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Aytekin: eterna tarde de perros

Aytekin: eterna tarde de perros

Escrito por: Mario De Las Heras22 marzo, 2017
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Un síntoma notable de que el robo del siglo ha calado en propios y extraños es el discreto repliegue de buena parte del barcelonismo. No es, naturalmente, un paso atrás en solitario sino acompañado de su némesis. Digo un paso atrás pero podría decir un paso adelante, según se mire. Un paso adelante con el rehén primero.

Es oír a un asaltante saliendo del banco tomado con el Real Madrid de parapeto. Porque el Real Madrid pasaba por esa sucursal aquel día y le pilló de por medio el atraco. El atracador que toma rehenes los hace protagonistas muy a pesar de éstos. Y aquí el asunto es tan loco como en 'Tarde de perros'. Una tarde de perros tras otra.

El barcelonismo post Aytekin saca al Madrid a escena y la prensa y el público lo compran. El Madrid es un actor que no debería estar en esta película, pero es que esta película ya no trata del robo del siglo como culminación de una década prodigiosa, sino de la equidistancia que lo rebaja.

El delincuente cobra la misma importancia que el rehén de tal modo que el bochorno (pongamos de la histriónica simulación de Suárez en el área que supuso el cinco a uno contra el PSG) se atenúa, o incluso mejor, se traspasa como por drenaje, y en este caso aparece el Madrid milagrosamente aytekinado, que es lo mismo que cubierto de la vergüenza ajena.

Es fácil que se note la suciedad en un traje blanco. Es poco agradecido. No ocurre así con un traje oscuro, un traje azul y grana, en el que uno puede lucir lamparones incluso anteovrebianos (ovrebiano es otra suerte de alipori gigantesco) sin que se note. Nunca hay que menospreciar la importancia de un buen traje azul y grana, capaz de camuflar cualquier mancha.

Imagínense si además se pone uno encima un mono blanco, que es la últimísima técnica utilizada, la cual sirve también para ejercer una crítica ligera, casi dulce, a lo sucedido en el Nou Camp el pasado ocho de marzo que justifique un madridismo tan suave como para ser homologado y hasta elogiado.

No es la culminación del robo sino la culminación de la equidistancia que salva al barcelonismo y al madridismo, por supuesto a partes iguales. La equidistancia que equipara al atracador con el rehén, que debe aceptar su culpa en beneficio del sentido común y de la inteligencia y de la justicia y de cualquier otro adjetivo o virtud grandilocuente que se les ocurra.

Lo convalidable para hablar como se debe de la histórica clasificación del Barcelona, en uno u otro sentido, es hacerlo siempre ponderando las palabras como ante la censura y anteponiendo sin falta al Real Madrid, si puede ser con alguna miseria falseada, mejor. Uno así puede ser señalado como un ejemplo y además librarse de la tramontana e incluso de amanecer colgado como en el cuento de García Márquez.

Mario De Las Heras
Ha trabajado en Marca y colaborado en revistas como Jot Down o Leer, entre otras. Escribe columnas de actualidad en Frontera D. Sobre el Real Madrid ha publicado sus artículos en El Minuto 7, Madrid Sports, Meritocracia Blanca y ahora en La Galerna.