Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró el suizo Sandro Schärer.

El partido empezó con muchas faltas de los italianos. En total cinco en los primeros ocho minutos. Se le acabó la paciencia pronto al helvético que mostró amarilla a Ederson en el 9'. Hizo bien. Los otros dos amonestados del primer acto fueron merengues. Primero Bellingham por llegar tarde en una disputa con el arquero Musso en el 34' y luego Vinicius por un leve pisotón a De Roon en el 41'.

En la segunda mitad el colegiado se dejó un par de amarillas en el tintero. A Godfrey por una dura entrada a Mbappé y a Lookman por un pisotón a Carvajal. Sí la vio Djimsiti por una acción ante Bellingham en el 63'

Schärer, BIEN. En líneas generales fue un partido sencillo y lo llevó correctamente.

Courtois: 7. Hizo una parada decisiva.

Carvajal: 6. Se le notó la falta de entrenamiento en alguna acción que no midió tan bien como siempre, pero siempre sabe competir.

Militao: 6. Se le ve mejor físicamente.

Rudiger: 6. Sólido y valiente.

Mendy: 5. Algo despistado.

Tchouameni: 5. Comenzó muy mal, pero su segunda parte fue buena.

Valverde: 7,5. De los más entonados y además marcó el 1-0.

Bellingham: 9,5. Exhibición jugando de todocampista. Lo hizo todo bien.

Rodrygo: 6. Seguramente fue el que menos lució del ataque, pero su robo en el 2-0 fue muy relevante.

Vinicius: 8,5. Sin estar al 100%, dejó la mejor acción del partido y produjo varias ocasiones más.

Mbappe: 6,5. Debut con gol y algunos detalles muy buenos, pero dará mucho más.

Modric: 5. Entró para dormir el partido.

Brahim: sin tiempo.

Ceballos: sin tiempo.

Guler: sin tiempo.

Lucas: sin tiempo.

Ancelotti: 7. Le supo dar la vuelta al partido en el descanso.

El Madrid ha ganado 2-0 al Atalanta y conquistó la Supercopa en un partido en el que Mbappé estrenó su casillero.

Ancelotti no especuló en absoluto en su primera alineación de la temporada 24/25. Tras la baja de Camavinga, Tchouameni era el elegido para acompañar a Valverde, Bellingham, Rodrygo, Vinicius y, sí, Mbappé.

El Atalanta es un equipo especialmente poco propicio para un inicio de temporada en el que la mayoría de jugadores apenas ha disfrutado de cinco entrenamientos. El marcaje individual a todo el campo supone un reto para un equipo poco conjuntado aún.

Estas dificultades se pudieron comprobar fácilmente en la primera parte. Tras un buen comienzo con balón, el Madrid comenzó a sortearlo cayendo en la trampa italiana. El duelo individual siempre te ofrece la tentación de buscar el error defensivo, pudiendo caer en cierta precipitación.

Lo único rescatable de este primer tiempo fue un disparo bloqueado a Mbappé y el intento de Rodrygo que acabó en el larguero. También el Atalanta tuvo la suya gracias a un rechace de cabeza de Militao a su propio larguero.

La segunda parte comenzó de una forma muy diferente, aunque Courtois, con un paradón, salvó el 0-1. El Madrid parecía con más tensión y precisión. El conjunto madridista ganaba duelos y atacaba repetidamente. El gol parecía cuestión de tiempo a ese ritmo y llegó tras una jugada increíble de Vinicius que le regaló el gol a Valverde. Jugada de estrella mundial absoluta. El Madrid se gustaba y fascinaba al aficionado, en particular gracias a un Bellingham superlativo.

En los minutos siguientes pudieron llegar un par de goles más. Bellingham asistió a Vinicius, pero el brasileño se encontró con el portero del Atalanta. Justo después Bellingham también estuvo cerca tras el rechace a un córner.

Bellingham se estaba saliendo y dirigía absolutamente todo. El inglés pudo marcar otro gol con la izquierda, pero de nuevo Nusso se hizo valer.

En el 68, Rodrygo robó un balón y, tras varias combinaciones, Bellingham encontró a Mbappé que hizo un gol histórico, ya que será el primero de muchos.

Bellingham estaba volviendo a asombrar a todos tras un final de temporada algo más gris. Combinaba, desbordada, asistía y robaba sin descanso. Rodrygo estuvo a punto de marcar tras un pase de Mbappé, que iba de menos a más y estaba comenzando a disfrutar.

En el 75 Modric sustituyó a Rodrygo. El cambio buscaba ir gestionando el final del partido con algo más de control. En el 82 salió Brahim por Mbappé. En el 87 se fueron Vinicius, Bellingham y Carvajal por Guler, Ceballos y Lucas. Realmente eran los minutos de la basura del partido que supuso el primer título del Real Madrid esta temporada, es decir, el primer título de Mbappe con el Madrid.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. Hoy es el día en que de manera oficial vuelve el Real Madrid, sea nuestra alegria y nuestro gozo. Disculpareis este tono dominical aunque sea miércoles, pero es que llevamos dos meses y medio sin ver al equipo por el cual bebemos los vientos jugarse un título digamos serio. El de esta noche es la Supercopa de Europa que nos enfrenta al ganador de la Europa League, es decir, a la Atalanta, acerca de la cual necesitáis saber cosas que sólo es capaz de contaros Alberto Cosín. El partido será difícil.

Por supuesto, la ocasión que esta noche nos congregará en torno a la televisión (o en Varsovia para quienes tienen la suerte de estar allí) es también la del debut de Mbappé, oficial o no en este caso, ya que el gran fichaje vikingo para esta temporada aún no ha disputado un solo minuto con su nuevo equipo, ni siquiera en un amistoso al no haber acompañado a sus compañeros en la gira estadounidense de comienzos de mes.

Llevamos siete años esperándole y, como es natural, la expectación se dispara alrededor de Kylian.

Todo apunta a que Mbappé será titular, y no podemos esperar el momento. Le acompañarán otros diez compañeros entre los que se hallarán varios que, como él, acaban de volver de vacaciones, así como algunos otros ya más trabajados como los brasileños o Thibaut Courtois. Quien seguro no estará en el once, ni tampoco en el banquillo, es Camavinga, que sufrió un percance en el entrenamiento de ayer. Lo pudimos ver en directo en RMTV, y su grito de dolor nos heló la sangre en las venas.

Descartándose gravedad máxima, ayer se apuntaba que podría tratarse de una lesión de rodilla que le mantendría alejado uno o dos meses del fútbol. Lamentamos la mala estrella que nos acompaña con las lesiones, y deseamos a Eduardo una pronta recuperación.

Una cosa que nos ha llamado mucho la atención, dentro del escrutinio mediático que llevamos a cabo en esta sección, es el siguiente párrafo, hallado en la versión online del propio diario As.

 

No, amigos de As. No. Lo decimos antes de que se juegue el partido: el partido de esta noche no corona al mejor equipo de Europa. El mejor equipo de Europa llega ya coronado, y es el campeón de la Champions League, cosa que seguirá siendo hasta que haya un campeón de la Champions League allá por mayo de 2025.

Este partido se juega porque así lo ha querido la UEFA, y enfrenta al mejor equipo de Europa, que es el campeón de la Champions, con el mejor de entre todos los quintos y sextos de cada país con el añadido de varios descartes de la propia Champions, que es el campeón de la Europa League. La Supercopa de Europa no dilucida un carajo (con perdón) respecto a quién es el mejor equipo de Europa. La Supercopa de Europa sólo corona (por utilizar el pomposo verbo de As) al propio campeón de la Supercopa, es decir, la Supercopa sólo se dilucida a sí misma. Bien está que exista (o no, sobre eso hay división de opiniones), pero no nos volvamos locos con ella, la gane quien la gane.

Sí la gana el Madrid, la celebrará someramente, con comedimiento, como corresponde a un título menor. No se organizará ningún dispositivo para que la gente vaya a Cibeles, entre otras cosas porque Madrid está medio vacío a esta altura del año, pero sobre todo porque la ocasión no lo amerita.

Sí la gana la Atalanta, se desatará la euforia en sus filas, porque habrán ganado al mejor equipo de Europa. Pero atención: eso no les convierte en el mejor equipo de Europa, cosa que seguirá siendo el Real Madrid, como mínimo hasta que se juegue la próxima final de la competición reina de Europa en Munich, y quién sabe si más allá caso de ser capaz de revalidar dicho título.

Considerar que quien gana la Supercopa europa se convierte de inmediato en el mejor ha producido en el pasado verdaderos delirios (¿cuasi?)etílicos que convendría evitar, como cuando el Madrid de Lopetegi dejó escapar el título ante el Atleti en aquella negra noche de Marcelo.

Ni el Atleti pasó a ser en ese momento en mejor de Europa, en contra de la (¿cuasi?)beoda opinión de Cerezo, ni pasará a serlo Atalanta caso de ganar en Varsovia, hoy, a partir de las nueve. Tampoco el Real Madrid pasará a ser el mejor de Europa si vence, por la sencilla razón de que ya lo es.

¿Ha quedado claro? Confiemos en que sí, y confiemos además en que la ganemos y pasemos a otra cosa, con un sencillo ademán de serena alegría.

Por lo demás, la prensa cataculé hoy despide a Sergi Roberto. Buena suerte.

Pasad un buen día.

Empieza lo bueno. Hoy comienza la temporada oficial para el Real Madrid. A las 21h en el Estadio Nacional de Varsovia disputamos la Supercopa de Europa frente al Atalanta B. C.  Esta noche la ilusión vuelve y todos los madridistas estaremos atentos. Delante tendremos a un equipazo como es el Atalanta. No olvidemos que el equipo italiano fue capaz de vencer al Bayer Leverkusen de Xabi Alonso por 3-0 en la final de la UEFA. El equipo entrenado por Gian Piero Gasperini hizo un partidazo frente al equipo revelación de Europa. Palabras mayores.

