Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días, amigos. Cuando uno compra un cepillo de dientes, no se le pasa por la cabeza que no sirva para lavarse los dientes. Cuando uno compra un coche, está convencido que le servirá para desplazarse por las vías de circulación desde un punto a otro. Cuando uno compra un antibiótico, sabe que al tomárselo combatirá las bacterias que le provocan la infección. Sin embargo, cuando uno compra un periódico, no puede leer las informaciones en él, porque no las recoge. Hoy tenemos el enésimo ejemplo de que las noticias no tienen cabida en la prensa.

Ayer se conoció que la Audiencia Provincial ratificó al Juzgado de Primera Instancia 47 de Madrid, que ya había declarado nula la Asamblea celebrada por la Liga de Fútbol Profesional el 12 de agosto de 2021, en la cual se aprobó el proyecto Impulso, el famoso acuerdo con el fondo CVC.

Vamos a buscar en las portadas alguna mención a esta noticia. Hoy empezamos por los diarios culés.

En Mundo Deportivo, dos asuntos principales: la goleada del Barça femenino y la previa de su Roja, la otrora selección española. Y un tema destacado, la elección del presidente del COI con Samaranch entre los candidatos.

Sport no varía mucho, los mismos tres temas, aunque ponderados de manera diferente para dar más peso a su España querida del alma. Lo rematan con un faldoncillo en el que incluyen alguna cosa más.

Ya en los periódicos madrileños, As también se centra en el duelo internacional entre España y Países Bajos, destacando la presencia de novedades como Asencio y Huijsen.

Es curioso leer en la parte baja de la tapa que la cantera del Madrid es la que aporta más jugadores a las ligas europeas, porque a nosotros nos habían dicho siempre que no servía para nada y que la más mejor del mundo mundial era la Masía. Es bastante probable que esta información sea errónea.

Vaya, ya es mala suerte, en Marca tampoco encontramos la información de ayer. Comprobado de nuevo, las noticias no tienen cabida en la prensa.

La afirmación puede parecer chocante, pero si lo analizamos es tremendamente lógica. Supone un revés para Tebas y los medios de comunicación tienen que comer. Bueno, tienen que comer quienes trabajan en ellos. Y saben que según qué escriban sus ingresos pueden variar.

Es algo similar al sistema mediante el cual el FC Barcelona adulteró la competición. Los árbitros sabían que según cómo pitaran ascenderían o descenderían, serían o no internacionales, con lo que sueldo variaba en cientos de miles de euros. Al año.

Al final, todo el mundo busca su beneficio. En cualquier entorno. Ya sea deportivo, político, empresarial. Y ese beneficio e interés se traduce siempre en dinero. Lo cual lleva a actuar y decir cosas que pueden ir en contra de la realidad, pero ese es un escollo menor.

En Marca leemos que Uribes ha declarado que la pelota vasca no es un deporte español en el sentido de que no se practica en toda España. Sin embargo, cuenta con 12 federaciones territoriales.

Lo que sí tiene cabida en los medios son las ganas de llamar la atención de personajes como Maffeo. A falta de argumentos futbolísticos que justifiquen su presencia en los papeles y las ondas, regurgita desvaríos que son recibidos con jolgorio por quienes están deseando esparcir deyecciones sobre el Madrid.

El violento jugador del Mallorca afirma que sus enfrentamientos con Vinícius y con el Real Madrid lo han alejado de la selección. Dejamos un salto de líneas para las risas por si aún no lo habíais oído.

El tipo este cumple en unos meses 28 años, en su día fue con la Sub-21 y lleva pegando patadas a Vini apenas 3 años. Echad cuentas para comprobar la sandez que ha dicho. Esto solo en el aspecto matemático.

Si analizamos el ámbito mental, da hasta ternura. Pero es admirable que él se tenga en tan alta estima. Ah, también afirma que Raíllo debería haber ido a la selección, pero fue otro que no conocía nadie y su amigo no. Otro salto de línea para las risas.

Os deseamos que paséis un día estupendo. Y recordad, si queréis información, no la busquéis en los diarios tradicionales, las noticias no tienen cabida en la prensa.

La Voz. En mayúscula. Ese era el apodo de Frank Sinatra, uno de los cantantes más conocidos de la canción popular y una de las mayores figuras artísticas del siglo XX. Su legado musical es uno de los más prestigiosos de todos los tiempos. A lo largo de las décadas, su icónica estela ha marcado a generaciones enteras de creadores. Desde compañeros de generación como Tony Bennett a rockeros como Bono de U2.

Sinatra era un gran cantante y algo más. Sinatra presumía de que él vendía un estilo. Tenía una voz dotada por los dioses para el jazz y el swing, pero su presencia escénica y su carisma a la hora de vender su estatus artístico hacían de él un frontman completo. No contento con ello, Sinatra también tuvo una carrera cinematográfica bastante extensa y estimable. Tanto es así que llegó a ganar el Óscar al mejor actor de reparto por De aquí a la eternidad. Sin lugar a duda, Sinatra representa todo un icono popular y está tallado en piedra en la memoria sentimental de generaciones de personas alrededor de todo el mundo.

Siendo uno de los mayores intérpretes que la música popular ha conocido, su carrera discográfica abarca cerca de seis décadas. Además, su producción discográfica ha seguido más allá de su muerte. El archivo de Sinatra parece inacabable: álbumes en directo, box sets y colecciones se editan cada tanto para deleite de sus numerosos seguidores y completistas. Su legado está más vivo que nunca y sus ventas de discos así lo refrendan.

Su magnetismo fue irresistible para algunas de las grandes damas de su tiempo, Marilyn Monroe o Jacqueline Kennedy se encuentran entre sus amantes. Sin embargo, la actriz Ava Gardner fue la mujer que más encandiló al cantante. Juntos protagonizaron numerosos escándalos e historias legendarias. En sus idas y venidas, rupturas y reconciliaciones incluidas, llegaron a casarse en 1951. El matrimonio duró 6 años y marcó para siempre a Sinatra.  Es curioso cómo en asuntos sentimentales se puede llegar a manejar el intérprete de tantas deliciosas canciones de amor tan inmortales como Something stupid, You make me feel so young, Young at heart o Prisoner of love.

Porque si hablamos de Frank Sinatra como icono, el Sinatra intérprete y seleccionador de temas tampoco tiene rival.  Sinatra supo buscar en el catálogo de los mejores compositores de la época como Irving Berlin, Jimmy Van Heusen o Cole Porter e hizo suyas sus canciones. De Cole Porter dio a conocer al gran público canciones como Night and day o Begin the beguine. En definitiva, Sinatra fue uno de los artistas que dieron a conocer y potenciaron el cancionero estadounidense conocido como el Great American Songbook.

De entre todos sus estándares clásicos, es francamente difícil seleccionar un puñado, pero creo sinceramente que mis favoritas son  I've Got You Under My Skin,  It Was A Very Good Year, The Lady Is A Tramp o  Fly Me to the Moon. Aunque también podría citar September of My Years, L.A. Is My Lady o la inmortal New York, New York. No obstante, siento especial debilidad por That´s life, ese himno de un libertino que con mirada cínica paladea cada palabra de esa canción con chulería.

Sinatra también ganó la Decimoquinta en Londres

Sin embargo, hay una canción que sobresale de entre todas. Una canción muy especial que se le asocia a Sinatra como un guante. My Way fue publicada en 1969 y desde entonces se convirtió en la canción más conocida y reproducida del cantante natural de Nueva Jersey. Con 75 semanas, My Way posee el récord de permanencia en la lista de los 40 mejores sencillos del Reino Unido.

My Way es en realidad una adaptación al inglés de Paul Anka. El cantautor canadiense había escuchado la original Comme d'habitude de Claude François y decidió darle la vuelta como un calcetín. Si en la original el protagonista se quejaba de que su amor había caído en la rutina, Anka hizo un retrato de un hombre que hace repaso de su vida. En mi opinión, Anka compuso una obra maestra. Su versión es superior en todo a la original y encontró en Sinatra su intérprete definitivo.

Desde junio de 2014 adquirió para mí un significado extra. El 7 de julio de ese mismo año falleció en Madrid don Alfredo Di Stéfano. Al día siguiente el Real Madrid rindió homenaje a su leyenda y Presidente de Honor con un vídeo muy especial repasando su carrera. Ese vídeo estaba acompañado con la canción My Way. Fue un momento tan emotivo que pudimos ver a Florentino Pérez derramar lágrimas por el que fue su ídolo de infancia. Desde el Palco de Honor del Santiago Bernabéu, donde tenía lugar la capilla ardiente, el máximo mandatario recordó la figura de la Saeta Rubia: "Hoy es un día de enorme tristeza y enorme pesar. Hoy es un día para el agradecimiento, porque Di Stéfano cambió la historia de este club, ayudó a cambiar el Real Madrid. Era el alma del Madrid".

Para acabar, quisiera confesar que Sinatra me ha acompañado esta pasada temporada en momentos claves. Una tarde, poco antes de que arrancara la vuelta de cuartos frente al City, estaba cumpliendo con mis obligaciones mientras de fondo escuchaba el Live at the Meadowlands de Sinatra. Llevaba un tiempo haciéndolo en bucle. Pues bien, llegó la hora del partido y bajé el volumen y fui directo al salón para no perderme el arranque. Con las prisas olvidé apagar la música y ésta seguía reproduciéndose.  Al término del partido me di cuenta de que Sinatra seguía cantando en mi habitación. Lo tomé como un guiño del destino y decidí hacer de este olvido una cábala. Y por supuesto, seguí oyendo a Sinatra frente al Bayern y también antes de la final con el Borussia Dortmund. Así que Sinatra también ganó la Decimoquinta en Londres.

 

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Nada grande se ha hecho nunca sin amor. Y sin alegría. El Atlético de Madrid es el mejor ejemplo de esto: un mes de marzo lluvioso interminable al que no le sigue ninguna primavera, sino directamente otra vez el invierno. Pero ellos dicen que eso es lo mejor que les ha pasado en la vida, así que sarna con gusto ya se sabe que no pica. ¡Están en su mejor momento! O sea, que se pueden regodear a gusto en la complacencia y en el victimismo, que parece son sus únicos horizontes vitales. El Madrid es otra cosa. El Madrid es Vinícius. Y Vinícius es alegría.

Últimamente la está perdiendo. O se la están quitando. Hay locutores nacionales, de lo más cotizado y de caché del periodismo deportivo español, que directamente lo llaman gilipollas en antena. Eso no es lo peor, sino que cale en el madridismo. Que lo está haciendo, según me da la impresión.

Vinícius representa como nadie esa cosa fantástica del fútbol que alimenta la imaginación, sobre todo, de los niños. En sus cabezas no hay imposibles y en los tobillos del número 7 brasileño, tampoco: están hechos de la misma materia que sus sueños. Es el mago, el duende, el artífice de lo inconcebible. Por eso lo más triste que puede sacar el Madrid de esta temporada es, precisamente, que la imagen de Vini se encanalle en la cabeza de los chavales, para quienes debía ser justo lo contrario, un símbolo de lo sublime a lo que aspirar en sus vidas.

La alegría de Vinícius vale más que una Copa de Europa justamente porque es el fuego que nos mueve a conquistarlas, el alimento que nutre las ganas eternas del Madrid por ganar Copas de Europa. No se puede ganar una Copa de Europa siendo espiritualmente rácano, un tacaño moral: Simeone lo sabe perfectamente. Para ganar se necesita desmesura y duende, un misterio cuya fuerza arrastra y nadie sabe, en puridad, explicar. Lorca decía que el duende era algo “oscuro y estremecido” y citaba a un flamenco, que lo definía como algo que “sube por dentro desde la planta de los pies” y que, por lo tanto, es una música viva, “creación en acto”.

La alegría de Vinícius vale más que una Copa de Europa justamente porque es el fuego que nos mueve a conquistarlas. No se puede ganar una Champions siendo espiritualmente rácano, un tacaño moral: Simeone lo sabe perfectamente

Viendo a Vinícius regatear e inventar, en sus mejores momentos de inspiración, driblings inverosímiles y caminos insospechados entre las piernas y las cinturas de los defensas contrarios, ¿quién puede dudar de que se trata de exactamente eso?

También citaba el poeta a Nietzsche para explicar las espantás o momentos de confusión de Vini: “todo artista sube una escala en la torre de su perfección a costa, siempre, de la lucha que sostiene con un duende”. Esto, en la carrera de Vinícius, podemos verlo con claridad. En cada una de las temporadas que ha pasado vestido de blanco ha ido incorporando algo a su repertorio, limando esto, adaptando aquello, siempre subiendo un punto en su instrucción personal para, con ello, sacar más partido al caudal innato de su talento como futbolista.

En esa lucha consigo mismo por ser mejor, Vinícius es muy flamenco. Hay una idea, que Fernando Quiñones emparentaba con el duende, que en árabe se expresa con la palabra tarab. El tarab es una embriaguez, un perder transitoriamente la cabeza, que puede devenir en una genialidad o en un desplante absurdo. Cuando sucede el tarab “el mundo entero parece adquirir cualidades inéditas”. Es el caso de Vinícius volando por los aires una defensa rival o, también, yéndose del partido enfrascado en una pelea con un estadio repleto de turbamulta vociferante. Son las dos caras de un mismo fenómeno que, sin embargo, muchos madridistas no entienden.

La ruindad española no puede mancillar la alegría de Vinícius: sería demasiado triste que este país de acomplejados consiguiera cortarle las alas a semejante criatura de fantasía

La naturaleza dionisíaca de los grandes futbolistas del Real les lleva a ser capaces de lo mejor tanto como de lo peor. Hay quien quisiera domesticar a estas fieras, convertirlos en monaguillos, como los canteranos de La Masía, que jamás rompen un plato. Pero eso es como querer hacer vegano a un tigre. Sergio Ramos, Cristiano Ronaldo, Vinícius, los grandes monstruos del Madrid contemporáneo, son así: una tensión que se eleva hasta alcanzar niveles de insólita calidad estética y emotiva, pero, también, dadas las circunstancias precisas, un paroxismo estúpido y una violencia interior sin la cual, empero, ellos no podrían encarnar aquella “creación en acto”.

Es una pena que haya madridistas que desprecien a Vinícius inducidos por la presión ambiental. Un mal partido de Vinícius es un partido notable casi de cualquier otro. De Curro Romero decían, los que tuvieron la suerte de verlo torear, que sólo con verlo hacer el paseíllo había valido la pena. Con Vini pasa algo parecido: es tal el flujo de ocasiones y momentos de peligro que salen de sus botas, de sus desmarques y de su imaginación, que tenerlo en el campo es, en sí mismo, un condicionante para todas las defensas contrarias. El fútbol, como casi todo lo que nos rodea, camina hacia la uniformidad y el automatismo. Casi nadie hace algo distinto y Vinícius es diferente a todo lo demás. Su juego es como un poema de Ben Zamrak tallado en estuco en una pared de la Alhambra: una transfiguración. Su alegría debiera ser sistémica y patrimonio del club. La ruindad española no puede mancillarla: sería demasiado triste que este país de acomplejados consiguiera cortarle las alas a semejante criatura de fantasía.

 

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Buenos días, amigos. Ayer disfrutamos de una gran jornada de Champions, el Madrid femenino derrotó en el Di Stéfano 2-0 al Arsenal en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones. Los goles de Linda y Athenea suponen una renta nada despreciable para una vuelta que será muy complicada.

El Madrid necesitaba un triunfo así, pleno de entrega y con la épica que aportan el agua y el barro, pues la distancia que separa a las de Toril de sus rivales por abajo y por arriba las mantiene instaladas en un lugar donde no abunda la emoción. La de anoche fue, según Fernando Alcalá-Zamora, la victoria más importante de la sección en su corta existencia. Podéis leer aquí su crónica del encuentro.

Nos ha sorprendido bastante que la prensa madrileña recoja el triunfo europeo del Real Madrid femenino. Probablemente le hayan hecho un huequito debido al erial inherente a cada parón de selecciones, noticia principal para Marca, que lleva a su portada a un futbolista del combinado nacional, concretamente a Fabián Ruiz.

Nosotros respetamos mucho a quienes siguen adorando el fútbol de selecciones, como no podía ser de otra manera, aunque nos despierten más interés otras pasiones, como por ejemplo el cortejo del caracol serrano y el impacto del mismo en la elaboración de los gazpachos manchegos.

Para quien no esté muy ducho en el apareamiento de estos moluscos y además no tenga excesiva pasión por el encuentro que al parecer juega en breve España contra el país anteriormente conocido como Holanda, os contamos brevemente.

El ayuntamiento de estos bichos con casita a cuestas tiene lugar preferiblemente de noche, en este aspecto no se diferencia mucho de un yacimiento humano. Sin embargo, la duración del acto es de entre cuatro y siete horas. Se conoce que los caracoles se ven envueltos en una espiral de pasión que les ocupa gran parte de la noche. Aquí sí apreciamos diferencias notables con la duración del hombre promedio, para bien o para mal, dependiendo del caso.

Cada miembro de la pareja caracoril se arroja uno a otro una espícula de carbonato cálcico (los caracoles son muy de lanzarse espículas de carbonato cálcico) que desaparece en el interior del receptor. La función es meramente estimulante (a los caracoles les anima mucho que los asaeten con espículas de carbonato cálcico), pues no porta célula sexual alguna.

Una vez metidos en harina, se transfiere un espermatóforo, que como todos sabéis no es más que una estructura contenedora de espermatozoides, del órgano genital masculino de un caracol al femenino del otro. Recordad que son bichos peculiares y un tanto babosos, como ciertos políticos o aquel profesor de historia de segundo de BUP.

Después de toda la noche lanzándose puyitas de placer y espermatóforos, entierran los huevos en un agujero. En solo quince días eclosionan hasta 50 caracolitas, y son capaces de poner huevos una vez al mes. Podemos afirmar, por tanto, que se reproducen al mismo ritmo que los delitos y/o infracciones en el fútbol español.

Como decíamos, As también menciona el triunfo madridista de Champions, pero se centra en Lamine Yamal, porque la Central Lechera y tal.

Afirma el brillante futbolista del club cliente de Negreira que el rival a batir es el Madrid. Obvio. Siempre es así. Es el actual campeón tanto de Liga como de Champions y el mejor club del mundo y de la historia, por dar un dato.

El joven está obteniendo el carnet de conducir y en un golpe de humor del cual aún nos estamos recuperando dice que el coche que se comprará no será blanco. Si algún día se trunca su carrera deportiva siempre puede acudir al club de la comedia.

Sport se diferencia poco de As, también ha elegido abrir con Yamal quien, en otro golpe de humor, sostiene que hay niños que le copian el peinado.

La tapa de Mundo Deportivo es una joya de la estética, del buen gusto y del periodismo.

Un tiburón Ferran con expresión intelectual y peinado a buen seguro también copiado por los niños emerge cual escualo de Spilberg con burbujitas y todo a los lados. Esta tremenda imagen nos epata en tal grado que nos incapacita para seguir escribiendo este portanálisis.

Nos despedimos felicitando a todos los padres y a los Josés y Josefas. Que paséis un buen día y una noche repleta de pasión propia de un caracol serrano.

El Real Madrid femenino derrotó (2-0) al Arsenal FC en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones para firmar la que es la victoria más importante en la corta historia de la sección. Linda Caicedo y Athenea del Castillo firmaron los goles que permitirán a las blancas viajar con ventaja al estadio Emirates de Londres el próximo miércoles.

Tras el enésimo correctivo recibido a manos del Barcelona en la Copa de la Reina y tras dejar más que sentenciada la segunda plaza en Liga F con varios meses aún por delante, el Real Madrid femenino necesitaba una noche como la vivida bajo la lluvia en el estadio Alfredo di Stéfano. Lo pedían a gritos tanto las jugadoras como cualquier aficionado del equipo femenino, pues la falta de tensión fruto de los desequilibrios de calidad con respecto a los rivales por arriba y por abajo amenazaba con instalar en la sección una sensación de monotonía y desinterés muy peligroso.

El contexto era el propicio (segunda participación en los cuartos de Champions) y el rival el indicado (un Arsenal con prestigio y nivel, pero que no alcanza el potencial del resto de supervivientes en Europa). Habría sido una buena noche para ver a las de blanco pisar el Bernabéu, si quiera por dar un respiro al castigadísimo terreno de juego de Valdebebas en el que el barro empieza a imponerse a las briznas de césped. En cualquier caso, el clima de perros, unido al fantástico despliegue de coraje de las futbolistas de Alberto Toril, condujo a que por primera vez este Real Madrid cantase victoria cuando verdaderamente importa.

El Real Madrid femenino derrotó (2-0) al Arsenal FC en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones para firmar la que es la victoria más importante en la corta historia de la sección

De partida con el once inicial previsto —Sandie Toletti, Melanie Leupolz y Filippa Angeldahl poblando el centro del campo, con Caroline Weir, Linda Caicedo y Signe Bruun por delante—, el choque pronto demostró la igualdad de fuerzas en el 11 contra 11. Si bien el Arsenal de Mariona Caldentey podía presumir de banquillo largo en comparación, su gran debilidad partía bajo palos: sin Daphne van Domselaar disponible en la convocatoria, la entrenadora Renée Slegers introdujo a una Manuela Zinsberger siempre propensa al error inesperado. Athenea del Castillo lo comprobaría más tarde.

El tanteo de los primeros minutos se resolvió con el Madrid adueñándose del balón, aunque el Arsenal traía la lección aprendida de buscar sin miramientos los balones largos a espaldas de la defensa para proyectar a Stina Blackstenius. La zaga blanca aguantó bien y, en la réplica, Linda Caicedo hizo temblar en su primera carrera a Emily Fox, una de las mejores laterales del mundo. Los disparos a puerta tardaron en llegar, pero el primero dirigido a la red por parte de la gigantona sueca fue despejado por Misa Rodríguez con un paradón. La canaria, en consonancia con el resto de compañeras, iría reivindicándose con el paso de los minutos hasta llegar a disfrutar ante cada acción en la que fue requerida su intervención. En esos lances puede vislumbrarse que el fútbol es mucho más que física y matemáticas, ya que el fluir mentalmente al ritmo del partido suele ser mucho más determinante en los momentos clave. Así, Misa evitó el 0-1 y, tres minutos después, el Real se adelantó mediante una fantástica acción coral: interceptación y robo de Toletti, progresión y pase al hueco de Bruun, carrera e inteligencia de Caicedo para esperar al error de Leah Williamson. Ante el fallo de la inglesa, y presentándose ante Zinsberger, la cafetera no perdonó con su disparo seco.

El gol le sentó muy bien a las madridistas, hasta el punto de disfrutar de sus mejores compases con el balón en los pies. No obstante, el juego de calidad palideció ante la oda al fútbol de siempre protagonizada por Signe Bruun. La danesa lo peleó todo, dio aire a las suyas bajando y aguantando balones como acostumbra, y se vació en la desagradecida batalla de la presión como cualquier futbolista de culto de décadas pretéritas. Llegado el descanso, la ‘9’ se retiró a vestuarios tan cubierta de barro como pletórica de orgullo.

Si bien las londinenses apretaron en la segunda mitad al refrescar sus bandas con la entrada de Chloe Kelly y Caitlin Foord, hasta el punto de llevar al límite de su resistencia a la línea defensiva blanca —ya marrón por el color de la indumentaria—, cada pieza subió su desempeño en la tarea de los despejes aéreos para alejar cualquier peligro. El momento crítico llegaría a la hora de juego, cuando la una vez más fantástica Melanie Leupolz volvió a recaer de su lesión de rodilla. El Real Madrid podría haber colapsado dejándose llevar por sus fantasmas —resultados previos, pocos efectivos disponibles en el centro—, pero la irrupción descarada de Irune Dorado contagió al resto. Cuando una futbolista de 16 años salta a jugar su primer partido de Champions con un temple tal, al resto de compañeras no le queda otra que acompañar su derroche de talento y personalidad.

El premio al compromiso colectivo llegaría ya superado el 80 y con el Arsenal volcado sobre el área de Misa. Todo partió, por supuesto, de una Irune que soltó con rapidez el balón y permitió la progresión por la izquierda de Olga Carmona y Weir. La escocesa abrió a una Athenea del Castillo fresca y lista para probar las manos temblorosas de la portera y cantar el valiosísimo 2-0. El Madrid podrá sucumbir en el norte de Londres, pero en esta noche intempestiva cada futbolista del Real haría bien en guardar intacta y sin lavar su equipación manchada. Honrar la famosa consigna de don Alfredo di Stéfano es todo lo que este Real Madrid femenino necesita para crecer y enganchar al grueso de la afición blanca.

 

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Mientras aquellos inspectores levantaban la sábana manchada de sangre y arena que cubría el cadáver, nada se sabía aún de la identidad del muerto. Pier Paolo Pasolini yacía en un descampado cerca de Ostia como un despojo, golpeado y quemado, indigno de la obra que dejaba tras de sí.

La noche del 2 de noviembre de 1975 el director italiano, icono contracultural y polémico artista subversivo, había sido asesinado brutalmente. Este crimen, que aún muestra sombras y dudas, fue pronto un archivo cerrado,tal vez en falso,con la condena de un joven “chapero” de la noche romana llamado Pino Pelosi. Posiblemente, como sostuvo la periodista Oriana Fallaci, el asesinato fue obra de varias personas. Si fue una conspiración en la sombra tal vez nunca se sepa y, lo que es más, ya no importe porque el cineasta y autor de “El Evangelio según San Mateo”,un relato de soledades áridas y rostros curtidos sobre la vida de Jesucristo, de “El Decamerón”,un compendio de bajos instintos y picaresca a partir de la obra del escritor y humanista Giovanni Boccaccio, o de “Salò, o los 120 días de Sodoma”, considerada una de las películas más polémicas de la historia del cine y estrenada poco antes de su asesinato, deja fotogramas inconmensurables, como frescos renacentistas ante el espectador, disecciones de nosotros mismos y nuestras bajezas conservadas en nitrato de celulosa y poliéster para la posteridad. Lo verdaderamente importante de un genio, de un creador trascendente es, al final, su obra ,que es lo que lo distingue y diferencia del resto, no tanto sus miserias o defectos,tan vulgares como humanos y que todos compartimos en cierta medida.

Tal vez los JJOO de Roma fueron el final de algo porque algo se rompió (como apunta Herb Cohen en su imprescindible libro de negociación “You can negotiate anything”) en la víspera de los JJOO de Moscú de 1980. Entonces la NBC, la CBS y SATRA convirtieron un arte, porque el deporte hasta entonces lo era de pleno derecho, en un negocio de dinero y sudor. Años antes, como apunta Javier Bassas, Pasolini pasaba sus tardes más bellas jugando al futbol durante horas en los prados de Caprara, en la periferia de Bolonia, como extremo izquierdo. Era un amor puro, no solo por el fútbol sino por el deporte como la expresión artística que fue. Si recomendar un libro es como besar, permítase este segundo beso al aire al sugerir una obra tan corta como placentera escrita por Pasolini, que también era escritor. “Sobre el deporte” es una colección de reflexiones del artista en forma de artículos sobre fútbol pero también sobre boxeo, ciclismo y deporte olímpico, sobre Alberto Moravia y sobre Helenio Herrera. Un libro que nos retrotrae a un tiempo de porfía sana, rodilleras, Reflex y campos de tierra que ya no volverá.

Tal vez era solo un intento de ver quién “meaba más largo”, o puede que ambos albergaran el deseo oculto de la reconciliación de dos viejos amigos, su propio “Ara Pacis”. Lo cierto es que Bertolucci no se había tomado bien las críticas de Pasolini en Il Corriere della Sera sobre “El último tango en París”, película estrenada por aquél en 1972. Esta historia sucedió en Parma,en marzo de 1975. Entonces, dos películas se rodaban a pocos kilómetros de distancia: “Salò, o los 120 días de Sodoma” de Pasolini y “1900”(“Novecento”), de Bernardo Bertolucci, protagonizada por Robert De Niro y Gérard Depardieu. El intelectual más cáustico de Europa, un Pasolini también molesto con Bertolucci, propuso dirimir sus diferencias como deberían resolverse las guerras, con un partido de fútbol. Tifoso irredento del Bologna FC, Pasolini saltó al campo liderando su once, todos con la zamarra de su amado Bologna,todos componentes del equipo de la película, todos amateurs. Bertolucci, de 34 años, hizo de entrenador de los respectivos once de “Novecento”. Un documental de Alessandro Scillitani, llamado “Centoventi contro Novecento” (2019) recrea el hecho.La victoria de los de Bertolucci fue contundente. Si bien las cifras dadas según la fuente consultada difieren, parece como la más cierta que el equipo de “Novecento” venció a los de Pasolini por 5-2.

Pero también esta historia es singular en lo que sigue porque muestra un final con tres derivadas. En la primera,el partido concluyó con un abrazo entre dos amigos reconciliados, Pasolini y Bertolucci, abrazo que resultó ser eterno. Eterno porque, (y esa es la segunda derivada de la historia) unos meses después de ese abrazo, Pasolini fue asesinado.

Conviene a estas alturas cerrar el círculo de la trama con el tercer apunte de este final para ser fieles al encabezado de este artículo. Años después de la muerte de Pasolini se supo por la confesión de uno de ellos que (tal era el deseo de Bertolucci de vencer a su colega),en los días previos Bertolucci incorporó a su película a dos nuevos y jóvenes operarios que eran en realidad dos prometedores futbolistas de las divisiones inferiores del Parma. Uno de aquellos juveniles así lo declaró a La Gazzetta dello Sport hace no mucho, añadiendo que Bertolucci felicitó a los dos por su aportación esencial en la victoria. Ese juvenil, años después, hizo historia en un club que es un blockbuster todos los días, una superproducción en Technicolor siempre en cartelera. El club es, como era de esperar, el Real Madrid. Yel nombre de ese juvenil que jugó aquel partido, de quince años entonces y nacido en Reggiolo, a 50 kms. de Parma (como una inevitable interrelación que une al Real Madrid con la cultura en una sucesión natural), era Carlo Ancelotti.

 

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Hola a todos, amigos. Estamos ya abandonados a nuestra suerte en el páramo pantanoso del ¿tercer? ¿cuarto? parón de selecciones de la temporada, y las portadas del día son como una visita inoportuna, una de esas que de repente trae a casa tu mujer y hablan del colegio de los niños mientras tú piensas en el Real Madrid, sin ir más lejos.

Por ejemplo, en si esta escuadra que no juega a nada y es la mayor desgracia de la historia del fútbol mundial es capaz (o no) de lograr un triplete Champions-liga-copa, el cual se agregaría a los dos títulos (Supercopa de Europa e Intercontinental) que ya se han logrado desde el comienzo de la campaña. ¿Será posible que el inoperante y desastroso equipo del caduco Ancelotti conquiste un trébol que, como se detalla en la portada de As, sería histórico al no haberse dado nunca con anterioridad?

As, que es un periódico que tiene sus cosas pero al menos no pierde de vista que escribe primordialmente para madridistas, aprovecha una foto de Mbappé celebrando su propio triplete, con los tres deditos, para aludir al ambicioso objetivo. Nosotros nos conformaríamos con el premio gordo, que evidentemente es la Champions, más el aderezo siempre agradecible de la Copa, dejando la Mugrienta Liga Negreira para quien se la trabaja, como diría un sindicalista agrario de otros tiempos, es decir, para quien invierte su buen dinero en comprar al CTA y asegurarse de que la herencia de su cúpula directiva siga viva con los actuales jefes del arbitraje, todo ello apuntalado por un videoarbitraje cuyas imágenes controlan sus propios socios y unos horarios puestos por el archienemigo de su rival.

Ahora bien, si el Madrid es capaz incluso de superar este entramado infernal y hacerse con el trofeo de la regularidad, no pensamos decir que no. Al contrario. Nos solazará enormemente dar con la liga en las narices a la infernal maquinaria tebitatxonegreista.

La prensa cataculé, mientras tanto, aprovecha el parón para hablar de sus cositas. Se ha lesionado Marc Casadó y le deseamos una pronta recuperación. Tanto Sport como Mundo Deportivo recogen en sus bajos la negativa del club cliente de Negreira a jugar el día 27 su partido aplazado contra Osasuna. Todos conocemos el luctuoso motivo por el que hubo de aplazarse ese encuentro y nos solidarizamos con ello. Francamente, sin embargo, no pensamos que estén en disposición de negarse en redondo a las fechas que se les propongan, considerando que se les hizo un favor con el propio aplazamiento. Favor por una causa que suscita toda la comprensión del mundo, pero favor al fin y al cabo.

Y poco más. Nos despedimos por hoy, no sin antes dejaros con la portada de Marca, que habla de pelota pero no de la que solemos tratar aquí, y aborda un asunto tan político que ríete tú de las razones que inspiraron la inscripción de Dani Olmo.

Pasad un buen día.

José María García vaga desde hace años para que alguien le preste un micrófono con el que atacar al Real Madrid. En una entrañable imagen de dos viejos enemigos ahora reconciliados, García charló con José Ramón de la Morena en un vídeo emitido a través de YouTube. El que fuese el periodista deportivo más influyente de España sí acertó al cargar contra la labor de sus sucesores en la profesión que él denominaba como “notarios de la actualidad”. La deriva de la actual prensa deportiva no sirve para exculparlo, ya que fue él quien promovió la manipulación desde las ondas, y se valió de su poder para atacar a sus rivales o blindar a todos los cuadros directivos de Ángel María Villar. Como no podía ser de otra forma, los medios recogieron el diálogo promovido por De la Morena con titulares contra el Real Madrid, que de paso les granjeen un puñado de clicks para paliar la situación de “quiebra técnica” (García dixit) en la que se encuentran.

Con motivo del lanzamiento del publirreportaje que le dedicó Movistar, José María García contestó sobre el “caso Negreira” con un zarpazo al Real Madrid: “Ese caso te da cuenta de lo poco que trabajan los periodistas. O de lo poco que les interesa esta cosa. No es tan extraordinario como parece. Lo único extraordinario es que unos torpes hayan dejado eso por escrito. ¡Si eso lleva pasando 50 años! ¡Si el primero que hizo eso fue el Real Madrid! Los árbitros se compran y se venden, pero es igual que todas las profesiones; yo me pregunto qué es más grave, si comprar a un árbitro o comprar a un periodista”, declaró en mayo de 2023.

Como sus palabras anteriores no colmaron su ego, “Supergarcía” fue un pasó más allá junto a De la Morena: “La antesala de Negreira, el invento de Negreira es del Real Madrid. La ventaja de Madrid era que todos los clubes eran amateurs. Los clubes funcionaban que abrían sus oficinas a la nueve en la noche. Iban a trabajar diez minutos, y luego se iban por ahí de parranda y venían de la oficina del club. Y en Madrid trabajaban desde la nueve a la mañana. Entonces, un buen día, Saporta, que era un genio, le dice a Bernabéu que necesitaban un gerente. Y traen a Antonio Calderón, el tío que mandaba los árbitros en España. Pero en lo de Negreira, lo mismo. ¿Tenía razón el Barça para quejarse de los árbitros en esa época? Claro, claro que tenía todas las razones del mundo. Como ahora, todos los equipos de España tienen razón para quejarse del Barcelona y del Madrid. Del Madrid y del Barcelona. El Madrid y el Barcelona, yo lo vengo diciendo hace 20 años, empieza la Liga con 10 o 12 puntos", afirmó el antiguo rey de la noche radiofónica. La supuesta ley del silencio entre periodistas y árbitros fue tejida por García, al contar en sus programas con los delfines de Sánchez Arminio, como quedó recogido en el artículo “SuperNegreira en la Hora Cero”, publicado en este portal el pasado 16 de mayo.

En el recrudecimiento de su ofensiva, José María García superó cualquier límite al personificar en Antonio Calderón, fallecido hace 27 años, sus infundadas acusaciones. La mayor parte de esa prensa a la que critica García parece desconocer la figura de Calderón, uno de los pilares del Real Madrid en la época de don Santiago Bernabéu, y aquellos que sí coincidieron con el sevillano guardan un cómplice silencio. Ante esta calumnia vertida por García, es de justicia recuperar la singladura del gerente que alzó las seis primeras Copas de Europa merengues.

Antonio Calderón Hernández vino al mundo en Sevilla, donde se labró un nombre como médico especialista en enfermedades venéreas. Al tiempo que cursaba la carrera, Calderón actuó como árbitro (antes del nacimiento de la Liga Española), previamente a trabajar como secretario del Sevilla, el club de sus amores, donde permaneció dos años. Después de ejercer como secretario, Antonio Calderón fue nombrado presidente de la Federación Sur en 1932. La rivalidad entre el Sevilla y el Real Betis estalló en la primavera de 1946 con el “caso Antúnez”, cuando los verdiblancos no perdonaron a Calderón su querencia por el máximo rival. La queja del Real Betis escaló a la Delegación Nacional de Deportes, y Antonio Calderón terminó por presentar su dimisión al no tener el respaldo de la entidad presidida por el General Moscardó. El “caso Antúnez” también se llevó por delante a Eulogio Aranguren, quien presidía el entonces llamado Comité Central de Árbitros tras la conclusión de la Guerra Civil. En su etapa al frente de la Federación Sur, Antonio Calderón no dirigió a los árbitros a nivel nacional, como afirma un José María García, que por entonces tenía dos años.

En su etapa al frente de la Federación Sur, Antonio Calderón no dirigió a los árbitros a nivel nacional, como afirma un José María García, que por entonces tenía dos años

Los clubs españoles contaban con estructuras administrativas desde antes de la proclamación de la II República, al contrario de lo que indica el jubilado locutor. El cruento conflicto bélico arrasó al Real Madrid, que conservó los trofeos ganados gracias a la protección de Carlos Alonso. El valdepeñero se convirtió en 1919 en el primer secretario del equipo blanco, y conformó junto a Pablo Hernández Coronado el binomio que mantuvo con vida al club blanco. Alonso vivió en las oficinas de Chamartín, donde plantó un pequeño huerto en el mismo lugar que había celebrado los éxitos de los Quincoces o Zamora. Por estas actuaciones durante la Guerra, Hernández Coronado y Alonso vieron en peligro sus vidas con la victoria del bando nacional, cuando el club intentaba recuperarse bajo el mandato de Antonio Santos. La dimisión del gallego en 1943 abrió las puertas de la presidencia a Santiago Bernabéu de Yeste, que recelaba del excéntrico Hernández Coronado. La teoría sustentada por Julián García Candau apunta a que el almanseño sabía que Alonso lo denunció durante la Guerra Civil, lo cual contrasta con el reconocimiento público que tributó Bernabéu al primer secretario de la entidad con motivo del 75º aniversario.

1953 supuso la llegada a Concha Espina de dos personas que cambiaron la historia del fútbol: en mayo de dicho año, Raimundo Saporta entró en la directiva del Real Madrid, después de organizar con éxito el torneo de baloncesto por las bodas de oro blancas. Pocas semanas después, Saporta culminó la incorporación de Alfredo Di Stéfano. Bernabéu y Saporta pretendían dinamizar la gestión de un club que afrontaba su estreno en la Copa de Europa. El presidente siguió el consejo de Saporta de contratar a un gerente, por lo que Bernabéu se lanzó a por Livinio Stuyck. El empresario taurino que creó la Feria de San Isidro se tomó un mes para meditar, y finalmente rechazar, la propuesta. En medio de esa búsqueda, don Santiago coincidió el 15 de mayo de 1955 con un viejo conocido como Antonio Calderón, quien aceptó trasladarse a Madrid. El sevillano llevaba nueve años fuera de los círculos federativos, dato que desmorona la supuesta tesis que ha alumbrado José María García.

Antonio Calderón contó con el pleno respaldo de don Santiago Bernabéu, una relación de máxima confianza que incluyó alguna que otra “santiaguina”. Con la lealtad a su presidente por bandera, Calderón actuó con seriedad como encargado de tratar con los futbolistas. En contraste con Raimundo Saporta, Antonio Calderón era el encargado de hablar con los jugadores cuando su rendimiento no era el esperado, y también de plantar cara a la Federación cuando consideraba que no habían recibido un arbitraje justo. Por su función indispensable durante las cinco Copas de Europa consecutivas, el apellido Calderón se asoció en el mundo del fútbol durante unos años al gerente del Real Madrid. El conocimiento enciclopédico de Calderón era valorado por Bernabéu, que le encomendó la tarea de los fichajes. Luis Carniglia, entrenador de la tercera y la cuarta, pidió explicaciones a Antonio Calderón por “la panza” con la que se incorporó Ferenc Puskas en 1958. Otra anécdota que le gustaba recordar a un hombre de memoria fluida como don Santiago era la salida de Luis Aragonés. Al presidente no le convencía el de Hortaleza, en contra de la postura de Calderón.

La hegemonía blanca en Europa también alumbró la particular “leyenda negra” que José María García intenta agrandar. Los detractores del Real Madrid fijaron sus miradas en Antonio Calderón como representante merengue en las reuniones arbitrales, las mismas en las que ahora los adláteres de Rafael Louzán (dígase Javier Tebas) califican de intolerable la ausencia de la entidad blanca. Durante la Guerra Civil (en la que tuvo que tratar con Queipo de Llano), Calderón aprendió que el fútbol y la política era una combinación peligrosa. Bajo esta máxima, durante la Transición prohibió que el Santiago Bernabéu se prestase para mítines de partidos. El gerente consideraba que fue el Régimen quien obtuvo beneficios del Real Madrid y no al revés, ya que el reconocimiento internacional del equipo blanco era incomparable.

Antonio Calderón llevaba nueve años fuera de los círculos federativos, dato que desmorona la supuesta tesis que ha alumbrado José María García

Don Santiago disfrutaba de sus jornadas en el mar, pero seguía al tanto de la actualidad del club mediante las puntuales llamadas, y en algunos casos visitas, del gerente a Santa Pola. Las relaciones con el poder en las postrimerías del franquismo estaban dañadas con anterioridad a la negativa a la construcción de un nuevo estadio en Fuencarral. Televisión Española abonaba una pequeña cantidad por la emisión de los partidos internacionales que disputaba el Real Madrid, lo cual desesperaba a Antonio Calderón por el impacto negativo en la taquilla. Los impagos de Televisión Española llevaron a que Bernabéu vetase la entrada de las cámaras en el coliseo blanco, por lo que Carlos Arias Navarro ordenó la detención del gerente.

En sus primeros años como redactor de Pueblo, José María García se ganó la confianza de Antonio Calderón. García frecuentaba la Ciudad Deportiva, donde jugaba al frontenis, décadas antes de que hablase de su recalificación de forma malintencionada. La imagen del periodista se disparó al incorporarse a Televisión Española. “Me fui diez minutos antes de que me echasen”, comentó García, que tenía el agua al cuello, entre otras cosas, por las quejas sobre sus comentarios que dio Antonio Calderón a la dirección del ente público. En un comprometido momento profesional, García buscó protagonismo con ataques hacia Bernabéu, del que decía que “chocheaba” y que “estaba más acabado que la Chelito”. Por su marcada admiración al presidente, Calderón se tomó estas palabras como una afrenta personal.

Sobre los hombros de Antonio Calderón recayó el peso del Real Madrid durante la agonía de don Santiago, cuya pérdida le afectó profundamente. Según relató la viuda de Bernabéu, María Valenciano, a Jaime Martín Semprún en el extraordinario libro “La Causa”, el presidente fue consciente de su destino al preguntarle a Calderón si su estado de salud era tan grave como afirmaba la prensa, a lo que el gerente le contestó: “No te preocupes, Santiago, yo me haré cargo de María”. La sucesión diseñada se vino abajo con la salida de Agustín Domínguez. El entonces secretario, que gozaba de buenas relaciones con la UEFA y la FIFA, aceptó la oferta de Pablo Porta para trabajar en la Real Federación Española de Fútbol. El gran valedor de Domínguez, Raimundo Saporta, también se apartó de la carrera por la presidencia, por lo que Luis de Carlos fue nombrado presidente en septiembre de 1978. De Carlos exigió que Calderón aplazase su marcha al carecer de sustituto. Las tareas de Calderón y Domínguez fueron unificadas en la persona de Manuel Fernández Trigo, al que el sevillano tuteló durante sus primeros pasos en el Real Madrid. Tal era el respeto por Antonio Calderón en Concha Espina, que fue él quien heredó el despacho del almanseño.

Las desavenencias internas aceleraron la jubilación de Antonio Calderón, que recibió un caluroso homenaje en la Asamblea de 1979. El exgerente siguió ligado al club como asesor de Luis de Carlos. El señorío del presidente se vio desbordado por la entrada de José Luis Núñez en la Real Federación Española de Fútbol. Las luchas políticas pusieron en riesgo la celebración del Mundial de 1982. El PSOE presionó para que Raimundo Saporta dimitiese como presidente del Comité Organizador por motivos económicos, y el nombre de Antonio Calderón sonó como su posible su sustituto. El andaluz se encargó de autodescartarse para reducir la tensión. El verano de 1982 concluyó con las elecciones a la presidencia del Real Madrid, en las que Luis de Carlos agradeció públicamente el apoyo de Antonio Calderón, después de que el hijo del antiguo gerente se sumase a los partidarios de Ramón Mendoza. José María García monopolizaba la información sobre el Real Madrid, hasta el punto de que llamó “jodido cojo engañabaldosas” a J.J. Santos, cuando este le acusó de sabotearle una entrevista al presidente merengue.

José María García monopolizaba la información sobre el Real Madrid, hasta el punto de que llamó “jodido cojo engañabaldosas” a J.J. Santos, cuando este le acusó de sabotearle una entrevista al presidente merengue

El capítulo más significativo se produjo a finales de febrero de 1982, cuando el Atlético de Madrid filtró a la prensa que Calderón y Fernández Trigo cenaron con Urízar Azpitarte la noche anterior a un derbi en el Manzanares. No trascendió que el local fuese propiedad de la esposa de Calderón o Fernández Trigo, a diferencia del negocio millonario de “La Torrada” que regentaba Ana Paula Rufas. El arbitraje del vizcaíno en el triunfo por 2 goles a 3 de los blancos fue motivo de polémica durante varias semanas. El patrón de lo acontecido hace más de cuatro décadas es similar al que sigue el Atlético de Madrid en pleno 2025. Alfonso Cabeza consideró que los árbitros maniobraron para que el Real Madrid les arrebatase el triunfo liguero en la temporada 1980/1981. La hipótesis del Dr. Cabeza hace aguas, pues finalmente fue la Real Sociedad quien se alzó con el título. Quien sí confabuló para que el Atlético de Madrid no ganase fue Vicente Calderón, que se reunió con los directivos de la Real Federación Española de Fútbol para intentar volver a la presidencia rojiblanca. Enloquecido por las derrotas, el Dr. Cabeza intentó destapar una supuesta red de corrupción arbitral.

La segunda jornada liguera de 1981/1982 deparó la victoria del Real Madrid sobre el Atlético de Madrid por 2 goles a 1. El arbitraje de José María Enríquez Negreira terminó por sacar de sus casillas a Cabeza, que recrudeció su ofensiva contra los árbitros y la Federación mediante explosivas declaraciones. 26 de los 31 árbitros de Primera División se querellaron contra el Dr. Cabeza por, entre otras cosas, asegurar que los trencillas se vendían, y llamativamente entre los que no respaldaron la acción judicial estaba Enríquez Negreira. Ante el juez Epifanio Legido, Alfonso Cabeza se ratificó en sus acusaciones. El instructor acordó concederle la libertad provisional, aunque Cabeza (amigo durante sus breves días de gloria de García) solo presentó recortes de prensa.

Las pancartas con referencias a los favores arbitrales al Real Madrid tomaron el Vicente Calderón el 10 de enero de 1982. La facilidad con la que Urízar Azpitarte mostró tarjetas (dos expulsados para cada equipo) fue el motivo de la ira rojiblanca, junto a un penalti bien señalado que anotó Uli Stielike. El entrenador colchonero, José Luis García Traid, dijo que el árbitro debía haber cobrado una prima por parte del Real Madrid. Alfonso Cabeza aseveró que Urízar Azpitarte le debía 28.000 pesetas, las cuales correspondían a la venta de ocho entradas que el colegiado entendía que le habían regalado. Los medios echaron leña al fuego y la directiva rojiblanca emitió un comunicado en el que hablaba de “la tendenciosa campaña que determinados medios de comunicación social vienen produciendo contra el Atlético de Madrid". El Dr. Cabeza anunció que retiraba a su equipo de la Federación y solicitó una investigación al Consejo Superior de Deportes. Como hiciese en la primera vuelta con Enríquez Negreira, el Atlético de Madrid evaluó con un cero el arbitraje de Urízar Azpitarte.

Mes y medio después del partido, un supuesto inspector de Policía alertó a varios medios y al Atlético de la cena entre el árbitro, Antonio Calderón y Fernández Trigo. El Real Madrid negó la acusación y solicitó a la Federación que esclareciese lo ocurrido. Las pesquisas confirmaron que Urízar Azpitarte cenó esa noche con Enrique Ortego, quien entonces trabajaba para Diario 16. La Justicia dio carpetazo a la denuncia del Atlético de Madrid, pero sí admitió la querella del árbitro contra el Dr. Cabeza. José María García perdió el interés por el asunto cuando una vez confirmada la no celebración de la cena, la cuestión era indagar quién había promovido esa falsa acusación contra el Real Madrid. Urízar Azpitarte no estaba afiliado a la Asociación Nacional de Árbitros de Fútbol (ANAFE), fundada por Jacinto de Sosa, contertulio de García, y a la cual sí pertenecía Enríquez Negreira. El vizcaíno reveló que la temporada anterior se reunió con Alfonso Cabeza en su domicilio. El presidente de ANAFE, Antonio de Coz, fue señalado por Urízar Azpitarte como el urdidor de la trama, según él, por extraños pagos metálico procedentes de Barcelona.

García sulfuraba por la negativa de Butragueño a facilitarle el teléfono de su casa. Esto dio paso a que la columna vertical del equipo fuese apodada por García como “las trillizas”, para evolucionar a su versión actual, según la cual afirma que “la Quinta del Buitre” fue “el timo de la estampita”.

Hace menos de un mes, Alberto Cosín (antes de ser purgado de X) rescató el programa que José María García dirigió en Antena 3 sobre el arbitraje español. Doce años después del polémico derbi, Urízar Azpitarte (pisotón de Stoichkov mediante) secundó a Sánchez Arminio junto a Enríquez Negreira. El intrépido García perdió su olfato periodístico a pesar su cercanía con Ángel María Villar, y no dio importancia a la depuración simulada de 1996 que apartó al vizcaíno para que Enríquez Negreira aumentase su poder en el estamento arbitral. “Cuando pitaba en el Camp Nou, Núñez bajaba a saludarme tras el partido y tomábamos una copa de cava brut. Y cuando perdían, me decía: ‘Urízar, y eso que te tengo alquilado un local para tu empresa...’. Y era verdad, en una esquina de la calle Balmes. Fue un gran presidente y buena persona”, declaró Urízar Azpitarte a Mundo Deportivo en 2020.

“Supergarcía” cedió el liderato de la radio deportiva, e intentó tomar el control del Real Madrid en las elecciones de 1995. El recordado muñeco ahorcado de 1994 estuvo precedido por los ataques diarios al Real Madrid. El locutor no perdonaba que Ramón Mendoza escogiese a Dorna, y no a Unipublic (compañía organizadora de La Vuelta Ciclista a España), como socio (y casi propietario de facto) de un club que bordeaba la quiebra. La cosa no acababa ahí, ya que Mendoza también era accionista del Grupo PRISA, al cual se refería como “el imperio del monopolio”. En sus alocuciones sobre Ramón Mendoza, García repetía lo de “presidente de pelo blanco y conciencia negra”. El empresario no se dejó extorsionar por García, que había presionado a De Carlos para conseguir primicias sobre el Real Madrid. En la Asamblea de 1991, Mendoza fue tajante: “Al Real Madrid no le puede contaminar el olor a butano”. La estrella de Antena 3 Radio sulfuraba por la negativa de Emilio Butragueño a facilitarle el teléfono de su casa. La postura del “Buitre” dio paso a que la columna vertical del equipo fuese apodada por García como “las trillizas”, para evolucionar a su versión actual, según la cual afirma que “la Quinta del Buitre” fue “el timo de la estampita”.

El verdadero origen de las desavenencias de José María García con Ramón Mendoza tuvo lugar solo dos días después de que el Gobierno de Felipe González indultase al periodista. En plena celebración del Mundial de Italia 1990, Baltasar Garzón activó la “Operación Nécora”, que acarreó el encarcelamiento de Carlos Goyanes. El empresario era directivo del Real Madrid Castilla, además de trabajar junto a Alfredo Fraile (cuñado de García), y el locutor de Antena 3 Radio rogó a Mendoza que no cesase a su amigo. La rabia le jugó una mala pasada delante del micrófono, al confesar que recibió un chivatazo de la detención por parte de José María Rodríguez Colorado, director general de la Policía. Para desprestigiar a Mendoza, García aseguró que don Santiago Bernabéu había pedido en su lecho de muerte a sus colaboradores (entre ellos Antonio Calderón) que “ese hijo de puta no se hiciese con el control del Madrid”. Cualquier límite deontológico quedó excedido cuando José María García leyó en antena los resultados de una biopsia de la pareja de Ramón Mendoza. El empresario falleció en abril de 2001, seis meses antes de que el Tribunal Constitucional confirmase la condena a José María García por intromisión ilegítima al honor en relación a las supuestas palabras pronunciadas por don Santiago. Meses después, el Supremo condenó a los herederos de Mendoza a indemnizar al periodista porque en 1993 el entonces presidente blanco llamó “matón nocturno” o “canalla de la noche” al locutor.

El ascenso de Lorenzo Sanz en plena “guerra del fútbol” aumentó los ataques de José María García contra el Real Madrid. “Mancebo”, segundo apellido de Sanz que repetía el periodista, gestionaba la explotación del Hipódromo de La Zarzuela en detrimento de Alfredo Fraile, lo cual era imperdonable para García. Tres años después de la muerte de Sanz, García acusó en la Cadena COPE al expresidente de amañar un partido del Castilla. Horas después, José María García tuvo que reaparecer en antena para desdecirse después de ser amenazado con una demanda. Precisamente fue José Ramón de la Morena quien hace años dejó caer que fue José María García quien avisó a José Luis Núñez de la llamada que recibió Luis Milla en la víspera de la “primera liga de Tenerife” por parte, según las últimas versiones, de Guillermo Amor para aceptar un soborno y perjudicar al Real Madrid.

De la Morena hace años dejó caer que fue José María García quien avisó a José Luis Núñez de la llamada que recibió Luis Milla en la víspera de la “primera liga de Tenerife” por parte, según las últimas versiones, de Guillermo Amor para aceptar un soborno y perjudicar al Real Madrid.

El locutor dejó de llamar a Núñez el “Minilehendakari de las Ramblas”, para mostrarle su reconocimiento, influido por su amistad en común con Rafa Carrasco. Como se reveló en el Calciopoli, y más recientemente en la presidencia de Bartomeu, José María García mostró a José Luis Núñez una lista con periodistas que cobraban del Barça. La relación de García y Núñez fue de lo más estrecha, por lo que el periodista tenía preferencia por los azulgranas, del mismo modo que encumbró a Jesús Gil a la presidencia del Atlético de Madrid. Juan Luis Galiacho, biógrafo de Gil y Gil, afirmó que el locutor le debía un enorme favor al soriano. El motivo era que Jesús Gil recomendó a García que contase con su abogado, José Luis Sierra, para que defendiese a su padre, que recibió una denuncia por estafa. Este hecho también fue mencionado por Ramón Mendoza, en respuesta a que García se refiriese al directivo del Real Madrid Antonio Revilla como “el choricero” por la empresa de embutidos de su padre: “Más vale ser hijo de choricero que de un chorizo”, dijo el presidente blanco.

Los embustes de García (fake news para los modernos anglófilos) contra el Real Madrid son vetustos, pero algunos de ellos perduran de forma errónea. La leyenda de que en el Bernabéu “expulsan hasta a los sordomudos” también tiene “olor a butano”, como diría Mendoza. Las crónicas de la vuelta de dieciseisavos de la Copa de la UEFA de la temporada 1984/1985 entre el Real Madrid y el Rijeka difieren de su versión. Damir Desnica fue expulsado por doble amarilla (la segunda por perder tiempo) en el minuto 74, y no por protestar como asegura García. Una de las cantinelas más repetidas por García es que el Real Madrid regalaba relojes a los árbitros. Antonio Rigo dio fuerza a esta versión, y acusó directamente a Antonio Calderón. El árbitro de “la final de las botellas” cometió durante su carrera varios “errores” que favorecieron al Fútbol Club Barcelona, años antes de que fuese apartado por el “caso Camacho”, en el que se investigó si un directivo azulgrana había sobornado a Camacho Jiménez. “Más bien a partir de la final del 68 yo me hice más antimadridista que del Barcelona”, declaró Rigo en 2005.

Rigo Don Balón

Los medios afines al Barça recuperan cada cierto tiempo esta teoría, sustentada por las palabras de Ljubomir Barin durante el juicio en el que fue condenado por los amaños del Olympique de Marsella. "Los ocho primeros equipos de la Liga les regalaban relojes de oro a los árbitros y a los linieres. La noche anterior, iba alguien del club a recogerlos al hotel, los llevaba a cenar y les entregaba los regalos", afirmó el recientemente fallecido José María Caneda. Las investigaciones en torno a Javier Enríquez encajan con lo señalado por el expresidente del Compostela. Ya con Joan Laporta como presidente, González Vázquez fue cazado con dos regalos (uno de ellos un reloj) tras dirigir en el Camp Nou un Barcelona-Zaragoza. Salvador Sostres aseguró que Joan Laporta dio el visto bueno delante de él a la compra de un reloj de lujo para regalar a Michel Platini, cuando este era presidente de la UEFA.

El resentimiento de José María García hacia el Real Madrid se remonta a su infancia. anhelaba lucir la camiseta blanca cuando jugaba en los juveniles del Plus Ultra, que tiempo se convirtió en el Real Madrid Castilla.

El odio de García al Real Madrid ha sido superado por su obsesión por Florentino Pérez. En su repetido relato, García obvia que se reunió con el entonces candidato a las elecciones a la presidencia del Real Madrid en 1995, como descubrió Alfonso Azuara. Acostumbrado a que los protagonistas del deporte se plegasen a sus exigencias, un García en decadencia abandonó las ondas menos de dos años después de que Pérez iniciase su primer mandato. El Tribunal Supremo condenó en 2015 a José María García por los insultos con los que arremetió contra Florentino Pérez. El resentimiento de José María García hacia el Real Madrid se remonta a su infancia, como recogió Vicente Ferrer en el libro “Buenas noches y saludos cordiales”. García anhelaba lucir la camiseta blanca cuando jugaba en los juveniles del Plus Ultra, que tiempo se convirtió en el Real Madrid Castilla.

 

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Que el Madrid nunca ha sido club de autor lo cuenta su historia. El equipo de Zamora, Ciriaco y Quincoces, el de Di Stéfano, los García, La Quinta del Buitre, el de Los Ferraris o Cristiano no borraba la mano que mecía aquellos vestuarios, pero, por tradición y costumbre los jugadores siempre han pesado más que los entrenadores en Chamartín. Y esto seguramente tenga que ver con el propio ADN, irrenunciable libro de estilo transmitido de generación en generación que salta las páginas de los matices y la filosofía de cada preparador. El Madrid nunca se jactará de haber inventado un sistema o un nuevo enfoque del juego, su fuerza reside en un idea que nunca lo aleja del éxito: rendirse no es una opción.

Desde una entrega sin límite que no sólo le hace lucir en su parcela, Valverde obliga al compañero a no bajar nunca el listón

En este marco, Federico Valverde ha ido colándose en el cuadro hasta cotas que quizá pocos esperaban para un jugador que, a priori, no es sinónimo de gol ni protagonista de fintas y regates… pero es mucho más que eso. Si para triunfar debes correr o marcar la diferencia, el uruguayo hace tiempo que superó esa teoría pendular para marcar su propio territorio. Desde una entrega sin límite que no sólo le hace lucir en su parcela, obliga al compañero a no bajar nunca el listón. Fedatario de la energía por la que clama Ancelotti, Valverde es bandera y bastión, el último asidero al que aferrarse cuando llega la marejada.

Elogio del trallazo

Ha escrito Valdano que “El fútbol es una construcción colectiva que jugadores providenciales hacen saltar por los aires. Si falla la construcción, el equipo no encontrará el orden. Si fallan los jugadores providenciales, no habrá solución a los problemas”. Y justo ahí está Valverde, en los cimientos y las ideas. Concebido como interior con recorrido, las artimañas de Carletto, unidas a las necesidades derivadas de lesiones y planificaciones escasas de planificación, el 8 fue un extremo de sorpresa para ganar la decimocuarta y ahora cubre el lateral con la soltura y eficiencia de un veterano.

Valverde es bandera y bastión, el último asidero al que aferrarse cuando llega la marejada

Siempre en primera línea, Valverde se basta solo para avanzar y cubrirse las espaldas. Es el pulmón por el que respira el Madrid, la actualización charrúa de Pirri. Y no descartemos que termine sus días en el césped, como el ceutí, actuando de líbero. Al tiempo.

Del mismo modo que añoramos el juego de Kroos, tenemos que elogiar su visión al considerar a Valverde como digno sucesor. Y no sólo de dorsal. En la foto de estos años, el uruguayo no sólo merece un sitio principal, sino que está opositando muy seriamente para que reconozcamos a este Madrid como 'El Madrid de Valverde'.

 

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Buenos días, amigos. Es lunes. Probablemente habréis madrugado, os habréis desplazado a vuestro trabajo o bien sentado frente al ordenador en casa. Hay que ganarse la vida porque nadie la regala. Esto va en serio. Sin embargo, no podemos decir lo mismo del Campeonato Nacional de Liga. Cualquiera que se haya puesto frente a la tele a observar los partidos de la jornada —de esta y de cualquiera— se habrá dado cuenta de que todo es una ficción dirigida principalmente por el capo de la competición: Javier Tebas, que ya no se molesta ni en disimular.

El partido del Madrid no lo programó a la mañana siguiente del choque de Champions contra el Atleti porque quiere que la ficción no sea tan burda como el pressing catch, pero no por falta de ganas. El madridista Javier pensaría que lo más probable es que el Madrid perdiera por la falta de descanso, pero también barajaba la opción de que ganara, por eso todos sabíamos que ayer el Barça iba a vencer.

La Liga es como un capítulo de El Equipo A, serie cuyos episodios tenían invariablemente la misma estructura, solo cambiaban los adornos. Cuando procedías a consumir una entrega de la serie, ya sabías de antemano lo que iba a suceder: la nieta de un anciano honesto se ponía en contacto con los protagonistas para denunciar que su pueblo estaba sometido a la dictadura de un cacique al que debían pleitesía todos sus habitantes. Su papá tenía un pequeño taller de coches, pero el villano le exigía sumas de dinero inasumibles para no enviarle a sus esbirros a que se lo destrozasen.

Entonces acudían allí los mozos en su furgoneta negra con una raya roja con intención de revertir la situación. En un momento dado, la cosa se torcía y además aparecía el coronel Roderick Decker, quien les perseguía por un delito que no habían cometido. Los buenos acababan en prisión, pero Murdock engañaba a los carceleros mientras Fenix se ligaba a alguna moza y M. A. conseguía que se fugasen sirviéndose de un artilugio fabricado con el somier de la celda.

Después, tuneaban la furgoneta con metralletas, el fortachón soldaba unas protecciones con apenas una franja para poder ver mientras conducía y se lanzaban contra los malos. Volcaba el mismo jeep del ejército todos los capítulos y acaban venciendo al cacique mientras Hannibal se encendía un puro y espetaba: «Me encanta que los planes salgan bien».

Con la Liga sucede lo mismo, que concedes de antemano qué va a ocurrir. La diferencia es que en el Equipo A el cacique siempre era derrotado en todos los capítulos y en la Liga el cacique se suele salir con la suya. En la Champions, que no está Tebas, ya sabéis lo que sucede. Por eso el Madrid gana más Copas de Europa de ligas.

Si el Madrid no hubiese ganado en Villarreal, probablemente habrían permitido que el Atleti se hubiera llevado un empate de Montjuic, incluso una victoria, para dar emoción a esta farsa. Pero tras el doblete de Mbappé, el cacique no podía permitir que el Barça se dejara puntos. Por eso, incluso con el 0-2 no había emoción.

Una vez consumado el guion, el papel del Atleti tampoco sorprende a nadie. Si hubiese caído derrotado como anoche frente al Madrid, Simeone habría representado el show de la manita levantada en rueda de prensa. U otro similar. Y los medios en tropel estarían lanzando pestes de los blancos. Por lo que fuera. Quizá implorando ante el Tribunal de Derechos Humanos un cambio en el reglamento para que fuese ilegal, por cruel, remontar un 0-2. Pero como el rival no era el Madrid, pues here peace and after glory, que diría un mal estudiante de inglés.

Tampoco falta el secundario faltón, como en toda serie. El papel lo representa Enrique Cerezo, que ha dicho que «Courtois lo que tiene que hacer es callarse y estar tranquilo. Debería agradecer haber estado en el Atleti. Es un gran portero, pero tiene que hacer lo que hacía con nosotros, ser un señor y un caballero». Que Courtois diga verdades le molesta. Que el Frente Atlético que sufraga mate a personas ya le incomoda un poco menos. Pero tampoco podemos esperar más, recordemos que este individuo le espetó a Berta Collado ante las cámaras de televisión, y mientras le miraba a los pechos, que el fútbol y los toros se parecen «en estas dos cosas que tienes ahí, en los pitones».

Los medios cumplen con su parte: darle un halo épico y de realidad a la ópera bufa. «Golpe del Barça», «Reacción de líder». Como si no supiéramos (confirmado desde hace más de dos años) que la competición está adulterada.

Los del país pequeñito de arriba a la derecha, igual.

Sport ha equivocado la preposición del titular. No es «Golpe a la Liga». Es «Golpe de la Liga». Pues todo obedece a un plan establecido en el que los involucrados desempeñan un papel, desde los exárbitros —ya sean filoabertzales o alelados—, que intentan dotar de un velo de legitimidad la prevaricación, hasta los árbitros en activo, pasando por medios y demás clubes participantes de la comedia, que cuando perjudican al Madrid le señalan por denunciar la corrupción.

Y el Madrid, en medio. Y lo que es peor, siendo el único participante imprescindible en este circo. Gracias a él, comen el resto de equipos, porque si no nadie vería este bodrio. Y sin embargo tiene que soportar expolio tras expolio.

El cacique Tebas y los demás: la RFEF, el CTA, el Gobierno nos han quitado la ilusión. Desde que fabricaron la impunidad del Barça cuando sabían que acabaría conociéndose que se habían comprado la cúpula arbitral ya nada será lo mismo. Sin un castigo ni la desposesión de títulos, es imposible volver a creer en la competición nacional.

Lo que parece no haber advertido Tebas es que en las series como El Equipo A los malos siempre acaban perdiendo.

Pasad un buen día.

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