Las mejores firmas madridistas del planeta

Miren que están a punto de cantar negligencia. Miren que el sintagma “dejación de funciones” ya vibra en el aire. En cuestión de pocos días, horas más bien, se va a cerrar la ventana de fichajes de invierno. El vinagrismo pondrá el grito en el cielo porque no ha habido manera (o mejor: no se ha querido) fichar un mísero lateral derecho, o al menos aceptar una cesión de alguien que cubra el expediente hasta el final de la presente temporada. Y ¿saben lo peor? Lo peor es que esta vez el vinagrismo tendrá toda la razón.

No la tendrá en el uso de expresiones como “negligencia” ni “dejación de funciones”. Eso no, creo, porque de sobra sé que Florentino y sus compañeros de viaje no se inclinan por ignorar dolosamente las necesidades del equipo. Simplemente, creen a ciencia cierta, por causas que al no ser nunca explicadas nos resultan misteriosas, que honestamente lo mejor que puede hacerse por esta plantilla es NO incorporar un lateral derecho. Actúan de buena fe en este no-fichaje. Creen que la no-acción es en este apartado la mejor acción que puede ejecutarse. No hay por tanto negligencia ni dejación. Hay en su lugar algo que resuena más. Hay una pregunta, y la pregunta es ¿cómo coño pueden creer eso? O sea, viendo lo que todos vemos, y deseando como desean lo mejor para el Madrid, ¿por qué carajo no fichan un lateral derecho?

—Es que no hay —nos soplan los presuntos soplados que ha sido dicho.

Pero ¿cómo no va a haber? No buscas la quintaesencia del jugador perfecto ni un futbolista generacional. Buscas un parche (de calidad y con oficio, pero parche) para unos meses, un Adebayor, un Chicharito de la cal en la retaguardia. ¿De verdad es cierto que en todo el ancho mundo no existe un recontraputísimo futbolista que pueda servirnos para esto?

—Ya se ha visto que Asencio puede jugar de lateral derecho, y si no Valverde —nos dicen los presuntos portavoces mediáticos que presuntamente representan la voz del club, aunque vete tú a saber.

Claro. Claro que pueden. Lo que sucede es que si mueves a Asencio al lateral derecho dejas un hueco en el centro de la defensa, donde ya se ha visto que Tchouaméni ofrece dudas.

—Alaba. Está Alaba. Ya se encuentra recuperado.

Ojalá sea verdad, pero no lo sabemos. No sabemos si Alaba se va a acercar al Alaba que conocimos. Todo ello sin contar con la posibilidad de que no haya más lesiones en defensa, lo cual es mucho no-contar.

Nos adelantamos: Valverde. Valverde puede jugar ahí también. Claro, y seguro que lo hará bien, porque ya ha demostrado que sabe hacerlo. Pero es que entonces pierdes a tu mejor centrocampista, o uno de los mejores. ¿Vale la pena? ¿No andamos, en conjunto, peligrosísimamente escasos de efectivos?

—Eso se decía en otras temporadas, donde también hubo lesiones graves, y luego mira: la Catorce y la Quince.

Así es, y si con los inventos de Ancelotti volvemos a rizar el rizo y ganamos la Dieciséis os volveremos a querer más que nunca, pero ¿a santo de qué poner de esta forma a prueba nuestro amor? ¿No es más fácil ir al mercado a por kilo y medio de lateral?

—Póngamelo bueno, bonito y barato. Solo lo queremos para seis meses. Una cesión, lo que sea. Un tipo de calidad media/alta que aporte el suficiente expertise en el juego como para cubrir el hueco hasta que llegue Trent con toda la pasión con la que cualquiera (y este es un cualquiera casi literal) va a abrazar la misión de rendir servicios —fugaces, pero quizá cruciales— al mejor club de la historia.

Pero vamos a ver. Con todo el amor, y con el vértigo de la mujer que se asoma al abismo de las grandes preguntas de la existencia, yo clamo y reclamo: ¿por qué coño no fichan ya un lateral derecho?

 

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La bestia ha despertado, amigos, y los madridistas nos frotamos las manos ante su voracidad.

Los compañeros de fcQuiz os plantean el reto de responder correctamente a las ocho cuestiones que han preparado sobre Kylian Mbappé.

¿Aceptáis el desafío?

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La hegemonía cultural, cito a la Wikipedia, es un concepto que designa la dominación de la sociedad, culturalmente diversa, por la clase dominante, cuya cosmovisión (creencias, moral, explicaciones, percepciones, instituciones, valores o costumbres) se convierte en la norma cultural aceptada y en la ideología dominante, válida y universal.

La filosofía marxista identificaba a la burguesía como la clase dominante y, por tanto, la que había terminado por obligar al resto de la sociedad a aceptar sus dogmas si querían aspirar a tener un mínimo sustento vital a base de un rácano salario basado en unas precarias condiciones laborales. En realidad, en eso al amigo Karl no le faltaba razón. Por suerte, es mucho lo avanzado en el aspecto de los derechos laborales.

Imagino a Gramsci con la camiseta del Barça puesta, luciendo el dorsal 6 de Gavi y disfrutando de cómo su teoría ha sido evolucionada hasta alcanzar casi la perfección aplicándola al futbol español

Para librarse de aquel yugo económico e ideológico, surgió una teoría impulsada por un pensador, también marxista, llamado Antonio Gramsci. Él invitaba a los estratos sometidos a lo largo de los años a rebelarse contra esta realidad. El medio para hacerlo era creando su propio modelo cultural que terminase siendo abrazado por toda la sociedad proletaria. De este modo, le ayudaría a salir de la opresión moral a la que estaban sometidos y que derivaba en un control total de aquellas “clases bajas”.

Gramsci murió en Roma en abril de 1937, no sé dónde descansan sus restos y tampoco si creía en la “otra vida”, entiendo que no. El caso es que yo sí, así que hoy me lo imagino sentado en una cómoda butaca, con la camiseta del Barça puesta, luciendo el dorsal 6 de Gavi y disfrutando de cómo su teoría ha sido evolucionada hasta alcanzar casi la perfección aplicándola al futbol español.

El Real Madrid, históricamente, gracias a sus méritos, era (es) la clase dominante. El Barça aspiraba a serlo y lo tuvo claro, sabía que controlar el relato era clave para que otras tropelías careciesen de importancia de cara a la opinión pública. Eso les ayudaría a “asaltar el cielo”. La prensa española, no sólo la catalana, era la propicia para ejecutar el plan. No hacía falta ni siquiera aflojar grandes cantidades de dinero (aunque quizá también lo hayan hecho). El prototipo de periodista deportivo en España se puede comprar a base de suculentas comidas en buenos restaurantes y algunas raciones de información en forma de pequeñas exclusivas o concesiones de entrevistas. Así pasó, daba igual lo que hicieran con sus finanzas, que compraran árbitros, que encontrasen generosos primos capaces de prestar un trozo de su hígado o que su presidente estuviese investigado por, presuntamente, estafar a familias recién premiadas con la lotería. El Barça siempre sería y será presentado como el salvador del fútbol. Da igual que su estilo ya no sea vistoso o que esté a siete puntos del líder en la liga.

El Real Madrid, históricamente, gracias a sus méritos, era (es) la clase dominante. El Barça aspiraba a serlo y lo tuvo claro, sabía que controlar el relato era clave para que otras tropelías careciesen de importancia de cara a la opinión pública

El ejemplo de estos días, en los que Gavi ha sido presentado como jugador ideal, paradigma de lo que debería ser el pelotero español perfecto, demuestra claramente la teoría gramsciana. Gavi, ese jugador en el que el insulto y la agresión a compañeros es el emblema de su juego y que sin embargo es tildado de “intenso” por la prensa, es la contraposición ejemplar del trato que se le da a otros jugadores artistas que sufren la violencia de compañeros y gradas. La diferencia es que, además de participar en la selección española, forma parte del engranaje que el Barça y su ministerio de propaganda llevan moviendo desde hace décadas. Lo genial de todo esto, y con lo que seguro han logrado que el propio Gramsci se levante a aplaudir, es que han conseguido hacerlo sirviéndose de unos medios de comunicación que ellos mismos tildan de madridistas y de formar parte de “la caverna”. Es sublime, hay que reconocerlo.

Es cierto que el Real Madrid lleva sometiendo al resto de equipos durante muchas décadas, casi un siglo (que se lo pregunten al Cholo). Por tanto, es normal que estos quieran rebelarse y traten de terminar con esa hegemonía. Lo que no es aceptable, sobre todo porque estamos hablando de un deporte, es que intenten hacerlo con malas artes. Peor aún es que la gente lo vea y le dé igual. Pero qué más da ¡porque va a seguir la hegemonía del Madrid!

 

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El hijo de un amigo no quiere ser Mbappé o Vinícius. Ni siquiera Bellingham. Por descontado, admira a los tres y disfruta en cada partido con sus jugadas y goles, pero sus ojos se proyectan en la trayectoria de otro jugador. Él quiere ser Carvajal, y no duda en imitarlo para adquirir sus movimientos, aprender de su colocación, reforzar su solidez defensiva y contagiarse de su carácter guerrero.

El debate sobre si el Madrid apuesta o no por la cantera es recurrente, tanto como las posturas que defienden que si en la Masía la prioridad es formar para el primer equipo azulgrana, en la Fábrica se esculpen jugadores profesionales con capacidad de llegar a lo más alto, de blanco o no.

Pero más allá de la retórica, hay algo que nunca cambia con el paso de las décadas, y es la acogida del Bernabéu hacia un canterano. De igual forma que una remontada alimenta el orgullo blanco, el debut de un futbolista de la casa parece reconciliarle con su corazón. Desde la irrupción de La Quinta se celebra cada llegada de un chaval de la Fábrica con el encantamiento propio de cualquier historia de amor. Así, nunca se comparte del todo las reticencias de los técnicos en apostar por la cantera, a la que de partida se le concede un bonus extra de confianza y paciencia. Oro puro viniendo del Bernabéu.

Nada de malo hay en ello. Ahí está el ejemplo de Carvajal, El Último Mohicano Blanco, capaz de aunar lo que la afición blanca más celebra: talento y coraje, fútbol y garra, cabeza y corazón. Que un niño lo tenga en su altar demuestra que el ADN madridista conserva su potencia de transmisibilidad totalmente intacta.

Que un niño tenga en su altar a Carvajal demuestra que el ADN madridista conserva su potencia de transmisibilidad totalmente intacta

Pero también es fruto merecido del trabajo constante, la fuerza mental y una trayectoria impecable repleta de títulos y ejemplo para sus compañeros. Carvajal, nunca lo olvidemos, cogió el petate en 2012 para ir al Leverkusen no como cedido, sino como traspasado por cinco temporadas. Aunque, eso sí, con tres años reservados para el Madrid por si su juego merecía la recompra. Tras una década triunfando en cada escalón de La Fábrica, no dudó en marcharse a un fútbol físico, difícil, lejano. Lo que otros hubieran interpretado como una puerta que se cierra, Carvajal lo vio como una ventana entreabierta. Y no tardó en volver por ella. Un año después, tras ser distinguido por Bild como integrante del once ideal de la Bundesliga, el de Leganés regresó a su casa con honores.

Ahora, después de una trayectoria sin el puesto asegurado por decreto, el lateral no sólo se ha convertido en el guardián del espíritu blanco, sino que ha entrado en el olimpo de los jugadores más laureados de la historia, con seis Champions y cuatro Ligas como trofeos más destacados.

Mientras los niños quieran ser Carvajal, el Madrid de siempre, el de Bernabéu, Di Stéfano, Juanito o La Quinta mantendrá algo mucho más importante que la hegemonía deportiva, el espíritu que lo diferencia y lo hace único.

 

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Esta noche el Real Madrid cierra su participación en la primera fase de Champions frente al Stade Brestois, el actual octavo de la Ligue 1 y equipo francés sorpresa de la temporada pasada. De hecho, en la clasificación de la Liga de la Champions, el equipo de Brest tiene un punto más que nosotros y se sitúa el 13º en la tabla, empatado pues con el octavo, que es el Bayer Leverkusen, y marca la clasificación directa para octavos. El Madrid aún tiene posibilidades reales de entrar entre estos 8 primeros. Según todos los expertos, tenemos un 2,9% de probabilidades para lograr acceder directamente a octavos. Esta escuálida posibilidad es suficiente para un equipo acostumbrado a hacer de lo imposible rutina en su competición fetiche.

El Madrid llega a esta última jornada europea con los deberes hechos en el escenario doméstico.  El pasado fin de semana se afianzó en lo más alto de la tabla. Victoria en Valladolid y a mantener el liderato. Al final se dio lo que veníamos diciendo: encadenar victorias serviría de bálsamo tras la pésima imagen dejada en Arabia. Desde entonces sumamos cuatro victorias consecutivas, pasamos a cuartos de Copa del Rey y clasificamos para la siguiente ronda de la Champions, a falta de conocer si accedemos directamente a octavos o tenemos que ir a dieciseisavos. Nada mal.

No obstante, para la prensa todo esto es anecdótico y no merece ser reseñable. Dicen que el Madrid gana pero no convence, golea pero no propone. Al parecer sumamos de tres en tres puntos por inercia pero sin enamorar al respetable. Es decir, volvemos a encarrilar victorias de forma vergonzante, como diría Alfredo Relaño. La huestes de las redes sociales le hacen el caldo gordo y salen con eso de que en realidad no le ganamos a nadie. Pero de a poco, que diría un argentino, estamos más vivos que nunca y eso se celebra.

A falta de lo que pase en el partido de esta noche frente al Stade Brestois, creo sinceramente que este equipo encara el segundo tramo de la temporada con suficientes garantías como para estar tranquilos

Febrero será un mes clave para afianzar el margen que hemos sabido ganar en Liga e incluso poder ampliarlo. El partido contra el Atlético de Madrid en casa se presenta como una final y ciertamente lo puede ser. En el buen sentido, es una moneda al aire que si cae cara prácticamente liquidas deportivamente al Atlético del juego por el campeonato. Sin embargo, yo no descartaría que tanto Atlético como Barça se dejen puntos en febrero. Es decir, si el Madrid mantiene el pulso dentro de esta dinámica positiva, los enfrentamientos directos con nuestros rivales por el título pueden ser un mero trámite. Hasta ahora lo han sido, ¿verdad?

El ciclo del cambio

Así que el Madrid marcha por el camino correcto. A falta de lo que pase en el partido de esta noche frente al Stade Brestois, creo sinceramente que este equipo encara el segundo tramo de la temporada con suficientes garantías como para estar tranquilos. Entre febrero y marzo se dirimen bastante cosas, pero tenemos que afrontar estas citas con la suficiente frialdad como para saber que todo es un simple trámite en el fondo. Hasta la primavera vivimos una larga introducción. De las musas al teatro, el Madrid ha de fortalecerse e ir recuperando efectivos con tranquilidad.

Hasta ahora el viaje está siendo movidito. No obstante, y sin dramatizar, creo firmemente que afrontaremos el tramo final de la temporada de forma solvente. Sin ir más lejos, y por ver el lado positivo a algo negativo e injusto, la sanción estrafalaria que le impusieron a Vinícius en Liga, a la larga es buena para él. El brasileño ha descontado minutos a sus piernas y eso siempre es postivo. Esta noche tampoco podemos contar con él por sanción pero llegará limpio a la siguiente fase. Y esto es capital. Porque, digan lo que digan, Vinícius sigue siendo para mí el jugador franquicia de este proyecto. Así que a frotarnos las manos porque las cosas se ponen interesantes. Pues como todo el mundo sabe, la distancia más corta entre dos puntos no es siempre una línea recta, y el camino correcto no siempre es el más fácil, sino el más bello.

 

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1- Sistema de juego

 

Última jornada de la primera fase de la Champions League y el Real Madrid visita Guingamp, donde juega sus partidos como local el Brest. Los franceses irán con todo a un choque en el que tienen opciones de entrar en el top 8 si ganan a los blancos. Un encuentro histórico en el que reciben al rey de la competición. El técnico Eric Roy no dispone de Jonas Martin, Massadio Haidara, Jordan Amavi, Julien Le Cardinal y Bradley Locko por problemas físicos para el partido. En su habitual formación de 1-4-3-3 el once probable es el formado por Bizet en portería; Lala, lateral derecho, Pereira Lage en el izquierdo; Ndiaye y Chardonnet como centrales; en el medio, Magnetti, Fernandes y Favre; por la derecha, del Castillo, por la izquierda Sima; en punta, Ajorque.

 

2- Presión

 

Equipo correoso y complicado de vencer en su feudo en esta Champions. Se puede adaptar a distintas ideas, pero es probable que en los primeros minutos salga con fuerza, realice una presión alta e intente dificultar la salida de balón blanca. La línea defensiva se colocará muy alta mientras que los medios apurarán en zona de tres cuartos y los jugadores de banda ahogarán por los carriles. Con el paso de los minutos, y en función del resultado, lo normal será ver a un equipo que replegará en bloque bajo siendo compactos y buscará reducir los huecos entre líneas, dejando más libres las bandas para que a los madridistas le cueste atacar y se atasquen ante una defensa cerrada.

3- Salida de balón

 

Pueden buscar una salida pausada y a ras de césped o directamente un balón largo para ganar las segundas jugadas. Por tanto, se saltan en muchas ocasiones la línea del centro del campo y la conexión es zaguero-punta. En el caso de recibir una presión intensa de los adversarios utilizan el recurso de los balones largos, normalmente con los dos centrales como ejecutores. El plan es que Ajorque, que es un jugador que trabaja bien de espaldas y que domina el juego aéreo, se pelee con los centrales, baje el cuero y descarguen a los centrocampistas que vienen de cara o prolongue para la velocidad de los futbolistas de bandas. Una premisa de Roy es no generar pérdidas cerca de su área que puedan desembocar en ocasiones de peligro para su marco.

 

4- Parcela defensiva

 

En el último partido contra el Shakthar, su habitual solidez defensiva se vio resquebrajada y los ucranianos le generaron muchas ocasiones de gol. No ha sido la tónica de la competición en la que se han mostrado duros, fuertes y expeditivos atrás, a diferencia de su rendimiento en la Ligue 1. Es un equipo con un sistema defensivo eficiente, con una defensa contundente, que no se complica y que recibe ayudas contantes. Además, en las transiciones repliegan bien, fundamentalmente por las bandas. Por último, en el juego aéreo tienen potencia en ambos centrales, pese a no ser excesivamente altos, y en el medio, Camara, como stopper, suele incrustarse entre ellos para ayudar en esta faceta.

5- Aspecto ofensivo

 

El acierto de cara a gol es uno los éxitos europeos del Brest. Ante un equipo como el blanco buscará mucha contención y contragolpes rápidos. Explotar los espacios que pueda dejar el Real Madrid cuando pisa el campo contrario con muchos hombres y los laterales abiertos. El objetivo será encontrar a jugadores de calidad, como Sima y Ajorque, con la posibilidad de correr. El Brest ha demostrado ser un equipo que puede sorprender y que ante su gente se crece y no ve nada imposible. El Real Madrid debe conceder pocas opciones para ello, porque entonces se convierten en todavía más peligrosos. Especial atención también en la zona ofensiva y de construcción a futbolistas como Del Castillo y Faivre.

 

6- Estilo de juego

 

Equipo pragmático, disciplinado y efectivo el que ha construido Roy. Un conjunto adaptable a distintos planes de juego según en función del rival y también si juega en casa o a domicilio. El juego directo forma parte de su ADN y lo dominan a las mil maravillas, pero también son capaces de construir y jugar con la pelota y de buscar la contra en velocidad y aprovechando los espacios. Frente al Real Madrid, si no dispone del balón, se espera que el Brest juegue mucho de forma directa, con pases largos y aéreos, basando mucho de su éxito en Ajorque, y también robando y saliendo rápido, principalmente por las bandas en pocos toques y muy directo.

7- Hombre clave

 

Ajorque es un delantero gigante, inconmensurable por arriba y que es complicado de defender gracias a su 1,96 m. El francés, cedido por el Mainz, es el máximo realizador de equipo en lo que va de temporada, aunque curiosamente no ha marcado todavía en la Champions, pese a realizar más de una notable actuación personal. A pesar de su estatura, engaña porque tiene un notable nivel técnico y un toque sutil. No es demasiado rápido, pero sabe utilizar su cuerpo, aguanta el balón, descarga muy bien de cara, y su mayor peligro es el juego aéreo al ser un excepcional cabeceador. Mucho trabajo para Rüdiger y Asencio o Tchouaméni.

 

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Buenos días. Nos vais a permitir que, antes de mostraros las portadas del día, insistamos sobre un tema que ya marcó (no pun intended, o sí) el portanálisis de ayer. Hablamos de la escandalosa doble vara de medir de la prensa deportiva patria, y más en concreto del diario Marca, el más leído de todos, en relación a la actitud de determinados jugadores sobre el campo.

Esta inenarrable pieza apareció ayer en el autocatalogado como “diario de todas las aficiones”. El título ya lo dice todo. Se trata de una hagiografía que pinta al jugador Gavi, que forma tanto en el equipo cliente de Negreira como en la selección española, como el epítome de todas las virtudes posibles. Cualquier aficionado medianamente neutral se rascará la cabeza ante pieza semejante. Gavi es un futbolista de agresividad descontrolada. Cuando está en el campo, es un riego por aspersión de patadas, codazos, cuerpadas y remoquetes que él cree solapados. Solo acaba la mayoría de los partidos por la bula papal que disfruta el equipo cliente de Negreira desde tiempos inmemoriales. Esto lo sabe cualquiera que vea los partidos de su equipo. Además, se pasa los partidos en actitudes de desconsideración al rival y chulería espídica.

Pero hay que blanquear, con perdón, la marca Gavi. Es jugador del equipo cliente de Negreira que, a través de su conexión con la selección española (a la que nutre de abundantes jugadores), quieren convertir en el equipo de todos. La alianza propagandística RFEF-liga-Barça-medios se ha propuesto firmemente triunfar en esta batalla cultural.

Obviamente, el artículo en cuestión resulta especialmente sangrante en un contexto de acoso mediático a Vinícius, futbolista que no es siempre “ejemplar” como Gavi (pocos futbolistas lo son), pero que soporta ataques —a veces de carácter racista— sin ningún tipo de proporcionalidad con respecto a sus faltas. ¿Hace falta recordar la infame portada marquista que situaba al brasileño “en el foco” justo cuando más parecía imperioso defenderlo de los ataques xenófobos?

El contraste entre ambas actitudes es lacerante. Es un relato premeditado, no puede ser de otro modo. No se explica de otra manera, y además no es nuevo. El procedimiento es exactamente el mismo que en 2010/11/12. Ya entonces, la alianza RFEF-liga-medios-Barça se propuso pintar a los jugadores culés como el máximo dechado de virtudes y a los del Madrid como esbirros de Satán, poco más o menos. El triunfo de España en el Mundial de Sudáfrica, protagonizado en su mayoría por jugadores culés, abonó la narrativa.

Ahora va a ser mucho más difícil que cuele, porque distan todavía más que entonces de ser así las cosas. Sin embargo, con todas las terminales mediáticas dependientes de Tebas (es decir, casi todas las existentes, Marca incluida) empeñadas en que el mensaje cale, hay posibilidades de éxito.

En este momento, amigos, es más fácil ser madridista en cualquier país del mundo antes que en España, país al que, paradójicamente, tanta gloria ha dado el Real Madrid. Los medios han creado un ambiente hostil al club que es absolutamente insoportable, en el cual cuando no se habla de la presunta mala calidad humana de Vinícius se le trata de colocar en Arabia, a fin de desestabilizar. Claro que Vini tiene ofertas de Arabia. ¿Alguien se puede creer que no las tenga Lamine Yamal, estrella emergente que encima está a poco tiempo de la disyuntiva de renovar? Por supuesto que las tiene. ¿Por qué nadie habla de ellas?

Lo dicho: es inaguantable.

Os dejamos con las primeras planas del día. No traen nada que no sepáis ya. A las nueve de esta noche se juegan su destino europeo todos los equipos en la Champions League. Lo hacen el mismo día y a la misma hora para evitar potenciales biscotos, a pesar de que hay equipos (el Madrid incluido) que no saben si les interesa ganar o no, porque no saben si escalar en la tabla puede conllevar afrontar después cruces menos ventajosos, paradójicamente. El sistema es un descalzaperros, aunque observaréis que la prensa lo vende como una maravilla. No en vano también existe la conexión prensa-UEFA, especialmente en el caso de Marca, compañero de pádel de Al Khelaifi como es público y notorio.

Marca As Mundo Deportivo Sport

El Atleti está casi en octavos. El club cliente de Negreira ya lo está. El Madrid lo tiene en chino cantonés para estarlo, pero en cambio tiene asegurados los dieciseisavos. Retrospectivamente, duelen infinito las derrotas contra Liverpool y Milan, pero sobre todo la cosechada ante el Lille. Nunca debió tener lugar, y por culpa de aquel impresentable partido tiene toda la pinta de que vamos a tener que jugar una ronda más.

En fin. Pasad un buen día y sed felices.

Buenos días, amigos. El mundo tiende a la polarización, y no lo decimos por las gafas de sol que luce Vini en la portada de As, sino a las cada vez mayores diferencias entre las diferentes regiones del planeta y entre estratos sociales de la misma región. Mientras aquí muchos hacen más malabares de los habituales para librar el final de enero, en Arabia están planteándose desembolsar 1000 millones de euros en una operación con el objetivo de fichar a Vinícius. O al menos eso afirma el mencionado diario.

Hace tiempo que ricos y poco escrupulosos países de oriente medio tienen agarrados por las gónadas a estados enteros, véase el ejemplo de Catar con Francia, o se sirven de clubes como el City para múltiples propósitos en Europa. Tienen el dinero por castigo y se ven legitimados y libres para hacer, o intentar hacer, lo que les venga en gana. Desde algo legítimo con tratar de fichar a un jugador hasta algo ilegítimo como tocarles el culo a las mujeres de los mallorquinistas. Saben que en occidente no nos vamos a quejar mucho porque dependemos de su grifo económico (y de otros grifos).

Ahora bien, Vini hasta el momento no ha mostrado un ápice de duda en seguir triunfando en el Real Madrid, porque eso es lo que ha hecho y sigue haciendo, triunfar, pese a quien pese de fuera y de dentro. De ser cierta la oferta de la portada de As, para concretarse primero tendría que vencer el primer escollo, el jugador, que ha rechazado todos los ofrecimientos.

Cierto es que tampoco sería raro que un día el hastío llenara el vaso del hartazgo y ante la continua cacería sufrida el siete dijese: aquí os quedáis, me he cansado de faltas de respeto, del acoso, del racismo, etc. Lo cual supondría un serio contratiempo para muchos, ¿a quién iban a culpar entonces de sus propias frustraciones? ¿Quién sería el nuevo objeto de linchamiento para la prensa? Bueno, la respuesta a esta última pregunta parece clara, Alberto Cubero apunta a ella en esta excelente pieza publicada hoy en La Galerna. ¿Escuchasteis la retransmisión de Movistar LaLiga del último Valladolid-Real Madrid? También hay pruebas gráficas.

Respecto a este asunto del trato que dispensa la prensa a los jugadores según sus intereses, Marca se vuelve a llevar la palma.

El periódico que puso a Vini Jr. en el foco y que hizo gala del buen gusto que lo caracteriza alumbrando chistes con la previsión de la AEMET en la goleada de su Barça al equipo de la zona más afectada por la DANA, ahora tilda a Gavi de ejemplar. Si nos encontráramos en tiempos pretéritos, no dudarían en afirmar que Gavi es el yerno ideal. Añada un cacito de Marca Ultra y adiós a las manchas. Nadie lava más blanco que Marca. Y no es un blanco precisamente madridista.

Esta pieza de blanqueamiento gavial contiene trazas hipocresía indigesta que pueden afectar a la digestión de la última comida realizada. Afirma que «El centrocampista andaluz no deja de sorprender a sus compañeros, rivales y técnicos», pero la verdad es que a los rivales ya no les sorprenden comportamientos ejemplares como los exhibidos en Getafe, donde la humildad y deportividad que adornan a este angelical blaugrana se hicieron verbo en ese «¡Eh!, ¿quién eres tú? ¿Quién eres tú?».

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas tus tacos en mi tibia azul, Gavi. Podría componer la víctima de una de sus entradas ejemplares después de que el querubín de los medios le desease que su equipo bajara a Segunda.

La portada del diario detergente parece realizada por la RFEF, que hay que ganarse las habichuelas y la cosa está mu apretá. La Federación es otra institución ejemplar, como Gavi. Y la selección, una excusa para justificar los desmanes de los de siempre.

La prensa cataculé, como de costumbre, a sus cosas cataculés. A pesar de que han necesitado casi una dispensa papal para poder realizar las últimas inscripciones, según Sport, el Barça ha llegado a un acuerdo para renovar a otros dos futbolistas: Pedri y Gavi.

Los chicos de Gallardo estarán celebrando (recordad que Marca ya es Sport) ambas renovaciones, quizá una de ellas con mayor entusiasmo.

Gavi es ejemplar, siempre saludaba.

Pasad un buen día.

Hay un lugar en el Olimpo del fútbol donde dormitan lo héroes que fueron. Un Aleph que concentra tiempo y espacio en el que las voces que jalean las arrancadas de Gento recorren corredores y las arengas de Juanito recubren paredes húmedas sustentadas por arcos de medio punto. Un lugar donde los goles no paridos de copas que no se elevaron reposan en lechos de tumbas cubiertas de moho y lágrimas. Hay estancias con olor a almizcle e incienso, a linimento y sudor donde George Best toma otra copa con Garrincha mientras Zidane y Enzo Francescoli ensayan una filigrana. Un lugar al margen del tiempo en el que Puskas bromea con Bobby Charlton bajo la mirada atenta de un aún joven Eusebio.

En ese templo de emoción una enorme sala vacía y soleada luce un sofá de madera que aguarda. Una inscripción tallada por unas manos cuidadosas muestra un nombre. Porque la columnata que sostiene ese templo mira hacia una llanura que una verja y un camino empedrado separan del promontorio. Enormes ventanales de ese edificio se derraman ofrecidos hacia una llanura desde la que Pelé, don Alfredo y Maradona ven el amanecer de estrellas que serán. Esas estrellas, aun no dioses, aguardan en una llanura rectangular circundada por cipreses que se balancean al compás de una brisa suave y queda.

Di Stéfano, Puskas y Gento

En esa llanura, de una soledad abrumadora, un joven de piel marrón, sentado sobre una columna vencida, amasa un balón entre las manos y aguarda su momento.

Si una marca personal es lo que transmite de forma integral quiénes somos y cómo somos ante el resto, la marca personal de Jude ha nacido para la eternidad

El dirigible Graf Zeppelin tenía sala de fumadores. Y es que nada es perfecto, salvo la imagen de Jude: visibilidad, reputación, logo e himno. Si una marca personal es lo que transmite de forma integral quiénes somos y cómo somos ante el resto, la marca personal de Jude ha nacido para la eternidad. Cuando Paul McCartney escribió “Hey Jude” para consolar a Julian Lennon por el divorcio de sus padres, Jude Bellingham aún no había nacido. Y sin embargo esa canción, como un himno emocional que nos oprime el pecho y se pega a la dermis como un adhesivo, nació para él. Y cuando suena, las baldas metálicas del Bernabéu reverberan como las tablas de un anfiteatro. Un instante de miradas líquidas en el que sabemos que Jude está llamado a ese Olimpo.

Las notas del Real Madrid, 4 - Osasuna, 0

Hay fantasmas que amenazan nuestros sueños. Más abajo, donde habita la masa, hay una Hidra de Lerna de mil cabezas. David Ogilvy, uno de los padres putativos del marketing moderno e inspirador del personaje protagónico de “Mad Men”, nos recuerda que no se pueden salvar almas en una iglesia vacía. Y esa iglesia vacía que odia lo que la grandeza representa, es la amenaza creciente sociológica y mediática de la que cabe decir que no basta combatir por omisión. Porque, como apunta Seth Godin, otro referente del marketing actual, el marketing cambia a la gente a través de historias, relaciones y experiencias y en ese campo de batalla nuestro hombre de Vitruvio se antoja como el rompeolas perfecto.

Cuando el Rey de Roma Lucio Tarquinio Prisco mandó construir la Cloaca Maxima en Roma no sabía, como apunta el gran Manuel Vicent, que el arte y la cultura florecerían sobre ella, sobre heces y aguas putrefactas. Un símil de la realidad de este Real Madrid por extensión y de sus estrellas individualmente consideradas, que gravitan sobre arroyos de efluvios abrasivos. Por eso la grandeza de los grandes del club, más allá de los vastos límites del madridismo, nunca será tan grande para el ojo público como la de algunos héroes de barrio que reman a favor de corriente.  Por ese motivo, por ejemplo, los devotos de Lamine no entienden que la medida de su éxito es, hoy por hoy y aún, Rodrygo y no tanto otras piezas de caza mayor.

Vinícius, para la Cloaca Maxima, está cerca de ser un caso amortizado. Esas aguas cenagosas parecen ahora centrar su microscopio en Jude, a la busca de cualquier poro que pueda dañar su incipiente marca personal

Antes de que nuestro mundo se hiciera más pequeño y cupiese en un coche de cinco plazas, todo era obvio. Hoy, en esta nueva realidad que lo toca todo, es necesario advertir en las botellas de lejía, en letras grandes, “No ingerir”, hoy todo se equipara a la baja. La cultura como hija de la lectura y la erudición se devaluó desde que alguien decidió inventar los buscadores de internet. De aquel mundo antiguo tan solo queda una pistola humeante.

Ahora que hemos vendido nuestro alma a un diablo llamado "teléfono móvil", un titular pesa más que un historial y la Cloaca Maxima drena indecente su vómito contra quien nació a contracorriente. Vinícius, para ella, está cerca de ser un caso amortizado. Esas aguas cenagosas parecen ahora centrar su microscopio en Jude, a la busca de cualquier poro que pueda dañar su incipiente marca personal. Porque esa Cloaca Maxima siempre busca una veta, cualquier grieta a través de la que alcanzar la superficie; ya ha engullido a otros y ahora es un eco, aún lejano, que se extiende amenazante, metro a metro, apuntando a Jude e infectando los estertores de la llanura a su paso con nuevas cabeceras y tertulias incendiarias renovadas.

Sería temerario olvidar que fluye bajo sus pies en busca, una vez más, de la superficie. Jude solo puede reinar desde el clima bonancible y el ruido ciego de los medios, nunca contra ellos. Como Artabán o Billy Preston, ha irrumpido como un nuevo actor de pleno derecho. Debe cuidarse, eso sí, de dar pábulo a campañas que prendan por una simple chispa: tienen una cloaca y saben cómo usarla.

 

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Confieso que me fascina Eduardo Camavinga. Es el futbolista con mayor potencial de crecimiento que tiene el Madrid, a mi juicio, pero también es el que más me irrita últimamente. Buena parte de las posibilidades del equipo en esta temporada descansan en que espabile, en que se haga de una vez con las claves del centro del campo, en que se convierta en dominante. Siendo, como es, una estatua de bronce, su cuerpo no para de jugarle malas pasadas: acostumbra a ir al límite en cada acción y desde hace meses pasa más tiempo en el hule, que decían los taurinos antes, que disponible para Ancelotti. Pero ese no es el mayor de sus problemas.

La cualidad más importante de un centrocampista es su comprensión del juego. Esto da una medida de su inteligencia. Existe la creencia de que el baloncesto se juega con la cabeza, pero el fútbol también. Kroos es el ejemplo ideal: era un tirillas sin aceleración ni explosividad ni fuerza para ir al choque, pero dentro de la sesera tenía un metrónomo. Otro tanto se puede decir de Luka Modric, que es el jugador más inteligente que yo he visto nunca en un campo de fútbol, aunque sus condiciones físicas, a pesar de su tamaño, sean bastante superiores a las del alemán.

En el fútbol hiperacelerado de hoy, del gegenpressing kloppiano y de la igualdad absoluta físico-táctica, la inteligencia de los centrocampistas es la llave del triunfo. De hecho estamos viendo este año cómo el éxito de la Selección Española en la última Eurocopa marca un cambio de tendencia en este sentido, a nivel global, que por otra parte el Madrid, desde 2014, atestigua: el modelo de energía sucumbe, en último término, al modelo de los creadores.

Lo que pasa es que, claro está, creadores hay muy pocos. Camavinga puede ser uno de ellos, al menos por lo mejor de lo que le hemos visto, que no ha sido este año, precisamente. Cumple ya cuatro temporadas en el Madrid y tiene dos Copas de Europa a sus espaldas. Sin embargo, no se nota. El poso, el aplomo y la sabiduría competitiva que se le presuponen a alguien que ha cuajado en la cumbre junto a Kroos y Modric (¡y Casemiro!) de momento brillan por su ausencia. Atolondrado, disoluto y hasta desnortado espacialmente a veces cuando entra al campo, el Camavinga de este año me recuerda al Marcelo de los meses tardomourinhistas, un futbolista de talento ilimitado y poca conciencia de su lugar en el mundo.

El Camavinga de este año me recuerda al Marcelo de los meses tardomourinhistas, un futbolista de talento ilimitado y poca conciencia de su lugar en el mundo

Camavinga posee todas las condiciones de un superclase. Además, tiene aura, como dicen los chavales ahora. En su mejor versión fluye como una canción de Otis Redding y hasta levita por el campo, como si surfeara las piernas de los contrarios. El balón, entonces, recuerda la cresta espumosa de una ola. Él lo lleva pegado a la bota, con velcro. Bate líneas con una facilidad inconcebible, puramente atlética. Quizá su esplendor muscular sea una de las razones por las que su proceso de aprendizaje parezca haberse interrumpido: confía tanto en sus propias capacidades naturales que desconecta del ritmo interno del juego y lee mal situaciones de genuino peligro, donde salen a la luz sus defectos de interpretación, los peores para un centrocampista, y más del Real Madrid Club de Fútbol.

Camavinga

Su problema es de ubicación. Eso no tiene nada que ver con la posición que ocupe en el campo. El ejemplo es Valverde, al que le falta solamente jugar de portero. Sin embargo, el uruguayo ejerce de lateral derecho, central, pivote, interior y volante mejor o peor, pero siempre con autoridad, como si jugara montado a caballo, en plan general. Su actitud es inequívocamente la de un jerarca. Camavinga comete errores de principiante en momentos de máxima tensión por, precisamente, desconocer la magnitud de los partidos: no se puede saltar con muelles y sin medir en un balón largo, siendo el cierre del carril izquierdo, en la última jugada de un partido agónico que tu equipo ha conseguido remontar con diez jugadores.

La competitividad es un valor intangible de consecuencias muy reales: los centrocampistas del Madrid, a lo largo de la última década, han destacado por ser extremadamente competitivos en los momentos trascendentales y ahí está la vitrina, llena de títulos. La competitividad es saber elegir y saber cómo respira un partido, conocer las limitaciones de tus compañeros y, sobre todo, las de uno mismo, y entender, emocionalmente hablando, qué es lo que se necesita para ganar un partido.

En su mejor versión fluye como una canción de Otis Redding y hasta levita por el campo, como si surfeara las piernas de los contrarios. El balón, entonces, recuerda la cresta espumosa de una ola. Él lo lleva pegado a la bota, con velcro. Bate líneas con una facilidad inconcebible, puramente atlética

En este sentido, hasta ahora, hemos visto un Camavinga anticompetitivo. En su primer año tenía a Casemiro, a Kroos y a Modric junto a él, de los que aprender, es decir, a la Escuela de Bagdad. En los dos cursos siguientes Valverde relevó a Casemiro y Camavinga pudo disfrutar, en primera fila del patio de butacas, del espectáculo de Kroos exprimiendo las últimas gotas de su talento. Este año le toca a él y ya no hay paraguas. Con su edad un gran futbolista puede perderse en la indefinición. Lleva dentro un Seedorf y sería una lástima que se acabara en Lassana Diarra.

En términos de recursos, como club, el Madrid no puede permitirse derrochar semejante mina de talento en un tiempo en el que este cotiza tan bajo que han regresado al alza las acciones incluso de los minions de La Masía. Su rostro de veinteañero parece tallado en el zinc medieval de los Yoruba, tiene esa expresión hierática y misteriosa de los chamanes y de los emperadores, como si guardara dentro de sí algo que no se pudiera poner en palabras. Pero como dijo una vez el mismo Zidane, magic is sometimes very close to nothing at all.

 

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