Tres partidos, tres victorias. El Real Madrid consigue el pleno de puntos antes del primer parón de selecciones. Los pupilos de Xabi Alonso se han mostrado sólidos y resolutivos. A lo largo de estas tres primeras jornadas, el Madrid ha sido un equipo pragmático que ha conseguido sus objetivos sin aparente dificultad futbolística. De entre todos los datos, el de encajar un único gol en estos tres partidos puede ser el más importante.
Si el Madrid vuelve a ser ese equipo rocoso que fue en la temporada 2023/2024, tendrá la mitad del trabajo hecho. Sinceramente, arriba hay tanta calidad que prácticamente cuentas con un gol antes de empezar todos los partidos. Y si a esto le sumas que en defensa te muestres inaccesible, ya es mucho. Al arsenal que tienes arriba le añades una retaguardia inexpugnable. Ese balance es el primer síntoma de un equipo ganador. No en vano hombres del fútbol tan versados como Fabio Capello siempre sostienen que los equipos serios hay que empezar a construirlos desde la defensa.
Las incorporaciones de Álvaro Carrera y Dean Huijsen evidentemente han sido positivas. Pero también es cierto que el estado de forma de Éder Militão es tan buena noticia como el desempeño de Aurélien Tchouaméni. Estos cuatro jugadores conforman la columna frente al enemigo, y al mismo tiempo son los hombres que sirven a sus compañeros para empezar una jugada o volver a reordenar un ataque.
En esta misma línea, la integración de Trent Alexander-Arnold servirá para perfeccionar la maquinaria. El internacional inglés hasta ahora se ha mostrado prudente. Arnold nunca ha descuidado sus labores defensivas, y en ataque se limita a ser inteligentemente eficaz. Personalmente, me parece muy bien. El ex del Liverpool se está aclimatando y prioriza mostrarse confiable para sus compañeros a lucirse.
Por supuesto que desde que llegó al Madrid ha dejado muestras de sus virtudes, véase ese centro perfecto que hizo en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, pero todos sabemos que todavía no hemos visto al Arnold más jugón. El pasado sábado observé algo que hasta ahora no había visto. En los primeros compases del partido, Trent fue más incisivo. Y además, dio salida al balón siempre de forma horizontal. Es decir, fue un jugador inglés.
la integración de Trent Alexander-Arnold servirá para perfeccionar la maquinaria. El ex del Liverpool se está aclimatando, y prioriza mostrarse confiable para sus compañeros a lucirse
Esto es fundamental y el Madrid lo necesita: fútbol rápido que sea capaz de superar líneas de forma directa. Estoy convencido que Alonso busca añadir al repertorio del Madrid mucho de lo que aprendió jugando en la Premier League. Uno de los goles que le anularon a Kylian Mbappé vino de un pase perfecto de Alexander-Arnold. Tanto el delantero francés como Vinícius serán los jugadores más beneficiados del juego del lateral británico.
Dejando de lado los tres goles anulados, quisiera centrarme en los que sí subieron al marcador. El primer gol lo anotó Arda Güler de cabeza, algo inaudito para él. En una magistral jugada a balón parado, Dean Huijsen cabeceó para que el crack turco hiciera el primero a placer.
El segundo gol, al minuto del empate, lo hizo Vinícius Júnior. Fue un golazo propio del Vini más estiloso. Carrera con el balón pegado al pie, enfrentándose a toda la defensa y ajustando con calma un tiro tan preciso como imparable. El brasileño lleva dos partidos consecutivos recordando a sus detractores quién es.
Y ahora me gustaría centrarme someramente en la polémica arbitral. Cada año ampliamos nuestro campo semántico. Esta temporada ya nos ha regalado un concepto nuevo: “la inmediatez en la mano”. La norma habla de la inmediatez. O como sería más justo, “una cierta inmediatez” que fueron las palabras textuales. El CTA viene a decir que aunque sea accidental, Güler saca ventaja. El mismo CTA que ha filtrado a los periodistas que en los próximos días revisarán la jugada y dirá si la mano es inmediata o no lo es.
Ya da igual, el mal está hecho, pero sabemos cómo funciona esto. Se desliza que seguramente sea el próximo 11 de septiembre cuando se den explicaciones. Siempre hay una circular para un roto. Es decir, para enturbiar todo un poco más después de haber manchado el lugar con lamparones imposibles de limpiar.
No contentos con el escándalo de Vallecas y el atraco en el Bernabéu, el fin de semana empezó con un hecho paranormal en Mendizorroza. El gol que se le concede al Atlético de Madrid es tan obsceno como inexplicable que ni el VAR lo anulara. El fuera de juego es tan de libro que el línea ya tendría que habérselo indicado al árbitro de campo. Y la prensa mientras continúa tocando el violonchelo. Te hablan de si el protocolo contempla disputarse un partido sin el VAR como si fuera la cosa más normal del mundo. A Mbappé le arrebatan un gol por un centímetro, pero el penalti inexistente sobre Lamine no adultera la competición. Todo de una lógica aplastante.
Llegados a este punto poco más podemos debatir. Estamos en la jornada tres de competición y ya han saltado todas las alarmas. No hay fin de semana sin ruido de fondo. No quisiera redundar en el manido “yo ya lo dije” pero lo cierto es que lo dije. Cualquiera que tenga ojos en la cara y posea la suficiente honestidad intelectual para llamar a las cosas por su nombre, no puede llamarse a engaño. Sin ir más lejos, la semana pasada ya comenté por aquí que el fútbol en España no tiene solución. Lejos de mi ánimo querer ser redundante pero… El que avisa no es traidor.
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Había algo distinto en el fútbol de los noventa. Ir al Bernabéu entonces no tenía nada que ver con la experiencia pulida, tecnológica y segura que conocemos hoy. Aquello era otra cosa, más bruta, más visceral. Para mí, con apenas quince años, entrar a esa mole gris era como ir al zoológico, como lanzarse de cabeza a una guerra que se jugaba en la hierba, pero también en las gradas, en los vomitorios, en cada rincón del estadio.
No había tornos electrónicos ni cámaras en cada esquina. Había empujones, carnés que volaban desde la tribuna hasta la calle para que un amigo los recogiera y pudiera colarse. Había un fondo sur tomado por skinheads que entraban como una manada, abriéndose paso a codazos. El Bernabéu era un estadio para 115.000 personas, pero siempre parecía que había más, que se desbordaba por los pasillos, por las escaleras, que aquello podía venirse abajo de tanto rugir.
El ambiente tenía un color propio: gris. Todo era gris. El cemento, las butacas viejas, el cielo de Madrid en los días de invierno. Y, a la vez, aquel gris estaba envuelto en una bruma de humo. En el descanso, el estadio se llenaba del olor de los cigarrillos y los puros, un humo denso que se mezclaba con el aroma de los bocadillos de tortilla y de filetes empanados que sacaban los socios de sus bolsas. Si no llevabas nada, como me pasó más de una vez, con tus simples pipas, te querías morir del hambre.
Era un fútbol tribal, crudo. Recuerdo cómo en los telediarios mostraban a la gente durmiendo dos días antes en las taquillas para conseguir una entrada y cómo en alguna ocasión el presidente del club recibía al primero de la cola. Yo mismo lo hice, con 15 años, engañando a mis padres: les dije que iba a estudiar a casa de un amigo y me fui solo a hacer cola en el Bernabéu en pleno enero, con ese frío que no es el de ahora, era un frío más crudo, que te calaba hasta los huesos.
Estuve casi diecisiete horas esperando, helado, con las manos metidas en los bolsillos, pero con la ilusión intacta de que estaba a punto de vivir algo épico. Un par de horas antes de abrir las taquillas aquello se convirtió en un pandemónium con la gente apretándose como ganado en un camión, pasando del penetrante frío de enero a sentir un calor cada vez más agobiante, policía a caballo a escasos metros, lipotimias... Estoy convencido de que hoy no lo aguantaría. Y lo viví: conseguí mi entrada en el "gallinero" para aquel Real Madrid, 5 – Barcelona, 0 del 7 de enero de 1995. Una batalla inolvidable, una de esas noches que te marcan para siempre.
El Bernabéu también era un lugar incómodo, incluso hostil. Los baños eran un desastre, auténticos cubiles que muchos preferían evitar. Yo vi con mis propios ojos a más de uno orinando en las paredes de los vomitorios con tal de no entrar allí. Pero nada de eso importaba. Uno iba al estadio con la certeza de estar entrando en territorio sagrado. Allí dentro todo era distinto: el tiempo se paraba, la vida se concentraba en noventa minutos de pasión y nervios.
Aquel estadio de los noventa era mucho más que un campo de fútbol. Era un lugar de iniciación, una catedral que te exigía resistencia física, paciencia y valentía. Ir al Bernabéu no era un simple plan de domingo, era una experiencia total, un rito de paso, una forma de vida. Y yo, con mis quince años, lo viví con la inocencia y la locura de un niño que sentía que cada partido era una batalla épica en la que el mundo entero se jugaba algo.
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Buenos días, amigos. La selección federativa ya está concentrada para lo que sea que vayan a jugar en estos días, y el ambiente es el de siempre, es decir, de sana camaradería y amor a los colores patrios.
Eso no significa que todo aquel que profese amor a los colores patrios deba estar especialmente interesado en lo que haga o deje de hacer la selección federativa. El portanalista que suscribe, por ejemplo, es tan español como el que más y ama a su país, pero no por ello se siente representado por un equipo que inevitablemente se le presenta como la antítesis de todo lo que tenga que ver con el Real Madrid.
No deja de ser eso, el equipo de la federación, y por tanto el equipo del CTA, de Tebas y de su marioneta el señor Louzán. Al frente del área estrictamente deportiva se encuentra Luis de la Fuente, hombre de indudable capacidad técnica (sus resultados le avalan) al que, sin embargo, tampoco es obligatorio adorar. Sus manifiestaciones públicas son invariablemente de gran servilismo para con el lobby culé, como probó recientemente al tratar de lavar la imagen pública de Lamine Yamal tras darse a conocer extremos de su vida que habrían desencadenado la inmediata expulsión de España de Vinicius si hubiera sido el brasileño el protagonista de los mismos.
Las concentraciones con la selección sirven para que la prensa campe por sus respetos y logre entrevistas a tutiplén con los jugadores, cosa que no consigue habitualmente cuando están con sus clubes, y mucho menos si ese club es el Real Madrid.
Marca, por ejemplo, ha conseguido una con Huijsen, en la cual el joven central no ha dicho nada inconveniente -es en todo caso hombre de pocas palabras, lo que nos agrada especialmente cuando es convocado por Ia selección-.
Sucede que otra de las entrevistas que ha conseguido la prensa es la de Dani Carvajal, y ay.
Ay, sí. Ay porque nunca dejaremos de querer a Dani, el mejor lateral derecho de nuestra historia y un hombre que forma parte del escudo. Pero parece que es poseído por la misma untuosidad que criticamos en De la Fuente cada vez que acude con la selección. Así, de un plumazo, Dani Carvajal, quizá contagiado del ambiente, hace añicos la estrategia comunicativa de su club, al restar importancia a las artimañas arbitrales antimadridistas de los últimos días, o de los últimos meses, o de las últimas décadas, en aras (suponemos) de la armonía y el amor a los colores patrios de los que hablábamos. Tiene razones para ello. Pero no tiene razón.
No tiene razón porque, con independencia de lo que les “explicaran”, la (involuntaria) mano de Güler nunca puede ser considerada inmediata a la consecución del gol, que es lo que debe valorarse para su anulación. Y tampoco se pronuncia Dani sobre el gol anulado a Mbappé por un fuera de juego que a fecha de hoy no está demostrado en absoluto, pues la federación a la que Carvajal representa en este momento (por eso decimos que tiene razones aunque no tenga razón) no tiene a bien disponer de un fuera de juego automático. “Semiautomático”, lo llaman, lo que a la hora de la verdad se traduce en el “pongo frame, quito frame” que hizo célebre Clos Gómez, o sea, mucho más “semi” que “automático”.
Por eso al espectador no le llega prueba alguna del presunto offside hasta ¡¡siete minutos después!! y sin un plano donde se aprecie el momento en que el balón sale de la bota de Trent junto al desmarque de Kylian. En definitiva, una apariencia de ciencia que en realidad es algo precocinado por manos muy humanas y de manera tan grosera como chusca.
Pero claro, sobre esto no habla Carvajal, entre otras cosas porque no le preguntan.
Pues eso. Que queremos y seguiremos queriendo mucho a Dani, pero ojalá no se contagiara de un ambiente fétido contra el club que capitanea. No debe ser fácil sustraerse a eso, pero a Carvajal le sobran galones para ello y para más. Una cosa es remar en favor de una buena atmósfera en la selección, y otra tener que tragar con el relato proculé implantado desde la cúpula federativa, que ahora es la misma que la de LaLiga.