El Atalanta llega a la final con la importante baja de su delantero centro Scamacca, que esta pretemporada se ha roto el ligamento cruzado. Y además, por si no fuera poco, Koopmeiners se ha declarado en rebeldía y pide poder salir a la Juventus de Turín.  Y para más inri, tampoco pueden contar con el defensa Scalvini, también lesionado con el cruzado roto desde principios de verano. A pesar de todas estas desdichas, yo no me fiaría del conjunto entrenado por Gasperini, pues éste siempre se caracteriza por realizar un fútbol ofensivo y muy veloz sin llegar a perder de vista la defensa. Sin lugar a dudas, será el de esta noche un partido importante que servirá como piedra de toque.

Por su parte, el Real Madrid encara el encuentro con toda la ilusión.  El equipo viene de realizar la pretemporada y jugar los amistosos en Estados Unidos. En puridad, el periodo de pretemporada aún no deberíamos darlo por concluido pues todavía queda bastante trabajo por hacer. Los amistosos en suelo estadounidense tienen siempre un perfil recaudatorio y también de pedagogía. Muchos aficionados merengues que viven en EEUU merecen que cada verano les llevemos un trocito de nuestro club. Como decía, estas pachangas de relumbrón tienen más de pedagogía que de otra cosa.

A pesar de todas las desdichas de la atalanta, yo no me fiaría del conjunto entrenado por Gasperini, pues éste siempre se caracteriza por realizar un fútbol ofensivo y muy veloz sin llegar a perder de vista la defensa

Por supuesto, hay mucho morbo en conocer el primer once que Carlo Ancelotti disponga esta noche. Más de la mitad del a priori once inicial viene con apenas una semana de preparación. A estas alturas, los titulares necesitan aún rodar y acumular minutos pues la carga de gasolina anda justa. El trabajo de pretemporada es tan serio en el Madrid que estamos acostumbrados a ver a nuestras estrellas con la lengua fuera por el esfuerzo que nuestro preparador físico les atiza cada verano.

Zona Pintus y la cuesta de enero

Es Antonio Pintus un hombre de reconocido prestigio e indudable predicamento. La afición lo ama y reconoce todo su trabajo. Tan institucionalizado como la canción del verano es la pretemporada dura de Pintus. El famoso método Pintus ha llegado hasta la NASA. Este verano hemos podido ver al preparador italiano visitando el Centro Espacial Johnson. De hecho, se ha llegado a comentar que la agencia contaría con sus servicios de cara a la preparación física de los astronautas en el proyecto Artemisa, destinado a devolver a los humanos a la Luna.

Por cierto, de ganar esta noche el Real Madrid sería, con seis, el club con más trofeos en la competición. Dato para los amantes de las estadistas o para los más cafeteros. Considero que este trofeo es una competición simpática para arrancar el curso y poco más. Y además, el Real Madrid ya solo compite contra su sombra.

Real Madrid, 2 - Eintracht, 0:

La temporada 2024/2025 es una temporada muy especial. Por primera vez están en juego siete títulos oficiales para el Real Madrid. De todos es sabido que para muchos madridistas hacer pleno es cuestión de vida o muerte. Para otros, la mayoría silenciosa, el honor del club se ciñe más a nuestra amada Copa de Europa.

Considero que la supercopa es una competición simpática para arrancar el curso y poco más. el Real Madrid ya solo compite contra su sombra

Sin embargo, todos coincidimos en querer conquistar la recién creada Copa Mundial de Clubes de la FIFA que se disputará en EEUU durante el verano de 2025. Ganarla es una nueva oportunidad de dejar huella en la historia del fútbol. Para lograr este éxito, debemos ser conscientes de la proeza física que el plantel debe desplegar para llegar con solvencia a todos los envites.

Dosificar los esfuerzos y repartir minutos será tan fundamental como mostrarse acertado en los momentos claves de la temporada. El fondo de armario de esta plantilla tendrá un papel protagónico como nunca. Hasta el último hombre será importante y no regatear esfuerzos supondrá una máxima. Estoy tranquilo porque en los mandos de la nave está Carlo Ancelotti, el mejor comandante posible. Ocupen su localidad, empieza lo bueno.

 

Getty Images

El fracaso atiende a la falta de éxito en un intento o proyecto. Históricamente, la palabra “fracaso” proviene del italiano “fracassare”, que significa romper en pedazos. Esta etimología refleja la idea de que el fracaso implica una ruptura o un colapso de expectativas, y es aquí donde entra en juego el Real Madrid. En la temporada que acabó el pasado 1 de junio, el Real Madrid, el club más laureado del mundo, y por tanto el que tiene siempre las mayores expectativas, conquistó la Supercopa de España, la Liga y la Champions.

En cualquier temporada que hubiera sucedido a una como la descrita, las expectativas estarían en todo lo alto. Y nadie entendería no ganar, al menos, lo mismo y algo más. Pero es que hay que sumar el fichaje de uno de los mejores jugadores del mundo, anhelado durante más de un lustro por los aficionados y durante una vida por el protagonista.

Y más: el nacimiento veraniego de una estrella turca que ya dejó ver pequeños (pero potentísimos) rayos de luz en la nebulosa de gas y polvo primaveral en la que ya nada importa. El turco deberá, eso sí, mantener el equilibrio entre la presión de la fusión nuclear (sus actuaciones) y la gravedad que intenta que colapse (los medios). Así es como las estrellas consiguen vivir millones de años, que en el fútbol se traducen en un puñado de temporadas mal contadas.

En este contexto, decía, el Real Madrid está destinado al fracaso. El Real Madrid es el mito de Sísifo de Camus; es un club que empuja la roca de los títulos pendiente arriba año tras año, con lo que haya, se llame Ronaldo o Joselu, se llame Ramos o Vallejo, para ver, sin desespero, cómo la roca siempre acaba cayendo cuesta abajo obligándole a volver a empezar. Pese a lo predecible de la situación, Camús sugiere que debemos imaginar a Sísifo feliz, como feliz es el Real Madrid en el intento.

Pase lo que pase, la roca caerá. Porque quizás se gane la Liga, o incluso puede que se haga un doblete nacional. Quién sabe si, además, sumarán la Supercopa para adornar el triplete español. Suponer que, a todo lo anterior, se añadirán los títulos internacionales menores, como la Supercopa que hoy se disputa, la Intercontinental o el lejano Mundial de Clubes de 2025, queda a la vuelta de la esquina. Pero pretender que, sin pestañear, se consiga también otra Champions, y con ella los siete títulos en juego, ya roza lo literario de género fantástico.

No obstante, en el remotísimo caso en que el Real Madrid sumara un histórico siete de siete, la roca seguiría cayendo, porque el éxito se habría conseguido, lo saben hasta en Reykjavik, sin jugar bien, sin proponer, a la contra, o enfrentándose a equipos menores. Vaya, sin mérito. Y cuando el aficionado creyera que la roca había llegado arriba de la colina tras siete sofocones de los de acabar bien, volvería la vista atrás y contemplaría a la roca allí abajo, diminuta, dibujando una sonrisa maléfica y sosteniendo un cartel que diría: “la 25/26 será peor”.

el Real Madrid eleva el cuello y encuentra que está mejor que nadie, a años luz del primero que pueda sostener con un mínimo de dignidad el título de “perseguidor”

El fracaso es, por tanto, inevitable. No importa si eres oficialista o vinagre. Como en la vida, el Real Madrid verá el fracaso como un acto de rebelión contra el absurdo, encontrando sentido a la lucha misma, sugiriendo que hay dignidad y valor en el esfuerzo, incluso cuando el éxito es inalcanzable. Ya se encargará la prensa negreiril de que así siga siendo.

Gracias a la mencionada y a sus madridistas útiles (me niego a llamarles tontos porque si fueran esto entonces no serían aquello), el Real Madrid vive en el fracaso permanente. Gracias a ellos, el club acepta ese fracaso y aprende a resistir; lo acepta con humildad, reconociendo sus propias limitaciones y adaptándose al entorno lo máximo posible; el fracaso obliga al club a reflexionar al final de cada temporada y a ir un paso más allá en la excelencia deportiva, económica e institucional.

Tras acabar cada curso, exhausto tras un terrible periplo lleno de fracasos, el Real Madrid eleva el cuello para contemplar lo dantesco de su salud como institución deportiva… y encuentra que está mejor que nadie, a años luz del primero que pueda sostener con un mínimo de dignidad el título de “perseguidor”.

Sigamos fracasando.

 

Getty Images

1- Sistema de juego

 

La Atalanta es el primer rival del conjunto blanco en el estreno oficial de la temporada con la disputa de la Supercopa de Europa. El cuadro bergamasco se ganó el derecho a participar en esta competición cuando ganó de manera sorprendente y también contundente al Bayer Leverkusen en la final de la Europa League. No bajan demasiado calmadas las aguas en la DEA debido a las lesiones y el mercado de fichajes veraniego. A la grave lesión de Scalvini al final del pasado curso se ha unido la de su delantero Scamacca hace apenas unos días con la rotura del cruzado. También es baja Toloi y duda Zaniolo. Además, uno de sus estandartes en el mediocampo, el neerlandés Koopmeiners, se ha declarado en rebeldía para fichar por la Juve. La Atalanta se movió rápido en el mercado para sustituir a Scamacca y contrató a su suplente en la azurra, el italiorgentino Matteo Retegui. Ayer, se confirmó, además, que la contratación del lateral derecho español Marc Pubill se caía por no pasar el reconocimiento médico. En lo que concierne a otros refuerzos de la Atalanta este verano, hay que mencionar a Zaniolo, cedido desde el Galatarasay, el central Godfrey contratado desde el Leicester y al centrocampista ghanés Sulemana, fichado desde el Cagliari por 7,5 millones de euros. En cuanto a bajas, se han marchado clásicos como el argentino Palomino libre, neerlandés Hateboer al Stade Rennais y el arquero Gollini al Genoa en calidad de cedido. Por todo ello, el cuadro bergamasco que juega habitualmente con un 1-3-4-2-1 podría salir en Varsovia con el siguiente once inicial. En portería Musso; en la línea de tres centrales Djimsiti, Hien y Kolasinac; los carrileros Zappacosta y Ruggeri; en el medio De Roon y Ederson; en tres cuartos De Ketelaere y Pasalic; y arriba Lookman.

