Las mejores firmas madridistas del planeta

En el verano del año 1949, el Real Madrid estaba en la búsqueda de un guardameta para reforzar una posición debilitada por las lesiones. Tras una larga lista de candidatos, se acabó decantando por el portero del Racing de Ferrol, el vasco Juanito Alonso. Un día como hoy, un 5 de agosto, las negociaciones llegaron a buen puerto y se hizo oficial su fichaje. El club blanco acababa de firmar a un jugador muy importante para la siguiente década, y a quien estaba destinado a ser el primer arquero campeón de Europa.

Nacido el 13 de diciembre de 1928 en Hondarribia, fue al colegio Victory y su primer equipo fue el Kerizpe, con el que jugó varios torneos infantiles organizados en Irún. Más tarde se fue al Logroñés, con la aprobación del equipo vasco, y en el cuadro riojano permaneció la campaña 1946-47 al completo. Su siguiente destino, debido al destino del servicio militar realizado, fue el Racing de Ferrol, en el que cumpliría dos cursos antes de su aterrizaje en la capital. El vasco era un portero sobrio, eficaz, intuitivo y muy seguro. Se trataba de un cancerbero cerebral, espectacular cuando era necesario, pero no para adornarse o ganarse un aplauso del público. Alfredo di Stéfano lo definió así: “Juan Alonso no es un portero cualquiera. Es la sobriedad personificada. Jamás hace un esfuerzo innecesario. Juan Alonso es un portero excepcional, ya que solo le meten los goles imparables. Y un defensa, medio o delantero ya puede vivir tranquilo sabiendo que tiene detrás un hombre que es casi imposible que encaje el gol ‘tonto’”.

El conjunto blanco tenía como dueño de la portería a uno de los mejores del país, el alicantino Bañón. Sin embargo, un percance grave del meta acabó con su carrera y obligó al club a fichar a otro portero. Bañón sufrió una inflamación en la pleura lindante con la zona pulmonar, que no le permitió volver a los terrenos de juego. El Real Madrid también tenía por entonces en plantilla a un joven Adauto con una pequeña lesión en un hombro, y al salmantino García Martín, pero ansiaba un sustituto.

Alonso, con 20 años, estaba destacando en el Racing de Ferrol en Segunda división y finalizaba su contrato. Da la casualidad que los merengues también andaban detrás desde hacía un tiempo de su hermano Gabriel, jugador del Celta, pero las negociaciones entre ambos clubes estaban siendo complicadas porque los gallegos no estaban por la labor del traspaso. Por Juanito primero se interesaron la Real Sociedad y el propio cuadro vigués que entrenaba el mito Ricardo Zamora.

El vasco era un portero sobrio, eficaz, intuitivo y muy seguro. Se trataba de un cancerbero cerebral, espectacular cuando era necesario, pero no para adornarse o ganarse un aplauso del público

Los donostiarras se cayeron de la puja tras confirmar su entrenador Benito Díaz que Juanito Alonso “podrá llegar a ser algo, pero hoy es un desconocido”. Lo cierto es que también había una diferencia de cinco mil duros entre ambas partes que resultó insalvable en la negociación. Todo parecía indicar que acabaría en el Celta con su hermano, pero el Real Madrid se metió de por medio. En el cuadro madridista manejaban una lista importante de nombres. De los que primero se habló fue de tres guardametas de gran experiencia como el atlético Marcel Domingo, el deportivista Juan Acuña y el valencianista Ignacio Eizaguirre. Sus clubes se hicieron fuertes y rechazaron hablar con el Real Madrid. En la prensa se especuló con que Pepe Echániz, un hombre importante en la casa blanca, llegó a estar en Valencia para hablar con los dirigentes ché, pero desde el club capitalino lo negaron. Otros dos nombres que salieron pronto a la palestra fueron el de Greus, del Real Oviedo, y Dauder, del Nastic de Tarragona.

Los días pasaron y no se cristalizaba ningún acercamiento por los porteros mencionados. Fue entonces cuando surgió la recomendación de Bañón. En el mes de julio, el alicantino, antes de ingresar en el sanatorio para tratar su problema, le sugirió al club el nombre de Juanito Alonso, al que ya habían visto en directo en un amistoso entre madridistas y ferrolanos en Chamartín en diciembre de 1948. El vasco, años después, declaró que no lo supo por “él mismo, sino por una tercera persona” y mostraba una enorme “satisfacción por la influencia de Bañón”. El Real Madrid envió entonces primero a Jesús María Arozamena para persuadir al meta, y más tarde al serio y reputado intermediario Ángel Rodríguez ‘El Feo’ a Hondarribia para hablar de su contrato cara a cara con el guardameta. La entidad merengue lo consideraba una solución para el problema de la portería hasta que pudiese incorporarse Bañón, pero el destino tenía otros planes.

‘El Feo’ convenció de inmediato a Alonso y, apenas media hora después de su encuentro, emprendieron viaje destino Madrid, con una escala en Bilbao, para llevarse entre otros a Zárraga. Son los primeros días del mes de agosto de 1949. El contrato ofrecido al meta era de tres temporadas y rondaba las “100.000 pesetas de ficha y los sueldos primas”, como declaró el propio arquero en algunas entrevistas recordando su trayectoria blanca. Los deberes militares que estaba cumpliendo en Ferrol apremiaban la negociación, y en su estancia en la capital quedó cerrado su fichaje.

El 5 de agosto se completó la operación y Alonso se convertía en nuevo portero del Real Madrid. Así lo anunció Marca en su edición del día 6, en la que confirmaba que el portero había firmado su contrato y que estaba acompañado en la capital de su hermano Gabriel, que también estaba negociando con los blancos. Bañón cuando se hizo oficial el fichaje no pudo evitar su alegría: “El único portero que puede traer el Madrid actualmente, el mejor sustituto mío, es Juanito Alonso, ese chaval de El Ferrol”.

En una entrevista al diario Marca Alonso explicó que llegó al Madrid al terminar “mi contrato con el Ferrol y cumplía allí el servicio militar. Este año quería estar en un primera división, y por ello estaba en tratos con el Celta, Real Sociedad y Madrid. Pero este último tira mucho… Mi alegría por venir al Madrid es máxima”. Además, comentó que su mayor ambición es “ser titular del Madrid. No me cohíbe el nombre, pero sí el público. ¡Y ese campo, que cuando se llene debe ser horrible!”. En septiembre también habló para Pueblo definiéndose como un portero de “un metro setenta y tres centímetros” con manos como “dos tenazas”. También expresó que “mi mayor ilusión” era ganarse un puesto como titular en el Madrid y “hoy en el entrenamiento, me han tirado mucho. He quedado contento…”.

En un principio del curso, el vasco se encontraba en el tercer puesto del escalafón de guardametas de la primera plantilla blanca. Pero las circunstancias cambiaron en la jornada cuarta de Liga cuando Mr. Keeping le dio la alternativa en Atocha contra la Real Sociedad. Alonso no abandonaría el puesto el resto de la campaña y se afianzó en el marco merengue. Unos meses después, se confirmó la retirada prematura de Bañón y el aficionado madridista lo sintió de veras, pero por otro lado estaba tranquilo porque su sustituto había demostrado nivel para reemplazarlo.

Alonso terminó por convertirse en uno de los mejores guardametas de la historia del club. Fue el dueño del marco en las tres primeras Copas de Europa del gran equipo de los años 50, y siempre se mantuvo firme pese a que el club continuó firmando guardametas durante toda la década. En esos años llegaron Juanito González, Berasaluce, Cosme, Pazos, Vila, Bagur, Creus o Domínguez, y solo el argentino le arrebató el puesto en una época en la que Alonso llegó a la treintena y comenzó a tener problemas de lesiones.

El vasco completó doce temporadas en la casa blanca para un total de 296 partidos oficiales. En ese tiempo consiguió cinco Copas de Europa, cinco Ligas, 2 Copas Latinas y una Copa Intercontinental. En el plano individual se hizo con el trofeo Zamora de la temporada 1954-55, en la que encajó 24 tantos en 24 encuentros. Además, defendió el marco de la selección española en dos ocasiones en sendos amistosos contra Irlanda del Norte e Italia. También acudió en tres oportunidades con la selección española B.

 

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Buenos días, amigos. La cochambre infecta de la liga de Tebas se aproxima de nuevo a nuestras vidas. Es inexorable, como una cita con el dentista o el cumpleaños de tu cuñada, lleno de gente que solo habla del colegio de los niños (el cual también se aproxima inexorablemente a nuestras vidas, por cierto).

La cochambre infecta de la liga de Tebas es infecta en fondo y forma. En fondo, nace viciada por la negativa a aplazar la primera jornada al Real Madrid, a quien se castiga, paradójicamente, por ser el equipo español que más alto ha dejado el pabellón nacional en el Mundial de Clubes. Leed a nuestro jurista Miguel María García-Caba al respecto.

También en fondo, y de manera sobradamente conocida, nace manipulada por una remodelación fake del Comité Técnico de Árbitros, a través de la cual se elimina a dos de sus cabezas visibles, discípulos de Negreira, en beneficio de otros dos discípulos de Negreira, con la particularidad de que son dos discípulos todavía más aventajados.

Fernández Borbalán, máxima autoridad por debajo de un CEO-marioneta de Tebas, cometió en activo sonoras atrocidades proculés y antimadridistas, y su estancia en Primera División coincide cronológicamente, como un reloj suizo, con el tiempo exacto de las facturas de Negreira. En cuanto al máximo responsable del VAR, Prieto Iglesias, qué decir. Fue ascendido a Primera a dedo por el propio Negreira y su famoso índice corrector (o corruptor) después de haber quedado el número ¡¡16!! en el ránking de su categoría.

Arrancará, pues, viciada en fondo pero también en forma, con su caterva de medios dóciles a Tebas y/o altavoces desvergonzados del relato blaugrana expandiendo su ridiculez y zafiedad a todo trapo. Ayer vimos un buen ejemplo, colateral a lo que nos cuenta Sport, en cuya redacción se registraron ayer varias poluciones no necesariamente nocturnas porque la escuadra cliente de Negreira, por la que beben los vientos, le metió cinco goles en Corea al equipo de stunts de la película Parásitos.

Digan que sí. El todopoderoso Daegu sucumbió ante la escuadra de Flick con una manita que incluyó un doblete de Gavi. Tal cosa enardeció (que viene de nardo) a los plumillas de la corte laportiqna. En el propio Sport se descolgaron con este trino.

 

Recordaremos que “no tienen ni puta idea” fue lo que espetó el propio mediofostista del equipo cliente de Negreira en alusión a sus críticos, y que esas palabras son ahora recordadas por Sport para llenarse de presunta razones. Y de esto hablamos cuando decimos que la liga de Tebas es cochambre en las formas también. En este sarao, un jugador mediocre, artificialmente hinchado por el establishment, le mete dos goles a un inocente equipo coreano en un amistoso de pretemporada y no solo se considera que es una ocasión pintiparada para reivindicar al futbolista, sino que tal cosa se hace ejerciendo de eco de unas manifestaciones burdas del sujeto.

Podían haber sido más suaves. Aprovechando el eufemismo que utilizó la propia prensa para referirse a la famosa fiesta de Lamine Yamal, Gavi y sus voceros podrían haber dicho que sus detractores “no tienen ni chica-de-imagen idea”.

En fin. Para acabar con Gavi, os dejamos con el recordatorio que más duele a los ojos de cuantos tienen que ver con el fútbol europeo de los últimos 20 años. Hay maquinarias de propaganda capaces de obrar imposibles.

 

Por otra parte, el otro terminal mediático cataculé, Mundo Deportivo, diario de Godó (grande de España), trae a su primera plana al paradigma de la dignidad, un tipo que demuestra que de las fosas sépticas más profundas puede emerger de cuando en cuando el honor.

Ciscándose en las denigrantes medidas de presión del club cliente de Negreira, al cual pertenece, Ter Stegen se ha negado a firmar el informe médico con el que su club pretende trapichear sus inscripciones. A resultas de esta posición de orgullo indesmayable, digna de todo elogio, su putrefacto club le ha abierto un expediente. Honor al portero alemán.

La prensa deportiva madrileña recoge como argumento principal la vuelta al trabajo del Real Madrid de Xabi Alonso. En esta plantilla vikinga, por primera vez en los últimos dieciséis años, habrá una ausencia atronadora.

Luka Modric fue presentado ayer como nuevo jugador del Milan, y hay algo profundamente antinatura en ver al croata con una camiseta que no sea la blanca, incluso aunque vista la de un club tan respetable y grandioso como la rossonera. Como diría el propio Modric, no llores por dónde va a jugar. Sonríe por dónde jugó.

Pasad un buen día.

(Por su interés reproducimos la respuesta de Miguel María García-Caba a las insidias veladas de Javier Tebas tras responder este a su artículo en La Galerna sobre el no-aplazamiento del partido Real Madrid-Osasuna).

 

Salvado por el TAD, Tebas reaparece para atacar y abrir la Liga contra la salud de los jugadores -los del Real Madrid, claro, no otros-.

Javier Tebas ha vuelto a hablar.

Meses callado. Desaparecido.

Y no por discreción: por supervivencia.

Estuvo a punto de ser inhabilitado.

Tan cerca… que el TAD tuvo que doblar el reglamento para salvarle.

Sí. El mismo reglamento que él usa como látigo contra otros.

Cuando su sillón peligra, otros lo convierten en plastilina.

Ahora reaparece.

No para dar explicaciones.

No para hablar de integridad.

Aparece para atacar.

Para intentar desacreditar un artículo que le ha dolido.

Que le ha tocado donde más duele: en su credibilidad.

Me acusa de “doblar reglamentos”.

La ironía se escribe sola.

El hombre que sigue en su cargo gracias a que el TAD retorció una norma para blindarle, acusa a otros de lo que él representa mejor que nadie: sobrevivir a costa del sistema.

No es la primera vez.

Ni la segunda.

Ni la tercera.

LaLiga, bajo su mando, ha presentado querellas y solicitudes de inhabilitación contra mí como si fueran parte de su agenda.

Todas han acabado igual: desestimadas.

Fracaso tras fracaso.

Pero insiste.

Usa a los abogados de LaLiga como su despacho particular para librar sus guerras.

Y ahora pretende que esto sea un debate jurídico.

No lo es.

Es personal.

Siempre lo ha sido.

Mientras habla de Chelsea y PSG, evita lo esencial: él, vicepresidente de la Federación, marcó públicamente lo que debía decidirse, antes de que el juez de Competición resolviera. Y ese juez… firmó en la misma dirección.

Pero aquí está el núcleo del asunto: el Real Madrid vuelve del Mundial de Clubes. tres semanas después de terminar la temporada, con vacaciones de por medio. Sin tiempo para una pretemporada mínima, ni para readaptar físicamente a los jugadores, ni para asimilar cargas de trabajo que eviten lesiones graves.

Y aun así, se les obliga a competir desde el primer día, como si nada.

Eso no es solo irresponsabilidad.

Eso es manipular la competición desde el arranque.

Eso es jugar con la salud de los futbolistas.

Y a Javier Tebas nada de eso le importa.

No anda Tebas tan lejos de Florentino

Su batalla no es por el fútbol.

Es contra un club.

Y el campo de batalla es la competición misma.

Esa no es integridad.

Es presión.

Es contaminación del proceso.

Es el estilo de Javier Tebas.

Javier, tu autoridad no se mide por la fuerza de tus tuits -que, por cierto, carecen de ella-. Se mide por tu coherencia.

Y la tuya se hundió el día que el TAD dobló el reglamento para salvarte.

Porque esto, Javier, no es solo tu guerra contra el Real Madrid. Es un ataque frontal a la salud de los futbolistas. Y lo haces con la complicidad silenciosa de Rafael Louzán, un presidente-marioneta que asiente, calla y te permite usar la Federación como tu cortijo.

Y, como colofón, la maquinaria mediática.

Algunos grandes medios no dudan en lanzar push alerts a los móviles de sus suscriptores para amplificar tu post.

Para eso sí hay reflejos.

Para eso sí ven claro las subvenciones y convenios que salen de LaLiga.

Pero para abrir un debate serio sobre integridad, salud de los futbolistas y manipulación de la competición… ahí, curiosamente, nadie pulsa el botón de “alerta”.

 

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Hay imágenes que valen más que mil Copas de Europa, y luego está esta foto.

Una tabla, aparentemente sencilla, con nombres y escudos. Un gráfico que debería enseñarse en los colegios, colgarse en los vestuarios de cada cantera y utilizarse como remedio terapéutico para quienes padecen el virus de la envidia futbolística crónica. Un archivo que debería estar clasificado como patrimonio de la humanidad y que, sin embargo, en este país nuestro tan dado al ninguneo, al rencor y al esperpento, ha sido ignorado como si tal cosa.

¿De qué hablo? De una verdadera barbaridad estadística, de una anomalía de las buenas, de un dominio abrumador, del no va más, de la clasificación de los jugadores con más Copas de Europa en la historia. No Ligas, no Copas del Rey, no Supercopas de Chipre, Copas de Europa. La cima, el Everest, el torneo que convierte a los clubes en eternos y a los jugadores en leyenda. Pues bien: en esa lista, 17, diecisiete, seventeen, dix-sept, siebzehn, dezessete, diciassette, dis-ût, zeventien, sytten, sjutton, семнадцать, 十七, șaptesprezece de los 19  primeros, y los seis primeros jugadores con más títulos europeos pertenecen, cómo no, al Real Madrid, no dos ni tres, nada menos que 17.

Gento, el único hombre que supo ponerle un 6 a la Champions antes de que nacieran los del siglo XXI. Y ahora, repiten la hazaña (e incluso la superan si sumamos Supercopas, Mundiales de Clubes y alguna noche épica en Múnich o Manchester), nombres que, en cualquier otro club, serían tratados como deidades: Modric, Kroos, Nacho, Carvajal, cuatro leyendas vivas a las que aquí algunos aún se han permitido criticar sin sonrojo, sin pausa y sin neuronas.

Añadan a la ecuación a Lucas Vázquez, Marcelo, Casemiro, Benzema, Bale y Cristiano Ronaldo, todos con cinco entorchados. Y luego viajen mentalmente a Milán, a Old Trafford, al Camp Nou o a la ribera del Guadalquivir. Pregúntense: ¿quién puede siquiera oler esto? ¿Quién puede mirar de frente al Real Madrid en Europa sin que le tiemblen las canillas? Nadie. Absolutamente nadie.

Porque esto no es solo una estadística. Es una humillación histórica que el resto de Europa respeta con la boca abierta y que en España se mira con el ceño fruncido. Somos los campeones de Europa y lo somos desde hace décadas. En lugar de rendirse a la evidencia, muchos prefieren buscar la sombra, el lunar, el penalti dudoso, los dos toques de circo o el descuento de Lisboa.

Ramos Lisboa 2014

No se puede entender esta década gloriosa sin entender el país que la ha padecido. Porque no se puede decir de otra forma: España, o al menos una parte significativa de sus medios, estamentos y aficiones, ha sufrido cada Copa de Europa del Real Madrid como una herida en el ego. La envidia ha sido tan grande que ha contaminado tertulias, portadas, campañas institucionales y hasta árbitros. Sí, árbitros. Pregunten por Negreira.

Y mientras tanto, fuera de nuestras fronteras, la cosa cambia. El respeto que se le tiene al Real Madrid es de otro nivel. En el reciente Mundial de Clubes, en Estados Unidos, no hubo un solo asiento libre en ninguno de los partidos del club blanco. Ninguno. Estadios a reventar, camisetas del Real Madrid por doquier. Ni el City, ni el Bayern, ni el United, ni el PSG, ni ese club del que usted me habla (¡Uy, perdón! Que no estuvo…) Solo el Real Madrid. Porque fuera de España, el Real Madrid es el rey del fútbol, y en cambio aquí se le trata como si fuera un primo incómodo que ha heredado todo y encima tiene buena salud.

Y aquí llegamos al último capítulo del drama: el madridista vinagre. Ese espécimen de bufanda negra y cuenta anónima en redes sociales que lleva una década sin disfrutar una sola noche. Ese que se queja del juego, del entrenador, del presidente, de los fichajes, de los canteranos, del catering del Bernabéu y de la humedad del túnel de vestuarios. Ese que, con seis Copas de Europa en diez años, aún no ha encontrado motivo para sonreír.

¿Cómo se puede ser tan necio, tan ingrato, tan ciego? ¿Cómo se puede vivir una etapa irrepetible, porque lo es, querido lector, lo es, y dedicarla al quejío y al reproche? ¿Cómo se puede insultar a Modric, a Kroos, a Carvajal, a Nacho, a Benzema, a Vinicius, a Ancelotti, a Florentino... con esa superioridad moral que solo da la ignorancia?

Las notas del Madrid 24/25

Un día, dentro de veinte años, mirarán esta tabla y se darán cuenta de lo que vivieron. Solo que ya será tarde. Y entonces vendrán las lágrimas, los arrepentimientos y las frases que empiezan por “yo no lo valoré en su momento, pero...”.

Porque sí, lo repito: esto no volverá a suceder. Puede que ganemos más Copas de Europa. Puede que Bellingham levante cinco y Lunin se vista de leyenda. Pero lo que se ha vivido con esta generación, con este núcleo de futbolistas formados en la casa o adoptados como hijos pródigos, es tan brutal que merece ser celebrado cada día como si fuera la final de Glasgow.

Pongámosla de nuevo. Por qué no. Miren la foto. Modric, Kroos, Nacho, Carvajal, Gento. Miren los escudos. Seis, seis, seis, seis, seis.

17 de 19.

Y luego miren alrededor. Verán la envidia, el silencio, el desprecio de los mediocres, la campaña arbitral, los deditos al aire de Simeone, las excusas del Barça, las crónicas culés que hablan de estilos y ADN como si eso se pudiera comparar con levantar trofeos.

Miren la foto y sonrían. Porque son del Real Madrid, porque están vivos para contarlo, porque han sido testigos de la mayor hegemonía europea de todos los tiempos, porque esta foto, esta tabla, es una verdadera barbaridad. Y, sobre todo, porque los demás no pueden decir lo mismo. Nadie.

Me despido con la frase de nuestro amigo Javi, con la de siempre, ya saben, hoy, más que nunca, después de ver y analizar esta tabla: ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!

 

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El Madrid irá al Tirol y volverá: tremendo

Esto arranca  y sabemos que el Madrid se estrenará en Austria, en el Tirol, en lance amistoso. Me sorprendió que reservara su Falcon para volver. Sí, sí, lo he confirmado. Inexplicable. Debería quedarse allí. Buen país, tiempo fresquito… Está permitido llevar jamón, unas nécoras, esas cosas. ¿Volver a España sabiendo lo que le espera?

A mí me da mucha pereza volver a lo de siempre. Los grandes gags los conocemos, cada vez es más difícil la sorpresa buena, gorda, hilarante: lo que te hace vibrar y pedir más, otra más. Es verdad que son muchos en este circo y tienen capacidad para conseguir que vuelva a salir el conejo y nos excite durante un tiempo.

Pero no será fácil. La inscripción de jugadores del Barça ya apenas motiva. ¿Es posible superar la intervención del Gobierno? Como no sea inscribir a Joan García como Joana en el femenino, no lo veo. Uribes daría su OK en aras de la igualdad o cosa parecida.

El portero es joven y bueno, y jugaría sin problema el sábado con las chicas y el domingo con los chicos. En caso de apuro, lesiones que no deseamos, sanciones, la racial Mapi León podría formar pareja con Cubarsí en justa reciprocidad de género. Faltaría más.

Lo del Congo tiene su qué, pero quien ha vivido lo de las palancas ficticias, ese arte que permite dar por bueno un dinero que no existe, pues la verdad... El dinero congoleño sí estará, los países ricos no fallan. ¿Si llegará todo, parte? ¿De golpe, a plazos? No me agobien: veremos. Es eso, un país rico y trata de cuidar su imagen hermanándose con otro rico, y ejemplar, que es el Barça.

Pero sí, la sorpresa nunca es descartable. Por ejemplo: el dueño del Atleti ha proclamado ‘urbi et orbi’ que la pasada temporada -de otras no habló- a su equipo lo destruyó el penalti del doble toque aquel. Y que desde entonces, ¿marzo, verdad?,  no hubo manera de que los muchachos dieran pie con bola.

Puedo entender su frustración, hacerla muy mía. Pero no su destrucción absoluta. Así de golpe, que le pase aquello a tu estrella… Un caso de malísima suerte, un horror. ¿Y más con el Madrid delante? No. ¡Esa es la clave!

Si llevas miles de años diciendo que el Madrid roba, a todos y a ti especialmente, lo normal es esperar el momento, saber que llegará,  sufrirlo y marcharte a cenar después del partido tras reparadora ducha trufada de humanos improperios, rajada posterior ante los medios, ‘kleenex’ inclusive para los más afectados.

Entrar en el restaurante y decirle al camarero: “Lo que te dije. Ya me extrañó que cuando se cayó Brahim en el área no pitaran nada. Fue una trampa, para que nos relajáramos. Bueno, anda, tráete unas cañas, porfa”. Y luego, dormir diez horas a pierna suelta.

Algo pasará, sí. El Madrid se estrenará en Austria y el partido siguiente ya será oficial. El juez único escuchó mi ruego y se pronunció sobre si aplazaba o no su partido con Osasuna. Fue no. Que no está en el Reglamento, sostuvo. Ignacio Ruiz Quintano ha dejado una verónica sublime en ABC. “Ni la amnistía en la Constitución”.

Más pereza. Tras la formidable experiencia del Mundial sin árbitros españoles, tendremos varios en cada partido. Pereza máxima, pero con su morbo: ¿superarán estos a Cantalejo y Clos? Normalmente sí

Está el sentido común, un cosa es usarlo o no. El juez, en realidad un abogado, tenía dos caminos. El elegido y el otro. El pensar que quince días de pretemporada son poca cosa y que tratándose de la primera jornada, fechas hay para su disputa. O jorobar al Madrid, lo cual da puntos.

Aplazar considerando que el rival, Osasuna, estaba por la labor pues entendía que era humanamente razonable la petición de su colega. Lo explicó Herrera, su magnífico portero en la SER. El pueblo madridista deberá aplaudirle ese día 19 cuando se coloque bajo palos y trate de parar todo lo que le echen. Este tío se viste por los pies. Como hay pocos, reconozcámoselo.

Más pereza. Tras la formidable experiencia del Mundial sin árbitros españoles, tendremos varios en cada partido. Un ‘puñao’ entre los de abajo y los de arriba. Pereza máxima, pero con su morbo: ¿superarán estos a Cantalejo y Clos? Normalmente sí.

¿Ven? Al final, escarbando y escarbando, hasta me van a poner cachondo.

Buenos días, amigos, y bienvenidos a este portanálisis del 4 de agosto del año del Señor 2025. Os parecerá que es una forma un tanto larga y alambicada de daros la bienvenida, y habréis reparado (o tal vez no) en el hecho de que no solemos hacer constar en esta vuestra sección favorita la fecha del día, no al menos en el cuerpo del portanálisis.

El tema es que no tenemos mucho que decir sobre las portadas del día, ni sobre las cosas de las cuales las portada tratan, y ello es debido a la naturaleza inane de todo cuanto sucede en el estío profundo donde nos hallamos. Es por ello que nos vais a permitir, si ello no supone un abuso de la confianza con la que nos honráis, prolongar un poco las frases hasta llegar a cubrir la extensión mínima que se le supone a un portanálisis, sin perjuicio de que en alguna ocasión las frases sean extendidas de manera que pueda (o no) antojarse medianamente artificial y con más regodeo en las formas que sustancia misma, lo que en todo caso disculparéis en atención a la sólida relación que nos une como (respectivamente) lectores y hacedores de esta que ya antes llamábamos -quizá con alguna arrogancia que sabréis igualmente perdonar, en vuestra característica generosidad madridista- vuestra sección favorita de La Galerna, medio independiente de opinión especializado en el Real Madrid y el universo que rodea al club merengue, según nos define ChatGPT. “Fue fundado”, agrega esta IA, “en 2015, y desde entonces se ha consolidado como uno de los principales referentes del madridismo online, con análisis que combinan la pasión, la ironía, el rigor y el humor”. Podríamos aquí hacer copy/paste de todo lo que ChatGPT dice sobre nosotros, si bien correríamos el riesgo de que se nos acusaran de uso, abuso y mal uso de dicha herramienta digital, la cual nos interesa en tanto instrumento pero no consideramos que, de momento, sea capaz de alcanzar las cimas de modesta brillantez que nuestros muy humanos colaboradores (y en este caso portanalistas) son capaces de invocar, alumbrar, desarrollar y plasmar sin apenas esfuerzo, o al menos de cara a la galería, pues si bien este esfuerzo diario puede parece desde fuera que brota de manera natural, no es menos cierto ni verdadero que nos causa no pocos desvelos en tanto en cuanto no siempre está uno fino ni inspirado, no siempre las primeras planas de la jornada deparan ideas sugestivas que desarrollar, y he aquí cómo en determinadas ocasiones (pero también en las no muy determinadas, o en las no determinadas en absoluto) las frases tienden a alargarse en lo que a primera vista sería un eterno circunloquio ajeno al fuste y la sustancia que se le supone a esta vuestra sección favorita, si se nos permite la inmodestia por tercera vez, o si no se nos permite, pues en todo caso vuestras eventuales protestas al respecto no van a llegar a nuestros oídos.

Tal vez os pueda parecer que nos estamos yendo por las ramas, que no acabamos de centrar el tiro y que deberíamos aprestarnos a enfrentar la materia que ocupa esta vuestra sección favorita, pero qué haríais vosotros si estuvierais a cargo de la misma y las portadas no fueran especialmente sugerentes, si fueran portadas de verano, estío o canícula, si la falta de inspiración os condujera (no lo quiera Dios) a repetir sinónimos a la manera en que lo hacía D. José María Ruiz Mateos, que todo lo adjetivaba por triplicado y con palabras de idéntico significado, si es que tal cosa existe, atención, porque siempre habrá un matiz que diferencie un vocablo de su presunto sinónimo, por mínimo, ínfimo o insignificante que aparentemente sea dicho matiz.

Si hiciéramos tal cosa, si nos limitáramos a hinchar este portanálisis con perífrasis vacuas y sinónimos (pero no hay verdaderos sinónimos), estaríamos traicionando, defraudando y aprovechándonos de vuestra confianza, esa que cada mañana depositáis en nuestro regazo y la cual diríamos ahora que valoramos como lo más sagrado si no fuera porque podríais motejar de hiperbólica dicha aseveración. Podríais incluso caer en el error, fallo o yerro de interpretar que estamos por el mismo precio peloteando a nuestros lectores y rellenando espacio hasta cubrir el mínimo exigible en un portanálisis, dimensiones a las cuales, aunque os parezca mentira, vamos ya acercándonos y/o aproximándonos a marchas forzadas. Si tuviéramos la falta de vergüenza, pudor o decoro necesarias para llevar a cabo semejante acción de viveza, propia de la más desahogada picaresca portanalítica, no bien llegáramos a ese mínimo de caracteres colocaríamos las cuatro portadas y nos despediríamos para marchar con viento fresco (ojalá, con estas temperaturas) hasta el próximo portanálisis, que sería en todo caso mañana, pues pocas, muy pocas, poquísimas mañanas hemos faltado a nuestra cita irrenunciable con vosotros, estimados galernautas, y que así siga siendo por muchos años.

Pasad un buen día.

 

 

TODAS

(Nota: este texto del jurista Miguel María García-Caba fue originalmente publicado en su cuenta de X, @mmgarciacaba).

 

El 9 de julio de 2025, José Alberto Peláez, Juez Único de Competición, recibió la solicitud de aplazamiento de un partido de Primera División. Urgente. Necesaria. No era un capricho: era evitar que futbolistas recién llegados del Mundial de Clubes jugaran sin el descanso mínimo.

La respuesta llegó el 31 de julio. Veintidós días después. Suficiente para cerrar el despacho, irse de vacaciones y dejar el asunto cogiendo polvo. La urgencia, ignorada. El sentido común, enterrado.

