Buenos días, queridos amigos.
Llevamos varias semanas caminando en ese extraño terreno espacio-temporal en el que a veces dudamos si estamos en la postemporada de un año eterno y agotador, o en la pretemporada de lo que se antoja un inicio de ciclo ilusionante, con aires de lo segundo, pero con una competición de tal importancia que remataría cualquier año como solo una Champions es capaz de hacer. Así ocurre que, en este duro oficio de portanalista, nos encontramos en las portadas con asuntos de lo más variopinto, del presente y del futuro inminente: fichajes, los rumores acerca de los que nunca llegarán o de los que están cerca de cambiar de aires, las probaturas de los técnicos, las caras nuevas recién incorporadas… y las competiciones aún en marcha, las que no nos dejan irnos de vacaciones. “Las chicas son guerreras”, rezaba una célebre canción de los ochenta:
“¡Uh! ¡Ah! Las chicas son guerreras.
Jugar con ellas es como manejar la nitroglicerina”.
Bien lo saben las francesas. Lo que nunca falla en las portadas en ese terreno indefinible entre un título mundial y las vacaciones, entre el final y el origen a lo Nolan, entre Pinto y Valdemoro (y no hablamos de José Manuel ni de Amaya), son las argucias financieras culés.
Vamos con todo ello. Y con las sonrisas. Vaya de antemano que nos encanta ver algunas y nos repele ver otras.
Aquí en la redacción de La Galerna somos muy fans de Faulkner y de la sonrisa de Xabi Alonso. Un fisonomista extraería decenas de datos de la sonrisa de Xabi. Transmite seguridad, confianza, fe en sus ideas. La sonrisa comienza en los ojos, en la mirada, en la frente relajada, y remata en esa mueca contenida. “Dejadme trabajar”, parece decir el tolosarra, “que ya doblé el pulso a la Agencia Tributaria y puedo hacerlo también con el Tinglao que tenéis montado en la Liga española”. Hoy comienzan los octavos de final del Mundial de Clubes, esta competición que parecía un mojón prevacacional, pero que puede ayudar, y mucho, a mejorar nuestras sensaciones ante lo que está por venir.
Lo cierto es que el titular escogido por el diario Marca nos ha arrancado otra sonrisa, pues valdría para que se lo aplicaran a sí mismos si tuvieran un código deontológico interno: “Se inventa un nuevo Madrid”. Exacto, como tantos “nuevos Madrid” que se han inventado en esa redacción:
Nos gusta ver sonreír a Xabi, a Gonzalo, a Jude, a Arda y, cómo no, a Vini, a quien el otro diario madrileño dedica toda la portada:
Vini volvió a sonreír en el campo contra el Salzburgo, con un gran gol y una memorable asistencia. Vinícius sin trenzas es una versión dominadora de sí mismo, y nos referimos a un joven de 24 años que ya ha marcado y ha sido decisivo en dos finales de Champions, pero que parece pasar la reválida cada fin de semana. “Vinicius está de vuelta”, que es un titular que habremos leído a estos medios no menos de una docena de veces en los últimos años.
El resto de titulares están dedicados al doble éxito de las jugadoras españolas sobre las francesas: 0-4 en la final sub-19 de la Eurocopa, y una meritoria y trabajadísima victoria por un solo punto, 64-65, para meterse en la final del Eurobasket. Las chicas son guerreras, amics, y estas letras hoy estarían prohibidas:
“Tienen más vatios que una nuclear, y no son tan dañinas
Y la más cardo puede tener sabor a mandarina
Rubias, morenas, castañas qué más da
Todas están divinas
¡Uh!, ¡ah!
Las chicas son guerreras
¡Uh!, ¡ah!
Las chicas son guerreras”.
En las portadas se cuelan también Álex Baena y Topuria, y nos entra la duda de cuál de los dos reparte más mamporros. Si Baena fichara finalmente por el Atleti, solo nos queda esperar que pronuncie la frase “he nacido para jugar en el Atleti”, una sentencia que sonará tan atinada como en los peores tiempos de Luis Suárez o Savic.
La prensa cataculé está dividida en su lenguaje bélico, entre el ataque y la tregua, entre la beligerancia y la calma chicha (nos ha traicionado el subconsciente al ver la foto de Jan Laporta golpeando la bola):
Hay que descubrirse ante Jan Laporta, ante el verdadero Joker. Habla sin pudor acerca de pagar la cláusula de Nico Williams, mientras acaba de firmar la refinanciación de un Espai Barça que todavía no ha comenzado a generar ingresos. Si antes hablábamos de sonrisas, debemos continuar analizando la de Jan. Es la sonrisa de un embaucador, de un vividor del que, no sabemos cómo lo hace, se sale con la suya. Tendrá que declarar en los juzgados por el caso Negreira, pero se la trae al pairo, soltará lo del madridismo sociológico y se irá a pegar otros cuatro palos (de golf, claro) a otro lado.
En ocasiones así conviene recordar aquella frase que dice que hay que tener paciencia, “siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”. Y es lo que debemos hacer. Confiar en Xabi, confiar en Chus Mateo (que ayer ofrecía el nuevo título de Liga en el ayuntamiento) o en el que venga, en estos jugadores, y dejar que trabajen.
Muchos ánimos desde aquí a esa otra “chica guerrera”, Aitana Bonmatí, que ayer fue ingresada de urgencia por una meningitis. Aquí no hay colores, “de la más cursi a la tía más legal, las chicas son guerreras”. Ánimo con la recuperación.
Que paséis un gran día.
“Siempre que llovió, paró”, dice el dicho. No fue diferente la noche de anoche en la Ciudad de la Amistad en un partido que parece haber declarado finalizada la temporada de huracanes. Un Real Madrid en franca progresión llegó al campo convencido de que hay trabajo por hacer y, lo más importante, ganas de hacerlo. Si los místicos del fútbol siguen hablando de “sensaciones”, me parece que el partido contra el FC Red Bull Salzburg les serviría más que ningún otro para ejemplificar con decisiva claridad lo que quieren decir con sus alusiones metafísicas.
Es evidente, pues, que la abulia de los últimos meses va dando paso a un tramado solidario que rinde frutos y genera dulces expectativas entre una afición que —como no puede ni debe ser de otra manera— es “resultadista”. Los de Xabi muestran hoy una cohesión interna que debe acarrear éxitos inminentes, algo que en el club es más urgente que esas aguas lustrales cayendo sobre el Lincoln Financial Field de Filadelfia y que no pudieron apagar la convicción competitiva de un equipo renovado en ímpetus y empeños. Los cielos se abrieron sobre Pensilvania y la inconfundible voz nasal de don Florentino Pérez señaló al tolosarra como ese hijo amadísimo sobre el que ha depositado todas sus complacencias.
El partido comenzó con furias bien dirigidas y con una noción de intenciones perceptible en la unidad dinámica del equipo. Esto habla de gestión y liderazgo, de sentido y razón de ser: sensación, racionalidad y rumbo. Me sorprendió gratamente el trabajo colaborativo, la porfiada insistencia de una escuadra convencida de su superioridad, a pesar de que la falta de definición o el error en el último pase impidieron durante cuarenta largos minutos la más que justa recompensa del gol. Cuando se perdía el balón, los jugadores operaban desde el afán de recuperación, dando muestras de una coreografía muy bien ensayada, de un plan de navegación para llegar a buen puerto.
Desde mi casa no pasaba apuros emocionales ni tenía que lidiar, como tantas veces en los tiempos recientes, con la frustración de contemplar a un equipo menguado por la acedia. No fue así esta vez. En el minuto cuarenta un pase filtrado de Mr. Bellingham colocó a Vinícius en una posición de disputa con ventaja, lo que el brasileño no desaprovechó y tras deshacerse del defensa disparó con precisión serena desde el linde frontal del área, sacudiendo por fin las empapadas redes que dejaron caer un millón de gotas frescas sobre el mundo. En el minuto cuarenta y siete volverían a remecerse las cuerdas, esta vez gracias a las prestidigitaciones de Vini quien, convertido en bailarín y mediando la perspicacia de un “taquito”, abrió para Valverde las puertas del paraíso; con ello el siete demostraba tener ojos en la nuca y el ocho que puede meter goles y golazos. En el campo de juego o en el de la vida, que no se olvide nunca, la paciencia siempre recompensa a los que esperan trabajando: ora et labora.
En el campo de juego o en el de la vida, que no se olvide nunca, la paciencia siempre recompensa a los que esperan trabajando: ora et labora
En la segunda mitad la intensidad dio paso al control, aunque hacia el final del partido volvieron a aparecer algunos espíritus inmundos que resisten los latines del Rituale Romanum: la proverbial autosuficiencia madridista que impide el machacamiento del odiado rival y que ha suscitado más de algún susto innecesario. Esta vez la moneda cayó de nuestro lado, por eso los jugadores pudieron mantener la meta a cero, muy a pesar de que ocasiones bobas no faltaron: amontonamientos de patio de colegio en nuestra área pequeña, patadas desesperadas y mutuas miraditas de recriminación una vez salvado el embrollo.
De nuestra parte estaba también la inoperancia del rival, mellado por el resultado y por el reconocimiento de sus propias limitaciones. Hacia el epílogo de la contienda, la insistencia de un Gonzalo disfrazado de Benzema dio frutos: gana una disputa en zona de seguridad del Salzburg y encara el arco contrario donde un portero se hace ancho pero no alto, lo que el canterano aprovecha para “picar” el balón, superando al guardameta con el emblemático tiro parabólico de una jugada que reclama inteligencia, sangre fría y pericia futbolera. Por tercera vez el tablero se movía abonando un último tanto a nuestra cuenta. El resto fue esperar a que sonara el silbato.
Destaco a un Jude Bellingham en el mediocampo, ubicado (tal como lo anticipara Alonso) en una posición algo más retrasada, participando de la construcción del equilibrio y comprometido con las transiciones; es una pena que tenga que separarse del equipo para atender con la mediación del siempre odioso bisturí las dolencias de su hombro izquierdo, una monserga que lo ha atenazado desde el ya remoto noviembre de 2023 y que ha mermado el desempeño de un jugador superlativo. Subrayo además otro nombre propio: Arda Güler, que fue de más a menos, es verdad, pero que supo hacerse por momentos con los deberes de la confección del juego. No le queda grande la encomienda, aunque solo el tiempo podrá afirmar o echar por tierra estas cosas que digo. Tengo la sensación de que su languidez le juega por momentos en contra cuando media una disputa de balón y en casi la totalidad de las ocasiones sale despedido por los aires. Veremos, ya lo veremos.
El Real Madrid de Xabi Alonso va tomando forma rápidamente y no contradice a sus apologetas. Es eficiente, bien tramado, raudo y vertical, aplomado en una defensa de tres y laterales expeditivos; posee un medio del campo versátil y, lo más importante, parece ir consiguiendo un compromiso colaborativo fundamental para alcanzar nuevas y más dulces glorias. “Eneryía” es lo que decía eufemísticamente un señor que pasó por aquí hace poco. Pues eso precisamente es lo que parece irse consolidando, el empuje y la convicción como elemento esencial y sin el cual ninguna estrategia es capaz de alzar el vuelo. Como suele suceder en estas competiciones, se aprieta la llave y la demanda se amplifica. Veremos hasta dónde puede llegar un equipo que apenas empieza a trabajar y me atrevo a pedir paciencia, como ya lo he escrito antes en estas páginas, porque sin paciencia no hay triunfos: es la inversión requerida para obtener beneficios. Solo a un tonto se le ocurriría esperar cosechar ahí donde no se ha sembrado.
Veremos hasta dónde puede llegar un equipo que apenas empieza a trabajar y me atrevo a pedir paciencia, como ya lo he escrito antes en estas páginas, porque sin paciencia no hay triunfos: es la inversión requerida para obtener beneficios. Solo a un tonto se le ocurriría esperar cosechar ahí donde no se ha sembrado
Nota Bene: Imagino que a estas horas el Atlético de Madrid se encuentra en casa y sus jugadores gozarán ya de unas muy merecidas vacaciones después de su brillante participación en el Mundial de Clubes de la FIFA 2025. Sin embargo, sufro pensando en Llorente, que debe estar padeciendo horrores con las inclemencias estivales. Después del partido contra el PSG —celebrado en Los Ángeles y no en el Desierto de Gobi— se quejó de unas supuestas temperaturas calcinantes que le fastidiaron los deditos de los pies durante dicho encuentro, en donde casualmente fueron vapuleados de modo inapelable. El Cholo Simeone denunció igualmente semejante “abuso” climatológico. Ese día (15 de junio de 2025), el mercurio registró en Madrid una temperatura cinco grados centígrados más elevada que en Los Ángeles. Es lo que tienen las malditas excusas, Marcos, que no se sostienen por ninguna parte.
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Capítulos anteriores:
Se cumplen 50 años del momento en el que Jesús Gil premió a Santiago Bernabéu con “La gran singladura”. El 27 de junio de 1975, se celebró un acto en el Club Náyade donde le fue entregado al presidente madridista una artística escultura en bronce del célebre escultor abulense Santiago de Santiago.
El que fuese dueño del Atlético de Madrid había construido en Los Ángeles de San Rafael el embalse privado más grande del país, el Club Náutico Náyade, un lugar que fue habitual de concentraciones o tramos de pretemporada del equipo rojiblanco. Unos años antes, el burgense había ingresado en prisión por primera vez como consecuencia del accidente ocurrido en el restaurante de la urbanización de Los Ángeles de San Rafael que él mismo había edificado. La tragedia sumó 58 fallecidos.
Se cumplen 50 años del momento en el que Jesús Gil premió a Santiago Bernabéu con “La gran singladura”
El premio, que se entregaba por primera vez, se otorgaría en sucesivas ocasiones periódicamente a personas o entidades que hayan realizado una gran singladura en las artes, la literatura, la política o el deporte dentro y fuera de España.
El acto, celebrado en el Club Náyade, reunió a numerosas personalidades del deporte, las finanzas etc. Primero hubo un aperitivo en la terraza mientras algunos asistentes disfrutaban de un recorrido en motora por el embalse. A las tres de la tarde, se sirvió un almuerzo en el comedor del “galeón”. El maestro de ceremonias fue Bobby Deglané, director de relaciones públicas del club.
Santiago Bernabéu llegó allí con su buen humor, pese a que comentó que tenía problemas en la próstata. El primero que se acercó a saludar fue Vicente Calderón, el presidente atlético. Bernabéu le espetó “te voy a dar”, cuando vio al máximo mandatario del eterno rival capitalino que se acercaba limpiándose simbólicamente con la bocamanga su insignia rojiblanca. Ambos tenían una gran relación y en una semana les esperaría una batalla tremenda por el título de Copa tras clasificarse el Real Madrid para la final al día siguiente y el Atlético de Madrid, dos días después, tras eliminar al Real Zaragoza y Athletic Club respectivamente. Eduardo Barreiros, empresario industrial español clave en la transformación de motores de gasolina a diésel, contempló la escena y comentó que “aquí hace falta un balón entre los dos”.
