El Real Madrid se mide en la Copa del Rey a la Deportiva Minera y visita la ciudad de Cartagena. En esta localidad murciana nació y creció en la casa palacio que poseía la familia en la calle del Cañón Álvaro Spottorno y Topete, uno de los pioneros del club blanco en sus primeros años de vida a comienzos del siglo XX.
Algunas fuentes indican que nació en 1878 y otras en 1880. Su familia tenía estirpe en la Armada española y pertenecía a la burguesía cartagenera, con intereses vinculados a la política, el comercio y la minería. Su padre, Juan, fue ministro togado del Cuerpo Jurídico de la Armada, su madre era hija del contraalmirante Ramón Topete y Carballo y sobrina de Juan Bautista y Topete Carballo Romay, marino, militar, político y senador, vicealmirante de la Armada española y ministro de Marina en distintos gobiernos, mientras que su abuelo Juan Bautista Topete y Viaña también fue marino, militar, ministro de Marina, diputado por Sevilla y jefe de escuadra de la Real Armada Española.
La familia Spottorno y Topete se mudó a Madrid en 1899 debido a un nuevo destino para su padre en el Ministerio de Marina. Le acompañó su hermana Rosa, que se casaría en 1910 con el filósofo y ensayista José Ortega y Gasset tras haberse conocido en el Casino de Murcia en 1904, pero no así su hermano Juan, célebre periodista español de La Nación, ABC, la revista Blanco y Negro y Nuevo Mundo de Madrid que utilizó el pseudónimo de “Gil de Escalante”. Juan se quedó un tiempo viviendo en el palacio de sus tíos hasta que se instaló en la capital cuando era adolescente.
Álvaro, que poseía unas grandes condiciones físicas y una habilidad especial para el deporte, se dedicó antes que al fútbol a las carreras de velocípedos, llegando a conquistar varias en Cartagena en 1891, según publicó La Paz de Murcia. Se desconoce cómo entró en contacto el cartagenero con el equipo madridista, pero es probable que la conexión se produjera gracias a algún compañero de estudios, puesto que muchos jugadores radicados en la capital eran estudiantes: Lee, Mertens, Schullning, Stampher, Wallace…
Juan, el hermano de Álvaro, también practicó el fútbol en los primeros años del siglo XX en Cartagena y tenía buenas maneras según las crónicas de periódicos locales, pero el otro Spottorno que figura en algunas de las alineaciones del equipo blanco en sus primeros años se llamaba Miguel. Es muy probable que se tratara de su primo Miguel Díaz Spottorno, a pesar de que hay dudas porque normalmente se utilizaba el primer apellido para distinguir a los futbolistas.
El proceso del registro oficial del Madrid Foot Ball Club se inició el 6 de marzo de 1902 y concluyó el 26 de abril. La primera junta directiva estuvo formada por:
Presidente: don Juan Padrós Rubio.
Vicepresidente: don Enrique Varela.
Secretario: don Manuel Mendía.
Tesorero: don José de Gorostizaga.
Vocales: don Antonio G. Neyra, don Mario Giralt, don Carlos Martens, don Álvaro Spottorno y don Arturo Meléndez.
El equipo comenzó a disputar encuentros y Álvaro fue uno de sus integrantes. Primero se organizaron partidillos entre los propios jugadores del club. Así, en el famoso encuentro del día 9 de marzo entre los de la banda azul y la roja, Álvaro Spottorno formó parte de los encarnados. El resultado fue de 1-0 a favor de los azules y el partido finalizó antes de lo previsto por falta de luz. Más tarde, el día 16, se repitió la escena, aunque en esta ocasión con Álvaro Spottorno militando en el bando azul. El triunfo fue para los rojos por 3-2. Otros dos choques entre los socios del Madrid FC tuvieron lugar el domingo 23 de marzo. Spottorno jugó con los rojos el primero y con los azules el segundo. El 6 de abril informó Heraldo del Sport de nuevos partidos. En el primero de ellos, el llamado primer equipo, en el que estaba Spottorno, venció 5-1 al segundo. En el siguiente duelo dividido entre rojos y azules fueron estos últimos los que contaron con Álvaro en su once. La última prueba en la que tomó parte Álvaro Spottorno fue en el segundo partido entre los miembros de la plantilla el día 13 de abril. El cartagenero jugó con los azules, que derrotaron a los del bando rojo por la mínima gracias a un gol de Juan Padrós. En todos estos ensayos y entrenamientos se buscaba la mejor alineación posible para el torneo de la Copa Coronación que se iba a celebrar para mediados del mes de mayo.
En dicha competición tomaron parte el Madrid FC, el F. C. Barcelona, el Español de Barcelona, Vizcaya y New de Madrid. Se organizó como parte de los festejos por el inicio del reinado de Alfonso XIII, al alcanzar la mayoría de edad. Fue la primera competición futbolística a nivel nacional celebrada en España y, por su éxito, un año más tarde, surgió la actual Copa del Rey. Las eliminatorias se decidieron a un único partido y en semifinales se dio el primer Barça-Madrid de la historia.
El día 13 de mayo de 1902 en el Hipódromo de la Castellana saltaron ambos conjuntos al terreno de juego. Álvaro Spottorno figuró en aquel primer once blanco histórico jugando en la media. Junto a él formaron Sevilla, Molera, M. Giralt, Gorostizaga, José Palacios, Arthur Johnson, J. Giralt, Neyra, A. Giralt y Celada. Según la crónica de El Correo el partido “desde el principio estuvo muy reñido, defendiéndose bien los madrileños contra los de Barcelona, que desde el primer momento se observa les llevan considerable ventaja en facultades físicas y en experiencia de juego”. El equipo catalán se puso en ventaja gracias a dos goles de Steinberg. Luego, Johnson recortó distancias con un “soberbio tanto” tras asistencia de J. Giralt, según la crónica de Heraldo del Sport. Cuando el Madrid presionaba en busca del empate “sufre el Madrid un puntapié de castigo por haber dado una mano Spottorno dentro de la línea de los once metros”, se pudo leer en el mismo medio. El encargado de materializar el penalti fue Hans Gamper, que dio el triunfo final al F.C. Barcelona por 1-3.
Para los equipos eliminados se organizó otro torneo denominado la Copa Gran Peña. Finalmente, por diferentes circunstancias, solo tomaron parte el Madrid FC y el Club Español de Foot-ball. El encuentro se celebró en el campo de la explanada de la Plaza de Toros de Madrid y el triunfo fue para los blancos por 3-2. El cartagenero Álvaro Spottorno volvió a jugar en la media en una alineación madridista que solo tuvo las novedades de Leopoldo García Durán y Federico Revuelto en lugar de José Palacios y Celada. El triunfo dejó un buen sabor de boca a los madridistas, que llevaron como premio una preciosa copa de plata.
No hay más datos de Álvaro Spottorno en alineaciones del equipo madridista a partir de 1903. Es probable que dejase definitivamente el fútbol y se dedicara plenamente a sus estudios de la carrera de Ingeniero de Minas. En diciembre de 1908, según publicó el diario El Tiempo, obtuvo el título de ingeniero y lo hizo tras un proyecto de fin de carrera en la E.T.S.I. Minas (UPM) que trataba sobre la explotación de una capa de carbón. En 1913 entró en la junta directiva como tesorero de la Agrupación de Ingenieros de Levante con sede en Murcia, y en 1915 y 1916 formó parte como vocal de la directiva del Casino murciano.
En el mes de abril de 1918, contrajo una fuerte gripe que se fue agravando con el paso de las horas, hasta que el día 25 falleció a los 39 años en Madrid, según publicó El Debate. El periódico contó que recibió en “esta corte un rendido tributo” y que “era una persona justamente estimada por sus bellas prendas personales”. El cuerpo recibió cristiana sepultura en el cementerio de Canillas, junto con los restos de su ilustre abuelo, el almirante de la Armada D. Ramón Topete y Carballo.
Fotografías: archivo Alberto Cosín.
Lo que prometía ser una fiesta del balompié, de la solidaridad y de la deportividad entre clubes que no hace mucho tiempo eran hermanos, donde el Real Madrid llegaba en loor de multitudes y se sentía como en casa, terminó como el rosario de la Aurora por culpa del de siempre, de ese bulto sospechoso (José María García dixit) que lleva un silbato en la mano y que está asesorado por otros bultos sospechosos como él, vestidos como él y que se sientan en una sala siniestra a kilómetros de distancia rodeados de cámaras de televisión, “para que no les falte una imagen”.
El bulto sospechoso del partido de Valencia no fue otro que el ínclito Soto Grado, candeledano de Candeleda, localidad abulense a la que mi amigo Javi tiene un cariño especial porque en ella disfrutó los veranos de su más tierna infancia y donde aún conserva buenos amigos. Es una pena que esa privilegiada ciudad del corazón de la Sierra de Gredos tenga como paisano al señor que ayer cometió sobre el césped valenciano una de las infamias más graves que se han visto en un terreno de juego. Pero pongámonos en antecedentes, porque la cosa viene de antes…
Soto Grado, en la temporada 2022/23 —la de infausto recuerdo para el madridismo porque ellos, la organización arbitral comprada por el equipo cliente de Negreira durante décadas, impidieron a los de Carlo Ancelotti alzarse con el título de Liga— tuvo varias intervenciones negreiriles que perjudicaron gravemente al Real Madrid. En Sevilla, contra el Betis, no expulsó a Ruibal por una clara agresión, no pitó un penalti y perdonó otra tarjeta roja por agresión a un jugador del Real Madrid. En el Real Madrid-Cádiz, dejó jugar de forma muy agresiva los gaditanos, de manera que se salvaron de varias expulsiones por verdaderas agresiones a jugadores del Real Madrid. Lo mismo ocurrió en el partido en Villarreal, donde pitó un penalti surrealista de Alaba cuando el único que lo vio fue el candeledano y, para colmo de los colmos, en el partido que jugamos en el campo del cliente de Negreira, anuló un gol legal a Marco Asensio desde el VAR por utilizar un frame diferente y anterior a la salida del balón del toque del asistente.
En una palabra, el amigo Soto Grado es parte de la organización adquirida por su cliente y, cómo no, uno de sus máximos exponentes. Pero es que en el VAR estaba el gallego Muñiz Ruiz, árbitro que hace unos días cometió el error garrafal de expulsar a Hansi Flick, lo que provocó la regañina de su jefe, Medina Cantalejo, que le dijo eso de “hombre, hay que tener un poquito más de cintura”. Pues mire usted, la cintura se la dejó en su casa, puesto que avisó a Soto Grado, que estaba loco por la música, para enseñarle parte de la secuencia que provocó la expulsión a Vinícius en Mestalla, pero es que, además, no avisó al trencilla de campo de que en la ejecución del penalti que falló Bellingham dos jugadores del Valencia entraron en el área antes del golpeo, por lo que la pena máxima debió ser repetida, amén de no ver una falta a Rodrygo previa al gol che. Estoy seguro de que Medina Cantalejo y Clos Gómez llamaron esa misma noche al amigo Muñiz para felicitarle por su trabajo aunque, lamentablemente, no sirvió de nada, porque ganó el Madrid.
Soto Grado es parte de la organización adquirida por su cliente y, cómo no, uno de sus máximos exponentes. En el VAR estaba el gallego Muñiz Ruiz, árbitro que hace unos días cometió el error garrafal de expulsar a Hansi Flick
Sí, ganó el Real Madrid un partido épico, con 10 en el campo, contra 14 en el césped y contra al menos dos más en Las Rozas, contra un público que recibió con una ovación al Real Madrid por su solidaridad en los momentos más difíciles de la tragedia de la DANA de Valencia, algo de alabar, pero que, al marcharse Vinícius del campo, le despidió con gritos de “mono, mono”, así, a coro, con calidad armónica, como no puede ser de otra forma en las musicales tierras valencianas, faltaría más.
Y es una pena porque, según datos que me manda Javi, que ya saben que es un enfermo de los números —por cierto, recupérate, amigo—, ayer en Mestalla, nuestro Luka Modric se convirtió en el jugador más veterano en marcar un gol oficial con la camiseta del Real Madrid a sus 39 años y 116 días, superando, nada más y nada menos, que a Cañoncito Pum, nuestro añorado Ferenc Puskas. También, con 561 partidos oficiales, el croata fichado para tapar vergüenzas, ¿recuerdan?, entró en el top 10 de jugadores con más partidos oficiales en el Real Madrid.
Además, Fede Valverde alcanzó los 300 partidos totales (amistosos incluidos) con la camiseta del Real Madrid y la victoria total también nº 200 de blanco. Dani Ceballos entró en el top 100 de jugadores merengues con más encuentros oficiales a sus espaldas, con 161, y el equipo marcó por 450ª vez 2 goles en competición española jugando como visitante. Para rizar el rizo del dato (este chico cada día está peor) ha sido el tercer año consecutivo en el que el primer partido del año natural se juega en 3 de enero y, además, Luka Modric se estrena como primer goleador oficial en una vuelta natural al Sol, que se dice, de una manera cursi, desde mi humilde opinión, en estos tiempos.
A todo esto, está ocurriendo el esperpento de la “inscripción-no inscripción-ya veremos si se inscribe-puede que no pero lo intentamos-que lo diga un juez-que Madrid nos roba” de Dani Olmo y Pau Víctor (que a este pobre no le nombra nadie) en la Liga de nuestras entretelas. Se ha dicho tanto ya, que es un poco pesado seguir con el asunto, pero es que las excusas del cliente de Negreira son más divertidas que sólidas: que si hay fiesta en Barcelona el 26 y, claro, por eso no llega el dinero; que es que sí que lo tenemos, pero que en Catar hay un banco que ha cerrado y, claro, no se puede transferir; que si está fuera de plazo, pero como el plazo no es plazo, pues que lo inscriban. Sólo les ha faltado decir que no se preocupe nadie, que el justificante del dinero, el cheque o el fajo de billetes en sí se encuentra en el zurrón del camello del Rey Melchor, que como tiene el pelo blanco, fastidia más en Madrit. Unas risas las que nos estamos echando el resto de los mortales con estos chicos, que se creen impunes y que, si no les dan lo que quieren, echan la culpa a Madrit, al Madrit, a los hilos de Florentino, al Tebas madridista y a que la Moreneta no está suficientemente invocada. Tremendo.
Ahora, la Copa de España, ese torneo que el Madrid, de siempre, ha dejado al resto de equipos para que disfruten, que no es cuestión de ganarlo todo, pero que hay que afrontar justo antes de viajar a Arabia a jugar el despropósito de Rubi y Geri de Supercopa de España. Nos espera la Deportiva Minera en el estadio cartagenero de Cartagonova, campo donde el Real Madrid ha ganado algunos trofeos veraniegos Ciudad de Cartagena y donde se nos tiene un cariño especial. Esperemos que sea una fiesta del fútbol, que los jóvenes y los menos habituales se fogueen y que no se lesione nadie, por Dios, que ya está bien.
Les dejo, no sin repetir la frase de mi amigo, que ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida. ¡Hala Madrid!
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Voy a ser honesto con ustedes: este texto inicialmente iba a ser desarrollado como una sátira con un nivel supremo de ironía en la que instruía a Vinícius acerca de cómo comportarse en el terreno de juego para evitar tarjetas y sanciones como la de Mestalla, y para ello le instaba a amoldar su comportamiento al de jugadores que, según mis investigaciones pasadas, no vieron esas sanciones que sí ve nuestro atacante brasileño, como era el caso de Luis Suárez, el jugador al que más agresiones, protestas vehementes al colegiado y entradas de roja he visto realizar sobre un campo de manera impune; o Mascherano, jugador con carta libre para escapar de tarjetas por protestas, continuas faltas o incluso acordarse de la concha de la hermana o madre de un árbitro, si me disculpan la ordinariez.
Sin embargo, eso sería eludir el germen de todo este desagradable asunto, que no es otro que el hecho de que, le provoquen más o menos los rivales, le insulten desde la grada los “aficionados” a este deporte o le persigan y le traten inequitativamente los miembros del CTA, el castigado siempre va a ser Vinícius, víctima tanto de un sistema que sabe perfectamente cómo aprovecharse de él y de su sangre caliente, como del escarnio público que, mucho me temo, no va a dejar de acecharle desde las sombras de las gradas y las radios en ningún momento.
¿Es posible que Vinícius pueda revertir su actitud sobre el campo para evitar que situaciones como la de Mestalla se traduzcan en sanciones? No es que sea posible, es que es necesario. El brasileño, actualmente The Best y reconocido como mejor futbolista del mundo por cualquiera que sepa verdaderamente de este deporte y que no deje que cualquier fobia le enturbie el juicio, ha llegado a serlo amén de su increíble mentalidad y su afán por mejorar. Resulta imperativo que el atacante carioca enfoque su anhelo de mejora en el control de sus emociones, porque las situaciones que las desencadenan no van a cesar, al menos en gran medida, hasta que este consiga mitigar sus reacciones.
Resulta imperativo que el atacante carioca enfoque su anhelo de mejora en el control de sus emociones, porque las situaciones que las desencadenan no van a cesar, al menos en gran medida, hasta que este consiga mitigar sus reacciones
Escribió George Martin en el primer libro de Canción de hielo y fuego lo siguiente: “permite que te dé un consejo, bastardo. Nunca olvides lo que eres porque, desde luego, el mundo no lo va a olvidar. Conviértelo en tu mejor arma, así nunca será tu punto débil. Úsalo como armadura y nadie podrá utilizarlo para herirte”.
Me parece una cita más que pertinente para recomendarle a nuestro jugador, ya que el caso Vinícius existe porque el brasileño lo permite. Sobre Vinícius siempre se van a verter todo tipo de insultos e improperios desde las gradas, igual que sobre Figo, Cristiano Ronaldo y muchos otros antes que a él, pero será la reacción de Vinícius la que determine su sino en favor o en contra. Sin embargo, los rivales actualmente provocan a Vinícius buscando su reacción, sabedores de que la van a encontrar, y aquí es donde erra gravemente el brasileño, pues en el momento en que empiece a contener la misma, los contrarios dejarán de buscarle de esa manera con tanta frecuencia al no encontrar resquicio en su armadura. Si sus rivales no hallan la ventaja deportiva de una tarjeta al brasileño en sus reacciones, cesarán en sus intentos por pura ineficacia.
Esa armadura de Vinícius puede ser una sonrisa, como la de su compatriota Ronaldinho, que hizo de ella su respuesta para todo y la utilizó como arma para, junto con su incuestionable magia y calidad, conquistar al mundo del fútbol. La sonrisa como respuesta a la adversidad podría ser un motivo de empatía para el aficionado medio con Vinícius, si no fuera porque no viste la camiseta blaugrana, que seguramente sea el verdadero quid de la cuestión que atañe al odio que recibe el brasileño. Quizá la sonrisa de Vinícius como réplica a los reveses no surta el mismo efecto que la de Ronaldinho, pero al menos se lo pondría más difícil a sus odiadores.
Porque Vinícius no es Ronaldinho, ni Suárez, ni Mascherano. No tiene la vía libre de estos dos últimos para ejecutar cualquier acción desprovista de honor deportivo sobre sus rivales, ni tampoco de responder a las mismas que enfrenta prácticamente cada fin de semana. Juega en el lado bueno de la historia en lugar de en el del equipo que tenía contratado al vicepresidente del CTA, y aunque no sabemos si el Barcelona sigue pagando o influyendo en el estamento arbitral actualmente, por lo visto y oído en la reunión de colegiados a Medina Cantalejo, lo que está claro es que el sistema sigue prácticamente igual que cuando el club azulgrana pagaba: los árbitros que perjudican al Barcelona (expulsión de Flick) son rápida y públicamente escarmentados para que el resto de trencillas conozcan inequívocamente adónde apuntan los intereses de su jefe.
Si Vinícius quiere contestar a las provocaciones debe hacerlo con su fútbol, que es el que verdaderamente hace daño y genera el odio de sus rivales
La invariabilidad de la actitud del CTA y de los odiadores oficiales de Vinícius hace que lo único que esté en su mano sea trabajar, como sólo él sabe hacerlo y de la manera que le ha llevado a ser hoy el mejor jugador del mundo, para evitar darle a este rebaño la excusa de balar en su contra. Porque, caiga mejor o peor a sus rivales o al colectivo arbitral, la dura y hosca realidad que tienen que afrontar es que Vini está en la cima del fútbol. Y la realidad que tiene que afrontar el brasileño la plasmó también George Martin en su saga: “el león no debe preocuparse de la opinión de las ovejas”. El rugido de un león puede ser aterrador, aunque esté enjaulado, pero el verdadero terror lo provoca con sus zarpas y colmillos. Si Vinícius quiere contestar a las provocaciones debe hacerlo con su fútbol, que es el que verdaderamente hace daño y genera el odio de sus rivales. Si responde como en Mestalla, el daño se lo estará haciendo a sí mismo y, por ende, al Real Madrid.
Es momento de cerrar filas en torno al brasileño, recurrir su injusta expulsión por la fraudulenta forma de la misma (el balón estaba en juego y de nuevo se escamotearon las imágenes que demostraban que la acción de Vinícius en realidad fue reacción) y buscar en sus compañeros a un Casemiro que lo proteja de los rivales en estas acciones (Rüdiger ayer lo salvó de una sanción mayor), pero también es hora de que Vinícius sea consciente de la responsabilidad que tiene al portar nuestra camiseta y de lo mucho que necesita el club de él sobre el campo.
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La historia es muy sencilla. Medina Cantalejo, discípulo aventajadísimo de Enríquez Negreira que pese a serlo rige el estamento arbitral junto a otros eximios negreiristas como Clos Gómez y Undiano Mallenco, estaba enfadado con Muñiz Ruiz por haber expulsado a Hansi Flick en el Villamarín, a su juicio injustamente. Se filtra un audio en el que Cantalejo (apodado Cantadelejos por el hedor de su adscripción negreira) explicita su disgusto. No es descartable que lo filtre el propio CTA para aplacar la ira de su cliente al respecto.
El hecho es que, generoso de espíritu, el dirigente arbitral del Rolex accedió a dar a Muñiz Ruiz una segunda oportunidad para redimirse, y le otorgó el videoarbitraje del Valencia-Real Madrid. El colegiado gallego no la desaprovecharía, aunque para desgracia del sistema sus acciones y omisiones durante el partido no serían suficientes para evitar la victoria del equipo de Ancelotti.
En un pésimo comienzo de partido del Madrid, marca el Valencia. La jugada viene precedida de una descarada falta de Yarek a Rodrygo. Soto Grado, en el campo, da gol. Muñiz Ruiz se abstiene de indicar a su compañero que debe revisar la jugada, dado que el tanto valencianista procede de una infracción. Ni una palabra de ello a Soto Grado. Podríamos tener la duda de que no han llegado las imágenes al VAR. Estando al frente del videoarbitraje la empresa cuyos destinos son regidos por un señor, Tatxo Benet, que a su vez es miembro del consejo de administración de una filial culé, no sería de extrañar. Sin embargo, esta vez el espectador recibe cumplida información, provista de imágenes, del inicio de la jugada, lo que nos hace pensar que Muñiz Ruiz también. Pero se abstiene.
El Real Madrid reclamó falta en la acción del gol del Valencia. #LaCasaDelFútbol #LALIGAEASPORTS pic.twitter.com/FZZTfzewmc
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Minutos después hay un penalti de manual de Tárrega a Vinícius. Es un penalti tonto (el balón ya se pierde por línea de fondo) pero claro, porque Tárrega desborda con mucho el concepto de carga legal. Puede ser que Soto Grado no lo vea en el césped, pero el hecho de que Muñiz Ruiz vuelva a abstenerse de indicar a su compañero que debería revisar la jugada en el monitor refrenda las sospechas derivadas de la jugada del párrafo anterior.
Es difícil pronunciarse sobre la necesidad de haber repetido el penalti que falla Bellingham. El CTA ha enmarronado tanto el panorama con circulares, destinadas a confundir a todo el mundo para incrementar su propia discrecionalidad, que es difícil saber si a día de hoy la doble infracción de Dimitrievski adelantándose y jugadores valencianistas invadiendo al área debería dar lugar a repetición. Pero lo sintomático es la rapidez con la que se reanuda el juego. Muñiz Ruiz está tan ocupado frotándose las manos ante el error de Bellingham que no necesita tiempo para estudiar la posibilidad de que el inglés deba tirar otra vez desde los once metros. Se inhibe de nuevo.
Y llega la jugada más polémica del encuentro. Mira que Muñiz se inhibió en todas las anteriores. Bueno, pues en esta, por fin, va a decidir intervenir.
El Madrid ha ganado, pero la denuncia debe estar en todo lo alto. No todos los días podrán la épica y/o un descomunal Bellingham ganar al CTA, que es el auténtico ejército desarmado de Cataluña que erróneamente quiso identificar Vázquez Montalbán
Tras una jugada de Vinícius, hay una provocación de Dimitrievski a la que reacciona Vinícius con un empujón/colleja, si cabe la figura. Es un acto de manifiesta irresponsabilidad de Vini, que debe controlarse por difícil que se lo pongan, pero no es expulsión en la vida. En el último encuentro de Champions ante el Leipzig, sin ir más lejos, Vini hace un gesto parecido, aunque esta vez de frente, con un futbolista alemán. Es incluso más feo, pero Vini no sería expulsado, mereciendo solo la amarilla. No ayer. No durante la vigilancia de Muñiz Ruiz, que en este caso, contraviniendo su actitud durante el resto del partido, decide hacerse notar para señalar a Soto Grado que debe acudir a la pantalla y considerar seriamente la expulsión del brasileño.
Se filtra además el audio de la conversaciones entre ambos. Muñiz arrastra al árbitro principal a la decisión de expulsar a Vini sin hacerle notar la previa provocación del portero. La jugada es eso: una mutua desconsideración que debería haberse saldado con doble amarilla. No en el libro del negreirismo.
Hemos pasado por alto el gol anulado a Mbappé, dando por buenas (?) las discutibles imágenes que nos ofrece el mencionado Tatxo Benet, socio de una filial culé. Tampoco hemos incluido en el recuento la gota malaya de decisiones perjudiciales al Madrid de Soto Grado a pie de campo, en un delirante despiporre de faltas erradas y tarjetas valencianistas condonadas.
El Madrid ha ganado, pero la denuncia debe estar en todo lo alto. No todos los días podrán la épica y/o un descomunal Bellingham ganar al CTA, que es el auténtico ejército desarmado de Cataluña que erróneamente quiso identificar Vázquez Montalbán.
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Buenos días, amigos. La película de ayer la hemos visto muchas veces, de hecho, solo hubo que cambiar la hora del cartel: de Atraco a las 3 a Atraco a las 9 (pm). En realidad, cartel físico como tal no había, pero sí algo más importante: hechos. Procedemos a exponerlos.
Medina Cantalejo, el presidente del mismo CTA cuyo vicepresidente fue pagado por el Barça durante lustros, regañó en público, delante de sus compañeros de profesión, a Muñiz Ruiz por la expulsión de Flick, entrenador, casualmente, del mencionado club pagador del vicepresidente de los árbitros.
Si el jefe de los colegiados considera que uno de sus pupilos no ha actuado correctamente, lo más lógico habría sido que lo hubiese refrigerado alguna jornada. Sin embargo, lo premió designándolo árbitro de VAR del siguiente partido del Madrid, nada menos. Y contra el Valencia.
El mensaje era claro: Cantalejo le estaba poniendo en bandeja la redención a Muñiz, quien solo tenía que seguir los designios marcados por el sistema para purgar sus pecados.
Para arbitro de campo no tuvo más que mirar al cartel de la película y optó por Soto Grado, un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo.
Tras esta exposición de hechos, queda claro que el Madrid ya sabía que acudía al matadero.
Aun así, los blancos, ayer en Valencia de naranja chillón, comparecieron con su caraja habitual, con ambos laterales a un nivel o estado de forma impropio para este equipo y el resto de sombras habituales. Pareciera como si hasta que no lo castigan el equipo no saca el orgullo y se lanza a por los partidos.
Esta vez aguantó más puyazos de los habituales hasta que se vino arriba. El equipo che de esta campaña es un conjunto muy mediocre que deambula por la liga como alma en pena a punto de morir por segunda vez, sin embargo, los de Ancelotti lo resucitaron y lo convirtieron en una escuadra que obligaba a lucirse a Courtois cada pocos minutos. Pero tanto va el cántaro a la fuente que en una de esas la parada de Thibaut dejó el balón en la raya de gol a los pies de Hugo Duro. 1-0.
Entonces entró en escena Muñiz Ruiz, que decidió no considerar infracción la clara falta cometida sobre Rodrygo en el origen del gol y que Soto Grado Galindo no había señalado en directo. Después de la expulsión de Flick, el colegiado del VAR no podía defraudar por segunda vez a su jefe. Ni a los jefes de su jefe.
Tocaba remontar ante todo un colista de juego desastroso hasta ese partido, ante el CTA y ante el horroroso peinado de Vinícius, que cada vez abraza la fealdad capilar merma su rendimiento.
Precisamente en un empujón al propio Vinícius en el área pudo lucirse de nuevo Muñiz, que no avisó al admirador, al amigo, al esclavo, al siervo que andaba con el pito colgando por el césped. Algunos afirmaron que se trató de una carga con el hombro.
Después, otro penalti. Esta vez sobre Mbappé. Sí lo pitó Soto Grado Galindo. Muñiz intentó desde el VAR encontrar un resquicio, pero no lo logró y no fue posible dar marcha atrás. Así de claro fue. El CTA estaba de suerte, porque Bellingham se encargó de fallarlo. Al palo.
Dimitrievski tenía los dos pies por delante de la línea de meta y varios jugadores del Valencia se encontraban dentro del área. Como no influyen en la jugada, entre otras cosas porque el perjudicado es el Madrid, no se mandó repetir la pena máxima. Porque, al parecer, si un portero se adelanta en el penalti y resta ángulo de tiro al lanzador no influye.
El Madrid volvió a la carga y fabricó un golazo que se encargó de materializar Mbappé. Y ahí sí que anduvo rápido Muñiz, que llamó corriendo a Galindo para avisarle de que Kylian estaba fuera de juego por 5 milímetros. Ruiz estaba pletórico, lo estaba bordando. Soto Grado no cambia nunca su expresión bovina, de modo que la mantuvo.
Unos minutos más tarde, Dimitrievski se fue a por Vini cuando este estaba en el suelo, le dio un toque y lo agarró por la camiseta con clara intención de prender la corta mecha del brasileño. El siete respondió con fuerza similar, pero en la cara. Ocasión pintiparada para que el CTA expulsara al madridista.
Muñiz Ruiz llamó raudo de nuevo a Soto Grado Galindo y en el monitor le mostraron la repetición de la jugada desde un ángulo tomado desde la torre del Miguelete de la catedral de Valencia y centrándose en la respuesta de Vini y no en la provocación de Dimitrievski.
Mateu Lahoz puso de relieve esta manipulación evidente del VAR. Porque con la secuencia completa y la toma óptima, no es expulsión.
Para que sea roja ha de concurrir conducta violenta y para ello es necesaria la fuerza excesiva. Todos tenemos en la cabeza un futbolista de nombre Luis y de apellido Suárez que agredió y pegó a todo bicho viviente sin ser expulsado nunca en España por ese motivo. Y también recordamos a otro al que le gustaba mucho agarrar del cuello a sus rivales sin que sufriese consecuencia alguna.
Otro hecho controvertido es si el balón estaba o no en juego en el momento del suceso. La jugada acción-reacción, provocación-respuesta, comenzó con el esférico en juego. Ese gran compañero de profesión que es Dimitrievski picó a Vinícius con el balón en juego. El delantero del Madrid comenzó a mover los brazos con la pelota en movimiento y, unos milisegundos antes de que sus manos tocasen la cara del portero, se oyó el silbato. Parece más sensato considerar la jugada como un todo. Del mismo modo que cuando acaba el tiempo de juego y el balón se dirige a gol no se debe (aunque se haga, ¿verdad?) pitar el final del partido.
🗣 AUDIO REVISIÓN VAR
🗓 Jornada 12 | Primera División
⚽ @valenciacf 🆚 @realmadrid | 77'#ArbitrajeRFEF | @CTARFEF pic.twitter.com/WiwfVldSo2
— RFEF (@rfef) January 3, 2025
Parece que ahí sí el Madrid reaccionó y los sobresalientes —según las notas de Genaro Desailly— Modric y Bellingham dieron la vuelta al resultado. Aquí podéis leer la crónica del partido escrita por Ramón Álvarez de Mon. Los blancos demostraron que son los reyes de las remontadas.
El atraco a las 9 se produjo, lo que ocurre es que no fue suficiente para hacerse con el botín de los tres puntos, de modo que podemos calificarlo de infructuoso. El Madrid se sobrepuso a Soto Grado un admirador, un amigo, un esclavo, un siervo, a Muñiz Ruiz, a Medina Cantalejo, a todo el CTA, al sistema, a la mala decisión de Vini (pese a la provocación), a su propio juego y a sus propias carencias.
La victoria coloca al Madrid líder de la putrefacta liga.
Sport, como era de esperar, se agarra a la respuesta de Vinícius a la provocación de Dimitrievski para opacar la miseria institucional del FC Barcelona.
El club de los valors volvió a dejar tirado a Heurtel en el aeropuerto. Según indica Mundo Deportivo, «El Barça deshizo a última hora su fichaje por la oposición de los aficionados».
El diario de Godó dedica el principal espacio de su portada a Olmo y titula «Regla 1:1 para el Barça». Son dos asuntos diferentes, que el club cliente de Negreira pueda fichar acogiéndose a esa norma no significa que pueda volver a inscribir a Olmo y Pau Víctor, hecho que legalmente ya no es posible, aunque, como sabéis, se acabará produciendo.
Del mismo modo que la regla del 1:1 y las inscripciones son temas diferentes, que el Madrid juegue mejor o peor no justifica ningún atraco del CTA. Y que Vinícius esté más o menos acertado en sus decisiones no convierte en acertado un error arbitral.
Pasad un buen día.
-Courtois: NOTABLE. Brillante en las ocasiones iniciales del Valencia, aunque su rechace en el gol ché fue mejorable.
-Lucas Vázquez: SUSPENSO. El equipo necesita un lateral derecho, por muchísimo que le queramos.
-Mendy: SUSPENSO. Nunca fue excelente en ataque, pero ha perdido también su punch defensivo.
-Rüdiger: APROBADO. Ha bajado su rendimiento, pero la raza sigue ahí.
-Tchouaméni: APROBADO. Discreto.
-Valverde: NOTABLE. Su disparo lejano es siempre una amenaza y su solvencia en el juego es siempre destacable.
-Ceballos: APROBADO. Exasperó tardando demasiado en soltar el balón, también metió algunos buenos balones.
-Bellingham: SOBRESALIENTE. Gol salvador, asistencia en el primero, exhibición de juego, desgaste emocionante. Qué futbolista.
-Vinícius: SUSPENSO. Su expulsión fue injusta, pero sabiendo lo que hay en el CTA no debería dar la menor opción a que le echaran.
-Mbappé: APROBADO ALTO. Provocó un penalti y se echó el equipo a la espalda en el tramo final.
-Rodrygo: SUSPENSO. Intrascendente. Mucho tardó Ancelotti en sustituirlo.
-Modric: SOBRESALIENTE. Gol decisivo y minutos de oro.
-Brahim: NOTABLE. Encomiable esfuerzo, buena aportación.
-Camavinga: NOTABLE. Su contribución como lateral izquierdo fue decisiva.
-Asencio: SIN CALIFICAR.
-Ancelotti: APROBADO. Le salvan sus cambios, si bien demasiado tardíos. El equipo sale sin ambición en muchísimos partidos, incluido este, y eso va claramente en su debe.
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El Madrid ganó al Valencia remontando el partido cuando más difícil parecía.
Ancelotti solo hizo un cambio con respecto al último encuentro. Entró Mendy y salió Camavinga, que ni siquiera ocupó su puesto habitual en el centro del campo.
Lo cierto es que el Madrid notó mucho la ausencia del francés desde el principio. Apenas lograba cortar balones y los valencianistas llegaban en volandas ante una defensa tremendamente débil. Solo Courtois detenía las acometidas.
Había una evidente pasividad en esta primera parte de partido. Solo Bellingham y Valverde parecían rebelarse. Antes del gol del Valencia, el Madrid dispuso de una buena ocasión para Valverde, pero el control después fue local y, tras varias ocasiones, Hugo Duro aprovechó un rechace de Courtois. Lucas y Mendy estaban especialmente mal y perdían duelos continuamente.
Tras el 1-0, el Madrid se aplicó algo más y tuvo varios acercamientos peligrosos. La mejor ocasión fue para Vinícius, pero se encontró con las piernas del portero local. Tocaba mejorar mucho para ganar un partido importante.
Recién comenzada la segunda parte, Vinícius recuperó un balón y Mbappé al encarar recibió penalti. La desgracia del Madrid continuó con el fallo de Bellingham, que golpeó el palo.
Muy poco después el VAR anuló un gol de Mbappé realmente bueno, pero en fuera de juego. El Madrid ya dominaba claramente y sometía al Valencia. La ocasión de Rodrygo en el 66’ fue una buena muestra de ello, ya que vino tras una posesión muy larga.
En el minuto 67, Camavinga sustituyó como lateral a Mendy y Brahim a Rodrygo.
El partido entró en una fase de interrupciones continuadas que tuvieron su colofón con la roja a Vinícius avisada por el VAR. Le sobró el gesto a Vinícius, pero no parecía una agresión. La reacción de Ancelotti fue meter a Modric por Ceballos.
El Madrid empezó a poner corazón ante la cantidad de circunstancias que le estaba siendo adversas, y en el 84 Brahim conectó con Bellingham, que a su vez asistió a Modric, quien hizo el 1-1.
El descuento de nueve minutos prometía ser emocionante dada la necesidad de ambos equipos de ganar y la inferioridad numérica del Madrid. En el 95’, el Madrid presionó bien arriba y recuperó un balón que le llegó a Bellingham para hacer el 1-2. Entre Foulquier y Guillamón liaron una buena traca.
El inglés se marchó y entró Asencio para defender los últimos minutos. En el minuto 99 la suerte sonrió al Madrid con un disparo de Rioja al palo.
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En el mundo del fútbol, pocos equipos despiertan tanta pasión y un seguimiento tan global como el Real Madrid. Desde el épico 'shush' de Raúl en el Camp Nou hasta las inolvidables remontadas de 2022 contra PSG y Manchester City, los momentos icónicos son moneda corriente para los aficionados del club merengue. Hoy, tenemos el placer de hablar con el creador de uno de mis podcasts de cabecera, un espacio donde la pasión y el análisis sobre el Real Madrid se entrelazan de manera extraordinaria.
Nuestro entrevistado, cuyo fervor por el club comenzó en una sala de estar donde su padre celebraba victorias históricas, ha convertido esta pasión en una carrera al frente de un podcast exitoso. Sin embargo, este no es solo un relato de amor por el fútbol, sino también de cómo el Real Madrid se ha convertido en un fenómeno mediático capaz de arrastrar audiencias internacionales con la misma facilidad con la que Toni Kroos lanza un pase milimétrico. Basta ver cómo Kiyan Sobhani reorganizó su vida académica para seguir las transmisiones de la Champions League (una estrategia no recomendada por los profesionales de la educación, claro está).
Y es que ser un podcast especializado en "los blancos" no solo implica hablar de goles y tácticas; también se trata de crear vínculos con oyentes de todo el mundo, de reconocer y filtrar las críticas constructivas, y de disfrutar el privilegio —quizás rivalizando con el de visitar el Santiago Bernabéu— de formar parte de una comunidad vibrante y apasionada. Así que, aunque no te recomendemos cambiar tus horarios de clase por un partido, sí que te animamos a unirte a esta celebración global del club más laureado del mundo. Con nosotros, Kiyan Sobhani:
¿Cuáles son algunos de tus primeros recuerdos como fan del Real Madrid?
La final de la Liga de Campeones de 1998, aunque no la vi. En ese momento tenía 11 años, y mi padre era un fan acérrimo del Real Madrid, aunque no tuve verdadero interés hasta un año después. Mi padre vio ese partido y celebró el título. Pensé que estaba loco.
Pero al año siguiente me convertí en un verdadero fan, así que supongo que la respuesta oficial a tu pregunta es el icónico gesto de silencio de Raúl en el Camp Nou en 1999. Es un recuerdo que tendré para siempre. Incluso tengo una camiseta de la celebración.
¿Qué te inspiró a iniciar un podcast sobre el Real Madrid? ¿Puedes compartir un poco sobre tu experiencia y recorrido para convertirte en podcaster?
Soy un gran fan del Real Madrid. En la universidad, planificaba mis cursos alrededor de los partidos del Real Madrid, especialmente del calendario de la Liga de Campeones. Si había una clase que coincidía con un partido, simplemente no iba y, además, me encontraba escribiendo y hablando sobre el Real Madrid más que estudiando realmente.
Eso suena radical. No recomiendo no estudiar solo para ver fútbol. Pero encontrarme en esa posición fue liberador porque me dejó claro que quería hacer una carrera hablando sobre el Real Madrid, ya que era algo en lo que destacaba. El podcasting y el periodismo fueron mis siguientes pasos naturales, dados mis intereses. Una vez que comencé, no hubo marcha atrás.
¿Cómo ha evolucionado el podcast desde sus inicios?
Cuando empecé a hacer podcasts, lo hacía fatal. Grabábamos una vez por semana, normalmente los domingos por la noche. Escribía un guion y lo leía literalmente en el programa. Era muy robótico y monótono.
Eso fue en 2015. Ahora hemos evolucionado desde un programa de audio semanal a un programa de video diario. Discutimos los temas de tendencia diaria, las previas, resúmenes de partidos, hacemos correos exclusivos y llamadas en vivo por Zoom para los miembros, y lo tratamos como una conversación natural que tienes con tus amigos en un bar, en lugar de algo formal y guionizado.
¿Cuál fue el mayor desafío que enfrentaste al empezar?
Salir de mi caparazón. Soy naturalmente introvertido. En esta industria, y específicamente en la sociedad de hoy, eres recompensado por ser extrovertido. Tuve que trabajar en mi tonalidad vocal, improvisación y carisma. Creo que la capacidad de estar socialmente equilibrado es un aspecto muy subestimado del periodismo. Necesitas ser bueno frente a una cámara, con una voz fuerte y seguro de ti mismo.
Necesitas ser bueno creando una red de contactos y hacer conexiones profesionales importantes. No era bueno en ninguna de esas cosas al principio. Estoy orgulloso de decir que he podido desarrollar este aspecto de mí mismo, y todas las personas a las que solía admirar ahora son compañeros. Ha sido muy divertido descubrirlo, por desafiante que fuera.
¿Cómo te relacionas con tu audiencia e incorporas sus comentarios? ¿Puedes compartir algunas de las respuestas o preguntas más sorprendentes que has recibido de tus oyentes?
Una cosa que he aprendido es que debes ser muy selectivo con las personas de quienes aceptas comentarios. La gente es muy locuaz y obstinada, pero a menudo se equivocan. A veces, una minoría ruidosa puede darte una percepción distorsionada de lo que realmente está sucediendo. Escuchar comentarios de las personas equivocadas puede tener malas consecuencias.
