Las mejores firmas madridistas del planeta

Buenos días. Esta tarde podéis llorar todo lo que queráis. El Bernabéu despide a Ancelotti y Modric a la vez, o sea, que por esas cosas del destino dice adiós al mismo tiempo al entrenador más laureado y al jugador más laureado (15 títulos contemplan a Ancelotti, 28 a Modric).

Lo hace a partir de las 16:15, e insistimos en que no hay contraindicación alguna a vuestro llanto. Lo hemos comprobado con el propio club, el Muy Ilustre Ayuntamiento de Madrid y hasta con RuidoBernabéu, quien nos ha confirmado expresamente que los decibelios generados por los sollozos simultáneos de 80.000 espectadores entran dentro del rango de lo aceptable según el alto criterio de sus santísimos cojones. Los vecinos no van a protestar porque lloréis. Si acaso estarán deseando que suceda como en nuestros guateques de la juventud, cuando limábamos asperezas de manera preventiva visitando al del piso de al lado haciendo gala de nuestros mejores modales diplomáticos.

-Buenos días. Era solo para avisarte de que a partir de las 16:15 despediremos a Ancelotti y a Modric, y lo normal es que lloremos. Yo creo que lloraremos bastante. Esperamos no molestarte demasiado con nuestros jipidos, pero lo que más ilusión nos haría es que te unieras y pasaras a tomar una copa, perdón, a llorar un poquito con nosotros.

 

Una era se desmorona ante nuestros ojos, amigos, y es la era de nuestra felicidad. No es cualquier cosa lo que estamos comentando. Aquellos que tengáis la enorme fortuna de acudir esta tarde al Bernabéu, en un rato como quien dice, no olvidéis que estáis representando a millones y millones de madridistas en el mundo. Tenéis que estar a la altura. Tenéis que cantar y aplaudir en nombre de los madridistas de todo el planeta, desde Canadá a Papúa Nueva Guinea, pasando por Bucarest, Ghana, Chile y las Islas Pitcairn. No queremos abrumaros con el peso de esta idea brutal, pero tenéis que llorar en nombre de todos ellos.

Esta tarde da igual el partido. Esta tarde los protagonistas de la acción sois vosotros. El público no viene a ver al Madrid jugar. Viene a verse a sí mismo llorar. Llorar activamente, claro, con sus variantes de ovaciones y cánticos, pero llorar al fin y al cabo. Porque no solo podéis llorar todo lo que queráis. Es que tenéis la obligación de hacerlo: vuestro abono o entrada representan las credenciales por las que vicariamente haréis lo que querrían hacer los madridistas de Emiratos Árabes Unidos, Osaka, Nueva Zelanda y los alrededores del volcán de Cotopaxi. Llorad por ellos. Llorad bien, con toda la gratitud que las lágrimas sean capaces de incorporar por milímetro cúbico.

Hacedlo bien. No nos defraudéis a los demás.

Hoy las portadas cataculés no las vamos a poner. Buscadlas por ahí si tenéis interés.

Pasad un buen día.

Se nos va Luka, el mago de Zadar, y aún no terminamos de creérnoslo.

Modric es uno de los mejores futbolistas de la historia, y con el siguiente cuestionario que ha elaborado fcQuiz puedes comprobar cuán bien conoces su carrera.

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Buenos días. Como todos sabéis a estas alturas, Luka Modric dejará de ser jugador del Real Madrid después del Mundial de Clubes. No estamos preparados para ello, ni para extendernos mucho en este portanálisis, más allá de consignar el hecho y aguantar las lágrimas en el gaznate.

Le queremos muchísimo.

Estas son algunas de las muestras de reconocimiento que ha recibido el genio croata en las últimas horas. Son manifestaciones públicas de admiración y cariño por parte de compañeros, excompañeros y otros deportistas. Añadid las que se no escapen, que probablemente sean muchas.

 

"No". Esa es la respuesta de Mario Hezonja a la noticia. Nos identificamos con ella. Aún estamos en fase de negación de la realidad. En La Galerna encontraréis textos suficientemente elocuentes, a lo largo de los cuales nuestros colaboradores expresan sus sentimientos en estos momentos donde una pena infinita se da la mano con una gratitud invencible.

Las portadas del día -con la excepción de las de Sport y Mundo Deportivo, para quienes al parecer el adiós al Madrid de uno de los futbolistas más grandes de la historia no merece más que un minúsculo espacio en un faldón- también rinden tributo a Modrid.

Hasta siempre, Luka.

Con el Mundial de Clubes en el horizonte, el madridismo aguarda expectante la llegada de Xabi Alonso al banquillo blanco tras la última jornada de liga en la que se antoja imperativa una despedida a la altura al entrenador más laureado de todos los tiempos.

Nada menos que cinco Champions adornan las vitrinas de Carlo Ancelotti, un hito incontestable que, sin embargo, no ha impedido al dios del fútbol actuar con su habitual crudeza a la hora de empuñar el paso del tiempo para destrozar sin piedad el último ciclo legendario del técnico italiano.

Ahora sí que sí

La llegada del tolosarra supone un soplo de aire fresco a un equipo que parece implorar con urgencia un cambio de metodología que plasme principalmente lo que ha venido mostrando Alonso en el Bayer Leverkusen: un trabajo táctico exquisito basado en automatismos y triangulaciones en salida de balón, verticalidad, amplitud de juego y transiciones rápidas, así como una eficiente presión tras pérdida.

Existen, sin embargo, numerosas dudas acerca del sistema que va a utilizar Xabi cuando llegue al Real Madrid. Si bien es cierto que el 3-4-3, o más bien 3-4-1-2, que ha utilizado en Alemania ha maravillado al fútbol germano y le ha servido para elevar a los altares a un equipo que en condiciones normales no aspiraría a poco más que alcanzar los puestos europeos, puede resultar difícil pensar en un Real Madrid que utilice un sistema con 3 centrales de manera habitual, al ser una disposición susceptible de ser tildada como defensiva (ya se saben aquella historia de que el Madrid no puede ser ni parecer un equipo defensivo, aunque marque 121 goles en una liga).

