Las mejores firmas madridistas del planeta

Arbitró Alejandro Muñiz Ruiz del colegio gallego. En el VAR estuvo Iglesias Villanueva.

En la primera mitad se reclamó un penalti en el área perica. Una mano de Jofre cuando pugnaba con Fran García. Está extendida y abierta. Incomprensible que no se señalase la pena máxima. Luego, llegó otra jugada polémica con el tanto anulado a Vinicius. Mbappé es agarrado del cuello por Pol Lozano y el francés forcejea hasta que suelta el brazo y manda al suelo al jugador local. Pitó la acción más alevosa y el gol de Vinicius no subió al marcador. Aquí sí acertó.

Además, permitió un par de entradas duras que se saldaron sin amarilla. Una entrada a Vinicius de Pol y un codazo peligroso de Cabrera a Mbappé. Debió mostrarse más tajante en las dos jugadas.

En la segunda mitad debió expulsar a Carlos Romero por una entrada terrorífica a Mbappé. Mayor golfería fue la de Iglesias Villanueva por no avisarle desde el VAR. Lástima que no les hagan las entradas a ellos, así sabrían qué se siente. Otro penalti se comió en la segunda en un agarrón doble de Cabrera y Lozano a Bellingham en un córner.

La última amarilla fue por protestar a Kumbulla, porque valen lo mismo que las entradas criminales.

Muñiz Ruiz, LAMENTABLE y FUNESTO.

 

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-Courtois: SIN CALIFICAR. Un tiro, un gol. No pudo hacer nada por pararla.

-Lucas V: APROBADO. Ni bien ni mal.

-Fran García: SUSPENSO. Una exhibición de impotencia.

-Rüdiger: SIN CALIFICAR por lesión.

-Tchouaméni: SUSPENSO. Nos está poniendo imposible su defensa, como él se lo pone a la defensa del equipo.

-Asencio: APROBADO. Digno.

-Valverde: APROBADO. Por lo menos no para de correr.

-Ceballos: APROBADO. Exceso de arabesco y toque plano.

-Rodrygo: APROBADO. Lo intentó.

-Bellingham: SUSPENSO. Desconocido.

-Vinícius: SUSPENSO. Muy desacertado.

-Mbappé: APROBADO. Estuvo a punto de marcar un gran gol. Bien marcado.

-Modric: SUSPENSO. Tan desconocido como Bellingham en los minutos que tuvo.

-Ancelotti: SUSPENSO. No puede haber ninguna razón que justifique su inacción en el banquillo.

 

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El Real Madrid perdió contra el Espanyol en un partido en el que sus errores y los del árbitro le condenaron.

Ancelotti optó por un once bastante predecible. Fran por Mendy, Vinícius de vuelta en su sitio y Ceballos titular junto con Valverde.

No le llevó mucho tiempo al Madrid tomar el control del partido. El Espanyol salió combativo, pero pronto asumió que el Madrid tendría el balón. Sin embargo, los madridistas tocaban, pero no atacaban. Eran minutos de toma de contacto.

La mala noticia de la primera parte fue la lesión de Rüdiger. La carga de minutos del alemán estaba siendo infernal y acabó pasando factura. Entró Asencio en su lugar. Poco después, Vinícius marcó un gran gol pero el árbitro señaló falta previa de Mbappé.

Lo más bonito de la primera parte fue un regate difícil de imaginar de Vinícius, pero la jugada no acabó siendo trascendente. El Madrid debía incrementar su ritmo en la segunda parte si quería ganar un partido fundamental.

En el minuto 50 llegó la mejor ocasión para el Madrid. Bellingham disparó muy duro y el rechace de Joan García lo recogió Mbappé, que se encontró con el portero y el palo. Poco después la tuvo Vinícius tras un centro de Lucas. El conjunto visitante parecía estar incrementando el ritmo y Asencio corregía los errores de Tchouaméni atrás.

En el 60’, Romero hizo una entrada de roja clara a Mbappé en un peligroso contragolpe, pero el árbitro se quedó en la amarilla. Entre el gol anulado, una mano no señalada en el área del Espanyol y esto, el arbitraje estaba decidiendo el resultado del partido.

El Madrid cada vez llegaba más, pero no acertaba ni terminada de doblegar a un combativo Espanyol.

En el minuto 75, Rodrygo hizo una gran jugada, pero su disparo se encontró con el palo. El segundo del partido. Un minuto después, Joan García le hizo un paradón increíble a Mbappé.

En el 79’, entró Modric por Ceballos. El 0-0 era difícil de explicar por las ocasiones del Madrid.

En el 83, Romero, el jugador que debía estar expulsado, marcó el 1-0 en la primera ocasión del Espanyol en todo el partido. Brahim entró por Lucas.

No era el día, Vinícius en el 92 la volvió a tener, pero su disparo se marchó desviado.