O sea, Tebas.
Por lo demás, As nos trae otra entrevista, esta vez con Cucurella, y la prensa cataculé celebra que Fermin no se haya ido al Chelsea como si habláramos de mucho más que solo un buen jugador. Pero ya sabemos cómo se manejan por esos lares: sus petardos son buenos jugadores, sus buenos jugadores son estrellas y sus estrellas nos imponen la obligación de venerarlos y justificar sus salidas de tono.
Pasad un buen día.
En Córdoba, donde la Mezquita-Catedral mira al cielo y los patios perfuman las calles con geranios, germinó una pasión blanca que no entiende de estaciones: la Peña Madridista Con Sangre Blanca. Tras un sueño de infancia y la chispa de un 26 de mayo de 2001, José Ramón Gómez Izquierdo convirtió el anhelo de ver y sentir al Real Madrid en algo colectivo: una peña oficial nacida entre papeleos, amistades y una anécdota en el curro que dio nombre a la criatura. Fue así, entre el bullicio de la ciudad y la bendición de San Rafael, como una idea se transformó en 55 viajeros rumbo a Chamartín y en una placa que aún recuerda aquel primer gran día.
Desde aquellos inicios, la peña ha sido una mezcla de fervor futbolero y duende cordobés: viajes épicos (París, Liverpool, Manchester), proyecciones de finales en hoteles, un equipo de fútbol sala con camisetas oficiales y hasta una placa entregada al filial sobre el césped del Nuevo Arcángel. Sus anécdotas se cuentan como tapas en una terraza: cada viaje, cada remontada y cada derrota compartida han servido para unir a socios que, como en los patios de Córdoba, cuidan del calor y la convivencia.
Tras un tiempo de pausa, la peña renació en 2021 con fuerza renovada: nuevas redes, código ético, un núcleo comprometido y el empuje de amigos como Teo. Hoy son una comunidad pequeña pero cohesionada, volcados en mantener vivo el orgullo blanco en Córdoba.
Como siempre digo (y por supuesto le trasladé a Joserra durante nuestras conversaciones de preparación del artículo) el texto que me envían desde las peñas queda inalterado. Aunque haga de enlace, debo decir que estos artículos pertenecen a los peñistas (y nadie explica mejor su peña que los propios peñistas), así que le cedo el micrófono… o en este caso el teclado.
Mi nombre es José Ramón Gómez Izquierdo, socio euroabonado del Real Madrid, y hoy quiero compartir la historia de la Peña Madridista Con Sangre Blanca de Córdoba, un proyecto nacido desde la pasión por el club de nuestros amores.
Desde pequeño, como todo buen madridista, soñaba con vestir la camiseta del Real Madrid. Al crecer, ese sueño se transformó en un anhelo igual de fuerte: trabajar para y por el Real Madrid. Esa ilusión ha sido siempre mi motor.
El origen de la idea empezó un 26 de mayo de 2001, el Real Madrid se jugaba el título de liga frente al Deportivo Alavés. Un compañero de trabajo me comentó que iba a ver el partido con la peña madridista de su pueblo. Le pregunté si había posibilidad de conseguir una entrada, pero debido a la importancia del encuentro, resultó imposible. Aun así, traté por mis propios medios, sin éxito.
El partido fue espectacular. El Real Madrid se proclamó campeón de Liga tras imponerse por 5-0. Sin embargo, la conversación con mi compañero seguía resonando en mi mente: ¿Una peña oficial? ¿Entradas para partidos? ¿Eventos con el nombre del Real Madrid?
Un par de semanas después, viajando con un amigo para presenciar la última jornada del campeonato ante el Valladolid —partido que también marcó la despedida de Manolo Sanchís—, le compartí la idea de formar una peña en Córdoba. Su apoyo fue inmediato. A pesar de lo complejo que parecía el proceso, decidí hacer realidad el sueño.
Me puse en contacto con el club y comencé a informarme. El procedimiento era extenso: crear una sociedad sin ánimo de lucro, redactar estatutos, formar una junta directiva, gestionar documentación legal y, sobre todo, reunir personas comprometidas. Fue un trabajo arduo que, un año después, culminó con el reconocimiento oficial de nuestra peña.
Nada de esto hubiera sido posible sin la colaboración de mi buen amigo Martín Ángel del Rosal, que en P.D., miembro de la junta directiva, quien fue guía y apoyo durante todo el proceso. Él también atrajo a los primeros socios, ayudó a establecer la estructura y diseñó el primer escudo de la peña. Su contribución fue y sigue siendo fundamental.
La elección del nombre “Con Sangre Blanca” fue un momento curioso y decisivo. Inicialmente optamos por El Arcángel Blanco, buscando un nexo entre Córdoba y el Real Madrid. Sin embargo, desde la Junta de Andalucía nos informaron que no podíamos utilizar el término “El Arcángel”.
Estando en mi trabajo recibí una llamada de la Junta de Andalucía donde me insistían que debería dar un nombre para avanzar en el proceso. En ese momento, rodeado de compañeros y presionado por avanzar, exclamé espontáneamente: "¡Yo tengo la sangre blanca! Puede ser Peña Madridista de Córdoba Con Sangre Blanca". Tras una rápida consulta, nos dieron el visto bueno. Así nació oficialmente nuestro nombre.
Una fecha clave en nuestra peña es el 24 de octubre de 2001, día del custodio de Córdoba, San Rafael, esta es la fecha oficial de fundación. Ese mismo día organizamos nuestro primer viaje: 55 personas nos desplazamos a Madrid para ver un partido de Champions League ante la Roma. Fue un evento memorable no solo por el resultado, sino por el ambiente fraternal y la generosa colaboración del club, que nos facilitó 20 entradas adicionales, las cuales pudimos repartir entre amigos cordobeses que vivían en la capital.
El viaje estuvo muy bien organizado, salimos muy temprano para poder disfrutar del día en Madrid, reservamos un salón en el Restaurante Casa Paniza de la calle Orense. Para recuerdo de dicho día llevamos una placa conmemorativa de la peña que dejamos como recuerdo en el restaurante. Y tras la comida, nos reunimos en una de las puertas del estadio para hacernos una foto grupal. Fue el comienzo de nuestra peña
A lo largo de los años hemos tenido actividades e iniciativas. En nuestros primeros años llegamos a contar con cerca de 200 socios. Organizamos eventos, viajes a partidos, proyecciones de finales en hoteles, y hasta formamos un equipo de fútbol sala con equipaciones oficiales proporcionadas por el club.
