Las mejores firmas madridistas del planeta

Horrible partido en Mestalla. Otro más. Encuentro que habríamos firmado los últimos diez años, por otra parte. Quien lo niegue no está siendo sincero consigo mismo. El equipo sigue con encefalograma plano. Carreras salvó los muebles esta vez. Con que uno de los jugadores tenga un buen día nos bastará para ganar al 90% de los rivales. La Real Sociedad del fin de semana próximo será otra historia, pero hay que seguir al acecho de los corruptos, que no fallarán fácilmente bajo la protección del régimen. Esta semana juegan contra el Atlético semifinales de Copa, pero ya se han encargado de ponerles el siguiente partido en lunes, no vaya a ser que no puedan descansar suficiente. Alfombra roja hasta el título. Pagaron por neutralidad.

Hoy también quiero disentir de Antonio Hualde y su artículo de La Galerna sobre si el Real Madrid necesita a Vini: El Real Madrid necesita a Vini tanto como Vini al Real Madrid. Llevamos tiempo viendo que el ambiente tóxico del fútbol español está haciendo mella en el madridismo. Cierto es que el propio jugador se ha complicado la vida en un país cazurro, con el fútbol nacional con un nivel de corrupción insoportable. Pero un partido sin Vini es mucho más aburrido, rutinario y predecible. Llegó al Real Madrid para ser universal y contribuyó a la universalidad del club con dos temporadas memorables y dos orejonas más en las vitrinas.

El madridismo no puede dudar de Vini. No podemos entrar en ese juego. No hay debate futbolístico pertinente mientras el CTA exista, mientras el VAR y los árbitros sigan sometiendo sus decisiones a la conveniencia denigrante de los corruptos dirigentes del fútbol. Mientras el aficionado siga pagando un precio imposible por un producto devaluado. Mientras sigamos participando en el show de Truman, en una competición más falsa que la WWE. Clubes históricos como Atlético, Deportivo de la Coruña, Real Sociedad, Athletic o el mismísimo Valencia jamás volverán a tocar pelo. Ya es imposible. Todos están arruinados o relegados a comparsas.

Los dirigentes del resto de clubes miran al horizonte y silban con el palillo en la boca mientras dilapidan el dinero que Tebas les trajo del futuro. La liga les importa un bledo. Para los aficionados veteranos es especialmente sangrante la rendición del Atlético a ocupar el espacio de “eterno rival” al que renunció mansamente en favor de un Barcelona dopado por la corrupción. Jesús Gil ya lo sabía en 1993. Sus sucesores lo conocen, pero lo toleran sin problemas, mientras van trincando y mientras su domesticada afición siga mirando el dedo.

El madridismo no puede dudar de Vini. No hay debate futbolístico pertinente mientras el CTA exista, mientras el VAR y los árbitros sigan sometiendo sus decisiones a la conveniencia denigrante de los corruptos dirigentes del fútbol

Díganme, con la mano en el corazón, quién puede ganar la liga desde que el Barcelona inundó de millones a quien ponía y quitaba árbitros. Los corruptos pactaron con Tebas para torcer la ley en su beneficio, con el respaldo del gobierno, para inscribir jugadores ilegalmente, para ganar ligas haciendo trampas con el límite salarial, con palancas ficticias cuyo dinero jamás aparecerá. Ningún club protestó. Ya no echan de menos competir por los títulos. Todos se conforman y apoyan al patrón, cómplice necesario, porque les compró con dinero de 2070.

¿En serio quieren que hablemos de Vini?

Cuando los ladrones se ponían antifaz

En LaLiga tienen muy claro qué hacer. Como toda organización delictiva, se protege eliminando o debilitando rivales por cualquier medio. Vinícius ha sido señalado principalmente desde los medios que Tebas tiene apesebrados. La mayoría. Los directores viven satisfechos por facturar sin tener que competir en un mundo de redes sociales, donde la imaginación, la creatividad y el carisma es lo que determina la supervivencia. Se sabe que los periodistas deportivos venden desde siempre su escaso o mediano talento al mejor postor, pero mentir, inventar, ofender, perseguir a un chaval para conservar un empleo…

¿Necesitan pruebas del acoso mediático continuo sobre Vini? ¿Creen que es culpa suya estar siempre en el centro? ¿En serio?

Vini no se merece estar en el ojo del huracán y no, no es una persona conflictiva. Vini es una víctima

No. Vini no se merece estar en el ojo del huracán y no, no es una persona conflictiva. Vini es una víctima. Y aquí tenemos a parte del madridismo comprando el relato de Tebas, de Carlos Martínez, Maldini, Lama, Serrano (el malo), Iturralde y todos los sicarios de Vladimir Harkkonen, que son legión, y que saben qué hacer para que sus jefes estén contentos. Tebas es a los medios de comunicación lo que el Barcelona a Negreira: el que paga millones en la oscuridad para que el que cobra haga un trabajo ilícito, delictivo o éticamente censurable. Grados de corrupción.

Créanme que lamento disentir de madridistas con pedigrí, pero les veo francamente desorientados. Vini es un chico indomable, pero jamás fingió un penalti hasta que se dio cuenta de cómo funcionaba el tinglado. No se hundió hasta que descubrió la verdadera maldad en la semana del balón de oro de 2024. Y no, no es un argumento trivial que sólo él combata el racismo teniendo cinco compañeros negros en el once porque solo le abuchean a él. Me van a disculpar. Vini es el mejor extremo del mundo. Su potencial no se discute: en la sala de trofeos pueden ver las champions que ha facturado con sus goles. Sus asistencias en Europa le sitúan en el top 5 histórico de la competición, con 26 años. ¿Qué dicen? ¿Que hay que venderlo? ¿Que perjudica al equipo? No. Vini, con todo lo bueno y todo lo malo, es Juanito. Y a Juanito se le admira, se le apoya y se le respeta. Hay más madridismo en Vini que en el bochornoso espectáculo del Bernabéu el día del Levante. Y bastante más que en el otro 7 que tanto nos dio, pero que se despidió a la francesa.

Esto es una guerra y en la guerra el enemigo utilizará todas sus armas. ¿Vamos a dejar de usar las nuestras? ¿Vamos a dejar ir a nuestro jugador más determinante para darle la razón a los inmaduros emocionales de Mestalla, a los irrelevantes Maffeo, Raíllo? ¿A la chusma de los medios? Claro que no. El Real Madrid es otra cosa. Ya nos queda menos para volver. Y aplastaremos a cualquier rival con este equipo, con este mismo, cuando despierte de esta pesadilla extraña, pero con Vini, siempre con Vini en su banda, torturando rivales.