 

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Con la venia. Vayamos por partes. Imaginen que una tarde de aburrimiento, mucho aburrimiento, deciden hacer un experimento. El experimento consiste en lanzar un dado 600 veces e ir apuntando los resultados. Imagínense que el 6 ha salido 250 veces. Saben que eso no es posible. Saben que la probabilidad de obtener un 6 al lanzar un dado es de 1/6. Y también saben que en 600 lanzamientos, el 6 habrá salido un número de veces muy próximo 100, ya sea por exceso o por defecto. E intuitivamente saben que si ese número se aleja mucho de 100 es que hay gato encerrado. La pregunta es: ¿dónde está la línea roja a partir de la cual algo empieza a oler a podrido en Dinamarca?

Existen herramientas estadísticas que nos permiten fijar ese límite a partir del cual las diferencias existentes entre lo esperado y lo obtenido es significativamente tan distante como para sospechar que no solo el azar o la casualidad son los responsables. El gato encerrado o el hedor en Dinamarca. Y ahora vayamos al limpio y transparente fútbol patrio, en concreto a esa herramienta llamada VAR que venía a ayudar a los árbitros en aquellas jugadas conflictivas. Esa herramienta que es gestionada por personas imparciales, objetivas y sin conflictos de intereses con otras instituciones.

Hecha esta introducción, estaba yo dando una vuelta por X, y hete aquí que tropecé con varios posts que incluían pantallazos de cuadros con información estadística sobre goles anulados por el mencionado VAR. Seguro que todos aquellos de ustedes que tienen cuenta en X ya sabrán a qué me refiero. Esta información era aportada por dos ingenieros de telecomunicaciones (vía @AtalayaBro37373 y @imlsaman en X. Les recomiendo que sigan sus cuentas en X y el canal de youtube del primero, El Teleco Calvo, se echarán unas risas). En un primer vistazo, la cuestión me pareció tan grosera que no daba crédito. Y entonces recordé el caso de los dados cargados que nos solían poner de ejemplo en la Facultad para explicarnos los contrastes de homegeneidad/independencia. Los datos que les acompaño a continuación desprenden el mismo hedor que el ejemplo de los dados que les he referido en el primer párrafo.

Esta información no necesita de añadidos y explicaciones. Es, por sí misma, lo suficientemente descriptiva. Nuestro dado parece estar trucado, pero ¿a partir de qué medida, información, magnitud o valor de alguna variable lo podemos afirmar? Para saberlo, tiré de mis tiempos lejanos de universidad, y utilicé el test estadístico de la Chi-cuadrado. Este test nos proporciona un número adimensional sin magnitud. En síntesis, este número (X2), que en adelante llamaremos La Palanka, para que nos resulte más familiar y menos repelente o propio de estiraos, nos mide la diferencia entre los goles observados y los goles esperados. Tanto para los validados como para los anulados. Intuitivamente: cuanto mayor sea este número, mayor será la diferencia entre lo real y lo esperado. Nos indica si podemos albergar motivos para dudar de que la realidad se aleja mucho más de los razonable de lo que teóricamente debería haber sucedido.

Lo real lo conozco, es lo que hemos observado. Para el caso del Real Madrid, 489 goles validados y 33 goles anulados. ¿Cómo calculo lo esperado? En el caso de los dados, el cálculo es muy sencillo. Si lanzo un dado 600 veces, sabiendo que la probabilidad de cada cara del dado es de 1/6, espero que el 6, como valor más probable, salga 600 * 1/6 = 100 veces. Cada uno de los seis números del dado tendrán una distribución teórica esperada de 100. Esta distribución teórica la compararemos con los datos observados de nuestro experimento.

Quintero González en el Real Madrid - Las Palmas

En nuestro caso, para calcular los valores esperados, debería conocer la probabilidad de que un gol sea anulado por el VAR. A diferencia del ejemplo de los dados no conozco este dato, pero lo puedo estimar del siguiente modo: 165 / 4120 = 0,04. A partir de ahí, para el caso del Real Madrid, opero de la siguiente manera: 0.04 * 522 = 20,91 goles anulados esperados. La diferencia de lo observado a lo esperado: 33 – 20,91 = 12,09. Es decir, en teoría, han sido anulados 12,09 goles más de los esperados. Luego los goles esperados no anulados serán los 489 goles validados más 12,09 goles que no deberían haber sido anulados. O sea, 501,09 goles esperados.

Ambas diferencias, goles anulados y goles validados, observados y esperados, han de ser tenidas en cuenta para el cálculo de La Palanka. Con ambas diferencias, procedo a calcular los datos que aparecen en las dos últimas columnas del cuadro que sigue un poco más abajo.

Y ya no les quiero aburrir con más cálculos de frikis. A continuación, el cálculo anterior lo repito con todos los equipos y hago una serie de operaciones con las diferencias, sumo todo y obtengo La Palanka. Acompaño los resultados, por si hay algún que otro friki en la sala al que, extrañamente, pudiera resultarle de interés:

(*) Los datos que aparecen se calculan de la siguiente manera: cada diferencia se eleva al cuadrado y el resultado se divide por el valor esperado.

La Palanka sería el resultado de sumar 0,8068 más 19,3384. O sea, 20,1452.

Otra cosa más antes de pasar a interpretar el resultado de La Palanka. La información abarca desde el inicio de la temporada 18/19 hasta la jornada 20 de la actual temporada. Dado que la historia del VAR comenzó en España en la temporada 18/19, contemplamos un escenario de casi 300 partidos por equipo, por lo que la muestra es tan amplia que los datos no incluidos de la jornada 21 afectarán, en su caso, mínimamente a las conclusiones finales.

Los dos ingenieros aportan mucha más información muy interesante. Les recomiendo que vayan a sus cuentas de X y la analicen sin cabrearse demasiado. Yo solo he tomado una parte mínima, y por ello les doy las gracias porque, como todo el que ha trabajado con la estadística sabe, lo más difícil es buscar información, depurarla y elaborar un formato sencillo e inteligible.

Y vamos con lo mollar, la esencia de este humilde artículo.

Intentaré explicar esto como a mí me gusta que me explican las cosas. Lo que sigue a continuación no es estadística descriptiva que, como su propio nombre indica, describe. Ahora hablamos de tomar decisiones e inferir en base al comportamiento de variables aleatorias.

Queremos saber si la proporción de goles anulados por el VAR es la misma para todos los equipos. Esta será nuestra hipótesis nula. En estadística, cuando se plantea una hipótesis nula, se debe acompañar de cierto margen de riesgo que estamos dispuestos a asumir. Se llama nivel de significación y los niveles de significación más utilizados son del 10%, 5% y 1%. Fijaremos para nuestro caso un nivel de significación del 5%. Esto implica que estamos dispuestos a asumir que rechazaremos la hipótesis nula, siendo cierta, solo en el 5% de los casos.

El valor calculado (La Palanka) es en realidad un estadístico que se ajusta a una función matemática que recibe el nombre de función de densidad de distribución de probabilidad y nos proporciona una probabilidad en función del valor calculado. Viceversa, para una probabilidad determinada, esta función me dice cuanto vale dicho estadístico (La Palanka). Me explico: imaginen una función que nos proporcionase los tomates que se podrían comprar con una cantidad de dinero determinada o, viceversa, cuanto dinero necesitaría para comprar una cantidad de tomates determinada. La función de densidad y el valor de La Palanka es lo mismo.

En nuestro caso concreto, estamos dispuestos a asumir un riesgo de equivocación del 5%. Esta es la probabilidad determinada. El valor límite que se corresponde con esa probabilidad (Excel nos da ese valor) es de 18,3070. Todo lo que esté por debajo de esa cifra me vale para aceptar mi hipótesis nula de que el VAR anula goles a todos los equipos en la misma proporción. Sin embargo, nuestro valor calculado en base a la diferencia entre la muestra observada y la esperada, nos da una cifra superior (20,1452). Luego hemos de rechazar, al nivel de significación del 5%, la hipótesis de que el VAR anula goles a los equipos en la misma proporción, más allá de las diferencias lógicas debidas al azar o la casualidad. Hay una evidencia estadística suficiente para sugerir que lo que propone la hipótesis nula no es verdadero.

Rechazamos la hipótesis de que el VAR, por los motivos que fueren, no anula goles en la misma proporción. Sin más. Y que cada cual saque las conclusiones que quiera

Tomando el ejemplo de los tomates. Ustedes parten de la idea de que pueden comprar un número de tomates determinado a cambio de una cantidad de dinero. Una vez hechas las comprobaciones de dinero en efectivo disponible y del precio de los tomates, nos dicen que no podemos comprar los tomates deseados porque nos falta dinero.

Rechazar la hipótesis nula no significa que demos validez a una posible hipótesis alternativa que podría ser la de que el VAR actúa fraudulentamente por conflicto de intereses, por ejemplo. Simplemente, rechazamos la hipótesis de que el VAR, por los motivos que fueren, no anula goles en la misma proporción. Sin más. Y que cada cual saque las conclusiones que quiera.

Y acabo. Para los recontraconspiranoicos: si el riesgo que estuviéramos dispuestos a asumir fuera solo del 1%, la hipótesis nula no podría ser rechazada. Pero les aclaro: si los datos de goles anulados siguen evolucionando como hasta ahora, dentro de una temporada o dos, a lo sumo, ni siquiera ese nivel de riesgo tan pequeño, permitirá aceptar la hipótesis nula.

Perdón por el peñazo. Una aspirina y se les pasará. Y gracias por llegar hasta aquí.

 

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Una teoría. Solo una teoría: cuanto más gana el Madrid, más negatividad produce a su alrededor, fuego enemigo y fuego amigo.

La culpa es de Rocco (qué grande @PepeGH7), pero sin llevar la analogía a nuestro querido Carlo Ancelotti, hombre sensato, entrenador top (no olvidemos) con un palmarés y una calidad humana que debería sonrojar a tanto plumilla de las salas de prensa en las que le faltan al respeto con frecuencia y tenacidad regular y cansina, al mandato de la línea editorial de sus medios. El antimadridismo les llena la nevera en este pobre país donde la envidia es el pecado nacional pero donde nadie se reconoce ni un poquito envidioso delante del espejo.

Carlo, cambie de táctica

Rocco es llegar y besar el santo (con perdón), y eso es el Real Madrid: 9 finales de Champions desde 1998, 9 victorias. No hay parangón, no hay métrica ni comparación posible.

Y la reacción es la envidia, el complejo, el antimadridismo. Un club respetado globalmente, que no ha comprado al jefe de los árbitros, que no está financiado por petrodólares o por fondos de inversión, que es simplemente un club, que no usa la política para hacer ejercicios de escapismo de la Ley o para confundirse identitariamente con la región de España a la que pertenece; sólo un club, nada menos que un club de fútbol con cientos de millones de seguidores en el mundo.

Los clubes que aspiran al trono, aunque sea para hacerse un selfie, sólo existen, sólo respiran, sólo viven por la comparación con el Real Madrid. Si el Real Madrid se hace un estadio, hay que hacerse un estadio. Si el Real Madrid desarrolla nuevos modelos de negocio, todos le siguen. Si otro club firma con una marca, el contrato siempre es mejor que el del Real Madrid. Si otro club saca pepitas de oro de su cantera, siempre serán mejores futbolistas que los del Real Madrid, incluso los mejores del mundo sin discusión, antes de haber llegado a ser mayores de edad. Todo es mejor en comparación con el Real Madrid. La afición de otros clubes anima más, son más humildes, y todos buenas personas, ni siquiera tiran gente al río ya.

Un club respetado globalmente, que no ha comprado al jefe de los árbitros, que no está financiado por petrodólares o por fondos de inversión, que es simplemente un club, que no usa la política para hacer ejercicios de escapismo de la Ley o para confundirse identitariamente con la región de España a la que pertenece

Los demás siempre son mejores aún haciendo lo mismo: los conciertos en sus estadios no molestan a la ciudad, su césped nunca se estropea, en sus palcos no se hacen negocios.

Las portadas de los medios deportivos de Barcelona siempre ven la paja en el ojo ajeno y nunca la viga en el propio. Los de Madrid... ay, los de Madrid... esas portadas que avergüenzan diariamente a los profesores de Redacción Periodística y de Deontología Profesional de la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense. Bochorno cotidiano. Vergüenza de la profesión.

Kroos se abalanza sobre Rüdiger

Pero, amigos, el Madrid siempre despierta en primavera. Pasará lo que tenga que pasar con el City, porque esto es deporte y la pelota es caprichosa, pero ¿y si nos plantamos en la siguiente ronda? ¿Y si nos plantamos en cuartos? Pues pasará que no echaremos de menos a un tonto 24x7 (el famoso tonto de guardia) que hablará de los árbitros, de Florentino, ese gran manipulador que no es capaz ni de evitar el silbato caprichoso de Hernández Hernández ni de mover un milímetro hacia el INEM a Clos Gómez.

Y tenemos a los antimadridistas del madridismo, poniéndose las vendas en la herida del Etihad "que seguro que será mortal" dentro de 11 días, ajustando cuentas a Ancelotti por no saber de fútbol tanto como ellos (enorme Manolo González en la rueda de prensa de la previa en el RCD Stadium, doy por compensado su exceso verbal en el postpartido del Bernabéu sobre el penalti a Endrick), pero también sobre Florentino, por no fichar centrales o laterales.

No quiero dejar de señalar, como coda del antimadridismo externo, entrañable, tan cercano, a la gente de orden y valores que sigue al equipo rojiblanco de las afueras de Madrid en la red social antes llamada twitter. Sus deseos y aliento a sus jugadores para lesionar a las estrellas madridistas en el derbi previo a la visita a Manchester sería enternecedor si no estuviera rayando el delito. Cómo no ser cariñoso con una afición tan deportiva, con esos magníficos valores y que tanto nos ha dado.

¿Cómo se conjuga el verbo provocar?

Lo dicho, Mbappe chorreando ganas de fútbol, Vini de regreso de su retiro espiritual, Rodrygo en su versión Champions Superstar, Bellingham y Valverde haciendo kilómetros incansablemente... Me cuesta pensar en motivos para ser negativo. A veces se gana y otras no, pero estamos a unas pocas semanas de la primavera blanca, como todos los años.

 

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Buenos días, amigos. Estaba escrito en las estrellas y (por qué no decirlo) también en La Galerna. Dijimos que nos iba a tocar el City en el sorteo y lo clavamos, si se nos permite la inmodestia. En realidad no hacía falta ser Rappel, a quien felicitamos por cierto en su reciente ochenta cumpleaños. Rappel es madridista, en tanto en cuanto sabe cada septiembre que el Madrid casi seguro ganará la Champions unos meses después, y saberlo es madridismo. Este año Rappel no ha dicho nada aún, y quizá sea porque desconfía del equipo de Guardiola. A nosotros nos pasa lo mismo. Ojalá pudiéramos compartir la ola de optimismo casi bravucón que se respira en las calles. No las tenemos todas con nosotros, para ser sinceros (algunas hay que dejárselas a los demás).

Sabíamos que nos iba a tocar el City porque aquí, de calentar alguien las bolas, no es precisamente Florentino. Véase la relación de equipos con los que ha tenido que medirse el Real Madrid para ganar 6 Champions en una década e introdúzcanse después, una a una, las bolas por vía rectal, tan calientes como sea posible. (Párrafo extraído de la posología del prospecto farmacológico del antimadridismo).

Sí, como dice Marca, boooom. Qué le vamos a hacer, pero boooom. Habríamos preferido el chisporroteo leve de un Celtic, pero al final es la explosión en toda regla del petroclub de las 115 infracciones contra el Fair Play. (Decimos 115 porque aún no se han contabilizado las últimas, y de hecho ya se han lanzado a apurar los últimos estertores del mercado para fichar sin duda ilegítimamente un mediocentro que haga daño al Madrid, parece que Nico el del Oporto, ex de la Masía).

Afrontémoslo con la mirada alta, sin miedo al desafío. Practiquemos el petroclubbing, afición a la que nos entregamos en cuerpo y alma casi todos los años, la verdad, con resultados mayoritariamente satisfactorios. Vayamos todos juntos, La Galerna la primera, por la senda del petroclubismo.

As también habla de bombas. No nos oponemos a la retórica bélica, por manida que esté. Pero no conviene olvidar que la primera bomba estalla esta noche, a las 21, ante el Espanyol, y que esto es una carrera de fondo sembrada de minas antipersonales en apenas unos metros (Espanyol-Leganés en Copa a partido único-derbi ante el cholismo-City 1-Pamplona-City 2 en pocos días) y que Carletto tendrá que hacer un uso muy sabio de sus recursos, rotándolos convenientemente. Por reacio que sea el técnico italiano a estas cosas, entendemos que en las fechas venideras no tiene más remedio que hacer un uso racional de sus futbolistas.

La prensa cataculé, por su parte, se congratula ante la renovación de Gavi, “jugador ejemplar” no según Sport ni Mundo Deportivo, no, sino según Marca, el medio de la Central Lechera que puso a Vinícius “en el foco” para que la gente le insultara con mejor visibilidad.

Felicitamos tanto a club como a futbolista. Realmente están hechos el uno para el otro.

Pasad un buen día, coronado a ser posible con una victoria ante el Espanyol.

El Real Madrid de baloncesto cerró hace apenas unos días el fichaje del angoleño Bruno Fernando, procedente de los Toronto Raptors de la NBA que lo cortaron hace unas semanas. Con esta incorporación el cuadro blanco completa su nómina de jugadores interiores de la plantilla. El hecho relevante es que cuatro de ellos son africanos y el restante, aunque nació en Madrid, tiene sus orígenes familiares también en el mismo continente.

Ndiaye y Tavares

Ndiaye y Tavares

Walter Tavares es de Cabo Verde, el mencionado Bruno Fernando, de Angola, Serge Ibaka nació en la República del Congo, aunque cuenta con pasaporte español y ha sido internacional, Eli John Ndiaye es de Senegal y al igual que Ibaka está nacionalizado y pronto se espera su debut con el equipo dirigido por Sergio Scariolo y, por último, Destiny Usman Garuba, que vino al mundo en Madrid, pero sus padres emigraron desde la ciudad nigeriana de Benin City a mediados los años 90.

Garuba

Garuba

África nunca ha sido una potencia baloncestística, sin embargo, ha dado excelentes jugadores como el nigeriano Hakeem Olajuwon, el recientemente fallecido Dikembe Mutombo, que era originario de la República Democrática del Congo, o el célebre sudanés Manute Bol, de 2,29 m, quien causó un enorme impacto en la NBA a finales de la década de los 80 y comienzos de los 90.

Chus Mateo cuenta ahora con un poderío interior extraordinario. Físico, altura, músculo y fuerza en cinco jugadores que pueden avasallar en ataque y abrasar a todos sus rivales del continente en el aspecto defensivo. La versatilidad de varios de ellos hace que puedan jugar tanto en la posición de cuatro como la de cinco, por lo que es probable que se pueda ver en pista diferentes parejas. El único center puro es Tavares, pero hasta Bruno Fernando, que llega como reemplazo de caboverdiano para darle descanso, podría jugar de cuatro en Europa en determinados contextos.

Bruno Fernando

Bruno Fernando

Ibaka también con los años se ha reciclado al cinco, sin embargo, gracias a su gran lanzamiento exterior, con el que está más acertado en las últimas semanas, no es descartable que pueda vivir momentos en pista junto a Tavares o Bruno Fernando. Ndiaye es el ala-pivot más claro de la plantilla y el juego versátil y polivalente de Garuba le permite ser un cinco rápido y móvil o también un cuatro en algunas ocasiones. Con este quinteto de la pintura el Real Madrid da un salto de calidad para los últimos meses de la temporada.

Ibaka

Ibaka

La historia blanca cuenta con otros africanos que precedieron o compartieron pista con los actuales vistiendo la camiseta madridista. Aunque no por nacionalidad, hay que mencionar que Lolo Sainz nació en el continente africano en 1940, concretamente en Tetuán, cuando la ciudad pertenecía al protectorado español de Marruecos.

Lolo Sainz

Lolo Sainz

Después ya hay que trasladarse al siglo XXI para encontrar al siguiente: Cheikh Samb. Senegalés de Dakar, fue un temporero que solo estuvo un mes en el equipo blanco. Perteneció al filial culé, el CB Cornellá, en etapa formativa y después se marchó a la NBA a probar suerte. En septiembre de 2009 ante las escasas oportunidades cruzó el charco de vuelta y firmó por el Real Madrid por las lesiones de los pivots belga y lituano Thomas van den Spiegel y Darjus Lavrinovic respectivamente. Los blancos pensaron en Samb y le dieron una oportunidad porque contaba con un físico espectacular y una altura de 2,16cm. Jugó varios amistosos, como ante Utah Jazz, y el torneo de la Comunidad de Madrid y también unos minutos en la semifinal de la Supercopa ACB contra el Caja Laboral. Una vez recuperado Lavrinovic dejó la casa blanca.

Samb

Samb

Mucho mayor peso en la plantilla blanca tuvo el tunecino Salah Mejri, que vivió dos etapas como merengue. La primera tras un gran rendimiento en el Obradoiro que le permitió fichar por lo blancos en 2013. Después de dos años en los que consiguió seis títulos (una Euroliga, una Liga, dos Copas del Rey y dos Supercopas de España) emprendió camino a la NBA a los Dallas Mavericks. En 2019 regresó a la capital española para vivir una última campaña que redondeó con otra Copa del Rey para su palmarés.

Mejri

Las bajas interiores de Trey Thompkins y Andrés Nocioni a principios de la temporada 2015-2016 obligaron a moverse al Real Madrid, que en el mes de diciembre de 2015 fichó al senegalés Maurice Ndour. Su paso por el equipo madridista apenas dejó recuerdo debido a su poco protagonismo. Doce partidos en ACB y seis en la Euroliga fueron su bagaje, aunque se marchó con el título liguero y el de la Copa del Rey celebrada en La Coruña en la que no participó.

Ndour

Ndour

En los últimos dos años, la prolífica cantera blanca también ha aportado tres africanos a la primera plantilla. El que tuvo más minutos fue el pivot senegalés Ismaila Diagne, del que se recuerda una gran actuación en la Euroliga del año pasado ante el Barça en el Wizink Center. Chus Mateo le dio minutos por alguna lesión de Tavares y cumplió con nota. Abandonó la entidad en verano para irse a jugar a NCAA con la universidad de Gonzaga.

Diagne

Diagne

Además, esta misma campaña también han saltado al parqué con la camiseta blanca el senegalés nacido en Dakar Sidi Gueye, que debutó en ACB en el mes de octubre ante el Girona y el burkinés originario de la capital Ouagadougou Gildas Fernández, que ante las ausencias en Murcia de Andrés Feliz, Usman Garuba, Dzanan Musa, Serge Ibaka y Xavier Rathan-Mayes contó con la oportunidad de Mateo.

Gueye

Gueye

Gildas

Gildas

 

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En el mismo instante en que el árbitro señalaba el final del encuentro entre el Brest y el Real Madrid, mi teléfono me alertó de la recepción simultánea de varios whatsapps. Todos en el mismo sentido: “entre el City y los escoceses no hay duda de cuál os cae”, “Butragueño ya está calentando las bolas con un soplete”, “no te preocupes, que Florentino hace un par de llamadas y os toca el Celtic, esto está visto”. Servidor, que sin pertenecer al judaísmo jasídico humildemente cree poseer cierta intuición para la cábala futbolística, se fue a dormir convencido de todo lo contrario: solo mi aversión al mundo de las apuestas me impidió meterle las llaves de mi casa a que nos enfrentábamos al Manchester City. Posteriormente, cuando en la mañana del viernes se confirmó lo ineluctable, desistí de enviar la respuesta merecida a la pandilla de provocadores del miércoles. No tanto por subrayar una supuesta superioridad moral, sino más bien por la convicción profunda de que hubiera resultado estéril.

Todas las tipologías del antimadridista —aquí desgranadas en su momento— coinciden en un suelo común: que la realidad no estropee el relato construido y el granítico marco mental de roles ya adjudicados. Cualquiera que se moleste en una búsqueda rápida del historial de los rivales concretos asignados al Madrid en los sorteos de los últimos ocho o nueve años podrá comprobar el carácter espurio de la acusación de supuestos beneficios. Es igual. El antimadridista vive de las sensaciones, de ese jugo macerado en el que se embadurna para evitar encarar la dolorosa realidad. No es que no quieran salir de ahí: sencillamente dudo de que tal empresa sea factible.

El antimadridismo no odia al Madrid por un análisis racional, sino que lo hace a través de una narración ficcional pergeñada a la medida para volcar sus neurosis y fobias

Uno, a pesar de su condición de aficionado merengue, puede hacer un esfuerzo e intentar un ejercicio de ecuanimidad. Más allá del amor, se puede convenir en que el Real Madrid tiene defectos y déficits más o menos objetivos, la mayoría homologables al resto de entidades participantes en la —mal— llamada industria del fútbol. Sin embargo, el antimadridismo no odia al Madrid por un análisis racional de estos defectos, sino que lo hace a través de una narración ficcional pergeñada a la medida para volcar sus neurosis y fobias. Daría igual que el Madrid encarnase la perfección ética en comparación con el resto de integrantes del mundo del balompié: los antimadridistas continuarían viéndolo del mismo modo, puesto que el núcleo de su odio es sentimental, neurótico, fóbico. Irracional. Hubo un antimadridista, especialmente conocido porque tenía de segundo oficio el de jugador de fútbol, que acusó al Madrid de “mover los hilos”; al mismo tiempo, el personaje trataba de tú y con apodos cariñosos al presidente de la Federación, y hacía y deshacía en la configuración de alguna competición que su propio equipo —¡y él mismo!— disputaba. Sin pretender ser piadoso, creo que esta hipócrita doblez es menos hija del cinismo que del fanatismo, aunque habrá quien, para aportar matices en este caso particular, recurra a la filosofía china —“el benevolente ve la benevolencia, el sabio ve la sabiduría”— o al castizo refranero español: “cree el ladrón que todos son de su condición”.

De manera que hay que resignarse: el Madrid va a enfrentarse a la hidra que todos querían evitar y, a la vez, quedará en el ambiente que también (?) fue favorecido en el sorteo. Al fin y al cabo, los mandarines de la intelectualidad futbolística ya están colocándose el vendaje antes de la herida: de repente han descubierto que este City en horas bajas no es para tanto —¡con las glosas que se han llegado a escribir de los citizens!—, y depositan la losa del favoritismo en las espaldas del Sísifo blanco. Resultarán irrelevantes los centenares de millones que el club de Abu Dhabi pueda haber invertido en el mercado invernal. El mismo Guardiola, considerado —a mi juicio, con bastante justicia— como el mayor genio de los banquillos en el siglo XXI, pasa ahora a ser poco menos que un pobre hombre superado por las circunstancias e incapaz de controlar sus impulsos. El capitán de una nave a la deriva. Todavía no he leído a quien aproveche sus avatares maritales para desmerecer su capacidad actual —como si un divorcio no supusiese a menudo un acicate para centrarse en lo profesional—, pero todo se andará.

hay que resignarse: el Madrid va a enfrentarse a la hidra que todos querían evitar y, a la vez, quedará en el ambiente que también (?) fue favorecido en el sorteo

El antimadridismo es voraz, y llegado el caso se permitirá manosear impúdicamente la estela de cualquier ídolo que no sirva a sus pretensiones. Contra esa marea lleva enfrentándose el Madrid muchos más años que contra el City. Y es probable que, a diferencia de a los celestes, a semejante estado de las cosas —“la falta de certeza te oxida las venas, es el odio, ¡es el odio! quien guía tus pasos”— no se le pueda ganar nunca del todo. No obstante, habrá que seguir tratando de desbaratar todos sus obstáculos. Tanto los fácticos como los verbales. No queda otra. Que nuestros muchachos hagan lo suyo el próximo día once en Manchester; yo, colibrí en medio del incendio, prometo que la próxima vez responderé a los whatsapps.

 

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Buenos días, amigos. En muy pocas horas sabremos, a través del bombo, si tenemos que jugar una suerte de dieciseisavos de final de la Champions con el Celtic o con el City. The Proclaimers o Joy Division. En música preferimos lo que venga de Escocia a lo que venga de Manchester, y en fútbol, por lo que sea, también. No nos ocultamos. Si tienes que competir con alguien por el amor de una bella doncella, es preferible no hacerlo contra Ryan Gosling y, a ser posible, mejor contra Iturralde González, con perdón del Celtic.

Son dos opciones francamente disímiles, hasta el punto de que a la pregunta de la portada de As, lobos o corderos, responderíamos que tenemos muy claro cuál es cuál, aunque los primeros puedan venir disfrazados de los segundos. Sabemos que el City está mal, pero no nos fiamos de estas coyunturas. También sabemos que nos va a tocar el equipo mancuniano, de manera que no sé qué hacemos especulando con todo eso. Está escrito en las estrellas y en los designios de Ceferin, que ese sí que es un calentador de bolas profesional. Y lo dejamos aquí, que ya sabemos los caminos de zafiedad que suele tomar cualquier alusión a las célebres bolas calientes. Haberlas quizá haylas, pero calentarlas no las calienta precisamente el presidente del Real Madrid.

Hoy, en La Galerna, mientras Itxu Díaz lamenta con la sorna habitual lo abstruso del nuevo formato de Champions cuya fase de liga acaba de finalizar, el amigo Jacinto subraya que le da igual quién nos toque. Da igual si le da igual o no, porque nos va a tocar el City. Nos aventuramos a asegurarlo.

En los bajos de As encontramos también una noticia agradable. Hoy, en Mónaco, en la Euroliga, debutará con el Real Madrid de las canastas su nuevo pívot, en quien tenemos puestas tantas esperanzas. Nos referimos al angoleño pero casi yankee Bruno Fernando, a quien no conviene confundir con el también mancuniano y también lusófono Bruno Fernandes, jugador del otro Manchester, o sea, del United. Es todo muy raro. Buena suerte en todo caso a Bruno.