2- Presión

 

El equipo de Gasperini, desde hace ya muchas temporadas, es uno de los equipos del continente que realiza una mayor presión. Prima la valentía e incluso, en ocasiones, la temeridad, para ejercerla en campo contrario. Su agresividad y las marcas individuales son un quebradero de cabeza para el equipo rival a la hora de jugar el cuero desde atrás. En muchas ocasiones roban el balón o generan pérdidas muy peligrosas cerca del área que acaban con ocasiones claras o goles. En este sentido también hay que tener en cuenta que, si se logra saltar esa línea y salvar la presión con éxito, el equipo italiano sufre a la espalda y el rival tiene mucho terreno libre para avanzar. No sería extraño que se dieran situaciones como un 2vs2 o un 3vs3 entre los defensas locales y los delanteros madridistas. Pero hay que contar con que es uno de los grandes puntos fuertes de la DEA.

3- Salida de balón

 

Gasperini es un técnico atrevido y con buen gusto por la pelota. Por ello siempre aboga y apuesta por una salida de balón limpia y precisa desde la defensa. Tienen movimientos muy trabajados y mecanizados que ayudan a la hora de progresar en pocos toques evitando la presión contraria. Uno de los hombres clave y que maneja al equipo es De Roon, bajando desde la media a la zona izquierda para iniciar desde ese punto el paso del cuero desde la defensa a la zona del ataque. Crea triángulos con los carrileros y con la ayuda de Pasalic y De Ketalaere para dominar el balón y jugar en pocos toques. La baja de Scamacca es importante porque era un jugador muy válido para recibir balones largos si la defensa no encuentra la manera de salir con el esférico a ras de césped. El delantero italiano luchaba y porfiaba con los centrales, bajaba el balón, jugaba de cara o podía prolongar en el juego aéreo. Es una variante que pierden en este sentido.

El equipo de Gasperini, desde hace ya muchas temporadas, es uno de los equipos del continente que realiza una mayor presión. Su agresividad y las marcas individuales son un quebradero de cabeza para el equipo rival a la hora de jugar el cuero desde atrás

4- Apartado ofensivo

 

Una de las grandes características de los bergamascos es la velocidad y el ritmo que pone a su juego. Es un equipo dinámico, muy rápido y vertical que apabulla a los contrincantes y los asfixia. Posee jugadores muy poderosos y fuertes que no permiten ni un segundo de relajación o desidia. Estamos prácticamente en pretemporada y habrá que ver el nivel y el aguante de la Atalanta, pero es uno de los aspectos de juego clásicos de Gasperini. Siempre ha sido un equipo goleador y muy ofensivo al que es habitual ver golear a rivales de todo tipo o en poco tiempo perforar la red con mucha facilidad. El Liverpool en Anfield y Bayer Leverkusen en la final de la Europa League pueden dar testimonio y son ejemplos porque recibieron tres goles que perfectamente pudieron ser varios más. La DEA ataca con muchos hombres, tanto por banda, como por el centro con incorporaciones de sus medios, lo que hace que acumulen bastantes jugadores en el área. No tienen miedo del nombre y el nivel de la entidad a la que se enfrentan.

5- Aspecto defensivo

 

Tim, aquel entrenador brasileño que dirigió a Perú en el Mundial’82 dijo la famosa frase: “el fútbol es una manta corta. Si tiras demasiado para taparte la cabeza se te destaparán los pies, y viceversa“. Un paradigma de esto es el Atalanta. Y es que tanta alegría y anarquía en el ataque tiene sus consecuencias en la defensa. Los transalpinos son irregulares atrás y conceden muchas oportunidades y goles. No han encontrado el equilibrio con Gasperini y es uno de sus puntos débiles. Pero lo aceptan y siguen con su idea. En el centro de la zaga sigue el albano Djimsiti, de los pocos que se enfrentaron al Real Madrid en Champions en la temporada 2020-21. También ahora está Kolasinac, aquel bosnio que lesionó a Jesé, o al sueco Hien y el inglés Godfrey. Por las bandas tienen jugadores con tendencia a subir arriba y que dejan espacio. Por el centro, Ederson ayuda en tareas defensivas, pero es un equipo al que si se le mueve rápido el balón sufre. También, por supuesto, cuando dejan mucho espacio entre líneas y huecos a la contra. En el juego aéreo disponen de jugadores con poderío aéreo en la zaga.

6- Estilo de juego

 

Gasperini es un técnico con una idea de juego valiente, osada, ofensiva y atacante. En muchos minutos los encuentros ante los bergamascos son, utilizando un símil pugilístico, un gran intercambio de golpes. Al entrenador italiano no le importa que sea una batalla para ver quien golpea más fuerte. Son partidos eléctricos, con mucha ida y vuelta y donde confían en sus posibilidades y en el gran número de ocasiones que crean. Falta por ver si contra el Real Madrid buscarán ser más precavidos o pragmáticos, pero no es la identidad por la que suele caminar el técnico transalpino. Es complicado de observar un choque en el que la Atalanta se cierre, sea muy defensa, ponga el autobús y el bloque muy abajo atrás.

7- Hombre clave

 

El nigeriano Lookman es la gran estrella ofensiva de la Atalanta tras la baja de Scamacca. El nigeriano fue el artífice del triunfo contra el Bayer Leverkusen en una final perfecta. Marcó tres tantos, volvió loca a la defensa alemana y le salió el partido de su vida. Un jugador que prometía mucho y que tras varias aventuras en Inglaterra (Charlton, Everton, Fulham, Leicester) y Alemania (RB Leipzig) parece que está explotando a sus 26 años. Es un futbolista ofensivo que puede jugar tirado a la banda izquierda o en zonas más centradas del ataque como delantero o segunda punta. Muy veloz, habilidoso, con regate, desparpajo y calidad en la definición. Sin ninguna duda será el futbolista a vigilar por la defensa madridista.

 

Getty Images

Parece de broma usar la palabra ilusión cuando vienes de ganar la liga y la Champions pero eso es el Real Madrid, una máquina insaciable que busca superarse cada año. En este caso, el motivo no es otro que el fichaje de Kylian Mbappé. Tras su galáctica presentación, Kylian se incorporó a los entrenamientos el pasado lunes, junto al resto de la plantilla, y Carlo Ancelotti ya ha estado preparando la Supercopa de Europa.

La ilusión se traduce en obligación que tienen estos jugadores de ganar todos los títulos posibles. Este año el Real Madrid tiene en juego siete títulos: la liga, la Champions, la Copa del Rey, la Supercopa de España, la Supercopa de Europa, la Copa Intercontinental y el Mundial de Clubes, que se celebrará en Estados Unidos el próximo verano.

En el que están ya pensando es en la supercopa de Europa, que se disputa ante el Atalanta mañana en Polonia. En la víspera del que será el debut de Kylian Mbappé como jugador del Real Madrid, el ambiente en el vestuario está mejor que nunca. Desde que regresaron a los entrenamientos, el Real Madrid no ha parado de publicar imágenes de Mbappé, y videos de él marcando goles de todo tipo, como si se tratase del tráiler previo a la película que está a punto de comenzar. Es impresionante la capacidad que tiene Kylian para ilusionar a los madridistas sin haber disputado un solo minuto con la camiseta blanca.

Tras una pretemporada donde el Real Madrid perdió ante el Milán y el Barca y consiguió una victoria ante el Chelsea, destaca más el juego que los resultados. Sobre todo dos nombres propios. Vinícius Jr. y Arda Guler. La perla turca venía de un cierre de temporada brillante y una Eurocopa donde deslumbró con detalles como su golazo ante Georgia. En esta pretemporada, Arda aprovechó la ausencia de figuras como Bellingham o Mbappé para tomar las riendas del ataque del Madrid. Su falta de minutos y las lesiones que sufrió la temporada pasada hacen que se sienta como un fichaje para esta temporada.

el Real Madrid no ha parado de publicar imágenes de Mbappé, y videos de él marcando goles de todo tipo, como si se tratase del tráiler previo a la película que está a punto de comenzar. Es impresionante la capacidad que tiene Kylian para ilusionar a los madridistas sin haber disputado un solo minuto con la camiseta blanca

Vinícius tuvo minutos ante el Barca y ante el Chelsea y jugó a un ritmo de mitad de temporada. Con su regate y velocidad de siempre, asistió a Brahim, dejando muestras de lo que puede hacer con Mbappé delante de él.

El Real Madrid encara esta temporada 24/25 lleno de cosas positivas. Con toda la plantilla sana, con futbolistas experimentados y con jóvenes que ya tienen grandes batallas en sus piernas. Esperemos que los futbolistas sean capaces de convertir la ilusión de sus fanáticos en títulos y victorias. No puede haber un mejor escenario para el Real Madrid que empezar una temporada jugando una final.

 

Getty Images

A muchos madridistas les molesta la presencia de la Supercopa de Europa. Les pasa igual que con la de España o el Mundialito. Yo, en fin, no lo entiendo. Menos aún cuando pienso en que hace más de dos meses que no juega un partido oficial el Madrid. ¡Dos meses! Una Supercopa de Europa siempre es algo muy especial porque, básicamente, implica que se ha ganado antes la Copa de Europa. Uno se puede tomar la vida de forma dramática, con lo cual casi siempre estará tenso, amargado o con cara de vinagre, pero también se la puede tomar de forma disfrutona. Epicúrea. ¡Ni que fuéramos del Aleti! El madridista ama el gesto heroico y el tormento agónico siempre que esté en juego algo importante, no la pena porque sí. Ya bastante se pena en la vida cotidiana como para, también, ofuscarse por un caramelito. ¿No les parece? La Supercopa de Varsovia que jugará el Madrid este miércoles, diez semanas después de la final de Wembley, será una ocasión estupenda para ponerse unos negronis y sentarse con la familia o los amigos a disfrutar de un título por lo demás, oficial, que siempre es tan agradable de ganar como que te toque lo echado en la lotería. Por si fuera poco, será el debut de Mbappé.

Cuando surgió Mbappé como un meteoro y cruzó el firmamento del fútbol, allá por 2017, creímos que, con su fichaje, caerían copas de Europa como si fueran lágrimas de San Lorenzo. Una detrás de otra, brillantes, fulminantes, iluminando el cielo y todas las cosas con el resplandor de nuestros más bellos sueños. Pues bien, Mbappé ha tardado tanto en venir que las Copas de Europa han caído igual. Lo cual, hay que reconocerlo, le quita un poco de chicha al gran advenimiento. Por suerte, en el madridismo se sigue cultivando la mirada inocente de los niños. Por eso nos ilusionamos igual, como si nunca hubiera pasado antes, como si fuera siempre la primera vez. Aunque juramos mil veces en arameo y renegamos de él como San Pedro de Cristo, es verlo de blanco y con esa sonrisa y, ¿cómo no?, olvidarnos de todo lo pasado.

el Madrid del siglo XXI recupera con Zidane la senda que, tras Petit, siguió abriendo Raymond Kopa. Después de Zidane vino Benzema y, en una lógica natural de las cosas, después de Benzema tenía que venir Mbappé

A pesar del hartazgo y de los resabios, en su presentación en el Bernabéu el Madrid dejó claro lo que es Mbappé para el futuro del club: la continuación de un linaje galáctico que empieza, más o menos, con René Petit, al que el gran Alberto Cosín llamó el Di Stéfano del Madrid fundacional. El Madrid tiene una ascendencia francófila tremenda no ya desde Petit sino desde los mismos hermanos Padrós. Un abogado de Carlos actuó de apoderado en nombre del club en la fundación, en París, de la FIFA, por no hablar de toda la historia de la Copa de Europa, empeño personal tanto de Bernabéu como de un par de periodistas de L´Equipe. París ha visto tres veces ganar al Madrid la copa que resignifica su presencia en el mundo y el Madrid del siglo XXI recupera con Zidane la senda que, tras Petit, siguió abriendo Raymond Kopa. Después de Zidane vino Benzema y, en una lógica natural de las cosas, después de Benzema tenía que venir Mbappé.

Los grandes astros franceses de la historia del Madrid son todos asimilados, es decir, directamente o la primera generación de personas que emigraron a Francia desde Polonia, en el caso de Kopa, o del norte de África, como Zidane, Benzema o Mbappé. La cualidad integradora que tradicionalmente ha convertido a la república francesa en una especie de faro de los desheredados del mundo, cosa que el cine ha explotado muy bien como es posible observar acudiendo a Casablanca, se aviene de perlas con la cosmovisión madridista: la patria de los mejores, en el sentido etimológico del término, sin importar su condición, raza u origen. De Petit a Mbappé la aristéia de los héroes clásicos griegos es la impronta de los hacedores de la Historia del Madrid, que en el caso de los franceses conectan, como digo, de manera muy evidente y a la vez profunda, el relato de los sueños de los niños del mundo, en particular los de los hogares humildes, con la posibilidad de materializarlos en el centro de la ciudad de Madrid, capital de España. Un lugar cercano y distante al mismo tiempo, consagrado ahora con una construcción suntuaria, gigantesca, abierta como las iglesias, todo el tiempo, a todo el que quiera acercarse, y al que es posible acceder dejando en la puerta cualquier otra intención que no sea la de trascender.

La cualidad integradora que tradicionalmente ha convertido a la república francesa en una especie de faro de los desheredados del mundo se aviene de perlas con la cosmovisión madridista: la patria de los mejores, en el sentido etimológico del término, sin importar su condición, raza u origen

Huelga decir que hay muchas ganas por ver de lo que será capaz Mbappé vestido de blanco. Será sin duda la gran atracción de la temporada. No se veía nada semejante desde el fichaje, hace veintitrés años, de Zidane. Recuerdo la expectación. Para el niño que yo era entonces, la cosa era inabordable, de magnitud cósmica. Para el hombre que soy ahora, lo de Mbappé es lo más parecido, y eso que hemos visto el debut de Ronaldo Nazario, de Beckham, Cristiano y el de Bale. Todos generaron cantidades monstruosas de atención y debate, pero lo de Mbappé va a ser zidanesco. Su fichaje, por supuesto, hay que valorarlo, mucho más que en cuanto al juego o la posición en la que empiece y todo ese bla, bla, bla, en términos estratégicos, que es la gran palabra del diccionario florentinista. Mbappé es estratégico. Viendo el mercado que lleva el Atlético de Madrid, sólo es posible comprenderlo, además de por supuesto por movimientos económicos que ningún apesebrado periodista deportivo nos va a explicar, no sea que se queden sin el comedero de los Gil y de Cerezo, por la llegada de Mbappé al Madrid: de pronto es la Liga española, otra vez, la más importante del mundo, a pesar de estar gestionada como el culo por el patrón Tebas y de todas las corrupciones seculares que ya sabemos y que están en los juzgados. Mbappé ha devuelto la competición española a la primera línea en un momento menguante y la feliz coincidencia del triunfo de España en la Eurocopa refuerzan el momentum.

Mbappé Hala Madrid

Mbappé es la nueva gran producción de Florentino, su último gran peplum, en la era del declive y la desaparición de todas las majors. En un mundo reducido a las cenizas, sólo queda el Madrid, como siempre, por estar hecho de todas esas cosas inasibles e impronunciables, como el duende, que decía Lorca que era la magia y el misterio de lo que respira en las habitaciones de nuestra sangre.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. "Si los árabes empiezan a plantearse pagar esas cifras, es el fin del fútbol como lo conocemos. Algo así como la ingeniería genética, e incluso la IA, puede representar el fin del homo sapiens que hemos conocido los últimos 100.000 años". Son palabras de nuestro querido colaborador John Falstaff en el grupo de WhatsApp de La Galerna a cuento de la megaoferta que la liga saudí ha hecho a Vinícius. Al jugador le pagarían en torno a 200 millones de euros al año (y le ofrecen cinco de contrato). No ha trascendido cuánto podrían llegar a ofrecer al club, que de momento está firme en la cláusula de rescisión de Vinícius, es decir, 1.000 millones.

Podría llegar, en todo caso, una oferta por debajo de esa cantidad pero aun así absolutamente estratosférica a la que el Madrid, si su estrella quisiera la operación, no podría decir que no.

Todo esto, más o menos, es lo que cuenta la portada de As, que resulta sumamente inquietante. No hay un solo madridista en el mundo que quiera que Vinícius se marche, como no hay un solo ser humano que no entendiera lo tentador de la oferta para el jugador. Sí además llegara un trato por muchos (repetimos: muchos) cientos de millones para el club, cabe incluso preguntarse si no sería financieramente irresponsable rechazarlos. De manera que vamos a sufrir de aquí al final del verano, amigos. Si esto se concreta, el Madrid tendrá millones a espuertas para contratar a quien quiera, pero ¿quién puede acercarse a Vinícius?

Está en juego el futuro del Real Madrid. También el del fútbol europeo en su conjunto. Si jugador y club consiguen eludir estos cantos de sirena, merecerán sendos monumentos, y nos harán inmensamente felices. Pero no sabemos cuánto esfuerzo en ese sentido estamos legitimados para pedirles...

Arabia Saudí es el mayor estado petrolero del orbe. Sus reservas petrolíferas convierten en minúsculas las que gozan Catar o Emiratos Árabes. Su desembarco en el fútbol inglés, a través de la adquisición del Newcastle, causó justificado revuelo y preocupación en los clubes históricos del Viejo Continente. La tendencia ahora, sin embargo, más que la de implantarse en Europa, parece ser la de directamente importar. Tal vez están preocupados por los 115 cargos contra el Fair Play del City, cuya vista tendrá lugar muy próximamente. Llevándose a su terreno a las grandes estrellas, no están sujetos a estas regulaciones, por laxa que a nosotros nos parezca su aplicación. Ya no son sólo estrellas semirretiradas, sino que apuntan a los grandes cracks en su prime.  Si Vinícius se va, le seguirán otros. El fútbol europeo, con el Real Madrid dentro, se convertirá para el fútbol del Golfo en lo que las ligas brasileñas o argentinas vienen siendo para el europeo.

Vienen días de tensión. Démonos permiso para no sufrir aún, cuando no hay nada concretado, y gocemos, en un tono menor, con asuntos más banales.

 

Vaya por Dios. En su tradicional torneo de verano, el Joan Gámper, el flamante nuevo Barça de Hansi Flick tuvo que palmar con estrépito ante el Mónaco. Tampoco hay que preocuparse mucho. De hecho, Mundo Deportivo no parece estar muy preocupado.  Al fin y el cabo, se trató tan sólo de que faltaron "la lucidez y el acierto de la gira" y Pau Víctor fue MVP.

-¿Su equipo palmó 0-3 y Pau Víctor fue MVP? ¿Quién otorgaba el MVP? ¿Iván San Antonio?

Sport es más radical analizando el fiasco y deja traslucir un innegable nerviosismo. "Falta equipo". Oh. Y ¿qué hacemos con eso? No es problema menor. Es sólo en su versión impresa donde cunde el alarmismo.  En su web, Sport hacía un análisis mucho más sosegado. Rayando lo risible, si se nos permite.

¿Por ventura ha contratado Sport a Xavi Hernández como comentarista de los partidos del equipo cliente de Negreira? No pensamos que Xavi tenga una sintaxis tan desastrosa. Más bien tendemos a creer que  la narrativa botánica del bueno de Hernández es tan sólo un reflejo de un relato global de excusas bucolicopastoriles. Los que no se han andado por las ramas a la hora de celebrar han sido precisamente los amics del Mónaco, que han tenido a bien, en sus redes sociales, utilizar su victoria para reabrir (si alguna vez se cerró) la eterna herida del inconsciente colectivo culé.

 

Os dejamos con el diario Marca y su arrobo ante los (excelentes) fichajes del Atleti. Pero ya lo advertimos: el Atleti puede (es un decir) fichar al mismísimo Vinícius, que si no cambia su esencia perdedora, la que impregna al club sociológica, mediática e institucionalmente, no hará jamás algo grande.

Pasad un gran día.

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram