Allá por los días en que Roma dominaba el mundo, Julio César (no confundir con aquel central brasileño del Madrid) uno de sus más famosos líderes políticos y militares, que llegó a ser Cónsul y dictador perpetuo del Imperio Romano hasta que el bruto de su hijo se lo cargó, dijo una frase para la posteridad que aún pervive: Vini, vidi, vici, que como todos sabemos, significa “El vino, a veces es vicio”. Perdón, que me he liado. La frase en cuestión significa realmente “llegó, vio y venció”. A mí me da mucha pena este hombre, que fue el tipo más importante del mundo occidental conocido, prohombre donde los haya, y que ha quedado para dar nombre a una ensalada con tropezones. El caso es que batalló y batalló, conquistó y conquistó y, como quería que se le recordara, además de por la ensalada de marras, por sus frases épicas, se sacó de la manga este brocardo que hoy nos viene como anillo al dedo para describir parte de lo que pasó ayer en el Coliseum de La Castellana, aquí, en Hispania.
Ayer, apareció en el minuto 96 el chico este brasileño del que todo el mundo habla: Endrick, en un partido en el que la primera parte podemos decir que fue para olvidar, pero que hay que comprender porque estamos en agosto y las piernas están pesadas (algunos piensan que esto ya es mayo y que a este paso descendemos a segunda), porque el Valladolid se plantó en Chamartín con una flota de autobuses de largo recorrido y, todo hay que decirlo, porque los chicos de Carletto salieron un poco andando. Aunque durante la segunda mitad el equipo espabiló y por fin perforó la portería pucelana con un misil made in Valverde que fue jalonado con un golazo de Brahim a pase kroosiano de Militao.
Endrick, 18 años y 35 días, se convertía en el jugador nº 866 en debutar en partido oficial con la camiseta limpia y blanca que no empaña del quince veces campeón de Europa. En diez minutos, diez, recogió un pase en la frontal del área de Brahim, que en 25 minutos dijo eso de “aquí estoy yo” y, haciéndole un nudo marinero al defensor, agarró un pepinazo con la derecha (la presunta mala, menos mal, que si fuera la buena ya no se) que entró como un obús por el primer palo, donde estaba el portero, pero que si hubiera estado el mismo Cerbero habría perforado igual la portería del fondo sur.
Endrick es, ahora, el jugador nº 452 de la historia del Real Madrid capaz de marcar en un partido oficial. Hay que ver, queridos lectores galernautas, 452 jugadores de 866 han conseguido abrazar y degustar las mieles del gol, esa sensación que debe de ser celestial, de poder marcar con la camiseta del Real Madrid. Teniendo en cuenta que los porteros no marcan, al menos, no tengo registros de que un portero blanco haya marcado gol salvo en las tandas de penaltis (que no cuentan para el cómputo de goleadores, que os veo venir), que el 52,19% de los jugadores de la historia blanca haya marcado gol me parece un dato espectacular, sobre todo teniendo en cuenta que en los primeros años de la historia del foot ball, las posiciones en el campo eran, más que estáticas, pétreas (me gustaría ver entonces a determinados sesudos analistas, je) y los defensas no osaban subir a rematar so pena de prisión permanente y sin revisar.
Pues sí, Endrick ha llegado y ha llegado para quedarse pero, a ver, vinagres, vinagrillos y vinagretes míos. Endrick tiene 18 años, el equipo está compuesto por los mejores jugadores del mundo y hay que tener mucha paciencia con él y con el cuerpo técnico, que le va a dosificar convenientemente para integrarle en el esquema habitual cuando toque, no cuando unos enteraos digan que toque, que hay mucha prisa por jubilar a jugadores de los que hace cuatro días hablábamos maravillas y darle muchos minutos a este chico. El Real Madrid no es el FC Negreilona y cuida a sus jugadores, procura no quemarlos salvo urgencia institucional y hace que su progresión sea la adecuada. Si no, pregúntenle ustedes a Vinicíus, que tardó tres años en explotar, o a Rodrygo, que tardó otro tanto, o a Valverde, por ejemplo. Paciencia, hay que hacer camino al andar con calma y sosiego.
Endrick tiene 18 años, el equipo está compuesto por los mejores jugadores del mundo y hay que tener mucha paciencia con él y con el cuerpo técnico, que le va a dosificar convenientemente para integrarle en el esquema habitual cuando toque
Lo del FC Negreilona con las inscripciones de jugadores roza lo esperpéntico. Fue curioso ver que en Barcelona se pitaba al bueno de Nico Williams por el delito de lesa humanidad de no haber fichado por el FC Negreilona presionando al Athletic Club, haciendo una huelga de hambre y rapándose el pelo como protesta reivindicativa, exigiendo a la directiva leona que le dejara marchar gratis por el bien del fútbol mundial y, a la vez, ver a Dani Olmo con una cara de pasmarote, entre cabreado como una mona y estupefacto, en la grada de Montjuic después de haber sido convocado (con un asterisco, pero convocado) esperando la gracia de Tebas para poder jugar.
Estos del FC Negreilona, como están acostumbrados a la impunidad arbitral y administrativa, no entienden por qué Olmo no ha jugado ya y no ha marcado un par de goles para solaz y disfrute de la parroquia culé. Lo mismo dicen que detrás de todo esto están los hilos de Florentino, que ayer tuvo que aguantar a su derecha, con lo bien y a gusto que estaba departiendo con Ronaldo Nazario, al ministro Puente, que, en vez de estar pendiente de que los trenes lleguen (ya no puntuales, sólo que lleguen) a Extremadura, de que los trenes de Cercanías no se colapsen cada dos por tres, de arreglar la pobre autovía de Andalucía (ayer pasé por ella y es tercermundista) o la Autovía de A Coruña, que está para recuas de burros en vez de para vehículos a motor, estaba, tan ricamente, viendo el partido de su Valladolid, que para eso el hombre fue alcalde de la ciudad pucelana.
