuaz y dicharachero. Todo hasta que algún periodista honesto, que quizá lo haya aún por entonces, le pregunte si se arrepiente de algo. Entonces aflorará el niño pera con ínfulas, el de las peinetas subrepticias cuando sonaba el himno nacional y los filardos en la coronilla de los directivos.

—Pero ¿tú sabes con quién estás hablando? ¡A mí este país me debería dedicar estatuas!

Escucharse a sí mismo soltar esa frase con la voz quebrada por la ira terminará rompiéndole en desolación, y la misma boca que un minuto antes emitía chanzas engreídas prorrumpirá de pronto en sollozos, para su propia sorpresa. Los paparazzi incrementarán aún más la densidad de chasquidos en el aire, y las preguntas de los reporteros se confundirán en un marasmo de lo que a él se le antojarán psicofonías.

—Gerard, ¿seguirás haciendo anuncios con Casillas desde la cárcel?

—Geri. ¡Geri! ¿Te arrepientes de las comisiones de Kosmos?

—Dinos: ¿qué esperas encontrar ahí dentro?

Al distinguir esa última pregunta, ya a escasos metros de la puerta de entrada, donde dos fornidos funcionarios le esperarán con ademán consuetudinario, sentirá un estremecimiento y se acordará, no sabrá por qué, de Albert Benaiges. Entonces, justo en ese momento, sentirá humedecerse su entrepierna con la última efusión mingitoria de la libertad.

 

Getty Images

 

N. del E.: A pesar del uso continuo del tiempo futuro imperfecto, este artículo recrea una situación completamente hipotética.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram