Nadie que me conozca puede decir de mí que soy un hooligan. Ni siquiera mi vecino de asiento en el Bernabéu y amigo del alma, José Francisco. Me he comido palizas del Barcelona estoicamente y hasta un 0-4 prehistórico del Atlético bajo una lluvia que me costó un catarro de tres semanas. Nunca me he rasgado las vestiduras por perder si no hemos merecido ganar. En otro fútbol no tendría ningún problema en aplaudir al Barca si nos ganase el sábado, o al Atlético si Julián y Llorente hubieran marcado sus penaltis, como habría aplaudido a cualquier rival que te derrota en buena lid.
Pero el mundo está cambiando. El antimadridismo solía ser la envidia lógica del equipo que te gana dos veces de cada diez. Que mira la superioridad con resignación. Hoy el antimadridismo inventa relatos, una historia imaginaria en la que los árbitros del siglo XX fueron todos exjugadores del Real Madrid, en la que Plaza dijo una vez no sé qué y eso ya es equiparable a pagar 8,4 millones de euros al jefe de los árbitros. El odio visceral (el odio racional es una antinomia) ha invadido el fútbol. Microscopio electrónico para el pasado remoto y ceguera voluntaria para lo reciente, a discreción.
El fútbol no va a generar menos violencia, menos fanatismo, menos racismo y menos rivalidad tóxica si no se sanciona de forma ejemplar a quien ha cometido delitos dejando un rastro innumerable de pruebas sin coartada
Estamos asistiendo a un espectáculo que contaremos a nuestros nietos. Los responsables de que no haya todavía un castigo ejemplar para la corrupción sistémica del fútbol durante décadas por parte del FC Barcelona deberían pensar en ello. El fútbol no va a generar menos violencia, menos fanatismo, menos racismo y menos rivalidad tóxica si no se sanciona de forma ejemplar a quien ha cometido delitos dejando un rastro innumerable de pruebas sin coartada. Da lo mismo que gocen de protección política, da lo mismo que a la Justicia le dé una pereza infinita intervenir en un asunto tan mundano como el fútbol. El fútbol español necesita una catarsis, porque a fin de cuentas es un reflejo de una sociedad enferma. Es necesario que los culpables reconozcan sus errores, que paguen por ellos y que los afectados muestren generosidad y les acojan de nuevo en una competición limpia.
Ese escenario hoy es imposible. Los culpables encuentran plausibles argumentos como "pagamos por neutralidad", dando verosimilitud al sueño enfermizo de que otros lo hicieron antes o, lo que es peor: que lo llevan haciendo toda la vida. Ni una sola prueba del nivel de las facturas de Dasnil SL o del saldo arbitral. ¿Han visto algún saldo arbitral de la época en la que se atribuye alteración de la competición al Real Madrid? Cuando alguna vez se sugiere, aparecen estadísticas como que el Barcelona ganó más ligas que el Real Madrid durante la posguerra española, justo cuando le fueron recalificados los terrenos del Camp Nou para evitar la desaparición del club por su terrorífica gestión (¿les suena?). Pero no importa. El relato ha zombificado ya a legiones de aficionados. El delito ya es menos importante que la ensoñación o que la proyección de los complejos antimadridistas más íntimos e inconfesables.
El relato ha zombificado ya a legiones de aficionados. El delito ya es menos importante que la ensoñación o que la proyección de los complejos antimadridistas más íntimos e inconfesables
Estamos en medio de un ecosistema corrupto, de carne putrefacta puesta al sol en agosto, desprendiendo un hedor insoportable. Sin embargo, el Negreirato es sólo la punta del iceberg. El fútbol español es un castillo de naipes con amenaza de ruina. Un mercado de favores, de dinero, de influencias con raíces en lo más turbio de la política. Si enumeramos toda la colección de evidencias irrefutables que podemos hoy recuperar y conservar, nos daremos cuenta, además, de que como todo sistema corrupto, este tiende en sus postrimerías al abuso, al esperpento, a la completa desvergüenza. La impunidad se exhibe, se presume de ella. El archivo videográfico de Real Madrid Televisión será un tesoro después de los años, como lo fueron las muestras de orina de Lance Armstrong.
Los hechos objetivos son indiscutibles, salvo para humanos con cerebros disfuncionales que seguirán pidiendo recibos de la compra de árbitros, las fotos o el vídeo en el que un Negreira pre-Alzheimer les pagaba justo a la salida del banco. Esta pobre gente se dejaría despellejar o freír en aceite hirviendo mientras juran que el Real Madrid está siendo favorecido por el sistema (arbitral o no) desde tiempo inmemorial. Para ellos, la realidad es tan maleable y los hechos tan ciertos y falsos simultáneamente como la paradoja del gato de Schödinger.
Qué más da que este año el Real Madrid tenga un saldo VAR de -7 puntos y el Barça de +5. Doce puntos de diferencia para dos aspirantes al título.
Qué más da que al Real Madrid le hayan anulado 36 goles en la putrefacta era VAR frente a 13 anulaciones al Barça.
El archivo videográfico de Real Madrid Televisión será un tesoro después de los años, como lo fueron las muestras de orina de Lance Armstrong
Los creyentes en el sistema corrupto institucionalizado por el Barça y bendecido ahora por el binomio Medina Cantalejo/Clos, identifican el VAR con la justicia, cuando en realidad estamos ante un espectáculo cotidiano de manipulación, prevaricación y discrecionalidad. Cuando el VAR interviene, no tiene empacho en alterar las líneas (vean la entrevista del culé Jordi Wild a Nacho Tellado), en elegir el frame a demanda (el propio Clos explicó cómo se hace, de manera vergonzante), en aplicar un sesgo aberrante a la vista de todo el mundo. Siete segundos para anular un gol por milímetros a un rival del Barca, cuatro minutos para encontrar cómo anular un gol del Real Madrid. El tiempo que haga falta para encontrar la brizna de hierba, la sombra del prepucio inhabilitador de la posición del delantero merengue. No olvidemos las panorámicas desde cincuenta metros a 360 píxeles de resolución frente al zoom telescópico 4k a 120fps cuando hay que ocultar/mostrar lo que interese al que paga. Porque alguien está pagando. En especie o en cash. Todo este circo no es gratis. Los Rolex no los regalan.
Pero también el VAR decide cuándo se inhibe (Trujillo Suárez, el sicario más aventajado de Clos), domina con el guante de Thanos el tiempo y el espacio de los eventos más groseros del fútbol, específicamente en el área de los rivales del Real Madrid. Un especialista que ya había videoarbitrado 38 partidos en las primeras 24 jornadas. El ojito derecho de Clos a 145.000 euros fijos al año más 2.450 por partido. ¿A cuánto le saldrá cada inhibición?
Siete segundos para anular un gol por milímetros a un rival del Barca, cuatro minutos para encontrar cómo anular un gol del Real Madrid. El tiempo que haga falta para encontrar la brizna de hierba, la sombra del prepucio inhabilitador de la posición del delantero merengue
El VAR se pasa por el mato grosso de la entrepierna el reglamento del fútbol e interpreta torticeramente lo que no se atreven a violar. Además, goza de total impunidad. ¿No cometen errores? Jamás. Porque el VAR ha llegado para hacer el fútbol más justo. ¿Quién vigila al VAR? Este superpoder conlleva una gran responsabilidad y necesita control. ¿Cuál es el contrapoder del VAR? Amigos, el verdadero poder está en la sala segunda del VAR, la comunicación directa con la fuente de la ecuanimidad y del buen juicio: Clos Gómez, himself. El árbitro más culé después de Negreira.
Pero volvamos a los hechos.
Entre 2003 y 2018 el saldo arbitral en LaLiga de tarjetas rojas al Barça y a sus rivales refleja +53 expulsiones a favor de los azulgrana, mientras que la estadística del Real Madrid es negativa, con un saldo de -3. Se lo cuentas a un aficionado inglés o alemán y les estás exponiendo a un ictus. En el mismo período, en cuanto a las tarjetas amarillas, el saldo para el Barça es 697 mientras que el del Real Madrid 263.
Factualmente, el Barça lleva incumpliendo el Fair Play Financiero desde que llegó Laporta. No pasará nada. Hemos normalizado y bromeamos con las palancas, artificios contables para engañar al resto de clubes y alterar la competición con la cooperación necesaria de LaLiga de Tebas. Pobre Tebas, benefactor del club corrupto hasta la fecha y víctima de una acción vergonzante del Gobierno para la inscripción de Olmo y Pau Víctor. Todos sabíamos qué iba a suceder. Cuando Tebas no miró hacia otro lado, harto de tragar ruedas de molino, le doblaron la mano. El Barça es una institución con poder político. "Més que un club" no es una idea romántica de Cataluña. Es poder real para imponer y para incumplir la ley sin consecuencias, con el respaldo de un gobierno.
Mediapro, titular de los derechos televisivos, es la empresa que ha reconocido pagar sobornos a la FIFA, que fue condenada por un tribunal de Estados Unidos por sobornos a la CONCACAF y que quebró el fútbol francés por un contrato que no fue capaz de cumplir. En España gobierna las retransmisiones, la realización, las repeticiones, decide qué imágenes van al VAR y se asegura de que las palabras de los narradores que tiene en nómina lleguen a los árbitros. "Es poca cosa", "No hay contacto" o "es una jugada de VAR" son comentarios habituales que llegan simultáneamente al espectador y al árbitro VAR. ¿Les parece normal?
"Es poca cosa", "No hay contacto" o "es una jugada de VAR" son comentarios habituales que llegan simultáneamente al espectador y al árbitro VAR. ¿Les parece normal?
En otros medios el antimadridismo campea a sus anchas. Comentaristas arbitrales más seguidos: Iturralde, Fouto, Pavel. Narradores: Lama, Carlos Martínez, Antonio Romero... sálvenme a uno, sólo a uno. Estamos rodeados. Cada vez que recuerdo las narraciones de Héctor del Mar me dan ganas de llorar.
En qué país se aceptaría que el VAR fuera operado por una organización cuyo vicepresidente hasta hace siete años está investigado por corrupción y en la que siguen los mismos que estuvieron a sus órdenes, en la que existen árbitros que fueron promocionados después de pagar al hijo del vicepresidente por coaching. En qué país se aceptaría que el proveedor del VAR tuviera intereses económicos en el equipo implicado en la corrupción del arbitraje durante décadas. En qué país un político se asegura de la prescripción de un delito después de conocerlo y cambia leyes para favorecer al club de fútbol del que fue dirigente. Sólo en nuestra pobre España. País de pandereta y del "qué hay de lo mío", donde el que no roba es porque no llega a la caja del dinero.
De cara a la final de copa, honestamente, no sé si prefiero que el equipo haga un mal partido y que caiga derrotado luchando y corriendo. Hacer un partido con buen juego, goles, jugadas memorables y temer que en cualquier momento De Burgos Bengoetxea y González Fuertes hagan el trabajo por el que realmente les pagan, sería demasiado. Me imagino tres tarjetas al Real Madrid en los primeros quince minutos, seguramente a Fran García, Asencio y Rudiger; o tal vez a Vini por protestar un penalti o la quinta falta recibida sin sanción. El sábado estoy seguro de que recordaremos en algún momento que fue De Burgos quien se dio el lujo de expulsar a Cristiano en aquel clásico de Supercopa que trató por todos los medios de "arreglar" para sus jefes. Fíjense en los pequeños detalles, en las faltas intrascendentes pitadas al revés, en el goteo continuo que va envenenando a los futbolistas, en la protección a Lamine Yamal y a Pedri.
Madridistas, sed fuertes. Vamos a ver lo que llevamos viendo desde que nos pusimos a 7 puntos en liga. El VAR sólo aparecerá en nuestra contra y se inhibirá a nuestro favor. Que Dios reparta suerte, porque las tarjetas y la injusticia ya sabemos quiénes la van a repartir impúdicamente.
Getty Images
¡Ah, Burdeos!, famosa por sus vinos que hacen que las papilas gustativas bailen cancán, esta ciudad también alberga una pequeña, pero vibrante comunidad que mezcla pasión por el fútbol y brindis con aromas de Cabernet Sauvignon. Sí, estamos hablando de la inconfundible Peña Madridista de Burdeos, nacida en 2003, donde el vino tinto y los goles del Real Madrid se entrelazan en un vals de emociones.
Todo comenzó un día chispeante de septiembre de 2003. El Girondins de Bordeaux disfrutaba de los pases del elegante Albert Celades, cedido por el mismísimo Real Madrid. En este contexto, Jean-Pierre Sesé, se tiró a la barrica junto a un grupo de entusiastas y decidieron fundar esta peña con Celades como su magnánimo presidente de honor. Inicialmente, la peña encontraba refugio en un bar español, un rincón donde las tapas volaban más rápido que un regate de Vinícius. Sin embargo, en 2006, Jean-Pierre aprovechó su nombramiento como presidente del Hogar español para hacerlo también sede y bodega para los madridistas, con capacidad para destapar no solo botellas de vino, sino también montones de risas y emociones compartidas.
Los eventos organizados por la peña son como fiestas de cumpleaños diarias para cualquier amante del fútbol: partidos en pantalla gigante, viajes siguiendo al equipo, y han fundado equipo de fútbol, uno ciclista (Carlos Sastre, vencedor del Tour de France 2008 es socio de honor de la peña) y uno de tenis de mesa, solo les falta el rugby (cuando lo funden, que lo fundarán, porque no paran ni dormidos, ya veremos a quién hacen socio de honor...).
La llegada anual de la Tuna universitaria de Salamanca es ya parte de las actividades de la peña. Al igual que una tormenta con un toque musical, la tuna aprovecha un partido del Real Madrid para arrasar la peña con música, alegría y anécdotas inolvidables. Ah, pero no todo es fútbol, entre las extravagantes historias está aquella final de Copa del 2004 contra el Real Zaragoza en Barcelona, donde Jean-Pierre fue invitado por Savio (ex del Real Madrid y Girondins) al hotel del Zaragoza después del partido y pasaron un rato inolvidable. Aunque para él lo realmente emocionante fue recibir la medalla de la ciudad de Burdeos de manos del alcalde y ex primer Ministro francés, Alain Juppé.
En su papel de agentes de unidad, la peña actúa como un puente transfronterizo, haciendo de Francia un lugar más merengue. Sus actividades en el Hogar español son tan variadas que hasta clases de flamenco ofrecen, garantizando que ningún miembro termine con dos pies izquierdos.
Por supuesto, la peña no solo se mueve por los goles. Sus esporas de solidaridad se extienden muy lejos: recolectaron ayuda para los afectados por la dana en Valencia, porque si en algo destacan las peñas madridistas es estar presentes cuando se las necesita. Con la vista puesta en su 25º aniversario, la Peña Madridista de Burdeos promete continuar haciendo historia, en su décimo aniversario recibieron a Pepe Salguero. Jean-Pierre nos recuerda que liderar esta tripulación ha sido como beber un buen vino: cada sorbo, una lección y un placer. Su consejo mejor guardado para futuros fundadores de peñas: ir paso a paso, desarrollar diversas actividades y mucha dedicación.
En resumen, en Burdeos, donde cada copa de vino cuenta una historia, la Peña Madridista añade su misión de amor por el Madrid, recordándonos que, al final del día, la vida se celebra mejor con un buen gol y un buen brindis. ¡Salud!
Fotografías: Peña Madridista Italiana
En capítulos anteriores:
Dos jornadas más de la liga espuria, dos victorias por la mínima: bajas y sorpresas (o no tanto). Ese sería el compendió minimalista de mi experiencia después de haber visto los dos últimos partidos del Real Madrid. Los tunantes del silbato siguen a lo suyo, complacientes hasta la burla con las embestidas enemigas, severísimos con las nuestras. Su misión es la de desarrollar la labor de zapa, es decir, minar la mente de nuestros jugadores con decisiones a todas luces injustas con tal de que estos cedan a la frustración natural a la que propendemos los hombres cuando hemos sido víctimas de un trato desigual.
Cuando esto se repite una y otra vez el efecto es atroz: ¿con qué ánimo sale un futbolista al campo sabiendo que las reglas del juego se cambian al contentillo con tal de que la victoria sea para él —por vestir de blanco inmaculado— mucho más difícil que para sus oponentes. Luego vienen los maquillajes en las postrimerías del partido, cuando el sabotaje moral se ha cumplido. Las faltas y tarjetas tardías son la micción que el bombero indolente esparce sobre las cenizas tibias de una casa consumida hasta la raíz: es la signatura del criminal. Por Barcelona la mafia sigue riendo a carcajadas.
Contra el Athletic Club de Bilbao el Madrid fue de nuevo el claroscuro de otras veces. De menos a más, embistiendo hacia el final de la contienda con la violencia feral de los animales arrinconados. Vinícius Jr. insiste y no se cansa, aunque se canse y por momentos parezca que va a expulsar el corazón y las tripas por la boca. Es el hijo del trueno, el capitán de la rabia: ¡Vini 2030! De nuevo el caos, los arreones de la voluntad ciega, el deseo natural de un equipo que ha conocido mejores tiempos, es verdad, pero que, en horas bajas, desarbolado y todo, remonta los oleajes de ese Pasaje de Drake permanente al que lo condenan los señores colegiados. Estos últimos siempre están ahí, se sabe, vigilando los intereses de los dueños del latifundio federativo.
La misión de los árbitros es la de desarrollar la labor de zapa, es decir, minar la mente de nuestros jugadores con decisiones a todas luces injustas con tal de que estos cedan a la frustración natural
Resulta más que patente el choque entre dos visiones de mundo radicalmente opuestas; por un lado, don Florentino Pérez y su Real Madrid, visionarios, hijos del porvenir, anunciando el mundo del mañana; por el otro, los oscuros funcionarios de mentalidad caciquil, aferrados a un modelo patriarcal, patrimonialista y telúrico. No se necesita ser muy inteligente para saber quién prevalecerá. La historia está ahí para demostrarlo. Pero de eso hablaré en otro reporte trasatlántico.
En el caso del partido del fin de semana pasado, Fede Valverde desbarató la emboscada con un proyectil de última generación al vértice. El mundo en vilo por dos segundos, luego el éxtasis que solo puede generar un gol de semejantes hechuras pintureras. El sector plañidero de la grada pasó de los gimoteos al éxtasis con esa facilidad que solo puede atribuírsele a los cínicos. Victoria por la mínima y a seguir remando, que el túnel de la noche más oscura es siempre el más largo.
Por otro lado, el día de ayer, contra el Getafe CDF, los de José Bordalás —que no se cansa de repartir besos y abrazos mientras sus jugadores embisten a mordidas— pusieron en marcha la estrategia ecuestre de defenderse a coces, amedrentando al rival desde el primer momento, “marcando el terreno” con “caricias” a la tibia y el peroné, alzando la rodilla para “saludar costillas o espinazos” en una disputa por lo alto, sacando el codo “casi sin querer” para incendiar las nucas de los contrarios y producir con todo ello en la anatomía de los jugadores del equipo rival un compendio de protuberancias, inflamaciones, fisuras, descalabraduras y rupturas de aductores, como en el caso de Eduardo Camavinga, que debió retirarse del campo caminando con vacilación senil y sin poder ocultar un dolor intenso en la entrepierna: no menos de ocho semanas de recuperación de acuerdo al vademécum que acabo de consultar antes de redactar este despacho semanal. Alaba, el desdichadísimo Alaba, también es baja. Una auténtica pena.
Güler es un hermeneuta: interpreta situaciones estratégicas como nadie. Es un algoritmo que viste de blanco. Sabe lo que está sucediendo y lo sabe antes que sus rivales, e incluso que sus propios compañeros
Aunque podemos sacar de positivo algo más que el resultado del partido de ayer. Me refiero al desempeño de Arda Güler, jugador turco de talante recogido pero que anoche dio muestras de poseer carácter, tenacidad técnica y, sobre todo, algo fundamental, la ventaja competitiva por antonomasia (en el fútbol y en la vida): inteligencia. Pero la inteligencia es instrumental, tiene una función determinada, sirve para algo. En el caso de Arda, su inteligencia es hermenéutica, es decir, interpretativa; el muchacho tiene una capacidad natural para comprender ese eje de espacio-tiempo que es el presente, el presente puro en el que hay que tomar decisiones a la velocidad de la luz porque dentro del campo de juego los acontecimientos son un vendaval.
A eso me refiero cuando digo que Güler es un hermeneuta: interpreta situaciones estratégicas como nadie. Es un algoritmo que viste de blanco. Sabe lo que está sucediendo y lo sabe antes que sus rivales, e incluso que sus propios compañeros; en un par de ocasiones recuerdo haberlo visto abandonar su natural timidez para hacer aspavientos reprimiendo a uno de los suyos porque no supo ocupar ese espacio por el que se hubiera podido generar peligro, y que solo él había visto. No sé si seguirá don Carlo Ancelotti como entrenador del Real Madrid, pero ya sea él o el que fuere, debe entenderse que la presencia en el medio campo del número quince es indispensable. Arda debe permanecer en la plantilla y debe jugar muchos más minutos. Es un activo del club y tiene en su persona el talento necesario para triunfar entre nosotros.
Postdata
No soy profeta y no sé qué sucederá en la final de la Copa del Rey de este sábado. Nadie lo sabe, es verdad, pero esta perogrullada no me impide suponer, basado en el desempeño reciente de ambos equipos, una situación igualada dentro del campo. Me cuesta trabajo imaginar un tercer bofetón de los felones de azul y grana. Las finales tienen esa ardiente gotita de tensión que parece apaciguar el furor natural de los jugadores, lo que los vuelve más conservadores, más cautos. El Barcelona está dando muestras de irregularidad últimamente y el Real Madrid asume, no puede ser de otra manera, que se encuentra ante una oportunidad única para suavizar un poco los dolores que dejó el desastre ante el Arsenal en la que sigue siendo, por ahora, la competición más importante del fútbol planetario. Aunque, por supuesto, a todo lo anterior hay que añadir la maldita variable emponzoñada: los árbitros. ¿Dejarías a tu gato vigilando el filete de pescado que estás a punto de cocinar? Pues eso.
Getty Images
Los automatismos son imprescindibles para poder centrar los esfuerzos en lo complejo y mejorar el rendimiento. Si tuviéramos que estar pendientes de la respiración cada pocos segundos, no podríamos atender el resto de tareas vitales, sería un engorro incluso tomarse una copa de vino. Si durante la conducción no mecanizáramos acciones como pisar el embrague, cambiar de marcha, mirar por el retrovisor o accionar el intermitente, no podríamos prestar la atención necesaria a la vía y sus condiciones y resultaría más difícil reaccionar en una situación de riesgo. Es necesario que las operaciones básicas no necesiten atención cerebral permanente y de ese modo reservar las capacidades para lo importante.
En fútbol sucede igual. Cuando un equipo funciona tiene automatizada la salida de balón y la adapta sin pensar a las cambiantes condiciones del juego. Si hace cuarenta años Ochotorena, como si jugara a los bolos, lanzaba la pelota con la mano a los pies de Gallego, y durante la última década Kroos se asomaba al ventanal izquierdo del área propia a recoger el balón de manera natural, instintiva, esta campaña el Madrid ha de pensar qué hacer para sacar la bola. Y eso supone un esfuerzo extra que se refleja en el precario inicio de creación blanco.
Anoche en Getafe vimos algo diferente. Durante unos minutos hubo fluidez, facilidad, sencillez, juego engranado. El artífice fue Güler
¿Por qué no se generan automatismos en la salida de balón? Principalmente porque no hay nadie que haya jugado con continuidad en esa posición. ¿Por qué? De nuevo, esta temporada ha sido profusa en lesiones. La plantilla es muy corta por unas zonas y muy larga por otras. Y Ancelotti, con lo que dispone en cada momento, ha ido probando —o no probando— distintas opciones sin demasiado éxito. Resultado: estamos acabando la campaña y aún no se han creado los hábitos necesarios en la creación de juego. Lo más parecido a un funcionamiento adecuado fueron un puñado de partidos con Ceballos en el papel de faro en un centro del campo más tendente a lo físico.
Sin embargo, anoche en Getafe vimos algo diferente. Durante unos minutos hubo fluidez, facilidad, sencillez, juego engranado. El artífice fue Güler, quien ubicado sobre la calva del césped provocada por las botas blancas de Kroos agarró el balón e hizo funcionar al Madrid con ecos germánicos.
Hoy en día, Arda no llega a la precisión de Toni. De su regularidad, huelga hablar. En cambio, al turco le adornan dos virtudes capitales: último pase y gol. Menos sobriedad pero más chispa. Su trabajo sin balón, en la presión y el repliegue, también fue mejor que en otras ocasiones, donde se echó en falta más compromiso.
Güler desatascó el juego blanco, con la dificultad extra que entraña medirse a un rival dirigido por Bordalás. Demostró visión, pase, temple y una ansiada capacidad para ordenar el caos. Se asoció bien con todo bicho viviente que portara una camiseta blanca con un escudo redondito. Su posicionamiento dinámico le permitió aparecer como opción de pase para sus compañeros. Su impacto táctico no fue menor al estético, pero ambos fueron inferiores al más importante: el impacto en la victoria, lograda merced a su buen tanto. Construcción del juego, desborde y conducción y finalización.
A los madridistas nos encantó el encuentro de Arda. No pocos aprovecharon para recordar que ellos llevan desde tiempo ha reclamando que Güler debe jugar donde ayer, que esa es su posición. Nadie que no esté dentro del vestuario puede juzgar con conocimiento de causa por qué juega o no un futbolista determinado y cuál es el motivo para que un entrenador lo coloque en una posición y no en otra. Si bien parece claro que Ancelotti podría haber ubicado antes a Güler donde anoche, sobre todo en esta temporada tan abundante en bajas.
Güler se postuló para portar los galones de la creación blanca. Fue le faro táctico en un partido complicado. Lució visión, precisión, versatilidad y definición. Para convertirse en un fijo —además de lo principal, que lo alinee el técnico—, debe ganar consistencia de juego y física, mejorar en defensa, y demostrar continuidad.
Conviene, no obstante, no lanzar las campanas al vuelo. Sin continuación, lo de Getafe solo habrá servido para ganar tres puntos y disfrutar de algunos buenos minutos del turco.
Pero es inevitable soñar y que cada uno nos montemos nuestra película. La mía, anoche, en el Coliseum: «Me llamo Arda Güler Meridio. Comandante de los ejércitos del norte de Ankara. Y juro que triunfaré en el Real Madrid».
Getty Images
Buenos días, amigos y amigas galernautas. El Real Madrid consiguió anoche una valiosísima victoria en Getafe (0-1). Este resultado le permite seguir de (relativamente) cerca la estela de un líder que había ganado la víspera merced a las correspondientes ayuditas arbitrales. Esto último no importa cuándo lo leas.
Tampoco importa cuándo leas que los de Ancelotti, en cambio, lograron los tres puntos a pesar de la permisividad arbitral con la sinfonía de violencia orquestada por los de Bordalás. La imagen del partido es Courtois siendo acribillado a patadas, tirado en el suelo, después de realizar una parada meritoria.
Bueno, esa y la de Arda Güler celebrando el único golazo del partido, logrado con un chutazo con su pierna mala. Esa pierna mala la querrían para sí como pierna buena los maffeos y duartes que campan a sus anchas por esos campos de Dios en los que el Madrid sufre cacerías impunes que debe aguantar resignadamente sabiendo que no hallará protección arbitral.
Pero hablábamos de Arda Güler como imagen del partido, como imagen del sueño del futuro, añadiríamos también. No solo marcó el gol. También marcó el ritmo del partido y dejó boquiabierto a todo el mundo con su inteligencia y manejo del balón. ¿Será verdad que puede ser el próximo Modric?
El espectáculo del turco anoche, en el Coliseo, fue memorable. Su actuación, aparte de vital para el logro de tres puntos trascendentales, supone (o debería suponer) una seria candidatura para un puesto en el once inicial de la final de Copa a la que se refiere el titular de Marca.
La pregunta es ¿por qué no? Su creatividad, mezclada con ese aplomo casi insolente, pueden ayudar a superar la presión asfixiante a la que en teoría seremos sometidos por los hombres de Flick, tan pasmosamente físicos en el apartado del pressing en bloque alto. Y su relación tanto con el gol como con el último pase pueden marcar la diferencia en un Madrid que llega a la final acosado por bajas a las que ayer se unieron por lesión las de Alaba y Camavinga. Esta última, pese a no ser esta la temporada de su vida, se antoja crucial, y hará falta talento a granel para sustituir a Eduardo. Arda lo tiene en arrobas.
As también trae a portada las delicias turcas desplegadas a la vista ayer en Getafe, aunque su titular se refiere más estrictamente a las repercusiones del triunfo blanco en la clasificación. “No se rinde”, asegura el rotativo prosaico. Esto tampoco importa cuándo lo leas. El Madrid no se rinde nunca. No se rinde ni cuando le asolan las lesiones. No se rinde ni cuando la carta blanca a la violencia que cada colegiado extiende sobre cada césped de España le afecta de manera directa y única. No se rinde ni cuando su propio mal juego le invitaría a hacerlo —y ha habido por desgracia numerosos episodios de mal juego en esta campaña—, ni cuando entorno hostil y problemas de juego propios parecen conspirar para tornar imposible el objetivo final.
Por eso, porque nunca se rinde, el Madrid está ahí, a cuatro puntos del equipo cliente de Negreira, cuatro puntos que pueden convertirse en uno si se vence a dicho equipo pagador en el encuentro liguero pendiente en Montjuic. Estas cábalas pueden resultar plausibles si se gana el sábado en la final de Copa, lo que inevitablemente afectaría a la moral de la tropa blaugrana.
Tropa blaugrana que se las promete muy felices viendo cómo una combinación de sus propios méritos de este año (que los tienen) y el más indecente y descarado favoritismo arbitral que se ha visto en años —lo que ya es mucho decir— les tienen en lo más alto de la tabla y en la final de la Copa de España. Mundo Deportivo habla de récords y Sport ya piensa en la final del sábado.
Quién no. El Madrid llega en cuadro y necesita soluciones imaginativas para hacerse con un trofeo que este año tiene un valor estratégico, tal y como se ha puesto la temporada. Ya no es solo la Copa del Rey. Es la opción de recuperar el orgullo perdido en una dolorosa eliminación de Champions, consecuencia de un juego irregular en el mejor de los casos. Es la posibilidad de asestar un golpe mortal a un rival crecido que, quinientos delitos después, se considera capacitado para cerrar el ciclo glorioso del Madrid e iniciar uno propio. No dejemos que eso ocurra. Abortemos ese sindiós.
Los poderes fácticos (desde Tebas al CTA, pasando por el gobierno y la práctica totalidad de los filoculés clubes españoles) conspiran para que esta temporada, la del fichaje de Mbappé, acabe en un fracaso histórico. Pero eso también da igual cuándo lo leas. Lo mismo puede decirse de la proverbial resistencia de este equipo a dejarse ningunear.
Tenemos fe en que no se dejará.
Pasad un buen día.
-Courtois: NOTABLE. No se le exigieron milagros, pero paró las que había que parar.
-Lucas Vázquez: APROBADO. Sin excesivos problemas por su banda y alguna buena incorporación.
-Fran García: APROBADO ALTO. Firme en defensa y ayudando en la creación.
-Asencio: APROBADO ALTO. Pétreo.
-Alaba: APROBADO. Discreto hasta la lesión.
-Tchouaméni: APROBADO ALTO. Sostuvo bastante bien el equilibrio como centrocampista. También sobrio como central.
-Valverde: APROBADO ALTO. Batallador.
-Güler: NOTABLE. Deslumbrante primer tiempo, más apagado en el segundo.
-Brahim: APROBADO ALTO: De más a menos, como el equipo.
-Vinícius: NOTABLE. El máximo creador de peligro del Madrid hasta que fue reemplazado.
-Endrick: APROBADO ALTO. Dejó grandes muestras de calidad.
-Camavinga: APROBADO. Compensó el atolondramiento que le acompaña durante gran parte de la temporada con alguna incursión meritoria. Rezando por su lesión.
-Ceballos: APROBADO. Discreto.
-Bellingham: SUSPENSO. No entró en juego los minutos que tuvo.
-Rodrygo: SIN CALIFICAR.
-Ancelotti: APROBADO. Planteó un gran primer tiempo, pero el equipo se le desmoronó en el segundo, pese a que pudo ganar.
Getty Images
Arbitró José María Sánchez Martínez del colegio murciano. En el VAR estuvo Trujillo Suárez.
Deshonesto y golfo. Ya lo conocemos desde hace años. 69 minutos sin tarjetas por las 800 faltas del Getafe y en una entrada de Tchouaméni que no es ni falta, la primera amarilla para el Madrid. Es indignante. Con lo que repartió Duarte o Djené. Con la contra que interrumpió Bernat a Brahim. Pues estaba esperando a una del equipo blanco para cumplir con el habitual expediente. Es fácil apostar por ello en una casa de apuestas. Siempre se gana.
En los últimos instantes sacó dos amarillas por exceso de testosterona a Álvaro y Peter, y una a Milla por cortar una contra conducida por Camavinga.
Para finalizar su arbitraje de los horrores, decidió no señalar penalti por el combo de empujón y rodillazo en el muslo sobre Rodrygo en el 95'. Trujillo Suárez ya había apagado el monitor y se estaba poniendo la chaqueta orgulloso del dinero que se va a llevar. Sánchez Martínez directamente no merece un euro por ser árbitro profesional.
Sánchez Martínez, para COMER CERILLAS.
Getty Images
El Madrid ha ganado al Getafe y se mantiene en la lucha por la Liga.
Ancelotti ya había avisado que habría cambios después del cansancio acumulado el domingo y no mintió. La entrada de Güler, Endrick y Alaba daba descanso a Bellingham, Rodrygo y Rüdiger. Además, estaba Brahim, y Lucas con Fran en los laterales.
El dibujo prometía un Güler en modo organizador y fue lo que vimos desde el principio del partido. El turco estuvo simplemente espectacular e intervino en todas las fases del juego con sumo acierto. De repente el Madrid tenía un organizador que no perdía un balón.
La primera parte fue una especie de continuación de las buenas sensaciones que dejó el equipo en la segunda parte ante el Athletic. Pese a la agresividad del Getafe, el Madrid dominó la escena y se pudo adelantar gracias a un trallazo de Güler con la derecha.
Poco después, Endrick estuvo a punto de hacer el segundo tras una gran pared con Vinícius. Su disparo se hubiera introducido en la portería de no haber intervenido Djené in extremis.
Fue una primera parte buena que no sirvió para sentenciar el partido, pero sí para ganar confianza.
En el descanso entró Camavinga por Alaba. Tchouaméni pasaría a la defensa.
La segunda parte empezó más igualada que como había transcurrido la primera. El Getafe metía más carne en el asador con los cambios y la entrada de Camavinga le quitó algo de foco a Güler. Sobre el 57’, Endrick desaprovechó una gran ocasión en la que debió asistir a Güler. Probablemente habría sido anulado por fuera de juego.
En el minuto 63 se fue Endrick por Bellingham justo después de una gran jugada de Camavinga que acabó con un tiro que le bloquearon. Poco antes, Brahim había probado a Soria con un disparo con la izquierda.
El Madrid ha ganado al Getafe y se mantiene en la lucha por la Liga
En el 66, Brahim recuperó un balón y se lo lanzó a Vinícius. Tras una larga conducción, el disparo del brasileño fue desviado por Soria.
En el 71, Arambarri tuvo una ocasión muy clara tras una pérdida de Valverde y varias malas decisiones de los defensores. Justo tras esa jugada, Vinícius se fue para que entrara Rodrygo.
En el 76, entró Ceballos por Güler. El turco había estado menos participativo en la segunda parte, algo más desplazado a la banda derecha. Fue lamentable escuchar los cánticos deseando la muerte a Ceballos. El árbitro tuvo que parar el partido.
En el 86, Camavinga recibió una falta de Milla que le provocó un giro que pareció afectarle a la ingle. El Madrid ya no tenía más cambios.
Tras la salida del francés, llegó una ocasión importante para el Getafe. Courtois estuvo inmenso salvando la situación. Y, por si fuera poco, en el 96 evitó el gol de Álvaro y le dio la victoria al Madrid.
Getty Images
Tras la caída contra el Arsenal, muchos miramos con cierto desasosiego los posibles éxitos restantes de la actual temporada: ya estamos en una final de Copa del Rey, no estamos muy lejos del liderato liguero (siendo un espejismo, pues en cuanto nos acerquemos volverá el mismo carrusel de jornadas como aquellas de Espanyol, Atleti y Osasuna), y queda por disputar el exótico e inédito Mundial de Clubes.
Sin embargo, desde hace tiempo, para algunos (entre los que me incluyo), toda competición nacional carece de interés, ya que, mientras el arbitraje siga dirigido o compuesto por cualquiera que haya medrado bajo el manto de Negreira, está todo bajo sospecha. Incluso ganando esos títulos. A esto, se le suma que Liga y Mediapro han estado haciendo manitas durante mucho tiempo bajo la mesa del fútbol español para complacer a quien tiene negocios audiovisuales con el club que, precisamente, pagó generosamente al mencionado exvicepresidente de los árbitros.
Puede que el mayor título nacional a conseguir sea el hecho de reciclar el CTA y que caiga Tebas, antes que levantar otra Copa o Liga que cada vez tienen menos valor
Por ello, y aunque nos duela entenderlo, quizá haya que empatizar con la visión del club: puede que el mayor título nacional a conseguir sea el hecho de reciclar el CTA y que caiga Tebas, antes que levantar otra Copa o Liga que cada vez tienen menos valor. Si se cumplen estas dos premisas, puede que lo doméstico se consiga despojar de su mugre negreiril (que diría Jesús Alcaide). Y entonces sí sería algo celebrable de lo que enorgullecernos si ganamos y de lo que frustrarnos si perdemos.
Esto me lleva a pensar que, si no le damos el valor que se le presupone a la Liga y la Copa, quizá no deberíamos tampoco puntuar, ni para bien, ni para mal, el desempeño de nuestro club, técnico y plantilla en dichas competiciones. Quizá no sea justo cargar contra la delantera porque debió meter más goles, si nos birlan penaltis y nos pitan ‘fueras de juego’ en los que hay que tener mucha imaginación; quizá no sea justo criticar las amarillas por protestar, si les cosen a patadas y el colegiado mira para otro lado; quizá no sea justo pedir el despido de Ancelotti, si del partido que debe preparar solo es seguro que en algún momento nos la van a liar; quizá no sea justo demandar al club incorporaciones costosas, si el máximo rival renueva y ficha prometiendo pagar en ambrosía y pieles de centauro.
¿Debemos exigir despidos y ventas de entrenador y jugadores por no ganar campeonatos que árbitros, patronal y medios de comunicación se empeñan en que no ganemos?
En otras palabras, ¿debemos exigir despidos y ventas de entrenador y jugadores por no ganar campeonatos que árbitros, patronal y medios de comunicación se empeñan en que no ganemos? Acabe como acabe la temporada, considero que tanto directiva, como cuerpo técnico, como plantilla deben llevarse justas reprimendas. Pero ninguna pasa por no haber ganado las competiciones que están adulteradas desde hace décadas.
Últimamente se habla de que “hay que mirar al palco”, porque está muy centrado en pelearse con los poderes del fútbol español y no atiende las necesidades que padece el club. Y pienso que, precisamente, no hay mayor necesidad para el madridismo que purgar este muladar.
Getty Images
Cuando comencé a escribir para La Galerna, tenía claro que quería mostraros que el Real Madrid es, sin duda, uno de los clubes más internacionales del mundo, capaz de hacer sentir a sus aficionados como en casa en cualquier rincón del planeta. He querido centrarme en las peñas internacionales, pero no quiero dejar de lado los magníficos podcasts que se producen en varios idiomas y que enriquecen nuestra experiencia como madridistas. A principios de año, tuve el placer de entrevistar a Kiyan Sobhani de Managing Madrid, y hoy tengo el honor de contar con Gilchrist Lawson, del excepcional podcast Esprit Madridista, que recomiendo sin dudar a todos aquellos que aprecian “la langue de Voltaire”.
Esprit Madridista es un podcast informal que destila pasión por el Real Madrid, fundado en 2020 con la misión de narrar el día a día del club de una manera fresca y entretenida, además de acabar con la visión unilateral de los grandes medios franceses sobre nuestro equipo. Su objetivo es captar la atención de los seguidores, ofreciéndoles una mezcla perfecta de análisis de partidos, recuerdos inolvidables y debates animados. Este cóctel es sazonado con un toque de humor y una química contagiosa (¡y, a veces, incluso peleas dialécticas!) entre sus anfitriones, lo que lo convierte en un espacio peculiar.
Este podcast es más que un simple programa; es un apasionante viaje que une a los aficionados del Real Madrid de habla francesa de todos los rincones del mundo, ¡con nosotros, Gilchrist Lawson!
¿Puedes hablarnos sobre el origen del podcast Esprit Madridista y qué te inspiró a crearlo?
La idea de crear un podcast sobre el Real Madrid comenzó en 2020. En ese momento, ya habíamos lanzado varios proyectos de podcasts con mi empresa Sports Content, y realmente queríamos crear algo en torno al Real, ya que es mi club querido desde hace más de veinte años. Lo que desencadenó el impulso fue una intervención de Fred Hermel, periodista de RMC y L’Équipe, en el programa After Foot. Dijo que Raúl, que es mi jugador favorito y una leyenda absoluta del club, era un jugador "promedio en todo, pero con un gran corazón". Para mí, eso fue una falta de respeto total. Raúl no es solo un jugador con corazón, es un tipo que ha marcado la historia del Real, un antiguo máximo goleador antes de Cristiano Ronaldo y, sobre todo, un jugador que ha tenido múltiples registros de juego que alcanzó la excelencia a lo largo de su carrera. Escuchar eso fue demasiado.
Mi compañero Yoann y yo estábamos hartos de que, en Francia, la imagen del Real Madrid estuviera asociada —ya sea correcta o incorrectamente en la opinión pública, no importa— a una sola voz, en este caso, Fred Hermel. Queríamos crear nuestro propio espacio, un lugar donde los aficionados del Real se sintieran identificados, con un verdadero dominio de la historia del club, y donde se hablara con seriedad y pasión. Queríamos dar una voz creíble a los fans, hablar de las noticias actuales, pero también recordar los grandes momentos del club. Así nació Esprit Madridista. Hoy en día, llevamos más de seis temporadas y más de doscientos episodios.
¿Cuáles son los principales temas que abordas en cada episodio y por qué son importantes para ti?
Los temas que tratamos con mayor frecuencia en el podcast son los análisis de los partidos del Real Madrid. Hacemos un repaso de los encuentros de la semana pasada, y como hay partidos casi cada tres días, también hacemos previews, es decir, previas de los partidos.
Pero más allá de la actualidad, también nos tomamos el tiempo para hacer episodios más centrados en la historia y cultura del club. Hablamos de las gestas europeas que nos han marcado: la Séptima de 1998, la Octava de 2000, la Novena de 2002, la Décima de 2014, etc. Como apoyo al Real desde 1998, hablamos a menudo de ese período, que es nuestra memoria como aficionados. Para nosotros es importante hacer el vínculo entre el equipo actual y las grandes figuras del pasado.
¿Tienes alguna anécdota memorable de un episodio?
No es una sola anécdota, pero uno de los momentos más destacados es una discusión tensa con Yoann sobre el partido de vuelta Chelsea–Real en 2021. Yoann decía que Chelsea era superior, yo pensaba que el Real había saboteado su semifinal. Aún no estamos de acuerdo, y eso ha agregado un poco de picante a nuestros intercambios.
Antes de cada grabación, nos reímos mucho, hay un verdadero ambiente de camaradería. También queremos que nuestros invitados se sientan cómodos, especialmente aquellos que hablan por primera vez detrás de un micrófono. Es ese tono relajado y natural el que hace la identidad del podcast.
¿Cómo eliges a los invitados y solicitas temas que resuenen con la comunidad?
He construido un núcleo duro alrededor del podcast, con Yoann y los socios como los del Journal du Real —Pablo, Abdou, Victor, Médric—. Son colaboradores regulares.
Para los invitados puntuales, a menudo se basa en la intuición. Está relacionado con la admiración que podemos tener por su trabajo, especialmente en las redes. Buscamos personas que tengan una voz verdadera y que hablen del Real con precisión.
¿Ha habido un momento en el que sentiste que el podcast estaba ganando notoriedad?
Sí, un momento que me marcó: un amigo mío sube a un Uber... y escucha mi voz. El conductor estaba escuchando nuestro podcast. Realmente me hizo sentir algo. Ahí es cuando te das cuenta de que lo que haces toca a personas que ni siquiera conoces.
¿Qué desafíos enfrentaron y cómo los superaron?
El primer desafío fue determinar si debíamos tener invitados o colaboradores de forma sistemática. Al final, con Yoann, decidimos lanzar el podcast a dos, para sentar las bases. Luego, contamos con el apoyo de Madrid France, lo que impulsó nuestra visibilidad.
Pero el verdadero desafío es la logística. Cada uno tiene su trabajo, sus obligaciones. Hay que encontrar tiempo por la noche para grabar. Una vez que se hace, me encargo de la edición y de la postproducción. Es un trabajo, pero hemos encontrado nuestro ritmo.
¿Tienes un episodio favorito?
Uno de mis favoritos es el de justo después del partido de vuelta contra el PSG en 2022. La emoción fue increíble. De hecho, todos los episodios que siguen a los partidos de vuelta de esa campaña — contra París, Chelsea, City — son especiales. Tuvimos que poner en palabras cosas irreales, mantener un poco de perspectiva mientras estábamos inmersos en la emoción. Eso ha reforzado nuestro vínculo con el club.
¿Cómo ves la evolución del podcast en los próximos años?
Veo más interacciones con nuestra audiencia, y sobre todo una transición al formato de video. Hoy estamos en audio, pero la idea es que las personas puedan asociar un rostro a una voz. Sería la continuación lógica, y también una forma de buscar un reconocimiento más amplio, quizás incluso del propio club.
¿Qué mensaje quieres transmitir a los aficionados del Real?
Apoyan al club más grande del mundo. Hay que estar orgullosos de ello. El Real Madrid es títulos, leyendas, una historia única. Y con este podcast, en francés, queremos crear ese vínculo. Permitirles seguir las noticias, sentir esta cultura de club y este orgullo de pertenencia. Donde sea que estén, tienen un espacio aquí.
Para aquellos que descubren Esprit Madridista, ¿qué te gustaría que retuvieran?
Me gustaría que sintieran que están escuchando a personas de su generación, que se parecen a ellos, que hablan del Real con naturalidad, humor, pero también con precisión y exigencia. Que entiendan que no hacemos esto a la ligera. Hablamos del juego, de la cultura del club, de la historia. Y sobre todo, que se sientan cómodos con nosotros, como si fueran parte de la discusión.
¿Qué sinergias han establecido con otros medios?
Hemos construido verdaderas sinergias con Le Journal du Real, Madrid France, Real French Madrid, Les Merengues, Real Belgique, con Ouss del canal de Youtube @FootballbyOuss… Todas estas cuentas —y seguramente me olvido de algunas— han ayudado a dar a conocer el podcast y el Esprit Madridista. Los invitamos regularmente, intercambiamos con ellos, y eso refuerza el aspecto comunitario. Queremos que cada uno pueda sentirse parte de esto.
Peux-tu nous parler de l'origine du podcast Esprit Madridista et de ce qui vous a inspiré à le créer ?
L’idée de créer un podcast sur le Real Madrid remonte à 2020. À ce moment-là, on avait déjà lancé plusieurs projets de podcasts avec ma société Sports Content, et on voulait vraiment créer quelque chose autour du Real vu que c'est mon club de cœur depuis plus d'une vingtaine d'années. Ce qui a déclenché le déclic, c’est une intervention de Fred Hermel, journaliste pour RMC et L’Équipe, dans l’émission After Foot. Il disait que Raúl, qui est mon joueur préféré et une légende absolue du club, était un joueur "moyen partout, mais avec un grand cœur". Pour moi, c’était un manque de respect total. Raúl, c’est pas juste un joueur avec du cœur, c’est un mec qui a marqué l’histoire du Real, un ancien recordman de buts avant Cristiano Ronaldo et surtout un joueur qui a plusieurs registres de jeu où il a tutoyé l'excellence au cours de sa carrière. Entendre ça, c’était trop.
On en a eu marre, avec mon acolyte Yoann, qu’en France, l’image du Real Madrid soit associée - à tort ou à raison dans l'opinion publique, peu importe- à une seule voix, en l’occurrence Fred Hermel. On a voulu créer notre propre espace, un endroit où les supporters du Real se reconnaissent, où il y a une vraie maîtrise de l’histoire du club, et où on en parle avec sérieux et passion. On voulait donner une voix crédible aux fans, parler de l’actu, mais aussi revenir sur les grands moments du club. C’est comme ça qu’Esprit Madridista est né. Aujourd’hui, on en est à plus de six saisons et plus de deux cents épisodes.
Quelles sont les principales thématiques que vous abordez dans chaque épisode et pourquoi ces sujets vous tiennent-ils à cœur ?
Les thématiques qu’on aborde le plus souvent dans le podcast, ce sont les débriefs des matchs du Real Madrid. On revient sur les rencontres de la semaine écoulée, et comme il y a des matchs quasiment tous les trois jours, on fait aussi des previews, c’est-à-dire des avant-matchs.
Mais au-delà de l’actualité, on a aussi pris le temps de faire des épisodes plus axés sur l’histoire et la culture du club. On évoque les épopées européennes qui nous ont marqués : la Septima de 1998, l’Octava de 2000, la Novena de 2002, la Decima de 2014, etc. Comme je supporte le Real depuis 1998, on parle souvent de cette période-là, qui est notre mémoire de fans. C’est important pour nous de faire le lien entre l’équipe actuelle et les grandes figures du passé.
As-tu une anecdote mémorable d’un épisode ?
Ce n’est pas une seule anecdote, mais l’un des moments les plus marquants, c’est une discussion tendue avec Yoann à propos du match retour Chelsea–Real en 2021. Yoann disait que Chelsea était supérieur, moi je pensais que le Real avait saboté sa demi-finale. On n’est toujours pas d’accord, et ça a mis du piment dans nos échanges.
Avant chaque enregistrement, on rigole beaucoup, il y a une vraie ambiance de camaraderie. On veut aussi que nos invités se sentent à l’aise, surtout ceux qui parlent pour la première fois derrière un micro. C’est ce ton détendu et naturel qui fait l’identité du podcast.
Comment choisis-tu les invités et sollicites-tu des sujets qui résonnent avec la communauté ?
J’ai construit un noyau dur autour du podcast, avec Yoann et les partenaires comme ceux du Journal du Real – Pablo, Abdou, Victor, Médric. Ce sont des intervenants réguliers.
Pour les invités ponctuels, c’est souvent au feeling. C’est lié à l’admiration qu’on peut avoir pour leur travail, surtout sur les réseaux. On cherche des gens qui ont une vraie voix et qui parlent du Real avec justesse.
Y a-t-il eu un moment où tu as senti que le podcast prenait de l’ampleur ?
Oui, un moment m’a marqué : un pote à moi monte dans un Uber… et il entend ma voix. Le chauffeur écoutait notre podcast. Ça m’a vraiment fait quelque chose. C’est là que tu réalises que ce que tu fais touche des gens que tu ne connais même pas.
Quels défis avez-vous rencontrés et comment les avez-vous surmontés ?
Le premier défi, c’était de savoir si on devait avoir systématiquement des invités ou des partenaires. Finalement, avec Yoann, on a lancé le podcast à deux, pour poser les bases. Ensuite, on a eu le soutien de Madrid France, ce qui a boosté notre visibilité.
Mais le vrai défi, c’est la logistique. Chacun a son taf, ses obligations. Il faut trouver le temps le soir pour enregistrer. Une fois que c’est fait, je m’occupe du montage et de la post-prod. C’est du taf, mais on a trouvé notre rythme.
As-tu un épisode préféré ?
Un de mes préférés, c’est celui juste après le match retour contre le PSG en 2022. L’émotion était dingue. D’ailleurs, tous les épisodes qui suivent les matchs retours de cette campagne — contre Paris, Chelsea, City — sont spéciaux. On a dû mettre des mots sur des choses irréelles, garder un peu de recul alors qu’on était en plein dans l’émotion. Ça a renforcé notre lien avec le club.
Comment vois-tu l’évolution du podcast dans les années à venir ?
Je vois plus d’interactions avec notre audience, et surtout un passage au format vidéo. Aujourd’hui on est en audio, mais l’idée c’est que les gens puissent associer une tête à une voix. Ce serait la suite logique, et une façon aussi de viser une reconnaissance plus large, peut-être même du club lui-même.
Quel message veux-tu transmettre aux fans du Real
Vous supportez le plus grand club du monde. Il faut en être fier. Le Real Madrid, c’est des titres, des légendes, une histoire unique. Et avec ce podcast, en français, on veut créer ce lien. Vous permettre de suivre l’actu, de ressentir cette culture club et cette fierté d’appartenance. Où que vous soyez, vous avez un espace ici.
Pour ceux qui découvrent Esprit Madridista, qu’aimerais-tu qu’ils retiennent ?
J’aimerais qu’ils sentent qu’ils écoutent des gens de leur génération, qui leur ressemblent, qui parlent du Real avec naturel, humour, mais aussi précision et exigence. Qu’ils comprennent qu’on ne fait pas ça à la légère. On parle du jeu, de la culture club, de l’histoire. Et surtout, qu’ils se sentent à l’aise avec nous, comme s’ils faisaient partie de la discussion.
Quelles synergies avez-vous établies avec d’autres médias ?
On a construit de vraies synergies avec Le Journal du Real, Madrid France, Real French Madrid, Les Merengues, Real Belgique, avec Ouss du compte Youtube @FootballbyOuss… Tous ces comptes - et j'en oublie sûrement - ont aidé à faire connaître le podcast et l'Esprit Madridista. On les invite régulièrement, on échange avec eux, et ça renforce l’aspect communautaire. On veut que chacun puisse s’y retrouver.
Fotografías: Espirit Madridista