La llegada del tolosarra supone un soplo de aire fresco a un equipo que parece implorar con urgencia un cambio de metodología

Alonso ha demostrado (de hecho lo lleva demostrando desde su etapa como jugador) ser un tipo inteligente y como tal no albergo duda alguna de que podría esquivar dicha bala utilizando el comodín de Tchouaméni. Usar al mediocentro francés como falso central en ataque incrustándose entre los otros dos (como el propio Xabi hacía en el Madrid de Mourinho) y hacerle recuperar su posición habitual cuando el conjunto establezca su bloque defensivo puede hacer que el equipo blanco torne fácilmente del 3-4-1-2 al 4-1-2-1-2 que tan conocido resulta para este club.

Sin embargo, más allá de sistemas, a Xabi (y a cualquier entrenador) lo que más le preocupa es la asignación de roles de cada jugador y su ocupación de espacios en el campo, por lo que yo particularmente no me atrevería a descartar que el técnico vasco pueda incluso disponer de un 4-3-3 o un 4-2-3-1 como sistemas habituales. Al fin y al cabo, la mayor función de un entrenador es adaptarse a la plantilla a la que llega y sacar el mayor rendimiento posible de sus jugadores. Y quizá el tolosarra encuentre en alguno de los sistemas más tradicionales el adecuado para extraer el máximo rédito a este plantel.

La lógica dicta que el 4-1-2-1-2 (o 4-4-2 en rombo, para los más exquisitos) es el sistema que mejor conecta la mejor versión de este Madrid (con él ganó su última Champions) con la del Leverkusen de Xabi, por la sencilla conversión al 3-4-1-2 anteriormente comentada con respecto al posible doble rol de Tchouaméni (o quién ejerza de pivote). Pero lo verdaderamente importante de este sistema es algo vital en el fútbol que le gusta desarrollar al tolosarra, y no es otra cosa que la gran cantidad de líneas de juego que posee.

Más allá de sistemas, a Xabi (y a cualquier entrenador) lo que más le preocupa es la asignación de roles de cada jugador y su ocupación de espacios en el campo,

En contraste con el plano juego que viene desarrollando el equipo en los últimos meses, con un 4-4-2 en línea que se basa en la mera circulación de balón, este sistema, unido a las directrices de Alonso, permite buscar mucho juego entre líneas, dejando que la amplitud del equipo corra a cargo de los laterales/carrileros, presumiblemente unos Arnold y Carreras a los que no les falta recorrido precisamente. Disponer de jugadores “incansables” como Valverde o Bellingham es otra ventaja para este esquema a la hora de facilitar la llegada desde atrás de estos futbolistas, aprovechando el disparo de Fede o la pegada de Jude entrando desde segunda línea.

Añadir juego desde diferentes alturas y líneas va a ser la tarea principal que se asigne a sí mismo Xabi desde el primer día, y no importa tanto el sistema en sí, sino la manera en que lo asimilen los jugadores y se acostumbren a ocupar las posiciones y los roles correspondientes, integrando los automatismos adecuados para cada situación de juego. Viendo cómo ha acabado jugando el equipo en esta temporada, es tan innegable que el tolosarra tiene mucho trabajo por delante como que pocos entrenadores hay tan adecuados como él para poner en sus manos tamaña empresa.

 

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Se acerca por fin el final de los finales. Gracias a Dios está a punto de caer el telón del tercer acto. Ha sido una larga travesía en el desierto, un puro andar a tientas sobre un campo minado de inoperancia técnica, abdicaciones personales, mala fortuna, abulia y, que no se nos olvide nunca: rejonazos arbitrales cometidos a plena luz del día con premeditación, alevosía y ventaja. Pero todo esto, mis amigos, se encuentra a punto de terminar. Es el momento de mirar, como siempre mira el Madrid, hacia adelante. A los que creemos que la patria es el futuro no nos conviene echar raíces en la herida. Explico ahora algunas cosas.

Podemos con toda justicia hablar de un Madrid sin sentido, pero antes conviene, disculpen mi pesadez pedagógica, clarificar la acepción de dicha palabra. Por sentido hemos de comprender tres cosas: experiencia, dirección y racionalidad. Decimos que sentimos algo cuando lo experimentamos, como cuando sentimos calor; el sentido de una calle supone, en cambio, hacia dónde se dirige esta: norte, sur, oriente, poniente; y, por último, comúnmente afirmamos que algo no tiene sentido cuando carece de racionalidad, cuando es absurdo: “Vender a Vinícius no tiene sentido”. Aclarado el punto, vuelvo a decirlo: el Madrid de la 2024-2025 fue un Madrid —triplemente— sin sentido.

3-2: Un digno Madrid se pierde

No sé ustedes, pero la enorme mayoría de los encuentros de esta temporada fueron, en el mejor de los casos, más bien insípidos. Fueron todos ellos partidos para ver sentado y para consultar frecuentemente el teléfono móvil sin poder evitar, en muchos casos, el bostezo lacrimoso. La predictibilidad fue haciendo mella en mí, de tal manera que la mañana de cada nueva jornada dejó de ser ese gustoso anticipo de la emoción, que es como regularmente me sucede tratándose de contemplar sobre el césped al mayor club deportivo de la historia del mundo. La repetición o abierta tozudez termina por curar los insomnios más empedernidos y desecar el surtidor de pasiones que es, a fin de cuentas, lo que buscamos los que cada fin de semana nos asomamos al rectángulo verde donde contienden once contra once. Una auténtica pena.

“El Madrid no sabe a lo que juega”, se dice coloquialmente cuando las victorias no llegan. Es una frase hecha, una de esas múltiples muletillas que emplean los comunicadores del conglomerado mediático oficial y de sus adláteres youtuberos. La gente de a pie que los escucha repite lo mismo en sus casas, en el trabajo o en el café. Es como si esas ocho palabritas fueran el diagnóstico definitivo de una crisis futbolística que por regla general suele ser siempre más compleja. Mejor podría decirse: “el Madrid no sabe a dónde va”, porque esta frase supone de manera implícita dirección, es decir, objetivo. Saber a dónde se va presume una visión trascendente; mientras que decir que no sabemos a lo que se juega entraña una concepción autotélica y dogmática del juego, tal como pregonan los delincuentes de azul y grana, incapacitados para reconocer la innovación como motor esencial de la historia del mundo. Su conservadurismo histriónico y sus permanentes trampas habrán de ser su mancha eterna.

El Madrid de la 2024-2025 fue un Madrid —triplemente— sin sentido

Dentro y fuera del campo de juego el Madrid debe saber hacia dónde se dirige. Son los objetivos los que determinan las estrategias y permiten la corrección. Si pensamos a corto plazo, es decir, en un plano cerrado, la feneciente temporada ha sido un fracaso en este último aspecto, es decir, no se ha movido un pelo para corregir el rumbo. Tengo la impresión (¿esperanza?), sin embargo, de que en la proverbial concepción maximalista de don Florentino, este trago amargo haya sido el peaje necesario para dar el siguiente salto de calidad. Ya lo veremos.