Marca, sabedor de que una portada relativa al sorteo de hoy a las doce tiene una vigencia tan larga como un listado de virtudes de Toni Freixa, se decanta por otros chismes que nos mantengan entretenidos hasta las doce. Le podían echar un poco más de imaginación, porque el comodín de Arabia ya está muy manoseado. Sin ir más lejos, no recordamos si ha sido As o Marca quien últimamente ha estado tratando de meter miedo al personal con ofertas de la liga árabe sobre Vinícius. Ahora le toca a Rodrygo, y se supone, pues si no para qué están pensadas estas primeras planas, que los madridistas hemos de perder el control de esfínteres de puro pavor.

Lamentamos informar a Marca de que nosotros, desde luego, no lo perdemos. Tanto Vinícius como Rodrygo están en el Real Madrid, bajo contratos aderezados por cláusulas de rescisión mareantes. En el hipotético caso de que quisieran irse, el Madrid doblaría tranquilamente su presupuesto anual, pero es que además no quieren irse, ni el Madrid quiere venderlos. Se trata de meter miedo, pero de meter miedo solo a los madridistas, claro. Como que los saudíes son idiotas y no están haciendo ofertas a Lamine Yamal, sabiendo además que acaba contrato. Claro que las están haciendo. Lo que sucede es que, por lo que sea, de eso no se nos informa. Sustituya el amable lector las palabras "por lo que sea" por el más completo sintagma casual "porque a la prensa solo le interesa desestabilizar a un club en concreto, y nunca a sus competidores".

Realmente se creen que somos imbéciles y no nos damos cuenta. Es una cosa pasmosa.

En fin. A la espera de ver salir a las doce la bola del City, os dejamos con la prensa cataculé y su cositas.

Pasad un buen día.

 

Aleksander Ceferin, que está mutando en bombilla de 220 a gran velocidad, ha logrado que la Champions, la competición más emocionante del mundo, sea para los aficionados tan excitante en su primera fase como la sala de espera de una colonoscopia. Por suerte ya ha terminado lo peor del suplicio pelotero, con cotas de indiferencia de los fanáticos nunca antes vistas, y tal vez de ahora en adelante logremos entender algo sobre cómo coño funciona.

Ayer, al ver la primera parte del Real Madrid frente al Brest, me asaltaba un convencimiento: por momentos tenía la seguridad de que los futbolistas tampoco habían entendido si debían ganar ese partido o no, y si finalmente lo hicieron es porque el ADN madridista es como un destino inevitable, en el que tienes que ganar hasta a las chapas. De hecho, algunos goles parecieron llegar inesperadamente, como si no fueran a propósito.

Las notas del Brest, 0 - Real Madrid, 3

La noche anterior, en las tertulias deportivas, había larguísimos y soporíferos debates sobre a qué equipos les convenía ganar y a qué equipos les convenía dejarse perder. Debates que no llegaban a ningún sitio, porque los supuestos especialistas en la materia, con las nuevas reglas en la mano, tampoco se ponían de acuerdo en las conclusiones, que por cierto eran muy diferentes y cambiaban por completo el desarrollo de la liguilla en función de quién de los contendientes tuviera razón. Un lío cósmico. Brillantísimo, Ceferin. Emoción a toda vela.

Aleksander Ceferin, que está mutando en bombilla de 220 a gran velocidad, ha logrado que la Champions, la competición más emocionante del mundo, sea para los aficionados tan excitante en su primera fase como la sala de espera de una colonoscopia

Solo espero que después de todo, cuando levantemos el próximo trofeo, el tipo que haga el documental tenga la piedad de ahorrarse esta fase previa, cuya emoción futbolística ha estado a la altura de los primeros dos partidos de cualquier edición de la Copa del Rey. En realidad, para terminar de redondear el círculo del aburrimiento, y desalentar definitivamente al espectador, solo les ha faltaba ponerlos un lunes a las ocho de la mañana y con las luces del estadio apagadas.

Por otra parte, también pensaba que, si gente a la que considero notablemente alfabetizada no fue capaz de entender el sistema de la primera fase de la Champions, ni mucho menos de retener sus mil cruces y detallitos estúpidos, es casi seguro que una parte importante de los futbolistas, en condiciones formativas algo más humildes -excepto los nuestros, que son todos unos máquinas, para qué negarlo-, habrán tenido serios problemas para saber qué debían hacer en el campo, jugando ante rivales que ni siquiera sabrían ubicar en un mapa de Europa. No sé, pienso en tipos que se muevan en la esfera intelectual de un Maffeo, sin ir más lejos, y me cuesta mucho creer que puedan saltar al campo entendiendo algo más que lo de partir tibias y tratar de que la bola entre en la portería.

Maffeo, flojo e informal

Sea como sea, hoy es el sorteo, los cruces del Real Madrid serán un infierno, y tendremos que enfrentarnos a eliminatorias imposibles, con la enfermería hasta los topes, jugándonos la vida en estadio enemigo, y remontando partidos en los últimos tres minutos. Es decir, después de todo este circo previo, tendremos que ganar también esta maldita Champions que, en esta nueva etapa, ni siquiera Ceferin será capaz de volver aburrida. A lo nuestro.

 

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