Lo que firmó no fue una resolución: fue un portazo. Un portazo a la medicina deportiva. A la lógica elemental. A la integridad de la competición.

Se refugia en el reglamento. Siempre el reglamento. Pero todos sabemos que cuando interesa se interpreta, se adapta, se dobla. Esta vez no. Esta vez se aplicó como un martillo. Y el club más golpeado fue, objetivamente, el Real Madrid.

Por encima de Peláez, en la torre de mando, está Rafael Louzán Abal, el violinista del Titanic que sonríe mientras el barco se hunde. Y sobre todo, Javier Tebas Medrano, presidente de LaLiga, vicepresidente de la Federación… y con una conocida animadversión contra el Real Madrid. No es un pasajero más: es el patrón del barco. Marca el rumbo. Decide el objetivo. Y señala dónde disparar. No olvidemos que, antes de que Peláez dictara su resolución, Tebas ya había hecho declaraciones públicas diciendo que no debía aplazarse el partido y criticando abiertamente al Real Madrid.

un golpe así no es neutro. Cambia dinámicas. Cambia estados de forma. Cambia resultados. Un punto perdido en agosto vale lo mismo que en mayo. Este no aplazamiento no es solo un golpe a un partido: es un golpe a la temporada

¿De verdad alguien cree que un juez que depende de la Federación, cuyo vicepresidente ya ha marcado la línea públicamente, puede decidir sin esa sombra sobre su mesa?

En cualquier sistema serio, ese comportamiento sería inaceptable, porque no basta con que un juez sea imparcial: también debe parecerlo.

Y lo mismo -o incluso más- debe exigirse a un vicepresidente de la Federación, que no debería anticipar públicamente el sentido de una resolución ni cargar contra una de las partes. Porque, cuando lo hace, no solo contamina la apariencia de imparcialidad del juez: contamina a toda la institución.

No anda Tebas tan lejos de Florentino

Esto no es independencia. Esto es manipulación. La Liga 2025/26 arranca viciada, alterada, manipulada. Un equipo empieza en inferioridad física y táctica por decisión, no por casualidad.

Hablan de “integridad de la competición”. ¿Integridad? ¿Hacer competir a un equipo agotado mientras otros tienen semanas de preparación? ¿Aplicar la norma como garrote para unos y como alfombra roja para otros? Eso no es integridad: es control. Es ajuste de cuentas.

Y que nadie se engañe: un golpe así no es neutro. Cambia dinámicas. Cambia estados de forma. Cambia resultados. Un punto perdido en agosto vale lo mismo que en mayo. Este no es solo un golpe a un partido: es un golpe a la temporada.

El juez que debería proteger la competición se tomó 22 días para decir “no”. Así empieza el campeonato: con el calendario ya manipulado. Y la pregunta queda: si esto pasa antes de que ruede el balón, ¿qué vendrá cuando lleguen las decisiones arbitrales?

El fútbol no se defiende con discursos huecos. Se defiende con hechos. Y el hecho es este: José Alberto Peláez ha firmado un golpe directo a la salud de los futbolistas y a la igualdad de la competición.

Y ahora el foco se desplaza. Porque esta historia no termina aquí. Ahora tocará decidir al Comité Nacional de Segunda Instancia, que presumiblemente tendrá sobre la mesa el recurso del Real Madrid. La pregunta es clara: ¿tendrán el valor de corregir una decisión que huele a trato desigual, o se limitarán a refrendarla para no incomodar a quienes marcan el rumbo desde arriba? Que nadie lo olvide: este órgano también forma parte de la estructura federativa. Y aquí, la independencia no solo hay que ejercerla: hay que demostrarla.

Hoy ha sido el Real Madrid. Mañana puede ser cualquiera. Porque mientras José Alberto Peláez firme desde el despacho y Javier Tebas marque el rumbo, la justicia deportiva no estará en los estadios. Estará de vacaciones, Y la música seguirá sonando en ese barco a la deriva, con el violinista Rafael Louzán tocando como si nada.

 

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Buenos días, queridos galernautas. Es tres de agosto, y eso implica que quedan 24 horas para que nuestros jugadores vuelvan al trabajo y unas 2 semanas para el comienzo de una nueva temporada de la infecta y mefítica liga patria  presidida por Tebas. Exacto, esa liga en la que un equipo paga durante dos décadas al vicepresidente de los árbitros y no hay ninguna consecuencia. Esa misma liga que permite al, oh, casualidad, mismo club saltarse a la torera la normativa de control económico para la inscripción de jugadores, mientras que no faltan ejemplos del resto de equipos haciendo malabares con sus números para poder fichar, inscribir y pagar a sus futbolistas.

Ya entrando en materia, qué tiempos aquéllos en los que los periódicos deportivos durante el verano tenían un grosor ínfimo por mor de la escasez de noticias. Nos contaban fichajes y algunos rumores, quizá alguna referencia a deportes más minoritarios y, en ningún caso, se habían impuesto la obligación de meter páginas de relleno con un contenido, redacción e interés todavía inferiores a los habituales.

El Marca muestra a Mastantuono, que deberá pasar por el departamento de dresscode del club para recibir una o nueve instrucciones sobre cómo mantener el decoro en el vestir cuando representas a la mayor institución deportiva del mundo. Nos cuentan que ya está en Madrid. Suponemos que será para empezar a establecerse en la ciudad, encontrar acomodo para él y su familia y hacer el tradicional y colosal primer pedido a Mercadona tras las vacaciones para llenar la nevera, la despensa y, si se tiene, la fresquera. Es en la fresquera donde solían ponerse los huevos, hablando de los cuales el faldón de marca nos dice que Laporta no descarta más refuerzos. Normal. Nosotros tampoco lo haríamos. Si vamos a una barra libre, nunca descartamos una próxima copa, hasta ahí podíamos llegar. Ya es que ni se tapan.

As, diario prisaico, cambia totalmente el registro y lleva a su cabecera a Iris Tió, excepcional nadadora del equipo español de sincronizada.

Mundo Deportivo, diario del Conde de Godó, Grande de España, nos muestra a Marcus Rashford haciendo una más que creíble imitación de Elvis Presley, aunque aún no entendemos qué pinta un balón ahí. Parece estar a punto de ejecutar el colpe de cadera con el que acompañaba cada parón del mítico Blue Suede Shoes de Carl Perkins allá por 1956. Tiene todo el sentido del mundo la referencia al inmortal fenómeno de Tupelo (Mississippi), porque el próximo día 9 comenzará celebra en Graceland, que era su casa, de Elvis, no de Rashford, y que está en Memphis, la Elvis Presley Week. Quien esto escribe tuvo la enorme suerte de estar allí en 2018 y resulta parada obligada no sólo para melómanos, sino para cualquiera interesado en la historia de EEUU durante el siglo XX.