Otras personalidades presentes fueron Pascual López Quesada, como representante del delegado nacional de Educación Física y Deportes; el general Pérez Hervella; directivos del Real Madrid; los directivos del Atlético de Madrid Salvador Santos y el Conde de Cheles; los de la Federación Española de Fútbol Paunero, Caravantes, Borrachero y Vara del Rey; el técnico madridista Miljan Miljanic; José Ángel Zalba, presidente del Real Zaragoza; y el escultor autor del trofeo Santiago de Santiago.
A los postres tomó la palabra Bobby Deglané, que elogió el acierto de la institución de este premio. A continuación, también hablaron: Gil, que resaltó la personalidad de Bernabéu y explicó que “este galardón se ha instituido para los grandes hombres a los que, en estos tiempos, se les empieza a perder el respeto, ahora a estos grandes hombres, solo se les alaba cuando se mueren y entonces ya es tarde”; Vicente Calderón, que dijo que “admiraba profundamente a los hombres que tienen tenacidad y son honestos con los principios a los que se consagran”; Eduardo Barreiros; López Quesada, que hizo entrega del magnífico trofeo en bronce a Bernabéu; Tomás Martín, como presidente de la Peña el 7; Zalba; y, por último, el presidente madridista.
Parte del discurso del almanseño fue el siguiente: “Dicen que el fútbol va mal y, algunas veces, en las crónicas se lee: floja entrada, no han asistido más que sesenta mil personas. Sesenta mil socios tiene el Real Madrid, que nos apoyan en todo momento. Muchas veces pienso que sería mejor vender Chamartín y la Ciudad Deportiva y comprar un caballo para cada socio, para que vaya a las carreras”. Después se refirió a la amistad y la relaciones entre el club blanco, el colchonero y todos los demás españoles, haciendo hincapié en la fuerza conjunta que deben hacer: “Yo, a mis ochenta años, me encuentro con fuerzas para seguir cantando las verdades en todo momento y como ya soy un hombre mayor, puedo hacerlo con toda tranquilidad”. Además, la esposa de Jesús Gil entregó a la señora de Bernabéu, doña María, un alfiler de oro con la reproducción del trofeo realizada por el joyero Fernando Aumente. Deglané pidió que se enviasen sugerencias sobre posibles candidatos futuros a este premio y por último fueron leídas adhesiones de los presidentes del FC Barcelona, Agustín Montal; el del Atlético de Bilbao, José Antonio Eguidazu; Elche, Manuel Martínez Valero; y Celta, Antonio Vázquez Gómez.
En el diario El Adelantado de Segovia mantuvieron una charla breve con Jesús Gil, al que entrevistaron en sus páginas en la edición del 30 de junio de 1975. El de Burgo de Osma declaró que “la idea ha partido de Bobby Deglané, ese gran locutor, maestro de locutores, y el objeto y fin del trofeo es premiar, realzar, ensalzar los valores humanos (a los que parece se les ha perdido el respeto), esas grandes singladuras de los grandes hombres que las han realizado a todos los niveles. Lo que nos proponemos es que todas estas personalidades de las que tantas existen en España, sean premiadas en vida, no en muerte, porque aquí siempre nos parecen muy buenas únicamente cuando han dejado de existir. El objeto y fin, por lo tanto, es exactamente resaltar esos valores humanos; no se trata de los cargos sino de las personas que han realizado las grandes singladuras, que a mi me merecen un gran respeto, porque toda persona que ha hecho una gran obra (y lo conozco por propia experiencia) ha tenido que pasar por incomprensiones, por dudas, por problemas y por muchas cosas más. Y este es el fin que se persigue”.
Respecto a la escultura, especificó que se trataba de “un trofeo importante, realizada por el gran escultor Santiago de Santiago. Representa un mascarón que, saliendo de una de aquí, de Castilla, de Segovia, porque estamos en Segovia, reproduce a la diosa Náyade como proa, con aires de emprender la navegación, la singladura”. Por último, justificó la concesión al presidente madridista: “Bernabéu, ya en el final de esa singladura suya, ha realizado una gran obra, no ya como presidente en sí de lo que es el Real Madrid, sino por el esfuerzo, por lo que ha tenido que luchar para ver su estadio terminado, para conseguir su obra definitiva. Yo creo que se lo merecía y esta primera entrega es un total acierto”.
Fotografías: archivo Alberto Cosín
Anoche ganamos al Salzburgo, y nos clasificamos para los octavos de final del Mundial de Clubes, haciendo una gran primera parte en la que el equipo presionó en campo contrario recuperando balones y siendo solidarios e incisivos en ataque, sin muchos contratiempos en defensa, bajando el ritmo en la segunda pero sin temer en ningún momento por el resultado. La mano de Xabi Alonso se empieza a notar y da la sensación de que, cuando estén todos los efectivos disponibles, pueden hacerse grandes cosas la temporada que viene.
Me dio un poco de vergüenza ajena ver que la cadena generalista Telecinco, dueña de parte de los derechos de emisión del mundial de clubes para España, prefirió poner en antena un programa de tarot antes que el partido del Real Madrid. Aunque fueran las tres de la madrugada en la península Ibérica, supongo que la audiencia de la cadena hubiera sido más importante con el fútbol que con las cartas, pero en fin, ellos sabrán. Mi abuela decía que Dios da mocos a quien no tiene pañuelo, y el asunto de la emisión del encuentro parece avalar dicha aseveración abuelil.
Pero no voy a hablar hoy del partido, porque ya hay muchos y muy buenos analistas que lo están haciendo en este excelso medio, analizando sesudamente las técnicas, las tácticas y el dibujo del equipo blanco en Filadelfia. Hoy quiero hablar de lo que pasó ayer en la sede de la Real Federación Española de Fútbol, donde se produjo un hecho que, aun siendo esperado, resulta curioso y merecedor de un análisis desde el punto de vista de un madridista escribidor de cosas, como es este humilde servidor de ustedes.
Por fin. Tras años de escándalos, de cafés con azúcar institucional y servilletas con membrete arbitral, la RFEF ha movido ficha. Louzán ha mandado al carrer a Medina Cantalejo, Clos Gómez y toda la cúpula del CTA como fichas de dominó viejo. Algunos celebran la noticia como quien se emborracha con vino peleón en una boda: al tercer brindis se olvidan de que siguen en el mismo pueblo y con el mismo cuñado. Pero conviene no perder la cabeza: esto no es una limpieza. Es una mano de pintura barata en una casa con termitas.
La mano de Xabi Alonso se empieza a notar y da la sensación de que, cuando estén todos los efectivos disponibles, pueden hacerse grandes cosas la temporada que viene
Al hilo de esta noticia, hay que recordar que el partido Real Madrid-Salzburgo lo arbitró un mauritano, un mauritano que, sin influir en el resultado, bien podría haber pitado cualquier partido de la liga española, por lo malo que era. Madre mía, qué esperpento de arbitraje. Ya digo que no influyó ni perjudicó a nadie, pero tuvo errores técnicos de bulto que hacían volver la cabeza del rubor. La liga mauritana no creo que sea de mayor nivel que la española, por lo que, en buena lid, sus trencillas deberían tener menor nivel que los nuestros. Pues no, el mauritano en el Mundial y los españoles en el sofá. Y encima hay que aguantar exigencias y campañas de respeto al árbitro en los campos patrios.
La destitución de la cúpula arbitral es una buena noticia, sí. Pero que nadie se equivoque: sustituir al personal de un chiringuito no convierte el chiringuito en institución seria. En España, el problema del arbitraje no son los nombres. Es el sistema. Es la opacidad. Es el enchufe. Es la servidumbre histórica a cierto club del que usted me está hablando, cierta prensa y cierto silencio. El problema no era solo Medina, Clos o los que se sentaban en las reuniones del CTA como si fueran padres fundadores de la impunidad. El problema es que la estructura sigue intacta. Han echado a los actores, pero el guion sigue siendo de Negreira.