Finalmente, el último curso ha sido un puro absurdo. Aquí es cuando comprendo a los críticos más feroces de la catástrofe, aquellos que no se cansan de lanzar mordiscos reivindicatorios: los entiendo desde el disenso, por supuesto. Digo que fue un absurdo porque el capital humano estuvo siempre ahí, al menos gran parte de él, o quizás alguna mínima porción porque, ya lo sabemos, las más de cincuenta lesiones —algunas de ellas muy graves— suponen una extravagancia estadística, algo para lo que ninguna planeación sería nunca suficiente. ¿O no es así? Se hablaba de fichar en invierno, de traer a tal o cual, pero, caramba, los lesionados siguen cobrando su soldada aunque no jueguen, no son esclavos o piezas intercambiables de una maquinaria.

Militao

Esta temporada bien puede calificarse de maleström o vórtice de las desgracias no esperadas en la navegación vikinga. Una tormenta perfecta ante la que no queda más remedio que apretar puños y corazón para salir lo mejor librado posible, pensando, desde luego, en sobrevivir para comenzar de nuevo un instante después del desastre. Lo que viene, pues, se me antoja harto interesante. Se aprieta la tuerca y la directiva no puede en modo alguno voltear para otro lado. No esta vez. Le toca mover pieza y a los jugadores también: es el momento de la reivindicación y del reclamo justo.

Hoy quiero renovar mis votos nupciales con este escudo, con estos colores, con este credo. Nosotros sabemos que el mañana siempre es mejor

Por último, he de decir una vez más que sigo aquí mirando con esperanza los días que vienen. Lo diré una y mil veces, porque el optimismo es esencial para solucionar crisis, porque nos encontramos en una situación inmejorable para seguir haciendo historia y porque nunca compraré la mercancía podrida de los profetas de calamidades que, como bien se sabe, no buscan nada más que lucrar en el río revuelto de la maldita “tensión emocional”.

El Madrid ha sido siempre una promesa por cumplir que más pronto que tarde se honra y renueva. Aún más: el Madrid es un equipo que evoluciona y propone, que busca incidir en la realidad del fútbol como estamento social; para lograr esto va a contracorriente, operando desde la serenidad y el cálculo estratégico. No es un simple club deportivo, es un comportamiento humano afincado en virtudes y habilidades específicas a las que nos afiliamos quienes creemos en ello. Hoy quiero renovar mis votos nupciales con este escudo, con estos colores, con este credo. Nosotros sabemos que el mañana siempre es mejor.

 

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Miro a mi alrededor con estupor cómo millones de madridistas andan hoy con congoja. Comparten videos, fotos y sentidos homenajes salpicados de #GraciasLuka por todas partes. “Se va Luka”, dice alguien por aquí al lado con la voz entrecortada, y de verdad que me cuesta creer lo poco que hemos aprendido en todos estos años.

No, señores, Luka no se va. Me da igual lo que diga el comunicado oficial del club, lo que diga el propio 10 en su Instagram. Luka no se va del Madrid porque el mero concepto de que eso ocurra es impensable, como la posibilidad de que sobren croquetas en una cena. Igual que no se han ido Kroos, Nacho o Marcelo. Ni se fueron nunca Gento, Santamaría, Pirri o Stielike.

El Madrid no es un club de fútbol: el Madrid es una herencia. Porque fueron, somos; y porque somos, serán. Sí, muchos jugadores han pasado sin excesiva gloria por los 123 años que han contemplado las redes de O’Donnell, Chamartín y el Bernabéu. Cientos de ellos, me atrevería a decir, de los que apenas sabríamos decir, si acaso, el nombre. Muchos de ellos incluso habrán marcado goles, pero, chico, es que esto es otro nivel. “¿Otro nivel con respecto a qué?”, escucho por el fondo. Otro nivel con respecto a todo lo que existe, así de simple (y rotundo). Jugadores semianónimos como los hay en todos los sitios. Pero hay un buen puñado de elegidos, y qué puñado, que llegaron y nunca se fueron.

El póster de Zamora

No se fueron porque sin Zamora el Madrid no sería lo que es hoy. Sería algo muy parecido, quizás, pero no exactamente lo que es hoy en su totalidad, porque faltaría alguna parada espectacular que levantó de su asiento a un niño que decidió hacerse portero después de verla, y que no decidió, porque eso ya lo tenía destinado, estar enamorado del Madrid hasta el fin de sus días.

No se fue Juanito, porque sin Juanito faltaría un gol de garra y un pedacito de una remontada imposible que puso los pelos de punta a los nuestros y a los otros y quizá allanó el camino para que ayer, o pasado mañana, remontáramos una eliminatoria salvaje porque “eso es lo que hace el Madrid”.

Luka no se va porque no puede. Se puede ir el que está, pero no el que es

No se fue Zidane, porque sin Zidane habría controles y regates que nunca hubieran existido y sinceramente sería una faena hacerle algo tan feo a un deporte tan bonito.

No se fue don Alfredo (y aquí no me sale ni exagerar). No se fue porque no entenderíamos lo que somos sin la Saeta dominando Europa como un rayo blanco y hermoso hace tanto y a la vez tan poco.

No se fue Amancio, no se fue Cristiano, no se fueron Raúl, Karim, Míchel, el Buitre, Mijatovic, Laudrup, Camacho, Hugo. Ya entienden por dónde voy. Si escribiera toda la lista tendría que escribir un libro y no un artículo, y hay gente aquí con más arte para eso. Sólo algunos pocos han pretendido renegar en algún momento de su paso por nuestra casa, pero somos una familia tan exigente como generosa, y en el fondo entendemos que siguieron de alguna manera siendo de los nuestros.

No, no se va Luka, porque sin Luka faltarían bastantes golazos, un catálogo de pases como jamás habíamos soñado y litros de sudor como para convertir el Bernabéu en un anfiteatro en el que celebrar naumaquias.

Luka no se va porque no puede. Se puede ir el que está, pero no el que es.

Aun así, y sólo para no parecer el único cuerdo entre tanto loco, por mí que no quede: Gracias, Luka.

 

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El anuncio de la marcha de Modric me ha atropellado y me ha incrustado contra aquella letra de Calamaro: «A veces siento que me hago viejo muy rápidamente / desde que colgué mis años salvajes en un clavo en tu frente».

La despedida de Luka es un campanazo de hiel en las vísceras, un eterno domingo por la tarde, el estertor de la grandeza, un recordatorio de que estamos más cerca del final que del principio. Modric no se va, nos desaloja.

Había en su juego un respeto casi litúrgico por el cuero, una suerte de compasión técnica. Quizá porque jugaba con su esposa, sus hijos, Jesucristo y la Virgen María dentro de sus espinilleras. Puro Real Madrid: linaje y fe.

Cada pase con el exterior era una carta de amor remitida contra la lógica en la que explicaba al presente, al pasado y al futuro que el fútbol todavía puede ser delicado y letal al mismo tiempo. Que se puede tocar el balón como quien acaricia un recuerdo. Que se puede matar un partido sin mancharse las botas de sangre.

Luka jugó con el reloj del fútbol como quien ajusta una radio antigua, con una precisión casi mágica, casi manual, siempre emocional. Cuando el Madrid se desintonizaba, Modric encontraba la frecuencia exacta para que sonara otro bolero, o una marcha militar, o el canto del cisne del adversario.

Si intentas explicar a Modric lo empequeñeces. No cabe en los highlights ni en las estadísticas, de la misma manera que no cabe un poema en un maldito Excel. Luka no hacía scroll, tejía. Mientras otros agitaban, él influía. Mientras otros buscaban ser portada, él prefería ser partitura.

Modric es el bellísimo sueño que no nos atrevemos a recordar por miedo a que se esfume. El puente entre la épica y la sintaxis. Luka es la metáfora.

Aterrizó en 2012 con la estampa de un violinista desorientado en una fábrica de rodamientos. Aunque realmente los desorientados éramos los demás, porque Luka tardó en ser comprendido, como todo lo valioso. Lo suyo no era un truco: fue un epifanía lenta pero sin marcha atrás.

Se va Modric. Se va aquel que nos permitía envejecer sin asumirlo. Se va el que nos hacía creer que los años no pasaban por nosotros si tampoco pasaban por él. Lo veíamos correr con 39 tacos y pensábamos: «Bah, aún soy joven». Luka como espejo tramposo, como juventud postiza.

Ahora, al irse, no solo nos enfrentamos a su ausencia: nos enfrentamos al espejo real. El que no miente. Donde uno se refleja con el carnet caducado y el alma bombardeada.

Se va Luka y se va el Madrid que más invulnerable nos ha parecido. Ese que no podían liquidar aunque lo intentaran con todos los venenos del mundo. El de las seis Champions en una década. El de las noches de remontada y los días de resurrección.

La canción a la que aludía al comienzo se llama El tercio de los sueños, exactamente la cuota que le correspondía a Luka Modric del mejor centro del campo de la historia, el que formó junto a Casemiro y Kroos.

 

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Es muy serio que se vaya Modric. Es un tema devastador en lo sentimental. No se digiere ni siquiera asumiendo eso de que el fútbol es la más importante de las cosas que no importan. Eso será el fútbol. Luka Modric importa, y mucho. Muchísimo. Forma parte de las cosas que importan, y no de las que menos.

El paso del tiempo se concreta en muchos cataclismos, y el que este hombre no pueda jugar para siempre con la camiseta del mejor club del mundo no es el menor de ellos. El paso del tiempo es una buena mierda por muchas razones, y el que Modric deje de jugar para el Madrid no es de rango mucho menos relevante que los pelos que se quedan en el peine, los romances que se diluyen o los amigos cuyo contacto se esfumó. Algunas de las hecatombes del almanaque son objetivamente más lesivas que el adiós de un futbolista al club de tus amores, pero aquí hablamos de Luka Modric y del Real Madrid, cojones. ¿Hay que explicarlo todo?

Se marcha el hombre con más títulos en la historia del club con más títulos, el que ya no podrá superar a (pero siempre habrá empatado con) Gento en número de Copas de Europa (6) y uno de los Balones de Oro en la historia del club, pero todo esto, con ser extraordinario, a lo mejor resulta que es lo de menos. Se marcha el madridista que salió aplaudido de todos los estadios de España excepto los dos más recalcitrantes, el hombre sin enemigos y el que combinó excelencia técnica con denuedo y profesionalidad como ningún otro. Se marcha el niño que creció con bombas explotando en derredor y al que, a pesar de todo, el mundo no dejó de importarle. Tú mismo no dejaste de importarle, con tus miserias y pasiones de tres al cuarto transmutadas en algo sublime cuando le viste jugar. Luka te hizo mejor porque compartió un recinto contigo. Tú estabas arriba y él abajo, pero su normalidad de señor bajito y feo democratizó hasta el exterior de su bota derecha. Durante trece años hemos llegado todas las tardes a casa y, con él de ascensorista liviano, como un personaje de Wes Anderson, hemos ascendido como si tal cosa al piso 92:48.

Desde esa gratitud, con el corazón roto, solo queda decir gracias y hasta siempre, Luka

Esto va a ser altamente jodido. No ver jugar a Modric con la blanca cada tres o cuatro días va a ser como tener capado Netflix de por vida, como dejarse el diazepam en el hotel de vacaciones, como tener constancia notarial de la inexistencia de Dios, con la diferencia de que ni Netflix ni las drogas ni el notario son parte de tu familia. Sin embargo, erraríamos al tomar la gratitud por un imperfecto consuelo. La gratitud es lo que cuenta. Puede que sea todo lo que cuenta de verdad, aunque ahora se antoje insignificante en la sima del adiós.

Desde esa gratitud, con el corazón roto, solo queda decir gracias y hasta siempre, Luka.

 

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Una secta es un grupo humano fuertemente jerarquizado en torno a un líder visionario que genera, alimenta y propaga una cosmovisión que es seguida ciegamente por sus adeptos. La secta suele tener un propósito explícito, pero el fin último puede ser simplemente un proyecto personal del líder (como la riqueza o la proyección social) que no siempre es evidente ni para los seguidores ni para quienes ven el fenómeno desde la distancia. La secta basa su éxito en la reafirmación colectiva de personas con baja autoestima o inseguridades patológicas alrededor de un mito o de una leyenda normalmente falsa o imaginaria.

El líder utiliza como método principal de control un conjunto de ideas recurrentes que implanta, alimenta y refuerza en el grupo. Ejemplo: pagamos por informes, buscábamos la neutralidad, el rival gana porque controla el sistema desde hace cien años, no hay pruebas de compra de árbitros, hemos ganado contra todo y contra todos, el Barca tiene una estrategia de no quejarse de los árbitros, no somos victimistas, etc. Los mensajes del líder germinan especialmente en personas infantilizadas o en individuos con problemas de percepción de la realidad, que convierten sus vidas en un apostolado absurdo.

Los mensajes del líder germinan especialmente en personas infantilizadas o en individuos con problemas de percepción de la realidad, que convierten sus vidas en un apostolado absurdo

Podemos desarrollar lo anterior con una pregunta que resume y condensa la esencia del liderazgo: "¿vas a creerme a mí o lo que ves con tus propios ojos?". El culé elige creer. Le compensa. La doctrina es ignorar las anomalías estadísticas, las delirantes intervenciones del VAR, el conflicto de interés Mediapro-Barça Studios, las impúdicas declaraciones de Roures afirmando que una TV3 bajo su control (ojo: dinero público) financió los fichajes y sostuvo al Barcelona durante años. Prohibido pensar que las palancas fueron un fraude, o que los pagos sistemáticos del club a infinidad de medios, periodistas e influencers sólo buscan su ecuanimidad. Hay que quejarse cada día: cualquier crítica es falsa. Los hechos no existen. Sólo existe el relato oficial. Así vive el culé, en la fe en Laporta y en la hipocresía de su mundo imaginario.

Una secta necesita un líder carismático y autoritario. Nadie duda de que Laporta posee las dos cualidades en grado cum laude. Maneja los medios y la comunicación sin esfuerzo, desde su equipamiento genético de serie. Nunca se desvía del objetivo y carece de ética. Es el golfo español del Quijote y del Lazarillo de Tormes. Conoce la naturaleza humana y domina el arte del engaño. No ha emprendido negocio alguno que no haya terminado en los tribunales. No hay inversor al que no haya arruinado. Como diría el Gila detective al ver un cigarro mal apagado en la escena del crimen: "Aquí han fumao". El rastro de puros mal fumados y humeantes que Laporta ha ido dejando al lado de los cadáveres es inabarcable.

Cerca de una barra o como relaciones públicas en cualquier garito de nivel, Laporta no tiene rival. Es el amigo que siempre invita a la penúltima, el hooligan que llora de emoción con solo mencionar el escudo. Todo el mundo le perdona su vida de truhán y sus negocios siempre turbios, porque cae bien y porque es muy culé. En el Barça se ha rodeado de familiares y de amigos para que nadie cuestione sus decisiones. Ha ido purgando de profesionales su junta directiva, porque ni con una pinza en la nariz habrían podido seguir formando parte de la huida inevitable hacia la venta del club.

Laporta no encuentra un auditor fuera del inframundo que le firme las mismas cuentas que un Tebas insensible al olor a mierda le acepta sin problemas. Y cuando no le es posible porque la mierda ya le llega hasta la cintura, aparece el Gobierno chapoteando en ella con sus botas de goma para legalizar la corrupción en un clic. La última que ha colado Tebas hace unas semanas, sin publicidad y tal vez por indicaciones de sus jefes (todo el mundo tiene un jefe), es la modificación de la normativa del Fair Play que permitirá a Laporta renovar a Lamine y hacer hasta tres fichajes, sin dinero. Beneficiará a todos los clubes arruinados, pero es una modificación ad hoc para el Barca. Cap problema, Jan. 

Una pregunta que resume y condensa la esencia del liderazgo: "¿vas a creerme a mí o lo que ves con tus propios ojos?". El culé elige creer. Le compensa

Laporta sabe en qué país vive. Sabe que un buscavidas como él siempre encontrará una salida para dar esquinazo a la pasma, para desactivar las consecuencias de sus trapicheos. Se dará carpetazo a Negreira, como se le dio a la posibilidad de sanción deportiva del Barca, Albert Soler mediante; y si llega a hacer falta, el Gobierno en pleno saldrá al rescate cueste lo que cueste. A fin de cuentas, el fútbol es la gallina de los huevos de oro. Nadie se quedará sin sus huevos, con perdón.

Laporta ejerce el control sobre la masa social del Barça desde la falacia del pueblo oprimido: Més que un club. Mantener que el Barca es una organización corrupta llegará a ser calificado como un ataque a Cataluña. "Inaceptapla". Nadie se atreverá a enfrentar a semejante aparato político-mediático. El Barca es un partido político. La columna vertebral del nacionalismo independentista, para confusión del seguidor del club de fútbol.

Victimismo en la derrota y victimismo en la victoria "contra todo y contra todos". Laporta no es bipolar (diagnosticado) ni esquizofrénico. Es listo, y su estrategia funciona. Yo lo llamo zombificación y es un mecanismo muy efectivo cuando se aplica sobre personas que encuentran consuelo en lo identitario. Funciona mejor cuanto menor es la densidad neuronal del receptor. Hasta Flick, una persona aparentemente inteligente, ha sucumbido. El encanto personal del president y saberse impune al amparo de un relato lastimero, perfeccionado en Cataluña durante siglos, tiene un arrastre imparable.

Laporta ejerce el control sobre la masa social del Barça desde la falacia del pueblo oprimido: Més que un club. Mantener que el Barca es una organización corrupta llegará a ser calificado como un ataque a Cataluña. "Inaceptapla". Nadie se atreverá a enfrentar a semejante aparato político-mediático

El culé tiene la certeza absoluta de estar en posesión de la razón. Llegar a "su razón" es sencillo: se trata de calcular aritméticamente lo opuesto a la realidad. El culé vive en un estado permanente de disonancia cognitiva: ante un saldo VAR de goles anulados esta liga de +7 Barcelona y -12 Real Madrid, asume la infalibilidad del VAR (manejado por Mediapro) como una suerte de dictamen sobrenatural. El dato se explica de mil maneras, aunque no tenga lógica. Cuando buscamos entender por analogía con las competiciones internacionales, la cosa empeora: el saldo arbitral de expulsiones UEFA entre 2004 y 2018 fue de +11 para el Real Madrid y +16 para el Barcelona. Si regresamos a la Mugrienta Liga Negreira, mismo periodo, la cosa queda así: Real Madrid -16, Barcelona +71. Miau (onomatopeya para gato encerrado). La explicación de la secta será cualquier argumento ridículo, irracional, inmaterial.

En el imaginario culé todo lo propio es el bien, todo lo ajeno es el mal. La inspiración en los principios de Goebbels para una propaganda efectiva siguen vigentes. Así, la Masía de Benaiges es excelencia. El comportamiento macarra y la burla de Gavi, de Fermín, de Pedri, de Lamine, es amor a los colores o el impulso incontenible pero siempre disculpable de la juventud. Valors, incluso. La estelada ondeada por Iñigo Martínez en una celebración deportiva es un compromiso con la causa (política) del Barça. El mimetismo de deporte y política es el ADN del club, para confusión de sus seguidores globales y para éxtasis del charnego independentista.

Hasta ahora, sólo le conocíamos a Laporta intermediarios de medio pelo con los que era imposible trincar más de un puñado de euros. Ha aprendido. Y no quiere volver a mirar la cuenta del banco rascándose la cabeza. El superagente Mendes es parte de este Barça, del plan. No es casualidad que represente a Lamine Yamal. Se ha convertido en un asesor de máxima confianza y tiene un instinto sobrenatural para hacer dinero. Justo lo que Laporta necesita. Es el socio ideal para vender el club por petrodólares cuando Jan consiga convencer a los culés de que es el precio que ha habido que pagar por retener a Lamine, para fichar sin dinero, para aspirar a la Champions, para remodelar el vetusto Camp Nou.

De momento, pese a las palancas, no ha entrado dinero nuevo al club, la deuda sigue creciendo y sin embargo el dinero fluye... ¿un milagro de gestión económica habiendo despedido a los ejecutivos que pedían austeridad? Claro que no... es el vértigo del vividor que va tirando pidiéndole dinero prestado al futuro. Cuando llegue la hora de saldar cuentas, los culés entregarán el club sin resistencia, porque en 24 horas encontrarán un culpable exterior para victimizarse (Florentino cotiza por encima del 90 %; Tebas, por el resto) mientras siguen comiendo perdices en su Narnia mental. Ni se les pasará por la cabeza que Laporta tuvo algo que ver, aunque se le vea más moreno (!), más joven, aunque le compre el yate Eclipse a Roman Abramovich o la casa del lago Washington a Bill Gates.

 

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Es posible que desde algunos sectores de España se intente desprestigiar y quitar importancia al próximo Mundial de Clubes organizado por la FIFA. Quizá las causas tengan que ver con alguna ausencia, pero eso no va a hacer que el torneo pierda prestigio.

De hecho, FIFA ya maneja informes de que será un éxito. La venta de entradas ha funcionado muy bien, por lo que se esperan llenos en la mayoría de encuentros. Hubo dos partidos que agotaron todas las entradas puestas a la venta de manera casi inmediata: Boca-Bayern y Boca-Benfica, ambos en Miami. Honestamente, creo que en Europa no somos conscientes de cómo se está viviendo este torneo en América.

Otros tres partidos que vendieron todas las entradas muy rápido, y que completan el top-5, fueron: Flamengo-Chelsea (Filadelfia), Real Madrid-Al Hilal (Miami) y Salzburg-Real Madrid (Filadelfia).

Por añadir un dato sobre la capacidad de los estadios, el Lincoln Financial Field de Filadelfia cuenta con casi 70.000 asientos, mientras que el Estadio Hard Rock de Miami ronda los 65.000.

Además, hay otros partidos que agotaron todas sus entradas en los primeros días de venta; Bayern-Auckland City (Cincinnati), Al Ain-Juventus (Washington DC) y Salzburg-Al Hilal (Washington DC).

La mayor parte de las compras provienen de Estados Unidos, sede de la competición, mientras que el listado de países que le siguen incluye a Brasil, Argentina, México, Canadá, Alemania, Arabia Saudita, Francia, Japón y España.

FIFA está haciendo una apuesta muy grande por este torneo y está viendo que los aficionados están respondiendo. Desde luego, habrá una prueba de fuego con las audiencias por televisión, dado que el campeonato se emitirá en abierto para todo el mundo.

Hay que tener claro que FIFA quiere un trozo del pastel del fútbol de clubes mucho mayor del que tiene ahora mismo, dado que UEFA controla la mayor parte. De hecho, todavía con la primera edición sin empezar, ya se está hablando de que el próximo Mundial de Clubes incrementará la presencia de los equipos europeos, pasando de 12 a 18, ya que se aumentaría el número de participantes hasta 48 equipos. No está claro todavía si se seguirá limitando a dos el número máximo de participantes por país, pero está claro que, de momento, todo son buenas noticias para FIFA.

Por supuesto, uno de los principales ataques al torneo que se lee estos días tiene que ver con el nivel de los clubes participantes y, sobre todo, como ya hemos dicho, con las ausencias. FIFA dejó muy claras las condiciones para clasificarse, por lo que los clubes que están han conseguido su billete siguiendo estas bases, ni más ni menos.

África tenía 4 cupos para cada uno de los campeones de la Champions de África. Si algún campeón repetía, entraba el primer equipo del ranking de África. Al-Ahly de Egipto ganó 3 de las 4. La otra la ganó el Wydad Casablanca. De esta manera, hubo dos plazas por ranking (2021-24), que fueron para Espérance Tunis y Mamelodi Sundowns, tercero y cuarto por detrás de los ganadores de Champions. Hay que destacar que estos 4 equipos tienen miles de aficionados y, sobre todo el conjunto egipcio, goza de un prestigio sin igual en África.

El Al-Ahly Sporting Club es uno de los equipos más laureados del mundo. El club egipcio, con sede en El Cairo y fundado en 1907, tiene una masa social enorme. Ha ganado nada más y nada menos que 12 Ligas de Campeones de África, además de 4 Recopas de África, una Copa Confederación y 8 Supercopas. Ha logrado la liga egipcia 44 veces, por 39 Copas. En total, más de 130 títulos en sus vitrinas. Casi nada.

Quizá el Espérance Tunis es uno de los equipos menos conocidos del torneo. Constituido en 1919 en la capital de Túnez, cuenta en su palmarés con 33 ligas de fútbol de Túnez, 15 Copas, cuatro Ligas de Campeones, una Recopa Africana, una Supercopa de la CAF y una Copa de la CAF. Tiene una gran base de seguidores en Túnez, no solo en la capital, sino en todo el país. En el Mundial de Clubes de la FIFA 2018, más de 15.000 aficionados fueron a los Emiratos Árabes Unidos para apoyar al equipo.

El África subsahariana está representada por el Mamelodi Sundowns. Fundado en 1970 en la ciudad sudafricana de Pretroria. Campeón de la Champions de África, la Liga Africana de Fútbol y la Supercopa de África, cuenta además con 15 ligas y 6 copas.

Por último, el Wydad Athletic Club (en árabe: نادي الوداد الرياضي) es un club marroquí con sede en Casablanca. Triple campeón de África, cuenta con numerosos títulos nacionales e internacionales, y una hinchada muy fiel y numerosa.

Sudamérica tenía 6 cupos, 4 para los campeones de Copa Libertadores y 2 para los mejor posicionados por ranking. Recordemos que había un tope de dos equipos por país como máximo, a no ser que ganasen la competición. Brasil tuvo 4 campeones de Libertadores diferentes. De esta manera se clasificaron Palmeiras, Flamengo, Fluminense y Botafogo. Por ranking tendría que haber entrado Atlético Mineiro, pero por la limitación de país, esa plaza fue para Boca, ya que River entraba por ranking.

La Sociedade Esportiva Palmeiras, creada en 1914 en Sao Paulo, es uno de los clubes más populares y exitosos de Brasil. Palmeiras es uno de los clubes más prestigiosos a nivel sudamericano. Fue elegido el mejor equipo del mundo en 2021 en el ranking de la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS), siendo el primer brasileño en lograr esta distinción. Palmeiras es el equipo brasileño con el mayor número de títulos nacionales conquistados, 18, que incluyen 12 Campeonatos Brasileños (récord), 4 trofeos de la Copa de Brasil, una Copa de Campeones, y una Supercopa de Brasil. A nivel internacional ha logrado 3 títulos de la Copa Libertadores, una Recopa Sudamericana y una Copa Mercosur, lo que lo ubica como el séptimo brasileño con más trofeos internacionales. También obtuvo la Copa Internacional de Río en 1951, el primer campeonato intercontinental oficial.

Flamengo es un equipo con un número ingente de seguidores en Brasil. Fue fundado el 15 de noviembre de 1895 y es el club más antiguo del país con el mismo nombre sin haberse fusionado. Se fundó en el barrio que le da nombre en Río de Janeiro. Sus mayores logros internacionales son la Copa Intercontinental de 1981 y las Copas Libertadores de 1981, 2019 y 2022. Además, ganó la Recopa Sudamericana 2020. A nivel nacional, conquistó 8 ligas, 5 copas y 3 supercopas.

Fluminense nació en 1902 en el barrio de Laranjeiras de Río de Janeiro, uno de los más exclusivos y emblemáticos de la ciudad. Siempre se asoció a las elites de la ciudad, en contraposición a Flamengo. Menos exitoso que su vecino, es también campeón de Libertadores. Cuenta igualmente en sus vitrinas con una Recopa Sudamericana, 4 ligas y una Copa. Hay mucha motivación en Brasil con este torneo, ya que varios de sus históricos, como Fluminense, estarán presentes en la cita.

El Botafogo de Futebol e Regatas se fundó en el barrio homónimo de Río de Janeiro en 1894 como club de remo. El fútbol se incorporó al club en 1942, al fusionarse con otro club del barrio, que se había fundado en 1904. Es uno de los históricos de Río y de Brasil. Tiene 3 títulos de liga brasileña, pero 21 campeonatos de Río, que era una de las competiciones más importantes del país hasta 1971, cuando se funda la liga brasileña (hasta entonces era muy complicado viajar por el país). Campeón de Libertadores y de Conmebol.

El Club Atlético River Plate se fundó en Buenos Aires en 1901 y es uno de los grandes de América. 4 Libertadores, 1 Copa Sudamericana, 3 Recopas, 1 Intercontinental y otros títulos internacionales adornan su palmarés. Además, 38 ligas argentinas.

Boca Juniors, fundado en 1905 en Buenos Aires, tiene un palmarés extensísimo. Uno de los más grandes de toda América: 6 Libertadores, 3 Intercontinentales, 2 Copas Sudamericanas, 4 Recopas, 1 Supercopa Sudamericana y otros torneos internacionales abarrotan sus vitrinas. Por supuesto, hay que añadir todos sus títulos nacionales: 35 ligas, 4 copas, 2 supercopas y otros muchos torneos argentinos.

En Asia, con 4 plazas, entraban los 3 campeones de la Champions de Asia en el ciclo 2021-24, más una plaza por ranking. Los campeones fueron Al-Hilal, Urawa Red Diamonds y Al-Ain, mientras que el primero por ranking fue Ulsan UD.

Fundado en 1957, el Al Hilal tiene como sede Riad, en Arabia Saudí. Actualmente es el club más laureado del campeonato de Arabia Saudí con 19 títulos, además de 11 copas. Ha ganado la Champions de Asia en 4 ocasiones.

El Urawa Red Diamonds (浦和レッドダイヤモンズ) es un club de fútbol de la ciudad de Saitama, en la prefectura de Saitama, Japón, y uno de los más populares de la liga de fútbol profesional de ese país. Triple campeón de la Champions de Asia.

Fundado en 1969, Al-Ain FC se convirtió en uno de los clubes más laureados de Emiratos Árabes Unidos. Ha ganado dos Champions League de Asia y cuenta con 14 ligas, 7 copas y 5 supercopas, además de otros torneos internacionales. Tiene sede en la ciudad emiratí de Al Ain.

El Ulsan HD FC (en coreano: 울산 HD FC) es un club de fútbol profesional situado en Ulsan, Corea del Sur. Fue constituido el 6 de diciembre de 1983 como Hyundai Horang-i por iniciativa del conglomerado empresarial Hyundai. Tiene 2 Champions de Asia y 5 ligas koreanas.

CONCACAF tenía también 4 plazas, para cada uno de los ganadores de su Champions. Ganaron su billete Monterrey, Seattle Sounders, Pachuca y León, pero este último fue excluido al entender FIFA que había un problema de multipropiedad.

Fundado en 1945 en la ciudad mexicana de Monterrey, el club al que la ciudad le da nombre tiene 5 ligas y 3 Copas, además de otros torneos nacionales. Sus mayores éxitos son internacionales, con 5 Champions CONCACAF y una Recopa.

El Seattle Sounders Football Club se creó en 2007 y cuenta con una de las aficiones más numerosas y bulliciosas de Estados Unidos. Ha ganado 2 MLS y una Champions CONCACAF, una de las pocas victorias estadounidenses en el torneo regional.

Pachuca es el equipo más antiguo del país, constituido en 1892 en la ciudad de Pachuca. Siete ligas y otros torneos nacionales, pero Pachuca destaca por su palmarés internacional, con 6 Champions de CONCACAF y una copa Sudamericana (torneo de CONMEBOL).

La última plaza se la van a jugar América de México y LA FC, en un play-off a partido único. Se espera un lleno histórico para este partido.

Oceanía tenía una sola plaza, que será para el campeón de su Champions con mejor ranking en el período 2021-24. Quizá la cenicienta del torneo, Auckland City, equipo neozelandés con sede en la ciudad que le da nombre. Fundado en 2004 tras la fusión de varios clubes de la ciudad, ha sido el dominador de su liga desde entonces (10 ligas y 7 copas), así como de Oceanía.

El país anfitrión, Estados Unidos, tenía derecho a una plaza, que fue para Inter de Miami, como ganador de la liga regular de la MLS. No sin polémica, porque daba tiempo a elegir al equipo que ganase finalmente la competición.

Por último, llegamos a Europa, con 12 plazas. Había 4 para cada uno de los campeones de Champions en esos 4 años (2021-24), mientras que las 8 restantes serían para los primeros clasificados por ranking UEFA, con un límite de 2 plazas por país.

Esas 4 Champions fueron a parar a Chelsea, Manchester City y Real Madrid (dos de ellas, por si alguien se olvida). Las plazas para Inglaterra quedaban bloqueadas, porque ya había dos clubes ingleses clasificados por el primer criterio, ser campeón de Champions.

Doble campeón de Champions League, el Chelsea tiene también 2 Recopas, 2 Europa League, 2 Supercopas de Europa y 1 Mundial de clubes. Además, 6 ligas, 8 Copas y más de 10 trofeos oficiales en Inglaterra. Uno de los favoritos.

El Manchester City es otro de los grandes conocidos del torneo, el club al que no le falta el dinero. Constituido en 1880, casi todo su palmarés llegó de la mano de Emiratos: una Champions, una Recopa, una Supercopa, un Mundial de clubes, 10 ligas y 7 Copas, además de otros torneos nacionales.

Casi da reparo hablar del Real Madrid. Fundado en Madrid en 1902, fue elegido por FIFA como el mejor equipo del siglo XX. 15 Champions League, 2 Copas de la UEFA, 6 Supercopas, 9 Intercontinentales/Mundiales. Además, 36 ligas y 20 Copas hacen del club digno merecedor del galardón otorgado por FIFA.

Así pues, había 9 plazas por ranking. La primera se la llevó el Bayern, tercero en el ranking. Luego PSG y Borussia Dortmund, que cerraba también la posibilidad a cualquier otro equipo alemán.

Poca presentación necesita el Bayern: 6 Champions League, 1 Europa League, 1 Recopa, 2 Supercopas, 2 Intercontinentales, 2 Mundiales, 34 ligas, 20 Copas y decenas de títulos nacionales. Uno de los clubes más poderosos del mundo.

El Paris Saint-Germain Football Club, conocido popularmente por sus siglas PSG, es una entidad polideportiva francesa con sede en París. Fue fundada el 12 de agosto de 1970 tras la fusión del Paris Football Club y el Stade Saint-Germain. 13 ligas, 15 Copas y 13 Supercopas, la mayoría de ellas de la mano del dinero qatarí. Su único título internacional es una Recopa de Europa (1996).

El Borussia Dortmund (oficialmente en alemán Ballspielverein Borussia 09 e.V. Dortmund) se fundó en 1909 y tiene en sus vitrinas una Copa de Europa, una Intercontinental y una Recopa de Europa, además de 8 ligas, 5 Copas y 6 Supercopas de Alemania.

Luego venía Inter y posteriormente Liverpool, que ya no podía ir por el tema de límite de cupos por país. Después entraron Porto y Atlético de Madrid, que cerraba el cupo para otros equipos españoles, por lo que el FCB se quedó fuera (posición 12 del ranking).

El Inter de Milán cuenta con 3 Champions League, 3 Europa League, 2 Intercontinentales y un Mundial de clubes. Además, 20 ligas, 9 Copas y 8 Supercopas en Italia.

El Futebol Clube do Porto, fundado en 1893, es uno de los grandes de Portugal. 30 ligas y 20 copas a nivel nacional y 2 Champions, 2 Europa League, una Supercopa y 2 Intercontinentales a nivel internacional.

El Atlético de Madrid, fundado en 1903, ha ganado 11 ligas y 10 Copas, además de varios torneos internacionales: 3 Europa League, 1 Recopa, 3 Supercopas y 1 Intercontinental.

El Leipzig (11) también se quedaba fuera porque ya había dos alemanes mejor clasificados. De esta manera pudieron entrar Benfica y Juventus, cerrando estos el paso a cualquier otro portugués o italiano.

Benfica, otro club más que conocido, con una masa social detrás increíblemente numerosa. Dos Copas de Europa, 38 ligas, 26 Copas, 9 Supercopas y muchos otros títulos nacionales. El equipo de Lisboa es un grande de Portugal.

La Juventus, otro grande de Italia, aunque metido en líos en los últimos años, descendido incluso a la serie B. Dos Champions League, 3 Europa League, una Recopa, 2 Supercopas y 2 Intercontinentales adornan su palmarés internacional. En Italia, 36 ligas y 15 Copas.

Faltaba una plaza, pero los siguientes equipos del ranking eran Nápoles, Sevilla y Milán, que no podían ir por el tope de dos equipos por país. Así que la plaza se fue al RB Salzburg, representante de Austria, en la posición 18 del ranking. El club austríaco fue fundado el 13 de septiembre de 1933 como Sportverein Austria Salzburgo. En 2005 el grupo Red Bull adquirió el club y empezó a dominar la liga austríaca (17 ligas y 9 copas). Sin títulos europeos, estuvo cerca en 1994, cuando alcanzó la final de la UEFA.

Así pues, tenemos un campeonato mundial en verano, cuando no hay más fútbol, impulsado y organizado por FIFA, con televisión en abierto y con muchos de los grandes clubes europeos y americanos, además de otros tantos con cientos de miles de seguidores en sus países y sus continentes. Un torneo que debuta, pero al que además el hecho de que sea cada 4 años le da un aura especial. La industria del fútbol está cambiando y parece que este Mundial es solo el principio.

Getty Images

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