 

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El encuentro vivido en Mestalla frente al Valencia volvió a dejar una enseñanza que, a estas alturas de la temporada, ya no debería sorprender a nadie, pero que sigue repitiéndose como si el fútbol tuviera la memoria muy corta, que la tiene. Durante los primeros treinta minutos, el equipo fue irreconocible: plano, previsible, sin ritmo y, lo que es peor, sin una sola idea clara de cómo hacer daño al rival. La posesión era estéril, el balón circulaba lento y horizontal, y el ataque se convertía en una sucesión de pases inofensivos que no inquietaban a nadie. Y aunque en el fútbol casi nunca hay una única causa para un mal funcionamiento colectivo, resulta imposible no señalar un factor clave: la decisión de ubicar a Arda Güler en la banda derecha.

El problema no es nuevo. De hecho, es reiterativo. Cada vez que Güler aparece como extremo falso, y digo falso porque no acaba siendo ni una cosa ni la otra cuando le tiran a una banda, el Real Madrid pierde una de sus principales armas creativas. El turco queda aislado, desconectado del juego, y condenado a recibir balones en zonas donde su talento apenas puede manifestarse. Pegado a la cal, lejos del centro del campo y del área, Arda se convierte en un jugador casi decorativo, obligado a cumplir funciones que no encajan con su perfil ni potencian sus virtudes. Porque Arda Güler no es un futbolista de desborde constante, de ganar duelos en velocidad ni de castigar desde la línea de fondo.

Su juego no se basa en la potencia ni en la repetición de acciones individuales. Su fútbol es cerebral, técnico, de lectura anticipada. Es un jugador que necesita tocar balón, participar, intervenir entre líneas y sentir el peso del juego. Todo eso desaparece cuando se le encierra en una banda. Durante esa primera media hora, el Real Madrid fue un equipo sin ningún argumento futbolístico. No había verticalidad porque nadie filtraba pases, no había sorpresa porque nadie aparecía entre líneas. Tampoco había ritmo, porque el balón nunca encontraba continuidad. Güler, lejos del epicentro del juego, apenas intervenía y, cuando lo hacía, era para recibir de espaldas, con dos rivales encima y sin opciones reales de progresar. Así es imposible que marque diferencias.

Cada vez que juega por dentro, deja destellos de futbolista especial. Cada vez que se le desplaza a la banda, su influencia se diluye. Y, aun así, entrenador tras entrenador, la historia se repite

La corrección llegó pasada la media hora, y no fue casual. Arbeloa entendió entonces lo que el partido estaba pidiendo y recolocó al equipo. El cambio fue tan simple como revelador: un rombo en el centro del campo. Tchouaméni se situó como mediocentro posicional, Camavinga y Fede Valverde ocuparon los costados del mediocampo, aportando recorrido, energía y equilibrio, y Arda Güler pasó a jugar por dentro, como mediocampista más adelantado, prácticamente en la mediapunta. Ahí, en ese espacio natural para él, el partido cambió por completo. Con Güler en zonas interiores, el Real Madrid empezó a funcionar. De repente, el balón circulaba con mayor velocidad y sentido.

Aparecieron los apoyos, las paredes, los pases al primer toque. Arda comenzó a recibir entre líneas, a girarse, a levantar la cabeza y a filtrar balones al espacio que rompían defensas. El equipo ganó profundidad sin necesidad de correr más, simplemente pensando mejor. Ese es el valor diferencial de Güler. No necesita diez toques para generar peligro; le basta uno. De hecho, cuando retiene el balón es un jugador que pierde sus virtudes, él triunfa en la respuesta inmediata. Su capacidad para detectar el movimiento del compañero y encontrarlo con precisión es algo que el Real Madrid no tiene en abundancia, por eso resulta tan desconcertante que se le aleje sistemáticamente de esas zonas donde puede decidir partidos.

Las notas del Real Madrid-Juventus

No es una cuestión puntual de este encuentro. Es una tónica general que se viene repitiendo desde que Arda empezó a tener un rol más importante en el equipo. Cada vez que juega por dentro, deja destellos de futbolista especial. Cada vez que se le desplaza a la banda, su influencia se diluye. Y, aun así, entrenador tras entrenador, la historia se repite. Se le prueba como derecho, e incluso izquierdo, se comprueba que no funciona, se le devuelve al centro… y, al cabo de unas semanas, vuelta a empezar. De verdad, os prometo que siempre que juntéis amarillo con azul, siempre va a salir el verde, no tiene sentido seguir pensando que un día aparecerá el rojo como resultado.

Cuesta entender qué se busca exactamente con ese empeño. No hay margen para la duda ni para la experimentación eterna, el fútbol ya ha dado su veredicto. Hay suficientes partidos, suficientes minutos y suficientes ejemplos como para afirmar con rotundidad que Güler rinde mucho más por dentro. No es una opinión caprichosa ni una preferencia estética: es una evidencia futbolística. Además, insistir en colocarlo en banda no solo perjudica al jugador, sino también al colectivo.

El Real Madrid pierde creatividad, pausa y claridad en el último tercio. En un equipo que, por momentos, ya tiende a ser demasiado físico y directo, prescindir de un perfil como el de Güler en el centro del campo es casi un contrasentido. Ayer quedó claro una vez más que, cuando se le da libertad por dentro, Arda no solo mejora su rendimiento individual, sino que eleva el nivel de todo el equipo. Los compañeros juegan más cómodos porque saben que siempre hay una línea de pase limpia y los atacantes reciben en mejores condiciones. El rival se ve obligado a replegar y a vigilar espacios que antes no existían, todo fluye con mayor naturalidad.

Resulta llamativo que, en un club que históricamente ha sabido potenciar a sus mediapuntas y centrocampistas creativos, se siga dudando tanto con un jugador de este perfil. Güler no necesita ser encasillado ni reconvertido. No necesita aprender a ser otra cosa distinta, menos aún conociendo las necesidades actuales del Real Madrid. Lo que necesita es continuidad y confianza en la posición que potencia lo que ya sabe hacer. El partido de ayer debería servir como recordatorio definitivo. El Real Madrid fue un equipo gris mientras Arda estuvo en la banda, pero con buenas ideas cuando Arda pasó al centro.

No es casualidad, es causa y efecto. Y seguir ignorando esa relación empieza a rozar la obstinación. Arda Güler es un futbolista para mandar, organizar y decidir. Es un jugador de centro del campo, de zonas interiores, de último pase y de lectura del juego. Todo lo demás es forzarlo, limitarlo y, en última instancia, desaprovechar un talento que puede marcar una época si se le utiliza correctamente. El fútbol, al final, suele ser bastante simple. Poner a los jugadores donde mejor rinden suele ser la solución más lógica. Con Güler, el camino está más que señalado. Solo falta, de una vez por todas, dejar de dar rodeos y asumir lo que ya es un clamor para cualquiera que vea los partidos.

 

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El magnífico Santi Cazorla ha descubierto que nuestra Liga es mucho peor que la Premier en todo. Lo descubrió hace tiempo, claro. Ahora simplemente se ha manifestado tras catar la ocurrencia del Rayo con el OK de la patronal y su Oviedo delante.

Santi lo sabe, todo el mundo sabe lo que pasa por aquí. Nuestras cosas dan la vuelta al mundo por flipantes. ¿Se imaginan al West Ham levantando el césped horas antes de recibir al Newcastle? ¿A que no? ¿Lo de Negreira, of course? ¿Al United metido en eso?

