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Carta abierta a Juanma Castaño

Carta abierta a Juanma Castaño

Escrito por: Jesús Bengoechea30 octubre, 2019
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Estimado Sr. Castaño:

a través de Twitter me llegó la noticia de que usted, en la cadena COPE, había llamado literalmente “jeta”a Gareth Bale. Al principio me resistí a creerlo. Una cosa es el acoso mediático, el escrache perpetuo, la permanente doble vara de medir para convertirle en el chivo expiatorio de todo (prácticas habituales en el periodismo que usted y otros practican, por contraste con la indulgencia con que tratan las faltas de otros compañeros de Bale), y otra cosa es el insulto directo, personal, desprovisto de reparos. Mal, muy mal está que a este señor no le dejen vivir por cometer delitos como jugar al golf o no darles entrevistas a ustedes (que es, no nos engañemos, lo que no le perdonan). Pero entrar en el terreno del improperio es otra cosa bien distinta, una que un comunicador con su número de oyentes no debería permitirse el lujo de perpetrar.

Por eso, porque usted no puede permitirse el lujo de faltar de esa manera al honor de un ciudadano respetable, guardaba yo la esperanza de que el insulto no hubiese sido literal antes de enfrentarme al audio en cuestión. Escuchado el audio, mis temores se confirman. Es literal. No sugiere usted una actitud mejorable por parte del galés ni se anda con circunloquios. Le llama “jeta”. No “caradura”, por ejemplo, que ya sería suficientemente lesivo. Le llama “jeta”, término de bien conocidas connotaciones porcinas. El periodista que tuvo que ser puesto en su sitio por Isco después de hablar de “escándalo mundial” a cuenta de un penalti indudable en Champions a favor del Real Madrid se permite llamar “jeta” a uno de los principales protagonistas de aquella y de otras tres Champions Leagues.

El audio en cuestión dura menos de un minuto, y se deshace como un azucarillo en el café. Un azucarillo de estricnina, pero azucarillo al fin. Es, por usar el lenguaje de la calle, que visto lo visto a usted le encanta, un audio que no tiene ni media hostia dialéctica. Procedo al reparto, con todo, y pese a esa dificultad.

Bale no se entrena desde hace 3 semanas pero ayer viajó a Londres para comer con su agente”, comienza usted su intervención.

He aquí un claro ejemplo de que cualquier cosa dicha contra Bale con un tono suficientemente severo puede colar como argumento contra él. También es muy importante que la frase sea adversativa. Cualquier “pero” sirve contra Bale. “Bale desayunó hoy cereales PERO tiene una prima en Newport”. Si eso se dice con la suficiente acidez en la entonación, y en medio de una campaña que dura más de un lustro, cala en la mente del oyente expuesto a esa campaña como un delito innombrable. Haber viajado a Londres a ver a su agente (o a lo que fuera) con permiso del club presenta tanto de delictuoso como tener una prima en Newport, pero si se deja caer como si se tratase de algo incalificable es asumido por el oyente, sobre todo a estas alturas, como algo que de hecho es incalificable.

Por lo demás, la primera parte de la frase encierra ya, en sí misma, una trampa kafkiana similar (kafkiana en el sentido literario del término, es decir, el falso culpable que termina creyendo serlo simplemente porque es continuamente tratado como tal). “Bale no se entrena desde hace tres semanas PERO”. Dicho así, y es dicho así con toda la intención, se diría que Bale no se entrena desde hace tres semanas porque no le da la gana, cuando lo cierto es que no se entrena por la sencillísima razón de que está lesionado, pero qué importa ese detalle nimio si el Madrid no produce noticias y hay que escudriñar donde sea en busca de basura (¿no es ese su problema, señor Castaño?).

De manera que “Bale no se entrena desde hace tres semanas PERO (fundamental la adversativa, aunque no venga al caso) ayer viajó a Londres para comer con su agente”. Tanto lo primero como lo segundo está justificado y además son variables completamente independientes entre sí, pero nada de esto importa cuando en medio puedo colocarse un PERO tan grande como la catedral de St. David’s. ¿Verdad que no, señor Castaño?

Y en el Madrid esperan que sea para tener una oferta que en el mercado de invierno le saque definitivamente del club”,  prosigue usted.

En el Madrid esperan que”. ¿Quién es "el Madrid", señor Castaño? Y sobre todo: ¿quién es para usted "el Madrid"? Pretender que creamos que el periodista que tuvo que ser puesto en su sitio por Isco después de hablar de “escándalo mundial” por un penalti justo a favor del Madrid tiene hilo directo con el club es pedirnos demasiado. Permítanos más bien que en este caso pensemos que “el Madrid” es para usted su propia imaginación, deseosa de contenidos calenturientos con los que cubrir un largo e incómodo parón. Permítanos que con todo el afecto le hagamos saber que nosotros sabemos que en realidad usted no tiene la menor idea de lo que sucede en el Madrid (en el de verdad, no en el de su mente tolkieniana). Yo mismo tampoco tengo mucha idea de lo que sucede ahí dentro, pero sí la suficiente como para saber que el Madrid no tiene ahora mismo la menor intención de traspasar a Bale en enero.

Ahora mismo está lesionado. No va a jugar tampoco mañana”, continúa el audio.

He aquí otro interesante uso kafkiano de la sintaxis. Aquí no se trata de la inclusión de una conjunción adversativa, sino de la astuta omisión de la conjunción adverbial POR LO TANTO. Lo correcto habría sido: “Ahora mismo está lesionado. POR LO TANTO, no va a jugar tampoco mañana”. Mediante esta ladina omisión, nos damos cuenta de que pretende omitir la relación causa-efecto entre ambas variables, lo que de nuevo, subliminalmente, traslada la idea de que Bale no va a jugar mañana no porque esté lesionado, sino porque no le sale del níspero, ciruelo o nacle, poco más o menos.

Sr. Castaño, no somos tan imbéciles. Por no hablar de la asunción, latente en sus palabras, como en toda su campaña contra el futbolista, de que éste se lesiona porque quiere y que disfruta enormemente del perjuicio que su indisposición le causa al Real Madrid. Esa es la idea que ustedes pretenden que se filtre sociológicamente, por desgracia con un cierto porcentaje de éxito.

Ha prohibido que se publiquen sus partes médicos”, prosigue usted indignado.

Indignación absolutamente fingida e hipócrita, evidentemente, que demasiado sabe usted que el jugador está en su perfecto derecho legal de que no se conozcan sus partes médicos, como lo estaría usted si no quisiese que se conocieran sus equivalentes en eventuales visitas al urólogo. Fingida e hipócrita, también, porque todo el mundo sabe lo muy poco que a usted puede afectarle en sentido negativo algo que presuntamente perjudique al Real Madrid.

Y en la última entrevista ha dicho: "no sé quién es el actual ministro del Reino Unido"  o "estoy en un momento en el que necesito pensar en más cosas que no sean fútbol”. La réplica más inmediata a estas palabras se recoge en dos: ¿y qué? O, por decirlo en el idioma del propio Gareth, que usted sin duda domina a la perfección, so what? Nada dice ni a favor ni en contra de las capacidades futbolísticas de un profesional el que no sepa quién es el primer ministro de su país (por más que a mí también me choque que no lo sepa), como tampoco puede escandalizar a nadie el que Bale piense “en otras cosas además del fútbol”. ¿Acaso no se aficionó Butragueño a la adquisición de obras de arte, ya en su etapa como jugador? ¿Acaso no le interesa a Sergio Ramos el flamenco, además del fútbol? ¿No frecuenta Casemiro la iglesia, además de Valdebebas?

A resultas (???) de todo lo expuesto, viene ahora el corolario (???) de su discurso.

Absolutamente tremendo. El diagnóstico sobre Bale está claro: es un auténtico jeta”.

Absolutamente tremendo, sí. Pero no lo de Bale, sino lo suyo, señor Castaño. Lo suyo sí que es absolutamente tremendo. Absolutamente tremendo es insultar a alguien como presunta conclusión de unos argumentos tan enclenques que me han bastado unos cuantos cientos de palabras para desacreditarlos, como en su día le bastó a Isco con dos audios de usted mismo para desenmascararle con lo del “escándalo mundial”.

No solamente el término “jeta” constituye un insulto objetivo que en modo alguno debería usar un comunicador con una responsabilidad social.  Es que además no usa usted un solo argumento válido que sustente su descalificación. Ni uno solo.

Este es el nivel, señor Castaño. Este es SU nivel, que yo me abstengo de calificar, a diferencia de lo que usted hace con Bale. Simplemente expongo.

Atentamente

Jesús Bengoechea

Editor de La Galerna (@lag