Las mejores firmas madridistas del planeta

1- Sistema de juego

 

Vuelve la Champions League en una edición con un sistema novedoso en el que los blancos se van a enfrentar a ocho rivales diferentes, cuatro en casa y cuatro fuera. El estreno será en el Santiago Bernabéu ante un rival como el Stuttgart, sin mucho nombre en Europa, pero peligroso porque son alemanes, llegan con confianza y es un equipo que trabaja bien, juega con atrevimiento y no tiene miedo. El año pasado realizaron una excepcional Bundesliga de la mano del técnico Sebastian Hoeness al que ya tienen apuntados muchos equipos importantes de cara al futuro. Su llegada al banquillo fue clave para que el Stuttgart creciese y alcanzase un billete para la Champions League.

En lo que llevamos de curso suman 4 puntos en el Campeonato alemán y aterrizan en Madrid tras una gran victoria a domicilio por 1-3 ante el Gladbach. El sistema que utilizan es un 1-4-2-3-1 y no se espera que cambien grandes cosas de cara a su visita al coliseo blanco. Hay alguna duda en el XI en el sentido de si jugarán con sus dos delanteros como suele ser habitual o es algo más precavido y fortalece el mediocampo. El once sería el integrado por Nübel en portería; Stenzel lateral derecho; Mittelstädt lateral izquierdo; Chabot y Chase como centrales; Stiller y Karazor doble pivote, Führich arriba en la izquierda, Millot en el medio y Rieder por la derecha; en punta Undav. Esto dejaría a Demirovic en el banquillo, pero no es descartable que Undav pudiese jugar más retrasado en lugar de Millot para dar entrada al delantero bosnio.

 

2- Presión

 

Hoeness aboga por una presión alta organizada y también una presión tras pérdida para ahogar la salida del rival. Queda la duda de si en el Bernabéu será fiel a su estilo como lo es en su feudo, aunque habitualmente así es y no se arruga tampoco ante escenarios importantes. El Stuttgart acumula muchos jugadores en zonas centrales y mete la línea defensiva bastante arriba dejando mucho terreno libre hasta llegar a la portería. Es uno de los peligros de poner a sus hombres tan arriba y que por supuesto la velocidad de los Vinícius, Mbappé y Rodrygo les puede causar mucho daño. Los alemanes son un equipo físicamente fuerte y potente por lo que se deberá tener una circulación precisa para no conceder pérdidas cerca del área blanca. Cuando replieguen, a Hoeness no le gusta que su equipo se acule demasiado y el bloque dispuesto suele ser de carácter medio.

Hoeness

3- Salida de balón

 

El Stuttgart trata de ser un conjunto con una salida más que pulcra y limpia del balón, aunque las bajas de Ito y Anton, por el momento, están siendo complicadas de solventar. La idea de Hoeness es no rifar el cuero, mover de lado a lado hasta encontrar progresar principalmente por las bandas. También en esta faceta es muy importante la función de Stiller, el mediocentro con más calidad y trato de la pelota. La defensa se abre y tiene automatismos de jugadores que crean espacios bajando a recibir el balón para así ir avanzando por bloques. Por lo que se ha visto esta temporada al técnico le queda mucho trabajo con los dos centrales para conseguir la eficacia de la temporada pasada, en la que consiguieron un gran rendimiento en este aspecto. Como alternativa, la opción de enviar balones a Demirovic está sobre la mesa. El bosnio trabaja bien ante los centrales y puede porfiar con ellos en balones largos y duelos.

 

4- Parcela defensiva

 

No está siendo la parte más sólida del equipo en este inicio de campaña. En ataque marcan mucho, pero en defensa también reciben tantos con frecuencia. No ha encontrado el punto medio y la manta suele sobresalir por algún lado. Esta campaña, por ejemplo, llevan los mismos tantos logrados que encajados en 3 partidos: 7. El curso anterior en este apartado sí fueron más eficientes y rocosos, aunque su media fue de un tanto de media recibido por choque. En defensa se adaptan dependiendo del rival y el fútbol que plantea. Por ello, en el Bernabéu, se espera un equipo algo más encerrado durante los momentos que tenga el Real Madrid el cuero.  Tratarán de ser un equipo estrecho, solidario, que deja pocos espacios a las espaldas y que en banda cerrarán con dos jugadores a los extremos merengues.

En la defensa destaca el lateral izquierdo internacional Mittelstädt y la pareja de centrales Chabot-Chase que se ha consolidado estas semanas. El primero, fichado del Colonia, ha llegado para intentar reemplazar la alargada sombra de Anton, que se ha ido al Borussia Dortmund. El japonés Chase, es un canterano del club que ha conseguido un puesto por delante de zagueros experimentados como el francés Zagadou. Ambos están por el 1,90 m de estatura y garantizan seguridad en el juego aéreo. Para ayudar a fortificar el centro del sistema defensivo cuentan con la colaboración del mediocentro defensivo turco-alemán Karazor. La zona diestra es la que más dudas deja, de hecho es el puesto más imprevisible y lo pueden ocupar Vagnoman o Stenzel, con alguna ligera opción más para este último.

5- Aspecto ofensivo

 

La idea es clara: el ataque es la mejor defensa, y es que es un equipo que marca goles con facilidad. Circulación, juntar pases, un alto índice de acierto en los envíos, atacantes dinámicos, velocidad, lateralizar el juego, encontrar la espalda del pivote rival y mucho oficio ofensivo. La zona izquierda es la parte prolífica del ataque del Stuttgart con el dúo Führich y Mittelstädt, que se entienden a la perfección. El primero es pura velocidad y el segundo desdobla mucho por su carril generando opciones. Además, entre líneas, tanto Millet como Undav tienen perfiles diferentes, pero son peligrosos por su desequilibrio con balón, sus desmarques de apoyo y ruptura y su visión de juego.

El cuadro germano, por orden de Hoeness, busca tener la pelota mientras trata de encontrar los espacios para avanzar entre líneas y acelerar la jugada para crear peligro. Su alto índice de movimiento de balón se deja notar en su gran porcentaje de acierto. También cuentan con el recurso de Demirovic, un nueve que es listo en el área y remata bien con ambas piernas y la cabeza en los centros laterales.

 

6- Estilo de juego

 

El librillo de Hoeness tiene una clara influencia de Jürgen Klopp y Nagelsmann. De uno ha incorporado la presión intensa y de otro la flexibilidad en lo táctico. Es un equipo con mucha confianza, bien armado, con un físico poderoso, que juega mucho con balón, le gusta amasar un tiempo la posesión y que crea oportunidades de gol siendo verticales en los momentos precisos. Son una escuadra ambiciosa, valiente, que no se arruga con el cuero y que con sus armas claramente definidas crea dificultades a los rivales. También puede aprovechar en determinados momentos la velocidad de sus bandas para armar contragolpes. Un conjunto de autor el que ha montado Hoeness que es un verdadero mentor para todos sus hombres y creen ciegamente en él.

Undav

7- Hombre clave

 

El delantero internacional Denis Undav es el jugador más peligroso de los alemanes y, además, llega en un gran estado de forma. Anotó el pasado fin de semana contra el Gladbach y también en el parón frente a Países Bajos con la selección alemana. El germano estuvo presente en la pasada Eurocopa, aunque no dispuso de muchos minutos por parte de Nagelsmann. Es un jugador muy móvil, inteligente, astuto y que se coloca muy bien en el área.  Puede ser de gran utilidad también a la contra por su velocidad y hay que atarlo en corto porque arma el disparo con una enorme facilidad. Rüdiger lo conoce del equipo nacional y seguro que es consciente de sus virtudes y de que es un atacante al que no se debe dejar demasiado espacio.

 

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Buenos días, queridos amigos. ¿Lo sentís? ¿Vosotros también? ¿Los días que ellos juegan (la Champions) son todo lo que sois?

Vuelve la Champions League, en versión remodelada para generar más pasta y evitar la tentación superliguera, aunque todo indique que la añagaza de Ceferin sólo servirá para alargar su agonía metafórica como factótum del fútbol europeo. El nuevo formato es bastante aburrido y palidece lamentablemente ante el que ofrece la Superliga, que se acabará imponiendo y a no mucho tardar. De hecho, habrá noticias de la Superliga antes de fin de año, no lo dudéis.

En todo caso, es la Copa de Europa. En un formato mejor o peor, pero es la vieja Copa de Europa con el vestido de estos tiempos, como en el pasado lo fue con las eliminatorias directas desde el principio y en el futuro será la Superliga. Es, con la pinta que sea, el mismo viejo torneo que hemos nacido para ganar, y para estrenarnos hoy en él, ante el Stuttgart a partir de las nueve de la noche, recuperamos efectivos importantes. No se olvide, a pesar de que la severidad de las críticas en los medios aísla este factor, que el Madrid ha estado jugando en cuadro.

Portada As

As trae en portada a Bellingham, que vuelve tras su lesión, y no nos puede sentar mejor este retorno. Jude es esencial en el juego del equipo, al que aporta talento, clase, orden, despliegue y llegada al gol. Es uno de los líderes de la escuadra, y su candidatura al Balón de Oro lo dice todo, como lo dice también su descomunal temporada anterior, donde se estrenó en su nuevo club con un triplete, Champions incluida. El otro regreso es el de Tchouaméni, que reforzará un centro del campo ahora mismo escuálido.

As indica que Ancelotti “justificó” el comportamiento de Vinícius con el público de Anoeta. El verbo justificar no es inocente en este contexto, y denota a la legua que a As no le ha gustado que Carletto hable así. Si es el caso, ajo y agua, compañeros. Frente a las voces de personajes que no tienen ninguna relación con el club, y que sin embargo se permiten ir de insiders para contarnos que el brasileño tiene detractores poderosos en Valdebebas, ayer Ancelotti y Carvajal, en la rueda de prensa de Champions, escenificaron sin ambigüedades un apoyo sin fisuras a su pupilo y compañero, respectivamente.

Portada Marca

Marca insiste en la nomenclatura BMV, que a nosotros nos parece un poco hortera, pero qué le vamos a hacer. Quizá haga fortuna, quizá no. Se refiere por supuesto al tridente Bellingham-Mbappé-Vinícius, representado en la portada por unas bufandas de las que se compran en los puestos callejeros que rodean el Bernabéu en días de partido, y que es previsible que lo sigan haciendo mientras las asociaciones vecinales no digan lo contrario. Hay vendedores de bufandas que hablan altísimo. Lo tenemos muy hablado en Chamartín. Si queréis a la hora del partido abro la ventana y ya veréis, ya veréis. Ya veréis cómo se oye a los vendedores de bufandas.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

La prensa cataculé viene con la habitual sobredosis de Lamine Yamal. Cuando decimos sobredosis es en sentido figurado, nada que ver con el porro imaginario que Lamine hizo como que se fumaba en Montilivi y que ha inspirado este artículo a Jesús Bengoechea. Por lo demás, parece que la lesión de Dani Olmo es de mayor gravedad de lo esperado y le deseamos una pronta recuperación.

Esta noche, a las 21, empieza lo bueno.

Hasta entonces, pasad un gran día.

 

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No me gustan los porros. Hasta tal punto no me gustan que tengo una relación complicada con el reggae por culpa de ellos. El reggae es un género musical muy atractivo que me mira con desdén porque no fumo porros. La música electrónica también me mira con displicencia porque tampoco soy pastillero, pero en este caso la displicencia es mutua.

No sucede así con el reggae, que me encanta y al que me encantaría gustar. Pero yo no le caigo bien al reggae por la sencilla razón expuesta. Humble African, de Culture, es una canción que amo y que, sin embargo, me da de lado. Es muy frustrante. El reggae te excluye si no te gusta la marihuana, y os aseguro que no son imaginaciones mías. Al ser una droga que se consume en hermandad, con el tradicional paso del porro de mano en mano, la música que acompaña el ritual no te abraza si tú no te sumas a la sucesión de caladas. Sí, ya sé que la puedes escuchar solo en tu casa, pero lo que hace el reggae entonces es afearte tácitamente esa soledad, porque es un género para mirarse en los ojos semiabiertos y las sonrisas flojas de otros.

Bob Marley

Fuck you, Marley.

Estoy convencido de que Lamine Yamal, como yo, no fuma porros. No me extrañaría, de hecho, que jamás se haya fumado uno, a pesar de que su gestualidad en Montilivi, tan cercana a la realidad, parezca hacer creer lo contrario. Ya lo sabréis: para burlarse amigablemente de su compañero Fort, que se había flipado un poco tirando a puerta en lugar de pasarle la pelota a Lewandowski, Lamine simuló fumarse un porro, y en obediencia al código comunitario antes expuesto ofreció incluso a su compañero una chupadita imaginaria.

Aunque me recordara mi difícil relación con el reggae, la escena me hizo gracia al principio. Sin embargo, algo fallaba en mi sonrisa, y así me lo transmitió ella misma.

Si el fumador del porro imaginario hubiese sido Vinícius, los medios le estarían crucificando. Se pediría la expulsión del país del jugador, y la presión sobre el Real Madrid para que dejara de alinearle se convertiría en insoportable

El pensamiento era inesquivable. Si el fumador del porro imaginario hubiese sido Vinícius, los medios le estarían crucificando. Asegurarían que no tiene derecho a darnos lecciones en la lucha contra el racismo quien pervierte a nuestra juventud, incitándola a la drogadicción. Se apelaría a la todopoderosa influencia que los futbolistas famosos tienen sobre la infancia, y se condenaría, con el mayor escándalo, la acción del brasileño, ignorante de su responsabilidad social. Se lanzarían insidias, envueltas en mofas, sobre su posible adicción real a la marihuana. Al insulto racista en las gradas se unirían las referencias al porro. Intervendrían, azuzados por los micrófonos, Tebas, Uribes, Laporta, Imanol, el Cholo y la práctica totalidad de los exfutbolistas españoles (y muchos futbolistas en activo también) para extender el alcance de la fatwa. Manolo Lama, Manu Carreño y Juanma Castaño dictarían sus particulares órdenes de excomunión contra el delantero. En el Congreso, más de un grupo parlamentario exigiría la toma de medidas ejemplares, y Pedro Sánchez se pronunciaría con la máxima severidad, produciéndose el milagro de un completo acuerdo con Martínez Almeida en este punto. La clase periodística y política exigiría al poder judicial la toma de medidas ejemplares, y se recordaría hasta la náusea el incidente de Fowler en el Liverpool: si el inglés fue sancionado con cuatro partidos y una fuerte multa económica por simular esnifar la línea de fondo como celebración de un gol, no se entendería que no se proceda con la misma dureza, como mínimo, contra Vinícius, argüirían. Se pediría la expulsión del país del jugador, y la presión sobre el Real Madrid para que dejara de alinearle se convertiría en insoportable.

He pensado todo esto —no creo exagerar mucho—, y la sonrisa por el gesto cachondo de Lamine, que en sí mismo no tendría ninguna importancia, se ha visto truncada en una mueca de ira contenida. Mi agitación interna me ha convencido de que hoy sí.

Hoy necesito fumarme un porro.

 

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Tutto il resto é noia

 

El Barcelona de Hans Flick es el equipo de moda. Quién nos lo iba a decir hace unos meses. Ha empezado la liga como un tiro y en la otra orilla, el Madrid, zozobra entre el asco y la pena. Por si fuera poco, la labor de lobby atlética a través de la supuesta movilización vecinal en Chamartín ha paralizado, por un tiempo, los conciertos en el Bernabéu: España tiene al Madrid donde le gusta, que es en ese punto intermedio entre la extinción apocalíptica y el enloquecimiento colectivo. La cosa es que, históricamente hablando, al Madrid como organismo vivo también le gusta estar ahí. Esta tensión kafkiana afila, digamos, sus instintos, y simplifica un poco las cosas a su alrededor del mismo modo que las lesiones abrevian las cábalas esquemáticas de Ancelotti con el once titular.

Bien es verdad que Hans Flick es un entrenador con cara y ojos, no como Xavi, activista militante de la propaganda más inane. Con eso, una bestia en desarrollo como Lamine y el apoyo continuo de todo el aparato técnico-legal de los organizadores y reguladores del fútbol español, era normal que el Barcelona arrancara. Cuando de pequeño yo escuchaba aquello de que si la pelotita entra todo se olvida no podía ni imaginarme hasta qué punto iba a descubrir, de adulto, era eso verdad. Tanto que en cuatro partidos de una liga estrafalaria y tan devaluada como la mano de obra y el valor del trabajo del español medio contemporáneo, nadie se acuerda ya de que Dani Olmo fue inscrito mediante el enésimo fraude de ley amparado por Tebas, el Barcelona tira adelante con dinero que nadie sabe de dónde llega, socios capitalistas de Laporta controlan el videoarbitraje y el club está imputado por adulteración sistemática de la competición.

Benet, Roures y Laporta

Como dice un amigo mío, que es diácono y va para cura, ecclesia suplet. Cuando la norma no se respeta, pelillos a la mar y aquí paz y después gloria pues hay un bien mayor que conservar, en este caso el business. Al fin y al cabo, ¿a quién le importa? ¡En China, los chinos van a poder ver gratis el fútbol español! En Inglaterra, en cambio, parece que están a punto de empurar al City, por fin, pero a diferencia de Inglaterra, que por otra parte también, hay que decirlo, va teniendo lo suyo, en España la única ley que se cumple ya es la de la gravedad.

Tras 4 partidos de una liga tan devaluada como la mano de obra y el valor del trabajo del español medio contemporáneo, nadie se acuerda ya de que Dani Olmo fue inscrito mediante el enésimo fraude de ley amparado por Tebas, el Barcelona tira adelante con dinero que nadie sabe de dónde llega, socios capitalistas de Laporta controlan el videoarbitraje y el club está imputado por adulteración sistemática de la competición

Con el Caso Negreira ha pasado como con todos los escándalos que fluyen desde La Moncloa como un manantial de ponzoña desde que la ocupa Pedro Sánchez: que la mierda, puesta al sol, apesta un tiempo y luego se va secando, hasta que se va disolviendo, se hace polvo, desaparece y se la lleva el viento. Nadie, al cabo, se acuerda de maldita la cosa, y entre tanto la vida continúa su curso, con unos que ganan y otros muchos que pierden.

Menos mal que, con su eterna naturaleza redentora, vuelve ya la Copa de Europa. Aunque este año la han complicado con la pretensión de integrar la rebelión de los superligos en un formato confuso y extraño, la Copa de Europa sigue siendo la Copa de Europa, un país de los vivos por el que caminar hacia la presencia majestuosa de la Verdad. No obstante, cada vez dudo más de que nos dejen disfrutar mucho más tiempo de ella. Como fruto tangencial del movimiento centrípeto que unió a la Europa de la postguerra mundial primero en una comunidad comercial y después en una política regida por valores universales como la libertad y el respeto al individuo, la Copa de los Campeones Europeos (la UEFA no quería que se usara el de Europa, que ya tenían reservada para la Eurocopa de naciones) está condenada a la larga a sufrir el mismo deterioro que la moderna UE. No en vano la disidencia que encabeza todavía Florentino y el Madrid es un síntoma de un mal mucho más profundo que afecta a la naturaleza misma de la relación entre los mejores clubes europeos.

Aleksander Ceferin

En 1955, cuando los periodistas de L´Equipe y France Football reunieron a los dieciocho campeones más destacados de ligas a ambos lados del Telón de Acero, propusieron un cotarro autogobernado en condiciones de igualdad al que luego se subió, renuente, la UEFA. Ahora la UEFA hace y deshace a su antojo y la única alternativa viable, al parecer, es echarse al monte con sociedades degeneradas como la que regenta Laporta o con clubes-Estado dopados con dinero del petróleo arábigo. La cosa, la verdad, es para tirarse a las vías del tren, aunque tal y como está la RENFE ahora, lo mismo hay que esperar un buen puñado de horas hasta para suicidarse.

La cosa, la verdad, es para tirarse a las vías del tren, aunque tal y como está la RENFE ahora, lo mismo hay que esperar un buen puñado de horas hasta para suicidarse

Vuelve la Copa de Europa y el quince veces campeón inicia la defensa del título zaherido por extraños y propios, que es lo más sangrante. De nuevo el remoquete estúpido de que no se juega a nada, y eso que en Anoeta el Madrid sacó adelante un partido difícil, con muchas bajas y ante un rival animoso, siempre complicado en su estadio. Supongo que será el hastío porque, en fin, en la vida todo cansa, sobre todo lo mucho. Y lo que ha dado a sus aficionados el Madrid de Ancelotti desde agosto de 2021 que comenzó su segunda aventura al frente del Real, es mucho, muchísimo, dos dobletes maravillosos que han venido a sumarse a la cosecha surrealista de cuatro Copas de Europa, tres de ellas seguidas, con el mejor equipo de todos los tiempos, en apenas cinco años.

Hay más tontos que botellines en este mundo, esto es sabido y no vale la pena extenderse sobre ello. Al Madrid le faltan al menos dos buenos y jugadores, uno para defensa y otro para el medio del campo, y quizá un poco más de fondo de armario. Pero con todo lo que rodea su actualidad, el estado de histerismo nervioso y de abulia que posee cual demonio a buena parte de su afición sólo es posible explicárselo desde el aburrimiento. Maledetta noia, que cantaba Franco Califano. A lo mejor, después de haberlo hecho todo tantas veces, al Madrid sólo le falte autodestruirse en medio de una gran fiesta decadente, lleno de gente aburrida que se droga por no ver más a Tchouaméni dar un pase malo a medio metro de distancia. Y aun así, seguro, habría alguien quejándose.

 

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Se ganó en el Reale Arena, se consumó la victoria oficial nº 300 contra equipos vascos, el Real Madrid jugó su partido de liga imbatido como visitante nº 400, Rodrygo alcanzó su victoria nº 100 en liga, Courtois disputó su partido oficial nº 100 imbatido, Rüdiger legó a las 50 victorias en liga, Militao entró en el top 100 de la historia del Real Madrid en número de partidos oficiales jugados y Vinícius se encaramó al top 50 de los jugadores de la historia del Real Madrid con más victorias oficiales siendo un chaval de 24 años.

Pero el Madrid no jugó bien. Como viene siendo la tónica habitual este curso, el Real Madrid jugó con un ejército de bajas por lesión como viene siendo la tónica habitual de los últimos meses, lista a la que se une Brahim por una buena temporada. Pero el Real Madrid ganó, sigue con la mayor racha de partidos sin perder en liga de su historia y se acerca inexorablemente, esperemos, a la cota máxima de partidos oficiales sin conocer la derrota. Y Mbappé, sin jugar a nada, ya es el máximo goleador de la plantilla en este curso.

Pero nada de eso vale. Lo importante es que Vinícius, después de aguantar todo el partido insulto tras insulto de la grada Txuri Urdin, se llevara el dedo a la boca después de marcar el primero de la tarde. Es que provoca, dicen todos los medios y muchos madridistas de esos que yo llamo vinagres, pero que voy a empezar a llamar no madridistas. Y digo esto porque la historia del fútbol está plagada de jugadores que se llevan la mano a la boca o a la oreja al marcar un gol fuera o dentro de casa.

Vinícius

Recuerdo la vez en que Raúl González Blanco hizo lo propio en el Camp Nou. Ese gesto fue, y sigue siendo, icono del madridismo sin fisuras, sin ambages, sin discusión. ¿Por qué el gesto de Vinícius no causa la misma sensación? Quizás porque el estadio no es el mismo, quizás porque el rival no tiene la misma enjundia o, quizás, porque este madridismo no madridista está atrapado en un relato que han forjado los medios de comunicación y apropiado los rivales desde que el bueno del brasileño pisó tierra patria.

Cuando llegó, era muy malo, no daba una patada a un bote y no metía un gol ni al arco iris. Ahora que ha despejado todas las dudas con sus goles, sus gambeteos, sus incursiones en el área y sus asistencias, cuando ha ganado dos Copas de Europa con un gran protagonismo en las eliminatorias y marcando en las dos finales, cuando parece ser que va a ganar el Balón de Oro, ese premio devaluado tantos años por la cabezonería (y quizás por los patrocinios) de algunos, pero que oficialmente galardona al mejor jugador de la temporada pasada, ahora que la clase de nuestro menino no está en duda porque él y sólo él se ha bastado y sobrado para demostrar al mundo el pedazo de futbolista que es, ahora, repito, el mundo entero se mete con él porque dicen que provoca, cuando realmente lo que pasa es que es víctima de la más cruel y maldita caza de brujas que se ha visto en este país en las últimas décadas en forma de patadas irreverentes y no sancionadas, insultos por doquier en los campos y muestras del racismo más rancio en los campos españoles y en las tertulias y artículos de los medios de comunicación.

Dicen que Vinícius provoca, cuando realmente lo que pasa es que es víctima de la más cruel y maldita caza de brujas que se ha visto en este país en las últimas décadas

Vinícius, efectivamente, no pasa por su mejor momento futbolístico, de acuerdo, pero eso no es excusa para que sea vapuleado continuamente por cada acción u omisión que haga dentro o fuera de una cancha de fútbol. Y me voy a posicionar con él, efectivamente, si España no pone los medios suficientes y con el resultado esperado para acabar de una santa vez con el racismo en los estadios, no será digna de organizar el mundial de 2030, igual que muchos pensamos que Catar no era digno de organizar un mundial con tantas vidas segadas en la construcción de los estadios y por la falta de derechos humanos en el país. Igual que Arabia Saudí tampoco será digno de organizar el mundial 2034 por la misma razón. Por eso, si España no erradica el racismo de los campos de juego sin excusas, si no se cierran ipso facto los estadios donde haya una sola manifestación racista por parte de la afición local, no será digna de organizar el mundial.

Vinícius

Estoy con Vinícius y, creo que todos deberíamos estar igualmente con él, en vez de lanzar a los cuatro vientos la tan manida frase de que “España no es racista”. Les voy a contar, amigos galernautas, una anécdota que se produjo en mi niñez. El famoso semanario Interviú tenía en nómina a un monstruo del humorismo gráfico, el granadino Francisco Martín Morales, “Martínmorales”  para el gran público. Este humorista, fallecido en 2022, publicó en torno a 1977 una viñeta en dicho semanario en el que aparecía un padre de la mano de su hijo. El niño le preguntó: “Papá, ¿En España somos racistas?”  A lo que el padre respondió: “No, hijo, aquí no hay negros”. Pues casi cincuenta años después, esta viñeta rebela mucho de lo que pasa en nuestro país. Los actos, relatos y situaciones de índole racista han ido apareciendo a medida que se iba poblando nuestra querida piel de toro de personas de distinto color, religión o cultura, sin más. Si tuviera delante al gran humorista, le diría: “Francisco, ya hay negros en España”.

Me voy a posicionar con Vinícius, efectivamente, si España no pone los medios suficientes y con el resultado esperado para acabar de una santa vez con el racismo en los estadios, no será digna de organizar el mundial de 2030

Analicemos el partido del Real Madrid. No se jugó como se esperaba, los tres de arriba no terminan de conectar, da la sensación de que Rodrygo no se la pasa a Mbappé, que Mbappé no se la pasa a Vinícius y que Vinícius hace lo propio con el francés. Parece como si cada uno de ellos quisiera hacer la guerra por su lado y ganar su minuto de gloria en forma de gol. No bajan a defender en este fútbol en el que es tan importante que defiendan todos. Verlos bajar andando es muy descorazonador. Hasta el gran Cristiano Ronaldo terminó bregándose en defensa como el que más. Esa actitud debe desparecer. En el fútbol, como dijo Don Alfredo Di Stéfano, ningún jugador es tan bueno como todos juntos.

Esto que digo no es óbice para recordar al madridismo no madridista que el Real Madrid es el vigente campeón de Europa y de liga, que esto acaba de empezar, que se deben acoplar las piezas, que el cuerpo técnico es el mejor del mundo por sus resultados y palmarés y que el presidente es el que ha forjado el gran club que amamos y que está en la mejor época de su historia. Así que, por favor, calma y dejen que los profesionales trabajen.

Dicho esto, también digo que entrar en una nueva etapa asador sería lo peor que nos podría pasar. Evitar que pase lo que en el periodo 2003-07 es la tarea que se debe imponer en la T-4 de Valdebebas y en el vestuario blanco. No tengan prisa con Arda Güler y con Endrick, deben pasar los cursos bien y con la calma necesaria, no demonicen al club por no sé qué central que no se ha fichado, no echen pestes por la boca y por las teclas con una supuesta negligencia por no fichar al cromo que me gusta. Las lesiones no son predecibles, no se puede planificar una temporada pensando que se van a lesionar cinco jugadores de golpe, no sería serio y no se podría aguantar económicamente, así que, por favor, crédito a este grupo y a por la Copa de Europa, que empieza esta semana con el formato caprichoso que Ceferin se ha inventado para hacer sombra a la Superliga que, espero, comience cuanto antes para acabar con los chanchullos del fútbol mundial.

Ahora y, como siempre, unos datos del partidor referidos todos al Real Madrid y, ya saben, ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!

Pd: Faltan 21.

Mbappé Real Sociedad

Madrid y R. Sociedad han jugado 155 partidos de liga, con un balance de 88 partidos ganados, 40 empatados y 27 perdidos, con 330 goles a favor y 185 en contra.

En total, R. Madrid y R. Sociedad han jugado 178 partidos oficiales, con un balance de 99 partidos ganados, 42 empatados y 37 perdidos, con 363 goles a favor y 216 en contra.

En San Sebastián se han jugado 78 partidos de liga, en los que el R. Madrid ha ganado 33, ha empatado 22 y ha perdido 23, con 130 goles a favor y 117 en contra.

Los mayores goleadores ante la R. Sociedad en liga son CRISTIANO RONALDO (16) seguido de SANTILLANA (12), Pahíño, Pirri, Benzema (8), Di Stéfano, Raúl  (7), Amancio, Butragueño y Bale (6), Luis Regueiro, Rial, Puskas, Velázquez, Hugo Sánchez, Hierro y Ronaldo Nazario (5).

El Real Madrid lleva 32 partidos oficiales sin conocer la derrota.

El Real Madrid lleva 37 partidos de liga sin perder, lo que constituye la mayor racha de su historia.

 

GOLES OFICIALES:

 

CARVAJAL: 13

MODRIC: 39

LUCAS VÁZQUEZ: 37

VINÍCIUS: 86

RODRYGO: 54

FEDE VALVERDE: 22

MILITAO: 11

MENDY: 6

CAMAVINGA: 2

ALABA: 5

RÜDIGER: 4

DANI CEBALLOS: 7

BELLINGHAM: 23

BRAHIM: 15

TCHOUAMENI: 2

ARDA GULLER: 6

FRAN GARCÍA: 1

MBAPPÉ: 4

ENDRICK: 1

 

GOLES OFICIALES 2024/25

 

RODRYGO: 1

FEDE VALVERDE: 2

BRAHIM: 1

MBAPPÉ: 4

ENDRICK: 1

VINÍCIUS: 2

 

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El madridismo experimenta cierto estado de histeria colectiva ante el mal comienzo liguero del equipo y, sobre todo, el buen comienzo del equipo rival, que parece ir como un tiro en estos primeros compases de la competición. No seré yo quien diga a cada uno como tiene que sentirse, pero, a mi entender, el aficionado medio hace mal en compararse con el equipo blaugrana, así como en demandar ese anhelado buen juego a estas alturas de la temporada si se tienen en cuenta las diversas circunstancias que atraviesa cada equipo. El Real Madrid no ha empezado con buen pie, pero el estado de forma del equipo atiende a diversas razones que no deberíamos pasar por alto tan a la ligera.

La primera de ellas obedece a la planificación de plantilla, que a algunos podrá convencer más y a otros menos, pero es la que es. Este equipo está diseñado para dominar a los rivales a partir de la superioridad física, más que por superioridad técnica o táctica. Esto no significa que nuestros jugadores carezcan de la calidad técnica suficiente para generar ventajas a partir de su calidad individual (y colectiva), pero nuestros centrocampistas están más acostumbrados a avasallar a los rivales gracias a su insultante físico.

Mendy, Tchouaméni y Camavinga

El hecho de que la mayoría de nuestros jugadores titulares se hayan incorporado de manera tardía a la pretemporada, sumado a las lesiones de jugadores que sostienen físicamente al equipo como Camavinga, Bellingham o Tchouaméni, ha desembocado en una falta de dominio de varios partidos en los que se presuponía un mayor control del juego por parte del equipo blanco. Se apunta con amargura que en la Ciudad Condal van como aviones y es algo relativamente natural. La pasada temporada del equipo negreiro acabó prácticamente en abril, mientras que los nuestros mantuvieron la tensión competitiva hasta el final de la misma, sumándose luego la Eurocopa y la Copa América. Aunque varios jugadores del Barcelona se incorporaron también más tarde a la pretemporada por su labor con las selecciones, el desgaste físico y la exigencia mental no ha sido ni de lejos comparable.

Este equipo está diseñado para dominar a los rivales a partir de la superioridad física, más que por superioridad técnica o táctica

La pérdida de Toni Kroos es otro de los principales factores que se comentan a la hora de explicar el mal juego del equipo. Es cierto que la plantilla había adquirido una gran dependencia del centrocampista germano y se está notando principalmente a la hora de recuperar el balón. Antes se buscaba automáticamente al teutón en cuando se recobraba la posesión, mientras que en esta campaña se percibe cierta falta de ideas en este contexto del juego. El equipo necesita trabajar en la forma de encontrar a sus puntales ofensivos cuando recupera el balón, tanto en bloque bajo como medio. Sin embargo, es cuestión de paciencia que las mejoras en este aspecto acaben produciéndose.

Querido Toni

Carletto es otro de los grandes señalados a la hora de explicar el mal juego del equipo, llegándose incluso al punto de pedir su destitución porque el equipo no carbura tras apenas un mes de trabajo (interrumpido además por el dichoso parón de selecciones). A la hora de juzgar a los entrenadores, sería propicio hacerlo en función a las características de cada uno. Ancelotti siempre ha sido un entrenador que, más que buscar un modelo de juego dominante, ha explorado la manera de generar ventajas para los jugadores determinantes que ha tenido a lo largo de su carrera. Di María como interior, Cristiano Ronaldo como segundo delantero, Bellingham más cerca del gol o abrir espacio para que Vinícius pueda disponer de sus fabulosos uno contra uno son algunos de los ejemplos que ilustran su proceder.

Sin Kroos y con Mbappé, este equipo necesita trabajar mucho sus nuevos automatismos para generar ventajas a partir de las cualidades individuales de los jugadores más diferenciales. Arriba está claro que los atacantes necesitan adaptarse a los demarques, combinaciones o movimientos de Kylian Mbappé y viceversa. Curiosamente se vieron buenas combinaciones entre los atacantes en los primeros partidos, que desaparecieron tras la lesión de Jude Bellingham, lo cual demuestra la importancia del todocampista inglés como ese nexo de unión entre los centrocampistas y los atacantes.

Soy consciente de que es una de las cualidades que más le cuesta desarrollar al aficionado madridista, Pero tengamos paciencia, este equipo sólo necesita tiempo y trabajo

En el centro del campo, para generar ventajas ya no se cuenta con la clarividencia de Kroos, pero el físico y recorrido de Bellingham, Camavinga y Valverde van a ser vitales para que estos jugadores abran espacios en las líneas rivales a partir de sus desmarques de ruptura y caídas a banda o, en el caso de Jude, llegadas al área. En este primer mes, Valverde ha sido el mejor jugador blanco, pero no hemos podido disfrutar tanto de estos recursos, dado que las lesiones han condicionado su posición en el campo, retrasando la labor del uruguayo a la de dirección de juego y recuperación de balón.

Fede Valverde

Sé que la clasificación y sobre todo ver al rival tan arriba con tanta solvencia apremian a mejorar, pero me atrevo a sugerir que este equipo, que es una de las mejores plantillas de Europa, si no la mejor, sólo necesita tiempo y trabajo. Porque aunque “sólo” hayan cambiado dos piezas (Mbappé por Kroos, nada menos que los dos jugadores más importantes de Francia y Alemania respectivamente), la adaptación a los nuevos automatismos sólo se conseguirá con tiempo y con el favor de los azares que permitan a Carletto contar con todos sus jugadores sanos el mayor tiempo posible para trabajarlos con continuidad.

Aunque soy consciente de que es una de las cualidades que más le cuesta desarrollar al aficionado madridista, tengamos paciencia, pues si de algo entiende nuestro entrenador es de acabar sacando el mejor rendimiento posible de sus estrellas. El año pasado a estas alturas se cuestionaba la nueva posición de Vinícius, más cercana al área que a la banda, y ahora mismo el brasileño se encuentra a un solo mes de recibir el Balón de Oro. Tengamos paciencia, aunque sólo sea porque el crédito que tiene Carlo se lo ha ganado más que merecidamente.

 

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El Barça empató rápido, como debe ser

 

El sabadete acabó divertido. Al Madrid le pitaron dos penaltis a favor en Anoeta y la excitación se hizo hombre. Y mujer. Incluso niño. Del primero no se dijo nada y me extrañó la general coincidencia de que ‘aquello’ fue punible.

No sé… Un muchacho que trata de protegerse de un chutazo, y encima de Güler, no quiere cometer penalti, ni siquiera córner, sólo protegerse. Lo del airbag en los coches, así, así... Todo el mundo dio por bueno que se pitara, empezando por el entrenador de la Real. Me sorprendió.

El segundo alteró definitivamente el cociente. Comprensible. El rival del Madrid, este como pudo ser otro, había tirado tres veces al palo y no había manera de ver batido a Courtois. Y el Madrid ganaba de penalti. Se estaba poniendo la cosa insoportable y en estas, ¡otro!

Así pitó Martínez Munuera

Pues otro, sí. Cosa distinta, y cierta, que esas acciones unas veces se sancionan y otras no. El árbitro no vio falta en la acción sobre Vinicius, sí el VAR y cuando eso pasa vayan poniendo el culito en pompa. Es decir: no se discutió sobre si hubo o no falta pues el pisotón existió. Se discutió que muchas veces eso no se pita. Y pitarlo a favor del Madrid pues…

Y bueno, casualmente después del sábado llegó el domingo. El penalti 2 se produjo sobre las diez y media de la noche del sábado, apenas 18 horas después, al Barça le ‘despitaron’ uno en Girona. Empate relámpago desde los once metros, el 1-0 para el Madrid, gol de Kylian, se convirtió en 1-1, gol de nadie. Si estará tremendo el Barça que incluso mete goles sin marcarlos. Empate. Como debe ser. Está bien. Estas cosas no conviene dejarlas para mañana.

No se discutió sobre si hubo o no falta pues el pisotón a Vinícius existió. Se discutió que muchas veces eso no se pita. Y pitarlo a favor del Madrid pues…

¿Fue penalti lo de Iñigo Martínez? Pues sí. Un compañero despeja mal, o sea, en dirección a su portería, y él intercepta la pelota con los brazos abiertos. Me recordó ‘Con los bracitos en cruz’, aquella canción de la gran Niña de Antequera, cuyo final dice: “Con los bracitos en cruz iré a buscar a su pare. Lo juro por mi salú, pa que siempre sepas tú lo buena que es una mare”.

Iñigo Martínez

El árbitro lo pitó, normal. El VAR lo ‘despitó’, normal. El árbitro no tuvo valor para imponer su criterio, que era el acertado. Recordó el pueblo aquel que sí le pitaron a Militao ante el Sevilla, temporada en Valdebebas, que le costó la Liga al Madrid: casualidades. Y lo dicho: unas veces lo pitan y otras, no.

Empate rápido: ‘nihil novum sub sole’, dicen que dijo el rey Salomón: “¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará: y no hay nada nuevo bajo el sol”. Está en el Eclesiastés, capítulo 1, versículo 9. Para entonces, el Madrid no había ganado la Copa de Europa. Todavía.

El segundo penalti de la Real se produjo sobre las diez y media de la noche del sábado, apenas 18 horas después, al Barça le ‘despitaron’ uno en Girona. Empate relámpago desde los once metros, el 1-0 para el Madrid, gol de Kylian, se convirtió en 1-1, gol de nadie. Si estará tremendo el Barça que incluso mete goles sin marcarlos

Dicho lo cual es cierto que existen otras evidencias. Este es un Barça hambriento, lógico de donde viene, dos de los últimos veinte títulos disputados, y va como un tiro. El hambre de la juventud y tal. Once goles en sus dos últimos partidos. Está de piernas mejor que los demás. Y de cabeza. La verdad es que lo está haciendo la mar de bien.

Quizá corre demasiado en temporada tan larga, pero es normal. No estaba su horno para meterse en más bollos, le convenía salir como un cohete y su temporada será más corta que la de sus enemigos, el campeón y el Atleti, que sí jugarán el Mundial de Clubes.

Y como les he comentado alguna vez y no me cuesta repetir, el de Xavi sumó 85 puntos el curso pasado, luego lo normal es que esta sume los mismos por lo menos. Es la Liga. Que esto iba a ser otro mano a mano con el Madrid, también ‘nihil’. Parece que se apunta el Atleti y que el Villarreal será el Girona de este curso. Por centrar la cosa.

El Madrid ganó pues el último partido antes del primero excitante en su temporada, la visita del Stuttgart, primer partido de la Copa de Europa, esa musiquita, esas cosas. Las de comer. No le sobra nada, la verdad es que le falta mucho para ser el que va a ser. Entre otros matices, recuperar futbolistas. Brahim cayó para tres meses, nada nuevo tampoco.

Ese es el asunto a resolver en clave blanca: lo propio. Desde la enfermería al juego. Las gracias de los demás no deben importarle al equipo de Ancelotti.  No le importan, seguro. Su pelea es consigo mismo, crecer, ir acercándose a su nivel teniendo en cuenta lo evidente: la verdad llega en marzo.

Lo razonable es que veamos al Madrid verdadero mucho antes de esa fecha. Esa es su pelea. Lo demás no puede controlarlo ni le compete. El Barça juega bien: estupendo. El Atleti parece firme, magnífico. El rival no es ni fue nunca el problema madridista. Ver sala de trofeos. Pues hala, bienvenido, Stuttgart. El Madrid, a dar un pasito más. O tres.

 

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Buenos días, amigos galernautas. Como ni siquiera sus instigadores se lo creen, el bulo según el cual el Madrid “robó” el partido de Anoeta ya ha desaparecido de la actualidad de las portadas. En realidad, si recordáis, ni siquiera ayer las agitó. Se coló de rondón en las redes sociales, los avisperos radiofónicos y algunos otros foros, pero nadie tuvo las agallas (ni la desfachatez) de ponerlo a cinco columnas en las primeras páginas, por la sencilla razón de que cualquier persona con dos dedos de frente, por muy antimadridista que sea, sabe que el Madrid ganó merced a dos penaltis claros. Tontos, si se quiere, e infortunados si se suman a la mala suerte de la Real con los postes. Pero claros.

Comoquiera que en el fondo todo el mundo sabe que un balón al palo no es gol, y que en cambio un gol de penalti sí es gol aunque sea desde los once metros, el cohete ha ascendido un metro y medio del suelo, ha hecho un ruidito similar al de un cuesco y ha vuelto a caer, impulsado por la ley de la gravedad. Ha sido un gatillazo en toda regla, un gatillazo anoético, adjetivo que acabamos de inventar y que involucra muchas cosas si uno lo desmenuza. El antimadridismo es un anciano cascarrabias, un viejo verde cuya fuerza se va por la boca y que profiere a las mocitas madrileñas ridículas promesas eróticas cuya obsoleta virilidad sería incapaz de cumplir.

Hasta la próxima, claro. Hay gente que no soporta que el Madrid gane. Como muy atinadamente apuntaba Jorgeneo en el chat de La Galerna, cuando el Madrid gana conforme a las reglas son las reglas las que están mal (“Nos estamos cargando el fútbol” según Imanol), y de igual manera cuando el Madrid cumpla escrupulosamente con todas las ordenanzas de ruido será el propio concepto de ofrecer conciertos en el Santiago Bernabéu el que deba revisarse.

El caso es que hoy ya no hay rastro de la fogosidad anti que siguió al partido de San Sebastián. La prensa ha intentado estirar el chicle pero la cosa ha dado para lo que ha dado. Hasta al presidente del Girona, que pasaba por allí (siendo allí el propio Girona), le arrimaron la alcachofa para que se pronunciase sobre el “robo” txuriurdin de los blancos. “Esos penaltis no admiten mucha discusión”, respondió el dirigente. Lo dicho: amago de erección, amorcillamiento levemente promisorio y franco decaimiento en el momento de la verdad.

Portada Marca

Marca, superado su manifiesto desdén hacia la victoria blanca del sábado, ofrece una cara más solidaria con el Madrid, o no, vete tú a saber. Queremos entender que lamenta la grave lesión de Brahim, que viene a portada con caracteres de pequeña tragedia.

Lo es. Brahim jugó veinte minutos de fábula en Donosti y luego se rompió. Hay que estudiar cuál es el impacto de los partidos de selecciones disputados hace pocos días con Marruecos en este percance, pero probablemente exista una relación. Los parones de selecciones son una ignominia, con especial mención para el que tradicionalmente tiene lugar en septiembre, cuando los jugadores apenas acaban de finalizar su pretemporada y el riesgo de lesiones aumenta. Ese parón es un puñetero rompepiernas.

Pero tranquilos: hay otro parón en octubre, y el cálculo es que Brahim se recuperará justo a tiempo… para que lo perdamos de vista más de un mes en la Copa de África. En este escenario, cuesta creer quién paga el sueldo de Brahim.

Portada As

As viene hoy consumido de pura fiebre rojiblanca. El cholismo goleó al Valencia, que es como hacer bullying a un compañero de parvulitos cuando tú ya calzas bigote y paquetón.

No estaría mal que entre en la puja por la liga el Atleti, aunque solo fuera para espantar ya el argumento según el cual el Barça no puede pagar por sus múltiples crímenes porque el sistema lo necesita. Un Atleti fuerte serviría para restar (presunta) vigencia a esa necesidad, pero muchos nos tenemos que el Atleti va a ser un cohete de vuelo corto como los antes descritos, otro gatillazo, metropolitano en este caso. El Atleti ganará lo que tiene antes del derbi a modo de entrenamiento para el mismo, después ganará el derbi y, satisfecho con el logro del objetivo de la temporada, se desinflará.

Aquí quedó escrito.

Portada Sport Portada Mundo Deportivo

La prensa cataculé celebra el rotundo triunfo en Girona de las huestes de Flick, que parece ha dado desde el principio con la tecla. Es un buen técnico que tiene a su servicio a una de las estrellas del campeonato, Lamine Yamal. Ambos merecerían prestar sus servicios a un club grande, o por lo menos a uno que no haya manchado eternamente la historia del deporte pagando durante un mínimo de 17 años al vicepresidente de los árbitros en busca de “neutralidad arbitral” (según declaraciones del propio interesado) y dentro de un contexto de “corrupción continuada” según el juez de instrucción.

Pasad un buen día, velando ya armas para la Champions.

El Real Madrid, sin jugar bien, cosechó ayer los inusuales beneficios de gozar el privilegio de un arbitraje normal. El madridismo está que no se lo cree. Es casi inquietante que al Madrid le piten los penaltis que son penalti. Ya empezamos a frotarnos los ojos cuando Munuera comenzó, sin tardar mucho, a sacar tarjetas amarillas en aquellas entradas de los fogosos jugadores realistas que eran objetivamente merecedoras de tarjeta.

El asunto es tan paranormal que tiene al madridismo perplejo y al antimadridismo furioso. No puede ser esto de que al Madrid le piten con justicia. Estaba jugando mal, estaba siendo dominado por la Real, le estaban salvando los palos y, por tanto, no merecía que le pitaran un penalti a favor. En general, al antimadridismo le falta llevar a cabo el ejercicio de honestidad de reconocer lo siguiente: en su opinión, el Madrid no merece justicia arbitral. Por lo que sea. Por ser el que mejor hace las cosas en el fútbol español (o quizá el único que las hace bien), por ganar casi siempre o simplemente porque yo, antimadridista, lo odio con todo el poder de mi corazón.

Real Sociedad 0
Real Madrid Televisión 2
Corrupción en el @CTARFEF #RealSociedadRealMadrid

— Kike Marin** (@Kike_Marin_) September 14, 2024

La prensa afín a la Real Sociedad está que trina. El periodista Kike Marín aludió a los vídeos de Real Madrid TV como causantes del arbitraje normal de Munuera. Como colaborador de dicho canal, me siento orgulloso del poder omnímodo que nos atribuye Marín. Ojalá fuera verdad que he podido contribuir mínimamente a que Munuera no se inhiba esta vez ante patadas merecedoras de amonestación, o a que en esta ocasión Hernández Hernández haya tenido la honradez de avisar a su compañero del pisotón de Aramburu sobre Vinícius, penalti tan tonto como meridiano. Sin embargo, creo sinceramente que Marín sobreestima los superpoderes de RMTV, y más bien tiendo a creer en un desconcertante acceso de probidad arbitral. Tan desconcertante que casi da miedo. ¿Qué traman los pupilos de Negreira?

En general, al antimadridismo le falta llevar a cabo el ejercicio de honestidad de reconocer lo siguiente: en su opinión, el Madrid no merece justicia arbitral

Por lo demás, Mbappé presentó sus credenciales como gran estrella de la presente liga. Apareció por todas partes, y sembró el pánico en cada una de sus intervenciones. Contrastó con Vini, que no es que no estuviera acertado sino que casi no intervino, en marcado contraste con su habitual omnipresencia. Bajo esta gris actuación del brasileño (decimos gris y no negra porque con todo se las apañó para anotar un penalti y marcar un gol) quizá se esconda un punto esperanzador: el Madrid ya no necesita volcar todo su juego en Vini, lo que reduce cierto nivel de dependencia de su fútbol por parte del equipo. En todo caso, es evidente que debe mejorar su rendimiento. Lo hará sin ningún género de dudas. Cuando la pareja Mbappé-Vini se engrase, los rivales no van a tener donde esconderse.

Vinícius, Mbappé, Carvajal y Güler contra La Real Sociedad en Anoeta

Capítulo aparte merecen Valverde, Modrić y Mendy. El uruguayo descerrajó uno de los partidos más memorables que se le recuerdan, sosteniendo sobre sus espaldas casi todo el juego en la zona ancha. Bien es verdad que el croata colaboró con un ejercicio de abnegación y sabiduría que a su edad es casi emocionante: noventa minutos de brega e inteligencia. Lo de Mendy fue lo habitual: en lugar de exigir explicaciones por el segundo penalti, tal vez Take Kubo deba concentrarse en recomponer las piezas del orgullo malherido por causa del marcaje del francés.

Dijo Ancelotti que su equipo tal vez no mereció ganar. Los de siempre se aferrarán a esas palabras para darles la vuelta en el sentido antes reseñado: como no jugó bien, no mereció que le pitaran los penaltis. Bien haríamos en no abonar la perversa narrativa adversa, aunque Carlo sabrá por qué lo hace.

 

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Buenos días, amigos. El Madrid venció anoche por 0-2 a la Real Sociedad. Ambos goles anotados tras sendos penaltis nítidos. El juego de los blancos, ayer naranjas, sigue sin ser el que todos deseamos, plagado de desajustes, errores e imprecisiones, lo cual dota de más mérito a la victoria ante un buen equipo como el txuri-urdin: cuando se juega bien es más sencillo ganar. Y además cobra más importancia el triunfo: cuando se juega mal es más probable perder. Podéis leer aquí la crónica del encuentro escrita por Ramón Álvarez de Mon.

Hasta que Ancelotti dé con la tecla, los jugadores mejoren sus prestaciones y los múltiples lesionados se recuperen (clave), es de vital importancia sumar puntos de tres en tres. El fútbol, de momento, es un juego sometido a un reglamento en el que vence el equipo que más goles anota.

El matiz del reglamento es importante porque dictamina, entre otras cosas, lo que se considera gol y lo que no, lo que es penalti y lo que no, lo que es tarjeta, etc. Por lo que si un equipo no juega bien, pero gana de manera lícita según las normas del juego, cabe criticarlo táctica, técnica, física o estéticamente, pero poner en duda la legitimidad de su triunfo atenta contra la inteligencia.

Portada Marca

Marca titula «Por los pelos… por los palos», con una imagen de Mbappé y Vinícius debajo de los puntos suspensivos. No, Marca, el Madrid ganó porque marcó dos goles y la Real Sociedad, ninguno. Los palos no son goles, si fueran goles, el equipo que alberga en su estadio a neonazis con dos asesinatos a sus espaldas, el club apropiado indebidamente por sujetos (compañeros de barbacoa) a quienes cedéis portadas plañidera, quizá hubiese ganado alguna Champions.

Portada As

«De penalti y gracias». As va en una línea similar, aunque otorga más importancia a los goles que a los palos en la victoria blanca.

Basta darse una vuelta por el resto de medios de comunicación y las redes sociales para apreciar la indignación reinante por dos circunstancias acaecidas ayer en Anoeta. La primera denota el infantilismo inherente al antimadridismo: les parece intolerable que los tres palos no fueran gol, no asumen la realidad de manera adulta y se frustran. La segunda pone de manifiesto algo más grave: se indignan porque al Madrid le han señalado dos penaltis que lo son y los medios lo jalean. David Álvarez lo expresó anoche en X.

Están indignados porque al Madrid le han pitado dos penaltis que son.
Dicho de otro modo,están pidiendo que al Madrid no le piten los penaltis que son.
Y lo dicen sin el más mínimo sonrojo y con genuina indignación por los dos penaltis bien pitados.
Vivimos en una simulación.

— David Álvarez (@DAlvarez1976) September 14, 2024

La gravedad de esto último es evidente, si se afea y se critica que al Madrid le piten penaltis claros según el reglamento, realmente lo que se reclama es que al Madrid no se le aplique el reglamento. El cerebro de estas lumbreras procesa algo parecido a lo siguiente: «Como el Madrid está jugando mal, además no han sido gol tres disparos de la Real al palo y encima yo quiero que pierda, es “injusto” que le piten dos penaltis que lo son».

Este «argumento» impera en la mayoría de las tertulias de los grandes medios de comunicaciones y en las columnas de los principales diarios. Es la misma línea de pensamiento que aquella que afirma que si el Madrid juega mal no tiene derecho a recibir un arbitraje ajustado a reglamento, es decir, que si haces un partido pésimo y te birlan tres penaltis te tienes que callar.

El análisis de este discurrir arroja conclusiones poco amables con el desarrollo cognitivo de buena parte de la sociedad, pero es una realidad palmaria. Como los dos penaltis de ayer.

Esta disfunción racional es la misma que lleva a muchos sujetos a no ver problema legal, moral, deportivo, ético ni de ningún tipo en que el FC Barcelona pervierta la competición mediante el pago de millones de euros a uno de los jefes de los árbitros durante lustros, y considere intolerable que al Madrid le indiquen dos penas máximas como las catedrales de Burgos y de León.

El cumplimiento del reglamento, cuando afecta al Madrid, es corrupción. Prohibido aplicar el reglamento. El incumplimiento de la ley, cuando afecta al Barça, es un asunto de muy difícil palpación, tolerable y, en el peor de los casos, ya prescrito.

Hay una solución para evitar que al Madrid le piten penaltis que son y, en general, que le apliquen el reglamento: hacer un crowdfunding para comprar otra vez al CTA. Funciona, el Barça puede dar fe de ello. El problema es que quizá las autoridades pongan alguna pega al intentar comprar algo que ya está comprado. Habría que darle una vuelta, pero la idea es magnífica. La expresó en X Paul Tenorio ayer:

A quien no le guste que el Madrid tire penalti cuando se lo hacen, que se rasque el bolsillo y le pague unos milloncetes de tapadillo al CTA

— Paul Tenorio (@Paul_Tenorio) September 14, 2024

Portada Sport

Sport no ha querido enfangarse mucho —¿acaso se ha dado cuento de lo ridículo que habría sido llorar en exceso por nada?— y se limita a un recuadrito faldoncil que reza: «El Madrid vive de los penaltis» y lo ilustra con la imagen de Vinícius mandando callar, tras anotar el primer gol, a quienes llevaban todo el partido insultándolo.

No vamos a ahondar en el hecho de que Vinícius no tiene permitido mandar callar o bailar, pero sí pueden hacerlo jugadores como Piqué o Griezmann, por poner dos ejemplos de cada acción. Curiosamente, uno jugaba en el club que adulteró la competición pagando millones a Negreira y otro en el que alberga grupos neonazis que han matado sin que el resto de aficionados proteste por ello. O sea: si eres víctima de acoso y racismo, no puedes hacer nada; si perteneces a clubes amantes del delito: vía libre.

Con Vinícius sucede además una cosa curiosa. Su encuentro de ayer fue tétrico. Es evidente que no se encuentra en un buen momento de forma. Altibajos sufren todos los jugadores. Sin embargo, ayer marcó un gol y provocó el penalti gracias al cual se anotó el otro. Se da la paradoja de que si Ancelotti hubiese sustituido al brasileño, como pedíamos muchos, probablemente el Madrid no habría ganado. Y no es la primera vez que ocurre. ¿Qué es más ventajoso para el equipo, ganar o «castigar» a quien está jugando mal?

Portada Mundo Deportivo

El titular de Mundo deportivo es un ejemplo de cómo no utilizar los prefijos: «Súper duelo». El prefijo separado de la palabra a la que aporta valor semántico.

Según la RAE, los prefijos «se escriben siempre soldados a la base a la que afectan cuando esta es univerbal, es decir, cuando está constituida por una sola palabra: antiadherente, antirrobo. En este caso, no se consideran correctas las grafías en las que el prefijo aparece unido con guion a la palabra base (anti-mafia, anti-cancerígeno) o separado de ella por un espacio en blanco (anti mafia, anti cancerígeno)», este último caso es el del titular del diario de Godó, grande España. Sí hay ocasiones en las que procede el espacio o el guion, pero no en esta. Aquí podéis resolver vuestras dudas al respecto.

Pasad un buen día.

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