Negreira ya sale sin calentar

Puesto que de ingleses hablamos, recuerdo una tarde de charla con Terry Venables, entonces entrenador del Barcelona. Casualmente había lío en el club y el hombre nos dejó esa perla: "Nadie en Barcelona sabe quien es el presidente del Liverpool, pero todo Liverpool conoce a Núñez". Y no se llevaban mal presidente y entrenador culés, simplemente le había tomado la matrícula.

Los sorteos de Copa, el VAR, los vídeos de los árbitros... Hay momentos en los que piensas ya: esto es insuperable. Y no. Siempre pasa algo nuevo, delirante, superior. Y gente templada como es y fue siempre Cazorla se anima a comentar lo que sabía y callaba, imagino que entre razones porque al chico no le conviene alterar al poder. So pena de exponerse a que su Oviedo no pase de medio campo lo que queda de 2026.

mucha población no se cree lo que está viendo. Recela. Duda. Y es natural: ser tibio con la corrupción es la carcoma que te acaba devorando

A todo esto, el Madrid, el que viene diciendo que esto es inaguantable, seguirá dándole bola a la Liga/campeonato. Deberían darle una paga. El Atleti ha dimitido y fiarse del Villarreal parece osado. A estas alturas, dos equipos superan los 50 puntos, otros dos los 40 y el primero entre los que llevan el 3 delante, el Betis, quinto con 38, está a veinte puntos de la cabeza: casi siete partidos. Total, que Barça o Madrid la van a ganar aunque no quieran.

Y además resulta que mucha población no se cree lo que está viendo. Recela. Duda. Y es natural: ser tibio con la corrupción es la carcoma que te acaba devorando. El caso que nos ocupa es palmario. ¿Cómo evitar pensar que el Rayo se lo montó, que hizo lo que hizo adrede? En el ambiente en que vivimos...

Mi partido es con el Oviedo y tengo bajas importantes, monto el número, aplazo y mis sancionados cumplen contra el Atleti, próximo rival. Y cuando aparezca el Oviedo, veremos cuándo, estarán limpios mis ahora sancionados. ¿La gente, la competición, el respeto? ¡Qué le canten a Gardel, decía Maradona!

No, seguro que nada de eso estuvo en la cabeza de Presa y compañía. Me refiero a lo que el ambiente te lleva a pensar. Quizá todo fuera una gansada sin mala intención. En un país donde todo el mundo sabe y opina de todo, no puede extrañar que unos del Rayo y otros de la LFP, expertos todos en Jardinería y Obstetricia, coincidieran en que sí, en que en cuatro días se planta un campo de fútbol, y además pequeño como el que nos ocupa, y aquí paz y después gloria, Y alguno hasta añadiría: con lo que llueve irá de cine.

Es decir: ¿en la España de Negreira podría ser, podría, que el Rayo hiciera trampas? Imposible. No. Ni el Rayo ni nadie.

Y a todo esto el Madrid ganó en Valencia, cosa que no debe extrañar viendo al Valencia. Un viaje cómodo, más lo será el siguiente, Valdebebas-Bernabéu para recibir a la Real, con la vista puesta en lo único serio: Lisboa, Benfica, Europa. Mejoró el Real respecto al partido con el Rayo, otra vez él, y por supuesto a aquel en Da Lush, que así suena. Una semanita para trabajar en pos de un mejor desempaño como equipo.

En el fondo, todo es cuestión de fe. En el Rayo, en el césped, en Negreira y sus colonias, naturalmente. Y por supuesto, en el Madrid. ¿O iba a ser menos? Pues eso.

 

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Buenos días. A trancas y barrancas, como el decisivo gol de Carreras, el Real Madrid sigue adelante en su lucha por la liga. Lleva siete victorias consecutivas en dicha competición, cuatro de ellas de la mano de Arbeloa, y sigue tan solo un punto por debajo del líder, que es el equipo que pagó durante un mínimo de 17 años al vicepresidente de los árbitros.

El Madrid no desfallece, pero esto no evita que arrecien las críticas al juego del equipo en la prensa y, sobre todo, en las redes sociales de madridistas y asimilados, quienes no van a estar satisfechos hasta que arda Troya y, en consecuencia, serán siempre remisos a admitir el menor atisbo de brotes verdes. El Madrid que vimos en Valencia fue tan plomizo como, por otro lado, ordenado y rocoso, con un alto grado de eficacia defensiva, pero esto nadie está en disposición mental de admitirlo porque el madridismo de XMadrid y otras plataformas está poseído por un nihilismo exacerbado que subraya lo negro e ignora los puntos positivos. Ha llegado el punk al madridismo, una corriente que solo busca acabar con el Viejo Régimen. Never mind the bollocks.

Se dan paradojas curiosas. Por ejemplo, podéis leer la brillantísima crónica de Paco Sánchez Palomares, teñida de un descreimiento hilarante. A continuación, os podéis acercar a las notas de los jugadores que pone Athos Dumas y comprobar que, una a una, las calificaciones individuales no son malas. Hablamos de dos piezas de dos autores diferentes, en efecto, pero no deja de ser llamativo que el primer bosquejo (la crónica) sea enormemente crítico con el encuentro que jugó el Madrid mientras el recuento pormenorizado y sosegado del desempeño de los jugadores resulte más halagüeño. Si el Madrid jugó tan penosamente, ¿cómo puede ser que uno a uno los futbolistas no estuvieran mal?, se preguntaba uno de nuestros lectores.

A lo mejor, se nos ocurre, es que el Madrid juega efectivamente mal, pero nuestro estado de ánimo futbolístico (el de Paco no es diferente al de la mayoría) amplifica aún más los aspectos deprimentes, ahogando los motivos para la esperanza.

A nosotros nos parece que los hay. Hay que buscarlos y estar preparados para aceptarlos. Y finalmente podrían no valer para nada, ya lo sabemos. Pero los hay.

Marca y As coinciden en traer en portada a Carreras, celebrando tras marcar su gol a trompicones. Fue el gol que abrió la lata, y tras el cual se registró la única ocasión valencianista en todo el partido. Beltrán la tiró al palo. Courtois, por lo demás, fue un mero espectador a lo largo de los noventa y pico minutos, no en vano Athos Dumas se abstuvo de calificarle en sus notas. No tuvo trabajo. Es una buena noticia, pero nuevamente una que parece no estamos dispuestos a admitir como tal. Es normal, ya sabemos lo incómoda que es a veces la esperanza.

Después de esa única ocasión local, Arbeloa movió el banquillo, y vimos los mejores minutos de su equipo en el partido. La entrada de Brahim y Trent fue revitalizante, la cosa empezó a fluir y, como resultado de esa mejoría, Mbappé anotó su gol, o sea, el que marca casi siempre, con frecuencia acompañado por otro (por otro gol). “Carreras le sacó del apuro con gol de arrojo y fortuna y Mbappé sentenció”, nos cuenta As. “Arrojo y fortuna”. Goles afortunados hay muchos, y el de Carreras no escapa a esa descripción. Luego podemos preguntarnos cuántas veces llega la fortuna a las portadas. El Madrid es el único equipo que tiene que pedir perdón por su buena suerte, cuando la tiene, que desde luego no es siempre.

La prensa cataculé se centra en las inminentes elecciones blaugranas. Laporta va a arrasar entre un electorado de socis arrobado por sus múltiples encantos. Laporta ha ganado un número no desdeñable de títulos nacionales, aupado por el buen hacer de Flick y el factor arbitral (siguen al mando los hijos putativos de Negreira), y eso es lo único que importa a los interesados. Bueno, eso y que se mete con el Madrid, lo cual les hace muchísima gracia. La dignidad institucional se la trae al fresco al soci, como ha demostrado en infinidad de ocasiones, y es así como un Laporta que no habría resistido ni un asalto de no haber mediado la ayuda del Madrid va a revalidar su mandato. Muchos madridistas consideran que a Florentino se le fue la mano cuando auxilió a este sujeto.

Puede ser, pero las tornas han cambiado. Al tiempo que Laporta se apresta a prolongar su legado de inmundicias, traición a la Superliga incluida, el Madrid afina su batalla judicial y deportiva contra el club más corrupto en la historia del deporte, personificado en el presidente más impresentable que jamás haya ostentado dicho cargo en dicho club, lo que ya es muchísimo decir.

El Madrid, como adversario, es temible. Como enemigo, ah… Como enemigo es aterrador. Prepárate, Jan, reza lo que sepas.

Pasad un buen día.

Arbitró Javier Alberola Rojas del colegio castellano-manchego. En el VAR estuvo Figueroa Vázquez.

Un partido bastante tranquilo para lo que suelen ser los Valencia-Real Madrid. El estado de ambos equipos ayudó.

En la primera parte, de lo poco reseñable fue la señalización fuera de juego en una acción en la que Mbappé ni se mueve ni molesta al central. Con ese rasero ayer el primer gol de Lewandowski hubiera sido anulado.

El colegiado puso alto el listón de las tarjetas, porque Camavinga, Tchouaméni, Carreras o Gayá pudieron ver una cartulina en la primera mitad por agarrones, pisotones o cortar contras prometedoras. Las dos únicas del choque llegaron en el segundo acto. Una cada para equipo. Primero Carreras agarró a Beltrán en el 69' y después Copete hizo una dura entrada a Mastantuono en el 87'.

En las áreas nada que señalar ni comentar.

Alberola Rojas, CORRECTO.

Courtois: sin calificar. El Valencia no tiró ni una sola vez a puerta.

David Jiménez: Notable. Rápido y contundente ante un inquietante Danjuma.

Asencio: Notable. Muy seguro defendiendo, Hugo Duro ni la olió.

Huijsen: Aprobado. Mucho mejor en la segunda parte, sacando algún balón peligroso en centros laterales.

Carreras: Notable. Abrió la lata marcando con su pierna derecha. Infatigable.

Tchouaméni: Aprobado. Lento en el manejo de balón. Mejor de pivote que con el doble pivote del inicio.

Valverde: Aprobado. Todavía no es el Valverde de otras temporadas, pese a que jugó donde más le gusta.

Camavinga: Aprobado alto. De menos a más, completó una buena segunda parte, sin despistes.

Güler: Notable. Fue el faro del equipo en la primera parte, al que todos buscaban. Gran esfuerzo hasta su sustitución.

Gonzalo: Aprobado. No paró de pelear todo el partido, aunque tocó pocos balones. Sin ocasiones de gol.

Mbappé: Aprobado. Muy impreciso todo el partido, aunque acabó marcando, como casi siempre.

Brahim: Aprobado alto. Buenos minutos por la izquierda. Suya fue la asistencia a Mbappé en el segundo gol.

Trent: Aprobado. Volvió tras dos meses en el dique seco. Aseguró muy bien los pases en los últimos minutos.

Mastantuono: Sin calificar.

Cestero: Sin calificar.

Arbeloa: Notable. Está logrando que los rivales apenas creen oportunidades. Bien en los cambios.

 

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El Madrid volvía a Mestalla, que es como regresar a un pleito con Hacienda. Arbeloa puso en liza a once —lo normal— y el Valencia hizo lo propio. Lo más destacado de la alineación del Madrid, la presencia de Jiménez en el lateral derecho. David, no Andrés, que jugaba al baloncesto hace décadas en aquel equipo de cuyo nombre no quiero acordarme.

Después de muchas cabezadas, el Madrid ganó un partido tan soporífero como importante. Su táctica: matar al Valencia de aburrimiento (gracias, Falstaff).

El encuentro comenzó en el segundo cero y con mis gafas de repuesto no conseguía ver la imagen con nitidez, mas ponía mucho empeño. Ambos equipos intentaban ganar, pero de lejos. Qué cosas.

La primera ocasión clara fue para Mbappé, pero el guardameta naranja despejó el chut con los pies. Minutos después, Quirante se lamentaba de que a Kylian no le señalaran fuera de juego en otro acercamiento blanco.

Por cierto, con el pito en la boca estaba Alberola Rojas, del equipo médico habitual del Sistema.

A los 27', cerca estuvo de marcar el conjunto blanco. Repelió Dimitrievski.

Los valencianistas aprovechaban cualquier acción para fingir. Dentro de lo que pueden hacer, es lo menos grave, la verdad. Gayá simuló daño cobardemente en una acción con Gonzalo. Quizá esta actitud sea una de las explicaciones de la posición en la tabla del Valencia.

El realizador, en la línea de DAZN. Mostraba imágenes de Espinete cuando el encuentro se encontraba en sus —escasísimos— momentos álgidos.

La primera mitad acabó ofreciéndonos el mismo entretenimiento que asistir a la formación del granito en directo a partir del cuarzo, el feldespato y la mica.

La segunda parte comenzó con la misma tónica, que ni siquiera era Schweppes, sino una de marca gris, no llegaba ni a blanca.

Durante los primeros quince minutos de la segunda mitad cambié de canal y, por consejo de Athos Dumas, comencé a ver un partido de curling, grabado en VHS, de 1994. Mucho más entretenido que el choque.

Como comentaba mi amigo Nanook mientras asistía a la grabación, hasta la propia afición che parecía desconcertada cuando no tenía acciones que protestar al árbitro, pues la ausencia de Vinícius les había privado de un foco para sus improperios y frustraciones.

Sin embargo, sí se acordaban de Mbappé, concretamente de su madre. Pero luego hay que asistir al discurso de antimadridistas y madridistas de que al único que insultan es a Vinícus y que será por algo.

Después del curling, volví al encuentro. Justo para asistir a una jugada individual de Carreras que concluyó con el 0-1. Regateó a diestro, siniestro y a Ernesto, y acabó metiéndola al palo corto del portero con nombre raro.

El Madrid era estimulante como una sobredosis de diazepam, pero al menos iba ganando. Dada la situación, parece coherente crecer a partir de asegurar los resultados. El Valencia, directamente inenarrable.

El partido era tan monótono que los de Getty Images ni siquiera se preocupaban de subir más allá de cuatro o cinco fotos del choque. De las cuales apenas un par contaban con un cierto interés. Andaba escribiendo esta apreciación absurda cuando Beltrán chutó al palo.

Mbappé estaba acertado como Rappel descendiendo un risco con una cuerda y los ojos vendados. Quizá no fuese realmente Kylian y estuviese jugando su liberado sindical. Afortunadamente, acabó desdiciéndome.

Ante tal dechado de virtudes, Arbeloa retiró a los canteranos Jiménez y Gonzalo y puso en liza a Trent y Brahim. El internacional marroquí disparó con intención a los pocos minutos de salir. Mientras tanto, el público valenciano pedía la oreja con los pañuelos blancos. Partidazo.

Mbappé pudo anotar el segundo en el 82, pero ni siquiera invocando a Naranjito pudo marcar en ese momento.

No obstante, dado el desempeño del Valencia cuando se juega la vida contra el Madrid, estaban superando, para mal, el juego del Madrid. Y eso tiene su mérito.

De repente, Mastantuono se encontraba sobre el césped. Por Güler. Para variar. Aunque esta vez abrazó a Arbeloa, no se quejó.

En el 85', Omar Sharif cometió una falta en ataque sobre Asencio. El partido era tan peculiar que aparecían actores de ultratumba.

Poco después, Mastantuono sufrió un bocadillo de choripán. A la par que doloroso, provoca ardor de estómago por el mismo precio.

Antes de llegar al último minuto, varios jugadores desistieron de seguir compitiendo y sacaron sus móviles para consultar la cotización del oro. El Madrid aprovechó la coyuntura para anotar el segundo gol por medio de Mbappé. La jugada nació con un balón espléndido de Huijsen a Brahim, quien sirvió a Kylian para que marcase su golito. Una media brutal la del francés. La jugada más destacada del encuentro. El listón tampoco estaba muy alto. Le viene bien a Dean, quizá demasiado exigido para su juventud.

Por suerte para todos, el partido concluyó. El Madrid cosechó una victoria tan soporífera como importante. Cuando no se atraviesa el mejor momento, lo principal es asegurar los resultados, no arriesgar, hacer lo básico bien y dejar las florituras para ocasiones mejores. Lo demás vendrá con el tiempo, aunque sea en otra temporada. Es probable que a final de campaña valoremos más estos tres puntos.

 

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El madridismo está de los nervios. La última victoria en Liga ha reconciliado a parte de la afición con el equipo; al menos, de momento. Aunque hay aún un amplísimo margen de mejora, ante el Villarreal pudimos ver un Madrid bastante mejor de lo que dice la prensa “tradicional”, con la práctica totalidad de jugadores recuperados para la causa en lo que a actitud se refiere. Frente al Rayo, sin embargo, volvieron las desconexiones y una exasperante falta de juego, lo que hizo que el público del Bernabéu cargase nuevamente las tintas contra la primera plantilla. Vini entre ellos.

Aún resuena la pitada en el Bernabéu tras la derrota en la Supercopa y la posterior dimisión/despido/marcha de Xabi Alonso. Llevo más de 30 años de socio y nunca había visto algo igual. Sí, se ha protestado a lo largo de la historia, pero nunca como el otro día. Muchos de los mejores jugadores del mundo han sido pitados vistiendo nuestra camiseta. Recuerdo a Zidane, Cristiano Ronaldo o Benzema, por poner sólo unos pocos. Pero nunca con la intensidad y, sobre todo, con la duración de la del otro día. El Bernabéu abroncó masivamente al equipo desde el comienzo, cebándose con Vinícius —y con Jude, todo sea dicho—. En honor a la verdad, hay que recordar que Asencio sí fue ovacionado cuando se retiró, señal de que el enfado del público admitía matices. Y este pasado domingo se dio una circunstancia inédita hasta la fecha: que metiera gol un jugador que estaba siendo silbado —Vini—.

Cada vez que ha tenido un micrófono delante, Arbeloa ha elogiado a Vinícius de forma explícita. Pone en valor su aportación al equipo y ensalza su calidad. Es de justicia. Vinícius es un jugador buenísimo; de los mejores del mundo. Tanto que a punto estuvo de hacerse con un Balón de Oro, que no ganó —aunque para muchos, entre los que me cuento, sí que mereció— porque la UEFA de Ceferin así lo decidió. Esa cacicada marcó un antes y un después en su carrera, y no ha vuelto a ser el mismo.

ojalá me equivoque, pero no hay muchos visos de que Vinícius sea nuevamente tan determinante como lo fue hace un par de años

Vini ha estado siempre en el foco; algo que suele pasar con quien realmente vale. Y vaya si vale. Tiene gol, se asocia, hace jugar y el haber entrenado junto a Modric le ha enseñado a dar pases magistrales. Está, además, su palmarés con el primer equipo y su aportación en los últimos títulos conseguidos. Sobre el papel, nadie en semejante tesitura estaría cuestionado, pero no es el caso. Vini anda siempre en el centro de la polémica, y eso no es bueno ni para él ni para el club. En su descargo cabe señalar que muy pocos personajes públicos han sido sometidos al acoso y escarnio que sufre el brasileño desde su llegada a España. Los ataques de prensa y compañeros de profesión han sido furibundos y, en numerosas ocasiones, injustificados. El problema es que a veces tienen razón.

Responder a un incendio con gasolina no parece un remedio acertado. Es lo que tiene, sin ir más lejos, azuzar el fantasma del racismo en un equipo donde juegan Jude, Mendy, Militao, Alaba, Tchouaméni, Rodrygo o Camavinga. ¿Por qué ellos no afrontan comportamientos racistas y sí Vini, si su color es el mismo? Dar a entender al mundo que España es un país racista es tan injusto como contraproducente para su imagen. ¿Que hay imbéciles que profieren insultos racistas? Como en todas partes. Pero ni es generalizado ni hay un plan preconcebido. Lo que hay, simplemente, son ganas de encender a un jugador explosivo y con la mecha muy corta. Y eso no puede ser.

Además, Vini se las ha tenido tiesas con media Liga, con mil cámaras de por medio. ¿Le buscan? Claro, porque saben que le encuentran. También buscan a Mbappé, sin éxito. E igual pasó en su momento con Benzema y Cristiano. Entiendo que no sea plato de gusto, pero jugar en la élite —y más en el Madrid— tiene estas cosas. Un Vini centrado contagia al equipo. Un Vini desquiciado también. Y, desgraciadamente, cada vez se ve más lo segundo que lo primero. Y ojalá me equivoque, pero no hay muchos visos de que sea nuevamente tan determinante como lo fue hace un par de años. Se ha desnortado; creo que irreversiblemente. Sus enormes condiciones harán que el equipo vuelva a ganar gracias a él, pero sin la constancia y fiabilidad exigibles al Real Madrid. Quizá una buena oferta repescando a Endrick y dando más cancha a Gonzalo haga enfurecer a muchos, pero a mí a día de hoy me parecería una decisión acertada.

 

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Manolín Bueno fue uno de los eslabones entre el glorioso Real Madrid de finales de los años 50 y el de los ye-yé. Pasó más de una década en el conjunto blanco sin jugar asiduamente porque por delante tenía a Gento, uno de los mejores extremos izquierdos de la historia. Tuvo opciones de marcharse a otros grandes equipos, y ser suplente jamás fue fácil, pero siempre se mantuvo firme en su decisión de permanecer en el conjunto blanco.

Nacido el 5 de febrero de 1940, en Sevilla, de casta le venía al galgo, porque su padre había sido futbolista. Concretamente portero en distintos equipos como el Sevilla, Nacional de Madrid, Cádiz y Betis, entre otros. Se crio en Cádiz, donde su abuelo vivió en el estadio cadista y su padre fue conserje del Ramón de Carranza. Desde pequeño le entró el gusto por el fútbol. Manolín Bueno se desempeñaba como extremo izquierdo y fue un exponente de la finura de la escuela andaluza, por su gran calidad, técnica, habilidad en el regate y zurda de seda para centrar y enviar pases medidos a los delanteros.

Comenzó a jugar en el colegio de los Salesianos y luego en el Balón, en primera regional. De allí pasó al Cádiz, aunque estuvo cerca de hacerlo al Sevilla tras despuntar en una gira, pero una lesión de tobillo aguó los planes. Con el conjunto amarillo se estableció en el primer equipo al principio de la temporada 1958-59. Los gaditanos militaban en Segunda División y con apenas 18 años su nombre empezó a sonar fuerte en el fútbol nacional. Luis Molowny y Miguel Muñoz lo vieron jugar y recomendaron su fichaje al club madridista.

En el mes de abril salieron publicadas las primeras noticias del interés blanco. En la portada de Marca se podía leer que el cuadro blanco ya se había movido y el gerente Antonio Calderón había realizado más de una llamada a Cádiz. Unas semanas después se produjo el acuerdo pagando el Real Madrid por su traspaso 1.250.000 pesetas.

El extremo, en sus primeras manifestaciones en Marca, dijo que “sé lo difícil que es tener sitio en el equipo. Ni que decir tiene que he dado un gran paso, pero he de hacer méritos para conseguir la titularidad, y a ello iré dispuesto. Después, la verdad, me gustaría mucho intervenir en los encuentros del Trofeo Ramón de Carranza y conseguir la internacionalidad. Como verá, mis metas son bastante altas”.

En un principio, iba a ser cedido, pero debutó con los blancos en la gira por Sudamérica en el verano de 1959. Según el andaluz, Di Stéfano dijo “a este nos lo tenemos que llevar a los partidos para verlo mejor”. Tras un par de encuentros en los que vio el partido desde la grada, saltó al campo unos minutos contra la selección de Pichincha en Ecuador. Unos días después, también marcaría su primer tanto en Nueva York, en el amistoso contra el combinado Hungarians/Graz.

Así sería la mayor parte de la carrera de Bueno en el Real Madrid: muchos amistosos y un habitual del partidillo de los jueves. En uno de esos amistosos hizo, seguramente, su mejor y más recordada actuación en el equipo merengue. El 11 de noviembre se midieron al Manchester United en un partido benéfico por el accidente aéreo de los red devils en Múnich. El choque fue muy vistoso y espectacular, tanto en juego como en goles, y los blancos doblegaron a los ingleses por 6-5. El extremo sevillano disputó todo el encuentro, marcó cuatro de los seis tantos y fue el mejor del enfrentamiento. El mítico entrenador Sir Matt Busby, preguntado sobre Bueno, declaró que “apunta a excelentes condiciones y en un futuro inmediato será un gran jugador”.

Uno de los cuatro goles de Bueno al United

Llegaba para ser el reemplazo de Gento y desde el club le dijeron “aprende de Paco” y como él mismo relataba se tiró “diez años aprendiendo”. Para encontrar su estreno oficial hay que ir a la jornada 9 de Liga contra el Sevilla en el Santiago Bernabéu. Gento estaba lesionado y Fleitas Solich le puso en un once compartiendo delantera con Herrera, Didí, Di Stéfano y Puskas. Los madridistas ganaron por la mínima con un tanto del brasileño y, según le vio la Galerna del Cantábrico, el extremo aprobó y “hace honor a su apellido”. Mientras que el sevillano fue más crítico y “tuve una floja actuación. Los nervios…”. El resto del curso jugaría un par de partidos más de Liga, anotando el tanto del triunfo en la visita a la UD Las Palmas, y varias eliminatorias coperas. Bueno vio al equipo ganar la ‘Quinta’ Copa de Europa en Glasgow desde la grada, pero sin jugar ningún encuentro de la competición.

Las siguientes campañas su status fue similar. Eterno suplente de Gento, muchos amistosos y no conseguía superar la decena de presencias en choques oficiales. Se hizo muy popular e idolatrado entre la chavalería por los partidos de los jueves que presenciaban los chicos que por la tarde ese día no tenían colegio. En alguna ocasión, como él rememoró, llegó a conformar una delantera en esos partidos junto a Herrera, Mateos, Pepillo y Héctor Rial. El mundo del fútbol sabía de su calidad y le llegaron ofertas del extranjero, el Valencia, el Sevilla y también se rumoreó que el Barça se planteó su contratación. En algún momento, Miguel Muñoz decidió juntar a Gento y Bueno en el mismo once situando al sevillano en la banda derecha. Tuvo alguna buena actuación pese a ser zurdo cerrado, pero el técnico madrileño no dio demasiada continuidad a la idea.

Uno de los partidos más importantes que jugó en sus primeros años fue la ida de la final de la Copa Intercontinental de 1960. El Real Madrid se midió a Peñarol en el estadio Centenario de Montevideo en julio y Paco Gento se encontraba de baja por una rotura de fibras. Los uruguayos tenían un gran equipo con Borges, Spencer, Cubilla, William Martínez y Gonçalves y se sentían capaces de derrotar a los blancos. Fue un encuentro marcado por el estado del terreno de juego pesado y embarrado que no dejó hacer un buen juego a ninguno de los dos contendientes. Bueno se compenetró con Puskas por el costado izquierdo y, según Nemesio Fernández Cuesta en Marca, fue de los “jugadores más eficientes, se multiplicó y coordinó buenos avances”. La vuelta, al igual que casi el resto del curso, no jugó, pero pudo añadir la Copa Intercontinental a su magnífico palmarés.

En los años 60, el cuadro blanco ganaba Ligas sin parar y el sevillano solo ponía su granito de arena en media docena de partidos. Cuando jugaba, dejaba constancia de su gran clase en la banda, pero Gento apenas se lesionaba. En la campaña 1962-63, pasó por primera vez de diez partidos oficiales en toda la temporada y actuó en once logrando dos tantos, ambos en Copa.