Ahora solo aceptamos comentarios de personas que están por delante de nosotros, o mentores, que pueden ayudarnos a guiar nuestro crecimiento correctamente.
En última instancia, los mejores comentarios son los datos analíticos. ¿Está creciendo tu podcast? Sigue haciendo lo que estás haciendo. El programa es quienes somos. No nos disculpamos por eso, y a lo largo del camino atraemos a las personas adecuadas para unirse a nuestra familia.
¿Quién es tu jugador favorito de todos los tiempos del Real Madrid y por qué?
¡Raúl, sin lugar a dudas! Era mi ídolo de infancia. Era la estrella cuando comencé a ver al Real Madrid. Tenía sus pósteres por todos lados.
¿Cuál es tu partido favorito del Real Madrid que has discutido en tu podcast?
Puedo destacar dos: La remontada contra el PSG en 2022, y la remontada contra el Manchester City esa misma temporada. La pura incredulidad después de esos dos partidos fue inolvidable. Incluso las finales de la Liga de Campeones no fueron tan divertidas, probablemente porque fueron más anticlimáticas.
¿Cómo equilibras ser seguidor del Real Madrid con el lado analítico del podcast?
No lo hago. Creo que eso es lo que lo hace tan divertido. Siempre he sido un fanático y siempre he sido un “nerd” al que le gusta analizar tácticas y mirar datos. Así que simplemente seguí haciendo eso. No hay un "equilibrio", es lo que es. También soy un poco afortunado de dirigir un podcast del Real Madrid y no trabajar para nadie más, así que no tengo que ser neutral, o al menos fingir serlo.
¿Cuál ha sido la experiencia más gratificante que has tenido como podcaster?
Conocer gente y viajar. Hacemos shows en vivo en las ciudades a las que viaja el Real Madrid ya que estamos allí cubriendo la actualidad del equipo, y podemos conocer a las personas que escuchan el programa, y eso es muy especial. El hecho de que podamos hablar frente a un micrófono y tener una gran plataforma es un gran privilegio. Estamos muy agradecidos por eso.
What are some of your earliest memories as a Real Madrid fan?
The 1998 Champions League Final, even though I didn’t watch it. At that time, I was 11, and my father was a die-hard Real Madrid fan – though I never took any interest until a year later. My father watched that game and celebrated. I thought he was nuts.
But the following year, I became a true fan, so I guess the official answer to your question is Raul’s iconic ‘shush’ in the Camp Nou in 1999. That’s a memory I’ll have forever. I even have a t-shirt of the celebration.
What inspired you to start a podcast about Real Madrid? Can you share a bit about your background and your journey to becoming a podcaster?
I’m a massive Real Madrid fan. In university, I would plan my courses around Real Madrid games – particularly the Champions League schedule. If there was a class during that time, I simply wouldn’t take it, and on top of that, I found myself writing about Real Madrid and talking about it more than actually studying.
That sounds radical. I don’t recommend not studying just to watch football. But that I found myself in that position was liberating because it made it clear to me that I wanted to make a career out of talking about Real Madrid since that’s what I was good at. Podcasting and journalism was a natural direction given my interests. Once I started, I never looked back.
How has the podcast evolved since its inception?
When I first started podcasting, I was terrible at it. We would record once per week, typically Sunday night. I would write a script, and read it verbatim on the show. It was very robotic and monotone.
That was 2015. Now we’ve evolved from a weekly audio show to a daily video show. We discuss the daily trending topics, preview games, review games, do exclusive mailbags and live Zoom calls for Members, and treat it as a natural conversation you have with you friends at a bar, rather than having it formal and scripted.
What was the biggest challenge you faced when you were first starting out?
Getting out of my shell. I am naturally introverted. In this industry, and specifically in today’s society, you are rewarded for being extroverted. I had to work on my vocal tonality, improvisation, and charisma. I think the ability to be socially calibrated is a heavily underrated aspect of journalism. You need to be good in front of a camera – loud and confident. You need to be good at networking and making important connections. I wasn’t good at any of those things early on. I am proud to say that I’ve been able to develop this side of myself, and everyone I used to look up to are now peers. That’s been really fun to figure out, as challenging as it was.
How do you engage with your audience and incorporate their feedback? Can you share some of the most surprising feedback or questions you’ve received from your listeners?
One thing I’ve learned is that you need to be very selective of who you accept feedback from. People are loud and opinionated – but they are often wrong. Sometimes a loud minority can give you a warped perception of what is actually happening. Listening to feedback from the wrong people can have bad consequences.
Now we only accept feedback from people who are ahead of us, or mentors, that can help us navigate growth correctly.
Ultimately the best feedback is analytics. Is your podcast growing? Keep doing what you’re doing. The show is who we are. We are unapologetic about that, and throughout the way, we attract the right people to join our family.
Who is your all-time favorite Real Madrid player and why?
Raul, no question! He was my idol growing up. He was the star when I first started watching Real Madrid. I had his posters everywhere.
What is your favorite Real Madrid match that you’ve discussed on your podcast?
Two stood out: The comeback vs PSG in 2022, and the comeback vs Manchester City that same season. The sheer disbelief after those two matches was unforgettable. Even the Champions League Finals weren’t as fun – probably because they were more anticlimatic.
How do you balance being a fan with the analytical side of podcasting?
I don’t. I think that’s what makes it so fun. I’ve always been a fan and I’ve always been a nerd who likes to analyze tactics and look at data. So I just continued doing that. There is no ‘balance’ – it is what it is. I’m also a bit lucky that I run a Real Madrid podcast and don’t work for anyone else, so I don’t have to be neutral, or at least claim to be neutral.
What’s the most rewarding experience you've had as a podcaster?
Meeting people and travelling. We do live shows in the cities Real Madrid travel to since we’ll be there already covering the team, and we get to actually meet the people who listen to the shows, and that is super special.
The fact that we get to speak into a microphone and have a huge platform is a big privilege. We are very grateful for that.
Fotografías: Kiyan Sobhani
Buenos días, amigos, y bienvenidos todos al portanálisis más falsamente hitchcockiano del nuevo año. Estamos todos haciendo como que no sabemos si va a estallar la bomba Dani Olmo o no, cuando todos sabemos (al menos, La Galerna lo sabe y así os lo comunica) que al final se le va a inscribir, sin que se descarte que finalmente no se le pueda inscribir pero ello no le impida jugar.
Esta última posibilidad la hemos expresado ya varias veces medio en broma. “En broma” porque es imposible, y “medio” porque los caminos del oprobio producen monstruos, como le pasaba a Goya con el sueño de la razón, y no hay nadie más oprobioso que el club cliente de Negreira y el sistema putrefacto que lo ampara.
“Tensión Olmo”, titula Mundo Deportivo, en el alarde hitchcockiano mencionado. ¿Estallará la bomba o no? A todo esto, la bomba ya ha estallado, que es lo más gracioso de todo. Era una bomba de relojería que explotó a las doce de la noche del 31 de diciembre, tal y como había sido programada, pero este país, con su prensa deportiva a la cabeza, está abrazando la ficción de que no lo ha hecho, como si los plazos fueran una cosa flexible. Bueno, qué cosas decimos. Lo son por definición para el club cliente de Negreira, como lo son las normas.
Los plazos deben ser flexibles, de acuerdo a la doctrina dictada por Laporta a sus escribidores más cercanos, porque en la presentación de las pruebas de que se ha ingresado el dinero proveniente de Oriente Medio para la inscripción de Olmo (y Pau Víctor) ha habido retrasos producidos por “fuerza mayor”.
¿Y cuál es esa “fuerza mayor”?, se preguntará el lector sobrecogido. ¿Un fenómeno atmosférico de consecuencias devastadoras? ¿Una hecatombe informática que ha paralizado el sistema?
No exactamente, ya veis, sino una catástrofe tan imprevista como demoledora, a saber, que los días 25 y 26 de diciembre “son festivos en España” (mentira en lo relativo al 26, que lo es solo en Cataluña, pero ese es el menor de los problemas aquí), mientras el 24 y el 31 solo son laborables hasta las 14 horas. Por eso no ha llegado a tiempo el dinero procedente de Catar a lomos —imaginamos— de exhaustos camellos desérticos, y a ver quién es el guapo que manda sus naves a combatir contra semejantes elementos logísticos.
La presencia de esta causa de indudable “fuerza mayor” debe, cómo no, ampliar el plazo para esta gente, a semejanza de aquel día en que se retrasó el autobús y llegaron tarde a aquel partido en Pamplona. A ver si dejamos de ser centralistas y sociológicamente madridistas para entender ya de una vez por todas que aquí los partidos empiezan cuando se le pone en las narices al equipo cliente de Negreira, y que los plazos para lo que sea vencen cuando dicho equipo lo estima oportuno, máxime cuando se han cruzado por medio eventualidades tan impredecibles como el día de Navidad y el de año nuevo.
¿Os habéis reído, amigos? Pero hombres (y mujeres) de cántaro, ¡si la cosa no ha hecho más que empezar! Ved las justificaciones que da Laporta por parte de otro de sus medios de cabecera. Tened en cuenta antes de hacerlo que estamos más allá del terreno de lo imparodiable. Monty Python nunca habría podido concebir un sketch más delirante que el que estamos viviendo.
Ya lo veis. Hay que ampliar el plazo para la inscripción no solamente porque Navidad y Año Nuevo cayeron como sendas desgracias imprevistas sobre el planeta, sino también porque todo estaba ya presentado en tiempo y forma excepto el pequeño, ínfimo, insignificante detalle del pago. Los palcos VIP de un estadio que a día de hoy no existe ya habían sido vendidos por ene millones a unos señores con turbante muy amables, pero aún no se había producido el depósito del dinero. Existiendo los precedentes de la venta de Barça Studios, prácticamente a tocateja, y cuyos ingresos previstos entraron en caja en su integridad y virtualmente en tiempo real, hay que ser desconfiados para dudar de esta operación. Pero, ya que os ponéis así de pesados y franquistas, vamos a aportar pruebas del ingreso. Eso sí, faltaría más: las aportaremos cuando nuestras autodeterminadas gónadas así lo dictaminen, no en función de plazos aviesamente marcados en oscuras oficinas de la capital.
Sport, que ayer se mostraba crítico con el bueno de Jan, parece haber recapacitado. Menos mal. Hoy opta por preparar el terreno para la aclamación de Jan, el salvador. Hay que ir dejando caer que el logro de la inscripción es una hazaña poco menos que impensable, a fin de que el perfil del prohombre quede aún más realzado (es un decir) sobre el fondo rancio del odio mesetario. Sí, amics: “Laporta cree en el MILAGRO”.
“It’s a miracle we need”, que cantaba Freddie Mercury. “Superpowers always fighting, but Mona Lisa just keeps on smiling”. Tranquilos, culers. Laporta obrará el milagro que separará en dos el Mar Rojo y conducirá a nuestro pueblo sojuzgado a la Tierra Prometida, allá donde no habrá más normas que las que libérrimamente abracemos como pueblo, lejos del yugo opresor del Estado colonizador. Tranquilos. ¡Tened fe en el hombre que tanto y tan divinamente nos ha defendido de las acechanzas del pérfido Florentino, culpable en la sombra de este aciago sinvivir (junto a Francisco Franco y Carrero Blanco)!
Esa será (La Galerna anda últimamente en una onda profética que no se puede aguantar, pero ya veréis como acertamos), la última vuelta de tuerca del advenimiento de los nuevos tiempos: Laporta, el Joker, siendo venerado por las hordas blaugranas por haber obrado el milagro (sic) de la inscripción.
A la espera del cumplimiento de las escrituras, que son las recién transcritas, os dejamos con las portadas de As y Marca, que no se sabe si descontando dicho cumplimiento, o tan solo ventilando el tema con un mínimo apunte porque no saben qué demonios va a ocurrir, están ya en el partido de esta noche en Mestalla, donde esperamos que los de Ancelotti den un buen golpe a esta liga, también conocida en círculos venéreos de la piel de toro como el Coño de la Bernarda o el Castillo de Mete y Saca.
Pasad un buen día.
El Madrid que conocemos ahora mismo, el Mejor Club del Mundo con mucha diferencia, a años luz de cualquier otra institución a nivel planetario, lo es gracias a los jugadores que han vestido su camiseta a lo largo de más de un siglo; lo es también gracias a sus dirigentes, que han sabido gestionar un gigante con pies de acero que comenzó siendo apenas un club de barrio hace ya 122 años; lo es también gracias a su estadio y su dimensión planetaria. Y lo es por los más de cien títulos que ha conseguido con precisión de reloj suizo, los cuales ha ido sumando a sus vitrinas año tras año.
Pero también lo es, y no en su menor parte, por el hilo conductor que han supuesto generaciones y generaciones de madridistas anónimos. Ellos han sido el sostén moral y la razón de ser esta entidad, desde que empezó a jugar en el legendario estadio de O´Donnell hasta el gran Bernabéu, que hoy en día es el buque insignia de la entidad.
Ese sostén moral del Madrid lo han formado y lo forman personas como Luis Maroto. Luis falleció esta Nochevieja y apenas dos días antes, el domingo, cuando el agotamiento apenas había empezado a asomar, había disfrutado una última vez de su Madrid con la victoria en el Clásico de la ACB ante el FC Barcelona. Hasta el último momento, tuvo al Madrid presente en su día a día.
Entró a trabajar como acomodador en el estadio en tiempos de Santiago Bernabéu y abandonó el Club en los de Florentino Pérez. Era un acomodador de los de antes, de los de gorra de plato. En su retina se acumulaban las imágenes de las primeras Copas de Europa, desde el ‘todocampismo’ de Alfredo Di Stéfano a las carreras ‘galernautas’ de Gento; de los saltos sin pértiga de Santillana a los vuelos del ‘Gato de Odessa’; de la irrupción sin complejos de la Quinta del Buitre al glamour de la primera generación de Galácticos.
Vivió el Madrid desde el grito en las gradas de ‘cerveza, cocacola y copita de coñac’ a los tornos electrónicos y los palcos VIP, y mantuvo siempre una fidelidad de base sin límites a su Madrid, al de ayer y al de ahora, hasta el punto de llevar en su último viaje, ligero de equipaje, que escribiera Antonio Machado, la gorra del Madrid y el pin del Club en la solapa.
Luis, como muchos otros, representa la esencia verdadera del Real Madrid. Ha sido la base sobre la que se ha cimentado la grandeza de este Club desde tiempos inmemoriales. Honor para todos esos aficionados que ya no están y que son la razón de ser del Real Madrid de siempre.
¡Hala Madrid!
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