El titubeante comienzo del Real Madrid esta temporada ha dado alas a un perfil que parece alimentarse en la desgracia y disfrutar con el lodo: el vinagre. Siempre apostado, siempre esperando el resbalón para apretar su pie contra el pecho ajeno, este espécimen vive y se reproduce a gusto entre la masa exigente —y qué afición lo es más que la de Chamartín—, pues bajo ese pretexto justifica su pretendida búsqueda de la excelencia.
En el partido contra el Sevilla tuve la desgracia de compartir entorno con un vinagre de manual. Viene solo al fútbol (dudamos de que cualquier compañía tenga el estómago de estar a su lado de buena gana) y se encarga de censurar cualquier jugada o comportamiento no compatible con su cuestionable visión del fútbol... y de la vida. Así pasó cuando el Bernabéu, puesto en pie, rendía un caluroso y admirable homenaje a Jesús Navas por su trayectoria: al sujeto no le pareció suficiente muestra de rechazo permanecer sentado y, ahogado en los aplausos, trató de hacerse visible gritando "¡Fuera, fuera!". El estupor de los que le rodeamos no alcanzó su cénit hasta que, no contento con verse superado por una mayoría respetuosa y cabal, se despachó con un "Ahora te jodes y te la pones" cuando Modric le entregó al sevillano una camiseta blanca firmada por los jugadores del Madrid. Para el vinagrismo, cualquier majadería es una línea a traspasar.
Poco importa que el equipo de Ancelotti esté en pleno renacimiento de manos de un Vinícius decisivo y un Mbappé que comienza a mirarse al espejo. Por el camino, el vinagre ya los había fusilado a ambos y mandado al paredón al jefe de la orquesta.
El vinagre es un francotirador del pesimismo. Para cualquier circunstancia y en toda situación tiene preparada su ración de vaticinio lúgubre o desaprobación irrefrenable. Así que si lo ven en sus cercanías no se apuren, tienen una gran noticia: compórtense de manera opuesta a la suya, su estómago y su corazón se lo agradecerán.
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Iba a escribir de Jesús Navas y de lo que vivimos ayer en Chamartín. Esperé que se manifestara. Sucedió pasadas las nueve de la noche, ayer. Había hablado y llorado en el estadio, faltaba el colofón final: el escrito. Estas cosas se dejan así, en un papel por los siglos de los siglos. Apareció.
‘El último día’ lo tituló. El primero lo dedicó a su gente y termina así: “Por eso, mis sentimientos sevillistas siempre seguirán a flor de piel, y es que mi afición me llevó al límite al sentir la felicidad plena en una tarde donde creí flotar sobre el Pizjuán”. Fue cuando su despedida como local, en su casa, aquella noche victoriosa ante el Celta.
El segundo párrafo queda para la historia: “Pero lo vivido esta tarde en el Bernabéu ha sido una bendita locura. No recuerdo haber visto algo así en un campo rival. Por eso siento la necesidad de agradecer a los aficionados del Real Madrid su entrega y reconocimiento a mi persona en un recuerdo que será inolvidable. Igualmente gracias a los jugadores y cuerpo técnico del club por su participación en el homenaje que he recibido. Hago extensiva mi gratitud a todos los empleados de la entidad madridista que han colaborado en la organización del evento”.
Poco después, en el valenciano pabellón de La Fonteta, el Real Madrid de baloncesto salió con una camiseta en la que se leía Fuerza Valencia. Y los aficionados madridistas presentes mostraron una pancarta con este lema: Todos somos Valencia. El millón de euros que el club donó a los perjudicados y la bandera valenciana que presidió el partido de Champions con el Milán fueron la avanzadilla. Dio la vuelta al mundo. Como lo de ayer.
Esto es el Real Madrid. El que ha estado siempre en los momentos difíciles en cualquier rincón de España. Tenerife, por la Palma. Lorca, por el terremoto. El Juntos por Galicia, tras lo del Prestige, aquel amistoso ante un combinado de futbolistas de Celta y Deportivo… Ojalá nunca jamás deba enarbolar esa bandera.
Si esto contribuirá a que el Madrid sea mejor recibido en el Pizjuán o Mestalla el 3 de enero es algo que se pregunta mucha gente. En los corazones de las de buena voluntad, segurísimo. Los tarados no tienen corazón, esa batalla está perdida. En todas partes.
Esto es el Real Madrid. El que ha estado siempre en los momentos difíciles en cualquier rincón de España. Demostró una vez más que es el equipo de todos. Los hay que no lo saben. Y los que se resisten a admitirlo
Experiencias como estas deben dejar huella y así será. La bondad se impondrá. ¿Un sueño? Un deseo. Acierta Navas, no se recuerda homenaje así a un rival. Son las cosas del Madrid. Al que hay que ganar aunque sea en órsay, pues claro. En Sevilla, Valencia y San Petersburgo. Quedarse ronco apoyando a tu equipo y también pitándole cuando amenace tu portería.
La pasión. Desde ahí, agradecimiento y respeto a quien te respetó y estuvo a tu lado en el dolor, en la despedida de uno de tus ídolos. El Madrid demostró una vez más que es el equipo de todos. Los hay que no lo saben. Y los que se resisten a admitirlo. Todos quieran ganarle, es la victoria químicamente distinta. El Valencia Basket lo logró. Felicidades.
La victoria deportiva futbolera, el 4-2, permite al equipo situarse a un punto del nuevo líder. A los dos les falta un partido, al Madrid el de Mestalla y al Atleti recibiendo a Osasuna. En el peor de los casos, Ancelotti y su tropa acabarán la primera vuelta en segunda posición. Tras una manga complicadísima por tantos factores de sobra conocidos. Y con una carita mejorada.
Intercontinental, fiesta en el Bernabéu y victoria. Buenísima manera de despedir el excepcional 2004 y encarar un 2025 ilusionante. Eso fue y será fútbol, algo mágico cuando suceden cosas como las que vimos ayer en el Bernabéu.
El lugar donde lo excepcional sucede como en ninguna otra parte. Joselu estuvo en el campo, fíjense... Lo excepcional esta vez con y por Jesús Navas, un rival. Sí, sí: así, así gana el Madrid.
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Buenos días, amigos. Un excelente Real Madrid derrotó por 4-2 al Sevilla en el último encuentro del año en el Bernabéu, merced a cuatro golazos de Mbappé, Valverde, Rodrygo y Brahim. De este modo, los de Ancelotti se sitúan a un solo punto del líder, el Atlético de Madrid, que tiene un partido menos, como también lo tiene el propio Madrid. Con todos los partidos jugados, a tres puntos del líder y dos de los de Ancelotti, queda un lastimoso equipo que pagó durante 17 años al vicepresidente del CTA, aka FC Barcelona (el equipo, no el vicepresidente).
En la crónica de Paco Sánchez Palomares encontraréis trazos de la brillantez del encuentro, marcado por goles antológicos, de igual modo que algunos de esos trazos se dejan entrever hoy en la portada de Marca.
“¡Jesús, qué liga!”, titula Marca, y a punta de ambigüedad el título no deja de tener su gracia. Jesús puede ser Jesús Navas, que ayer se cortó la coleta nada menos que el estadio del mejor equipo del mundo y ante una afición que no era la suya, pero que lo parecía de tanto como se volcó en la calidez que la ocasión requería.
Dada la proximidad de la Navidad, lo de “Jesús” también puede ir por el Niño, que en pocas horas nacerá en el portal de Belén y en el corazón de quien lo crea.
Puestos a elucubrar, puede incluso ser un mensaje en clave para nuestro editor, Jesús Bengoechea. La perfecta colocación de la cama del vocativo así lo sugiere. A través de este mensaje, tal vez Juancho Gallardo trata de hacer ver al máximo responsable de nuestros contenidos que debe recapacitar y dar menos mandobles a Marca. Hagamos que todos los días sean Navidad, parece sugerir Juancho. Lo son, Juancho, no es nada personal y te mandamos un abrazo con los mejores deseos navideños.
“Se va un mito, queda un genio”, suelta As.
Se conoce que el mito es Jesús Navas y el genio Mbappé. La despedida que le tributó el Bernabéu al de Los Palacios fue emocionante y modélica. El señorío es eso, y tenemos la sensación de que Navas lo captó, a juzgar por sus declaraciones después del partido. Tanto a nivel institucional como de público, no pudo haber una despedida mejor. El club se ha portada ejemplarmente bien, recientemente, con instituciones deportivas que manifiestan una clara tendencia a odiarnos (primero Valencia y ahora Sevilla). Se ignora si estos gestos tendrán algún tipo de efecto sociológico positivo en el sentido de aplacar ese odio, pero da igual: son cosas que no se hacen buscando un retorno, sino porque sí. Ya lo digo Unamuno: “Debemos hacer el bien no solamente a pesar de que no nos va ser recompensado, sino precisamente porque no nos va a ser recompensado”.
El “genio”, al parecer, es Mbappé. Ponemos las comillas no porque no pensemos que lo es, sino para citar a As. Puede que el francés disfrutara ayer su mejor partido vestido de blanco hasta la fecha. Su gol fue espectacular, se le vio más cómodo en la posición de 9, puso al público en pie con jugadas espectaculares y asistió a Brahim en el último gol vikingo.
Tras el encuentro, el astro admitió ante RMTV que todavía no ha dado lo mejor de sí, pero coincidió con la mayoría de espectadores y críticos con que va acercándose a su máximo potencial. Fueron declaraciones llenas de realismo y amor al club, casi tan importantes como su buen rendimiento. Cuando se maximice el potencial de la alianza forjada entre Kylian, Jude, Vini y Rodrygo, el límite de este equipo será impredecible.
Feliz Navidad también a los amigos de As, evidentemente.
En cuanto a la prensa cataculé, les deseamos igualmente unas muy Felices Fiestas, con la esperanza (o sin ella) de que les cambie la cara que se les ha quedado, que básicamente es la de Flick en la portada de Sport. Lo cierto es que jugaron muy bien ante el cholismo y no merecieron perder, pero la vida es así y ni la Navidad puede remediarlo. Les deseamos que sean muy felices, sin perjuicio de que reciban la visita —incómoda pero siempre productiva— del dickensiano fantasma de las Navidades pasadas, que llegará con la cara de Negreira. Nunca es tarde para el arrepentimiento, en el entendido de que iría acompañado por la preceptiva retirada de títulos.
Buen día y Feliz Navidad, amigos.
Arbitró Isidro Díaz de Mera Escuderos del Comité castellano-manchego. En el VAR estuvo Cuadra Fernández.
Plácido partido para el trencilla que cumplió bien. Por ser puntilloso, se dejó en el limbo dos o tres faltas por pitar y una amarilla de Carmona por falta a Brahim.
Los amonestados fueron Sambi en el 11' por una dura entrada a Ceballos, Kike Salas en el 75' al dar un manotazo a Güler y Valverde en el 77' por una acción abajo ante Lukebakio. También vio la amarilla por protestar Carlo Ancelotti en el 47'.
Díaz de Mera Escuderos, BIEN.
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-Courtois: APROBADO. Poco exigido, nada pudo hacer en el primer gol sevillista. Quizá sí algo más en el segundo. Resolvió bien una ocasión visitante propiciada por un fallo suyo con el pie, y en un tiro lejano hacia el final.
-Lucas V: NOTABLE. Sin problemas en defensa y muy activo en ataque, asistencia y virguerias cafuquescas incluidas.
-Rüdiger: NOTABLE. En su línea de solvencia habitual.
-Camavinga: APROBADO. Se le vio algo despistado en su vuelta al lateral.
-Tchouaméni: APROBADO. Cosechó abucheos, pero más por la manía que le ha cogido un sector que por su partido, donde no fue exigido.
-Valverde: SOBRESALIENTE. El mejor de largo, como su mortífero disparo. Golazo, trabajo a destajo y mucho manejo.
-Ceballos: APROBADO ALTO. Ayudando muchísimo a sus compañeros, mostrando casi siempre mando y criterio.
-Bellingham: APROBADO ALTO. Esta vez no marcó, ni tuvo ocasión para ello, pero se vació en defensa y participó en la creación del juego con la clase que le caracteriza.
-Rodrygo: APROBADO ALTO. Golazo y clase.
-Mbappé: NOTABLE. Cada día más acoplado al puesto de 9, anotó un golazo y creó constante peligro, asistencia a Brahim incluida. Da la sensación, sin embargo, de que hay cosas prototípicas en él que aún no se atreve a hacer.
-Brahim: NOTABLE. Se desfondó, goleó y se manejó con la electricidad acostumbrada.
-Modric, Güler: APROBADO. Aportaron poco en minutos intrascendentes.
-Asencio: SIN CALIFICAR. No tuvo tiempo para nada.
-Ancelotti: APROBADO. El experimento de tres centrales del final no resultó muy prometedor, aunque no era el momento para juzgar.
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El Madrid partía con el objetivo de ganar, como siempre, pero el acicate era mayor, si cabe, tras el enésimo tropezón del Barça de Flick, que ya pierde hasta con el Atleti, algo así como si los blancos cayesen derrotados frente al Castilla, o contra sus propios suplentes. Al final, el objetivo se cumplió y los madridistas llegan a fin de año por delante del equipo cliente de Negreira y con un partido menos.
Cuando parecía que los tiempos de Camavinga como lateral izquierdo eran un mero recuerdo, Carlo decidió que el francés volviese por Navidad, como el Almendro, a esa demarcación. Consecuencia inmediata: Fran García y Mendy comenzarían el encuentro en el banquillo, donde cometer errores es más difícil. Con ambos laterales izquierdos sanos, que ocupe su lugar el mejor pivote del equipo es significativo. La defensa la completaban el imprescindible Rüdiger y los ahora habituales Tchouaméni y Lucas. Una zaga con dos franceses exiliados del medio del campo, lugar poblado por Ancelotti con Valverde y Ceballos, principalmente, más las ayudas de Bellingham y Brahim desde arriba y las de Eduardo y Aurélien desde abajo. Completaban el once Rodrygo y Kylian.
Antes del encuentro, el equipo ofreció la novena Intercontinental a la afición. También fue homenajeado Jesús Navas, ambos equipos le hicieron el pasillo mientras era aplaudido sin reservas por el Bernabéu. La clase se tiene o no se tiene, como el techo retráctil.
Los pupilos de Carlo no comenzaron acarajados, sino fluidos, y en torno al minuto diez Mbappé quitó las telarañas de la portería sevillista con un trallazo descomunal desde la estación de Nuevos Ministerios. Se confirmaban las buenas sensaciones que había dejado el delantero en los últimos encuentros. Este es el Mbappé imparable que conocíamos, el que marca todos los partidos, un Mbappé desencadenado, en el sentido de que por fin parece haberse liberado de las cadenas, sobre todo mentales, que le impedían rendir. Si bien es cierto que aún hay aspectos mejorables.
Seis minutos después, Kylian remató alto en boca de gol un buen centro de Lucas. El bote le traicionó. El Madrid estaba jugando muy bien, aunque los de Pimienta avisaron con una llegada que alejó de puños Courtois. Acto seguido, Kike Salas evitó que Lucas Vázquez anotara el segundo. Pero nadie pudo evitar el gol de Fede segundos después. Otro cañonazo. Esta vez desde la estación de Atocha. Del meneo se cayeron las bolas de todos los árboles de Navidad del distrito de Chamartín. Se comenta que algún vecino quisquilloso ha escrito al ayuntamiento reclamando la prohibición de los zambombazos de Valverde por superar el umbral de dolor del antimadridismo.
Con cien cañones por banda no, pero con dos por el centro sí estaba apabullando el Madrid al Sevilla. Instantes después, Rodrygo se guisó y se comió un balón que no supuso el tercero por centímetros. Menudo partidazo estábamos contemplando en el Bernabéu, en parte gracias a la labor de Ceballos, que esta campaña siempre que participa aporta consistencia al juego. Dani empasta bien con Fede.
En el 33', Goes se desquitó. Nueva internada de Lucas que sirvió un balón perfecto para que el brasileño la colocara de nuevo en el fondo de la portería.
Mientras aún andábamos celebrando el tercero, Isaac Romero acortó distancias con Tchouaméni y Lucas como espectadores de lujo, aunque no fueron los únicos que se relajaron en la jugada. El siete rojo remató de cabeza solo a escasos metros de Thibaut. El tanto empañaba una primera parte del Madrid inmaculada hasta ese instante.
Poco antes del descanso, Lucas se plantó frente a Álvaro, pero decidió chutar en lugar de ceder a Kylian y su violento punterazo lo repelió el guardameta. A punto estuvo Ceballos de anotar en la siguiente jugada.
Así se llegó al descanso. 3-1. Una de las mejores primeras partes de la temporada.
La segunda parte arrancó con un error grave de Courtois con los pies que subsanó él mismo. En la siguiente jugada, otra pifia. No había lugar a la relajación si el Madrid no quería un disgusto, así que Mbappé decidió que había que espantar posibles fantasmas y realizó una magnífica jugada, se apoyó en Lucas, y asistió a Brahim para que la levantara sobre Álvaro y colocase el 4-1.
Poco después se incorporó al juego Jesús Navas para disputar sus últimos minutos como profesional y el Bernabéu lo recibió aplaudiendo en pie. Respeto.
Cuando el reloj marcaba el 67, año de publicación del Sgt. Pepper's, una nueva buena acción de Mbappé no terminó en doblete de Rodrygo por el surco de un vinilo. Dos minutos después, Kylian remató alto.
En el 70 se separaron los Beatles y en el encuentro de hoy fue el momento de los primeros cambios de Ancelotti, Ceballos y Rodrygo dejaron su lugar a Modric y Güler. El Sevilla respondió a las sustituciones con un lanzamiento al poste de Isaac Romero.
Cuando restaba un cuarto de hora de partido, se retiró Bellingham entre estrofas de Hey Jude. Ocupó su lugar Asencio, que se situó en el lateral derecho y empujó a Lucas al extremo.
En el 81' Mbappé no dio ningún golpe de estado, pero fabricó una jugada que de haber terminado en gol habría sido de los mejores del año. Y en el 82', parada de categoría mundial de Courtois tras ser desviado el balón por Rüdiger.
Sin embargo, el belga no pudo detener el disparo fuerte al primer palo de Lukebakio. 4-2. En un futbolín habría sido anulado por hueco, y en un partido de recreo de colegio, por tirar a trallón. Ya nos había avisado Alberto Cosín en su previa del peligro de este futbolista. Ancelotti se disponía a introducir algún cambio más, pero el gol sevillista le cortó la digestión y abortó misión.
Al final, el Madrid de Hey Jude, with a little (no tan little) help from his friends, se impuso al Sevilla del sargento Pimienta.
Hasta el año que viene. Feliz blanca Navidad.
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Ayer se difundieron un par de fotografías donde Florentino Pérez y Claude Makélélé posaban juntos y después se abrazaban. Aunque es más probable que sucediera al revés. Seguramente el francés llegó, el presidente, con esa sonrisa pícara característica en él, le propinó un amistoso cachete en el moflete, valga la redundancia, acompañado de un comentario jocoso. Quizá entonces se abrazaron y, tras un rato de charla, alguien dijo: «posad para una foto, por favor».
Del posado, lo primero que salta a la vista son las gafas de Makélélé. Claude aparece adornado con unas antiparras que lo mismo sirven para bucear, para sintonizar Radio María o para coprotagonizar una película setentera de espías junto a Michael Caine. No es descartable que también sean aptas para ver.
Llama la atención que Claude luzca una chaqueta con tres botones, menos habituales que las de dos, mas el número tres siempre se ha relacionado con el mediocentro galo. Lo que chirría es que lleve abotonados todos. Y que Florentino no lleve abrochado ninguno, aunque tal vez se acababa de incorporar del sofá.
Cuando vimos la otra foto, la del abrazo, muchos pensaron que bien podrían habérselo dado en 2003, de manera que el centrocampista defensivo hubiese continuado como viga maestra de los Galácticos y se hubiera evitado así un derrumbe en diferido del equipo que culminó con la dimisión de Florentino en 2006. Makélélé era el trípode sobre el cual se sustentaba aquella escuadra y sin él el desequilibrio no tardó en hacerse patente.
Visto con perspectiva, Makélélé no renovó con el Madrid por un quítame allá esas pajas, y su salida siempre ha sido catalogada como un error histórico del club. Sin embargo, yo creo que la marcha de Claude fue el punto de inflexión donde comenzó a erigirse el gran Real Madrid que llevamos años disfrutando.
Si Makélélé hubiese continuado de blanco, no es descabellado suponer que el periodo dominador de los Galácticos se habría prolongado. A lo sumo dos o tres años, no más, ya que la caducidad venía impuesta por la edad de sus integrantes. El Madrid, por tanto, no habría caído en aquella espiral negativa y quizá habría obtenido algún trofeo doméstico más. Incluso otra Champions.
La marcha de Makélélé fue el punto de inflexión donde comenzó a erigirse el gran Real Madrid que llevamos años disfrutando
A consecuencia de ello, Florentino no habría recorrido el calvario que lo llevó a dimitir y, aquí viene lo importante, no habría aprendido de ese vía crucis. Un aprendizaje que se antoja capital en la manera de dirigir al club desde su regreso en 2009 y que ha tenido las consecuencias que los madridistas hemos gozado.
A menudo conseguir lo que se desea en el presente es contraproducente en el futuro, porque evita un mal necesario cuya principal consecuencia es el éxito posterior. Si Florentino y Makélélé hubiesen sellado la renovación con un abrazo en 2003, probablemente los Figo, Zidane o Raúl habrían levantado la Décima, habríamos sido muy felices un par de temporadas y ahora el club estaría en manos de algún jeque que el año pasado habría organizado en el viejo Bernabéu una celebración tan hortera como fastuosa para celebrar la Undécima.
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Buenos días. Pedid un deseo: el Atleti ha ganado a domicilio al equipo cliente de Negreira. Es algo que no ocurría desde 2006 y que el Cholo no había logrado en toda su carrera. Confesamos que pensábamos que un fenómeno como el que acontecía ayer en Montjuic era radicalmente imposible. Nuestro editor, Jesús Bengoechea, se dejó llevar por la estadística, así como por su percepción del código genético colchonero, para aventurarse en una apuesta tuitera de final tan improbable como desgraciado. Prometió que, de no ganar el partido el equipo cliente de Negreira, cambiaría su foto en X por una de Savic. Asomaos por dicha red social y disfrutad del merecido escarnio público y de la perilla balcánica de nuestro jefe.
Marca, con cierta gracia, recurre al celebérrimo “Ganar, ganar, ganar… y volver a ganar” de Luis Aragonés para simbolizar la tremenda racha del cholismo, que con esta suma doce victorias consecutivas. Si contáis las veces que Marca pone en portada el verbo ganar, os saldrán once, doce con el “volver a ganar final”, como colofón. Está muy bien, aunque cabe matizar lo que poca gente conoce, a saber, que el famoso lema era en realidad original de D. Alfredo Di Stéfano, amigo íntimo del Sabio de Hortaleza (suban hasta el cielo nuestros respetos). A Luis le gustó y lo incorporó a su repertorio de soflamas, pero la autoría es de la Saeta Rubia.
El caso es que el Atleti es líder y se erige en franco candidato al título liguero. No sabemos si el equipo cliente de Negreira se derrumbará tras esta derrota, bastante traumática. Si no lo hace, veremos un campeonato muy reñido entre tres candidatos, lo que servirá a Tebas para marcar paquete, afirmando que es la mejor liga del mundo mientras el 95% de los equipos en liza no tienen ni para pipas.
Si los que no vieron el partido están anonadados ante la victoria atlética, deberían verlo para quedar más boquiabiertos aún. Es un partido que no habría ganado el cholismo más que un 1% de las ocasiones. Ese 1% es lo que vimos, lo que sucedió. El Atleti fue superado en todo por un equipo cliente de Negreira que practicó un gran fútbol a lo largo de todo el partido, sostenido sobre la habilidad de Pedri, Rafinha y, cuando salió, Dani Olmo. Pero nada de esto le valió para nada ante un Atleti que tuvo la suerte que se supone le da siempre la espalda, amén de un Oblak en estado de gracia.
As opta por personalizar en Sørloth el triunfo. “Gigante”, titula, en alusión al altísimo delantero noruego, pero también, en evidente metonimia, al equipo donde juega. Lo cierto es que Sørloth sembró el pánico en su entrada al campo y anotó el gol del triunfo atlético cuando el encuentro agonizaba. Se había adelantado el club cliente de Negreira por medio de Pedri, y la primera señal de que el partido sería estrambótico fue que quien lo empató fue De Paul, todo ello a pesar del acoso culé, con centenares de ocasiones marradas o abortadas por Oblak. De Paul estaría también en la jugada postrera del triunfo indio, demostrando que era definitivamente el partido de las extravagancias.
La prensa cataculé viene consternada, y no es para menos. Perder un partido tan bien jugado tiene que escocer. Al Madrid, en principio, le venía bien un empate, que era el resultado con el que nos frotábamos las manos antes de que Sørloth reventara todas las expectativas.
Visto en frío, sin embargo, ver morder el polvo al club de los privilegios, el que no ha pagado ni pagará jamás por comprarse el sistema arbitral, el que inscribe a quien estima oportuno pasándose por el forro las normas, el que ha protagonizado tantísimos desmanes que han quedado impunes, no deja de ser una modesta alegría.
Y esto es todo, amigos. La liga está donde está, con el Atleti como firme aspirante, con el equipo cliente de Negreira moralmente tocado pero aún ahí, y con los de Carletto obligados a ganar hoy al Sevilla para no perder comba. Será a las 16:15 en el estadio del mejor club del mundo, que es a su vez el mejor estadio del planeta.
Si nosotros fuéramos Ancelotti, tendríamos clara la consigna. Si el Atleti ha sido capaz de ganar 12 partidos seguidos, no vemos por qué nosotros no podemos ganar 13 and beyond, como diría Buzz Lightyear.
Feliz domingo.
Última jornada del año y antes del parón navideño. Visita el Santiago Bernabéu un Sevilla que se encuentra en mitad de la tabla y está necesitado de puntos para no volver a los puestos de abajo como al principio del curso. García Pimienta no tiene a su disposición a varios hombres por lesión: Pedrosa, Nianzou, Ejuke y Sow, mientras que Saúl es duda por una gastroenteritis. Por tanto, un once en disposición de 1-4-3-3 sería el formado por Álvaro en portería; Carmona lateral derecho, Kike Salas en el izquierdo, Gudelj y Badé como centrales; Agoumé en el pivote, Juanlu y Bueno (o Saúl si se recupera) como interiores; Lukebakio por la derecha, Peque por la izquierda; Romero en punta.
En casa, el conjunto sevillista presiona arriba e intenta dificultar la salida del cuero del adversario. Fuera y en un escenario como el coliseo blanco será muy probable verlos en un bloque medio. García Pimienta pide a sus jugadores orden, decisión y gran intensidad en los duelos. En el medio pondrá músculo, fuerza y físico para que el equipo no se parta y puedan conseguir robos por el carril central. También el técnico pide esfuerzo colectivo, lectura y agresividad y energía.
A García Pimienta le gusta tener el control desde la base de la jugada y en este sentido los dos centrales tienen buena salida, sobre todo Gudelj, que al final es un medio reconvertido. Agoumé, o algunos de los interiores, es el que baja a recibir para conectar con los hombres de arriba. Los laterales, por su parte, se sitúan altos, a la altura de los medios, y desde ahí intentan progresar por banda. Por último, Romero es un delantero peleón para poder luchar con los centrales, ir a buscar balones largos y realizar desmarques para que el equipo se estire. Tiene buen juego de espaldas para abrir a banda o descargar de cara a los centrocampistas.
El Sevilla ha parado la sangría defensiva de algunos momentos del curso, aunque hace dos semanas volvió a tener muchas vías de agua en el Metropolitano cuando encajaron cuatro tantos. La idea de Pimienta es conseguir orden, disciplina, buenas ayudas y solidaridad en todas sus líneas. Los dos laterales son más defensivos que ofensivos y se verá un equipo andaluz pertrechado atrás. Con el poderío por el medio de los medios, el Real Madrid deberá mover rápido la bola para que no lleguen las ayudas y las coberturas. Por arriba, los dos centrales se manejan a las mil maravillas por arriba y será complicado hacer daño salvo alguna llega imprevista desde la segunda línea por parte de Bellingham.
Han incorporado a varios delanteros este verano, pero solo Ejuke, lesionado, ha cuajado como se esperaba. El nigeriano Iheanacho no ha dado la talla y se espera una salida en enero. Disponen de jugadores rápidos, potentes, habilidosos y con gol como Romero y Lukebakio. Ellos solos le plantearon muchos problemas al Atlético de Madrid jugando a a la contra y con espacios para correr. También disponen de jugadores con llegada, como Saúl, que siempre ha tenido gol, o como Juanelo, que profundiza bien por sorpresa por el perfil derecho. Mucho ojo también a las jugadas de estrategia con un arsenal de cabeceadores como los centrales, los laterales, Saúl y Agoumé.
Un equipo atrevido, valiente, con mucho gusto por el balón, la posesión, el dominio del juego y el control del tempo del partido. García Pimienta siempre quiere ser protagonista con la pelota y ser un conjunto con triangulaciones, combinaciones y asociaciones de pases cortos, precisos y a ras de césped. Lo está implantando en el Sevilla y todavía no ha conseguido lo logrado, por ejemplo, en la UD Las Palmas. Las bajas y las lesiones no le han permitido gozar de continuidad en todos sus hombres, y en muchos partidos del curso está intentando sobrevivir con lo que tiene. Por tanto, es posible que como en el Metropolitano tenga momentos para descansar con balón, pero intente hacer daño a la contra, con jugadas rápidas, verticales, directas y de pocos toques. En cuanto a estadísticas de la Liga, los sevillistas son un equipo top3 en regates exitosos (3º) y en porcentaje de pases en campo propio (2º).
El belga Lukebakio es el futbolista franquicia de este Sevilla. Un jugador espigado, con una gran zurda, habilidoso, potente, con regate y un magnífico disparo. Su jugada preferida es realizar diagonales para buscar su fuerte chut, paredes en las inmediaciones del área o filtrar algún pase a Isaac Romero. Un jugador al que es difícil quitarle el cuero y al que no le quema la pelota. Es el salvavidas del Sevilla que vuelca el juego por su banda porque es la gran opción para generar peligro y desequilibrio. Un duro test para Fran García.
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Por la presente queda convocado el V Certamen de Cuentos Madridistas de Navidad de La Galerna con arreglo a las siguientes BASES:
1. Los cuentos participantes tendrán por doble temática la Navidad y el Real Madrid y/o el madridismo, no necesariamente en este orden.
2. La extensión de los cuentos será de un mínimo de 500 palabras y un máximo de 2.500.
3. El plazo de entrega se abre el 9 de diciembre de 2024 a las 11 de la mañana y se cierra el 23 de diciembre del mismo año a la misma hora.
4. Los relatos participantes se enviarán al correo madridaxis@gmail.com, indicándose en el apartado Asunto las palabras "Certamen de Cuentos".
5. La dotación del premio consiste en una invitación doble para asistir a la Gala de Premios La Galerna de 2025. Asimismo, el cuento ganador se publicará en lagalerna.com el 24 de diciembre de 2024.
6. La Galerna se reserva el derecho de publicar con anterioridad a dicho momento, y con posterioridad al cierre del plazo de presentación, cualesquiera otras obras presentadas que considere del interés de sus lectores.
7. El premio podrá declararse desierto.
8. Cada participante podrá presentar un solo cuento al Certamen.