“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. Está frase apócrifamente atribuida al legendario Groucho Marx —aunque su autoría real habría que otorgársela a un periódico de Nueva Zelanda llamado Legal Times, que la publicó en el año 1873— podría aplicarse totalmente al Atlético de Madrid, el conocido como “equipo del pueblo”.
Los rojiblancos son especialistas en quedarse con la carta que más les conviene según el momento en el que se encuentren.
Este verano, sin ir más lejos, en apenas treinta días de calor estival se han gastado sin rubor alguno más de 180 millones de euros y la cuenta de gastos aún no está cerrada.
Los rojiblancos son especialistas en quedarse con la carta que más les conviene según el momento en el que se encuentren
Al Metropolitano han llegado de una tacada Julián Alvárez, procedente del Manchester City, por la friolera de 75 millones de euros; Conor Gallagher, que ha llegado desde el Chelsea, por 42 millones; Robin Le Normand, desde la Real Sociedad, por 34,5 millones; Sorloth, el pichichi de la Liga, por 32 millones y, además, se ha hecho con las cesiones de Musso, procedente del Atalanta (les ha costado 1,5 millones, según la web especializada Transfermarkt) y han vuelto a trabajar para el FC Barcelona de las palancas de Laporta al acoger cedido y asumir la ficha de Clément Lenglet, y de esta forma ayudar a su hermano de la Ciudad Condal a inscribir sus últimos fichajes al liberar masa salarial.
En total, se han gastado 185 millones de euros. Un desembolso digno de los más altos estándares de la Premier League. Solo un habitual en el gasto como es el Chelsea, 261 millones este verano, y el Brighton & Hove Albion, que ha invertido 231 millones, se han gastado más que los rojiblancos. Ver para creer… o no.
El caso es que ya viene de lejos la relación del Atleti por un lado con el dinero y por otro con el discurso de equipo humilde y alejado del glamour y poderío económico que su propaganda oficiosa siempre endosa al Real Madrid. El Cholo Simeone es, desde hace ya muchas temporadas, el entrenador mejor pagado del mundo. Muy por encima de técnicos con un palmarés espectacular como Carlo Ancelotti o el mismísimo Pep Guardiola.
El Atleti ha gastado sin pudor para reforzar su plantel y ahora habrá que esperar que asuman su rol y no nos vendan que de, lunes a jueves, son un grande capaz de gastarse casi 30.000 millones de las antiguas pesetas en apenas un mes y, de viernes a domingo, el equipo del pueblo que vive de las rifas de jamón en el descanso
El sueldo de Simeone no está en consonancia con el rendimiento deportivo del club al que entrena. Los rojiblancos llevan cuatro años en blanco, sin sumar título alguno, e incluso en la temporada pasada quedaron por detrás del Girona en la clasificación final. Han encadenado temporadas en las que no han pasado de la fase de grupos de la Champions, pero eso en el Atlético de Madrid y su arriscada afición siempre ha dado igual: su título era y es ganar al Madrid, y eso, a veces, lo han conseguido, aunque no sirva para nada.
Lo cierto es que este Atleti echado al monte del gasto descomunal para intentar competir (totalmente lógico, legítimo y hasta esperado e imprescindible) ha vivido durante mucho tiempo el discurso de equipo humilde, del pueblo, en contraposición a su poderoso vecino, al que se le caían los millones casi por existir, y esa realidad paralela que vive su afición les ha bastado para justificar año tras año sus más que mediocres temporadas, a pesar de contar con futbolistas en su plantel como Joao Félix, por el que pagaron 120 millones de euros y pusieron mucho tiempo por delante de Vinícius (por el que el Madrid abonó ‘solo’ 40); Griezmann, De Paul, Oblak y tantos otros que no jugaron nunca gratis en el Atleti, a pesar de lo que pudiera parecer.
Lo cierto es que el Atlético esta temporada se ha quitado la careta. Ha gastado sin pudor para reforzar su plantel y ahora habrá que esperar que asuman su rol, sus responsabilidades y no nos vendan que, de lunes a jueves, son un grande capaz de gastarse casi 30.000 millones de las antiguas pesetas en apenas un mes y, de viernes a domingo, el equipo del pueblo que vive de las rifas de jamón en el descanso.
Pero claro, hablamos del Atlético de Madrid y seguramente no tarden en desempolvar a Groucho Marx y sacarse de la chistera un nuevo principio que justifique su día a día en el mundo del fútbol. Estamos atento a la próxima ‘grouchada’.
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Mientras Ancelotti halla la piedra filosofal del equilibrio y va desapareciendo el nombre de Kroos del pensamiento y las redes durante los partidos del Madrid, pueden agarrarse al incandescente clavo del pasado. Y es que el italiano ya consiguió solucionar una situación semejante. Fue durante el primer año de su primera etapa, y la jugada maestra se tradujo en una reconversión de un jugador que, además, se encontraba más fuera que dentro del club…
Temporada 13/14. Los años que vivimos peligrosamente con Mourinho habían llegado a su fin y el equipo blanco había fiado su banquillo a un pacificador experimentado y coleccionista de títulos: Carletto. Al tiempo, Higuaín, Callejón y Albiol salieron en pack con destino Nápoles; Özil, que hasta entonces marcaba la pauta en la mediapunta, puso rumbo al Arsenal; y Kaká, que no llegó a cuajar en el Bernabéu, retornaba a Milán. A cambio, el italiano contaría con las altas de Carvajal, recuperado del máster en Alemania, Isco, Illarramendi, Jesé (subido del filial) y, ante todo y sobre todo, Gareth Bale, fichaje de relumbrón que vendría a completar una delantera de época junto a Cristiano Ronaldo y Benzema.
Sólo habría que encajar las piezas… porque en la plantilla también estaba Ángel Di María, que había rendido siempre de manera ejemplar. A priori no cabían todos, por lo que Ancelotti comenzó apostando por un 4-2-3-1 en el que Xabi Alonso y Modric guiaban la medular y Cristiano, Isco y Bale le guardaban las espaldas a Benzema. Pero la máquina no funcionaba: el Madrid tendía a romperse, no encontraba continuidad en su juego y carecía de equilibrio. El concepto mágico. Además, el banquillo no le sentaba nada bien a Di María, hasta el punto de plantearse en noviembre su salida.
¿Planteará este año Ancelotti una nueva solución creativa para que el encaje de Mbappé termine siendo perfecto?
Si el Madrid quería optar a títulos, tendría que convertirse en un equipo sólido y fiable, además de tener el vestuario unido y comprometido. Así que Carletto tiró de sentido común (si Isco no le aportaba el esfuerzo defensivo necesario, tendría que salir del once) y acudió a su chistera: cambio de sistema y colocó al argentino en una posición hasta entonces desconocida para él. Así, apostó por el 4-3-3 que le permitía contar con la aplastante BBC e hizo recular a Di María hasta el puesto de volante izquierdo para acompañar a Xabi y Modric.
Al principio la jugada podría resultar extraña, pero era una obra maestra: gracias a sus condiciones, Di María cubría las espaldas al siempre despistado Marcelo, apoyaba en el centro con su toque y visión de juego, y llegaba desde atrás, sorprendiendo, tras las internadas de Cristiano.
Funcionó. Ese año, como recordarán, el Madrid conquistó la Décima y la Copa del Rey, y Di María fue el máximo asistente, con 18 pases de gol (Bale terminó con 13, CR7 sumó 11 y Benzema, 10).
¿Planteará este año Ancelotti una nueva solución creativa para que el encaje de Mbappé termine siendo perfecto?
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Buenos días, amigos. Esta noche juega el Real Madrid contra la UD Las Palmas en el Insular. García Pimienta ya no entrena al conjunto de Gran Canaria, sino Luis Carrión. Qué supone este cambio y cómo juega el rival blanco podéis saberlo leyendo la previa de Alberto Cosín.
En este encuentro se centra As, concretamente en un futbolista del Madrid: Mbappé.
«Esperando a Mbappé» titulan. As le mete prisa a Kylian para que marque en Liga: «El Madrid visita Las Palmas con el foco puesto en el primer gol liguero del fenómeno francés». Es que a quién se le ocurre no haber anotado ya al menos 24 goles, que ya estamos en agosto y llevamos dos jornadas de campeonato tebano y todos sabemos que el gol de la Supercopa de Europa no sirvió para nada, salvo para ayudar a ganarla, pero eso son minucias.
Ya de paso le dan un toque a Vini, con quien también se impacientan por no haberse estrenado aún en lo meter (goles) esta Liga.
Nótese la afición que tiene la prensa madrileña con lo de «el foco». ¿Recordéis aquella vomitiva portada de Marca contra Vinícius, a quien ponía en el foco, tras la cual un grupo de neonazis del Atleti colgaron un muñeco del jugador del Madrid de un puente?
Ayer también se conoció que el juez Aguirre ha decidido investigar (antigua imputación) a Ana Paula Rufas, pareja de Negreira a la que la Guardia Civil encontró 3 milloncejos de euros sin justificar en sus cuentas. Dinero ingresado desde 1992 a 2023. Aquí conviene recordar que el primer Tenerife fue en 1992. Seguro que fue casualidad, ¿verdad?
La noticia de los 3 millones ya la sabíamos, la novedad es la imputación. Llama la atención que hasta hace bien poco no se hubiera encontrado esta cantidad. Estaba en las cuentas de la pareja del vicepresidente de los árbitros, el cliente del Barça, tampoco era un sitio muy complicado en el cual mirar, la pasta no estaba escondida en una piña debajo del mar. Y no se tarda más de un año y comprobar unos movimientos bancarios. Más cosas raras.
De facto, esto supone que la instrucción se prolongue otros seis meses más para que se investigue el origen de estos dineros de Rufas y se analice el resto de la información aportada por la Benemérita. Lo de ir alargando los procesos no es buena señal, porque al final, cuando pasa mucho tiempo, la solución suele ser: a estas alturas, ya no tiene sentido condenar al club por nada.
Llama la atención que la pareja de Negreira vaya a ser investigada por blanqueo de capitales, porque, como escribió Maketo Lari en X, habría sido más apropiado hacerlo por «blaugraneo de capitales».
¿Por qué le llaman "blanqueo de capitales"?
En este caso sería más apropiado utilizar el concepto "blaugraneo de capitales".— Maketo Lari (@MaketoLari) August 28, 2024
Cualquier adulto funcional al frente de un diario deportivo de ámbito nacional consideraría relevante que se investigue, por haberse encontrado en sus cuentas 3 millones de euros sin origen justificado, a la pareja del número dos de los árbitros, a su vez cliente del FC Barcelona durante los años en los que su amada ingresó esas cantidades. Y, en consecuencia, habría llevado la noticia a la portada de su periódico.
Buscamos la misma en AS y no la vemos. Un olvido lo tiene cualquiera. Pero Marca seguro que habla de ello, porque El Mundo, publicación de su mismo grupo, lo ha difundido a bombo y platillo.
Vaya, pues parece que tampoco hay nada por aquí. Tal vez el titular de «Apagón» se refiera precisamente al apagón informativo de Marca en el caso Barça-Negreira. Ah, no, los tiros no van por ahí. Pero vamos, que ha de ser un error a la fuerza. O que no les ha dado tiempo en el montón de horas que han tenido para confeccionar la portada. No puede tener nada que ver con que Tebas les riegue y a su vez el mandamás de la Liga esté haciendo todo lo posible porque el Barça pueda saltarse las normas del fair play financiero, les busque soluciones para inscribir jugadores y fuese el primero en salir a la palestra cuando se descubrió que se habían comprado al estamento arbitral para decir que ya estaba todo prescrito. Que hay mucho malpensado.
El diario de Gallardo abre con su otro club amigo. La foto es para un Simeone que ha arrasado con todas las pulseritas de los puestos de la playa. El argentino se constriñe a sí mismo tras el empate a cero cosechado frente a un Espanyol que reaccionó de maravilla al acoso inicial rojiblanco.
No le pedirán cuentas por ello, el Atleti apenas ha gastado una millonada en fichajes como si fuese un equipo top de la Premier, así que su afición no le exigirá resultados. Solo uno: ganar al Madrid. Ah, y, si es posible, no ponérselo muy difícil —tampoco en el campo— al Barça.
En la prensa del FC Barcelona ya sabíamos que no habría referencia alguna a la imputación de Rufas porque para eso es la prensa del FC Barcelona. Sport dedica su tapa a mandar ánimos a Bernal, canterano de Berga que se ha roto el cruzado de la rodilla. Le deseamos una satisfactoria recuperación.
El frontispicio de Mundo Deportivo es el festival del humor. Ved:
La otra noticia importante del día es el sorteo de Champions de esta tarde a las 18:00. Ya no habrá bolas calientes. En todo caso, algoritmos tórridos, ya que será un ordenador el encargado de emparejar a los equipos teniendo en cuenta todos los condicionantes.
Aunque no se trata realmente de emparejar, tampoco hay grupos, como antes, ya que el nuevo formato de la competición europea es una liga de 8 jornadas donde los 36 participantes compiten entre sí.
No juegan todos contra todos, sino que cada equipo lo hace contra los 8 clubes que dictamine el sorteo, dos de cada bombo, pero con condiciones: cada uno no se enfrentará a equipos del mismo país y lo hará a un máximo de dos equipos de otras ligas.
Después, los ocho equipos a los que se enfrente cada escuadra no van a jugar entre ellos, sino que lo harán contra otros, los que decida el superordenador uefo.
Cuando se haya disputado la liga global, los 8 primeros pasarán a octavos (importante que el Madrid acabe ahí); los 8 siguientes jugarán unos dieciseisavos con factor cancha a favor; los 8 de después, sin factor cancha; y los últimos, a casa, sin Europa League ni nada. Esto es una lástima para el Barça, que ya no podrá ser eliminado dos veces un mismo año.
Sí, es un jaleo. No queda claro casi nada. Ni siquiera los coeficientes de los bombos, el Madrid, después de haber ganado la mayoría de las últimas Champions, está por debajo de City y Bayern. No nos extrañaría que el propio Negreira tuviese un coeficiente tal que lo situase en el bombo 3 como entidad autónoma del FC Barcelona.
Tampoco está claro quién o no te puede tocar de cada bombo o si hay condicionantes que no controlamos. ¿Manolo el del Bombo pinta algo aquí? ¿Si un italiano le hace un bombo a una persona de Girona pueden enfrentarse la Juve y el City? Al Madrid, se supone, que no le puede tocar el Barça, pero… ¿le puede tocar Negreira? Mamá, Negreira me toca.
No nos extrañaría que así fuese y que Ceferin, en su cruzada contra el equipo blanco, haya reclutado al soldado Negreira tras reunirse de nuevo con Laporta.
En fin, a las 18:00 horas saldremos de dudas. En La Galerna os informaremos del sorteo.
Pasad un buen día.
Tercera jornada de Liga y primer partido intersemanal del curso. El Real Madrid visita el Insular para medirse a la UD Las Palmas, que suma un punto en las dos antiores jornadas. Los amarillos han sufrido un cambio importante este verano con la marcha del técnico García Pimienta, llegando como reemplazo Luis Carrión. En el marco de la plantilla también ha habido cambios y han dejado la isla, entre otros, Saúl Coco, Munir y Sergi Cardona, mientras que las incorporaciones han sido varias: Cillessen, Mata, Manu Fuster, Januzaj y los escoceses McKenna y McBurnie.
Al ser un partido entre semana se esperan muchas rotaciones en el equipo canario y el once es bastante imprevisible. En el marco es fijo Cillessen; en la defensa no hay casi dudas con Viti lateral derecho, Sinkgraven en el izquierdo y Mika Mármol junto a McKenna o Suárez como centrales; el pivote será Loiodice y como interiores le escoltarían Kirian y Javi Muñoz; arriba Moleira por la izquierda, el canterano blanco Marvin por la derecha; en punta Jaime Mata.
En casa el conjunto canario presiona arriba e intenta dificultar la salida del cuero del adversario. Así ocurrió frente al Sevilla y también era habitual ver como lo hacía Carrión en Segunda división con el Real Oviedo. En ocasiones y en tramos del partido también será habitual verlos en un bloque medio para reservar fuerzas. Carrión pide a sus jugadores orden, decisión y gran intensidad en los duelos. No poseen futbolistas de mucha fuerza y músculo, por lo que los robos vienen más por el colectivo, el posicionamiento, la lectura y la acumulación de hombres que por la agresividad o energía.
Carrión es un entrenador muy parecido a Pimienta en este apartado. Pocos balones rifa la UD Las Palmas, que siempre intenta una salida académica del balón. Al entrenador amarillo le gusta tener el control desde la base de la jugada y en este sentido el jugador capital es Mármol, que da cátedra, por lo que su baja se antoja fundamental en este apartado. El central catalán es un futbolista con un gran trato del balón, clarividencia, visión y precisión en el pase.
Otros jugadores básicos en el sistema de funcionamiento del equipo para salir jugando son el otro central Suárez y el medio Loiodice. El pivote baja a recibir y es el que conecta con los interiores o con Moleiro si recula unos metros para recibir en posiciones interiores. Los laterales, por su parte, se sitúan altos, a la altura de los medios, y desde ahí intentan progresar por banda ya que tienen un perfil ofensivo. Por último, si se confirmase la presencia de Mata, el delantero estaría encargado de luchar los balones por arriba, pelear con los defensas o bajar el cuero para abrir a banda y descargar de cara a los centrocampistas.
La UD Las Palmas no se ha mostrado tan sólido y convincente en este aspecto en el inicio liguero respecto a lo que se vio sobre todo en la primera vuelta de la temporada 2023-2024. Ha recibido cuatro tantos en dos partidos y no se ha visto la idea de Carrión de ser un conjunto que defienda bien, con orden, disciplina, buenas ayudas y solidaridad en todas sus líneas. No ha dado todavía con la pareja de centrales titular y alterna al escocés McKenna y a Suárez hasta que vea el que más le convence de los dos. Ambos laterales se desplieguen bien arriba, pero en defensa sufren algo más, por lo que es un día para que Vinícius y Rodrygo o Brahim hagan daño por los carriles.
La media también ayuda mucho a su defensa, sobre todo en el caso de Loiodice, que mete entre centrales. Por arriba no es un conjunto demasiado poderoso y solo McKenna tiene altura y potencia con su 1,90 m. Los otros dos zagueros, Suárez y Mármol, se encuentran en el 1,80 y no son valladares en el juego aéreo. Además, un punto débil de la defensa amarilla son los centros al segundo palo, cuando a los laterales les cuesta más cerrar.
Tres goles acumulan en dos jornadas y al igual que el año pasado el puesto de 9 es el más volátil del once. Mata, McBurnie o la opción de colocar a Sandro en punta son algunas de las variantes que maneja Carrión. En las bandas aúna velocidad y despliegue por la derecha, mientras que por la izquierda está más presente la calidad técnica, visión y combinación. Si juega Mata, el delantero internacional garantiza trabajo, muchos desmarques y oportunismo en el área, pero está lejos del nivel demostrado cuando fue llamado a la selección española. Su físico ha bajado y su punto de mira cara a puerta está desajustado.
Las Palmas buscará mucha combinación, creatividad, paredes y juego en corto en los últimos metros, porque tiene jugadores de calidad contrastada para todo ello. Tampoco está sobresaliendo el equipo en córners o jugadas a balón parado y sufren más atrás que lo que generan en ataque.
Tras la marcha de Pimienta al Sevilla, la UD Las Palmas buscó un técnico de parecido patrón de juego e idea de fútbol. También Carrión tiene ADN culé y quiere un conjunto protagonista con la pelota y ser una escuadra con triangulaciones, combinaciones y asociaciones de pases cortos, precisos y a ras de césped. Les pide ser un equipo atrevido, valiente, con mucho gusto por la posesión, el dominio del juego y el control del tempo del partido.
Si el rival les arrebata el cuero, cuentan con una versión algo más directa teniendo a Moleiro de lanzador de contras para la velocidad de sus puntas Sandro, Marvin y McBurnie. Los laterales son ofensivos y utilizan las bandas con pocos toques y maximizando la velocidad para hacer daño por los costados. En cuanto a las estadísticas, a estas alturas de la campaña es el equipo que más centros mete al área y el tercero que logra más efectividad. Además, también está en el top 10 (7º puesto) de equipos con más posesión en el partido, con un 54%.
Alberto Moleiro es el faro de la UD Las Palmas en ataque, bien apoyado por Kirian desde la posición de interior. Moleiro es un futbolista técnico, fino y con calidad individual típica de la escuela canaria que tantos referentes dejó en la historia del fútbol español. Es el hombre por el que pasa el fútbol del equipo, el lanzador de los atacantes, el creador del fútbol ofensivo y el hombre al que todos sus compañeros miran porque nunca le quema el balón. Tiene capacidad de último pase, disparo desde la larga distancia y un guante en su pie derecho. Juega en la posición de extremo izquierdo, pero realiza muchas diagonales, se mete en zonas interiores y goza de libertad para asociarse entre líneas, apoyar y combinar. Su debe es que le falta materializar en más goles las buenas jugadas que produce.
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La semana pasada vivimos en mitad de un vendaval que dejaría en nada la película de desastres Twister. Un tornado categoría F5 amenazaba con llevarse a su paso a todo el madridismo. Buena parte del mismo, instalado en su permanente pesimismo, quería demoler el Santiago Bernabéu y disolver el club por empatar en Son Moix frente al Real Mallorca. Era de no creer el derrotismo de muchos. Sobre el tema se pronunció la semana pasada Jabois en la SER: "Una parte de la afición está instalada en una zona muy amarga".
Supongo que algunos aficionados necesitan su dosis de drama. Para ellos es como una droga, son adictos a la tragedia. A pesar de ser aficionados del mayor club de la historia del fútbol, para ellos nada nunca es suficiente. En mi opinión, y desde el más profundo respeto, parecen más hinchas del Numancia que del Madrid. Creo que a muchos les vendría bien tener en su corazón un segundo equipo más humilde para que se enteraran de verdad de la dimensión del Real Madrid. Si, por ejemplo, apoyaran también al Cacereño no se les ocurriría montar broncas por un empate en Mallorca en la primera jornada de liga tras ganar la Supercopa de Europa días antes.
Buena parte del madridismo, instalado en su permanente pesimismo, quería demoler el Santiago Bernabéu y disolver el club por empatar en Son Moix frente al Real Mallorca
Muchos madridistas aman tanto el drama que se hacen daño. Creo que no disfrutan ni del proceso ni del objetivo logrado. Al día siguiente de ganar en Londres la última Champions, ya están nerviosos pues no hemos ganado la siguiente. Es así. No les juzguemos, viven su amor al Madrid de esta forma tan peculiar, pero es amor al fin y al cabo, pues como dijo Sabina: "Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño”. O al menos, una forma de amor extraño.
Dicen que la fortaleza de tu agravio demuestra la debilidad de tus argumentos. Pues bien, no contentos con los dimes y diretes sobre la gestión del club en el mercado de fichajes, muchos youtubers estrellas siguen erre con erre en su cruzada contra la evidencia. Que si Vinícius está descentrado, que si Rodrygo no se entera de nada, que si Mbappé es un paquete. No sé si se creen de la misa la mitad o es que son así de cerriles. Sé que de todo debe haber en la viña del señor, pero bien harían algunos en mirarse en el espejo de Ramón Álvarez de Mon o en el de Pepe Kollins. Cito estos dos pues son los más ecuánimes y razonables.
Como Lázaro, el Real Madrid volvió a la vida el pasado domingo. La resurrección trajo consigo un 3-0 frente a un Real Valladolid que hizo su partido en el Santiago Bernabéu, y únicamente se le puede aplaudir por su profesionalidad. El equipo de Pezzolano salió con la idea clara de achicar espacios y mostrarse sólido. El plan le salió a la perfección pues durante 50 minutos se mantuvo inexpugnable. Una falta directa de Valverde abrió el marcador. Tras los cambios, cayeron los otros dos.
El de Brahim fue un golazo a pase magistral de Militao. El malagueño es un lujazo. Tenerle en plantilla como recurso es uno de esos ases en la manga que Ancelotti posee y hace que el equipo marque la diferencia. Endrick cerró el marcador justo al final del encuentro. El brasileño demostró en poquísimo tiempo en qué consiste su principal valor futbolístico: estamos frente a un delantero centro capaz de hacer una ocasión manifiesta de gol de la nada y finalizarla con la suficiente solvencia como para acabar anotando en la mayoría de las veces.
Endrick cumplió la mayoría de edad el pasado 21 de julio. El brasileño es un jugador precoz pero con recorrido. No olvidemos que ya tiene en su historial tres temporadas con el Palmeiras, un grande del fútbol brasileño. No es baladí. De hecho, más allá de su calidad y su facilidad de cara a puerta, lo que más sorprende de él es su madurez. Tiene una inteligencia táctica fabulosa. Dicha cualidad potencia su don innato. Con el trabajo suficiente y el tiempo necesario, la nueva joya merengue irá creciendo en el fútbol europeo.
endrick demostró en qué consiste su principal valor futbolístico: estamos frente a un delantero centro capaz de hacer una ocasión manifiesta de gol de la nada y finalizarla con la suficiente solvencia como para acabar anotando en la mayoría de las veces
Otra novedad placentera fue ver a Arda Güler de titular. Se especulaba mucho sobre quién ocuparía el puesto de Jude Bellingham. Aún más tras la decisión de Ancelotti la jornada anterior cuando introdujo como primer cambio a Luka Modric. La actuación de Güler fue notable. En mi opinión, el turco fue de menos a más y se mostró activo y generoso en todo. Ocupó muchos espacios, ofreció soluciones lógicas a todos sus compañeros, dio pases al hueco e incluso disparó a puerta con peligro en varias ocasiones. En definitiva, el jovencísimo internacional por Turquía demostró que puede volver a partir en el once titular en este tramo sin Bellingham. Ancelotti tiene en él una solución práctica tanto para labores de centro del campo como de enganche.
Y ahora el campeonato coge cierta velocidad de crucero antes de que a primeros de septiembre se produzca el primer parón de selecciones para Liga de las Naciones de la UEFA. Hasta entonces, vienen curvas. Esta semana tenemos dos partidos seguidos. Mañana jueves viajamos a Gran Canaria para enfrentarnos a la Unión Deportiva Las Palmas. El equipo entrenado por Luis Carrión aún no conoce la victoria y tratará de rascar algo. Y el domingo 1 recibimos al Real Betis en el Bernabéu. Con dos empates en estas dos jornadas, el equipo de Manuel Pellegrini no ha arrancado nada bien. Por lo tanto, antes del parón tenemos dos buenas oportunidades para fortalecernos. Ya es hora de que Lázaro se levante, ande y ofrezca espectáculo.
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Buenos días, amigos. Una comisión de médicos de LaLiga derrotó anoche al Rayo Vallecano en su propio feudo. 1-2.
Es un hito en la historia de la muy insigne institución que rige los destinos del balompié patrio. Nunca antes una comisión designada para determinar el alcance de la lesión de un futbolista había jugado un partido. Cuánto menos ganarlo. Cuánto menos hacerlo a domicilio. Estremece pensar la cantidad de récords que se batieron anoche en Vallecas. Pero así de innovadora es LaLiga, con el indescriptible Javier Tebas al frente, cuando se trata de favorecer los intereses del FC Barcelona e impedir que pague alguna vez por sus continuos desmanes.
Sport da el protagonismo a Olmo, autor del gol de la victoria en su debut con la camiseta blaugrana. Nosotros no queremos restar un ápice de mérito al excelente jugador catalán, que en efecto marcó ese gol. Pero permítasenos brindar el merecido homenaje a los hombres que hicieron posible que Olmo pudiera jugar, porque si Olmo no hubiese jugado sobra decir que no habría marcado, y unas pocas horas antes del partido nadie sabía si el club cliente de Negreira podría inscribir al atacante. Al final logró hacerlo, y si lo logró fue gracias a Tebas y al resto de héroes en la sombra, empezando por la comisión médica designada para valorar si la lesión de Christensen podía ser de cuatro meses, como el reglamento exigía para poder inscribir al nuevo fichaje.
Resulta que el artículo 77 de la reglamentación relativa a inscripciones permite inscribir otro futbolista, aunque se haya superado el límite salarial, en el caso de que se haya producido en la plantilla una baja de más de cuatro meses por lesión. Imaginamos a Tebas topando con este artículo 77 y llamado raudo y veloz a Laporta.
-Jan, ¿cómo estás? Oye, ¿vosotros no tenéis lesionado a Christensen?
-Qué tal, Javi. Sí. ¿Por qué lo dices?
-Tengo la solución a todos tus problemas.
-Qué me dices.
-Podéis acogeros al artículo 77 e inscribir a Olmo poniendo como excusa la lesión de Christensen.
-¿En serio?
-Creo que sí. ¿Para cuánto tiempo tiene Christensen?
-Para dos meses.
-No. Para cuatro.
-¿Cómo?
-Tiene para cuatro, créeme. Es lo que necesitamos que tenga. Si no, no puedes inscribir al otro.
-Pero... Pero... La lesión no es tan grave.
-Ya te digo yo que sí lo es. Ahora mismo llamo yo al Comité Médico que tenemos para estas cosas, que seguro que dictamina que, si la cosa se complica un poco, pueden ser cuatro meses.
-Coño, Javi, qué alegría me das. Tendremos que volver a quedar a cenar huevos con chistorra para celebrarlo.
Acto seguido, Tebas (probablemente) llamó al primero de los médicos de su equipo, médicos que por supuesto perciben interesantes emolumentos por prestar este servicio. Tebas tendrá sus cosas, pero paga bien.
Este es el comité en cuestión.
Es una comisión médica independiente. Más o menos.
-Dr. Baró, buenos días, soy Javier Tebas.
-Buenos días, D. Javier.
Tebas explicó someramente al Dr. Baró, por vía telefónica, el alcance de la lesión de Christensen. Repetimos que es una escena imaginada (pero no descartable).
-Tiene una tendinopatía en el Aquiles izquierdo.
-Sí- responde el galeno.- Lei algo en los medios. Decían que tiene para dos meses. Con esa tendinopatía, coincido. Dos meses a lo sumo.
-No. Tiene para cuatro.
-(...)
-Piénselo bien, doctor. ¿No podría complicarse?
-Hombre, como para cuatro meses lo veo casi imposible.
-Reflexione, doctor. La medicina está llena de imponderables. ¿No podrían presentarse dificultades que alargaran el proceso de recuperación?
-Hombre, se me ocurre que a los dos meses vaya a la consulta y, con el alta medica en la mano, se caiga por la escalera y se parta la tibia. Pero vamos, fuera de eso...
-¿Lo ve? Ya se lo decía yo. Imponderables.
-Pero...
-Lo damos por bueno entonces, ¿no? Cuatro meses.
-A ver, yo tendría que examinar al futbolista para poder decir algo al respecto.
-Pero doctor, el comité está conformado por otros tres médicos. Uno de ellos no se pronuncia por su pasado en el organigrama del Barça. El resto están ustedes cada uno en una punta de la península. No les voy a hacer pasar por el engorro de desplazarse en pleno agosto hasta Barcelona para ver la tendinopatía de Christensen. Deje, deje. Ponemos cuatro meses y ya está. Ahora llamo a los otros dos. El argumento de la caída por la escalera al recoger el alta a los dos meses nos sirve.
El resultado es conocido por todos. Magia, sí, pero no sólo de Dani Olmo.
Seamos justos, amics. Repartamos el mérito. Olmo tiene mucho pero ¿qué decir de los que hicieron posible que fuese inscrito, abnegados titanes en la sombra?
La portada más importante y reveladora del día es sin duda la de Marca. Pura Central Lechera, ¿eh? Marca, comprado por Tebas, es por tanto un perfecto caballo de Troya mediático de los enemigos del Madrid en la capital. Se abrazará a la causa culé, brindándoles portadas heroicas, cuantas veces sea necesario. Esta es sólo la primera de muchas. Lo único objetable es el lamentable olvido de la palanca médica que permitió que Olmo jugase. Tebas y sus galenos tendrían tanto derecho como Olmo a estar en portada.
As recoge unas palabras de Vinícius, según las cuales quiere quedarse muchos años en el Madrid. Nosotros también queremos que te quedes, Vini. Te queremos. Te queremos más con otro corte de pelo, si fuese posible. Pero te queremos.
Pasad un buen día.
Buenos días, amigos. Os saludamos con independencia de que hayáis estudiado la EGB o bien seáis víctimas de la LOGSE o cualquier otro sistema promulgado por las, al menos, 7 millones de leyes educativas sancionadas en España desde entonces.
En As son más de la EGB (Endrick, Güler y Brahim), seguramente para llevar la contraria a Marca, partidario de la BMV (Bellingham, Mbappé y Vinícius). Siempre es recomendable concluir al menos la EGB, o su equivalente en cada época, antes de comprarse un cochazo, sea BMW u otra marca similar. Es un consejo válido siempre, como el de los médicos de tomar paracetamol y beber mucha agua ante todo síntoma de cualquier enfermedad o dolencia. Ya sabéis:
—Doctor, estaba practicando paddle surf en Peñíscola y Poseidón me ha clavado su tridente en el costado. Me duele y se me ha salido un pulmón. ¿Es grave?
—Paracetamol cada ocho horas y mucha agua. ¡Siguiente!
Más allá de bromas, el diario de PRISA destaca la aportación de tres jugadorazos. Pero eso ya sabíamos que iba a ocurrir, ¿verdad? El potencial ofensivo de este Madrid es ciclópeo y cuenta con soluciones para resolver partidos en los que los rivales se encierran, que por otra parte van a ser la mayoría, como asegura Itxu Díaz en esta magnífica pieza.
Marca dedica su portada a uno de los integrantes de la EGB: Endrick. «Sueño cumplido» titula y destaca que el brasileño ha marcado dos goles en el Bernabéu (uno con su selección) en apenas 61 minutos.
Pero el asunto del día queda relegado a la azotea, no vaya a tener mucha visibilidad: «El Barça inscribe a su nueva estrella (Olmo) utilizando la lesión de Christensen».
Sin embargo, los diarios culés de estómagos agradecidos no tienen empacho en presumir de la última treta de Laporta & Tebas para inscribir jugadores aprovechando cualquier subterfugio legal o ilegal.
A pesar de haberse deshecho de Gündogan y otras maniobras para hacer hueco salarial, Olmo aún no les cabía. Todo el que haya visto un árbol en su vida sabe que es lo suficientemente grande para que sea difícil hacerle un hueco. Más aún si tienes el jardín repleto de hierbajos que absorben más agua de la que deberían porque alguien decidió en su día regarlos en exceso.
Entonces, a alguna mente pensante del estilo del malo del Inspector Gadget se le ocurrió la brillante idea de utilizar la lesión de Christensen para inscribir a Olmo. Como somos muy mal pensados, creemos que el ardid fue planeado por Tebas & Laporta. Quizá fuese algo parecido a lo siguiente:
—¿Se os ha lesionado Christiensen? Pues tenemos una normativa en la Liga que permite, en caso de lesión de larga duración, inscribir a un jugador con el 80 % del sueldo del futbolista que está de baja. Ya lo utilizamos, perdón, utilizasteis con Araujo. Así ganamos, perdón, ganáis tiempo hasta diciembre para encontrar otro apaño —plantea Javier.
—Pero la lesión de Christensen tiene pinta de no durar más de dos meses —responde Jan.
—Pues arréale un palancazo, pero que parezca un accidente.
Epopeya pic.twitter.com/OQP6hsqYra
— marselle (@yesnocse) August 27, 2024
El gran Marselle es el autor de esta genialidad.
Gracias a Ramón Álvarez de Mon sabemos que realmente no es el Barça quien ha presentado un informe médico de Christensen, sino el Comité Médico de la Liga, que está compuesto por cuatro miembros (uno de ellos, vinculado al FC Barcelona, se ha inhibido).
🚨 No es el Barça el que presenta un informe médico de Christensen, es un Comité Médico de la Liga formado por 3 médicos (un cuarto vinculado al Barça se ha inhibido) el que estima los 4 meses de baja en base a las pruebas médicas presentadas. Si Christensen vuelve mucho antes,…
— Ramón Álvarez de Mon (@Ramon_AlvarezMM) August 26, 2024
De modo que si el jugador se recupera mucho antes de esos cuatro meses pronosticados, será ellos quienes deberán responder. Pero, a estas alturas de la charlotada, ¿alguien les va a pedir cuentas? No dejan de ser empleados de Tebas, que es quien está permitiendo todas las tropelías económicas perpetradas por Laporta y cía. Está en juego el prestigio de los doctores, pero eso es un tema personal de cada uno.
Una tendinitis en el Aquiles puede tener cuatro meses de baja al buen Christensen, conciden médicos del @FCBarcelona y de @LaLiga Mi tía, 96 años, al mes corría. Bueno, trotaba. Generaciones blandas estas, nunca superaremos aquellas... Cuando Migueli parecía, pero no.
— Tomás Guasch 🇺🇦 (@Guaschcope) August 26, 2024
Esta nueva argucia del club más corrupto de la historia retrata a sus propios seguidores, los cuales son dignos portadores de los valors de la entidad.
Pasad un estupendo día.
La gran mayoría de los partidos del Real Madrid este año seguirán un mismo patrón: el equipo rival se encerrará atrás y tratará de convertir las inmediaciones de su propia área en un infierno para los merengues. Ya lo hemos visto en las dos primeras jornadas. Y lo veremos toda la temporada. ¿De qué otro modo podrías parar a semejante colección de lunáticos del fútbol?
Ocurre que lo primero que deberíamos hacer es asumirlo, asumirlo de verdad. Para el espectador sería mucho más divertido el juego de tú a tú con rivales valientes, pero es improbable que haya candidatos a participar en un suicidio futbolístico así. El cerrojazo del rival, para el madridista, por su ADN vertical, resulta exasperante. Obliga a menudo a los nuestros a jugar a velocidades y en horizontalidades que apestan a guardiolismo duermeovejas, y tan solo aparece el vértigo en los últimos metros, justo donde combinar rodeado de jugadores del equipo contrario se vuelve una pesadilla.
Partiendo de esta base, hay algunas consideraciones que, con discretísima humildad, me gustaría plantear. Ante el enjambre de rivales, si eres Mbappé o Vini Jr, por ejemplo, la tentación es el gran eslalon. Por un lado, desconcierta a los contrarios, por otro, levanta a la grada, y por otro más, crispa profundamente a todos los compañeros. El problema: las probabilidades de éxito de driblar a 7 u 8 jugadores son una entre un millón. Contra el Valladolid vimos a Rodrigo, Vini Jr. y Mbappé practicar varios regates infinitos, con la habilidad que les caracteriza, y estropear la jugada por querer rizar el rizo de hacer la madre de todos los goles. Es comprensible el ansia de gloria, para eso los hemos fichado, pero hay algo que hemos escuchado hasta la saciedad desde las pachangas del recreo en el colegio y que sigue vigente: suelta el maldito balón.
Las probabilidades de éxito de driblar a 7 u 8 jugadores son una entre un millón. Hay algo que hemos escuchado hasta la saciedad desde las pachangas del recreo en el colegio y que sigue vigente: suelta el maldito balón
Por supuesto, disponemos de seis o siete jugadores —¿debería incluir aquí a Militao después de lo del domingo?— capaces de lograr el eslalon más espectacular de la temporada, pero harían bien en comprender que la combinación de esa talentosa tentativa con el juego o la pared con alguno de sus compañeros, igualmente virtuosos, en los últimos metros resulta prácticamente infalible, aunque eso implique compartir el mérito, cosa que —no tengo dudas aquí— les resultará reconfortante.
Otro asunto a tener en cuenta, el gol de Valverde lo demuestra, es que hay dos maneras de abrir la lata de un equipo encerrado atrás: una, entrando con la pelota hasta la línea de gol en combinaciones veloces de precisión quirúrgica; otra, reventando el balón y a todo el que se ponga por el medio, desde cualquier lugar. Recordemos que la manera más rápida de que se termine la incómoda situación de jugar contra un equipo que ha puesto un autobús en su propia área es… marcar un gol. Con uno es bastante. Eso les obliga a abrirse y entonces comienza nuestro particular disfrute, el aluvión de ocasiones, y todo lo demás.
Y en tercer lugar, aunque no querría repetirme, el míster debe analizar bien qué jugadores tienen mejores condiciones para este tipo de partidos. Una vez más, me resulta incomprensible que, ante un equipo cerrado, un jugador desbordante, imprevisible, y eléctrico como Brahim haya visto la mayor parte del partido desde la grada; en su salida, logró en el primer balón que tocó lo que nuestro amado tridente ofensivo no había conseguido en el resto del partido. Por algo le comenté el otro día a Jesús que me gustaría publicar en La Galerna cada día el “Brahim debe jugar”, hasta que Carletto me lo conceda, a mí y al sentido común.
Recordemos que la manera más rápida de que se termine la incómoda situación de jugar contra un equipo que ha puesto un autobús en su propia área es… marcar un gol. Con uno es bastante. Eso les obliga a abrirse y entonces comienza nuestro particular disfrute, el aluvión de ocasiones, y todo lo demás
Aunque no lo parezca, mi comentario no es una crítica a los problemas que hemos atravesado para romper la fortaleza de los rivales. En realidad, un 3-0 no es precisamente un resultado muy criticable. Pero sí haríamos bien en admitir que, si el pelotazo de Valverde no hubiera entrado, podríamos habernos pasado los 90 minutos chocando contra un muro sin que nadie pareciera dispuesto a hacer nada diferente, más allá de los intentos maradonianos de genialidad individual, con los que también contamos, pero que no deberían constituir el centro de una estrategia de equipo.
No sé si he dicho ya que Brahim debe jugar. Pues Brahim debe jugar. Y no sé si he dicho también que salté un par de metros sobre el suelo con el golazo de Endrick. Y que nos lo vamos a pasar en grande esta temporada con este equipazo. Y que los pitos en el descanso en el Bernabéu son un síntoma de salud futbolística. Somos los mejores del mundo, queremos espectáculo y victorias desde el primer día, no excusas; eso se lo dejamos a los chicos de las lesiones leves pero graves, breves pero largas.
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Los jóvenes que en la primavera del 94 echábamos de menos aquel pop-rock de unos Beatles que jamás vivimos sentimos una sensación similar a un Morning Glory cuando escuchamos el primer sencillo de esa nueva banda de ingleses con cara de resaca perpetua. Definitivamente, tal vez Oasis se coló en nuestras vidas de un modo supersónico.
Era nuevo y viejo a la vez, pero diferente a la porquería musical —según mi subjetivo criterio— imperante entonces. Estridentes guitarras hipervitaminadas que quizá anhelaban parecerse a las del Revolver, un cantante que se hocicaba contra el micrófono mientras adoptaba la postura oficial de los jubilados para ver obras, un guitarrista hermano del anterior que siempre atizaba las cuerdas con el mismo ritmillo y ejercía las funciones de cerebro de un grupo de descerebrados. Ambos hermanos compartían fenotipo unicej, lo cual los relaciona de alguna manera con Guardiola debido a la publicidad que lucía el Barça que él entrenó.
El resto de miembros nos daban igual, de hecho, el batería cambiaba con más asiduidad que el FC Barcelona infringe las normas en el último siglo. La voz de Liam y las composiciones de Noel eran el elemento distintivo de Oasis. También su ferviente afición por el Manchester City. Y sus peleas. La guerra de los Gallagher. También andaban a la gresca con Blur, pero eso es otra historia.
Después de Supersonic llegaron otras canciones que nos encandilaron (a quienes nos gustaban). Live Forever, con un principio mágico, feliz y exuberante y un final agotador en el que acabas pidiendo la hora para que concluya el repetitivo soniquete; Cigarettes & Alcohol, donde se les fue la mano inspirándose en los clásicos; la armonía embelesadora de Digsy's Dinner o la diazepamesca Married With Children.
Las letras a menudo eran iamthewalrusnianas: gracias a Shakermaker supimos que Mr. Sifter ahora se detiene en los semáforos, pero solo cuando están en verde, del mismo modo que Lennon se bronceaba sin sol bajo la lluvia inglesa. De hecho, Oasis grabó una versión de la psicodélica I am the Walrus.
Además de melodía arrolladora, sus canciones tenían un ímpetu que a los que estudiábamos BUP nos hacía pensar que viviríamos para siempre. En realidad tenía truco, porque a esa edad es fácil creer que vas a vivir para siempre. También es fácil sobrevalorar la música, la propia vida y otras hierbas.
En agosto se publicó el álbum entero: Definitely Maybe. Pelotazo. A final de año lanzaron Whatever, canción con aspiraciones y arreglos orquestales que incluyeron en una nueva versión del mismo LP. Pelotazo más gordo. La estética del vídeo del tema, en blanco y negro, recordaba a los protovideoclips de la película A Hard Day’s Night.
En aquel 1994 Guardiola acababa de ganar su cuarta liga seguida, dos de ellas en Tenerife —Negreira mediante— y otra merced al penalti fallado por Djukic ante un Valencia hipervitaminado, como las guitarras de Oasis. Fuera de España, y por tanto del ámbito del arbitraje patrio y del fuero villaresco, se pegó un trompazo contra la realidad: 4-0 frente al Milan del pragmático Capello en la final de la Champions.
No tengo pruebas pero tampoco dudas de que Pep Guardiola influyó decisivamente en el siguiente LP de Oasis: (What’s the Story) Morning Glory?, que albergó el que probablemente sea su mayor éxito: Wonderwall, una suerte de canción de misa con el mismo ritmillo de guitarra de todas las composiciones de Noel Gallagher. El avispado lector habrá deducido que no es mi favorita, aunque me guste y le tenga cariño porque me retrotrae a esa época en la que uno aún tiene expectativas.
Aquel segundo álbum era muy comercial, en el buen sentido (si es que hay malo), de esos que enganchan desde la primera escucha. Hello, Roll with It, la enorme Some Might Say, una joyita llamada She’s Electric, Morning Glory, la empalagosa Champagne Supernova y otro hito de Oasis: la canción que se canta en aquellas ocasiones en las que también viene a cuento entonar el Asturias, patria querida: Don’t Look Back in Anger. ¡And sooooooooo, Sally can wait…! Esta vez el pianito del principio recordaba a Imagine y, para no perder las costumbres, el ritmillo de la guitarra de Noel Gallagher también era el habitual.
Para los beatlélmanos fue un bombazo, sus canciones aún se parecían más a las composiciones de John, Paul, George y Ringo que las del primer disco y además estaban llenas de referencias a los más grandes. Oasis era nuestra metadona. Seguro que Guardiola tuvo mucha responsabilidad. No en lo de la metadona, él prefiere otros batidos, sino en el éxito del long play. ¿Que por qué lo sé? Más adelante entenderán el motivo.
Allá por 1997, y probablemente por la influencia negatifa de Van Gaal, el bueno de Pep dejó de contribuir decisivamente en la producción artística de Oasis y la calidad de la música de los de Manchester cayó empicada. Su disco Be Here Now aún cuenta con algún tema potable, pero a partir de entonces sus álbumes dan cosica.
Tras años de guerra civil, o de guerras médicas, ya que las sustancias campaban a sus anchas —prueba de ello es que Noel afirmo en 1996 que habían superado a los Beatles—, los educados y sensatos hermanos Gallagher partieron peras y Oasis se fue al garete. Ellos se siguieron peleando, pero ya sin el grupo en funcionamiento.
El de Santpedor también libró su particular guerra médica, en este caso contra el Comité Olímpico Nacional Italiano a causa de dos positivos por nandrolona cuando jugaba en el Brescia. Pep siempre mantuvo su inocencia, pero la ciencia se empeñó en llevarle la contraria: los contraanálisis confirmaron los positivos. Fue suspendido 4 meses y multado con 50.000 euros. Posteriormente fue condenado a 7 meses de prisión, pero, como suele ser habitual en todo lo relacionado con el Barça, un par de años después fue absuelto de la condena de cárcel porque, según el juez, «el hecho no subsiste», no porque no hubiese cometido los delitos.
Desde entonces han sucedido muchos acontecimientos en el mundo, afortunadamente trufados con multitud de Champions del Madrid. Guardiola logró su cénit como entrenador en Barcelona en los años duros del negreirato y unicefato. Cuando vio la que la cosa comenzaba a flojear se marchó de Can Barça.
Algunos malpensados aseguran que Pep recaló en el Manchester City seducido por los emolumentos ofrecidos por el club-estado y su infinita capacidad económica para fichar. Otros afirman que el catalán necesitaba enfrentarse al reto de llevar a lo más alto a un equipo mediocre sin apenas más palancas en las que apoyarse que todo el dinero de los Emiratos Árabes Unidos. Pero no. Guardiola fue a Manchester con el único objetivo de reunir, fútbol mediante, a los ídolos musicales de aquella bellísima ciudad: Oasis. Si no lo creéis, leed:
Ahora saben el motivo por el cual he atribuido a Guardiola el mérito de las buenas composiciones de Oasis. No existe otra explicación lógica. Hay quien osa responsabilizar del éxito de la banda al talento de los hermanos Gallagher, que supieron subirse a la ola del Britpop. Craso error. Si Pep ha sido capaz de homogeneizar el agua y el aceite del Oasis de Manchester años después de su separación, por fuerza tuvo que ser responsable de sus triunfos pretéritos.
Guardiola comenzó siendo un ídolo de la mitología culé y actualmente es uno y trino para el credo antimadridista.
Gracias a Astrud sabemos que Hay un hombre en España que lo hace todo, y merced a aquellos con alergia al blanco conocemos que Guardiola lo hace todo en el mundo. Pep ya fue el artífice del último anillo de la NBA ganado por los Celtics y ahora nos enteramos de que gracias a él Oasis se reúne. Si alguna vez se alcanza la deseada por todas las misses paz en el mundo, ya saben quién será el culpable.
Dicen que Supersonic la escribió Noel, pero se intuye la pluma de Pep en una suerte de versos en los que el todopoderoso técnico y entonces jugador hacía gala de su yoísmo y su capacidad de coaching:
I need to be my self
I can’t be no one else
I’m feeling supersonic, give me gin and tonic
You can have it all, but how much do you want it?
Pero la prueba definitiva que confirma esta relación entre Guardiola y Oasis se encuentra en Live Forever, donde hallamos un mensaje de Pep sin duda dirigido a Xavi en el que, con décadas de antelación, venía a decirle que no se creía sus excusas sobre el césped:
Maybe I don’t really wanna know
How your garden grows
Pep, ahora, a juntar a los Beatles.
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El pasado fin de semana se cumplieron diez años de la existencia de la Grada de Animación del Bernabéu. En realidad, recuerdo que todo comenzó un poco antes, en torno a noviembre de 2013. Estaba por anunciarse el Balón de Oro de aquella temporada y Primavera Blanca, junto con otras peñas que conformarían más adelante la Grada, organizaron no exactamente un tifo sino una mascarada, propiamente dicha, en apoyo de Cristiano Ronaldo: cientos de tíos con una careta del portugués, en una iniciativa que contó con la complicidad del club y que sirvió para exhibir públicamente la unidad del madridismo en torno a la candidatura de Ronaldo en su pugna con Messi por el número uno del fútbol mundial. Era, más que eso, hacerle ver a los mandamases que se podía exhibir músculo como afición organizada y homologada con los estándares del siglo XXI. La cosa salió bien y se demostró que se podía animar al Madrid de otra manera muy diferente a la de los ultras, que acababan de ser expulsados del estadio por la directiva.
Ahora que ha pasado tanto tiempo, aunque en verdad ha resultado como un pestañeo, parece que fue sencillo. Pero, y yo no lo viví desde dentro, sé que para muchos de los hombres y de las mujeres que empujaron para hacer realidad el viejo sueño underground de conseguir otro Bernabéu, fue una empresa dura y peligrosa. Para sus propias vidas y haciendas. Los ultras sur amenazaron, persiguieron y en algunos casos hasta agredieron sistemáticamente a mucha gente. A algunos los conozco y me precio de llamarlos amigos. Todas esas cosas pasaron pero apenas trascencieron, a pesar de lo mucho que (jaja) preocupa la violencia ultra en la prensa deportiva, tan amiga de las causas nobles, sobre todo de las que estén de moda en cada momento. En los medios, casi siempre que se hacía alusión a la grada que al amparo institucional del Madrid las peñas, bajo compromiso innegociable de apoliticismo y rechazo expreso de la violencia, estaban construyendo, era para despreciarla olímpicamente, por oficialista.
El pasado fin de semana se cumplieron diez años de la existencia de la Grada de Animación del Bernabéu. parece que fue sencillo, pero sé que para muchos de los hombres y de las mujeres que empujaron para hacer realidad el viejo sueño underground de conseguir otro Bernabéu, fue una empresa dura y peligrosa
A mí, aprovechando la efeméride, me gustaría hacer aquí un modesto homenaje a esa gente que en muchos casos ya, por edad, está cediendo el testigo a otra quinta más joven. Su esfuerzo supuso algo mucho más importante que el mero hecho de convertir el Bernabéu en un estadio más animoso, ardiente y jovial. La Grada de Animación, o Grada Fans, fue el destierro de un concepto violento y tribal de ir a ver el fútbol, algo que en los setenta y ochenta fue incluso masivo y que en el mejor de los casos gozó del beneplácito general de prácticamente todos los clubes. Ir a ver el fútbol como el que va a la guerra, en plan macho, a dar hostias y partir cráneos, ponerse hasta el culo de alcohol y drogas y correr delante de la policía. Hasta reventar o ser reventado.
Esa vieja manera de acudir al fútbol, el hooliganismo, había causado tremendas tragedias en Europa y también en España. El fútbol, en este caso, era lo de menos y además, en el caso del Bernabéu y sus ultras, daba lugar a todo tipo de charcas: exaltación del nazismo, trapicheos, reventa de entradas, narcotráfico de baja intensidad… Alrededor de ciertos aledaños del estadio se generaba un ángulo gris de pura sordidez ante el que todo el mundo hacía la vista gorda, salvo cuando pasaba algo realmente grave, como peleas multitudinarias, palizas, escándalos, etc. Si alguien quiere darse un paseo por ese mundo todavía puede acudir a las páginas de Ruido de fondo, una novelita de David Gistau, y entenderlo.
Hay aún mucha gente que lo echa de menos. Suelen confundir la nostalgia del pasado, del que el fútbol y sus códigos beben tanto, con la representación primitiva de unos colores, cuya legitimidad radica exclusivamente en la apología del aplastamiento y la negación del otro. La visión ultra del fútbol es oscura y tétrica. Implica no poder ir tranquilo a disfrutar de un espectáculo en el centro de una ciudad, proferir insultos y recibir todo tipo de injurias, transformar un recinto de familias y amigos en un suburbio de Sarajevo en 1993 y, en definitiva, diluir la identidad del individuo en una masa vociferante, gregaria y salvaje que pasa por los sitios como los hunos de Atila. En esencia, se trata de canalizar una violencia incontrolable mediante una organización mafiosa y autorreferencial capaz de pasar por encima de todo para justificarse.
La Grada de Animación, o Grada Fans, fue el destierro de un concepto violento y tribal de ir a ver el fútbol, algo que en los setenta y ochenta fue incluso masivo y que en el mejor de los casos gozó del beneplácito general de prácticamente todos los clubes
Florentino fue valiente al meterle mano a un asunto tan espinoso y sufrió las consecuencias. Muchos otros, los que articularon esa alternativa noble de animar al Madrid sin envidias ni rencores, haciendo honor al himno antiguo y como bueno y fiel hermano, se enfrentaron a cuerpo gentil a todo tipo de represalias que no recogieron las noticias. Y es verdad que la faz del estadio ha cambiado en estos diez años. El Bernabéu va perdiendo poco a poco esa cosa tonante y abrahámica que cincelaba los caracteres pero que hacía del estadio un abismo para sus propios jugadores. A cambio, está ganando una fama universal de hervidero, alimentada por las increíbles remontadas de los últimos años, en los que el papel del público ha tenido mucho que ver. Un hervidero donde no hay bengalas porque no hacen falta. ¡Cómo echan siempre de menos los tontos las bengalas!
En estos diez años el Madrid ha ganado seis Copas de Europa y vestido la piel del mundo. En los primeros planos siempre ha estado la Grada. Habrá sido coincidencia, o no, pero esta otra mística de las remontadas, guardada para la eternidad en Youtube, no tenía de coro unos cabezas rapadas que metían miedo al miedo, sino chavales, viejos, niños, niñas, muchas mujeres, todos vestidos de blanco. Es otro mundo y la Grada lo representa. También, sus promotores se llevaron años persiguiendo precisamente esto: la apertura del estadio al madridismo de fuera, mucho más grande y lleno de alegría y coraje que muchos de los círculos concéntricos que llevan décadas pegados al Madrid con sus abonos como las lapas a las piedras en los corrales de pesquería.
En estos diez años el Madrid ha ganado seis Copas de Europa y vestido la piel del mundo. En los primeros planos siempre ha estado la Grada
La Grada ha sido eso, también, una puerta abierta al mundo por el que ha entrado una corriente de aire fresco maravillosa que ha oreado el viejo palacio apolillado. Lo cierto es que ha venido muy bien. Ahora el Bernabéu suena diferente, tiene su propia voz, algo que no existía antes, entre el congelador general y el bullicio vociferante del fondo sur. Es un estadio moderno por dentro y La Grada ha sabido conducir esa alegría salvaje del madridista, que le impulsa siempre hacia adelante en los partidos, en un coro a la europea que conecta, esa es la verdad, perfectamente y casi siempre, con el equipo.
La Grada, desde luego, ha venido para quedarse. Muchos no dieron un duro por ella y hoy, es natural, también otros se apuntan el tanto. La hicieron y hacen gente que pierde mucho tiempo y dinero en el empeño, gente con hijos, trabajos, estudios, en fin, vidas de las que quitan tiempo para hacer tifos, organizar viajes, pasar fines de semana por los campos de España y, en general, hacer muchas otras cosas por el Madrid por, como cantaba Loquillo, amor. Va por ellos estos modestos parrafillos y por esa grada que tanta gloria ha visto en su corta vida, y por la que vendrá.
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