La RFEF ha anunciado, muy digna, que la semana próxima nombrará a un CEO y personal técnico independiente para controlar la gestión de los árbitros. CEO, personal independiente. Palabras bonitas, modernas. Suenan a cosmética empresarial. Pero ¿de dónde van a salir? ¿Qué capacidad real tendrán? ¿Podrán revisar el pasado o solo emitir informes powerpoinescos sobre el futuro? ¿Serán nombres independientes o comisarios políticos de nueva hornada? Preguntas todas sin respuesta, como las faltas de Busquets durante quince temporadas.
El problema de fondo, lo sabemos todos los que no llevamos una camiseta blaugrana como venda en los ojos (y en las manos, ¡ay! Esas vendas…), es que la sombra de Negreira sigue proyectándose sobre todo el estamento arbitral. No sobre uno o dos. Sobre todos. Cualquiera que haya arbitrado, al menos entre 2001 y 2018, (periodo en que su club cliente pagó de forma documentada 8,4 millones de euros al vicepresidente del CTA, aunque menda lerenda cree firmemente que los pagos se iniciaron a principios de los años 90 del siglo pasado) está manchado. Y no lo digo yo: lo dice la lógica, lo dice la prudencia, lo dice la ética más elemental, lo dicen los informes de la Policía Judicial y los autos del Juez instructor. No se puede ejercer en un sistema putrefacto y luego pedirnos que aplaudamos su honradez sin auditar sus actuaciones. Esto no es una inquisición, es una exigencia mínima de responsabilidad, aunque lloren los niños de alguno.
El problema es que la estructura sigue intacta. Han echado a los actores, pero el guion sigue siendo de Negreira
Aquí llega la madre del cordero. Y no es un cordero, es un morlaco. Porque, ¿qué pasa con los ascensos, descensos e internacionalidades decididos por esta cúpula recién defenestrada? ¿Se van a mantener? ¿Vamos a asumir que las últimas decisiones de una cúpula ya considerada tóxica sigan siendo válidas? Es como si echáramos a los responsables de un máster fake… pero mantuviéramos los títulos. Una contradicción tan española como el pan con pan (comida de tontos —mi abuela dixit—).
Si el CTA estaba viciado, todo lo que ha tocado está viciado. Y eso incluye las promociones y castigos arbitrales y las propuestas a FIFA y UEFA, que huelen a protocolo más que a mérito. Cualquier solución que no revise y revoque, en su caso, esas decisiones, será papel mojado. O peor: será simulacro, como las Copas de Europa ganadas por ese equipo del que usted me habla, cuando en el arbitraje de la UEFA mandaba el CEO de UNICEF en Europa en el período en el que, ¡oh! casualidad, el cliente de Negreira llevaba la publicidad de la institución de la ONU gratuitamente. ¡Ah!, la filantropía…
Hay quien dice que la destitución ha sido motivada por presiones del Real Madrid. Lo dice ese sector de la prensa deportiva untada durante años, de forma documentada, por el mismo club del que hablamos y que pagó a Negreira. Esa dama histérica que desayuna con editoriales tibios y merienda insinuaciones cobardes. El pecado original, dicen, ha sido Real Madrid Televisión, ese canal que ha osado mostrar errores arbitrales con datos, imágenes y sarcasmo. La culpa, por tanto, no es del corruptor, sino del que lo denuncia.
El relato se construye así: el Real Madrid, que nunca ha comprado árbitros ni vicepresidentes del CTA, es ahora el villano por haber exigido transparencia. Y la víctima es el Barcelona, que pagó durante décadas sin que nadie supiera exactamente por qué. Algunos incluso aseguran que todo esto es una maniobra para “condicionar” al nuevo estamento arbitral, como si ya no estuviera condicionado por, al menos, 8,4 millones de razones azulgranas. Tendría gracia si no fuera un relato organizado durante años que cala y cala sin cesar en la opinión pública.
Y claro, el barcelonismo tuitero ha activado el modo víctima. Lloran como vírgenes ultrajadas en redes sociales, lanzando proclamas sobre una supuesta “madridización” del arbitraje. ¿Madridización? ¿En serio? ¿Madridización es destituir a un grupo que, si no fue corrupto, convivió encantado con la corrupción? ¿Madridización es pedir que no asciendan árbitros premiados por el sistema Negreira? ¿Madridización es exigir transparencia?
¿Madridización es destituir a un grupo que, si no fue corrupto, convivió encantado con la corrupción? ¿Madridización es exigir transparencia?
Lo que duele, amigos culés, no es la limpieza: lo que duele es que alguien haya tenido el valor de empezar a barrer. Y eso, para quien lleva años pisando moqueta sucia, es insoportable. Porque, si cae esta cúpula, lo siguiente puede ser revisar los títulos, las decisiones, las designaciones, las trayectorias. Y eso ya no lo aguanta ni el más romántico de los del “més que un club”.
Esto no va de nombres, va de credibilidad, va de justicia, va de limpiar de verdad. Mientras los árbitros sigan protegidos por el corporativismo, mientras las designaciones no sean públicas, mientras no haya rendición de cuentas ni control externo real, todo esto seguirá oliendo igual. Con Medina o sin Medina. Con Clos o sin Clos.
Si esto fuera una película, estaríamos en el primer acto. Los villanos caen, el público aplaude, pero el veneno sigue en las paredes. La diferencia entre una purga y una regeneración es sencilla: la purga cambia a los hombres, la regeneración cambia las reglas. Y nosotros, los que llevamos años denunciando el lodazal, no queremos cosmética, queremos zotal.
Me despido de ustedes con la frase de mi gran amigo Javidatos: ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!
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Buenos días, amigos. Do You Remember Rock 'n' Roll Radio? Es un recuerdo lejano, sí. No tanto como del End of the Century, pero bastante.
Un Madrid con más Garcías que Ramones, aunque alguno hay, esperaba el comienzo del partido ante el Salzburgo dando saltitos al ritmo marcial de los tambores con reverb cavernosa de Marky Ramone (o de Hal Blaine, quién sabe).
Cuando Dahane Beida —según la FIFA es un árbitro— pitó el inicio, los tres centrales que puso en liza Xabi y el resto del equipo salieron impelidos por el muro de sonido multiinstrumental que pergeñó Phil Spector para este tema pop disfrazado de rock pretendidamente punk.
Y comenzamos a mover las caderas. Vaya si las movimos. A pesar de ser las tres de la mañana en la España peninsular. Después de mucho tiempo, el Madrid ejecutó presión alta, salió a darse de tortas con el partido, todos se mostraban solidarios y además trenzaban un juego fluido.
Rock’n’roll made in Xabi Alonso. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
Xabi lleva tres partidos y apenas tiene hilvanado su Madrid, pero se nota la mano del sastre. La presión, esa gran desconocida hasta hace cuatro días por estos lares, dio sus frutos.
El primer tanto brotó de un robo de Fran García. El lateral se la cedió a Jude y este abrió una brecha espacio-temporal para filtrar un balón a Vini desde Malibú. El siete lo movió de lado a lado como quien aparta guisantes con el tenedor y lo clavó en una esquinita de la portería con la zurda.
0-1. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
El segundo se inició con una recuperación de Huijsen —qué futbolista— y el final de la jugada ya es historia. Dejadita gutiesca de Vinícius con aromas de Riazor para que Fede marcase otro gol en este Mundial de Clubes.
0-2. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
El tercero se gestó tras un robo en defensa. La contra iniciada por los blancos pareció truncada por la defensa austríaca, pero Gonzalo presionó, recuperó y se fabricó un gol propio de Raúl González Blanco, a quien hoy felicitamos por su cumpleaños.