Sport nos menciona a Fermín y un ofertón. ¿O era un ofertín por Fermón? El caso es que, siempre según el rotativo deportivo-humorístico parece que el Manchester United estaría dispuesto a ofrecer 70 millones por el buen, si bien ineducado, jugador culé. El resumen es que pagarían al Barcelona un poquito menos de lo que cobró el Madrid por traspasar a Morata al Chelsea. Entre eso y Blas de Lezo, comprendemos cualquier rencor que nos puedan guardar los súbditos de Su Graciosa Majestad.

Pasad un día excelente y, si aceptáis la recomendación, poneos algo de Elvis, o mejor aún, de Little Richard. Sería muy extraño que vuestro día no mejore con eso.

Hubo un tiempo, lejano, en mi infancia y protojuventud, en que había un lema de una muy conocida marca de material eléctrico, que ocupaba casi en exclusiva la publicidad del Estadio Santiago Bernabéu y del pabellón de la Ciudad Deportiva de La Castellana. El lema era “Mejores no hay”. Pues bien, este lema se puede aplicar perfectamente a los trencillas chufleteros que pitan y pitan por la geografía patria dejando su estela de corrupción y amaño constante por los campos de fútbol. Son los mejores. En el sueldo, que no en el campo.

Alberola Rojas en el Leganés-Real Madrid

En España hay que ser árbitro. No para impartir justicia, que eso aquí no lo hace nadie, empezando por el Supremo y acabando por el del VAR, sino porque es el único oficio donde puedes cagarla cada semana, con premeditación, alevosía y hasta saña, y aun así te suben el sueldo. Y no una subida simbólica de esas que se anuncian con trompetas y luego no te da ni para un bocata de calamares, no. Una subida histórica, ejemplar, galáctica. De ahora en adelante, los árbitros españoles serán los mejor pagados del mundo.

Los mejores pagados. No los mejores, no los más preparados, no los más respetados. Sólo los más pagados.

Es decir: el árbitro español medio, ese que confunde el reglamento con las instrucciones del microondas, cobrará más que un árbitro de la Premier, más que uno de la Bundesliga, más que uno que haya pitado una final de Mundial, más que uno que haya tenido que sobrevivir a la mafia de la Conmebol sin necesidad de escolta policial. Aquí, en la tierra de Negreira, en el país donde el VAR funciona como una ouija en manos de Sandro Rey, los trencillas ganarán más que nadie.

Y uno se pregunta: ¿por qué?

¿Es por méritos? ¿Por prestigio internacional? ¿Por su imparcialidad inmaculada?

es el único oficio donde puedes cagarla cada semana, con premeditación, alevosía y hasta saña, y aun así te suben el sueldo. Una subida histórica, ejemplar, galáctica. De ahora en adelante, los árbitros españoles serán los mejor pagados del mundo

No. Es por lo de siempre: porque seguimos siendo un país secuestrado por las mismas manos que hicieron del arbitraje español un lodazal pestilente durante décadas y porque ahora, con Louzán al frente de la Federación, no solo no se ha depurado nada, sino que se ha premiado al aparato, como quien le pone medallas a un coche bomba por la calidad de la explosión.

Que no haya ido ni un solo árbitro español al Mundial de Clubes, ni uno, repito, ni uno, ni como cuarto árbitro, ni como recogepelotas, ni disfrazado de palo de córner, no les ha supuesto ni una reprimenda. Al contrario: sueldo al alza. Bonificaciones, revalorización de mercado. Son el político de las instituciones: cuanto menos hacen, más cobran. Pero al menos, el político no pita penaltis, creo…

Hay que decirlo claro y con letras grandes: el arbitraje español es un chiringuito gestionado por los herederos de Negreira, con la bendición de sus nuevas caras, tan viejas como las anteriores. En esta tragicomedia, el nombramiento de Louzán como presidente de la RFEF no ha sido un punto de inflexión, sino un calco grotesco de todo lo anterior. Nos prometieron regeneración y nos dieron continuidad. Prometieron aire fresco y han ventilado con el mismo calcetín que llevaba Rubiales en la maleta de Arabia.

Louzán es el nuevo patrón de la vieja podredumbre. Distinto perro, el mismo collar y, encima, hecho con cuentas de oro.

No es que no hayan depurado responsabilidades por el caso Negreira, es que han blindado a sus descendientes profesionales. ¿Que el Barcelona pagó durante años al vicepresidente del CTA mientras ganaba Ligas entre penaltis inventados, rojas obviadas y ciclos gloriosos de posesión arbitral? Bah, agua pasada. Asunto puntual. ¿Que no hay ni un solo colegiado español que levante la voz contra ese escándalo, salvo para decir que "no sabían nada"? Pues venga: 300.000 euros por temporada y un coche de empresa.

Que no haya ido ni un solo árbitro español al Mundial de Clubes no les ha supuesto ni una reprimenda. Al contrario: sueldo al alza

Y aún habrá quien diga, que lo hay, que la culpa es del Real Madrid y de su televisión corporativa por señalarlo.

Hace falta tener la cara más dura que el plexiglás del VAR para aprobar esta subida salarial sin haber limpiado el estercolero arbitral. Porque si algo está claro es que el problema nunca fue solo Rubiales, ni solo Negreira, ni solo Medina Cantalejo. El problema es sistémico, estructural, transversal y, sobre todo, consentido.

El Real Madrid, que sigue esperando justicia como quien espera un abrazo de Laporta, no ha hecho otra cosa que exigir transparencia. ¿Y qué ha recibido a cambio? Silencio, desprecio y ahora esto: una élite arbitral sobrepagada, sobreprotegida y sobreactuada, como si estuviéramos en los Premios Goya y cada tarjeta fuera una ovación.

Se suben el sueldo en plena crisis de legitimidad. Es como si un ladrón se quejara de que su botín no trae billetes nuevos. No hay ni uno solo de estos árbitros que haya dado una rueda de prensa, que haya explicado sus decisiones, que se haya ofrecido a ser evaluado por un organismo independiente. Aquí, el árbitro ni se toca ni se cuestiona: se le reverencia, se le enriquece y se le pone moqueta hasta en el túnel de vestuarios. Así nos va.