Para mantener informados a los socios, lanzamos un boletín impreso trimestral que recogía noticias, historias del club y crónicas de nuestras actividades. Fue una herramienta muy valiosa para fortalecer el vínculo entre socios.
En 2005 y gracias a un buen amigo periodista, Antonio David Jiménez, pudimos hacer entrega de una placa conmemorativa por el Ascenso de Real Madrid B (actual Castilla) a la división de plata del fútbol español. El acto se produjo a pie de césped del estadio Nuevo Arcángel y fue entregada a Rubén, capitán del equipo. Para nuestra peña fue un momento especial, hizo que nos sintiéramos muy cerca del club.
Desde nuestros inicios, la relación con el Departamento de Peñas del Real Madrid ha sido excelente. El trato recibido ha sido siempre cercano y profesional, desde la dirección hasta los trabajadores del día a día.
No obstante, echamos en falta eventos que en el pasado promovían el hermanamiento entre peñas, como los encuentros anuales en los que el club incluso costeaba transporte y alojamiento. Estos actos reforzaban la unión y permitían crear lazos con peñas de todo el país. Las peñas representan un pilar fundamental del madridismo global, y creemos que fortalecer estos lazos es crucial para seguir haciendo del Real Madrid un club universal.
A lo largo de los años, hemos acompañado al equipo en diversos estadios de España y Europa. Entre los viajes más destacados se encuentran:
También estuvimos presentes en momentos difíciles, como las derrotas en tres finales de Copa del Rey: la del “Centenariazo” en 2002, la de 2013 en el Bernabéu, y la más reciente en Sevilla frente al FC Barcelona, a la que asistieron 20 miembros de la Peña.
Y como no, hemos estado en las grandes remontadas y celebrando todos los títulos de liga que ha conseguido el club en el Santiago Bernabéu en los últimos 24 años. No podemos olvidar la famosa liga “del clavo ardiendo”, el primer título de liga de Ronaldo Nazario, las remontadas de Champions ante PSG, Chelsea, City, Bayer Múnich.
En los últimos años hemos empezado un periodo de renovación. Por motivos laborales y personales, la actividad de la Peña se redujo durante algunos años. Sin embargo, en 2021 iniciamos una nueva etapa de revitalización. Junto a mi amigo Teo, también socio euroabonado, decidimos darle un nuevo aire a la organización. Gracias a su apoyo y dedicación hemos dado un giro radical y hemos conseguido volver a estar en el foco de atención y reactivar nuestra actividad.
Reactivamos nuestras redes sociales, alcanzando más de 25.000 seguidores en Facebook, y contactamos con personalidades afines al Real Madrid. Destacamos la colaboración de Ramón Álvarez de Mon y Alfredo Duro, quienes nos enviaron un mensaje de apoyo.
Establecimos un código ético obligatorio para todos los socios, actualizamos el censo y, aunque el número de miembros bajó, ahora contamos con personas realmente comprometidas. Hoy somos cerca de 50 socios, de los cuales 10 son socios oficiales y 5 socios euroabonados. El 90% ya es socio madridista premium, lo que refuerza nuestra implicación con el club.
Además, mantenemos un grupo activo de WhatsApp donde se comentan los partidos y se organizan reuniones o viajes. Hemos contactado en diversas ocasiones con la Fundación Real Madrid para colaborar en proyectos sociales en Córdoba.
Para mí, el Real Madrid es una filosofía de vida y formar parte de esta peña lo simboliza todo. Es la realización de un sueño de infancia. Animar al Real Madrid y presidir una peña oficial es un privilegio. Como bien expresó Emilio Butragueño:
"El Real Madrid es una experiencia vital, no es solo jugar al fútbol. Es una forma de entender la vida. Es una filosofía ante la vida."
Eso es lo que sentimos quienes formamos la Peña Madridista Con Sangre Blanca de Córdoba.
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Por último, me gustaría poder nombrar a cada uno de los socios que forman nuestra peña, sin ellos esto no sería posible y que podamos realizar esta entrevista es también gracias a su apoyo y confianza:
Jose Ramon Gómez Izquierdo, Cesar Castro Aljama, Miguel Ángel Hernández González, Manuel Gómez Ruiz, Manuel De Jesús Gómez Izquierdo, Maria Belén Gómez Izquierdo, Fátima Navarro Espejo, Teodoro Ales Sánchez, Ana Isabel Fernández Sanchís, Sofía Gómez Fernández, Jesús David Espejo Muñoz, Maria Ales Merino, Hugo Ales Merino, María Dolores Merino Puerma, José Miguel Hernández Pérez, Pablo Berenjena Huertas, Pablo Gómez Fernández, Juan Cobos Moreno, Manuel Ramírez Pérez, Alfonso Simancas Merino, José Luis Alonso Guzmán, Mercedes Hernández Pérez, Juan Crisóstomo Arcas Gómez, Joaquín Cabezas Nogales, Santos Ortega Camero, Jacinto José Escudero Fuentes, Pedro Navas González, Rodrigo Granados Del Amo, Oscar Rubén López Loren, Fernando Mariscal Ramírez, Juan Manuel Mesa Cebrián, Juan José Gordillo Pérez-Esparza, Raúl Muñoz Gómez, David Tejero Cabello, Miguel Ángel Serrano Alcaide, Óscar Estepa Gómez, Francisca Ortega Lora, Sara Maria Mesa Ortega, Lidia Liji Mesa Ortega, Álvaro Serrano Páez y Fernando Mariscal Carrillo.
¡Hala Madrid!
Fotografías: Peña Madridista Con Sangre Blanca
En capítulos anteriores:
Trascurrido el primer bloque de la temporada, los tres partidos de Liga antes del parón de selecciones de septiembre, podemos constatar que algunas cosas siguen igual por el Bernabéu. Una de ellas, quizá la más llamativa o flagrante, es la situación de Vinícius. Porque, no nos engañemos, si el brasileño padece de una suerte de barra libre de la crítica, además de una persecución enfermiza en algunos campos, se debe, en gran medida, a que el cuestionamiento parte de su propia casa.
Analizando las reacciones y opiniones del respetable madridista, podemos encontrar tres tipos de aficionados según su juicio a Vinícius. Por un lado está el entusiasta defensor, aquel que ama su juego y justifica sus aspavientos. En otro grupo se sitúan los admiradores racionales (si este término cabe todavía en el fútbol), que reconociendo y celebrando sus facultades, no dejan de censurar algunos de sus comportamientos. Se reconoce rápido: es el tipo que aplaude cuando Vini golea o hace una gran jugada mientras deja caer un “así, sí”. Y, por último, tenemos a los de la guadaña en cada esquina, a las viejas emboscadas, que llamaremos quintacolumnistas del Bernabéu.
El término, como saben, se atribuye a una supuesta manifestación del general Mola en la que anunció que, además de las cuatro columnas dispuestas por el bando nacional para el asalto a Madrid, existía una quinta que facilitaría su entrada y victoria. Una declaración o rumor fatal para muchos sospechosos de derechistas o no suficientemente impetuosos con la República, pues las denuncias de sus propios vecinos, compañeros, amigos, e incluso familiares, los condenaron a las mayores indecencias vestidas de ‘justicia del pueblo’: las torturas y los paseos.
Si el brasileño padece de una suerte de barra libre de la crítica, además de una persecución enfermiza en algunos campos, se debe, en gran medida, a que el cuestionamiento parte de su propia casa
En la jugada del segundo gol ante el Mallorca, desde que Vinícius agarró la pelota, una parte lo suficientemente sonora del Bernabéu comenzó a hacer de sus dudas un rumor de fondo, cuando no directamente insultos, al ver que el delantero avanzaba sin pasarla. No esperaron al desenlace de la jugada, sino que sin juicio y desde dentro, como perfectos quintacolumnistas, ya se encargan ellos de lanzar piedras contra su propio jugador. Sobra decir, por supuesto, que cuando todo se resolvió en un golazo no desdeñaron el aplauso e incluso algún piropo, no vaya a ser que algún vecino de asiento señalara sus pecados.
Por lo demás, en la competición doméstica siguen vigentes los vicios negreiros. Los tres goles anulados al Madrid contra el equipo bermellón afianzan la idea de que o el fútbol ha cambiado definitivamente (y no precisamente a mejor), o los indicios de perjuicio constante al Madrid ya pueden considerarse como pruebas. O nos creemos que dos muñecos colocados por quién sabe quién muestran un fuera de juego por el pelo de un calvo y que las manos pegadas al cuerpo ahora son punibles, o esto es para comenzar a levantar la voz seriamente antes de que el escándalo sea irreparable. Las palabras de Butragueño tras el partido dejan una pista del sentir del club: “Las decisiones que se han tomado nos generan muchas dudas”. O lo que es lo mismo, empiezan a hartarse. Veremos.
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Buenos días, amigos. El Madrid va líder, deberíamos estar contentos o, al menos, no molestos. Sin embargo, los madridistas nos sentimos ultrajados, aún más si cabe, y el listón estaba a la altura del Himalaya. El madridismo no aguanta más, como escribíamos ayer en nuestro portanálisis. El fútbol español es un ecosistema aldeano y caciquil cuyo objetivo es la destrucción del Real Madrid. El conjunto de Xabi va líder, pero ¿y qué?, si lejos de apreciarse pasos en la dirección de resolver los problemas de nuestro balompié lo único que se observa, se palpa, se toca, es un recrudecimiento del ataque contra el club blanco.
La sensación es una realidad y la realidad es que el Madrid para ganar los partidos por un gol necesita marcar tres o cuatro más porque serán anulados varios. Un reglamento trufado de circulares cambiantes y confusas unido a la utilización de la tecnología a capricho dibujan un escenario perfecto para birlar todo lo birlable. Incluso lo no birlable.
Un segundo de imágenes contiene 50 frames, la elección de uno u otro supone que la distancia entre jugadores en el fuera de juego cambie lo suficiente como para que quien elige el instante decida si quiere que sea órsay o no, porque nunca muestran a la vez la salida del balón de la bota de quien centra y la posición de quien lo recibe. Y el VAR está en manos de socios y avalistas del FC Barcelona. Tecnocrazy, como escribe Antonio Valderrama hoy.
Un segundo de imágenes contiene 50 frames, la elección de uno u otro supone que la distancia entre jugadores en el fuera de juego cambie lo suficiente como para que quien elige el instante decida si quiere que sea órsay o no
Los medios hacen el resto, que no es poco. Carlos Martínez se encarga del directo, pues su voz se escucha en la sala VOR, y el resto dibujan un paraíso utópico inexistente donde no está permitido preguntar nada polémico para el club cliente de Negreira y mucho menos mencionar al Innombrable, el propio Negreira.
Cuando el Bernabéu protesta gritando el nombre del Innombrable, no hay ningún Quirante de turno que se encargue de publicitar el cántico, como sí sucede cuando las aficiones insultan a Vinícius, hecho, al parecer, muy divertido para personajes como el anteriormente mencionado.
Tampoco se nombra al Innombrable en ninguna de las cuatro portadas del día cuando se conoce la noticia de la prórroga de la instrucción del caso Barça-Innombrable por seis meses más y se sabe la fecha en la cual tendrán que declarar Laporta, Valverde y Luis Enrique, el 25 de noviembre. Apenas es el escándalo más grave de la historia del fútbol español, cómo diantres iba a tener hueco en los frontispicios.
Unos frontispicios —medios en general— que, como decimos, siempre intentan reducir al mínimo el daño reputacional de la entidad deportiva más corrupta de la historia, el club cliente del Innombrable. Motivo por el cual, cuando vemos una portada como la de Sport, podemos colegir que el vestuario del Barça debe de estar más crispado que la actualidad política.
«El contundente aviso de Flick a la plantilla es síntoma de su gran malestar. El técnico del Barça quiere cortar por lo sano con algunas actitudes que considera inaceptables. También reclama autocrítica y reflexión a sus jugadores». Si aparece en portada este mensaje, significa que el polvorín es de órdago.
Ciñéndonos al titular: «Los egos matan el éxito», es imposible no visualizar a un jugador cuando leemos la palabra ego. Exacto. El mismo que se ajusta la corona después de marcar un penalti inexistente fabricado gracias a una «avería» en el VAR. Otro Innombrable cuando vienen mal dadas.
El Barça de Flick ganó al Mallorca gracias a que jugó contra nueve, venció al Levante porque el rival se marcó un gol en el añadido y sacó un punto contra el Rayo merced a una pena máxima inventada. Ya que los expertos afirman que es un equipo prácticamente de ensueño, dejemos que continúe con esta tendencia, y con el comportamiento «ejemplar» de sus estrellas. A ver dónde acaban. Será curioso, desde el punto de vista antropológico, ver hasta dónde llegan estamentos y organismos del fútbol para sostenerlo y auparlo.
Después de incontables portadas sportivas en las cuales faltaba solo emitir la factura por la venta de Fermín, Mundo Deportivo afirma que ni el jugador ni Flick ni el Barça querían una venta. Entonces, ¿fue una invención vuestra, o hay algo más pero no ha salido como se esperaba?
La primera plana de As da fe del abismo que media entre la Premier y la Mugrienta Liga del Innombrable. Tras el cierre del mercado estival, el campeonato inglés quintuplica la inversión en fichajes de la charlotada española. Pero no os preocupéis, bien Tebas, bien algún mamporrero oficial os contará que la brecha entre ambas ligas cada vez es menor, si es que hay brecha, porque las matemáticas mienten. Bueno, las matemáticas y lo que ve todo el mundo que no tenga una contraprestación por decir lo contrario.
Cerramos con Marca para acabar con un buen sabor de boca. Sí, sabemos que suena extrañísimo habida cuenta de la inquina que luce la hoja parroquial de Tebas contra todo lo blanco, pero nos alegra ver sonreír de nuevo a Militao.
Pasad un buen día.
Don Sergio Ramos García, hoy artista emergente, el nuevo Chiquetete tatuado de ritmos afrocaribeños, reggaetón zumbón, trap andaluz y demás engendros musicales contemporáneos a ritmo de sampler y “ces” pronunciadas como “eses” en siseo latino —pero camero— me tiene bloqueado en Twitter.
No sé si fue cosa suya o probablemente más bien de su hermano y representante, René Ramos, quien haría bien en rebautizarse como “Doble R”, ahora que es manager del nuevo Daddy Yankee de Pino Montano.
Afortunadamente, el embargo de RR no pudo impedir que llegara a mis maltrechas trompas de Eustaquio la oda musical perpetrada por su ínclito hermanísimo: la bomba del verano, una especie de hit estival estrenado un 31 de agosto, al filo del cierre del mercado, en una suerte de timing ramero digna del malogrado culebrón de su renovación.
Nunca es tarde si la dicha es buena y las risas, múltiples, a uno y otro lado, además, del parteaguas nacional que es el madridismo y sus odiadores. Como bien ha aventurado mi compañero Falstaff, erudito melómano de óperas y orquestas sinfónicas frente a un modesto servidor, discípulo de Paco Pil y Chimo Bayo, es difícil desentrañar la poética melodía de una letra descarnada, pasional, desmesurada, propia de a quien se le escapan de las manos copas del Rey dirección al asfalto desde un autobús merengue. Eso también lo sabes tú, Cibeles.
Hay quien se ha apresurado a hablar desde chiringuitos varios de Florentino y ajustes de cuentas que van más allá del minuto noventa. No aprecian que donde hubo fuego, cenizas quedan. Rescoldos incluso. Por mucho que los cineastas detrás del videoclip hayan decidido reducir a escombros, no sólo la propia fuente, sino el mismísimo Palacio de las Telecomunicaciones de Madrid, sede del Ayuntamiento de la capital, cual tráiler apocalíptico de finales del mundo, invasiones extraterrestres y destrucciones masivas.
Y es que masivo es precisamente Ramos. Tanto es así que me bloqueó por recordarle en Twitter que donde el Madrid realiza ofrendas religiosas en forma de títulos es en la Almudena, no en la Inmaculada, como verbalizó ante un micrófono de Telemadrid.
Fue un lapsus. Como su propia renovación.
Y tú lo sabes, Cibeles, digo, Sergio.
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Llevamos solamente tres jornadas de liga y da la sensación de que los patrones del fútbol español han metido la sexta marcha con la tiranía tecnológica que llevan ya unos años implementando en el campeonato nacional de liga. Es un auténtico milagro que el Madrid de Xabi Alonso encabece la tabla, con pleno de puntos y un sólo gol concedido. Si a lo largo de la temporada anterior se vivieron varios de esos momentos seminales que preceden al establecimiento de todo régimen de terror, como por ejemplo el aberrante escándalo de la víspera de la final de copa, que el Madrid no tenía que haber jugado, este pasado fin de semana hemos empezado a ver los frutos tempranos y podridos.
La razón de la existencia del telearbitraje en España es anular al Real Madrid, abolir su presencia misma. La tecnología les brinda a sus enemigos la herramienta definitiva para darle a ese plan de reemplazo cultural, por así decirlo, la perfecta carta de naturaleza: ¡no irás a dudar de la tecnología, cateto!
La razón de la existencia del telearbitraje en España es anular al Real Madrid, abolir su presencia misma. La tecnología les brinda a sus enemigos la herramienta definitiva para darle a ese plan de reemplazo cultural
No pudieron liquidar al Real por la vía de la demolición directa y, así, la estrategia, a largo plazo, es la mina diaria. El enloquecimiento, la luz de gas.
Pero lo que nos ofrece el videoarbitraje a los aficionados españoles, de todos los colores, lo que nos lleva ofreciendo desde que se instauró, es el puro fraude y la tomadura de pelo más absoluta. Partiendo de la base de que el VAR lo gestiona la empresa de un avalista de Laporta y socio del Barcelona, todo lo que se diga además es una coña marinera.
Pero como el entramado periodístico, federativo y patronal lleva obviando desde hace ya dos años las notables evidencias que apuntan a una adulteración masiva de las competiciones desde hace más de veinte años por parte del equipo actual campeón de Liga y Copa, ¿cómo iba a importar un conflicto de intereses semejante?
Todo es una parodia y un trágala continuos, de los que el Madrid, como club, participa más que a título lucrativo, a título burlesco.
Partiendo de la base de que el VAR lo gestiona la empresa de un avalista de Laporta y socio del Barcelona, todo lo que se diga además es una coña marinera
Hay un sujeto alopécico y malencarado a cargo del nuevo comité técnico arbitral que no sólo no se calla ni se muestra humilde, sino que cada vez que habla parece un muyahidín amenazando al Madrid. ¿Esta gente quién es y de dónde sale? ¿Por qué el fútbol es un espectáculo dirigido por arlequines entusiasmados con humillar al público? ¿Por qué tenemos que aguantar esto?
En Vallecas, Yamal se desmayó dentro del área local y el árbitro pitó penalti. Resultó que, en ese momento, alguien había desenchufado la conexión con la sala VOR. ¡Qué mala suerte! Nadie pudo revisarlo. Mediapro aludió después a causas desconocidas, como las que dejaron sin luz a toda España hace ya más de tres meses. ¡La vida! Hay una imagen que es la mejor metáfora de todas, que resume la situación absurda en la que vive España, que es la de un suplente del Rayo señalándole al árbitro la imagen repetida por televisión en la pantalla de un iPad, pidiendo que la revise allí. Supongo que el hombre de negro se acogió al reglamento vigente para hacerse el loco y no mirar. Ya se sabe que, en España, al amigo el culo, al enemigo por el culo y al indiferente…
Como es sabido desde siempre, la ley suele estar hecha a medida del poder, y el poder en España lo tienen los mangantes, los truhanes y los catalanes. A Mbappé, desde que está aquí, se le anulan goles por fueras de juego observados con la precisión quirúrgica de la balística israelí, una cosa loca. Por más que para justificarlos nos pongan recreaciones de chichinabo hechas por un sobrino de Roures con el SketchUp, en las que, por demás, jamás se ve el momento exacto en el que sale la pelota del pie del pasador, que es lo que nos enseñaron desde pequeños a considerar para determinar el fuera de juego.
Ese es el modelo y el objetivo del plan que tiene como eje la telecorrupción de la liga: el desgaste sistemático, la zapa mental, el desquiciamiento de los jugadores
Pero el VAR está degenerando el fútbol, está pervirtiendo su naturaleza, lo está convirtiendo en un engrudo indigerible. Los goles del Madrid siempre tienen presunción de culpabilidad, cosa que el club acepta, asumiendo con ello una desventaja competitiva que cuesta dinero, títulos y reputación. El juego se estanca y pierde dinamismo. Las inercias se truncan y se vuelcan. Al tercer gol anulado, al Madrid se le fundieron los plomos el otro día, lo que pudo costarle dos puntos seguros que, ahora, sin embargo, lo hacen líder. El ejemplo es la serie de partidos (Espanyol, Osasuna y Betis) que la temporada pasada le costaron siete puntos de golpe y, a la postre, la liga.
Ese es el modelo y el objetivo del plan que tiene como eje la telecorrupción de la liga: el desgaste sistemático, la zapa mental, el desquiciamiento de los jugadores. Si antes ningún linier aplicaba en España la regla del in dubio pro reo, ahora el VAR está liquidando todas las jugadas al límite, siempre en perjuicio del Madrid, como un comité de clima moral que surgiera de las páginas de algún relato de Ray Bradbury para quemar todos los libros y censurar las sonrisas de los niños cada vez que gana el Madrid.
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Nos las prometíamos muy felices cuando nos enteramos de que iban a destituir al Presidente de Comité Técnico Arbitral, Medina Cantalejo, y al encargado del VAR, Clos Gómez. Pero la verdad es que los trabajadores que hay por debajo de estos siguen siendo los mismos que eran antes. Los mismos que le pagaban al hijo de Negreira por un coaching milagroso que les convertía en árbitros internacionales, aumentando sustancialmente sus ingresos. Casualidades de la vida, siendo el propio Negreira padre quien los valoraba para que alcanzaran dicha condición.
Ahora hemos cambiado al cacique del Rolex y al revisor del VAR por una persona de perfil técnico que está bajo la responsabilidad de un burócrata. Es decir, alguien que pone su nombre y título a disposición de un cargo politico, para justificar las decisiones de este último. Estas personas son Fernández Borbalán y Fran Soto, respectivamente. Todo con apariencia de organización, jerarquía y profesionalización para dar confianza en el sistema.
La realidad es que llevamos tres jornadas de Liga y siguen produciéndose los mismos atropellos arbitrales contra el Madrid, eso sí, ahora revestidos de formalismo, no de chulería. Ya en la primera jornada, aquel árbitro que tiene un mural de Messi en su chalet, Munuera Montero, dejó de aplicar el protocolo de protección por golpe en la cabeza de Raillo en el Mallorca-Barça, que le hizo desplomarse, mientras se llevaba el silbato a la boca, haciendo que los jugadores del Mallorca se parasen, a lo que siguió un gol del Barcelona por un tiro de Ferrán a traición.
Que también expulsó a dos jugadores del Mallorca antes del descanso con la intervención cómplice del VAR, que sin embargo no tuvo a bien entrar a valorar la expulsión de Raphinha por una entrada a un jugador del Mallorca que podría haberlo retirado del fútbol.
Sin embargo en la misma jornada un pisotón de Boyomo a Vinicius Jr., cuando se iba solo hacia portería, no fue suficiente para que entrase el VAR a ayudar al árbitro de campo a expulsar al jugador de Osasuna.
En cuanto a los fueras de juego, seguimos sin poder tener una imagen fija del momento del pase y la posición del jugador adelantado conjuntamente, como en los dos goles anulados a Mbappé frente al Mallorca. Solo podemos ver los muñequitos después de 5 minutos o más de cocina, teniendo que hacer un acto de fe, ya imposible a estas alturas, después de ver piernas elásticas, frames fantasmas, etc.
A lo que hay que añadir lo ocurrido esta jornada, con el gol de Simeone contra el Alavés en fuera de juego claro, que no vio ninguno de los árbitros de campo ni de VAR. En uno de los errores más graves desde la existencia de esta tecnología en nuestra liga.
Añadamos el gol anulado injustamente a Guler por 'mano inmediatamente previa antes de gol', que ni fue mano porque la tenía totalmente pegada al cuerpo, ni fue inmediatamente previa al gol porque después hay un rechace del portero.
No se debería haber jugado este partido sin los mismos medios técnicos que el resto de partidos de la jornada porque ello adultera la competición
En definitiva, nada ha cambiado. El Madrid sigue teniendo que hacer un mayor esfuerzo en cada partido para ganar, lo que se traduce al final de liga en más minutos de competición a máximo nivel, mayor estrés, más lesiones, etc. Bueno, sí ha habido cambios, pensándolo bien, ahora el ínclito Sánchez Martínez ha pasado a llamarse José María Sánchez. No tenemos tecnología de línea de gol, pero por lo menos sabemos el nombre de pila de los árbitros.
Todos tranquilos. Seguro que así se arregla el problema arbitral
Addenda: Lo anterior es el artículo que remití a La Galerna antes de que comenzara el Rayo-Barça, pensando que no habría lugar a más polémicas. Ingenuo de mí.
