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El aytekin frustrado del Atleti

El aytekin frustrado del Atleti

Escrito por: Athos Dumas12 mayo, 2017
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Dos días después de la vuelta de semifinales, cuando ya se están evaporando los ecos del pase a la final de Cardiff del Real Madrid, quizás sea momento de hablar un poco de la actuación del árbitro, el turco Cüneyt Çakir. Sólo voy a escribir estas líneas porque se clasificó el Madrid. Me voy a quejar de este árbitro tras el pase de los madridistas, es decir, que no pretendo ser ventajista a toro pasado y menos aún llorón, esa no es mi intención. Çakir protagonizó uno de los arbitrajes más desafortunados y sibilinos que he visto en toda mi vida (llevo más de 40 años viendo fútbol, muchísimos partidos en mi mochila) y creo que hay que dejar constancia de ello.

Una vez que las cosas -tras 2 partidos de semifinales en los que el Real Madrid fue infinitamente superior en 150 de los 180 minutos del total de la eliminatoria- se han puesto en su sitio, es el momento de recordar algunos momentos “estelares” del mencionado Çakir en el Vicente Calderón.

Todos los atléticos/atletistas/colchoneros estuvieron ayer dándonos la murga a los madridistas durante “el día después”, recordándonos esos 20-25 minutos en los que supuestamente nos lo hicieron pasar tan mal. Esa escasa media hora va a ser de ahora en adelante para ellos otro gran trofeo –invisible e intangible -, posiblemente algo infinitamente superior a ganar una Copa de Europa, que se añadirá a sus derrotas “injustas y dolorosas” en las finales de 1974, 2014 y 2016.

Habría que recordarles por ejemplo que antes de que se pusiera el 2-0 en el marcador (minuto 16), pasaron algunas cosas que yo vi pero que apenas se han comentado tras el partido.

Minuto 1: codazo de Torres a Ramos.

Minuto 6: penalti por agarrón de Godín a Ramos (pocas repeticiones por parte de BeIN, por cierto).

Minuto 8: falta dura de Gabi a Casemiro.

Es decir, que antes del 1-0 (minuto 12) de Saúl, quizás podrá haberse dado la circunstancia de un par de tarjetas amarillas más al Atleti, y de un posible 0-1 en el marcador si Çakir señala el agarrón claro de Godín (y si obviamente CR7 transforma el penalti ante un Oblak que, normalmente, no detiene un penalti ni a un niño de pecho).

De esto NO SE HA HABLADO. Se ha comentado el aplastamiento que cometieron los colchoneros a los merengues, la intensidad, las ganas de luchar, la heroicidad, etc. No la dejadez de funciones del trencilla de turno. Lo más que comentó algún afamado periodista es que el turco hizo una labor muy británica, dejando seguir el juego y el espéctaculo y no ralentizando el juego. Es FALSO. En esos primeros minutos, Çakir dejó claras sus intenciones: iba a ser el protagonista de unos de esos arbitrajes maison (como dijeron los de L’Equipe con Aytekin, qué finos y moderados ellos), que aquí llamamos sencillamente caseros.

Qué decir del propio lanzamiento de penalti de Griezmann, que al resbalarse tocó con ambas piernas el balón (difícil de ver para los colegiados, lo admito), y que debió ser automáticamente anulado. Así pues, quitando el tiro de Koke a los 5 minutos, y el despiste que supuso el dejar solo a Saúl Níguez en el córner que supuso el 1-0, el partidazo que hizo el Atlético acabó aproximadamente en el minuto 20. Desde ese momento y en el resto de la primera parte, no volvimos a ver acercamientos atléticos al área de Navas.

Tras el 2-0, sorprendente al menos para mí por juego, ocasiones e intervenciones arbitrales, pudimos contemplar una auténtica cacería a los tobillos de los madridistas, protestas y empujones protagonizados por Gabi, Carrasco, Saúl o Godín. También una entrada intencionada (pero sutil, sibilina como la música de viento del silbato de Cüneyt) del Niño a Keylor, donde se demostró una vez más el declive futbolístico de uno de los bluffs más grandes que ha creado jamás el periodismo deportivo español: poquísimo fútbol, calidad la justa pero artimañas y lloriqueos todos. Quedó Torres una vez más retratado ante millones de espectadores de todo el mundo. Con la connivencia y complacencia arbitral, por supuesto. Esa fea entrada la tuvo que ver perfectamente Çakir pero prefirió quizás contemplar los nubarrones que se estaban acercando en esos momentos a la ribera del Manzanares. Por otro lado, debo decir que Isco y Casemiro también debieron de ver tarjetas amarillas en el primer tiempo.

La jugada que definió al árbitro turco a mi juicio fue una clara agresión de Diego Godín a Cristiano en el minuto 33. Hubo luego lío y protestas y finalmente se mostraron tarjetas al agresor, Godín, y... ¡¡a Sergio Ramos!! Poniendo en la misma balanza una entrada peligrosa y una protesta por parte del capitán del equipo madridista.

En el segundo tiempo, ya con la tranquilidad en las tropas merengues tras el maravilloso cuadro a lo Caravaggio de mi querido Karim, el sibilino Çakir siguió con su labor (no quería complicaciones, quedó claro), obviando entradones como los de Gabi (¿Cuantas faltas hizo? Cuantas le señalaron?), Felipe Luis o –nuevamente- Saúl.

Además, aprovechó para anular un gol 100% legal de Luka Modric (minuto 68), por desgracia poco repetido por BeIN, nada ponderado por los supuestos comentaristas madridistas de esa cadena. Y, para culminar su trabajo perfecto de profesional intachable de árbitro UEFA, en el minuto 74 el buen Çüneyt se empachó tragándose un penalti  - al menos tan claro como el de Varane a Torres – de Thomas a Karim Benzema. La eliminatoria estaba ya descantada y clara a nuestro favor, por lo que los madridistas ya ni se molestaron en protestar por ninguna de las 2 jugadas. Para qué.

En definitiva, un partido en el que se señalaron 24 faltas al Atlético y solo 7 al Real Madrid, y con un balance casi equilibrado en las tarjetas mostradas. 2 de ellas por protestas. Y la que mostró a Gabi, que parecía Linda Blair ante Max Von Sydow –genial Padre Lankester Merrin - en El exorcista, pasará a las hemerotecas como un caso extremo de tolerancia impertérrita – cuasi flema británica - por parte de Çakir. Qué prestancia, qué sangre fría. Lo mismo que algunos pistoleros nacionales del pasado, como Andújar o Iturralde, por entendernos.

No obstante, como es bien sabido, el Real Madrid es el club que controla todos los hilos políticos, económicos y sociales del planeta Tierra a decir de muchos megafonistas mediáticos… A reyes, emperadores, presidentes de repúblicas y prebostes diversos. Y a todos los organismos deportivos habidos y por haber, incluidas las federaciones de petanca y de curling. He leído esta mañana que en Champions el último penalti que nos pitaron a favor fue en la fase previa en septiembre de 2015, hace ya casi 2 años. También me consta que somos el equipo que ha sufrido más penaltis en contra desde que hay nuevo formato (1992) en Copa de Europa.

Seguimos solos. Pero somos muchos. Y como ayer nos recordó Jesús Bengoechea, somos los buenos. Que nadie lo dude.

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