Borbalán y el arte de pervertir el reglamento

Mientras en otros países los árbitros pasan pruebas físicas de las de verdad, se reciclan, explican sus errores y son auditados, aquí tenemos un comité técnico dirigido por Fernández Borbalán, uno de los árbitros más descaradamente favorables al Barcelona que se recuerdan. Y lo recordamos porque tenemos memoria y no nos hemos olvidado de aquel penalti de Mascherano a Lucas Vázquez, ni de aquellos clásicos donde las patadas azulgranas eran invisibles, ni de los abrazos cómplices en el túnel de vestuarios. Borbalán, sí. El mismo que ahora manda, evalúa y promueve.

¿Y qué ha dicho Louzán de todo esto? Nada. Sonríe, calla y firma subidas salariales. El árbitro español es ya oficialmente el Neymar del silbato: cobra mucho, cae en cuanto le tocan y finge siempre que puede.

No hay intención de regeneración, no hay voluntad de depuración, sólo hay continuidad, encubrimiento y blindaje económico. Que nadie se engañe: la estructura arbitral española sigue secuestrada por la sombra de Negreira, y ahora con plus de productividad.

Pero que nadie se queje luego de que el Real Madrid y su afición desconfíe, ni de que exija árbitros extranjeros en partidos clave, ni de que Florentino quiera largarse de esta liga de peluches amañados. Lo raro sería lo contrario. Porque si tú tienes un sistema corrupto, y en lugar de purgarlo lo subvencionas, lo normal es que te tomen por tonto. Y eso sí que no: de gilipollas ya tuvimos bastante con los que aplaudieron a Rubiales.

A todo esto, la prensa patria, de campo y playa….

Nos toman por imbéciles. Pero no lo somos. Somos madridistas y no olvidamos. Me despido con la frase de mi amigo Javi, que ya está en capilla operatoria… Ser del Real Madrid es lo mejor que una persona puede ser en esta vida… ¡Hala Madrid!

 

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Buenos días, amigos. Miguel Ángel Gil Marín, propietario indebido del Atlético de Madrid pese a que la maniobra ilegal por la que se hizo con dicho club prescribió de cara a la justicia, ocupa la portada de As en este segundo día del mes de agosto, y ello nos produce infinito solaz y esparcimiento. Siempre, absolutamente siempre es interesante leer lo que tiene que decir semejante prohombre.

La foto de la portada del diario prisaico nos lo muestra paseando por el césped del Metropolitano junto al Cholo Simeone, con quien departe con aire de gravedad mientras señala a la grada y realiza alguna indicación, por ejemplo, “mira, en ese anfiteatro pondremos este año a parte de nuestros nazis, pues son muchos y mandan lo suyo y el fondo se les ha quedado pequeño”.

Además de esta interesante apreciación, Gil Marín tiene otras cosas que contarnos. Nuestra favorita es la siguiente: “El partido ante el Madrid marcó la temporada. Me costaba conciliar el sueño por la rabia que sentía”.

Otros medios han sido más precisos a la hora de recoger estas declaraciones, en las que se refiere directamente al “error arbitral” en dicho partido. Habla evidentemente del celebérrimo doble toque de Julián Álvarez en la tanda de penaltis de los octavos de Champions.

Pobre Miguel Ángel. La herida se le ha reabierto hace pocos días en el Europeo femenino, cuando un penalti con doble toque fue repetido, en lugar de darse por fallado. Poco le importa al bueno de Gil que, si se obró de manera distinta en una instancia y en otra, fue porque cambiaron los protocolos arbitrales entre una jugada y la siguiente, por lo que jamás se puede hablar de “error arbitral”, a menos (no nos lo aclara aquí) que el gigante de la apropiación indebida pertenezca a la escuela negacionista que niega el doble toque y se aferra a la hipótesis de una manipulación de las imágenes por parte de la UEFA (a cuya directiva pertenece Gil Marín, por cierto), el FBI, el Kremlin, los servicios de espionaje de Ganímedes y el departamento de Inteligencia Artificial de Steven Spielberg, todos ellos unidos para perjudicar al Atlético de Madrid pese a no saber muy bien ninguno de dichos ejes del mal qué demonios es el Atlético de Madrid.

Pensamos honestamente que Gil Marín tiene, por supuesto, toda la razón en todo, pero sobre todo en eso de que el “error” arbitral marcó la temporada. A resultas del trauma, el Atleti ya no volvió a ejecutar su habitual fútbol estético y atrevido en lo que quedó de campaña. De hecho, nos atrevemos a aventurar que la onda expansiva del mayestático atraco se prolongará a lo largo de esta temporada que pronto principia y por otras dos más. Sí las cosas salen mal (o sea, como siempre), la culpa seguirá siendo toda todita del referido robo a manos de UEFA (donde es directivo Gil Marín, insistimos), FBI, Kremlin, Ganímedes y todos los etcéteras, tantos y tantos agentes del Ilummimadridismo de corte satánico que domina el planeta, como todos ustedes saben. Los tentáculos de Florentino son inabarcables y tened cuidado de que no se os cuele alguno por la ventana y os robe una rodaja de sandía, ahora que con la canícula se relajan las precauciones y las frutas del estío están ahí para refrescar los gaznates.

Otro momento divertido de los titulares que nos dejan las declaraciones gilescas es cuando se pone a presumir de todo lo que ha invertido. Puede y debe hacerlo, por supuesto, pues a nadie se le escapa el modo indiscutible en que dicha inversión se ha mostrado fructífera en lo que respecta a la conquista de títulos. "Podemos pensar a lo grande", remarca el titular principal. Claro que pueden. El tema es si quieren.

Para terminar de completar una jornada memorable, As nos ofrece también una entrevista exclusiva con el centrofostista del club cliente de Negreira que responde al nombre de Gavi. Apasionante. Gozadla cosa fina.

Marca apunta a un hecho indiscutible: nadie se quiere ir del Real Madrid, lo que por puras matemáticas nos conducen a la conclusión de que la plantilla se va a quedar como está (no hay fichas libres para más incorporaciones).

Un sector de la afición blanca está que trina en las redes sociales, acusando a la directiva de “buenismo” por no deshacerse de alguno o de varios de los que aparecen en la portada marquista. A lo mejor ese sector de la afición preferiría que nos comportáramos como el club cliente de Negreira y activáramos todos los resortes nacionales o albanokosovares para presionar a determinados futbolistas en dirección a la puerta de salida. Ahora nos ponemos serios para deciros que no, amigos. El Madrid cumple lo que firma, y esa es una de las razones por las que muchas grandes estrellas todavía quieren venir a Concha Espina en lugar de recalar en el petroclubismo.

Os dejamos con la prensa cataculé.

Pasad un buen día.

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