Las mejores firmas madridistas del planeta

El líder visitaba el Ciudad de Valencia para enfrentarse a un Levante entrenado por Calero, extécnico de las categorías inferiores del Real Madrid, con el objetivo de lograr su sexta victoria consecutiva en liga.

Xabi dispuso un once que nos hizo elucubrar cómo se colocarían los jugadores sobre el césped. Lo único claro es que estarían de pie, pero la posición de cada uno generaba dudas. Asencio, Huijsen, Carreras y Fran García atrás, o quizá no; Valverde, Ceballos y Güler en mediocampo y Mastantuono, Vini y Mbappé arriba. ¿O tal vez defensa de tres con Fede y Fran de carrileros? «Que cada cual interprete lo que quiera, yo he venido a ganar», parecía pensar el tolosarra. Y eso es precisamente lo que logró.

Cuando el reloj señalaba el minuto tres, un mal despeje de Arda no concluyó en gol granota por el grosor de un garrofón.

Pese a no haber llovido, el campo estaba más encharcado que el kleenex de un colchonero, el balón era una suerte de Arca de Noé que zozobraba y se frenaba en un océano verde.

Mastantuono replicó antes del 8' con un chut duro cruzado que se fue ligeramente desviado a la derecha de Ryan.

Vini comenzó el encuentro más centrado y era Fran quien se encargaba de percutir por la izquierda.

La siguiente gran oportunidad fue para el Levante, Dela martilleó con la cabeza un córner y, afortunadamente, la dirección del balón no fue la correcta para los intereses locales. Lo que sí remaba —nunca mejor dicho— a favor de los intereses locales era el infame charco en el que habían convertido el Ciudad de Valencia. Hecho que dificultó instantes después un disparo lejano a Mbappé. Si Xavi Hernández fuese alguno de los dos técnicos, estaría preparándose la soga, sin duda.

EL MADRID FIRMA UN INICIO DE LIGA PERFECTO: SEIS DE SEIS PARTIDOS GANADOS

Ceballos fue el siguiente en probar suerte, tiro con rosca algo desviado. Y en el 20', carambola de mala suerte: trallazo de Vini, despeje de Ryan Air y el rechace de Mastantuono, al travesaño. Poco después, el meta levantino repelió un cañonazo de Fede y blocó el posterior disparo de Vinícius, que en ocasiones se pegaba a la cal y era Fran quien entraba por el medio. El Madrid estaba poniendo en serios aprietos a los levantinos.

Y entonces llegó Vini y dijo aquí estoy yo: recibió de Valverde el balón en el flanco derecho del área y depositó la pelota contra el lateral interior de la red rival con el exterior. Lukita esbozó un gesto de complicidad en Milán. Golazo. 0-1 antes de la media hora. Así se responde cuando te cantan balón de playa.

Apenas unos instantes después, Mastantuono fusiló a Ryan y en un primer momento pareció que el obús había atravesado la red, pero no, se había ido fuera. Pero a la siguiente sí la metió, la pelota. Poco antes del 39', robó Carreras, sacó para Vini, cambió de banda al 30 blanco y este reventó la bola por la escuadra contra la red. Tremendo chicharro, menudo debut goleador del pibe. ¡Qué bueno que viniste! 0-2.

Los de Xabi lo estaban bordando y cerca anduvieron de marcar el tercero tras una cabalgada soberbia del hoy central Álvaro Carreras. «Parece Pirri», comentó Kollins en el chat de La Galerna.

Descanso. Una primera parte montaraz de los de Xabi. 0-2. Golazos de Vini y Mastantuono. Y Carreras... qué decir de Carreras, que es un Fórmula 1 del fútbol. «Viento fuerte de levante, solo que no era Eolo, sino el Real Madrid», apunta mi amigo Nanook.

Pero en la reanudación el viento dejó de soplar y el Levante acortó distancias merced a un tanto de Etta Eyong —que no es una cantante de jazz, sino un jugadorazo— tras rematar de cabeza un balón que había salido trabucado tras tocar en Huijsen. No sentenció en la primera parte el Madrid e intentó contemporizar en el comienzo de la segunda. Resultado: complicarse la vida.

¿Qué le ocurre a los buenos? Que aparecen cuando hace falta. Y eso hizo Mbappé. Primero le hicieron penalti y él mismo se encargó de anotarlo a lo Panenka. Y después, gran pase de Güler y galopada a lo Ronaldo el fuertecito de Kylian y chirlo mayúsculo. 1-4 y tiempo para los cambios: Mastantuono y Valverde, a descansar; Tchouaméni y Bellingham, a jugar un rato.

En el 75 y el 78, pero en los minutos, no en los importantes años de la historia de España, Mbappé y Jude pudieron marcar el quinto, que en este caso no es que no fuese malo, sino que no fue.

Tiempo entonces para Camavinga, Rodrygo y Alaba. Se retiraron Mbappé, Ceballos y Carreras (qué futbolista).

Aún hubo tiempo para que casi anotasen el quinto tanto Vini como Rodrygo. Al final, el encharcamiento masivo no le sirvió de nada al Levante, quizá para no recibir dos o tres goles más.

Sexta victoria en seis partidos de liga del Real Madrid. Hoy, jugando como los ángeles, pero no de Charlie, como los ángeles de Xabi.

 

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Nuevo cuestionario de los chicos de fcQuiz. Esta semana, sobre el capitán del Real Madrid.

Madridista, ¿eres capaz de acertar todas las respuestas de este Carvaquiz?

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En la semana del fallecimiento del gran Robert Redford, su figura ha sido —merecidamente— homenajeada por doquier. De repente, la cara del de Santa Mónica se convirtió en ubicua, apareciendo hasta en las secciones de deportes de los telediarios. Teniendo en cuenta el abismo estético —e incluso emocional— que supone pasar del rostro del actor a sumergirse en el barrizal que suele constituir la actualidad de la liga española, algún redactor ha tratado de suavizar el contraste incluyendo en el siguiente corte de la escaleta la efigie de Xabi Alonso. Un truco inteligente: del brillo crepuscular de Memorias de África a un plano medio del guipuzcoano, enfundado en un jersey de pico, oteando el horizonte con mirada analítica. Logrando así que la elegancia no se interrumpa, sino que mute de acento.

Bromas aparte, hay algo en la estampa de Xabi Alonso que recuerda verdaderamente a Redford, más allá del perfil de actor europeo que se resiste a las prisas. Ambos comparten esa clase que no se entrena: la del tipo que entra a una habitación y no necesita decir nada para que todos lo escuchen. Redford tenía el rancho en Utah y una biblioteca de guiones subrayados; Xabi, en cambio, lee la JotDown —¿y La Galerna?—, cita a Stefan Zweig en entrevistas y aparece en fotos con trajes que harían que Ralph Lauren se levantase a aplaudir. Los dos se han manifestado como maestros en conseguir que la cara de póquer constituya una pose interesante antes que una inexpresividad bobalicona. Cuando veo una rueda de prensa de Alonso, alguna vez he evocado las escenas de El mejor: ese batear las preguntas incómodas con voz baja, pausada, propia de quien ha leído mucho entre líneas. Qué quieren que les diga, no hace falta ser Carlos Marañón para encontrar lazos simbólicos entre el fútbol y el cine.

Redford tenía el rancho en Utah y una biblioteca de guiones subrayados; Xabi, en cambio, lee la JotDown —¿y La Galerna?—, cita a Stefan Zweig en entrevistas y aparece en fotos con trajes que harían que Ralph Lauren se levantase a aplaudir

Por otro lado, el banquillo del Madrid es menos un sitio físico que un estado mental. Gestionar esa mezcla de egos y talentos resulta más complicado que la trampa final que Newman y Redford planearon en El Golpe. La activación del conjunto de la plantilla dista mucho de un juego inocente y desenfadado, como aquellos truquitos de Sundance Kid para despistar a la policía. Se trata de un ajedrez emocional: Güler pide protagonismo, pero una estrella Bellingham no puede salir del guion; Brahim últimamente aprovecha menos sus quince minutos, mientras que Rodrygo espera su close-up. Y luego hay cuestiones aparte, como la situación de Vini, primera patata de veras caliente para el tolosarra en el club, que a este paso terminará abrasadora si no se ataja a tiempo.

Desde sus inicios en el Bernabéu, Vinícius Júnior podría haber recordado a aquel joven reportero novato que cree que puede cambiar el mundo con una pluma —en su caso, con un regate—. Sin embargo, en esta ocasión la alegoría periodística pasa de forzada a directamente inadecuada cuando uno recuerda que varios de los lugares donde el brasileño tiene más enemigos irreconciliables son, precisamente, las redacciones de algunos medios de comunicación. Bien por la frustración proporcionada por sus fallidos pronósticos iniciales acerca del carácter de paquete de Vini, bien por cuitas personales más o menos conocidas, bien por la antipatía que despierta su personalidad. Fuera de los medios más explícitamente afines al club y a la selección carioca, Vinicius cada vez cuenta con menos partidarios, y las provocaciones —no hablo ahora del infecto racismo sino de asuntos no delictivos, como la cutrez de los balones de playa— se ven alimentadas día a día desde más altavoces. Para un futbolista tan pasional, la pérdida del Balón de oro 2024, las chanzas posteriores y el escrutinio ante cualquier gesto poco inteligente están conformando el primer obstáculo demasiado elevado para superar sin ayuda. Parece desorientado, perseguido por fantasmas cuyo origen desconoce, como el protagonista de Los tres días del Cóndor. Ahora mismo juega como si tuviera que demostrar algo cada vez que toca el balón, y eso, en fútbol, como en cine, se nota demasiado.

La situación de Vini es la primera patata de veras caliente para el tolosarra en el club, que a este paso terminará abrasadora si no se ataja a tiempo

Xabi Alonso lo sabe. Del mismo modo que es consciente de que no va a bastar una charla motivacional al uso. En todo caso, la solución pasa por devolver a Vini el contexto narrativo que ha perdido: otorgarle confianza sin abrumarlo con responsabilidad, y sin que la liberación de responsabilidad le afecte a la confianza. Nada fácil, casi una cuadratura del círculo. Alonso deberá imitar a Redford en Spy game: maniobrando con sutileza en un segundo plano, sin dejar que se note que todo pende de un hilo, afanándose en rescatar al personaje principal antes de que le caiga —o le tiren— la película encima.

Incluso quienes somos devotos de Xabi, hemos de reconocer nuestro desconocimiento acerca de si está preparado para una empresa tan delicada, de equilibrio tan precario. Una operación que sobrepasa los puros conocimientos futbolísticos. Sea como fuere, a estas alturas es irrelevante: la vorágine del Madrid y la maldición de su circo externo anexo no esperan a nadie. Hubo quien sentenció, ignoro si refiriéndose a Robert Redford, que todo gran director también es un poco actor. A lo que habría que añadir que, por suerte o por desgracia, todo buen entrenador, también.

 

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Lo primero que pensé con la llegada de Xabi Alonso es que iba a implementar su sistema de 3-5-2 para refrescar a un equipo que futbolísticamente estaba muerto.  Y no ha sido así. En este arranque de temporada, Xabi ha optado por mantener el clásico 4-3-3. Eso sí, con muchas rotaciones y movimientos permanentes de los once que saltan al campo.

La presión tras pérdida, el posicionamiento del centro del campo y la solidez defensiva han hecho de este nuevo Madrid un bloque que solamente ha encajado tres goles en seis partidos.

Sin embargo, a este equipo le falta chispa tanto en la creación como en la finalización de las jugadas. Son doce goles en seis partidos, y siete son de Mbappé. El resto del equipo: cinco goles entre tres futbolistas distintos. Los centrocampistas solo aportan un 20 % de las ocasiones creadas, cuando la media de los últimos tres años rondaba el 30 %.

Las notas del Real Madrid - Olympique de Marsella

El orden táctico de Xabi ha evitado que futbolistas como Valverde, Vinícius y Rodrygo improvisen en su juego. En el último tercio del campo, no hemos visto a Fede disparar de fuera del área o conducir el balón varios metros, no porque haya bajado su nivel, sino porque el equipo no lo necesita. Con Vini el tema es más preocupante, hay un bajón de confianza evidente. Más allá de que regatee menos y muestre menos desparpajo, a Vinícius se le ve perdido en la toma de decisiones.

No puede ser que el Real Madrid promedie 13,5 disparos por partido, pero solo 4,8 a puerta (35 %). Mbappé concentra casi el 40 % de los tiros del equipo. El regreso de Bellingham es una buena noticia para que el funcionamiento en ataque mejore. Jude genera ocasiones con regate, último pase y llegadas constantes al área. Yo mantendría el sistema y jugaría con Güler en banda derecha. De esa forma puedes acumular tanto presencia en el centro del campo como creación por banda.

Para crecer, el equipo necesita diversificar su arsenal ofensivo y repartir la carga goleadora

“Los resultados ayudan a confiar en que el camino está siendo bueno, pero seguimos en fase de construcción. En el último tercio de ataque tenemos que evolucionar. Hay que hacer cosas diferentes y estamos construyendo la base. Alguno podría llevar un gol más del que llevan”, dijo Xabi en la rueda de prensa previa al duelo frente al Levante.

Hay que asumir que, salvo Mbappé, el Madrid cuenta con futbolistas que nunca han marcado más de 25 goles en una temporada. El éxito colectivo ha llegado formando un bloque y explotando las cualidades individuales de sus mejores jugadores. Vini se ha caracterizado por entender que a veces la jugada pide que entre más por dentro, no que caiga a banda, donde siempre lo marcan dos defensas y suele perder el balón.

“Los resultados ayudan a tener esa confianza de que el camino está siendo bueno. No hay secretos. El equipo tiene que jugar de una manera colectiva para que todos se beneficien de ello. Esa va a ser una de las claves de la temporada”.

El Real Madrid de Xabi Alonso es, hoy por hoy, un equipo defensivamente fiable y con un líder ofensivo descomunal en Mbappé. Pero el desequilibrio en la producción de tantos y la baja cifra de goles esperados (XG) muestran que el ataque aún no está a la altura. Para crecer, el equipo necesita diversificar su arsenal ofensivo y repartir la carga goleadora.

 

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Buenos días, amigos. Como imagináis, hoy nos toca escribir sobre el Balón de Oro, algo tan estimulante como asistir en directo al movimiento de las placas tectónicas. Ahora, ese galardón en realidad ya no es uno solo y con prestigio, como antaño, ni siquiera trino, sino que se trata de una gala en la cual se entregan multitud de premios diversos que guardan más relación con la propaganda y el parné que con el desempeño futbolístico.

Quienes conducen la carrera de los ganadores del Balón de Oro suelen pasar mucho tiempo bailando con lobbies, aunque nunca hayan coincidido con Kevin Costner. Hay incluso quienes afirman que algunos esféricos áureos se han comprado. Nosotros no vamos a afirmar tal extremo porque para ello se necesitan pruebas, como facturas en Hacienda y cosas así. Sí es conocido que Nasser Al-Khelaifi —compañero de pádel de algún periodista de Marca— está siendo investigado por «presionar» para que Messi lo ganara en 2021, pero seguramente sea infundado, Lionel merecía hasta el de este año. Que Catar haya «comprado» de facto Francia entera no puede llevar a colegir que sea capaz de amañar algún premio o Mundial.

A todo esto, el ganador del Balón de Oro en su modalidad masculina fue Ousmane, el 10 del PSG, el equipo de Catar. Ya lo predijo Bécquer, Gustavo Adolfo, en su verso dedicado a Lamine Yamal: «Dembélé las oscuras golondrinas».

La no victoria del futbolista ejemplar para la juventud, ese que celebra fiestas de cumpleaños con chicas de imagen y enanos adornadas con tartas en las cuales aparecen turulos —un billete enrollado sirve casi exclusivamente para una cosa—, ha indignado al padre del excepcional futbolista, un señor con todas las letras, ejemplo de ponderación y virtud.

💣 EL PADRE DE LAMINE, EN EXCLUSIVA con @elchiringuitotv:

❌ "Ha pasado algo muy raro, es el MAYOR DAÑO MORAL a un SER HUMANO".

🔝 "Lamine es el mejor del mundo con mucha diferencia". pic.twitter.com/xfxCEWMt9E

— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) September 22, 2025

También ha apesadumbrado a los compatriotas antimadridistas, ciudadanos de la misma España de cuya selección se mofaba Yamal cuando fue eliminada por Marruecos. Es normal, el chaval merecía el Balón de Oro, ganó la Mugrienta Liga Negreira la temporada pasada, mérito superior en muchos órdenes a haber ganado dos Champions, siendo decisivo en ambas, como fue el caso de Vinícius. Y sin embargo ha debido conformarse con el premio Kopa, galardón también de alto prestigio, no en vano en 2022 lo ganó Gavi por delante de futbolistas claramente inferiores como Bellingham, Musiala, Wirtz, Gvardiol o Camavinga. Un Gavi, por cierto, que tendrá que pasar de nuevo por el quirófano y a quien le deseamos una pronta recuperación.

En Marca no han podido dedicarle la portada entera, entendemos que les habrá sentado fatal.

Quien no pareció muy disgustado por la derrota de Lamine fue su compañero Raphinha, a tenor de las imágenes que pudimos ver en la gala.

Parece que Raphinha se alegró más que La Galerna de que Lamine no ganase el Balón de Oro. Porque a nosotros nos la trae al pairo este evento al cual el Real Madrid ni acude. La sonrisita malévola del brasileño denota que el ambiente en el vestuario del Barça ha de ser magnífico. ¿Quién no va a estar contento con un chaval endiosado?

Los madridistas somos más de alegrarnos cuando ganamos títulos que cuando otros pierden premios, quizá por eso seamos el club con más Champions. Es cuestión de prioridades. En el Barça tienen más costumbre de mofarse de los rivales y de alegrarse por los males ajenos.

El karma suele tener un peculiar sentido del humor. Entre otros motivos, por eso es más inteligente dedicarte a trabajar con esfuerzo que andar ridiculizando al contrario. Sabe mejor alzar una Champions que un balón de playa, pero son sus costumbres. Actos así no dañan al enemigo, sino que los definen a ellos. Este catetismo está muy extendido y es habitual asistir a espectáculos «aliporosos» en campos de España donde Vinícius jamás había pisado. Un comportamiento muy inteligente y que aporta mucho al club del cual son aficionados (?).

Hay a quien le parece muy gracioso esto del balón de playa. A nosotros nos parece más divertido el hecho de que Dembélé pasase un lustro en can Barça —tras fichaje multimillonario— durante el cual su mayor logro fue un récord en el FIFA con la PlayStation y un Guinness por comer Doritos, y que después se fuese al PSG por cuatro perras y ganase Champions y Balón de Oro.

El Balón de Oro femenino fue para Aitana Bonmatí. También se entregaron otros galardones con los cuales no os vamos a aburrir, porque a nosotros lo que nos importa es el fútbol, en concreto el Madrid, y esta noche hay partido contra el Levante, rival del cual Alberto Cosín os cuenta aquí todo lo que debéis saber.

Los de Xabi van a por su sexta victoria consecutiva en liga, y teniendo en cuenta el estado del fútbol español, eso sí que merecería un premio, concretamente un Balón de Oro por sobreponerse a la corrupción.

Veo por X, la vieja Twitter, que un puñado de madridistas se han enfadado mucho con una chavala, empleada o subempleada del club como steward en el Bernabéu, que subió una foto a sus redes sociales llamando «lata del atún» al estadio. Estos conmilitones están muy enfadados y la quieren funar, que es un americanismo muy de moda ahora entre los jóvenes y que según la RAE quiere decir «organizar actos públicos de denuncia contra organismos o personas relacionados con actos de represión delante de su sede o domicilio». O sea, liquidarla, quitarla de en medio, que el Madrid la despida o haga que la despidan, en fin. Para más inri, como la han doxeado, se ha descubierto que es barcelonista, lo que ha terminado de condenarla del todo a la pobre.

Este comportamiento, la verdad, es muy poco madridista. Hay que tener sentido del humor y, sobre todo, estilo. El Madrid nunca fue eso. Es verdad que la chica hace un mal uso de Internet y se expone sin necesidad, pero lo madridista, en este caso, es regañarla con señorío, que es un verbo anatematizado últimamente por culpa de la prensa antimadridista y que, sin embargo, sigue significando cosas importantes.

El Madrid es un club señor desde antes de Bernabéu. Y es un club de hidalgos, no de escracheadores de pacotilla. Tal y como está la cosa, buscar que alguien pierda el empleo es una buena bellaquería

En esta vida hay que tratar de ser un señor. El Madrid es un club señor desde antes de Bernabéu, quien lo elevó a la máxima potencia. Y es un club de hidalgos, no de escracheadores de pacotilla. Tal y como está la cosa, buscar que alguien pierda el empleo es una buena bellaquería. Si de algo vale todo el cuento de la experiencia transmitida con nobleza de veteranos a noveles, se debe aleccionar sin ensañarse y reprobar sin crueldad, que no somos ni el Atlético ni el Barcelona.

Frente Atlético entrenamiento Atleti

La expresión de la muchacha es graciosa, hay que confesarlo, aunque esto levante ampollas: el nuevo Bernabéu, ya lo he escrito aquí muchas veces y también en X, es un fenómeno cuya naturaleza neobrutalista nos asombra, nos deja estupefactos y también, es cierto, nos hace reír. Es una nave espacial, cuando lo vemos por televisión mientras anochece parece un platillo volante que hubiera perdido pie y aterrizado forzosamente en medio de La Castellana; nos deja sin palabras cuando lo miramos desde el suelo, nos hace sentir diminutos igual que el Coliseo o el Partenón o como escribe Hughes es un enigma que nos interpela, cuyas formas ofrecen al realizador unas «tomas poéticas y láser del anochecer, del poniente por Tetuán, como si el estadio fuera un futurismo que se resiste a la decadencia que da miedo y fantasía».

Hay que reírse también un poco, que a veces se nos va la mano con la solemnidad

Pero la chavala, al caricaturizarlo, lo devuelve al plano ordinario de nuestras vidas y nos recuerda que el Madrid es todo o nada: grandeza y ridículo, oro y mierda, lo superlativo y lo patético, a veces al mismo tiempo. Porque nunca negocia vencer y como no se puede vencer siempre, la alternativa es la caída estrepitosa. Puerta grande o enfermería, Plácido Domingo o Toñín el Torero. El Madrid es la expresión más fiel de la vida misma.

Hay que reírse también un poco, que a veces se nos va la mano con la solemnidad.

Vivimos en un mundo tan innoble que tomarla con una adolescente por una tontería en redes sociales resulta hasta grotesco. El madridismo de Internet, que empezó siendo underground, se ha hecho mainstream en cuanto una masa crítica ha desnaturalizado aquella renovación espiritual e intelectual que impulsó una vanguardia desorganizada y espontánea hace casi quince años. Aquellos «camisas viejas» eran iconoclastas, revolucionarios, heterogéneos, pero, sobre todo, brillantes. Ahora en redes se quiere funar a una muchacha con la vehemencia con la que se deberían pedir explicaciones del hecho de que el Nuevo Bernabéu, que iba a ser el gran espectaculódromo de España, lleve un año sin dar conciertos mientras en el Metropolitano se anuncien giras infinitas de Bad Bunny, Coldplay u Oasis. Por ejemplo. También está lo que dice el gran Kollins en su canal de YouTube, que el Madrid no parece demasiado por la labor de que el Fútbol Club Barcelona purgue judicial y deportivamente sus innúmeros pecados.

La anécdota, que no es más que eso, revela no obstante cierta postración. La pax florentina integró con acierto muchas de aquellas cosas que vinieron con la bocanada de aire underground. Pero es como si ya no hubiera lugar a la crítica y se quisiera ser más papista que el papa. El tardoflorentinismo tiene como un eco de vulgaridad en X, antaño mascarón de proa de una corriente de renovación extraordinaria que precedió el fulgurante último ciclo ganador del Madrid. Da pena que ahora sean estos los molinos de viento.

 

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1- Sistema de juego

 

La Liga no para y hay jornada intersemanal para el Real Madrid visitando el Ciudad de Valencia. El cuadro valenciano es un recién ascendido, pero está cumpliendo en estas primeras jornadas, situado en la 16ª posición en la tabla, y en su estadio ya puso en serias dificultades al Barça. Además, llega en buena dinámica tras doblegar al Girona a domicilio por 0-4. No cuenta con lesionados ni con sancionados y el técnico Calero, que fue entrenador del juvenil B del Real Madrid, dispone de toda la plantilla. Al ser una jornada entre semana se espera alguna rotación puntual, pero tampoco un torrente de cambios. Calero posee una idea clásica de jugar en 4-4-2, a veces con un rombo en el medio, en ocasiones también ha utilizado un 4-3-3 y en otras utilizó la fórmula de cinco atrás con tres centrales y dos carrileros. La tónica del XI será la habitual y un equipo probable sería el formado por Ryan; Toljan, Elguezabal, Moreno, Manu; Rey, Pablo Martínez, Olasagasti, Carlos Álvarez, Iván Romero y Etta Eyong.

 

2- Presión

 

Con un planteamiento de contragolpe y salidas vertiginosas y rápidas por carriles centrales o las bandas lo lógico será ver a un equipo en bloque bajo. Líneas compactas, juntas y en cuanto se recupere el balón, pocos toques y a lanzar a las balas que tienen arriba que pueden correr al espacio para transitar con velocidad y hacer daño al rival. Calero también suele alternar este proceso durante el partido y es posible que en los primeros minutos se presione más arriba o en los saques de Courtois de portería para poner en aprietos a la zaga madridista.

3- Salida de balón

 

No es una virtud en la que destaque principalmente la escuadra granota. De la Fuente, de la cantera blanca, tiene buen pie para conectar con los medios y ahí empezar la jugada de ataque del equipo, pero no es segura su presencia y Moreno puede rotar en ese puesto. En ese caso, si el Real Madrid presiona a la zaga como viene haciendo tendrá mucho trabajo ganado. Entre las soluciones posibles de Calero está abrir mucho el campo con los carrileros y por ahí avanzar con Toljan y Manu Sánchez, que además tienen recorrido, potencia y agilidad en sus arrancadas. Una de las nuevas variantes con la que cuenta Calero es Eyong para buscar los balones en largo, que el delantero africano baje el cuero, porfíe con los defensas y descargue el juego a los medios de cara o abriendo a las bandas. Otro jugador clave es Carlos Álvarez, uno de los mejores futbolistas de Segunda el año pasado y que salta y pasa líneas en conducción cuando baja a recibir al mediocampo.

 

4- Aspecto defensivo

 

En fase defensiva es un conjunto con debilidades y en apenas cuatro encuentros (se quedó a cero en Girona) ha recibido nueve goles. Contra el Real Madrid se vislumbra que optará por más cantidad y acumulación para así poder tapar más huecos y dejar menos resquicios a los blancos. Un plan de partido muy similar al planteado contra el Barça. Uno de los puntos débiles es la espalda de los medios, ya que ninguno de ellos son especialistas en el robo y la recuperación. Aunque sí es cierto que realizan un importante despliegue físico en el caso de Oriol Rey. Por arriba son más seguros, con centrales buenos en ese apartado. En cuanto a las bandas, son futbolistas que cierran bien su perfil y, por ejemplo, Manu Sánchez cumplió de sobra ante Lamine. Si Calero elige finalmente presionar más arriba en algún momento y el bloque defensivo es medio, las oportunidades de hacer daño del Real Madrid crecerán exponencialmente, puesto que el Levante asumirá más riesgos y las grietas y las distancias entre defensores serán mayores.

Levante

5- Poderío ofensivo

 

El Levante puede activar dos planes distintos en función del rival y de los jugadores con los que salgan de inicio. En el centro del campo cuenta con futbolistas de calidad en el trato de balón, criterio y distribución del juego y combinaciones con pases y posesión. Son los Carlos Álvarez, Pablo Martínez, Olasagasti, Vencedor... Con ello conjuga el vértigo y la rapidez arriba de flechas como Romero, Etta, Brugué y Morales. Por tanto, el Levante puede intentar jugar con balón, al menos con rivales de su Liga, o buscar la velocidad a la contra frente a los grandes. Así le hizo sufrir mucho al Barça durante una hora. Este aspecto parece que será por el que abogue ante los blancos, aunque en tramos del choque puede descansar con balón. También serán importantes las superioridades que busca por fuera, cargar el área con jugadores atacantes y alguno que se incorpore desde la media y meter centros desde la banda con los laterales.

 

6- Estilo de juego

 

Calero es un entrenador pragmático y flexible en cuanto a disposiciones tácticas y estilo de juego. Es versátil según las necesidades ofensivas y defensivas del momento y adapta mucho su dibujo en función de lo que tiene enfrente. Le gusta dar valor a las bandas, la velocidad y la verticalidad y que las transiciones defensa-ataque se organicen en pocos toques. Otra cosa que aparece en su librillo es la generosidad en el campo y que no se escatimen esfuerzos. Estuvo en La Fábrica y en el club blanco se tiene buen recuerdo de él. En el juvenil dirigió a los Carvajal, Nacho, Cherysev, Marcos Alonso, etc. En cuanto a las estadísticas ligueras los levantinistas son uno de los equipos que más disparos reciben de Primera y que más cortan el juego con faltas y tarjetas. En lo positivo disponen de jugadores hábiles que les permiten ser top en regates, en efectividad de sus remates a puerta y en porcentaje de éxito en centros.

7- Hombre clave

 

Etta Eyong es una de las sorpresas de la Liga hasta la fecha. Empezó como un tiro en el Villarreal y tras su marcha al Levante no ha bajado el pistón. Si sigue con este nivel el próximo año le veremos en un equipo de mucha categoría en la Liga o en algún conjunto de la Premier. El delantero africano es rápido, listo, correoso y trabajador. A todo ello le suma una buena calidad técnica, con detalles de virtuoso dentro del área que no te esperas. Tiene gol, aunque puede mejorar en la definición, y en el cuadro granota se estrenó precisamente en el último partido en casa contra el Real Betis. Un hombre a vigilar de cerca por la zaga madridista.

 

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El hijo lo ha dicho. Claro. Nítido. A martillazos.

Los millones del Barça a su padre no eran por sus informes.

Sus informes eran otros. 70.000 al año. Pagados por un intermediario.

Lo demás… humo. Fraude. Corrupción pura.

El propio hijo reconoce que el Barça mintió a Hacienda. Que intentaron usarlo como pantalla. Que nunca supo de la catarata de millones. Que jamás vio ni un euro de esa podredumbre.

Y su padre… Su padre le gritaba “a ti qué coño te importa”. Así se defendía el vicepresidente del CTA. Autoridad. Soberbia. Silencio comprado.

Ochocientos informes. Eso sí. Lo demás es lo que duele: 7,5 millones sin explicación. 7,5 millones que no cuadran. Que no se sostienen.

Rosell. Bartomeu. Grau. Soler. Todos dicen lo mismo. Que eran informes reales. Que se repartían. Que se usaban. Que costaban. Pero nadie sabe por qué se facturaba a través de la red de Negreira. Nadie sabe por qué se escondía. Nadie sabe por qué el apellido había que mantenerlo “limpio”.

La palabra clave: ocultar.

La constante: facturar en la sombra.

El resultado: el mayor escándalo de la historia del fútbol español.

Los corruptos se retuercen. Hablan de césped, de catering, de Messi. Disfrazan la podredumbre con metáforas.

Pero la verdad es una: se pagaba al vicepresidente de los árbitros. Año tras año. Millón tras millón.

Y ahora el hijo lo confirma. Sin querer, ha dinamitado la defensa.

Se acabó el relato victimista. Se acabó la mentira.

Quedan los hechos.

Queda la corrupción.

Albert Soler

Albert Soler no fue un espectador neutral. Abandonó el Barça en marzo de 2021 cuando Hacienda ya olfateaba las facturas de Negreira. Poco después lo colocan al mando en el CSD. En septiembre de 2022 admite saber de los pagos del Barça al vicepresidente arbitral. Y, mientras tanto, el reloj de la prescripción corría. El código ético de la RFEF se cambia justo cuando debía servir para sancionar. ¿Coincidencia? No lo parece. Soler juega con plazos. Con reglamentos. Con silencio. Y gracias a eso, el Barça esquiva consecuencias deportivas.

Mientras no se eche a todos los que participaron o callaron en aquella época, la RFEF seguirá manchada. Árbitros, abogados, dirigentes, ejecutivos. Todos los que trabajaron bajo Negreira, o que luego intentaron tapar el escándalo, deben ser fulminados. Sólo así se limpiará el fútbol español.

 

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Buenos días, amigos. Si os hablamos de Jaume Marquet i Cot, ciudadano nacido en Sabadell el 14 de marzo de 1976, lo más probable es que meneéis la cabeza para exteriorizar vuestro desconocimiento. No os acomplejéis, a nosotros nos sucedería lo mismo.

Sin embargo, si os hablamos de Jimmy Jump, que es su alias o nick, puede que la cosa cambie, pues el individuo amasó cierta fama por irrumpir como espontáneo en eventos de gran repercusión mediática, reventando acontecimientos deportivos o culturales, casi siempre ataviado con una barretina catalana. Ha sido multado en muchas ocasiones, y hasta ha conocido la penumbra umbría de los calabozos, como escarmiento por sus apariciones.

Nos recuerda la IA algunas de sus más destacadas apariciones.

La verdad es que la mayor parte de sus acciones nos resultaron bastante inofensivas e incluso alguna, por qué no decirlo, se convirtió a nuestros ojos en los más pasable del evento en sí, dicho sea con todos los perdones para las dotes cantoras de Daniel Diges y su “algo pequeñito”, sea lo que sea ese algo, que bien poco nos concierne.

Hablamos de Jimmy Jump porque ayer reapareció en el Johan Cruyff, invadiendo el campo justo cuando el equipo cliente de Negreira anotaba uno de sus goles. Esta vez iba sin barretina y portaba, en cambio, una bandera palestina.

Está bien. Lo admitimos. No estamos seguros de que se tratase de Jimmy Jump, de cuyo apoyo a la causa palestina no tenemos noticia. Pero sí sabemos que es culé, y Jan Laporta ya se atrevió una vez a meter a Palestina y Cataluña en el mismo saco de “naciones sojuzgadas”, así que muy bien podría ser él. (Nos atrevemos a aclarar que es posible defender la causa palestina sin abrazar necesariamente las rompedoras teorías de Jan en el ámbito de la política internacional).

La verdad, a estas alturas ni siquiera sabemos si el gol debería haberse anulado o no, aunque entendemos que un partido con la presencia de un espontáneo debería pararse. El tema está más bien en el permanente más difícil todavía, la perenne pulsión de los límites de la anomalía por parte del club cliente de Negreira. Millones para el CTA, inscripciones por un pretendido bien nacional (¡de la nación española!), penaltis pitados cuando el VAR se ha escacharrado, denuncias por casi todas los delitos presentes en el Código Penal, y ahora goles con espontáneos circulando por ahí. ¿Qué será lo siguiente?

La prensa cataculé da gozosa cuenta de la victoria blaugrana ante el Getafe. Una victoria convincente y “espontánea”. Ferran marcó dos goles y también (se marcó) una falta de respeto hacia el estilo de juego del equipo madrileño, convenientemente replicada en rueda de prensa por Bordalás.

En las portadas cataculés hay también espacio para la gala del Balón de Oro, que por lo visto es esta noche. Hace ya un año que la organización del premio trató de burlarse del Real Madrid. La respuesta del club fue taxativa: ni fue el año pasado ni acude este. Dicha ausencia tiene encolerizada a mucha gente, que alude a presuntos valores que por lo visto tienen que ver con dejarse humillar en público para gozo del respetable (?) antimadridista.

Uno de los medios más preocupados con esto es el otrora prestigioso medio de deporte y derecho IUsport, hoy dominado por Javier Tebas y por tanto ni tan prestigioso, ni tan de derecho ni tan deportivo como antes. Nos preguntamos en qué disposición legal se hace saber que la abstinencia de gala por parte del Real Madrid constituye un delito.

En fin. ¿Ganará Lamine? ¿Ganará Dembélé? No puede inquietarnos menos. ¿Y si se lo dan al propio Jimmy Jump? Sería la mejor forma de evitar que boicotee la gala. Nadie se convierte en espontáneo en la celebración de su propio premio. El único riesgo es que lo boicotee Laporta, que tiene alma de activista, y aparezca por sorpresa sobre el escenario, siendo esta vez él quien luce la barretina, además de unos brakets reivindicativos.

Os dejamos con las portadas de As y Marca.

Pasad un gran día.

¡Ojo! El Madrid puede burlar el VAR. Un poquito…

Tras su contundente triunfo sobre el Getafe, con espontáneo y todo, y el del líder Madrid sobre el Espanyol -también hubo espontáneo, M’Bappé- el Barça se asienta en la segunda posición de la Liga y en solitario: toma ya. Las plazas Champions las completan Villarreal, Espanyol y Elche,

Como ven, nuestro fútbol es un continuo aprendizaje, como la vida misma. Ahí están pericos e ilicitanos, esos espléndidos esforzados que en los últimos veinte años habrán invertido juntos menos de lo que Negreira cobró del hoy segundo clasificado en ese tiempo, y ahí los tienen. Veinte años por poner una cifra, escribo cuarenta y valdría igual.

Ya lo dijo el presidente Núñez-contigo-empezó-todo: cuando se hacen las cosas bien llegan los resultados. Muchísimas felicidades por el ejemplo y el buen trabajo a los flamantes cuarto y quinto clasificados, que animan como el que más la mejor Liga del mundo. Me encantaría verlos el año que viene por Anfield, Múnich, esos lugares.

Volviendo a lo del aprendizaje/fútbol español, el partido del Bernabéu abrió una inesperada ventana: puede que el Madrid haya descubierto la manera de burlar -algo- al VAR y alrededores: chutando desde lejos.

En los partidos de los blancos se plantean ciertas dudas razonables, dos por encima de todas. Una, el resultado final. La otra, más intensa y excitante, con que nos deleitará el árbitro de abajo, el cuarto, el linier de allá lejos, el de aquí al lado, el VAR y sus compartimentos.

El tío de las líneas -o tía, váyase usted a saber- es la gran estrella. Últimamente también el paisano que decide si intervienen o no cuando un defensa interrumpe en falta a un rival, tipo Huijsen en Anoeta o Vivian en Valencia. Unas veces aparecen y otras, no. El VAR es como las galletas, variadito. Debería patrocinarlo Cuétara.

Al respecto nos contaron que la acción en Mestalla fue distinta a la de San Sebastián. Que una cosa fue lo del central del Athletic Club y otra lo del madridista. Y usted y yo con estos pelos. Lo que no nos dijeron es que mañana mismo puede no serlo. Mago Pop. A ver si el VAR y compañía no van a poder cambiar de opinión. Es una de las gracias del asunto, la sorpresa. Recuerda a los Reyes Magos: lo bonito es eso. Pepito pide un tren y le llega una cocinita. La sorpresa. Pop.

En el Bernabéu el pasmo fue que esta vez no pasó cosa reseñable. El segundo gol tras volver del descanso supuso una losa para el visitante y un parapeto seguro para el local. La impresión de que el Madrid ganaría fue imponiéndose y, ojo, a medida que pasaban los minutos no había material para otro video de RealmadridTV.

En un alarde de valentía en cuanto llegó el minuto 93, él, me atreví a comentar que sí, que no habrá video esta vez. Lo cual me molesta muchísimo, pues su visionado es uno de mis momentos más placenteros de la semana. Los tengo todos.

Unas veces aparecen y otras, no. El VAR es como las galletas, variadito. Debería patrocinarlo Cuétara

Como sería la cosa que sólo una acción del delantero perico Dolan sobre Carreras sin amonestación alteró al respetable. Eso no da para nada luego vamos a lo mollar: ¿por qué no hubo lío? Pues porque el Madrid marcó sus goles con tiros de larga y media distancia. ¿Cómo se anula eso? Imposible. Bueno, tampoco lo den por seguro. Pongamos que parece difícil.

Esa es la cuestión. Quizá sin proponérselo, el Madrid ha dado con la clave para evitar que cada gol suyo necesite un chequeo digno de la ITV de un coche de 30 años. Y le mareen con que si esa rueda, ese palier, ese carburador, ese cinturón… Y le acaben con aquello de vuelva usted mañana. La clave es tirar desde lejos lo más posible, pisar el área entre poco y nada. Pancho Puskas nació demasiado pronto.

Puskas

Y claro, la pregunta surge sola: ¿por qué el Madrid no lo intenta más veces? Mientras pregunto la respuesta es clara: es culpa suya, el Madrid es el responsable de que le anulen goles. Xabi debe insistir en algo fundamental que es prohibir el contragolpe. Bueno, no del todo. El equipo puede salir pitando, pero llegando a diez metros del área, mejor si son veinte, el que lleve la pelota deberá disparar con la más negra de las intenciones para el portero rival.

En los córners, lo mismo. Hay que meter tíos en el área pero pasársela a Militao, incluso a Courtois, y que tiren. Hay un gol del gran Roberto Carlos que lo explica perfectamente, búsquenlo. El resto deberá salir zumbando del área con el objetivo de que la bola no le golpeé y favorezca el 'orsay' u otra incidencia negativa. Y en las faltas, lo mismo. Superado el centro del campo, chutazo y que sea lo que Dios quiera. Todo se entrena en este mundo.

Muy interesante, ¿verdad? Quedamos a la espera de ver como se maneja el Madrid el martes en Valencia/Levante y el sábado en el Metropolitano donde le espera una durísima prueba, temo que difícilmente superable. No acabó septiembre y el Atleti debe salvar su temporada, capítulo 1. Para firmar el empate.

 

Getty Images

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