Estos del FC Negreilona, como están acostumbrados a la impunidad arbitral y administrativa, no entienden por qué Olmo no ha jugado ya y no ha marcado un par de goles para solaz y disfrute de la parroquia culé
El partido no dio para más. Sólo el toque de atención de Carlo al vestuario en la rueda de prensa, que a mí, personalmente, me gustó. Me gustó que les dijera a los chicos que había que tener un poco de solidaridad y de honestidad con uno mismo y que, cuando estén cansados, avisen, que hay mucha gente y muy buena para jugar. Igual que no me gustó, después del partido del Mallorca, lo del cambio de pelo de Vinícius. Llamadme antiguo, que tendréis razón, pero pienso que no estaba el horno para bollos para hacer ese alarde de extravagancia, la verdad. Le coge don Santiago haciendo eso después de un medio ridículo como el que hicieron en Mallorca y le quita el peinado del broncazo que le cae. En fin, que uno tiene más años que el hilo negro, ya saben.
Ahora, como siempre, y recordando que ser del Real Madrid es lo mejor que le puede pasar a una persona en la vida, unos datos que generó el partido y ¡Hala Madrid!
Madrid y Valladolid han jugado 93 partidos de liga, con un balance de 61 partidos ganados, 18 empatados y 14 perdidos, con 198 goles a favor y 95 en contra.
En total, R. Madrid y Valladolid han jugado 120 partidos oficiales, con un balance de 81 partidos ganados, 23 empatados y 16 perdidos, con 280 goles a favor y 117 en contra.
El R. Madrid no pierde contra el Valladolid en liga desde el 15 de noviembre de 2008 (16 partidos).
Mayores goleadores del R. Madrid al Valladolid en partido oficial: Raúl (19), Di Stéfano (17), Luis Regueiro, Benzema (10), Olivares y Hugo Sánchez (8), Pahíño y Gento (7), Puskas y Joseíto (6), Santillana, Mateos y Rial (5), Pérez-Payá, Butragueño, Suker, Stielike, Ronaldo Nazario e Higuaín (4), Lecue, Hilario, Bestit II, Roque Olsen, Félix Ruiz, Sanchís, Valdano, Zamorano, Mijatovic, Hierro, Guti, Cristiano Ronaldo y Bale (3).
Di Stéfano ha marcado un póker al Valladolid en partido oficial
Raúl (2), Olivares, Luis Regueiro, Lecue, Di Stéfano, Higuaín, Bale y Benzema han marcado un hat trick o más al Valladolid en partido oficial.
El Real Madrid lleva 33 partidos oficiales sin perder jugando como local.
El Real Madrid lleva 29 partidos oficiales sin conocer la derrota.
El Real Madrid lleva 34 partidos de liga sin perder, lo que constituye la mayor racha de su historia.
VINÍCIUS: 84
RODRYGO: 54
MODRIC: 39
LUCAS VÁZQUEZ: 37
BELLINGHAM: 23
FEDE VALVERDE: 22
BRAHIM: 15
CARVAJAL: 13
MILITAO: 11
DANI CEBALLOS: 7
ARDA GULLER: 6
MENDY: 6
ALABA: 5
RÜDIGER: 4
CAMAVINGA: 2
TCHOUAMENI: 2
FRAN GARCÍA: 1
MBAPPÉ: 1
ENDRICK: 1
FEDE VALVERDE: 2
RODRYGO: 1
BRAHIM: 1
MBAPPÉ: 1
ENDRICK: 1
ASISTENTES OFICIALES:
MODRIC: 82
CARVAJAL: 57
VINÍCIUS: 59
LUCAS VÁZQUEZ: 54
RODRYGO: 38
FEDE VALVERDE: 21
BELLINGHAM: 15
BRAHIM: 11
DANI CEBALLOS: 10
ALABA: 9
MENDY: 7
NACHO: 6
CAMAVINGA: 8
FRAN GARCÍA: 7
TCHOUAMENI: 5
MILITAO: 3
RÜDIGER: 2
VINÍCIUS: 2
BELLINGHAM: 1
RODRYGO: 1
MILITAO: 1
BRAHIM: 1
VINÍCIUS: 49
MODRIC: 28
LUCAS VÁZQUEZ: 25
RODRYGO: 22
BELLINGHAM: 19
FEDE VALVERDE: 15
BRAHIM: 10
CARVAJAL: 9
MILITAO: 7
ARDA GULLER: 6
MENDY: 4
ALABA: 3
CAMAVINGA: 2
RÜDIGER: 2
TCHOUAMENI: 2
FRAN GARCÍA: 1
ENDRICK: 1
RODRYGO: 1
FEDE VALVERDE: 1
BRAHIM: 1
ENDRICK: 1
FEDE VALVERDE: 17
CARVAJAL: 29
VINÍCIUS: 29
BELLINGHAM: 7
LUCAS VÁZQUEZ: 37
RODRYGO: 26
FRAN GARCÍA: 5
ALABA: 7
DANI CEBALLOS: 4
TCHOUAMENI: 6
MODRIC: 55
CAMAVINGA: 4
MENDY: 5
MILITAO: 2
BRAHIM: 10
VINÍCIUS: 1
RODRYGO: 1
BRAHIM: 1
MILITAO: 1
VINÍCIUS: 27
RODRYGO: 17
MODRIC: 11
KROOS: 6
NACHO: 6
MILITAO: 5
FEDE VALVERDE: 7
LUCAS VÁZQUEZ: 5
ALABA: 4
MENDY: 3
CARVAJAL: 4
DANI CEBALLOS: 2
BELLINGHAM: 6
BRAHIM: 6
JOSELU: 4
RÜDIGER: 1
ARDA GÜLER: 2
FRAN GARCÍA: 1
RODRYGO: 1
FEDE VALVERDE: 2
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Buenos días, amigos. El Madrid se impuso por 3-0 al Valladolid, en un partido infumable en el primer tiempo y más animado en el segundo que estaba destinado a tener por protagonista a Mbappé, y que al final pasará a la historia por haber registrado el debut goleador de Endrick. Fue un récord: ningún jugador extranjero ha marcado en el Bernabéu siendo tan joven. El chaval es una bestia parda, como diría un clásico, con una facilidad pasmosa para armar el gatillo y un chut de una potencia sobrenatural. Marcó con un latigazo imparable con su pierna supuestamente mala, la derecha, después de prepararse un balón de Brahim, que fue el otro destacado del partido saliendo desde el banquillo y anotando también su golito.
De manera que el joven brasileño copa los contenidos y las portadas de As y Marca, con toda justicia, así como el titular de la crónica de Athos Dumas, que os invitamos a releer.
El Real Madrid jugó mal, muy mal en el primer tiempo, al trantrán podría decirse y exhibiendo una dolorosa impotencia para crear ocasiones ante el muro defensivo pucelano. La cosa preocupa razonablemente, dado que ese y no otro será el patrón de la gran mayoría de partidos esta campaña, como lo ha sido en las que la precedieron: un autobús, una táctica del murciélago (todos colgados del larguero) sublimada, un frontón. Pero decimos que el tema preocupa sólo razonablemente, porque sabemos que el Real Madrid está en pretemporada e irá cogiendo la forma física indispensable que ahora mismo se echa en falta en muchos futbolistas.
Decimos que el Real Madrid está en pretemporada y decimos bien: una mayoría de los integrantes de la plantilla ha disputado Eurocopa o Copa América, y apenas han tenido tiempo de preparación antes de ser lanzados irremisiblemente a los campos a disputar partidos oficiales. Ancelotti y Pintus tienen que rizar el rizo, hacer pretemporada mientras se van ganando esos compromisos oficiales. Para colmo de males, un nuevo parón de selecciones amenaza en el horizonte más cercano.
Hay que advertir no obstante que Ancelotti está contrariado y no lo oculta. De forma algo confusa (por una parte se nombró responsable y por otra culpó a sus estrellas de no informarle de que están cansados, cosa rara cuando es él quien debe verlo), lanzó un aviso a navegantes: tengo un banquillo estupendo y, si los rutilantes cracks no se ponen las pilas, haré uso de él.
Opinamos que debe hacerlo sin cortarse. Brahim y Endrick presentaron sendas candidaturas. Güler no brilló demasiado ayer y volvieron las dudas sobre su capacidad para jugar como centrocampista (nadie duda que es letal en la línea de ataque), pero es en todo caso un valor ineludible. Hay dos partidos en la semana que hoy principia. Rote, Carlo. Saque al equipo B en Las Palmas e incremente la competencia en el seno de la plantilla. No queremos un retorno a un galacticismo acomodaticio. Queremos el espíritu de las últimas Champions en el cuerpo de todas y cada una de nuestras estrellas.
Para Las Palmas, Courtois, Valverde y nueve más.
En el mundo cataculé brilla el sol. Han ganado sus dos partidos hasta el momento y presumen de su dupla de ataque. En Sport presumen también de lo bien que bailan juntos Lamine Yamal y Balde cuando marcan un gol. Esto nos ha extrañado un poco. Teníamos entendido que, desde que lo hizo en su momento Vinícius, bailar para celebrar un gol es una provocación intolerable. Se ve que no es el qué sino el quién, dado que a los amics de Sport no sólo no les parece mal que sus chicos bailen para exteriorizar su alegría tras marcar, sino que presumen de ello en portada.
Pasad un magnífico día.
En el vasto escenario del Santiago Bernabéu, donde a menudo las expectativas y la realidad se entrelazan en un baile eterno, se disputó un partido que prometía ser casi un hito en la historia del club: la hora del debut de Kylian Mbappé, el jugador más deseado en los últimos años por la afición blanca había llegado. El astro galo pisaba, por fin con la blanca, el césped del templo madridista.
En las horas previas al partido, las calles de Twitter Real Madrid se llenaron, para colmo, de un murmullo incesante, una sinfonía de voces exaltadas que, alegres y risueñas, proclamaban que Arda Güler sería titular. Como si de una promesa divina se tratara, el nombre de Güler resonó en cada post de X. Mbappé y Güler estaban destinados a iluminar la tarde en el Bernabéu, invocando la esperanza de un espectáculo sublime, un teatro donde los mortales tendríamos la oportunidad de vislumbrar, aunque sólo fuera por un instante, la perfección. Así son las expectativas madridistas hasta el pitido inicial.
Pero el destino, caprichoso como siempre, decidió tejer una trama bien distinta. Más o menos en el minuto 5, La Liga parecía perdida. El juego, lejos de estar cargado de la pasión que todos esperaban, fue un desfile de pases erráticos, controles imprecisos y decisiones carentes de imaginación y sentido. Mbappé parecía caminar por el campo como un filósofo desencantado. Güler, por su parte, se desvaneció entre la maraña de jugadores, permaneciendo su talento oculto tras la cortina de la mediocridad reinante. No se tiraron almohadillas al campo porque eso ya no se lleva.
Mbappé y Güler estaban destinados a iluminar la tarde en el Bernabéu, invocando la esperanza de un espectáculo sublime. Así son las expectativas madridistas hasta el pitido inicial
Las expectativas comenzaron a desmoronarse como castillos de arena frente a la marea de la realidad. Los rostros que al principio reflejaban entusiasmo fueron poco a poco transformándose en máscaras de decepción. ¿Dónde quedaba la genialidad prometida? ¿Dónde el destello de grandeza que justifique el precio de la entrada, el pago de Movistar o, simplemente, el favor en casa para poder ver el partido en el bar? ¿Acaso no marcaría Mbappé un hat-trick en cada partido? ¿Acaso somos un equipo como los demás?
¿Acaso no marcaría Mbappé un hat-trick en cada partido? ¿Acaso somos un equipo como los demás?
El tiempo avanzaba, implacable, sumiendo al estadio en un sopor colectivo, como si la monotonía del partido fuese una letanía de la que nadie podía escapar. Presos en este Hotel California particular, la bola llegaba a Mbappé, y este la devolvía, para volver a empezar. Y así la primera mitad pasó sin gloria y con pena, y el descanso llegó como un bálsamo para almas cansadas.
Fue entonces, en la segunda mitad, cuando ocurrió lo inesperado. Una falta lejana, un golpeo certero que rompió la monotonía con la precisión de un bisturí. La voluntad de poder de Nietzsche convirtió a Valverde en el Übermensch que trasciende las limitaciones humanas. Ya se lo había dicho Ancelotti: hay que chutar, demonios. La multitud estalló en un grito catártico, exorcizando todos los males acumulados hasta el momento. Quizás La Liga no estaba perdida.
Con el marcador a favor, el partido comenzó a cambiar de tono. Brahim, del que todos suponían, con desagrado, que sería el sustituto de Bellingham en el once, emergió desde el banquillo y marcó el gol de Mbappé. Usó el cuerpo, la carrera y la habilidad, todo en un instante, para colocar el dos a cero, sellando así su lugar en la narrativa de la tarde.
No fue la victoria soñada, con Güler asistiendo y Mbappé goleando. Fue algo todavía mejor. El Real Madrid, en noventa minutos, nos había vuelto a regalar un paseo en la montaña rusa de la expectativa
Finalmente, cuando el partido estaba por expirar, debutó Endrick. Recibió en la frontal, regateó como Romario y finalizó como Ronaldo Nazario, que le admiró desde el palco. Tenemos al nuevo Pelé. Mbappé, Vinícius, Rodrygo son buenos, sí, pero este es mejor. El próximo partido será titular y marcará un hat-trick. La Liga está ganada. Y la Champions. No fue la victoria soñada, con Güler asistiendo y Mbappé goleando. Fue algo todavía mejor. El Real Madrid, en noventa minutos, nos había vuelto a regalar un paseo en la montaña rusa de la expectativa. Endrick, bienvenido al Real Madrid.
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La imagen del estreno en el Bernabéu iba a ser la del gol de Endrick, primero de los tres mil que marcará en el Madrid. Había otra; juntar a Arda, Brahim y el propio Endrick y titularla ‘El despertador del Madrid’.
Pues fueron ellos los que amarraron el partido y les dijeron a Los Tres de Arriba que así ni hablar. Pero no: la foto fue la de Florentino con Kimberly Kardashian, Kim en los ambientes. Socialité y modelo. ¡Toma ya!
Resulta que pasó esta semana por Valdebebas City, se retrató hasta con Pintus y terminó su gira en el estadio, lo cual tuvo mucho mérito: 35 grados a la sombra la acompañaban. Y una mujer así sólo suda por algo muy grande, lo sabré yo. ¡Qué potencia de foto y de acompañante, Florentino!
No soy experto en la materia, pero se cuentan por millones las personas que la han visto y algunos la tienen hasta de sonido en el móvil, fíjense. El Madrid siempre da espectáculo.
La juerga la acabó su hijo, no sé si único o tiene compañía, pues fue uno de los chavales que salieron al campo con los jugadores. Una familia muy madridista y la mar de interesante. Kim tiene posibles para dar un préstamo al club, quizá por Haaland, o incluso presentarse a las elecciones a la presidencia, pues se le calcula un patrimonio neto de 1,7 miles de millones de dólares, según la revista Forbes, poca coña. Lo que no sé si es socia y, por tanto, si su antigüedad lo permitiría. Preguntaré.
La imagen del estreno en el Bernabéu iba a ser la del gol de Endrick. Pero no: la foto fue la de Florentino con Kimberly Kardashian, Kim en los ambientes. Socialité y modelo. ¡Toma ya!
Una pena que Kim no naciera culé: podría comprase el club con Laporta dentro y hacerlo nuevo. ¿Que tenemos problemas de inscripción, dice usted? ¿Por la Liga? Pues me la compro con Tebas dentro. Sería magnífico.
Una lástima, sí, pues su nombre permite la catalanización inmediata. Kim es diminutivo de Joaquín, Joaquim. En realidad con Q, Quim. Quim Torra, aquel hombre. Pero igual da con K, claro. Pasaría a llamarse Kimeta, la Quimeta de toda la vida.
La tieta Quimeta, la yaya Paquita, todo eso. Paquita se llama, entre otras, la hermana del gran Pep Guardiola, catalanizada como Francesca, como es menester. Juro que en mis muchos años de militancia catalana, desde el día que nací, casualmente, jamás en mi vida conocí a una tía que atendiera por Francesca, a lo sumo Francina. Pero bueno…
El palco del Madrid, ya saben. Un espacio tremendo donde se hacen negocios, se liga y mil cosas más. Muy integrador, pues también estuvo otro grande, Óscar Puente. No tanto en calidad de ministro sino de hincha del Pucela.
Tipo cuidadoso y previsor, sus labores le trajeron a Madrid hace unos días. Siendo agosto, lo normal era irse a Pucela el finde, que se está fresquito. Uno de sus asesores le aconsejó no moverse. “Se acaba agosto, las carreteras están muy llenas y como vengas en tren llegas a la prórroga”. Alguien explicó al asesor que prórroga no habría, pero dio igual, lo importante era el mensaje. Puente no corrió riesgo alguno y enfiló Concha Espina una hora antes del partido. Bien.
Me ha dado por la crónica social, la deportiva me aburre. Sí, vale. El Madrid no ha arrancado brillante, lo cual es buenísimo para el campeonato. Imagínense que le hubiera metido otros tres al Mallorca…
No, no. Esto es lo bonito. El Barça, arrasando, en su caso un doble 2-1 es arrasar, y del Atleti ni les cuento: 3-0 al Girona y el campo cayéndose cuando apareció Gallagher, último fichaje.
Está bien así. Es lo que necesita el campeonato. Si es inevitable que lo gane otra vez el Madrid, que no sea en enero. Kardashian difícilmente volvería. Si acaso en semis de la Copa de Europa. Y su presencia es como el lema de la Real Academia Española: limpia, fija y da esplendor. Ah, un abrazo a Bellingham y otro a Camavinga, ¿verdad?
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Arbitró Víctor García Verdura del colegio catalán. En el VAR estuvo Quintero González.
Arbitraje aplicado y diligente del catalán. No hubo jugadas polémicas y se agradece que dejó jugar y permitió los contactos para que hubiese ritmo en el partido.
Solo enseñó dos amarillas. Una a los visitantes a Marcos André por protestar en el 27' y otra a los locales a Güler por una entrada por detrás a Luís Pérez en el 51'. También pudo verla Tchouaméni por un pisotón en el muslo a Marcos André en la primera mitad.
García Verdura, CORRECTO.
Tarde ilusionante en el Bernabéu, con el debut de Kylian Mbappé con la zamarra blanca en su nuevo club. Javier Tebas se había encargado previamente de bajar un tanto el soufflé, al colocar en un horario mortífero (las 5 de la tarde un 25 de agosto en Madrid, algo insólito en los muchos años de socio de quien les narra). Bendita cubierta retráctil, aunque el pecado ya había sido cometido, al convocar a las huestes merengues en un horario que constituía un verdadero dislate, con 40 grados en la calle y con la paella dominical aún sin digerir convenientemente.
Carlo Ancelotti, hora y media antes de iniciarse el encuentro, nos daba la alegría de la titularidad de nuestro turco de las 1000 y 1 noches, Arda Güler, quien sabe si para pergeñar un 4-3-3 clásico o un más que posible 4-2-3-1 con el doble pivote Valverde-Tchouaméni. También salió en el once titular el canterano Fran García para suplir la ausencia del sancionado Mendy.
Enfrente, el Valladolid del amigo Nazario, equipo recién ascendido y con 3 puntos en la tabla, tras haber ganado en la jornada inaugural a otro ascendido, el Espanyol. El técnico Paulo Pezzolano regresaba 17 meses después al escenario donde había sido barrido 6-0 por el Madrid de Benzema, del que se recordaba su fabuloso hat trick en 7 minutos de juego.
Comenzó todo a ritmo diesel, acordes con el bochorno estival, aunque gracias a la cubierta, aparentemente la temperatura es 8 grados centígrados inferior a la del exterior. Ya se vislumbraba claramente el 4-2-3-1, con Güler de media punta centrado, justo a las espaldas de Mbappé. La banda izquierda estaba más despoblada que en anteriores encuentros, por la ausencia de Jude Bellingham. Los pucelanos se defendían como podían con un 5-4-1 de manual.
Mbappé avisó con un difícil zurdazo, sin dejar botar el balón, para poner a prueba al meta estonio Hein, en el minuto 9. Rodrygo y Arda comenzaban a incordiar por la banda derecha del ataque blanco. Vini apenas apareció en el primer cuarto de hora, pese al vistoso peinado que estrenaba, con bigudíes de tonos plateados.
Primer susto blanquivioleta - vinotinto esta vez - con un tiro de Machís que desvió a córner Rüdiger. El partido transcurría a cámara lenta y con poco peligro en ambas áreas. El Madrid tiene que armarse de paciencia ya que este es el clásico escenario de tantos y tantos encuentros como local. Aunque algo de velocidad no viene nunca mal para tratar de abrir la lata visitante. Mientras tanto, Mbappé estaba permanentemente vigilado por dos de los centrales vallisoletanos, por lo que sus compañeros apenas conectaban con él.
Entre bostezos transcurrían los minutos, el equipo local caminaba lento y sin ideas, muy plano. Apenas destacaba el poderío de Valverde en las recuperaciones. Pausa refresco necesaria, y el Bernabéu, lleno hasta los topes, seguía cantando y animando sin que afloraran los nervios. Lo cierto es que todo lo visto en la primera media hora había sido prescindible.
Apenas la ocasión de Mbappé y un par de tiros lejanos de Tchouaméni y de Valverde. Poca pólvora que propició los primeros silbidos del respetable. El equipo pedía a gritos mayor velocidad y mejor circulación de balón en los tres cuartos de la cancha. Lo cierto es que el Valladolid no sufría nada para despachar a gusto cada tentativa de incursión blanca.
Las estadísticas al descanso hablaban por sí solas. Dominio estéril (70-30 en posesión), tan solo un tiro a puerta (4 fuera) y 3 córners intrascendentes. Y todo ello, con un equipo que había cambiado claramente su dibujo a un 4-2-4 inoperante en ataque. Sin duda, había que meter otra marcha o quizás algún revulsivo en forma de Modric o de Brahim Díaz. Desde luego que el primer tiempo no quedará en la retina de ningún aficionado, pese a haber sido los primeros minutos del delantero francés de Bondy en nueva morada.
Pezzolano había tomado nota de su naufragio anterior en el coliseo blanco. Sin cambios, comenzó la segunda mitad. Arda desperezó al público con dos incursiones por la derecha. Por la izquierda nada de nada, pese a que Fran adelantaba su posición a la de interior.
Por fin, en tiro libre, Valverde logró el 1-0, en el minuto 50. Como ante el Atalanta en la Supercopa de Europa, rompió el 0-0 inicial, esta vez con una pequeña ayuda de un toque contrario. Sin haber hecho grandes méritos para ello, el Madrid se ponía en cabeza y comenzaba un nuevo partido. Los de Pucela tenían por fin que tratar de arriesgar algo y los espacios para las flechas blancas se iban a multiplicar.
Courtois tapó una intentona de Meseguer, un día más en la oficina, pocas intervenciones, pero acertadas. Se mascaba que habría más goles merengues por la mayor movilidad de los de Carletto. Militao se deshizo de media docena de camisetas color Ribera del Duero para servir a Güler, que forzó un nuevo saque de esquina. Pero Raúl Moro metió el susto tras una buena jugada de Juric. El Madrid seguía sin mostrar una superioridad que, a priori, parecía aplastante.
El caso es que casi todos los madridistas trataban de que Mbappé se estrenara en el Bernabéu, pero no le dejaban balones claros o con una cierta superioridad. Vini seguía desaparecido, ya transcurrido el minuto 65. Rodrygo, tras una delicatessen, no culminó una asistencia que parecía franca para Vinicius. Güler sacaba el cañón a pasear, pero se lucía de nuevo el arquero estonio, para completar la historia clásica de los guardametas que aparecen por Concha Espina. A estas alturas, ya llevaba Hein 6 paradas.
Cambió Ancelotti a Rodrygo, que había sido de los mejores y a Arda – qué pedazo de jugador – y entraron los previsibles Modric y brahim. El caso es que, pese a la superioridad local, el partido seguía sin estar cerrado.
El Madrid no mostraba demasiada ambición para ampliar el tanteador. Mientras el Valladolid, tímidamente, se acercaba al área blanca. Apareció por fin Vinicius con una maravilla de jugada, con caño incluido, y con un gran pase, pero no logró Kylian superar a Hein. El dibujo ya era un más simétrico 4-4-2 pero el tanto de la tranquilidad no llegaba.
En una tarde de estrenos, llegó el turno de Endrick en el minuto 86, Endrick se colocó de nueve, en sustitución de Mbappé, y Ceballos entró por Vinicius. Un minuto después, Brahim, por la izquierda huérfana de Vini y de Mbappé, lograba batir al buen portero pucelano con un caviar de los suyos, marcado con la zurda. 2-0 y ya estaba clara la victoria.
Hasta Endrick pudo inaugurar su casillero en su primer balón en partido oficial. Pero acabó inaugurándolo, vaya que sí. Tras una cabalgada magistral de Brahim, el joven paulista quebró con su pierna izquierda, y disparó con su teórica pierna mala, la derecha. Fue un cañonazo en toda regla que supuso el claro 3-0 final.
En la tarde del estreno de Mbappé, paradójicamente, y en tan solo 3 minutos, marcó su primer golazo el imberbe Endrick. Puso una bella guinda a un partido bastante insulso, en el que el Madrid de embolsó 3 puntos con los que contábamos todos los aficionados del mundo.
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Courtois: NOTABLE. Hizo el milagro nuestro de cada día.
Carvajal: APROBADO. Cogiendo la forma.
Fran García: APROBADO. Discreto.
Rüdiger: APROBADO. Sin problemas.
Militao: NOTABLE. Gran pase largo en el gol de Brahim.
Tchouaméni: APROBADO. En pretemporada.
Valverde: SOBRESALIENTE. Homérico en ataque y defensa. Goleador.
Güler: APROBADO. Jugó bastante bien 20 minutos como delantero. No sabemos si es lo que le pidió Ancelotti, pero no es lo que le pedía el partido.
Rodrygo: APROBADO. Voluntarioso.
Vinicius: APROBADO. Le salva una gran jugada que marró Mbappé. Ese pelo no sienta bien a su juego.
Mbappé: APROBADO. Grandes detalles de clase pero fallón de cara al gol.
Brahim: NOTABLE. Enorme gol.
Modric: APROBADO. Discreta aportación.
Ceballos: APROBADO. Buena aportación en sus escasos minutos.
Endrick: NOTABLE. Golazo en su debut.
Ancelotti: APROBADO. Le cuesta dar con fórmulas para atacar defensas cerradas. Costarán los automatismos con Mbappé.
El FC Barcelona, faltaría más, está legitimado para invitar a su estadio provisional a quien estime oportuno, y quien estime oportuno está también en su perfecto derecho de acudir. Los demás, por nuestra parte, estamos en nuestro perfecto derecho también de preguntarnos cómo puede ser que determinadas personas de prestigio en sus campos acepten la invitación cuando todo el mundo sabe (¿o acaso el problema es que no lo sabe?) que el Barcelona ha corrompido el fútbol español hasta el tuétano durante las últimas tres décadas, protagonizando escándalos sin numero ni castigo, entre los que destaca el de comprarse la cúpula arbitral del campeonato, en una "corrupción sistémica" (como lo llama el juez instructor del caso) que probablemente no tiene precedentes en toda la historia del deporte mundial.
Primero fueron los Rolling Stones, cuya presencia en el palco blaugrana podía entenderse con reparos a través del acuerdo de patrocinio del club cliente de Negreira con Spotify. La cosa salió regulera porque Mick Jagger se puso a aplaudir el golazo de su compatriota Jude Bellingham con el que el Madrid empató el partido, y no se le vio muy disgustado cuando el propio Bellingham hizo subir al marcador el gol de la victoria blanca.
Ahora, para mí consternación, el que ha decidido aceptar la invitación, no sé si asimismo como parte de algún otro acuerdo comercial, ha sido el actor inglés Hugh Grant, cuya carrera admiro más por lo bien que me cae y su falta de pretensiones que por sus inexistentes dotes dramáticas, que tampoco él presume de tener. Está en algunas de mis películas británicas favoritas de los últimos lustros, lo que le convierte instantáneamente en un tipo al que se quiere (¿se quería?).
Ver a Hugh Grant posando con la camiseta del club cliente de Negreira es un varapalo de muy difícil digestión. You too, Hugh, my son? Se ve que el protagonista de Notting Hill y Love Actually, entre otras muchas, no llegó a captar del todo el concepto de granuja cuando interpretó la estimable Small Time Crooks a las órdenes del incombustible Woody Allen, y en consecuencia no se ha percatado de que las únicas diferencias entre las directivas del Barça actual (y pretérito) y los personajes de The Gentlemen son meramente superficiales.
Yo tengo la esperanza de que Hugh, de natural despistado, o al menos esa es la idea de la persona que uno se hace a través de sus papeles, no se haya enterado de lo de Negreira. En una mítica escena de Cuatro Bodas y un Funeral, se encuentra con un viejo compañero del colegio, con el que sostiene este diálogo sempiterno.
-¿Sigues con aquella novia de entonces?
-No, ya no es mi novia.
-Ah, menos mal. Se la tiraban todos los de la pandilla.
-(...) Ahora es mi mujer.
No pierdo la esperanza de que este desliz de ahora se trate de un acto de inocente torpeza como aquel, y que puesto al tanto de la realidad del Barça Hugh ensayaria uno de sus carismáticos gestos de "Tierra, trágame" y, mirando para otro lado, sin saber dónde meterse, musitaría uno de sus legendarios:
-Right... Right...
El Inglés que Subió una Colina pero Bajó una Montaña ha ascendido ahora a lo que él cree un simple montículo promocional. Vamos a ver cuánto tarda en bajar de esa desproporcionada montaña de mierda.
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1- Sistema de juego y once probable
Segunda jornada de Liga y el Real Madrid disputa su primer encuentro en el Santiago Bernabéu. El rival es un Real Valladolid que fue uno de los cuatro conjuntos que consiguió la victoria en el estreno de la competición. Los de Pucela son uno de los equipos ascendidos y que ha mantenido su columna vertebral añadiendo algunos fichajes como Latasa y Mario Martín procedentes del Real Madrid, el suizo Comert y el estonio Hein desde el Arsenal. Como bajas para la visita a Madrid solo cuenta con Anuar que está lesionado. No se esperan muchos cambios respecto al equipo que venció el pasado fin de semana al RCD Espanyol en el José Zorrilla y el once en un esquema de 4-3-3 podría ser el siguiente: Hein en portería; Luis Pérez y Rosa en los laterales; Javi Sánchez y Boyomo centrales; Comert como pivote, Amallah y Meseguer de interiores; Raúl Moro a la izquierda, Amath a la derecha; Sylla en punta.
2- Presión
Pezzolano, entrenador uruguayo, realizó en Segunda división una gran apuesta con la presión alta que también repitió ante el cuadro periquito. En otros instantes y ante rivales de más entidad opta por colocar en bloque medio al equipo. Es lo que se espera en el Santiago Bernabéu. La presión en campo rival se da con situaciones concretas en las que se pretende ahogar la salida del cuero, buscar el 2vs1 en banda y robar bastante arriba para generar peligro. También hay que tener en cuenta el estado físico para realizar estos esfuerzos a estas alturas del curso. Lo normal durante la mayoría de los minutos será ver a un cuadro pucelano replegado pero muy compacto, juntando líneas, tapando espacios y siendo solidario en cobertura y ayudas. Una de las grietas que puede aprovechar el cuadro de Ancelotti es ese repliegue si no es rápido y ordenado. Los vallisoletanos sufren con metros por detrás y a la espalda de los medios.
3- Salida de balón
Javi Sánchez es un canterano de La Fábrica con buen pie para iniciar el juego y una de las armas de Pezzolano en este aspecto. Al técnico le gusta la idea de sacar el balón por abajo con limpieza. La primera que conexión que se busca es con el centro del campo y principalmente con los interiores, ya que el pivote Comert, es un jugador que ha sido central en muchos tramos de su carrera y su labor es más de quite y contención. La zona derecha defensiva pucelana es más floja en este aspecto y si el Real Madrid se decide a presionar, es la parte en la que se puede conseguir algún rédito en forma de robo de balón en las inmediaciones del área de Hein. La opción de balones largos puede ser una opción para que pelee Sylla con su fuerza, corpulencia y velocidad con los centrales merengues. Al Real Valladolid en su juego de posición le gusta la idea de progresar teniendo el cuero, asociando a jugadores en el mediocampo o en tres cuartos con los futbolistas de más calidad, pero frente al Real Madrid no le será sencillo cumplir este plan.
4- Apartado defensivo
El año pasado en la categoría de plata existía una diferencia muy significativa en el aspecto defensivo entre el Real Valladolid en el José Zorrilla y lejos de su feudo. En casa se mostraron más sólidos y fuertes atrás que cuando deben viajar a domicilio. El resultado fue que encajaron el doble de tantos, 12 en Pucela y 24 en la carretera. Un aspecto positivo es que la línea defensiva no ha cambiado y los cuatro de atrás se conocen y se compenetran al haber coincidido todo el curso pasado. En portería sí hay una cara nueva con Hein que gustó en su estreno en Primera. Los laterales son buenos tácticamente y son correosos. Además, reciben ayudas de sus hombres por delante que los apoyan buscando el dos contra uno. Los centrales se complementan con un Boyomo más fuerte y físico y Javi Sánchez que es más de colocación y anticipación. Ambos, además, son solventes por arriba. Contarán, además, con la inestimable ayuda de Comert que en muchos momentos se meterá como tercer central para cerrar huecos en la zona de la medialuna. Una de las alternativas merengues para crear peligro es jugar entre líneas y sacar de zona a alguno de los centrales para crear espacios en la zaga.
5- Poderío ofensivo
Atacantes dinámicos, rápidos, directos y verticales pueblan la plantilla del Real Valladolid. Por bandas tienen desborde y velocidad con Raúl Moro y Amath. Iván Sánchez es un jugador en tres cuartos con visión y calidad, Sylla es potente y veloz al espacio y la llegada de Latasa les da muchas alternativas en el juego aéreo. El cuadro vallisoletano es un equipo al que le cuesta marcar como demostró en Segunda división y para acertar de cara a puerta debe generar bastantes ocasiones para materializar alguna de ellas. El aspecto positivo es que sumaba puntos con poco gol, algo que deberá repetir o si acaso mejorar para cumplir el objetivo de la salvación. Ante el Real Madrid se espera un equipo que busque contragolpes rápidos, de pocos toques, para aprovechar así los espacios que pueda dejar el Real Madrid en caso de no tener repliegues rápidos.
6- Estilo de juego
Pezzolano cuando fue preguntado por su estilo declaró que “es un modelo que va variando, un híbrido porque tenemos características de jugadores diferentes, lo que hacemos es amoldarnos mucho a los jugadores que tenemos”. Su modelo es “un juego de posición, lo hice en todos lados. Buscando superioridades, avanzando todos juntos, siempre buscando el hombre libre, tratando de llegar a ciertos lugares del campo que es difícil de marcar y buscar finalizar muchas jugadas. Y siendo muy agresivos sobre pérdidas”. Pero también admite que en Segunda división era muy complicado llevarlo a cabo y que de haberlo hecho muy probablemente no habrían ascendido. Apostó por ser práctico que es lo que necesitaba el equipo en esa categoría dejando de lado la vistosidad. Si conseguía los jugadores necesarios trataría de hacer ese juego en Primera como ha hecho en sus otros siete años como técnico. El Real Valladolid es un equipo trabajado, con los conceptos tácticos muy claros y con una organización muy pulcra en el terreno de juego. No es un conjunto anárquico ni que se descosa con facilidad y es uno de los grandes rasgos de los equipos que llegan desde la categoría de plata del fútbol español.
7- Hombre clave
Raúl Moro con su tanto fue el autor de la victoria la pasada jornada contra el Espanyol y, además, es el futbolista de más desequilibrio y calidad en la zona atacante. Diestro, juega escorado en la banda izquierda, para en diagonales buscar el disparo y la asociación en las inmediaciones del área. Ágil y rápido, es desequilibrante y tiene muy buen regate. Un jugador a vigilar que también es capaz de asistir, poner centros o realizar el pase de la muerte a la zona del punto de penalti. Comprado a la Lazio definitivamente este verano por el Real Valladolid, el pasado curso en Segunda ya apuntó cosas interesantes, aunque sus cifras fuesen discretas con dos tantos y cuatro asistencias.
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Buenos días, amigos. ¿Hay realmente un fuera de juego semiautomático en la liga española, como nos han contado? Caso de haberlo, ¿se aplica siempre, o se desactiva a conveniencia cuando el equipo que protagoniza la jugada polémica es el equipo cliente de Negreira? Hay otras muchas preguntas inquietantes respecto al descalzaperros impresentable que es la liga de Javier Tebas, pero de momento, para abrir fuego, bastante tenemos con estas.
Con empate a cero en el marcador del partido que ayer disputaron en Montjuic Barcelona y Athletic Club, se produce una falta lateral a favor del equipo cliente de Negreira. Se bota la falta. Cuando el balón llega al área, Lewandowski está en manifiesto fuera de juego, cosa que no sabemos precisamente gracias a la retransmisión del ínclito Óscar Lago, sino que como siempre nos enteramos después por medio de las imágenes de estraperlo que circulan por Twitter, y que inevitablemente Tebas tarda un rato en censurar. Ya querría él impedir que salieran a la luz, ni siquiera por unos minutos.
Lewandowski no toca el balón, pero en una jugada idéntica se anuló un gol al Madrid el año pasado, en un derbi, por un fuera de juego de Rüdiger como el que aquí protagoniza el polaco. La pelota sale rechazada, Lamine Yamal la recoge, chuta y marca. El gol sube el marcador. Gracias a las redes sociales sabemos del offside de Lewandowski, pero el espectador que no use X (es decir, Twitter) no se entera de nada. Pero esto, siendo gravísimo, es lo de menos.
Lo grave es que sea pertinente hacerse la siguiente pregunta: ¿se entera el árbitro que está en el VAR, o se queda como el espectador? Considerando que es la misma empresa la que distribuye las imágenes a unos y otros, y que dicha empresa está dirigida por un tipo que es miembro del consejo de administración de una filial del Barça, la pregunta no puede ser más pertinente, y ahora mismo sopla en el viento, como las que se hacía Bob Dylan.
Ni rastro del fuera de juego semiautomático. Ni rastro de una repetición decente (fuera de las imágenes de estraperlo). El gol sube al marcador y el equipo cliente de Negreira gana 2-1.
Esta liga va a costar muchísimo. Esta liga va a estar muy jodida. Va a ser casi imposible. Tebas y sus aliados (que ahora incluyen a la Federación, con sus árbitros herederos de Negreira dentro) están decididos a mostrar al planeta la competitividad de la liga española, que a un Real Madrid plagado de estrellas le cuesta Dios y ayuda ganar. Se procurará que la liga llegue igualada hasta las últimas jornadas. Y, si se da el caso, una vez llegados a esas últimas jornadas, ¿por qué no rematar la faena dando el golpe maestro en las mismas?
La prensa local cuenta la victoria con fanfarrias y sin ninguna mención a este escandaloso asunto, como era de prever. Ya ganaron al Valencia con ayudas y tampoco contaron nada. La podredumbre de la competición no es asunto que interese a los medios cataculés. Qué coincidencia: tampoco es asunto que interese a los medios deportivos madrileños.
Lo que sí menciona Sport es el hecho de que Dani Olmo no jugó, por la sencilla razón de que el caos financiero en que está sumido el Barça impide inscribirlo. Cuentan que el jugador está que echa chispas. Pero, chaval, ¿es que no sabías dónde venías?
La no-inscripción de Olmo ha producido manifestaciones de una España (sí, España, Españísima diríamos) de charanga, pandereta y asteriscos. Con un asterisco aparecía el nombre del futbolista en la lista oficial de convocados del Barça. "Pendiente de inscripción", rezaba abajo, en pequeñito, la repuesta a la llamada.
Sí, amigos, es un Barça de asteriscos. Es una liga de asteriscos. En el fuera de juego semiautomático, por ejemplo, hay un asterisco bien gordo: "Aplíquese con flexibilidad y a criterio personal de realizador y árbitro cuando el protagonista de la jugada sea el Barça".
As y Marca, como anunciábamos, pasan de esto. Ponen a cambio el acento en el debut chamartinesco de Kylian Mbappé, que se producirá esta tarde a las 17 ante el Valladolid. Esperamos que tanto Kylian como sus compañeros sean conscientes de que esta no es una competición normal. Esperemos que Kylian y sus compañeros sepan que esto es una guerra donde el rival (amplio concepto que abarca LFP, RFEF, CTA, MediaPro, VAR y la práctica totalidad del resto de clubes implicados, con especial mención para Barça y su aliado el Atlético de Madrid) juegan con las cartas marcadas. La concentración, el esfuerzo y la responsabilidad deben estar a la altura de la magnitud del reto.
Pasad un buen día.