Por un supuesto fallo técnico, el partido comenzó sin VAR, es decir, sin imágenes de apoyo al colegiado de campo ni comunicación de la Sala VOR con el equipo arbitral. Y durante el partido, en un lance de juego, Lamine Yamal se dejó caer en el área del Rayo engañando al árbitro, que señaló presto el punto de penalti. Es un clamoroso error, imposible de enmendar en ese momento por falta de medios técnicos. Según Isi Palazón, el propio árbitro reconoció en el túnel de vestuarios que se había equivocado y le pidió perdón.
No se debería haber jugado este partido sin los mismos medios técnicos que el resto de partidos de la jornada porque ello adultera la competición. En la misma jornada se ha regalado un punto al Atlético de Madrid y otro al Barça, mientras al Madrid le anulaban tres goles. Tres.
Repito: Muchos cambios para que todo siga igual.
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El Real Madrid femenino dio inicio a su temporada 2025-2026 con un empate (2-2) insatisfactorio ante el DUX Logroño. Un gol inicial de María Méndez fue remontado por el conjunto recién ascendido gracias a dos destellos de calidad de Isina Corte aunque, ya sobre la bocina, Signe Bruun salvó a las blancas del descalabro total.
Por más que la fría lógica pueda hacer pensar que el primer partido de curso no puede desvelar demasiado de lo que un equipo demostrará a lo largo de los meses, es inevitable que la curiosidad y el anhelo de fútbol del aficionado conviertan ese tipo de choques en exactamente lo contrario: una prueba de calibre con la que proyectar tanto grandes expectativas como terribles vaticinios. Así, sobra decir que el Real Madrid femenino se presentó a su puesta en escena decidido a no dejar indiferente a nadie.
De partida, claro, acudió a su estreno en la Liga F envalentonado con el viento de cara dado por los cinco nuevos fichajes internacionales (Merle Frohms, Sara Holmgaard, Bella Andersson, Hanna Bennison y Sara Däbritz, más la promoción de Pau Comendador desde la cantera) y por el relevo en el banquillo de Pau Quesada en sustitución de Alberto Toril. El club, por su parte, tras un lustro de inversión y maduración ha aceptado abiertamente que, ya desde la pretemporada, el listón a alcanzar pase a ser la consecución del primer título en la historia de la sección. Así se presentó el Real en el estadio de Las Gaunas y, como demostración palpable de que las trazas de ADN blanco ya corren por el femenino, al término de los noventa minutos las sensaciones pasaron de un extremo al otro, hasta bordear la crisis existencial.
Visto en retrospectiva, bien pudo parecer que el desempeño sobre el césped fue una pequeña broma macabra que las jugadoras brindaron a su nuevo entrenador a modo de bienvenida: «Esto es el Madrid, Pau». Inicio sesteante y perezoso, gol de la falsa tranquilidad antes de una remontada del rival y, por último, arreón final con el que salvar los muebles. Hubo mucho en el debe de las futbolistas, puesto que un recién ascendido como el DUX Logroño no puede convertirse nunca en muro infranqueable para un candidato a derrocar la dictablanda del FC Barcelona, pero las miradas pronto se dirigirán a Quesada. Por lo pronto, el técnico dio la primera titularidad en portería a Merle Frohms por delante de la capitana Misa Rodríguez y, en ataque, insistió en la probatura practicada en pretemporada situando a una de las extremos como falso nueve.
El club, tras un lustro de inversión y maduración, ha aceptado abiertamente que, ya desde la pretemporada, el listón a alcanzar pase a ser la consecución del primer título en la historia de la sección
El movimiento táctico, que entre otras variables puede responder a la necesidad de horadar de maneras innovadoras las defensas férreas de una cantidad creciente de rivales muy inferiores, no funcionó en la capital de La Rioja. Alejar del costado a Athenea del Castillo o a Linda Caicedo implica demasiados sacrificios y, ante una línea de cinco, más que crear vías de peligro el plan tendió a cortocircuitar el ataque madridista. Al igual que ocurriría con el segundo, el gol inicial llegó a balón parado. La portera local no había sido exigida en media hora de juego, por lo que fue necesario un córner cerrado con el que forzar su despeje centrado para que saltara la chispa. Athenea estuvo rápida para devolver instantáneamente el balón en dirección a la línea de gol y allí estaba todavía su amiga María Méndez para alterar lo justo la trayectoria del disparo hacia la red.
Por entonces, el Logroño tampoco había conseguido intimidar en la otra mitad del campo, pero cuando menos de diez minutos después consiguió el empate en una acción aislada ningún aficionado blanco gritó injusticia. Y es que pocas cosas hay más exasperantes que monopolizar en un 80% la posesión para apenas crear ocasiones de peligro real. Todos sabemos de lo hablamos. Para alegría del público local, fue la canterana Irune Dorado quien, de tan valiente, cometió un grave error en la salida de balón que permitió a la atacante Isina Corte probar suerte desde lejos y cazar adelantada a Frohms.
La segunda parte no mejoró para el Madrid. Aunque Irune pudo volver a adelantar a las blancas en otro córner y Caroline Weir debió aprovechar el par de ocasiones que tuvo en sus botas, el fútbol no fluía hacia el cauce natural de la portería, que es cuando la alegría de la corriente se transforma en desconcierto, imprevisibilidad y diversión. Ocurrió lo contrario, lo único que por entonces podía ofrecer un espectáculo con el Real Madrid en liza: feliz sublevación del equipo local y, seguidamente, golpetazo de corazón blanco. En el 78 Sheila García permitió con un intento de control defectuoso en la frontal del área propia que la árbitra decretara falta por mano. La escena siguiente podía verse con los ojos cerrados: disparo directo y colocado de Isina que busca y encuentra el palo, rebote desafortunado en la espalda de la guardameta alemana y 2-1 local para convertir en heroína a la ’10’.
Como decíamos, la causa y efecto en estas ocasiones es tan previsible que por entonces y por si acaso Pau Quesada ya había mandado al campo a Signe Bruun. Siempre suele ocurrir en torno al minuto 80 o así, cuando el Madrid se mete en la boca del lobo por iniciativa propia despertando el clásico ramalazo de orgullo insurreccional por la patria chica en todos los rincones de la península, y es ese el momento en el que salta el resorte mágico imposible de activar en circunstancias más placenteras. Así que sí, llegó el minuto 93, botó un córner Sandie Toletti, se desmarcó al primer palo Bruun, remató de cabeza girando el cuello como sólo sabe hacerlo un profesional de la demarcación de delantero centro, y Logroño volvió a comprobar que merece la pena tener un equipo en primera división. ¿A quién no le gusta ver al Real rascar un empate raquítico mientras su equipo lo obliga a sudar tinta?
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