Las mejores firmas madridistas del planeta

Barcelonistas todos:

Os habla Joan Laporta, vuestro presidente. Sí, yo, nada menos que yo. Soy así, me gusta mezclarme con vosotros a pesar de mi augusta condición, no me deis las gracias; me sigue molando dirigirme al populacho, o sea, a vosotros, y me mola aún más escuchar su aplauso, o sea, el vuestro, qué le voy a hacer. Así que estad atentos, que os voy a dirigir unas palabras. Tampoco muchas, que aunque me guste escucharme y que me escuchéis, una cosa es una cosa y otra cosa es que me den las 5 y aún no haya comido; a mí eso no me pasa, que esta silueta que os contempla no vive del aire. Así que vamos al grano.

Indulgencia plenaria

Como sabéis, el Madrit ha fichado a Franco. Otra vez. Algunos -¡incautos, que sois unos incautos!- pensabais que Franco había muerto hace cincuenta años, pero aquí está la prueba de que Franco está vivito y coleando, y hasta puede que colee más que yo, maldita sea su estampa. El Madrit y Franco, unidad de destino en lo universal, que llevamos toda la vida denunciándolo y que si quieres arroz, Catalina. Es una lucha desigual. Casi todos los medios nos bailan el agua, se tapan los ojos ante nuestros escándalos y se licúan al hablar de nosotros, pero, con todo y con ello, aún tenemos que luchar contra la poderosísima Central Lechera Asturiana, que como todo el mundo sabe está para tapar las vergüenzas del Madrit y echar leche, digo tierra sobre las nuestras, digo sobre nuestras legítimas reivindicaciones.

Franco y Barcelona

Tengo que confesar que no me esperaba el nuevo advenimiento de Franco. Ha sido un golpe muy duro por inesperado. A pesar de la demagogia, a pesar del victimismo -ADN Barça obliga, y además no es cuestión de acabar con tan arraigada y conveniente tradición-, yo también pensaba que Franco había muerto, como anunció Arias Navarro hablando hacia dentro; yo también pensaba que Franco era cosa del pasado, un fantasma que agitar a placer para remover vuestros bajos instintos, adormecer vuestros perezosos intelectos y aniquilar vuestro espíritu crítico, en el improbable caso de que lo tuvierais o tuvieseis, hijos míos.

Pero no. Con Franco nuevamente hemos topado. Cualquier día sale Franco a dar una entrevista con las dos insignias de oro y brillantes y la medalla de honor del Barça colgadas del pecho, esas que nunca le dimos y que seguramente nos robó. Y a ver qué hacemos entonces, en menudo aprieto nos van a poner. Bueno, me van a poner a mí, que es lo que me preocupa, porque que os pongan en un aprieto a vosotros, queridos míos, francamen…, digo sinceramente me importa una higa.

Tengo que confesar que no me esperaba el nuevo advenimiento de Franco. Ha sido un golpe muy duro por inesperado

¿Y nosotros, qué estamos haciendo para contrarrestar que el Madrit haya vuelto a fichar a Franco, os preguntaréis? Buena pregunta. Como presidente vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo os la voy a dar. Estad tranquilos, pequeños míos: el Madrit tendrá a Franco, pero no olvidéis que nosotros tenemos a los árbitros, nuestros queridos culegiados. El Barcelona, ya lo sabéis, lleva décadas invirtiendo en el mundo arbitral para compensar las ayudas al Madrit de Franco, que estaba muerto y ha resucitado, y que ahora se sienta a la derecha de Florentino. Pero, fijaos bien, desde allí ya no ha de venir a juzgar al Barça y al Madrit, porque pare eso tenemos a los culegiados de nuestro lado, que nuestra pela nos ha costado, y también tenemos el VAR de Roures. Confiad en los culegiados y confiad en Roures: en ellos está la salvación.

Así que uníos a mí en una oración de desagravio a los culegiados ante la nueva llegada de Franco al Madrit, del que por otra parte nunca se fue. Son tiempos difíciles, el enemigo es formidable y la sombra de Franco es alargada, pero no perdamos la fe en los culegiados. Les hemos dado la pasta; démosles también ánimos en estos tiempos atribulados. Venga, sacad las banderitas del Barça y cantad conmigo:

 

A los culegiados los recibimos con alegría,

vienen al Barça gordos y sanos,

viva el tronío y ese estamento con poderío,

olé el Arminio y Angel Villar, y el Cantalejo que no está mal, que no está mal.

 

(Niña, cámbiate la barretina con el nen de atrás, que te viene grande y pareces un gnomo cabezón.)

 

Os recibimos, culegiados, con alegría,

olé mi madre, olé Negreira y olé mi tía,

culegiados, vienen al Barça gordos y sanos,

olé mi madre, olé Negreira y olé mi tía.

 

Y ya, que son las dos de la tarde y yo tampoco he comido.

 

Getty Images

La excursión a los Estados Unidos ha confirmado dos cosas: la epidemia de melancolía instalada en la legión merengue y el pensamiento mágico como rasgo absolutamente innegociable entre sus seguidores. Tal ha sido desde la más remota noche de los tiempos el ethos del club, y en los balances emocionales de todo madridista de bien siempre se han debido computar sollozos y disparates por igual.

Me acordaba, por ejemplo, de las repentinas nostalgias y gimoteos que solían agobiar a un gigante como Cristiano Ronaldo (convertido en Werther) y quien —según sus abogados mediáticos— demandaba “cariño” en papel moneda para enjugar sus más íntimas y transparentes lágrimas; también recuerdo haber escuchado gritos en el tendido, los bramidos de una muchedumbre histérica sacudiendo mandobles a un genio colosal de apellido Benzema porque era más bien de bilis negra y lo que el Bernabéu quería, ya se sabe, era algo… no sé, algo más “eléctrico”. Hoy vemos a jugadores ensimismados como adolescentes enamorados y mal correspondidos y a aficionados que esperan que el agua de los odres se transforme en vino. En fin, nada que me turbe, nada que me espante. En este equipo, pase lo que pase, hemos puesto una a una todas nuestras esperanzas. Sigamos.

Se percibe en esa sutileza del lenguaje corporal, en esos brazos caídos, en esas miradas que se pierden en lontananza mientras Alonso grita o hace aspavientos condenados a disolverse en la nada: la respuesta al parecer no está en el viento

Esto apenas empieza. Esto comienza a rodar y estoy seguro de que en las semanas y meses por venir podremos apreciar versiones más acabadas del planteamiento táctico que la nueva dirección técnica busca establecer como ruta hacia el éxito deportivo. Esto por sabido se calla, es una obviedad que menciono al hilo de las reacciones, nada más, pero que no me impide colocar algunos puntos sobre las íes.

Así no

Vaya por delante que, a esa hora del día, con un campo tan cerca del mar y bajo un sol abrasador, la práctica del fútbol resulta fisiológicamente demandante, sobre todo para quienes no se encuentran acostumbrados a ello. En esta competición he visto entre los jugadores de varios equipos la misma tendencia al desgaste prematuro durante los partidos; la sensación térmica en el terreno de juego puede llegar a los cuarenta grados centígrados debido a los elevados niveles de humedad ambiental: simplemente caminar en esas condiciones supone perder el aliento. El aire es tan denso que, como se dice por aquí, podría masticarse. En el caso concreto del Madrid además hay que sumar los ecos de una temporada apenas concluida en donde la extenuación como consecuencia de la sobrecarga excesiva de minutos (tozudez y mala fortuna mediante) fue el duro pan nuestro de cada día. Se nota. Se percibe en esa sutileza del lenguaje corporal, en esos brazos caídos, en esas miradas que se pierden en lontananza mientras Alonso grita o hace aspavientos condenados a disolverse en la nada: la respuesta al parecer no está en el viento.

Vamos a lo particular. El partido de Miami tuvo sus menos y sus muy menos. La primera parte fue un tablazo en la nuca: por momentos cabeceaba y se me cerraban los ojos como a anciano hiperglucémico. Los brasileños en su versión más espectral (salvo la irrupción de ambos en el gol del minuto 34: Trent-Valverde-Vini-Rodrygo-Gonzalo). El pobre de Jude y sus alas rotas aparecía de pronto sin más presupuesto que la voluntad. Fran García en versión logarítmica y Valverde respirando por la boca con la impotencia de un pez fuera del agua. Courtois en un nivel operativo más que aceptable. Tchouamení eficiente, consistente y resistente. Huijsen a mi juicio notable, como Gonzalo, la sorpresa en la alineación. Al minuto 41, un Ascencio nebuloso abrazó inexplicablemente a Marcos Leonardo quien al instante y como es natural se desvaneció cual señorita victoriana: penal a favor del Al-Hilal. Neves se encargaría de pasar por caja a cobrar la factura. El marcador ya no se movería hasta que el árbitro argentino hizo sonar su silbato para indicar el fin de la contienda. La segunda parte, todo hay que decirlo, había mejorado en arrojo, aunque poco en conciencia de juego: el clarísimo penal a Fran García hubiera sido encontrar oro, pero como no, pues no. Antes de que se me olvide: Arda Güler sigue siendo una gotita de luz en las tinieblas.

ahora mismo Alonso se encuentra buscando crear esa chispa de ignición. Lo logrará, no tengo la menor duda. Espero que su ascendencia sea capaz de reencauzar lo más pronto posible la singladura blanca

El Madrid es todavía un equipo invertebrado, proclive a las flacideces, romo, con un medio campo viscoso y de poca claridad en la mollera. Las tendencias de un equipo no concluyen por decreto, más bien se disipan, se diluyen en una suerte de ecos concéntricos. Lo más conveniente en todo caso (en gestión de equipo lo sabemos) es ganar lo que sea, recuperar la sensación de retribución, porque sin esa gratificación no existe el incentivo para la activación estructural del cambio: ahora mismo Alonso se encuentra buscando crear esa chispa de ignición. Lo logrará, no tengo la menor duda. Espero que su ascendencia sea capaz de reencauzar lo más pronto posible la singladura blanca. Reitero lo que he mencionado antes aquí: es un hombre valiente que asume un gran riesgo y no creo que un fracaso en este Mundial de Clubes disminuya su crédito. Hay que ver cuál será su desempeño puntual en situaciones de normalidad y para eso hace falta tiempo y paciencia. Lo veremos.

Todo por ganar

Concluyo con una nota simpática: los malquerientes gritan desde la otra orilla, se mofan con risas y pedorretas porque según el decir de sus cansinos e insípidos portavoces esta competición es una mera ocurrencia de la FIFA sin mayor finalidad que explotar la candidez de millones de tontos: ahí está la goleada del Bayern al equipo neozelandés para corroborarlo. Señalan a Alonso, denuncian la rendición de los capitostes del vestuario, anticipan el advenimiento de una larga y oscura era. Acostumbrados a la demagogia, creen que la realidad sigue a las palabras y no al revés. Allá ellos y sus heridas. Lo que sé es que seguirán viendo los partidos desde su casa con la esperanza de que caiga el Madrid y así tener algo que llevarse a la boca. “No están maduras”, piensa y sonríe con picardía el bueno de Esopo que, como muy bien lo sabemos todos, era madridista hasta la médula.

 

Getty Images

Abro un cuaderno y escribo: este no es el Real Madrid de Xabi Alonso. Pudiéramos haberlo creído, deseado diría, pero era demasiado creer y desear: con diez días en el bolsillo es imposible que un equipo cambie, menos aún uno que parece viciado de cierto aire liberticida. El nuevo Real Madrid volvió a ser el viejo Real Madrid: ramplón de fútbol y esfuerzo, concesor atrás, corto de recursos.

Vinicius y Bellingham. Qué problemón. Que tus dos mejores jugadores tengan un estado de forma tan lamentable es un peso del que el Real Madrid quizá no pueda liberarse. Sentarlos a los dos en el banquillo no parece una actuación lógica. Pero es junio y mientras que ambos deberían estar de vacaciones, descansando piernas y cabeza (y hombro en el caso del inglés), ambos andan saltando entre días libres, convocatorias con sus selecciones y ahora un Mundial de Clubes de un mes y medio. Este problemón es preocupante hoy porque será muy preocupante durante el 2025/26. ¿Qué podemos esperar de dos cracks que van a hacer una pretemporada tan rara?

era demasiado creer y desear: con diez días en el bolsillo es imposible que un equipo cambie, menos aún uno que parece viciado de cierto aire liberticida

Tchouameni. Es imposible no tener la sensación de que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. El pivote francés sigue siendo de lo poco potable del nuevo-viejo Real Madrid gracias fundamentalmente a que su físico le permite seguir apareciendo cerca de donde se desarrolla la jugada. No obstante, sigue deprimiendo, reconozcámoslo, que sea la única pieza de la que tirar cuando te falla un central. Ayer, con Asencio colmado de antibióticos, quizá al borde del desmayo, tuvo que volver a vestirse de defensa en la segunda parte. Curiosamente, el equipo desplegó entonces una versión más cómoda con el balón…

Las notas del Granada, 0 - Real Madrid, 4

Arda Güler. Salió tras el descanso. Es otro aroma viejo-nuevo que evoca a Turquía y señala directamente a los capitanes del mando madridista. Mientras que Ancelotti no terminó nunca de apostar por él en un equipo que se moría de aburrimiento e indolencia, Xabi Alonso comenzó su andadura plegándose al trivote de mediocampistas de la guardia antigua formado por un inglés, un uruguayo y un galo. Güler, que salió tras el descanso, demostró en poco más de cuarenta y cinco minutos que sus piernas son las únicas a las que agarrarse cuando la pelota pasa por el medio.

Huijsen y Trent. Las nuevas caras fueron eclipsadas por otra vieja-nueva. Gonzalo, el 9 del Castilla, fue quien más peligro llevó sobre la portería de Bono, hasta el punto de que fue el encargado de anotar el único y primer gol madridista en el torneo. Eclipsó así a un Trent Alexander-Arnold bastante discreto al que aún le falta rodaje y a un Huijsen que tampoco brilló, aunque dejó destellos de lo que va a ser este jugador: posiblemente un central de época.

Ancelotti. Del italiano se acordaron muchos ayer. Para bien y para mal. Unos imaginaron al italiano sonriendo frente a la televisión, pero no de alegría sino de irónica justicia poética: esto es lo que había, muchachos. Otros, como Courtois, insinuaron que los problemas demostrados en el debut de Xabi Alonso son asunto viejo, esto es, heredados, lavándose así las manos y tirando el muerto por la ventana. Pero quizá vaya siendo hora de cerrarla y de diseccionar el cadáver en vez de deshacernos de él. Conviene recordar, además y en definitiva, que cuando el olvido es provocado, no es olvido sino desprecio.

 

Getty Images

Buenos días, amigos. Las portadas del día de hoy nacen viejas. Es lo que pasa cuando lo importante sucede al otro lado del mundo y las redacciones cierran por la noche. Durante las horas nocturnas las rotativas (sí, todavía existen) imprimen cosas desactualizadas, renuentes a seguir el ritmo de la actualidad. Tiene su lógica. Si a las personas de otro siglo no se les puede pedir que estén actualizadas, menos aún cabrá pedirlo a las máquinas de otros tiempos, que sobreviven como dinosaurios de tinta.

As es el ejemplo más cantoso en el día de hoy. Titulan entre exclamaciones que el Atleti está “¡Vivo!”, y aunque tal cosa no es incierta tampoco podemos decir que sea un titular que haya envejecido bien. Más bien diremos que le cayeron décadas encima mientras las rotativas imprimían noticias que habían quedado obsoletas antes de llegar al quiosco.

Porque resulta que, mientras las rotativas llevaban a cabo un trabajo tan baldío, el Botafogo daba la campanada en el Mundial de Clubes, ganando (0-1) al PSG en el grupo del Atleti. La victoria cholista ante el Seattle Sounders (1-3) que colma la portada de As quedaba pues reducida en su importancia. El Atleti, en este día y a esta hora, está “¡vivo!”, sí, pero su existencia pende de un hilo, con el electroencefalograma flojito, emitiendo señales acústicas prácticamente inaudibles.

Os contamos, pues, lo que la primera plana de As (nacida vieja, como Benjamin Button pero sin rejuvenecer después con el paso del tiempo) no os cuenta, o sea, que ahora el equipo rojiblanco, entrañable vecino madrileño, lo tienen en chino mandarín para superar la fase de grupos. En la última jornada, deberá golear por tres o más goles al Botafogo, en el entendido de que el PSG no le hará el favor de dejarse puntos ante el Seattle Sounders. Recordemos que el mayor mérito futbolístico de dicho conjunto es el álbum Nevermind, con exitosos singles como Smells Like Teen Spirit o Come As You Are, esta última objeto de una apabullante versión de Ramoncín, ilustre madrista por cierto.

En la parte superior, a la derecha, bajo una foto de un Xabi Alonso visiblemente contrariado, nos comunica As la situación relativa a la indisposición de Mbappé. El francés dio un susto no desdeñable al no curarse de la infección gastrointestinal que sufría, lo que obligó a un fugaz internamiento hospitalario. Afortunadamente ya está fuera del hospital, aunque lo tiene complicado para estar en condiciones ante Pachuca.

Dice As que es “un nuevo contratiempo para Xabi Alonso, cuyo estreno en el Mundial dejó muchas dudas”. Falta añadir a As que "dejó muchas dudas" a pesar de acumular a sus espaldas la tremenda cifra de tres entrenamientos. Desolador que a estas alturas de su desempeño, con nada menos que tres entrenamientos y un cuarto de hora en el puesto, el tolosarra aún no haya dado con la tecla.

Los dinosaurios de tinta de Marca tampoco han impreso nada relativo a la precaria situación del Atleti. De hecho, no encontramos resto cholista alguno en esta primera plana, dedicada en su mayor parte a Kylian Mbappé. Como hemos dicho, el problema digestivo acompañado de fiebre que sufre el astro francés le va a suponer un obstáculo importante en el torneo, sin que sepamos a ciencia cierta cuándo estará en condiciones de contribuir a la causa. Lo importante es que se cure bien.

Casi tenemos suerte de que el equipo cliente de Negreira vaya a fichar a Nico Williams, dado que ello nos salvaguarda de una turra descomunal con el gol de Messi que salvó al Inter de Miami frente al Oporto. Estar en la misma competición que tipos como el argentino, Suárez o Busquets nos retrotrae a tiempos de negreirismo que creíamos felizmente olvidados. Bastante tenemos con el negreirismo 2.0, el del día a día, la continuación siniestra del latrocinio que nos subleva cada jornada en la liga de Tebas y Louzán, como para regurgitar sinsabores de antaño.

Afortunadamente para nuestras pupilas, imbuidas de hartazgo y cinismo, las referencias a la “lección” de Messi son someras en la prensa cataculé. Casi todo es Nico Williams, a quien Laporta tiene ya en el bote aunque nadie sepa de dónde sacará el dinero de la cláusula. Como cantaba Dylan, the answer, my friend, is blowing in the wind or in the chanchullos with a traficante de órganos chipriota.

Es agradable cuando te hacen reír de buena mañana. “El club cree que con las salidas previstas habrá suficiente Fair Play para inscribirlo”, suelta Mundo Deportivo. Buenísimo. Nada más cómico que jugar con la fantasía de que al club cliente de Negreira se le exige algo mínimamente similar al concepto de Fair Play.

Y eso, que mucha risa.

Pasad un buen día.

Ayer vimos un Al-Hilal que parecía un equipo élite que podría jugar en Champions League perfectamente.

Daba gusto verles triangular y lo bien posicionados que estaban en el campo. Eso es debido a un gran trabajo del entrenador. Siempre he dicho que Inzaghi es un gran técnico, no en vano ha llegado a dos finales de Champions en 3 años. Y en menos de un mes le ha dado tiempo a generar sinergias e implantar conceptos de juego en su equipo.

Entre otras cosas porque tiene buenos jugadores y los ha tenido a todos disponibles para hacerlo. No como el Madrid, que ha entrenado tres veces con la plantilla al completo.

Pero también es demérito nuestro por seguir jugando a un juego que no ha funcionado en toda la temporada pasada.

Un negocio que no funciona no se arregla simplemente por cambiar el cartel de la entrada. Hay que hacer cambios profundos en el interior. Entiéndase el símil.

Creo que es un error de concepto de Xabi Alonso optar por seguir jugando como Ancelotti por la urgencia de ganar el Mundial.

Creo que es un error de concepto de Xabi Alonso optar por seguir jugando como Ancelotti por la urgencia de ganar el mundial

‘La locura es hacer lo mismo una y otra vez, pero esperando resultados diferentes’. Frase mal atribuida a Einstein, pero que nos sirve para ejemplificar el problema de juego del Madrid.

Xabi Alonso debería implantar su estilo desde su llegada, no después del Mundial de Clubes. Es contraproducente para los jugadores seguir con un sistema que no funciona sabiendo que vas a acabar jugando con otro. Cuanto antes juguemos a lo que quiere jugar el nuevo entrenador, mejor. Ahí está el ejemplo del Al-Hilal.

Creo que este es su principal fallo, aparte de seguir confiando a estas alturas en Lucas Vázquez y Fran García de laterales, que claramente no tienen nivel para jugar en el Real Madrid.

Xabi es un tipo valiente, que no se arruga con los canteranos. Lo ha demostrado poniendo de 9 a Gonzalo. Quizás sea hora de probar a Yusi de inicio y a Fortea cuando haya que sustituir a Trent Alexander-Arnold.

Además, es muy inteligente y estoy seguro de que se dará cuenta de que tiene que ser coherente con su forma de jugar. Que es la que le ha hecho triunfar en el Leverkusen y la que le ha traído al Madrid.

No se puede jugar con un sistema 4-3-3 cuando tu extremo derecho lleva 2 meses sin entrenar, el extremo izquierdo está fuera de forma, entre los dos interiores llevan acumulados casi 10000’ en la temporada, y el medio centro no tiene salida de balón.

Hay que cambiar a un doble pivote más posicional y con más capacidad de asociación que no exija tanto desgaste a los centrocampistas. Hay que sacrificar uno de los delanteros para ello. Todos sabemos quién, aunque no se pueda decir para no devaluar el producto.

Hay que ganar el balón y, a partir de ahí, vendrá el buen juego y los resultados. Eso es lo que ha hecho Xabi en su anterior equipo y eso es lo que tiene que conseguir en el Madrid si quiere triunfar, que estoy seguro de que lo va a hacer.

P. D.: Dejaré para otro día el tema de los 3 centrales. Pero ya les adelanto que creo que vamos a acabar jugando así esta misma temporada.

 

Getty Images

1.- Me da un poco de pereza volver tras este hiato preveraniego a mi papel de optimista patológico u oficialista desvergonzado (depende del nivel de aborrecimiento hacia mí de la persona a quien preguntes), pero el segundo tiempo me gustó. No veo razones para el catastrofismo agotador de las redes sociales, o al menos no mayores que antes del partido. Los desafíos son grandes por motivos que ya sabíamos antes de jugar, o sea, porque los jugadores están reventados, y no van a tener mucho más descanso entre el fin del Mundial y el inicio de la nueva temporada. El que quiera creer tiene ahora las mismas razones para hacerlo que antes del encuentro ante Al-Hilal, de igual modo que el que no quiera creer no alberga tras el mismo una legitimación mayor para no hacerlo. El calendario combinado de la temporada pasada y esta es mortífero, y quien no quiera aceptarlo como una de las restricciones del sistema debería dejar de insistir en que el estado físico de los futbolistas no es el idóneo. Ya lo sabemos. No puede serlo, y eso no va a cambiar. Mejorará, pero el problema de fondo no se subsanará hasta después del otro Mundial, el de selecciones. ¿Asumimos que trabajamos en este contexto, o seguimos incidiendo en este factor hasta el fin de los tiempos, despotricando contra los jugadores porque no tienen la frescura que nos gustaría?

2.- El segundo tiempo me pareció muy potable teniendo en cuenta todo este contexto. Lo que pasa es que no se ganó, y eso da para preocuparse, porque no pasar la fase de grupos sería una hecatombe, y quedar segundos complicaría las opciones de llegar a semifinales. La entrada de Güler brindó mucha mayor fluidez al juego y, aunque en algún contragolpe nos pudieron dar un disgusto mayor que el del empate, embotellamos a un equipo que no por ser de bandera saudí deja de ser una colección de estupendos peloteros europeos, y se crearon ocasiones claras. En el infortunio del larguero del propio Güler, o del penalti marrado por Valverde, se cifraba la victoria que fue esquiva.

No veo razones para el catastrofismo agotador de las redes sociales, o al menos no mayores que antes del partido. Los desafíos son grandes por motivos que ya sabíamos antes de jugar

3.- Cabe la posibilidad de que el partido sirviera para despejar una incógnita, o que diera pistas para hacerlo. Se debate si, en la nueva ventana de fichajes tras esta competición, el club debería contratar un aseado centrocampista-boya o el clásico delantero estilo Joselu, un rematador puro para los momentos de acoso al área rival. Gonzalo dejó señales de que el segundo fichaje es tal vez menos necesario. Marcó el único gol, y obligó a Bono a lucirse en un par de cabezazos que refrendan una candidatura interesante para ese papel.

4.- Tengo la sensación de que el esquema elegido por Xabi, que a muchas cuentas de X Madrid resultó deprimente por poco innovador, estaba muy marcado por las bajas. El tolosarra está cerca de recuperar tres efectivos en defensa, además del comodín que es Camavinga. Pero aún no puede contar con ellos. Se espera además la llegada de un lateral izquierdo/carrilero. Era el mejor esquema posible para el día de ayer, lo que no implica que vaya a serlo para la generalidad de partidos de la campaña.

5.- Huijsen. Puede ser el mejor fichaje para la defensa desde su admirado Sergio Ramos. Dejó patente su inmensa clase sacando el balón y su capacidad para el pase largo, además de su oficio estrictamente defensivo. Cometió un error de bulto que por poco cuesta un gol, por un exceso de confianza que pudo arruinar una maravillosa actuación. Protagonizó incluso alguna incursión peligrosa en conducción. Puede marcar una época.

 

Getty Images

Buenos días. El Madrid empató a uno contra el Al-Hilal después de una primera parte plomiza manifiestamente mejorable y una segunda en la cual se atisbaron indicios del trabajo realizado por Xabi, casi literalmente, en cuatro días. Hecho que descarta a los blancos para ganar nada hasta, al menos, el siguiente paso del cometa Halley. Lo han sentenciado en X unas personas muy enfadadas. Tampoco está bien visto confiar en que el asunto mejore y tener paciencia más allá de dos o tres días. Al parecer, lo suyo es montar en cólera —o en otra enfermedad que tengamos a mano—, hacer aspavientos y prohibirse albergar esperanzas de ningún tipo.

Esto no significa que el partido de ayer fuese maravilloso ni que no haya aspectos criticables, ni mucho menos. Solo que no se trata de una cuestión de blanco o negro, pero ya sabemos el predicamento que tienen entre la masa quienes adoptan posturas radicales.

Marca

La verdad, no vamos a engañarnos, es que nos llevamos un chasco. Siempre que el equipo no gana ocurre. Y menos mal. Imaginad que fuésemos como los del Atleti y hoy estuviésemos responsabilizando del empate al podólogo del Sol.

No se trata de poner excusas, sino de decir la verdad. El equipo lleva tres entrenamientos mal contados. Los jugadores están extenuados. Ha llegado un nuevo entrenador con métodos e ideas diferentes y, salvo milagro, es imposible que se produzca un cambio palpable en tan poco tiempo.

Es necesario que, cuando concluya el Mundial de Clubes, la plantilla descanse —lo que pueda dado el calendario—, que se asienten los nuevos conceptos tácticos, que se acoplen los fichajes, que se realice el trabajo físico necesario. Y todo esto requiere tiempo, no da sus frutos de un día para otro.

La otra opción es el catastrofismo y cargarnos el proyecto antes de que eche a andar. ¿Es eso lo que queremos?

As

Xabi tiene trabajo, obvio. Por eso se le ha fichado. Si todo fuera maravilloso no se habría cambiado de entrenador. El nuevo técnico tiene el reto de recuperar a jugadores que hace tiempo no parecen muy centrados, como Vinícius y Rodrygo. Debe armar un mediocampo que funcione. ¿Con alguna contratación más? Veremos. Bellingham ha de resolver de una vez por todas los problemas físicos que le lastran. Deben reincorporarse piezas clave aún convalecientes.

Tal vez estemos exagerando las reacciones después de un partido que ya sabíamos no iba a ser ninguna maravilla, si bien es cierto que esperábamos algo más. Pero el catastrofismo no parece la mejor solución. El camino siempre es el trabajo. De todos los estamentos del club. Lo que ocurre es que requiere paciencia y es menos llamativo que las posturas incendiarias.

Además de los aspectos negativos, también hubo elementos esperanzadores. Huijsen cometió errores, pero demostró que exuda clase para sacar el balón jugado desde atrás, algo que el Madrid necesita como el comer. Gonzalo volvió a dejar patente no solo que no desentona, sino que es capaz de rematar a portería hasta un satélite Meteosat averiado que aterrice dentro del área. En el segundo periodo se apreciaron cambios ilusionantes que pueden aportar mejoras con el paso de los entrenamientos y los partidos y en contextos menos adversos.

Podéis leer aquí la crónica del partido, las notas de los protagonistas y la crónica arbitral.

Mientras que Twitter Madrid da por finiquitada la temporada antes de empezar, en Can Barça ahora toca hablar del próximo portero de la selección de la RFEF.

Mundo Deportivo Sport

No seremos nosotros quienes discutamos las aptitudes futbolísticas de Joan García, simplemente predecimos un hecho dado que el combinado nacional actualmente es una parte más del entramado Barça. El club de Laporta y sus predecesores promovieron y mantuvieron a Villar, abonaron cuantiosas sumas de dinero al Comité Técnico de Árbitros y han compartido ejecutivos con la Federación y el Gobierno de manera habitual. Sus jóvenes acostumbran a ser seleccionados en fase embrionaria y cualquier futbolista que vista su camiseta cuenta con muchas papeletas de defender eso que ellos llaman la Roja. Eso sí, en el caso de Joan García, De la Font ha tenido el tacto de no llamarlo aún para ahorrar unos milloncejos de euros a la matriz del conglomerado, que tienen muchos gastos de todo tipo.

¿El fichaje en sí? Que hagan lo que quieran, son libres de hacerlo. Además, en caso de que encuentren algún obstáculo legal se lo van a retirar haciéndoles de paso una genuflexión. El conchabeo y la corrupción son tan habituales en España como los turistas. No hay motivo para que el fútbol sea diferente. La red clientelar es inmensa y quien osa proponer competiciones más limpias merece el ataque continuo de aquellos que defienden el statu quo. ¿Verdad, Tebas?

Pero hay un aspecto muy definitorio en este asunto: el borrado de tuits espanyolistas del guardameta. Es altamente improbable que en un par de días se haya desenamorado por completo de su antiguo club, por lo que el motivo apunta a una directriz del club cliente de Negreira. El de los valors. Cada uno es libre de aceptar esas indicaciones o no. Y los demás también lo somos para criticar lo ético de reescribir el pasado.

Mientras tanto, los culés disfrutan desde el sofá haciendo mofas a costa del Madrid sin mirarse a ellos mismos. Sirva como ejemplo este tuit de Carme Barceló y la excelente respuesta de David Álvarez.

No haberse clasificado? https://t.co/0SpW89bw6w

— David Álvarez (@DAlvarez1976) June 18, 2025

Mientras los madridistas nos debatimos entre el catastrofismo y la esperanza, y los culés siguen a vueltas con aquello de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio a costa del Mundial de Clubes, quizá este torneo sea el comienzo de un nuevo paradigma en el fútbol.

Pasad un buen día.

-Courtois: APROBADO. Nada pudo hacer en el penalti de Neves. Poco exigido por un equipo árabe que creó problemas pero no tuvo puntería.

-Trent: APROBADO. Detalles y algún buen centro, aunque con la normal falta de acoplamiento (y quizá tono físico).

-Fran García: APROBADO. Tuvo algún quite providencial, aunque la duda de si es el lateral izquierdo titular de los blancos sigue vigente.

-Asencio: SUSPENSO. Su bisoñez en toda la acción del penalti (pérdida y agarrón, ambos innecesarios) le condena.

-Huijsen: NOTABLE ALTO. Lo mejor del partido. Tuvo un fallo que casi cuesta un gol, pero en todo lo demás (salida de balón, pase largo, construcción de juego, mando, colocación) deslumbró por completo.

-Tchouaméni: APROBADO. Contundente por alto, y solvente tanto en el medio como en la defensa.

-Valverde: APROBADO. Chutó fatal el penalti, culminando un partido poco lucido (y poco lúcido).

-Bellingham: NOTABLE. El mejor en el flojísimo primer tiempo. Acabó reventado.

-Vinícius: APROBADO. Destellos. Acabó asfixiado.

-Rodrygo: APROBADO ALTO. Extraordinaria asistencia y partido estimable hasta que se fundió.

-Gonzalo: NOTABLE. Tuvo fortuna en el gol pero, a cambio, careció de ella en varios excelentes cabezazos. Se postuló como posible solución al perfil de área que le falta al equipo.

-Güler: NOTABLE. Principal artífice de la reacción en el segundo tiempo. La estrelló en el larguero.

-Lucas Vázquez: APROBADO. Denodado.

-Brahim: APROBADO ALTO. Culebreó con peligro.

-Víctor: APROBADO. Veloz.

-Modric: APROBADO. Casi sin tiempo.

-Xabi Alonso: APROBADO. Buena reacción en el segundo tiempo, aunque un debut como entrenador del Madrid como un empate nunca deba dar para un notable.

 

Getty Images

Arbitró el argentino Facundo Tello. En el VAR estuvo el uruguayo Leodán González.

Actuación algo errática por el listón de las faltas y alguna amarilla que sobraba.

Pitó dos penaltis, aunque en uno de ellos necesitó la ayuda del VAR. El primero fue uno muy inocente de Asencio por un agarrón. Poquita cosa, pero el canario compró papeletas. El segundo, en el 92' del descuento de la segunda parte, cuando Al-Qahtani golpeó con el brazo abierto y extendido a Fran García en la cara. Le echó un cable el uruguayo González porque él se lo tragó.

En lo disciplinario mostró amarilla a Vinícius por simulación, pero lo cierto es que si no salta se lo llevan por delante. También la vio el mencionado Al-Qahtani, Neves por protestar y Al Harbi por una falta a Arda.

Por último, cabe mencionar el gol anulado a Lodi por claro fuera de juego en el minuto 19'.

Tello, REGULAR.

Debut mundialista del Real Madrid bajo la batuta del también debutante Xabi Alonso. Los madridistas teníamos muchas ganas de ver este final-comienzo de temporada, y no solo para calibrar los cambios inherentes a todo nuevo técnico, el mero hecho de que Tebas se oponga a este torneo ya nos coloca a favor del mismo. Sin embargo, el grupo de Xabi aún no suena afinado, el director apenas acaba de hacerse cargo de la orquesta y tiene trabajo por delante.

El primer once de Xabi contó con la presencia de los dos nuevos, Trent y Huijsen. La defensa la completaron Fran García y Asencio. Por delante, Tchouaméni, Valverde y Bellingham. Y más adelante aún, Rodrygo, Vini y, ante la ausencia de Mbappé, Gonzalo. El tolosarra parece lanzar el mensaje de que quien trabaje jugará, con independencia del nombre. O tal vez solo se deba a que el canterano es delantero y hacía falta uno, nada más.

El color del partido recordaba al Mundial de México 86, aunque con Butragueño un poco mayor. Los jugadores de ambos equipos entraron al terreno de juego andando según les iban llamando. Como si estuvieran en el médico de cabecera pero en Miami, que siempre tiene más glamur.

El partido comenzó con un disparo lejano del Al-Hilal repelido por Courtois y una falta peligrosa al borde del área que no supuso peligro para el conjunto blanco. La respuesta del Madrid fue un golpeo de Asencio desde fuera del área sin mayores consecuencias.

A los 9 minutos el equipo saudí gozó de una inmejorable ocasión. El remate del atacante rival desde el borde del área pequeña se marchó rozando el palo derecho de Thibaut.

Una buena combinación madridista entre Huijsen y Rodrygo colocó a Vinícius en situación franca para encarar la meta contraria. El defensor entró para quitarle el balón sin llegar a tocar al 7 madridista, que acabó en el suelo. El colegiado Facundo le mostró amarilla por dejarse caer, aunque yo estoy convencido de que el motivo, en realidad, fue su peinado. No obstante, la tarjeta fue excesiva, pero a Facundo se le veía motivado.

Poco antes del 20', otro susto. Un ataque saudí concluyó con el balón en la red blanca, pero Facundo señaló el claro fuera de juego. De momento, no había rock'n'roll, solo música de ascensor, tampoco es sensato esperar otra cosa a estas alturas. Por otro lado, no hay tantos ascensores con música como para que sea una frase hecha.

En la pausa de hidratación, o la parada para beber agua, Rodrygo debió de tomarse una botella bien fresquita, pues el hasta ese momento desaparecido 11 primero chutó alto con mucho veneno y después sirvió a Gonzalo para que el canterano anotase el primero a lo Julián, con doble toque. 1-0.

A los pocos minutos, el 30 dispuso de otra oportunidad meridiana. De nuevo la jugada había comenzado con una excelente salida de balón de Huijsen, pero Gonzalo no pudo culminar el buen centro de Bellingham.

En el 39, penalti a favor del Al-Hilal. Facundo no dudó en señalar un leve toque de Asencio, que le puso las manos en la cintura al rival (probablemente no le gustase Adamo). Pecó de ingenuo el central. Neves se encargó de anotar el penaltito. 1-1.

A la primera mitad se le añadieron 5 minutos. Lo ideal con el calor reinante y el cansancio propio de estas alturas de temporada. En el 47, faltó medio delito del Barça para que entrase el segundo saudí.

Así se llegó al descanso. Un gran Huijsen, un buen Jude, calor y poco ritmo.

La segunda parte arrancó con Güler en el terreno de juego en sustitución de Asencio. No dio tiempo a empezar y el turco ya había mandado un balón al larguero. Cinco minutos después, Valverde certificó un obús con la zurda, pero la ojiva no alcanzó su objetivo. Poco después, Leonardo aprovechó un error de Huijsen para chutar a bocajarro, afortunadamente fuera. Más rock'n'roll en la reanudación.

En el 65, Ancelotti, perdón, Xabi, dio entrada a Lucas por Trent. También saltó al campo Brahim en sustitución de Rodrygo, que apenas anduvo fino en un par de jugadas. El Madrid había mejorado respecto a la primera mitad. Incluso presionaba. Güler había aportado fluidez, clarividencia y clase. Mención especial merece Gonzalo, además de activo, cabeceó todo lo que le cayó.

No obstante, la mejora no estaba siendo suficiente para marcar otro gol al Al-Hilal, lo cual dice mucho de ella, y Xabi siguió moviendo el banquillo. Cambió a Vini por Víctor Muñoz. Minutos después, a Jude por Modric.

En el 86, a Fran García le partieron el labio dentro del área, penalti como un castillo. Pero Facundo no lo pitó y esperaba brazos en jarra a que revisara el VAR. Por fin fue a verlo. Y lo observó durante un buen rato, a pesar de lo nítido de la infracción. No tuvo más remedio que señalarlo, parece que a su pesar, por su lenguaje corporal. No habría tenido sentido haber concedido el de Asencio y este no.

El balón lo agarró Fede, el capitán. Pero el lanzamiento —ya lo advirtió Cosín— lo detuvo Bono. Continuaba el 1-1.

Se añadieron 7 minutos, pero el resultado no cambió. El partido acabó poco después de las cinco en Miami, probablemente con muchos espectadores sin comer todavía.

Xabi tiene mucho trabajo por delante para afinar la banda.

 

Getty Images

spotify linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram