Las mejores firmas madridistas del planeta

Es solo una teoría. Pero están pasando tantas cosas raras en el fútbol español que una más no va a convertirlo de repente y como por ensalmo en un deporte noble. De hecho, siempre fue un deporte de rufianes, todo lo contrario del Rugby, históricamente practicado por caballeros. El fútbol español está regido como negocio por un empresario irresponsable, muñidor y consentidor de tropelías, gobernado por mandos federativos sucesivamente corruptos y arbitrado por jueces de cuya neutralidad se duda desde los noventa. Dudábamos mucho antes de tener acceso a las contundentes evidencias del saldo arbitral. El dato objetivo dice que la competición se alteró en beneficio de ese club del que usted me habla. Sus directivos han confesado que pagaron por neutralidad, sin especificar qué pretendieron al cuadruplicar los pagos. Probablemente, quisieron obtener mucha más "neutralidad".

El fútbol español seguirá siendo un estercolero. Y seguirá albergando lo más degenerado y maloliente de la sociedad: la envidia, el odio, la política, la corrupción. El máximo ejecutivo de LaLiga seguirá siendo un sujeto zafio, imprudente e impulsivo, incapaz de dirigir un negocio más complejo que una administración de Lotería.

LaLiga, es decir, Javier Tebas, no sabe cómo salir del embrollo en el que se ha metido con el partido de Miami entre el Villarreal y el Barcelona. Corre por sus venas sangre baturra. Será arrollado por el tren, pero jamás se apartará de la vía. Sabemos que el Villarreal cobrará en especie. LaLiga (o su patrocinador, tanto da) sufragará el palizón de viaje para los aficionados que quieran presenciar el excéntrico capricho de Tebas en manga corta, cuando en España estemos a 10 grados. También sabemos que el Barcelona, quién lo dudaba, cobrará en cash. El propio Joan Laporta lo ha afirmado en su habitual paseo triunfal en la Asamblea Ordinaria de socios del pasado domingo, de estilo Castrista esta vez. El evento tuvo una duración de once horas catorce minutos, con pausa para comer. Como es costumbre, se anestesió a la parroquia culé telemáticamente (el acto no fue presencial) para evitar preguntas incómodas cara a cara, entre aprobación y aprobación de cuentas, de deudas, de trolas.

No sabemos cuánto cobrará el Barcelona, pero según Laporta, compensará la falta de ingresos por los dos partidos jugados en el estadio Johan Cruyff. Considerando la diferencia de aforo con Montjuic y un precio medio de 80 euros por entrada, estaríamos hablando de un caché mínimo de 7 millones de euros. Calderilla, para el lío en que se ha metido Tebas con el resto de clubes.

en un escenario optimista veo que tal vez los árbitros se están rebelando contra el CTA, convencidos de que por el camino de la prevaricación para complacer a lo que queda del conglomerado corrupto, no van a ningún lado

Parece que algo se está moviendo en el arbitraje español. Expliquenme, sin acudir a fenómenos paranormales, el arbitraje del domingo en el partido de nuestro equipo con el Getafe en el Coliseum. El partido transcurría en slow motion, con el Real Madrid transitando por el campo minado de Getafe, con poco fútbol y muchas interrupciones. Todo era previsible hasta que saltó al césped Vinicius José Paixao de Oliveira Júnior, para encender la mecha de la revolución.

Vini encaró, buscó la banda y al lateral Kiko Femenia con insistencia, siendo totalmente consciente de su superioridad frente al defensor. Tal fue la magnitud de lo que se veía venir que Bordalás, probablemente el entrenador más astuto del fútbol español, hizo saltar al campo a Nyom, para tratar de contener las percusiones de Vini. Duró 40 segundos sobre el césped. El primer desmarque de Vini fue interceptado con una llave de judo por el francés, derribándolo con una pierna y con el brazo izquierdo. Vini al suelo. Ippon y roja directa.

A diferencia de otras ocasiones, Vini permaneció impasible ante la lluvia de insultos y desprecios desde la grada. Más tarde, sobre el césped, Álex Sancris, desquiciado y torpe, le dio una inofensiva patada de impotencia, por detrás y sin balón. Segunda amarilla y a la caseta. Por primera vez desde que el brasileño llegó a LaLiga, para sorpresa general, el árbitro sancionó y amonestó a sus rivales en lugar de llamarle la atención a él por celebrar un gol, rodar por el suelo dolorido tras una embestida o por levantar los brazos pidiendo justicia. Vini consiguió sacar de quicio a todo el mundo durante la media hora que le dio Xabi, Bordalás incluido. Dominó el partido. Desconectó al rival y a su entrenador aplicándoles su propia medicina. Le faltó coger el balón y ponérselo bajo el brazo, como hacía Cruyff: "Aquí se juega cuando yo diga".

Ahora resulta que es muy grave que un futbolista le tome el pelo "made in Turkey" a un entrenador al que le va la marcha. Hemos convertido el fútbol en un fenómeno woke. Miguel Rico me recordó la otra noche que Luis Aragonés llamó a un jugador rival desde la banda para decirle "es usted más feo que un dos caballos" y de propina: "mire si es usted tonto que le llama el entrenador rival y acude". De usted. La educación ante todo. Como dice Bordalás, "es fútbol, papá". Era fútbol. Pero Vini no puede decirle a Bordalás que había hecho un gran trabajo sacando a Nyom a defenderle. El futbolista más diesel de LaLiga, con 37 años, marcando a uno de los delanteros más rápidos del mundo, con tremendo uno contra uno. A Bordalás le escoció la derrota, pero no le dio ni la más mínima importancia al tema. La prensa subvencionada por Tebas, sin embargo, encontró un filón. Tienen para días de clickbait con Vini. Otra vez.

Luis Aragonés, Capello e Italo Galbiati

Vuelvo al carril. Mi teoría tiene dos variantes: Primera, en un escenario optimista veo que tal vez los árbitros se están rebelando contra el CTA, convencidos de que por el camino de la prevaricación para complacer a lo que queda del conglomerado corrupto, no van a ningún lado. Negreira era un síntoma, la causa es un ecosistema (LaLiga, Mediapro, RFEF, CTA) que favorece la corrupción. Podrían estar separando su destino del final del CTA (sálvese quien pueda), que no parece demasiado halagüeño. Podrían haber decidido pitar, por fin, lo que ven, sin dejarse condicionar ni por los señalamientos de RMTV, ni por las acusaciones de corrupción, ni por la tibia defensa de sus jefes, que los mandan al matadero o a la nevera semana tras semana, con criterios desconcertantes. El problema no es RMTV, el problema es que están entre la espada y la pared. Ya no está Negreira, pero nada ha cambiado. Son víctimas de sus jefes y de los clubes, el eslabón más débil. Podrían haber decidido, secretamente, volver a ser jueces en lugar de sicarios del silbato. El arbitraje de Munuera nos dejó estupefactos. O hay rebelión o gato encerrado.

La segunda trayectoria de la teoría, la del gato encerrado, es menos esperanzadora y tal vez una paranoia mía, no lo niego; pero es que estos ojos de Nexus 6 han visto cosas que no creeríais. El arbitraje de Munuera en el Coliseum podría ser parte de un plan. Una coartada anticipada de nuevos atracos, que demostrarían que el CTA sigue arbitrando los partidos por control remoto. Decisiones a la carta, desde el césped y desde el VAR. Manipulación de la competición ya no por los pagos directos, sino por los anticuerpos contra la ética que genera un sistema podrido. El enemigo es quien intente eliminar la infección. Este plan añadiría premeditación a los arbitrajes terroristas y anularía mi tesis buenista sobre la rebelión de los colegiados en defensa de sus puestos de trabajo. Argumentario: "¿va a decir RMTV algo sobre arbitraje de Getafe?”, “no decíais que los árbitros no protegían a Vinicius?

Desactivada la queja tras un memorable (por normal) arbitraje, el primero esta temporada, tienen la excusa perfecta para ningunear las críticas si nos dejan con diez en el primer tiempo del partido del domingo, porque el protegido ese día sabemos de sobra que no será Vini. Espero equivocarme.

 

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El domingo por la noche, el Madrid ganó al Getafe por la mínima, que es como más se saborean estas victorias en la charca liguera. Bordalás, que tiene fama de duro, salió llorando en rueda de prensa. «Vinicius no me puede provocar así», se quejó el inventor del Esto es fútbol, papá, lema del neo-catenaccio contemporáneo y prohombre de la filosofía del fútbol macho. Todo porque el 7 del Madrid le dijo, en tono de chacota, «buen cambio» en cuanto Nyom, expulsado nada más salir, embocó rezongando el túnel de vestuarios. Vini, que salió desde el banquillo, forzó, nada más entrar, una amarilla a Kike Femenía, que era el lateral derecho del equipo local. En seguida Bordalás recurrió a Nyom, un bigardo con antecedentes, para frenar a Vinicius. Con lo que, con la roja instantánea del recién llegado, Vinicius logró que Bordalás no sólo perdiese un hombre sino a sus dos laterales derechos y la estabilidad emocional del equipo en menos de cinco minutos. Acto seguido llegó el gol de Mbappé.

Así que Vinicius, casi sin tocar el balón, decidió él solo el encuentro.

Da la sensación de que Vini, por fin, tras un año largo de bajada a los infiernos, se ha rehecho y no sólo eso. Parece que está logrando transformar su punto débil, la irascibilidad y la facilidad para entrar al trapo, en una fortaleza. «Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo», dejó escrito Tsun Tzu en El arte de la guerra, «serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas».

El genio chino de la estrategia también escribió que «la mejor victoria es vencer sin combatir» y recomendaba «llevar a los enemigos a un punto del que no puedan salir, y morirán antes de poder escapar». Los autores intelectuales del atentado moral del balón de oro del año pasado conocían bien al público español, por no decir al pueblo español. Que, hoy, siente inclinación por la villanía y se muestra, ante todo, cruel y bajuno con el débil, con el doliente y con quien se expone a corazón abierto ante el mundo. Sabían muy bien el tsunami de mezquindad que la humillación del balón de playa supondría para el adalid del Madrid multicampeón moderno y al que Vinicius quedó inerme desde el siguiente partido. Las consecuencias, alineadas con la difícil mezcla con Mbappé, quedaron a la vista durante toda la anterior campaña. Da la impresión de que la cosa está cambiando.

España es un país triste y Vinicius es una estrella alegre. Es una gran noticia que este manicomio a cielo abierto no pueda enterrar a semejante supernova

Vinícius desquició al Getafe aprovechándose de que los rivales estaban avisados contra él. Utilizó sus trucos contra ellos. Sabía que lo estaban esperando y lo encontraron. Pero esta vez no fue la pelea infantil de un muchacho desesperado contra cien mil becerros en estado de exaltación, sino un sutil toreo de muleta con el que el 7 blanco, con su sonrisa por bandera, toreó patadas, puñetazos, provocaciones e insultos, que se volvieron, como un boomerang, en contra de quienes lo lanzaron.

El detalle revela un trabajo psicológico de fondo. La verdad es que resultaba imprescindible pues había un riesgo real de que Vinícius interrumpiera su carrera, siempre ascendente, y se enfangara en una guerra mercadotécnica que no fuera sino un callejón sin salida. Dos cuestiones esperanzadoras, y no menores, del Madrid de Xabi Alonso hasta el momento, son la evolución de Vinicius hacia una versión abenzemada de Mbappé y la toma de galones de éste, tan natural como aceptada en apariencia por los demás. Ya no compiten por los espacios, que parecen repartidos (a la izquierda, el 7, en la bombilla del ataque, el 9) ni por la jerarquía (Mbappé es un primus inter pares) y además Vinicius está recuperando olfato, colmillo e influencia en el juego aislándose de la atmósfera hostil.

Algo semejante ocurrió hace años con Cristiano Ronaldo y a la postre se puede decir que el portugués utilizó todo el odio de un país para alimentar sus ganas de ser el mejor. Ese era el camino, ya estaba marcado, y parece que Vinicius lo está entendiendo. La buena operatividad de sus dos mejores jugadores, más aún, de sus dos superestrellas, es un espaldarazo a un equipo todavía cogido por alfileres que va ganando sus partidos más por efectividad que por estilo.

 Lo que no deja de resultar obsceno es que Vini siga siendo, para un país ofendido y humillado por su clase política cada día de cada semana de cada mes de cada año, como echar sal en una herida. Quizá no pueda ser de otra manera, quizá su sonrisa de niño feliz y sin complejos incida en un trauma social muy hondo cuya raíz principal sea la tristeza. España es un país triste y Vinicius es una estrella alegre. Es una gran noticia que este manicomio a cielo abierto no pueda enterrar a semejante supernova.

 

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Buenos días. La Champions League ya está aquí. Bienvenido sea el soplo de aire fresco que representa en nuestras vidas futboleras.

La Champions es un extraño milagro. Está regida por la UEFA, organización de características esencialmente truchas, pero que ha querido y sabido evitar que esa corrupción se filtre al estamento arbitral. Los árbitros en competición europea se equivocan como cualquiera, pero no se observan patrones ni tendencias sospechosas, y las instituciones no guardan un bochornoso contubernio con los medios a través del cual se crean estados de opinión y se demoniza a según quién, por ejemplo a Vinicius, a la par que se trata de disfrazar de robo cualquier actuación arbitral justa hacia el Madrid. Porque digámoslo ya: el otro lado, en España, no considera que el Madrid merezca justicia arbitral. Lo veremos con un brutal ejemplo dentro de pocas líneas.

El caso es que el Atlético de Madrid juega hoy contra el Arsenal en Londres, en partido de Champions. ¿Qué es el Atlético de Madrid?, puede que se pregunten nuestros lectores. Es una pregunta legítima, pues su respuesta más honesta no es del dominio público, pero antes de responderla vamos con las portadas del día, íntegramente consagradas a la Champions del club cliente de Negreira y del propio Atleti.

Volviendo a la pregunta anterior, podríamos definir el Atlético de Madrid como un club de fútbol cuya propiedad está en manos de unos tipos que se lo adjudicaron por apropiación indebida, aunque el delito prescribiera, y cuya razón social sociológica (valga la redundancia) reside cada día más en el odio al Real Madrid, a pesar de que existan honorables ejemplos de colchoneros que no odian al vecino. Parece que, dentro del colchonerismo, es predominante la corriente cholista, denominada así en honor a su actual entrenador, Diego Pablo “El Cholo” Simeone.

—Entendido. Por curiosidad, ¿qué opina el cholismo sobre el asunto Negreira?

Magnífica pregunta. Habría que preguntar uno por uno, pero diríamos que el grueso de los atléticos rabian ante el hecho incontestable de que fuera el FC Barcelona, y no el Real Madrid, quien sobornara a la cúpula arbitral española durante un mínimo de 17 años. Si el culpable del escándalo hubiese sido el Real Madrid, ello habría abonado su narrativa, según la cual los colegiados favorecen al equipo blanco desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, no es el Madrid, sino el gran rival del Madrid, quien lo hizo, lo que les agarró con el pie cambiado.

Ese pie cambiado se tradujo, para algunos, es un silencio bastante vergonzante. Para otros se tradujo en algo más vergonzante aún: dado que el club cliente de Negreira es el único capaz de hacer sombra al odiado enemigo, apoyan secretamente los pagos al vicepresidente arbitral llevados a cabo por el aliado azulgrana.

¿Secretamente? No siempre, cuidado. La furia desinhibe, y la (errónea) percepción de que Munuera Montero había pitado a favor del Madrid en Getafe les inoculó tal cantidad de bilis que algunos desvelaron con luz y taquígrafos su apoyo al contubernio. A lo mejor conviene empezar a estudiar una nueva tendencia o tribu urbana: el negreirismo cholista.

A esa escuela de pensamiento (¿?) parece pertenecer Ramón Ramos, tertuliano de Intereconomía que al término del partido del domingo noche se descolgó con este incalificable trino.

 

 

 

Ahí lo tenéis. ¿Qué os parece? (no nos referimos a la chocante falta de ortografía). “Poco pagaban”. Hay que tener tragaderas para digerir el que alguien, alguien que ni siquiera es a priori culé, aplauda el hecho de que el FC Barcelona se comprara el sistema arbitral durante décadas. Es más. No solo le parece bien. Le parece que “poco pagaban”.

Si es por eso, Ramón Ramos puede estar tranquilo, porque son abundantes los testimonios de directivos culés (Freixa, Perrín) revelando que los pagos comienzan ya en la presidencia de Núñez. Los 8’4 millones en 17 años es solo lo que está documentado con facturas. Es solo la punta del iceberg.

De manera que Ramón Ramos puede estar tranquilo. Pagaron más. Pagaron mucho más.

Mañana esperamos (sin mucha fe, la verdad) poder traer a esta sección opiniones (y gente) más edificantes.

Pasad un buen día.

Chamartín. Alta velocidad. Dos carteles: coches 1 a 3, por la fila de la izquierda; del 4 en adelante, en tres filas por la derecha. Los miembros de la tripulación de Iryo que leen el QR del billete están dispuestos en la cabecera de las cuatro hileras humanas, pero solo comienzan a dar paso a la fila preferente. Los demás trabajadores esperan de pie sin hacer nada unos minutos. Coche 8, asiento 16, apenas un rato más de cola.

De momento no hay nadie al lado. Bien. Me quito las gafas de miope, sin ellas puedo leer y ver el móvil con claridad. A cambio, vislumbro las caras de los pasajeros de manera difusa, como el Ecce Homo de Borja recién restaurado. Pero ¿qué importan los rostros de quienes viajan en el vagón? ¿O acaso sí?

Brrrr-brrr. Vibra el móvil. «Paco, ¿te acuerdas de esta foto? ¿Recordabas que Gonzalo Miró sale en ella?». WhatsApp de Jesús Bengoechea.

Gonzalo Miró invade nuestro pasado

En la estación de Cuenca suben dos señoras. Cuando van a tomar asiento delante de mí, comprueban que hay un hombre mayor que se había cambiado allí desde su asiento original del otro lado, el izquierdo. «Disculpen, ya me quito. Me había sentado aquí porque me daba el sol».

La más joven de las mujeres, ya en edad de jubilación, alaba la comodidad de los asientos, pero comenta con su compañera el inconveniente que supone viajar a contramarcha mientras se levanta e intenta girar la butaca entera 180º. No puede.

«Sí recuerdo la foto, pero es la primera vez que veo a Miró ahí», respondo a Jesús.

Este Gonzalo Miró está en todas partes —pienso—, goza de una ubicuidad no vista desde hace dos mil años. Ha invadido las emisoras de radio, ha colonizado todos los platós de televisión y ahora también aparece en una foto antigua. Un momento, quizá… no, imposible.

El hombre usurpador de asientos, ya en su plaza, graba con el iPhone por la ventanilla. También el interior del vagón. Después trastea con el aparato, quizá para enviar el vídeo a alguien.

A ver si Gonzalo Miró… Nah. Nada, nada.

El señor del iPhone lleva un dispositivo de esos que permiten hablar por el móvil sin colocárselo en la oreja. Su tono de voz es potente, al igual que su afición por conversar telefónicamente de manera pública.

«¿Has visto el vídeo, hija? No está mal el Iryo este, podéis invitarme a más viajes cuando queráis. Me gusta más el AVE, pero este es mejor que el AVLO».

Asiento mentalmente, el AVLO es incómodo. A pesar de ser nuevo, parece que uno viaja sobre un martillo hidráulico. El traqueteo es tal que hace muy complicado trabajar con el portátil a bordo porque el puntero del ratón se mueve más que los precios, como decía Chiquito. Además, suena un zumbido continuo similar al de conducir por carretera con las ventanillas traseras del coche abiertas y las delanteras cerradas.

Yo creo que Gonzalito Miró no estaba en la foto de Villar, Calderón y Cerezo. Me resisto a darle credibilidad a un pensamiento que me ronda. No tiene sentido. Y si… No, abandona esa idea, loco.

Se me había ido el santo al cielo cuando el móvil vibra de nuevo. Es Jesús. Bengoechea, me refiero. «¿Puedes enviarme una foto de la última Gala de La Galerna? ¿Una en la que salgamos Joe, Ramón, Emilio y yo?». «Ahora mismo», respondo.

Comienzo a pasar fotografías con el dedo. Esta —me digo sin hablar—, aquí salen los cuatro. Un momento. Agrando la imagen como quien alisa las arruguitas de un mantel con los dedos. ¿Este de la derecha no es…? ¿Cómo narices va a serlo?

Bengoechea, Ramón, Joe, Emilio y Gonzalo Miró

Siento un vértigo helador. La señora de delante recrea la vista sobre un pantano que se atisba desde la ventanilla. Quizá le recordase sus tiempos mozos. El señor usurpador sigue perturbando el silencio con sus conversaciones telefónicas. ¿De verdad es él? ¿Está en la foto de la Gala de La Galerna?

¿Lo haría para dinamitar el acto, para emponzoñar nuestros recuerdos? ¿Cómo no nos dimos cuenta? A no ser que…, pero eso es imposible.

De repente, nos cruzamos con un tren en sentido contrario a toda velocidad: ¡fíun! «¡Coñe!», exclama a la par que respinga la señora mayor de delante.

Y así, al compás del chacachá, del chacachá del tren, extraigo otra vez el móvil del bolsillo. «Champions Milán 2016», busco en Google. Scroll. Ramos con la copa. Cristiano quitándose la camiseta. Zidane manteado… A ver, una coral. Esta. Ay.

Me pellizco para comprobar que no estoy en mitad de un sueño. Bebo agua. Muevo los piececicos. No parece que esté dormido. Es real.

Afortunadamente nadie ha ocupado el asiento de al lado, donde descansa mi mochila. Saco los auriculares. Quizá escuchando un poco de música pase esta pesadilla. Venga, me pongo el Sergeant, que hace siglos que no lo escucho. Cuando llegue el bodrio ese indio de Harrison lo paso y arreglado.

A Day In The Life es un prodigio; Lucy, una delicia; When I’m Sixty-Four, una pequeña joya. Una lástima que entonces no se incluyesen los singles en los LP y Strawberry Fields Forever/Penny Lane quedase fuera. No es el disco que más me gusta, pero su importancia radica en múltiples aspectos. Entre ellos, su portada. Quizá sea buena idea echarle un ojo mientras lo escucho, así me distraigo.

Descargo una foto, voy ampliando cabezas mientras intento acertar de quién se trata. Algunas personas son sencillas, otras no tengo ni idea. Voy de izquierda a derecha. Poe, Marilyn, Fred Astaire… Esas son fáciles. Tarzán está debajo. Varias que no conozco. Anda, no recordaba que estuviese Marx. Y encima de Karl… ¡Ay!

Empiezo a emparanoiarme. Me descorcho los cascos de las orejas. El señor del iPhone sigue hablando a voces por teléfono. Ahora cuenta batallitas de cuando trabajaba en su empresa.

Pienso en algún acontecimiento donde no pueda estar. Busco imágenes del 23-F. Reviso decenas. Me voy tranquilizando. No hay nada raro. Una me llama la atención, en la vista previa del buscador distingo a un joven Bono que parece mucho menos acaudalado que ahora.

La descargo para verla entera.

¡Ahí está también! Abajo a la derecha. Y encima parece estar tomándoselo a cachondeo.

Ahora me acaloro, con sudores fríos. Sensación de irrealidad acrecentada por lo borroso que veo todo más allá del móvil. Pero parece real. Acaba de pasar un azafato con el carrito de la comida y la bebida. Sin gafas apenas veo su silueta, pero el uniforme rojo de Iryo es inconfundible.

Megafonía. Musiquita. Voz femenina. «¡Hola! Estamos llegando a… Valencia Joaquín Sorolla, final de trayecto. Por favor, tengan cuidado a la hora de desembarcar con el espacio entre coche y andén, y recuerden llevar consigo todas sus pertenencias. Iryo y todo el equipo de asistentes esperamos que el viaje haya sido de su agrado y deseamos verles de nuevo pronto a bordo. Muchas gracias». Silencio. Musiquita. Voz masculina. Habla raro. «Jelou! Güilbi jagüer nagüer destineision…». Sí, es el mismo mensaje de siempre, esto es de verdad.

Apenas restan unos minutos para llegar. Navego medio paralizado por las noticias para encontrar alguna explicación a este sindiós. Me tiemblan las manos. Apenas acierto a pulsar donde quiero. No encuentro nada.

Hasta este momento, me he negado a dar pábulo a la idea, pero cada vez hay más pruebas. Gonzalo Miró ha invadido nuestro pasado. Me río de mí mismo. Es una majadería, una insensatez. Tremendo dislate es imposible, sí, ¡mas las fotos están ahí!

Tranquilo, piensa en otra cosa —me digo—. Busco algo totalmente ajeno al asunto. Comienzo a leer un artículo sobre la visita de Kissinger a Carrero Blanco para, entre otras cosas, comunicarle el malestar de EEUU con el proyecto Islero, programa cuyo objetivo era desarrollar una bomba nuclear española. Al día siguiente, asesinaron a Carrero. Una foto ilustra la pieza. Parece normal. Un momento. Ese de la izquierda…

¡Es el colmo! ¡¿Dónde diantres no está Gonzalo Miró?! ¡Solo falta que estuviera en La última cena! Acalorado, busco el fresco de Leonardo en Google.

Taquicardias. Accedo al álbum familiar de fotos en la nube. Gonzalo Miró está mi boda, en mi divorcio, en la comunión de mi primo, ¡hasta en la ecografía de mi hija! ¡No puede ser!

El tren reduce su velocidad, se acerca a la estación. Los viajeros empiezan a bajar sus maletas de los compartimentos superiores. Lo mejor será ir a tomar una tila cuando baje del vagón.

El tren se detiene. Guardo el móvil y me pongo las gafas. ¡Noooo! El señor del iPhone tiene la cara de Gonzalo Miró. Las dos señoras mayores de delante tienen la cara de Gonzalo Miró. El azafato del carrito tiene la cara de Gonzalo Miró. Todos los viajeros del vagón tienen la cara de Gonzalo Miró. Miro por la ventanilla y todas las personas del andén tienen la cara de Gonzalo Miró.

Saco el móvil, me quito las gafas. Me enfoco con la cámara frontal. Yo también soy Gonzalo Miró.

 

Fotografías modificadas con IA

Carreras es Nyom y Lamine, Vinicius: ¿jugamos?

 

'Quícir': Luka también es líder allá en Milán. Nico Paz y su Como se zamparon a la Juventus, asistencia y gol del muchacho, 2-0. Y Casemiro volvió a tumbar al Liverpool: qué cruz tienen estos con él. Ganarles con el Madrid se admite y comprende, hacerlo con este United, y en Anfield, confirma que es un elegido.

No hace falta recordarles que Juve y 'reds' son los próximos rivales del Madrid en la Copa de Europa, casa y fuera respectivamente. Los tres son eso, equipos de Copa de Europa y olé. ¿Los dedos de Nico y Case marcan el camino? Parece. Nico nos acompañará toda la temporada: que por 9 kilos el Madrid pueda recomprarlo en junio excita. ¿Para revenderlo, para quedárselo? Tipos de su calidad nunca sobran. Veremos.

Lo de Luka me pone especialmente, sería bonito verle ganar la Liga en Italia, también esa. Se subió a lo alto de la clasificación remontando. Palmaban 0-1 y todos le miraban. Su tranquilidad era su esperanza. Minuto 86, el 1-1 se trocó en 2-1. Él lo sabía. ¿Que no le hubiera ido mal al Madrid quedárselo sobre todo para momentos como el de anoche, cuando conviene darle aire a Güler y más ausente Ceballos? Pues eso viene sonando. En fin...

Volemos hacia el Clásico: Carreras es Nyom y Vinicius, Lamine... y lo dejan en amarilla: Puigdemont vuelve a caballo y toma Valdebebas

El Madrid superó con más fatigas de las esperadas el primero de la inminente Trilogía. A mí no me sorprendió, al Geta o le cazas rapidito, el gol en el minuto 8 y no en el 80, o sabes lo que te toca. Y el Madrid no estuvo fino 11 contra 11, 11 contra 10 ni 11 contra 9. No supo entonces hacer el segundo ni evitó una contra final que acabó con Courtois salvando dos puntos, remate en sus morros con la defensa en el autocar. Mentalmente, digo. Mentalmente, el Geta es una roca, ríanse de la Tarpeya. Mucha suerte tenga.

Rugieron Bordalás y cía por las rojas, mayormente la primera. La calificaron de "entrada aparatosa". O sea, te estás exponiendo. Atendiendo a montones de acciones parecidas con Vinicius de por medio y sin roja, algunas sin que se señalara falta, entiendo su decepción. Volemos hacia el Clásico: Carreras es Nyom y Vinicius, Lamine... y lo dejan en amarilla: Puigdemont vuelve a caballo y toma Valdebebas. No queda en pie ni el vestuario del equipo femenino. ¿Evitable ayer esa roja? Comprémoslo. Luego evitable el domingo, juguemos a eso. ¿A que les da la risa? En fin...

Total, que el Madrid recuperó el liderato, hazaña que pudo animar a Alonso a marcarse unas butifarras que ríanse de las de Vic. No lo hizo. No, no me meto con Flick. Es más, le entiendo. Hay que tener un temple mágico para no estallar viviendo en el club de locos que le cobija. No estuvo bien, OK. Opino que sí da para meterle un puro gordo... y quitárselo después.

Yo lo dejaría en medio tiempo de suspensión, que elija si ve en un palco de Chamartín la primera parte o la segunda. Hay un jamón que te mueres, por cierto. Incluso podría admitirse que cumpliera su sanción en el descanso. Job, el santo, no nació alemán sino en la llamada Tierra de Uz, entre lo que son hoy Siria y Jordania. Que a Hansi se le crucen los cables una vez, y hasta diez, es muy comprensible. ¡En este Barça querría  ver yo al Santo! Nada, nada, ni eso: tres veces el Ave María y diez el Padrenuestro.

Porque les supongo enterados del discurso de Laporta.  Bueno, en realidad fueron varios. Dejó una pincelada para la historia: contó que si el partido de Miami se jugara en Villarreal, "no cobraríamos nada". La verdad es que se superan, tienen un arte que no se puede aguantar. Pensamos que aquello de pagamos-a-Negreira-buscando-neutralidad-arbitral-pero-no-influimos-en-los-resultados era insuperable. Y no. Culpa nuestra: a estos tíos no hay que menospreciarles. Flick escucha cosas como esa, vive entre ellas, es imposible que un día no salte. Ante el Girona y en casa, sí. Nadie se controla siempre. Si el día que se marche escribe sus memorias culés, Juan del Val tiene sucesor. Y no descarten el Nobel.

Juve y Barça. Primeros rivales de postín en el Bernabéu, en Europa y en la Liga. Servidor, en lo mío: lo serio se ventila el miércoles. Lo otro... Si sacudirle a Vinicius empieza a sancionarse pues igual nos replanteamos ciertas cosas. Y mira que solo escribirlo me cuesta, ¿eh? Lo que vivimos en Oviedo confirmó la broma que es este campeonato nuestro. Silenciar imagen y voz la protesta anti Miami fue fortísimo. No pasó en el Coliseum, por cierto. Al que no hay manera de silenciar es a Mbappé. Iba avanzando el partido y la cosa estaba clarísima: eso lo ganaba él o 'naide'. Y a pase de Güler, claro. Pili y Mili.

 

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Buenos días, amigos. El Real Madrid venció en Getafe (0-1) en un partido que la práctica totalidad de medios deportivos están tratando de vender como un robo al equipo de Bordalás. Semejante pretensión está presuntamente avalada por el hecho de que dos futbolistas getafeños fueron expulsados, como si las expulsiones justas no existieran. Y tal fue el caso: dos expulsiones de manual, le duela a quien le duela, y ambas fraguadas a resultas de la entrada de Vinícius al terreno de juego, procedente del banquillo. El excedente de agresividad que los locales aplicaron al brasileño se volvió en su contra. No se lo esperaban, y por eso están tan contrariados. Lo único que les faltó agregar, cuando a la salida del Coliseo fueron asaltados por micrófonos ansiosos por volver a crucificar a Vini, es la frase con la que hoy titulamos este portanálisis.

—Qué horror, qué vergüenza. ¡Creíamos que se podía fostiar a Vini impunemente, pero parece que no nos dejan! ¡Así, así, así gana el Madrid!

Otra cosa es que estemos acostumbrados a que las cacerías a Vinícius salgan, en efecto, gratis. Casi siempre es así. El resultado de ayer (dos expulsiones de rivales del Madrid a resultas de su violencia contra Vini) es el que, con arbitrajes racionales, habríamos presenciado ya en multitud de ocasiones por esos campos de Dios: Mallorca, Pamplona, Valencia… Ayer sucedió al fin lo que debería haber sucedido muchas veces antes, o sea, que la violencia encontró su castigo.

Entendemos que esto, en la Mugrienta Liga Negreira, es una anomalía, pero el antimadridismo no debería ser razón suficiente para no admitir que es justo, y que la justicia es una buena noticia. Por lo que dicen sus bajos, no parece que a los amigos de Sport les parezca que tal sea el caso, como vemos.

Así que “Mbappé y el arbitraje”. Claro. Estamos en lo de siempre. Arbitraje justo que beneficia al Madrid = Atraco. Atraco a favor del club cliente de Negreira = Qué bien juega Lamine Yamal.

Mbappé y el arbitraje. El arbitraje y Mbappé. El francés volvió a ser el hombre decisivo anotando el gol del triunfo, haciendo valer su diabólica asociación con Güler. Según Genaro Desailly, cuya crónica podéis leer en este vuestro portal de referencia, ambos sortearon la burocracia bordalística. Es una buena forma de verlo. Bordalás es un establecedor de barreras burocráticas en cuyos eternos plazos administrativos se aletarga el balón durante espacios que se hacen eternos. Nos parece que el Madrid hizo ayer un buen esfuerzo para contrarrestar ese sempiterno (y legítimo) “vuelva usted mañana” de Bordalás. Por supuesto, Mbappé fue fundamental en obrar el milagro de poner fin a tanto red tape, si bien Güler y Vini jugaron también un papel importante (leed la crónica y también las notas de Genaro).

Por su parte, Mundo Deportivo dedica su primera plana a la asamblea de socios del club cliente de Negreira, así como a las intervenciones durante la misma de su presidente Joan Laporta.

Lo que no nos cuenta Mundo Deportivo es lo que sí nos cuenta Albert Ortega, o sea, estas escandalosas declaraciones del inefable Joan durante el acto.

O sea, que el partido de Miami entre su club y el Villarreal, por el cual están protestando el resto de clubes, y que según tanto Tebas como la gerencia del Villarreal no iba a suponer ingreso alguno para nadie y solo era una cuestión de imagen, en realidad generará al club cliente de Negreira ingresos suficientes como para compensar lo no ingresado al tener que jugar el equipo en el Johan Cruyff, estadio donde a su vez está jugando saltándose la ley de nuevo, dado que no es recinto homologable para Primera División, pero les dejan.

¿Lo veis? Es imposible ya formular una frase sobre el club cliente de Negreira en la que no se encadenen varias menciones a transgresiones de la ley, de la ética o contra la verdad. Es una cosa fabulosa.

Pasad un buen día.

-Courtois: NOTABLE. Su rodilla salvó un gol postrero del Getafe, que estaba con nueve. Salvó por tanto dos puntos y la honra de su equipo, que de llegar a empatar contra nueve se habría visto ciertamente mermada.

-Valverde: NOTABLE. Incansable. Quién sabe si no será eso su mejor posición. Este anatema se autodestruirá en 15 segundos.

-Carreras: APROBADO. Se entonó en el segundo tiempo, después de un primero preocupante que hizo pensar en una clara regresión. No está como al principio.(¿No ES como al principio?)

-Militao: SOBRESALIENTE. Impecable, sobre todo a campo abierto.

-Alaba: APROBADO. No desentonó en el primer tiempo. Lástima de lesión.

-Tchouméni: APROBADO ALTO. Imperial en el juego aéreo. Sólido.

-Camavinga: APROBADO ALTO. Buen primer tiempo, aunque se vio un bajón al comienzo del segundo que quizá motivó la sustitución.

-Bellingham: APROBADO ALTO. Bastante mejor que en partidos anteriores. Puede ser una muesca satisfactoria en su tarea de reconstrucción.

-Mastantuono: APROBADO. Buenos detalles y gran porfía, sin más.

-Mbappé: NOTABLE. Ganó el partido y dio un permanente espectáculo. Ingenuo de cara a puerta en un par de jugadas, curiosamente.

-Rodrygo: APROBADO. Insistente. Autor de algunos buenos pases. Tampoco fue un partido que le vaya a beneficiar extraordinariamente en sus aspiraciones de titularidad.

-Asencio: APROBADO. Firme.

-Vinícius: NOTABLE. Revolucionó el partido. Su nervio, que en otras ocasiones es perjudicial, aquí fue agua bendita. Impidió que se asentara el plan de Bordalás.

-Güler: NOTABLE. Espectaculares minutos, decisiva asistencia.

-Brahim, Gonzalo: Sin calificar.

-Xabi Alonso: APROBADO. No siempre acierta, pero jamás se resigna a no intentar cosas cuando se presentan dificultades.

 

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Arbitró José Luis Munuera Montero del colegio andaluz. En el VAR estuvo González Fuertes.

Buen arbitraje, castigando las idas de pinza de los jugadores azulones que masacraron a Vinicius. Aunque le perdonó la segunda amarilla a Kiko Femenía por un agarrón, luego expulsó de forma justa a Nyom por agresión y a Alex por doble cartulina.

En los primeros compases del choque se reclamaron tres penaltis. Ninguno fue punible. Tchouaméni se anticipó a Liso, el duelo Iglesias con Mbappé fue una pugna sin más y Valverde no pareció tocar a Alex en su bota.

Las amarillas se hicieron esperar. La primera fue a Duarte al derribar a Bellingham en el 48', luego Femenía zancadilleó a Vini cuando se iba en el 63', más tarde Alex agarró a Carreras en el 73' y la última amarilla fue para Tchouaméni por pisar a Milla en el 94'.

La expulsión de Nyom fue justa por sacar el brazo y golpear en la cara a Vinicius en el 76'. Parece que el cuarto árbitro echa una mano a Munuera y en un rápido diálogo le indica que es agresión. La segunda expulsión fue a Alex, que ya tenía una amarilla, por dar una patada a destiempo a Vinicius en el 83' cuando ya había soltado la pelota.

Munuera Montero, BIEN.

En un partido que el Madrid jugó bastante bien en el primer tiempo pero resolvió ofreciendo poco en el segundo, la conexión Güler-Mbappé volvió a sacar las castañas del fuego, esta vez frente al Getafe.

La vuelta de los parones de selecciones ya no dan la alegría ni el alivio que procuraban, en tanto en cuanto la vuelta no es una vuelta a nada especialmente excitante, sino a la Mugrienta Liga Negreira, que es casi peor que el parón. Como representantes de la podredumbre a la que se enfrenta el Madrid cada fin de semana, estaban Munuera Montero sobre el campo y Glez Fuertes en el VAR. Como la excepción confirma la regla, no lo hicieron del todo mal y no confirmaron los funestos presagios.

Xabi dio a Vini uno de esos descansos que permiten especular sobre si son un descanso o no, e introdujo a Alaba como novedad más llamativa en un once al que retornaba Bellingham. En el minuto de Juanito el Madrid, que dominaba, tuvo una ocasión inmejorable. Robó Camavinga, Rodrygo ejecutó un pase excepcional a Mbappé y lo que ya olía a gol fue despejado por Soria. En apenas unos instantes un enorme pase de Camavinga a Bellingham fue continuado por el inglés para que el francés rozase el poste desde fuera del área. Estimulante comienzo de los blancos, pese a las ganas de rascar de los locales.

Bellingham, Camavinga, Mastantuono y Mbappé movían el balón con ritmo endiablado y el Getafe dejaba más huecos de los esperados dentro de la filosofía bordalística. Vibraba en el aire semitormentoso getafeño el lamento ¿precipitado? por las ocasiones falladas, que tal vez no volverían a presentarse. El partido amenazaba por momentos con volver al terreno que interesaba a los de Bordalás, que comenzaban a usar las armas habituales para ralentizar el partido y que se jugara menos.

Pero el Madrid porfió. Mbappé se prodigaba en controles imposibles y arabescos peligrosísimos, mientras sus compañeros retomaban la senda del robo de balón cerca del área rival. Un par de resbalones inoportunos amenazaron con sendos contragolpes getafeños, pero Militao es el mejor a campo abierto. Combinaciones eléctricas entre Bellingham, Mastantuono y Mbappé daban la sensación de que los blancos podían pronto inaugurar el marcador, pero Bordalás es capaz de hundir esa sensación en un légamo de nada sin que te expliques muy bien cómo.

Encima, los futbolistas del Madrid seguían resbalándose sin mucha explicación pero de manera harto frustrante, en especial en el caso de Mastantuono. Precisamente tras una falta cometida sobre el argentino lanzó Alaba, pero Soria paró tanto el freekick del austriaco como el rechace en las botas de Valverde. Y así llegó el descanso, con 0-0 pero mostrándose ante nuestros ojos un Madrid con una loable rebeldía ante la posibilidad de que el partido se deslizase hacia el terreno que le interesaba a Bordalás.

Y Alaba fue el que se quedó en el vestuario tras el descanso, introduciendo Xabi a Asencio. Tiene pinta de lesión, que esperamos no sea grave. El Madrid no parecía haber salido con la mejor disposición. No tardó Xabi en quitar a Mastantuono y meter a Vini, que desde el principio dio la sensación de poder revolucionar la cosa. Falta hacía. El encuentro, al contrario que en el primer tiempo, parecía adoptar el tono mortecino que legítimamente beneficia al Getafe, equipo que monta una revolución por cada falta clara que les pita el árbitro y es capaz de esperar a que Pedro Sánchez pierda unas elecciones antes de sacar de banda.

Xabi metió a Güler por Camavinga, y nada más entrar el turco participó en un contragolpe en el que Mbappé disparó fuera tras filtrar Bellingham. De repente, con Bordalás, cuando te quieres dar cuenta es el minuto 70, y este cronista lo dice como un elogio.

A pesar de eso, Güler y Vini parecían decididos a ganar esta mierda. Una falta de Mbappé se fue fuera por poco, pero incluso antes de que sacara te preguntabas si valía la pena tírala, habida cuenta de las eternidades que el trámite comportaba. La burocracia bordalista lo había inundado todo. Los plausibles intentos del primer tiempo por sortear esas casuísticas ya no eran efectivas, o no llegaban a intento. Nyom fue expulsado por agredir a Vinícius, pero se perdieron tantos eones en las protestas que tampoco esto dio la sensación de ser bueno para el Madrid.

Sin embargo, la conexión Güler-Mbappé arregló el partido. El pase de Arda, el control de Kylian y su finalización fueron prototípicas. El balón, chocando manopla de Soria y larguero antes de entrar, cardíaco. Y la posición de Mbappé, por primera vez en la historia, online por un centímetro en lugar de lo contrario.

A todo esto, Álex fue expulsado, dejando a su equipo con nueve de manera temeraria. Lo normal habría sido que el resto del partido fuera un rondo para los blancos, pero de manera asaz irritante, con nueve, el Getafe pudo empatar en el descuento, aunque lo impidió la rodilla providencial de Courtois.

 

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1- Sistema de juego

Novena jornada de Liga tras la vuelta del parón por las selecciones nacionales. Al Real Madrid le toca ir al dentista en su visita a Getafe. Los del sur de Madrid con Bordalás al frente siguen con su particular estilo que tanto de quicio saca a sus rivales. Un equipo competitivo que siempre suele causar problemas a los blancos y que navega en mitad de la tabla en una nueva versión milagrosa de Bordalás con la plantilla de la que dispone. El técnico que puede utilizar varios sistemas parece que saldrá con una línea de tres centrales en defensa. El defensa Djené se ha recuperado de unas molestias con su selección Togo y parece que las únicas bajas de Bordalás ante los blancos serán las de Abqar y Neyou. Con todo ello el once en un sistema de 1-5-3-2 que se espera es el siguiente: David Soria en portería; la línea de tres centrales con Iglesias, Djené, Duarte; el carril diestro para Femenía, el izquierdo para Diego Rico; la pareja de pivotes con Milla y Mario Martín; Arambarri como enganche; arriba Liso y Mayoral.

2- Presión

Una de las señas de identidad del gran Getafe de los últimos años fue la presión alta. Bordalás situaba a sus hombres en bloque muy alto para dificultar la salida de balón. La línea defensiva se colocaba casi en el mediocampo, mientras que los medios apuraban en zona de tres cuartos y los jugadores de banda ahogaban por los carriles. En casa y en se espera que el técnico apueste por esta opción salvo en momentos concretos o con el marcador a favor. Cuando recurren a este sistema y la presión no es eficaz el equipo se hace muy largo y llegan los espacios en los que sufren en el repliegue y con muchos metros a la espalda de sus medios y defensas. Lo normal será ver a un equipo que replegará en bloque bajo siendo compactos y buscará reducir los huecos entre líneas dejando más libres las bandas para que a los blancos le cueste atacar y se atasquen ante una defensa cerrada.

3- Salida de balón

Los getafenses son predecibles en este apartado y es que no dudan a la hora de sacar el cuero ya sea por bajo o buscando un balón en largo. Lo importante es hacerlo con rapidez y de forma directa. No marean la perdiz. Los dos medios, Martín y Milla, junto a Arambarri que también puede retrasar su posición, se colocan de manera escalonada y los centrales buscan de manera inmediata a los delanteros que bajan a recibir. Por tanto, se saltan en muchas ocasiones la línea del centro del campo y la conexión es zaguero-punta. En el caso de recibir una presión intensa de los adversarios utilizan el recurso de los balones largos normalmente con Iglesias y Duarte como ejecutores. El plan es que Borja Mayoral que es un jugador que trabaja bien de espaldas y que va bien por arriba aéreo se pelee con los centrales, baje el cuero y descarguen a los centrocampistas que vienen de cara o prolongue para la velocidad de Liso. La premisa de Bordalás es no generar pérdidas cerca de su área que puedan desembocar en ocasiones de peligro para su marco.

4- Parcela defensiva

La solidez defensiva fue siempre la gran virtud del Getafe que ha construido Bordalás en sus etapas en el cuadro azulón. En los últimos tiempos se catalogó cada partido contra ellos como mascar tornillos. Este año están algo irregulares, mientras que algunos partidos vuelven a mostrar la versión de un cuadro duro, rocoso y difícil de sobrepasar por su nivel defensivo, en otros están con más problemas y debilidades atrás. Por ahora, llevan encajados 11 dianas en 8 partidos, aunque seis de ellas se concentran en dos encuentros, en Mestalla y en el Johan Cruyff. Una forma de romper ese entramado es por banda y con el juego combinativo entre líneas. Además, en las transiciones no repliegan con tanta rapidez y dejan espacios interesantes para los rivales. Ahí la velocidad de Mbappé y Vinicius puede ser básica para crear oportunidades de peligro. Por último, en el juego aéreo tienen altura en los centrales centrales y al estar Mario Martín como stopper suele incrustarse entre ellos para ayudar en esta faceta.

5- Aspecto ofensivo

El acierto de cara a gol es uno de los grandes déficits del Getafe en la etapa de Bordalás. Sin embargo, pese a no ser excesivamente goleadores rentabilizan muy bien los tantos si no encajan. Arriba han perdido presencia, pero la aparición de Liso ha sido magnífica y de nuevo se confía en un Mayoral que no ha recuperado el nivel de hace un par de temporadas. La teoría de la manta corta de Tim se hace palpable en el conjunto del sur de Madrid. Es un equipo al que le cuesta ver puerta y ha marcado 9 goles en las 8 jornadas disputadas. Otro de sus caminos para el gol será sin duda las jugadas de estrategia. Cuentan con poderío arriba con los centrales y el propio Mayoral. El Real Madrid deberá estar concentrado en cada jugada porque el Getafe no dudará en meter muchos centros y envíos al área viendo que al equipo de Xabi Alonso le han marcado con relativa facilidad en esas facetas del juego.

6- Estilo de juego

El librillo de Bordalás tiene marcado en rojo la intensidad, la agresividad, la contundencia, el alto ritmo y las transiciones rápidas. Todos conocemos el estilo que predomina en el juego del técnico alicantino. El Getafe es un equipo que juega al límite del reglamento, muy intenso, agresivo y contundente sin balón. Un plantel el de Bordalás que en las disputas es top en la Liga en cuanto a balones disputados, pases largos y faltas comedidas ocupando el cuarto lugar del ranking. Esas entradas les han hecho merecedores de 20 amarillas, el tercer equipo con más cartulinas en la actualidad. En los últimos años está entre los conjuntos de las cinco grandes Ligas cuyos partidos tienen menos minutos de juego real. En su feudo son más propensos a cortar el ritmo del adversario y que se sienta ansioso e incómodo por lo que sucede en el césped. Bordalás insistirá en transiciones rápidas, verticales y de pocos toques cuando recuperan el balón en su campo para poder hacer daño en defensa a los pupilos de Xabi Alonso.

7- Hombre clave

Adrián Liso es la gran sorpresa del cuadro getafense en este curso. Además, acaba de regresar del Mundial sub20 de Chile con la selección española y está a disposición de Bordalás. El chaval aragonés es un atacante zurdo que se desenvuelve bien en varios puestos, desde la banda hasta la delantera, y que tiene buen olfato de gol. Es un jugador rápido, habilidoso y que arma bien el disparo en las inmediaciones del área. Puede compenetrarse bien con Mayoral, que sería el encargado de fijar a los centrales, mientras que él lo aprovecha para llegar desde un poco más atrás y pasar más desapercibido para los zagueros. Es el máximo realizador liguero del equipo en Liga con tres goles.

 

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