0-3. Rock’n rock’n roll radio. Let’s go!
Podéis leer aquí la crónica del partido escrita por Paco Sánchez Palomares. Aquí las notas de Genaro Desailly. Y aquí la crónica arbitral de Alberto Cosín. En La Galerna, si no hay que dormir, no se duerme. Y si hay que contonearse al ritmo de rock’n’roll del Madrid de Xabi, se contonea.
El equipo ilusiona. Huijsen ha caído de pie y, con los errores normales, ya manda en la retaguardia. Trent aún está en fase de acoplamiento, pero destila clase a fogonazos que esperemos vayan siendo más continuos. Güler bajo el mando del tolosarra hace salivar a la afición. El técnico está mostrando una versatilidad táctica admirable y una encomiable capacidad para responder a los desafíos que plantean los encuentros.
Cabe destacar también el fantástico desempeño de Vinícius Jr. De nuevo, su mejora de rendimiento coincide con la adopción de un peinado de persona. ¿Coincidencia? No lo creemos.
Si en tres partidos Xabi Alonso ha sido capaz de aplicar un cambio tan evidente al Madrid, qué no será capaz de hacer con tiempo y la recuperación de los que faltan. No obstante, seamos cautos, también vendrán malos encuentros.
Con este triunfo, el Madrid concluye la fase de grupos como líder y se enfrentará a la Juve el martes a las 21.
No busquéis información alguna del encuentro en las portadas, pues se disputó cuando estas ya habían salido de las rotativas. La táctica elegida por los cuatro diarios es obviar la existencia del partido. Nada nuevo esto de obviar, es lo que llevan haciendo años con la corrupción inherente a este fútbol español mientras ponen la cara del meme de «¡que me quedo sin comer!».
Las primeras planas sí recogen, en pequeñito, la destitución de la cúpula arbitral. La RFEF actúa con «prontitud y firmeza» y fulmina a los mandamases del Comité Técnico de Árbitros tan solo dos años y unos meses después de que se supiera que el FC Barcelona les había corrompido con millones de euros vía su vicepresidente Enríquez Negreira.
Eso es celeridad y lo demás es cuento. Muy bien, hay que dar ejemplo y mandar el mensaje de que en España no se tolera la corrupción. Aquí, quien es pillado —ya sea con facturas, grabaciones u otras pruebas— delinquiendo, es destituido apenas unos años después de ser sorprendido. No podemos estar más orgullosos.
De todos modos, no conviene lanzar las campanas al vuelo, no sabemos quién sustituirá a los Cantalejo, Clos y cía. Y el fútbol español sigue en las mismas manos. Pocas esperanzas, la verdad. Por cierto, ¿el espécimen llamado Undiano Mallenco sigue o no sigue?
La máxima autoridad del principal elemento corruptor de nuestro balompié, cuya voz paulatinamente se va enronqueciendo, primero espetó indignado al Athletic que se metiese en sus asuntos, como si respetar la normativa económica —que el club bilbaíno, y todos los demás salvo el Barça, ha de cumplir— no fuese un tema que le afectase. Y después adoptó ese tono victimista y falso tan habitual para decir que están aprendiendo a hacer carreras de obstáculos. Fue la respuesta a la pregunta de uno de sus abducidos de cámara: «Presidente, ¿la sensación es que se le está tratando al Barça…? Es decir, cada vez que el Barça hace un fichaje, parece que esté cometiendo un delito». No, querido, no parece que cometa un delito cada vez que efectúa un fichaje. Parece que comete un delito en todas y cada una de sus acciones. Muchas de ellas con rastro documental.
Mientras el Barça está a sus chanchullos, el Madrid sigue disfrutando del Mundial de Clubes, ese torneo al que no acuden árbitros españoles por que son pésimos, ya que aquí se valora el servilismo más que la aptitud. Y ya han de ser malos para vayan antes individuos como el que arbitró ayer a los de Xabi. Ese torneo que ha eyectado al Atleti a las primeras de cambio por no tener nivel suficiente. Ese campeonato para el cual el club cliente de Negreira no logró clasificarse después de incumplir los requisitos mínimos durante un plazo de evaluación de cuatro años. Ese Mundial en el cual el único representante del fútbol español es precisamente el que aboga por un cambio radical del mismo para erradicar la corrupción y que según incontables expertos lo hace todo mal.
Pasad un buen día.
This is rock’n’roll radio, come on. Let's rock’n’roll with the new Real Madrid.
Arbitró el mauritano Dahane Beida. En el VAR estuvo el croata Ivan Bebek.
Considerado uno de los mejores trencillas africanos nos podemos hacer una idea del nivel actual en aquel continente. No gustó en determinados momentos con su librillo en el que las zancadillas no existen y la ley de la ventaja es una pose. Ni Mateu dejaba de pitar algunas faltas tan claras.
Por lo demás, fue un encuentro de guante blanco sin entradas fuertes y peligrosas que se completó sin amonestados.
Beida, DISCRETO.
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-Courtois: NOTABLE. Muy bien en las escasas ocasiones en que fue exigido.
-Trent: APROBADO. Aún no está en su mejor forma ni acoplado al equipo, pero dejó grandes destellos.
-Fran García: APROBADO. Con sus limitaciones, se faja, marca y participa con acierto.
-Rüdiger: APROBADO. Se le ve aún en el proceso de recuperar la forma tras su lesión, como es normal.
-Huijsen: NOTABLE. Sacando el balón cometió algún fallo más de lo habitual, pero se mostró inexpugnable en defensa. El balón pasa continuamente por él.
-Tchouaméni: APROBADO. La brillantez de Huijsen le hace intervenir menos en la creación del juego, pero sigue sólido.
-Valverde: NOTABLE. Gol, brega constante y buenos movimientos de balón.
-Bellingham: NOTABLE. He carries the world upon his shoulder, pero se lo va a operar ya. Antes, dejará un Mundial estupendo si sigue como hoy.
-Güler: NOTABLE. Da mucha fluidez al juego, sobre todo cuando juega junto a Jude. Parecen los dos interiores innegociables en el esquema de Xabi.
-Gonzalo: SOBRESALIENTE. Esto va muy en serio. Se deja la piel corriendo, presiona como un demonio, juega como los ángeles y muestra una lucidez inusitada de cara al gol, aunque sea en el último minuto y después de hacer todo esto.
-Vinícius: SOBRESALIENTE. El haterismo tendrá que esconderse muy en lo profundo después de su exhibición. Golazo y asistencia de espaldas a Valverde que haría palidecer a Guti.
-Rodrygo, Modric, Jacobo, Brahim: APROBADOS TODOS en minutos desprovistos de verdadero interés.
-Xabi Alonso: NOTABLE. Esto pinta muy bien. El equipo tiene dinamismo y solidaridad. Juega a uno/dos toques en cuanto recupera. Verticalidad e inteligencia.
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Buscaba el Madrid su pase a octavos contra el RB Salzburgo y lo logró, como primero de grupo, merced a un encuentro trufado de buenas sensaciones, estimulante y esperanzador. Si en tan solo tres partidos Xabi le ha cambiado la cara al equipo, ilusiona imaginar lo que podrá hacer con tiempo y la plantilla al completo.
El tolosarra dispuso una formación con tres centrales: Huijsen, Tchouaméni y Rüdiger, con Trent y Fran García en las bandas. En el medio: Jude, Fede y Güler. Arriba: Vini y Gonzalo.
Los blancos, hoy de oscuro, comenzaron presionando arriba y mostrándose solidarios. Poco antes del minuto 20, gozaron de dos ocasiones claras, sobre todo la primera de ellas, de Vinícius, que se plantó solo frente al meta rival, pero no logró superarlo.
El cambio de juego y actitud era evidente, hacía tiempo que el Madrid no salía tan alto a presionar y a morder al rival. Huijsen estaba ofreciendo otra buena actuación mientras Güler manejaba el timón.
En el 28' otra jugada de tiralíneas iniciada por Arda y continuada de tacón por Gonzalo. Vini no pudo culminar. El Salzburgo respondió con una acción que envió a córner Fran.
Acto seguido, pausa para hidratación. Para hidratación por dentro, porque por fuera estaban bien hidratados a causa de la lluvia. La temperatura apenas superaba los 20º. Ya puestos, podrían haberse tomado un vermut con unas gildas.
Quizá debido a que el agua pesa, después de la pausa para hidratación el Madrid se dispuso en bloque bajo y el Salzburgo tuvo ocasión de manejar la pelota un rato. Lo cual no significó que los de Xabi dejasen de disfrutar de ocasiones.
El cambio de juego y actitud era evidente, hacía tiempo que el Madrid no salía tan alto a presionar y a morder al rival
En el minuto 37, Fran García gozó de una oportunidad de gol (en la portería rival), sin embargo, quizá por la falta de costumbre, o bien por lo forzado que llegó, pareció despejar en lugar de rematar.
Tres minutos después, Bellingham rasgó el partido con una asistencia estratosférica de 50 metros a Vini. El siete controló, recortó y la cruzó con la izquierda. 0-1.
Antes del descanso, Courtois atrapó un disparo del Salzburgo tras pérdida de un Güler que había firmado un gran primer tiempo.
Pero el Madrid no quería irse a la caseta solo con 0-1, y el siete de Vini por un momento transmutó en catorce para asistir a lo Guti en Riazor para que Fede clavase el segundo. Bonito homenaje a José María Gutiérrez. Y además, de madrugada.
¡Este Madrid es divertido!
La segunda mitad comenzó con más posesión para el RB Salzburgo. Los austriacos pudieron acortar distancias en los primeros minutos, pero Courtois intervino con una de esas manos que recuerdan a la final de la Catorce. Poco después, un error en la salida de Jude propició una nueva oportunidad para los energéticos.
Fede contestó con un Valverdazo, pero el obús con la izquierda no cogió puerta.
Poco antes del minuto 60, susto. Rüdiger forzó en ataque y tuvo que ser atendido. Xabi Alonso habló con él, y el berlinés continuó sobre el césped. Aunque sería sustituido poco después.
Como es lógico, el Madrid ya no presionaba tanto. Con dos goles de ventaja, a las alturas de pos o pretemporada que se encuentra e inmerso en un torneo con las características de este Mundial, no tenía sentido.
El partido era entretenido. Bellingham incluso tuvo tiempo de salvar in extremis un gol del Salzburgo que iba fuera.
En el 84', Gonzalo tuvo premio a su tesón y su calidad. Luchó un balón que parecía franco para el defensa, se apropió de él y se marchó pletórico de fe contra la meta rival para depositarlo tranquilamente en la red. 0-3 y el primer puesto asegurado.
Partido muy ilusionante de los de Xabi Alonso. Espera la Juve el martes a las 21. A buen seguro que este nuevo Madrid irá a por ella con ganas.
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Cuatro años después de su primera participación y de conquistar su primer título, el Real Madrid regresó a Caracas. El equipo blanco de nuevo fue invitado a una competición que aquel año integraron junto a ellos el Vasco da Gama, la Roma y el FC Porto. El torneo se celebró durante el mes de julio en la capital venezolana y los madridistas llegaron tras haberse proclamado recientemente campeones de Europa ante el Stade de Reims en París.
El 28 de junio, la expedición se subió a un avión de Iberia de nombre ‘Santa María’. El jefe de la delegación madridista era el vicepresidente Benito Pico. También viajaron el directivo, Emilio Villa; el gerente, Antonio Calderón; el técnico, Pepe Villalonga; el masajista, Manuel Benedicto; el encargado de material, Ramón Fernández y un total de 19 jugadores: Marquitos, Joseíto, Lesmes, Atienza, Rial, Zárraga, Olsen, Oliva, Becerril, Casado, Sutter, Gento, Manolín, Muñoz, Di Stéfano, Marsal, Juanito Alonso, Juanito González y Luis Molowny. Una de las bajas fue Pérez Payá, mientras que las grandes sorpresas que se subieron al avión fueron los jóvenes Casado y Sutter. El presidente blanco, Santiago Bernabéu, acudió a despedir a todos al aeropuerto de Barajas, ya que se quedó en la capital porque “hay que descansar un poco”.
Di Stéfano fue uno de los que habló al aterrizar: “Nuestro equipo pasa un gran momento, Y pese a los 46 partidos jugados esta temporada haremos un gran papel”. Preguntado sobre cuál sería el mayor adversario, contestó: “Todos son peligrosos”. También ante las preguntas de la prensa, Benito Pico y Antonio Calderón dijeron que “hemos hecho un buen viaje y traemos un gran espíritu”. Por último, el técnico Villalonga indicó que el viaje no parecía haber “cansado a los muchachos”. En Caracas fueron recibidos por varios centenares de españoles, al frente de los cuales estaba la folclórica Antoñita Moreno, que se encontraba de gira por allí y ofreció un ramo de flores al capitán Miguel Muñoz. Volvieron a alojarse en El Pinar, de gratos recuerdos tras lo vivido cuatro años antes y que regentaba como gerente el español Eduardo Ariza. Además, el 30 de junio el Real Madrid fue recibido por el embajador en Caracas, Manuel Valdés Larrañaga, gran aficionado al fútbol, antiguo extremo derecho del Atlético de Madrid y expresidente de la Real Federación Española de Fútbol durante dos años
El debut de los blancos en el torneo quedó fijado para el día 1 de julio contra Vasco da Gama. Los brasileños eran un equipo peligroso y con calidad que contaban con una gran figura en sus filas: Vavá. El Real Madrid otra vez era el equipo con más tirón y que registraba llenos en cada uno de sus partidos en el estadio Universitario
El duelo resultó una magnífica exhibición de juego del Real Madrid, que remontó el gol inicial de Laerte. Después marcaron Joseíto, Marsal y Rial, antes de que Vavá recortase distancias a cinco minutos del descanso. En la segunda parte, Di Stéfano apareció para lograr un doblete y el 5-2 definitivo. La prensa y los espectadores, tras contemplar el gran estado de forma de los blancos, lo daban ya como futuro campeón. El titular, a ocho columnas, de El Universal decía: “Real Madrid dictó cátedra frente al Vasco de Gama”. Di Stéfano también recibió una gran cantidad de elogios. En el mismo medio se pudo leer que “Di Stéfano, no solo en su acción individual, elegante, dinámica, esplendorosa, sin descansos, sino lo que es más valioso, con la elevadísima calidad futbolística que ha logrado imprimir al equipo del Real Madrid”. Mientras que Últimas Noticias personalizó el triunfo español en ‘La Saeta Rubia’: “Fue el ángel”.
En la segunda jornada, el 5 de julio, los merengues se vieron las caras con la Roma del campeón del mundo charrúa Ghiggia, el húngaro Nyers y el italobrasileño Da Costa. Con otro lleno absoluto, el Real Madrid ganó por 2-1 gracias a las dianas de Rial y Giuliano en propia puerta. El cuadro blanco realizó “un juego reposado que se impuso al entusiasmo” romano, según publicó Marca. Los giallorossi fueron un digno rival y el Real Madrid necesitó de todos sus efectivos y de un Di Stéfano majestuoso e incansable para vencer a los italianos. Una de las claves fue que el porteño tuvo que jugar algo retrasado para contrarrestar la ofensiva italiana ante una defensa blanca algo floja.
Para cerrar la primera vuelta, el último contrincante fue el Porto, en un duelo para el que se agotaron los billetes y que contó en el palco con la presencia del presidente del país. El Real Madrid venció con idéntico resultado a los portugueses que a la Roma. Un 2-1 con otra remontada tras marcar primero Gaburu y, a continuación, Rial y luego Joseíto. El choque no fue sencillo para los madridistas, como explicó el diario local La Esfera que apuntó que el Madrid “dio sensación de gran equipo, pero no fue, sin embargo, el de aquella noche del Vasco de Gama, y su pieza motor, Alfredo di Stéfano, a pesar de varias jugadas de gran esplendor, continuó empeñado en hacer desplazamientos por el centro, en lugar de utilizar a los veloces punteros Joseíto y Gento”.
Los merengues finalizaron invictos la primera vuelta del torneo con un 6 de 6. La opinión generalizada es que su victoria iba a ser un paseo también en la segunda parte de la competición, y eso provocó seguramente una relajación por la que se llevaron algún susto. La organización, temerosa de que la ventaja de los blancos restara interés al torneo con el paso de los días, decidió modificar el calendario de los partidos en la búsqueda de una mayor emoción.
Así, en la cuarta jornada el día 12 de julio, el Real Madrid se enfrentó a la Roma, que les infligió la primera derrota en este torneo contando también la edición de 1952. Una baja importante fue la del cancerbero Juanito Alonso por fiebre y por un esguince de tobillo, lo que obligó al debut de Juanito González, que también se resintió de una lesión pasada y finalizó el choque tras un gran esfuerzo. Al cabo de los primeros 20 minutos, el italiano Lojodice consiguió un doblete para poner en ventaja a la Roma. En la segunda mitad de penalti recortó distancias Molowny, pero los madridistas no llegaron a empatar pese a una última ocasión clara de Joseíto. La atmósfera final del encuentro fue poco edificante, el árbitro Jackson flaqueó y se produjeron importantes disputas y una riña general con grandes protestas y duras entradas de los italianos. En la prensa, Marca achacó la derrota a la mala suerte, después de una segunda mitad en la que los blancos dominaron intensamente. Por su parte, en La Esfera —medio venezolano— se esgrimió que los “italianos dominaron a placer e hicieron gala de sus virtudes cuando se vieron favorecidos por el descontrol entre la defensa y la media madrileña. Los romanos jugaron con técnica y brillo ante un Madrid que puso entusiasmo y vigor”.
La derrota puso en alerta a toda la plantilla blanca antes de un choque vital contra el Porto en la quinta jornada. El 15 de julio ante los portugueses el cuadro blanco se rearmó y sumó una victoria fundamental. Antes del encuentro, la gran duda seguía en la portería. Alonso tenía anginas y González no mejoraba de sus problemas. Se pensó en reclutar al portero venezolano Miguel Sanabria, apodado ‘El pez volador’, que había jugado en 1952 en la selección de Caracas. Sin embargo, el portero vasco Juanito Alonso se vio con fuerzas para ponerse bajo el marco y así se lo pidió al entrenador Villalonga. El dominio del juego fue merengue y los portugueses solo podían pararlo a través de reiteradas patadas. Al intermedio se llegó con empate a uno tras los goles de Rial y Hernani. En el descanso se quedó en la caseta di Stéfano, que sufrió un duro y pegajoso marcaje, y entró Olsen. Luego, también Rial fue uno de los cambios castigado en el plano físico. Marsal hizo el gol del triunfo tras un fortísimo disparo y los blancos encarrilaban así su victoria final en el torneo a falta de la última jornada. También fue una contienda con nervios, tensión y varias tanganas entre los jugadores que no logró atajar el argentino Lires López. En el periódico La Esfera se elogió la actuación madridista con “algunos momentos, guiados por Alfredo di Stéfano, en los que ofrecieron una rica exhibición”.
La última jornada frente al Vasco da Gama tuvo carácter de final, que es lo que pretendía la organización. Los dos equipos se jugaban el título, aunque el Real Madrid llevaba ventaja puesto que le valía el empate e incluso perder por menos de tres goles gracias al 5-2 logrado en el estreno del torneo. En la previa del encuentro Marca habló con varios protagonistas del equipo blanco. Benito Pico, por ejemplo, confiaba “en regresar a Madrid con el título de campeones. Estamos contentísimos. Después de la dura campaña que hemos realizado, no se puede pedir más a los jugadores”. Mientras que el capitán Miguel Muñoz declaró que “todos los equipos están confabulados para darnos batalla”. Por último, también habló el técnico Villalonga: “Tenemos la esperanza de ganar otra vez al Vasco da Gama en el último partido que nos queda por jugar para ser campeones”. El sentir general era de alegría y optimismo de cara al encuentro contra los brasileños.
El 19 de julio en el estadio Universitario el Real Madrid conquistó otra Pequeña Copa del Mundo de Clubes tras empatar con el Vasco da Gama. En la primera parte de claro dominio blanco no hubo goles. En la segunda mitad, los brasileños que debían golear para lograr el título, presionaron más y se lanzaron al ataque. Así se pusieron por delante en el marcador con un gol de Djair, pero Rial empató apenas ocho minutos después. De nuevo el de Pergamino anotó el 2-1 para el Real Madrid y el delantero Astolfo igualó en la siguiente jugada. La defensa merengue se pertrechó atrás y con un gran Marquitos supo sostener el empate.
En la prensa venezolana se consideró justo vencedor al Real Madrid. En El Nacional el periodista José Marunell escribió que “el Real Madrid conquistó anoche, legítimamente, sin la antipatía del coeficiente, con limpia ventaja de dos puntos, la Copa República de Venezuela. El Madrid se permitió el lujo de administrar sabiamente la renta con que comenzó el juego, dejar venir al rival y establecer sobre el terreno el sistema adecuado que en modo alguno fue íntegramente defensivo”. En La Esfera se elogió a las estrellas blancas: “Di Stéfano (la vértebra del once madrileño) llenó la cancha y el pibe Rial rubricó admirablemente servicios de Gento, para conquistar los goles”. Por último, en El Universal se comentó que “los dos cuadros saben jugar al fútbol y devolver al público en emociones y clase de buen fútbol lo que pagan en taquilla. Marsal y Gento fueron incansables trabajadores en la delantera hispana, que contó siempre con el coordinador Di Stéfano”.
Antes de regresar a la capital, merengues y brasileños concertaron un amistoso al día siguiente. Fue un partido en el que Vasco da Gama se reforzó con varios jugadores locales y el Real Madrid dio la oportunidad al portero venezolano González de jugar 65 minutos. También en los blancos se aprovechó para dar minutos a los menos habituales, como Becerril, Manolín, Sutter y Casado. Al descanso el conjunto merengue recibió los trofeos conquistados y dio una vuelta de honor al campo entre una clamorosa ovación. El duelo se lo llevó el equipo carioca con una victoria por 2-0. Alfredo di Stéfano fue declarado mejor jugador de la competición y en la prensa se especulaba con un ofertón de la Roma por sus servicios.
El vuelo de vuelta a Madrid lo tomó la expedición blanca el sábado día 21 de julio. A las nueve de la mañana despegó el ‘Santa Clara’ de Iberia con destino la capital española. La recepción en Barajas a los campeones fue muy parecida a la de 1952. Miles de hinchas esperaron algo más de lo debido por un retraso del vuelo a los jugadores en las inmediaciones de la pista de aterrizaje. Allí se escucharon gritos y cánticos de ¡Hala Madrid!, ¡Madrid, campeón! Y ¡Ra, ra, ra… el Madrid ganará! Uno de los que esperaba la vuelta era el presidente Bernabéu, que se acercó a Barajas para abrazar a sus chicos. El almanseño habló para Marca: “Infinitamente contento, porque veo a la gente que está aquí igual de contenta. ¿Quiere usted una prueba de la resonancia que ha alcanzado el triunfo de mis muchachos? Pues vea esto (saca del bolsillo un puñado de papeles). Son cartas y telegramas de felicitación que estamos recibiendo de todas las regiones españolas”. Respecto a los beneficios, aclaró que el club había conseguido “exactamente 2.826.000 pesetas” y que como prima “a cada jugador, incluidos los suplentes, les hemos abonado nueve mil duros”. Después de pisar suelo español también Muñoz y Di Stéfano tuvieron palabras para el medio deportivo. El capitán reconoció que “el Vasco da Gama ha sido el adversario más poderoso que hemos encontrado”. La Saeta Rubia quedó muy sorprendido de toda la gente que les esperaba en el aeropuerto: “No pude imaginar que el recibimiento alcanzara estas dimensiones de afecto”.
A continuación, toda la comitiva con los jugadores y directivos fue escoltada, camino de la ciudad, por centenares de coches y motos con banderas y pancartas que seguían al autobús merengue cuyo destino era el Frontón Fiesta Alegre. Allí se exhibieron todos los trofeos conquistados, hubo discursos y una gran cantidad de vítores para los futbolistas. Bernabéu cogió el micrófono para reivindicar el triunfo: “Este trofeo que tengo entre mis manos demuestra que no ha sido una aventura el viaje a Caracas”. Después le siguieron Villalonga, Muñoz y el resto de jugadores que tuvieron frases de agradecimiento a la afición, los socios y todos los seguidores allí presentes. La más calurosa y prolongada ovación se la llevó Alfredo di Stéfano. Al terminar la fiesta, y con la multitud marchándose a casa, desde el club quisieron zanjar los rumores sobre la cesión de Joseíto al Milán o la posible marcha de di Stéfano a la Roma asegurando que “los jugadores del Real Madrid no se ponen en venta”.
Fotografías: archivo de Alberto Cosín
La alegría rojiblanca por derrotar al Seattle dura exactamente las horas que tarda el Botafogo en atrincherarse frente al PSG, logrando los tres puntos contra todo pronóstico, y echando virtualmente fuera al Atlético de Madrid. Resulta impresionante la creatividad sin límites que tiene el destino a la hora de provocar sus fracasos. Este año hemos visto varios ejemplos hors catégorie: del doble toque de Julián Álvarez han pasado a un triple empate con los campeones de Europa y Latinoamérica, cruelmente insuficiente para continuar en el torneo. Se tratará probablemente del único club del campeonato eliminado con seis puntos en su casillero.
Llegados a este punto, uno no sabe ya ni qué decir. Hay quien a menudo recurre a las sentencias bíblicas acerca del sufrimiento y la pobreza de espíritu para establecer alegorías presuntamente ocurrentes entre los colchoneros y los primeros cristianos. No puedo estar de acuerdo. En el Evangelio, los sufridos eran bienaventurados, pero yo conozco toda una generación de atléticos que —ellos, en el fondo, son dolorosamente conscientes— jamás van a heredar tierra alguna.
De la misma manera que la vida es aquello que te sucede mientras te dedicas a hacer planes, mi sábado es la jornada de tránsito intermedia entre un concierto de Rigoberta Bandini y un partido de Sergio Ramos: dos madrugadas gloriosas, cada una a su modo. Ateniéndonos a lo puramente superficial, existe un hilo madridista que une a la Ribó con el Faraón de Camas, pero, a mi juicio, detenerse en algo así constituye algo demasiado burdo y forzado. Sobre todo, teniendo en cuenta que comparten un vínculo mayor —diría incluso que espiritual, si el término no estuviese pervertido—.
Si Rigoberta eclosionó con un ditirambo sobre la maternidad, el hijo de la Paqui construyó su mito en el Madrid abrazando un rol paternal: autoritario pero amable con los suyos, terrible y odioso para los adversarios. Insolente y poderoso, con el paso del tiempo aprendió a dosificar su ímpetu y aprovechar, además de sus arrebatos, también su calidad. La cual conviene subrayar: su trato de la pelota y su jerarquía se hallaban incluso por encima de su furia; así como las actuaciones de Paula encierran una meticulosidad que se puede apreciar más allá del halo aparentemente frívolo de su performance. Por supuesto, las aficiones respectivas adoran a ambos, con la dificultad añadida que esto tiene en el caso del madridismo. Al fin y al cabo, los fans de la Bandini se beben las letras en las que muestra su intimidad, mientras que, para algunos merengues, el abrirse en canal de modo tremendista, como hacía Sergio, suele dejar un poso de incomodidad.
Sin embargo, y a pesar de todo este esfuerzo voluntarista, no me veo capaz de atribuirle a Ramos una canción concreta de Rigoberta. No, su banda sonora va por otros derroteros. Sin duda hay arte y majestad, pero de otra forma.
Me siento ante el televisor convencido de la necesidad de darle tiempo al proyecto de Xabi Alonso y a los siete minutos, tras la roja a Asencio, ya estoy temiendo una destitución como consecuencia de una eliminación temprana. Luego vienen los goles, que me devuelven cierta confianza en un Bellingham cuyo crédito estaba mermando mes a mes, y que me hacen consolidar el apodo de José María Gutiérrez, Güler, con el que me afanaré en bautizar a mi ojito derecho de la plantilla. Tras el tercero, directamente salgo al balcón, retador, dispuesto a encararme con cualquier vecino que se atreva a manifestarse como enemigo. Con el Madrid nunca puedo ser un adulto.
La crónica de la muerte anunciada del Aleti me pilla con todas las metáforas y chistes agotados en mis anotaciones previas sobre ellos. Hasta para eso son insoportables. De modo que, medio obligado por las circunstancias, elijo el Inter de Miami-Palmeiras, resignado a escuchar un nuevo torrente de adulaciones hacia Messi, quien juega de local en la cabina de los locutores aún más que en el estadio.
Contra todo presagio, el encuentro se me hace más ameno de lo esperado. Supone el canto del cisne de esa clase de partidos tan propios de las primeras fases de un campeonato: divertidos para el espectador imparcial, ligeros, acaso un punto frívolos. Uno puede elegir apoyar a un contendiente u otro en virtud de razones tan peregrinas como el color de la camiseta o que uno de los delanteros te parezca simpático —o lo contrario—. Tras un breve instante de indecisión, me decanto por el Palmeiras como premio a la pintoresca estampa de su hinchada en Times Square del otro día: una impresionante marea verde que supuso el enésimo corte de mangas a esos críticos del Mundial que cada vez hablan más bajo, aplastados por la evidencia. El fútbol me devuelve mi generosidad con una semirremontada de dos goles que acaba mandando al Inter al matadero del PSG.
Si el empate del debut del conjunto xeneize provocó el hacerme cruces con las barbaridades que puede llegar a proferir un ser humano, qué decir de lo que se escucha tras la culminación de la eliminación argentina frente a unos semiprofesionales neozelandeses. Prometo que no soy puritano ni mojigato, pero semejantes blasfemias aplanarían al mismísimo John Wayne. Jamás el nombre de un equipo se correspondió menos con su contexto: lo que sale de la boca de los aficionados no resulta en absoluto admisible para un júnior. Si el chiste les parece imperdonable, es sólo porque no oyeron las maldiciones que lo suscitaron.
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