El curso 1964-65 hizo cuatro apariciones, aunque una de ellas fue decisiva. En la penúltima jornada, madridistas y colchoneros se jugaban la Liga con una distancia de dos puntos a favor de los blancos. Visitaba Chamartín el Atlético de Bilbao y el Real Madrid necesitaba ganar. Gento era baja por una lesión a falta de diagnóstico y Bueno entró directamente en el once. Su actuación fue decisiva, provocando un penalti de Orue en un centro y, con el tanto de Puskas desde los once metros, el alirón quedó visto para sentencia en Sevilla.

Con ese título los blancos volvieron a participar en la Copa de Europa 1965-66. Manolín Bueno no era un ye-yé, pero como hizo Gento en su día con él (“¡Así, Manolillo! ¡Muy bien! ¡Tuya!”), ayudó y dio consejos a muchos de los jóvenes que auparon de nuevo al equipo merengue a la gloria europea. El extremo sevillano sumó una nueva Copa de Europa a su palmarés, aunque al igual que en 1960 no participó en toda la competición.

En distintas entrevistas manifestaba que “el Madrid es el paraíso del jugador de fútbol”, que “en el Real Madrid se está bien siempre sea capitán o ranchero, el caso es jugar en este gran club” o que “a pesar de estar de suplente y de haber tenido interesantes ofertas para irme a otro club, yo estoy contento en el Madrid y en él seguiré, aunque sea de suplente, mientras el Madrid necesite de mí. Me encuentro muy a gusto en el club y no pienso irme”.

Todo ello no era óbice para querer jugar y luchar por el puesto. En una entrevista en Pueblo, por ejemplo, confesó que “preferiría ser titular del Madrid a que me tocara la lotería”. Años después también recordaba en Telemadrid que había “sufrido mucho porque a mí lo que siempre me ha gustado es jugar al fútbol y tener que ir todos los domingos a ver jugar al fútbol es muy duro. Lo pasaba muy mal”.

La longevidad y el buen estado de forma de Paco Gento continuaba, y a finales de la década de los 60 la situación de Bueno era la misma. Nunca desentonaba e incluso marcaba goles que daban puntos, como en la Liga 1966-67 ante Elche y Sevilla. En el curso 1967-68, por primera vez desde su llegada, consiguió jugar más de una decena de duelos oficiales. En concreto aquel curso sumó 12. Una lesión de Gento al comienzo de la campaña le otorgó minutos que se difuminaron cuando el cántabro se recuperó. Bueno cumplió a gran nivel y como premio le llegó ser convocado por primera vez para la selección española. El equipo nacional, con Domingo Balmanya, como técnico tenía que viajar a Praga para un partido de clasificación de la Euro’68. El andaluz finalmente fue suplente del españolista José María, pero vio recompensada su calidad y su actitud tantos años con aquella convocatoria.

Otro dato definitorio tuvo lugar en la temporada 1968-69. Por primera vez el extremo pudo disputar un Real Madrid-Barcelona oficial. Gento se lo perdió por un problema en la ingle y Manolín Bueno integró la delantera con Amancio, Pirri, Grosso y Velázquez. Su actuación fue completísima, dando dos asistencias (los blancos vencieron 2-1) y amargando el día con sus quiebros al lateral Torres. Aquella campaña Bueno sumó el último de sus ocho trofeos de Liga de su palmarés.

El curso 1969-70, el cuadro blanco, después de una década dominadora en el panorama nacional, ganó la Copa con una importante participación del extremo hasta semifinales. En ese torneo volvió a medirse al Barça, con un papel relevante en cuartos. La final, ante el Valencia, la vio desde la grada del Camp Nou. Su última campaña de blanco fue, curiosamente, la que más jugó. Un total de 25 encuentros, debido, en parte, a que a Gento, a sus 37 años, le costaba físicamente y sufrió una lesión en la ingle en octubre que lo tuvo varios meses de baja.

Fue un curso en el que la delantera frecuentemente la formaban Miguel Pérez, Amancio, Grosso, Velázquez y Bueno. Sumó ocho tantos, sus mejores números en un solo curso, y dejó buenos momentos ante el Atlético de Madrid, Celta o el Wacker en la Recopa. En esta competición los blancos alcanzaron la final ante el Chelsea. Gento fue titular, pero como el duelo terminó en tablas se debió de jugar un desempate. El extremo cántabro, lejos de su mejor estado físico, fue suplente y Muñoz dio entrada al sevillano en el once. Los blue vencieron gracias a los tantos de Dempsey y Osgood y Bueno no pudo despedirse con un buen sabor de boca. Si la plantilla conquistaba un título se renovaban los contratos y ese año la sequía fue total, así que el de Atenas fue su último encuentro oficial como madridista. Curiosamente, a la vez que él, también se marchó Gento, que en su caso colgó las botas. Terminaba su periplo madridista tras 12 temporadas, 119 partidos oficiales y 27 goles. En cuanto a títulos, su cosecha fue de ocho Ligas, dos Copas de Europa, dos Copas y una Copa Intercontinental.

Bueno continuó su vida deportiva un par de temporadas más en el Sevilla, club en el que su padre ganó una Copa en 1939. Con 32 años y tras un curso en Segunda División, dijo adiós al cuadro sevillista en 1973. Dos años más tarde, jugando en el Balón de Cádiz, dijo adiós definitivamente al fútbol. Después se sacó el carnet de entrenador y fue ayudante de su antiguo compañero madridista Enrique Mateos en el Cádiz. Su mayor triunfo fue el ascenso del cuadro amarillo por primera vez en su historia a Primera División en 1977.

Manolín Bueno falleció en Cádiz dos días después de cumplir 86 años, el día 7 de febrero.

Fotografías: archivo Alberto Cosín

Antes de analizar las declaraciones, señalar mentiras y las consecuencias que dichas declaraciones tienen en el devenir del caso, voy a proceder en este artículo a desgranar dos informaciones relevantes que se han conocido en los últimos días.

 

1-. Declaración de árbitros de los años 90

 

Se ha filtrado recientemente, y no se conocía este hecho, que se ha llamado a declarar a árbitros de la década de los 90 al juzgado, y alguno de ellos varias veces.

Aunque los posibles delitos de dicha época estarían prescritos y no tipificados, la jueza instructora, Dª. Alejandra Gil, está buscando confirmar si el mecanismo de manipulación de las carreras arbitrales estaba instaurado desde que llegó a la vicepresidencia del CTA José María Enríquez Negreira (JMEN).

Recordemos que la corrupción deportiva en este caso vendría determinada por pagar al vicepresidente del CTA para así obtener ventaja el Barça, al tener el club influencia sobre el arbitraje. La jueza busca recabar información sobre ese tipo de influencia y recurre al origen de todo para cotejar datos.

Basta con acreditar los pagos y la influencia de JMEN sobre los árbitros para probar que sí hubo corrupción deportiva.

Agencia Tributaria José María Enríquez Negreira pagos Barça

 

Índice corruptor, ascensos y descensos

 

Ya aparecen recogidos en el informe de la UCO testimonios de exárbitros que han revelado la existencia del denominado “índice corrector”, conocido en el argot arbitral como el “índice corruptor”, que no era otra cosa que el mecanismo que permitía a Victoriano Sánchez Arminio (VSA), presidente del CTA —y al propio JMEN—, modificar subjetivamente la clasificación final de los árbitros de Primera y Segunda, que se hacía en virtud a las notas que los delegados-informadores ponían a los mismos por sus actuaciones en cada partido, para de esta forma decidir quiénes ascendían y descendían de categoría cada año.

Conocer lo que opinan al respecto árbitros que estaban en activo al comienzo de su vicepresidencia permite a la jueza determinar si esta práctica de manipulación y control fue sistémica desde el principio.

Todos hemos visto, a estas alturas, el vídeo de un programa de los 90 en Antena 3, en el que Jesús Gil explica ante la cúpula arbitral el funcionamiento exacto de lo que ha sido el Negreirato. Ya entonces lo sabía el presidente del Atlético:

Por tal motivo llama la atención que su hijo mantenga un silencio cómplice con el F.C. Barcelona al respecto de este caso. Le puede más el antimadridismo que la verdad.

 

El papel de los "Informadores" y el caso de José Martínez Alfonso

 

La investigación ha detectado que José Martínez Alfonso (JMA), que era amigo personal de JMEN, y había sido linier suyo, ejercía funciones oficiales de informador arbitral (evaluador de árbitros) y, al mismo tiempo, se encargaba de retirar cheques de empresas de Negreira y su entorno, hecho que la propia UCO señaló como incongruente y extraño.

La Guardia Civil ha documentado que JMA comenzó sus funciones como informador arbitral en 1996.

La jueza necesita esclarecer cómo se designaba a estos informadores en esa época y si, como sugieren algunos testimonios, se nombraba a personas afines ("que te deben una") para que puntuaran a los trencillas según las directrices de la cúpula.

Demostrar el poder real y el "miedo" a JMEN

 

Frente a la defensa de que JMEN era una figura decorativa sin poder, la instrucción busca probar que ejercía un control férreo sobre la carrera de los colegiados desde el inicio.

Árbitros de aquella época han testificado que JMEN era quien comunicaba personalmente los ascensos y descensos y notificaba en qué grupo de clasificación (1, 2 o 3) se encontraba cada árbitro, lo que generaba "tensión" y miedo a represalias.

Si los árbitros de los 90 confirman que su carrera dependía de estar "a bien" con JMEN, se refuerza la tesis de la corrupción sistémica y se desmiente que su cargo fuera meramente representativo.

Se sabe, además, que desde que llegó en el 93 al cargo hasta el 2001 participaba directamente en las designaciones arbitrales, y sabemos que los nombramientos para que un árbitro fuera internacional dependían de VSA y JMEN.

Negreira y Sánchez Arminio

Los madridistas no olvidamos uno de los arbitrajes más bochornosos recibidos en los primeros meses de vicepresidencia de JMEN, y las consecuencias que tuvo.

Celino Gracia Redondo, árbitro sin apenas experiencia en primera, fue nombrado para arbitrar el partido Tenerife-Real Madrid, en lo que supondría la 2ª liga consecutiva perdida en la última jornada por los merengues en la isla canaria. Dicho árbitro se comió tres claros penaltis a favor del Madrid y expulsó a Zamorano de forma más que rigurosa. Como premio, 15 días después fue nombrado árbitro internacional, por la baja que causaba Urío Velázquez. Aquí está bastante bien explicado por Futbolgate.

Desde el comienzo se fueron marcando las líneas de actuación que llevarían a cabo.

 

Contextualizar el inicio de los pagos

 

Aunque la investigación se centra en los pagos no prescritos, se ha acreditado que la relación económica con el FC Barcelona se remonta, al menos, al año 2001 (presidencia de Joan Gaspart), e incluso existen indicios de relaciones anteriores (declaraciones de Laporta).

Entender el ecosistema arbitral de los 90 ayuda a explicar por qué el F.C. Barcelona habría comenzado a pagar a una figura que, según el exvicepresidente Albert Perrín (prueba documental aportada), se percibía como parte de una estructura o "mafia" ante la que era mejor "callar y pagar" para no ser perjudicado:

En resumen, la jueza busca probar que la “corrupción sistémica” que explicó el juez Aguirre en su auto no fue un hecho aislado de los últimos años, sino una estructura de poder consolidada durante décadas que permitía a JMEN vender su influencia al F.C. Barcelona.

 

2-. Documentación aportada por los bancos a la causa

 

En la documentación remitida a la jueza por parte de siete bancos  (Sabadell, Santander, Bankinter, BBVA, Ibercaja, ING y La Caixa) aparecen un total de 24 cheques del Barça con periodicidad mensual a la empresa Nilsad SA, propiedad de Enríquez Negreira, movimientos de cuentas, pagarés y cheques de hasta 190.000 euros entre cuentas.

El informe de la UCO ya recogía estos pagos de 8’4 millones de euros realizados por el Barça a JMEN, pero ahora se ha remitido dicha información bancaria a la instructora por parte de todos los bancos.

Puede verse detalladamente aquí.

No quiero saturaros con más información sobre el caso por hoy, así que el próximo día empezaré a contaros asuntos relacionados con las declaraciones que hemos visto en las anteriores entregas.

Para que luego el entorno mediático culé trate de venderos que no hay nada de este caso, que es un invención del “madridismo sociológico”. Lo único que puedo deciros es que cuando te pones a recopilar todo lo que hay ya, empiezas a perderte y te das cuenta de la cantidad de información que existe, y cómo va engordando todo el expediente en el juzgado. En un principio pensé en hacer un artículo, y cuando vi lo largo que iba a ser pensé en partirlo en dos. En estos momentos soy incapaz de saber cuántas entregas haré, porque esto es interminable.

Quiero aprovechar, antes de olvidarme, para agradecer personalmente a Juan Luis Martín de Pozuelo, abogado de Figueres, que ha aportado pruebas videográficas a la causa (trabajando con Ricardo Ramos Neira y César Lage, y el equipo sigue creciendo) para que puedan utilizarse por Fiscalía y las acusaciones, ya que me ha ayudado siempre que le he pedido asesoramiento. También aprovecho sus publicaciones de X explicando cosas al respecto, para poder ir escribiendo mis “fascículos” sobre este caso, ya que sus explicaciones totalmente claras son oro molido.

Pero ya sabéis, no hay pruebas, es todo mentira, y fue administración desleal nada más. Negreira son los padres, el Madrid era quien robaba, aunque no haya facturas ni nada mínimamente parecido a lo que vamos sabiendo que hizo el Barça durante todos estos años.

 

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Entregas anteriores:

 

Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte I

Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte II

Actualización Caso Barcelona-Negreira. Parte III

 

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