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5-0: Treinta y nueve pétalos

5-0: Treinta y nueve pétalos

Escrito por: Quillo Barrios7 enero, 2017
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Saltó el Real Madrid al terreno de juego y el Bernabéu se tiñó de oro para recordarle a Cristiano Ronaldo que todavía le faltaba un homenaje que recibir. Son esos festejos previos que tan mal suelen sentar al equipo y/o jugador que los recibe, pero en este Real Madrid ni siquiera la superstición hace cosquillas. Luis Figo, Ronaldo Nazario, Michael Owen, Kopa y Zinedine Zidane acompañaron al último Balón de Oro a pie de césped. Paco Gento, que no tiene un galardón semejante pero sí seis Copas de Europa, le entregó el premio a Cristiano para que lo alzase a un Bernabéu que ya estaba en efervescencia. El 'siete' blanco dibujó una tibia sonrisa, como si toda la parafernalia le sobrase. El Real Madrid de Zidane lo que de verdad quiere es que el balón eche a rodar. En cuanto el árbitro pita, el equipo se transforma. Huele sangre y no duda. Ni siquiera respeta los tiempos. No acepta el tanteo inicial. Se lanza al intercambio de golpes con la mayor agresividad posible.

Lo vimos contra el Sevilla y se repitió el guión ante el Granada. No se gana de casualidad ni por destellos individuales. Se gana porque hay un plan. El Real Madrid, otrora paciente y tranquilo, se ha convertido en un animal rabioso que se desata como si llevase tiempo encerrado y le abrieran de repente la jaula para que pueda ser libre. Presionó tan arriba el conjunto blanco que al Granada no le dio tiempo ni a tener miedo. Antes del primer cuarto de hora, Isco ya había abierto la lata tras una recuperación en tres cuartos. Los chicos de Lucas Alcaraz se miraron con rostros pálidos y preocupados, conscientes de que su rival no tenía suficiente con la exhibición del pasado miércoles. El Real Madrid quería más, siempre quiere más. Por eso tiene once Copas de Europa y no la mitad.

Marcelo y Carvajal se apuntaron rápido a la fiesta. Todo el equipo -salvo Keylor Navas- convivía en campo nazarí con gran naturalidad. El Granada juntaba gente en torno al área, aunque Ochoa vislumbraba los tanques y se sentía impotente. Benzema marcó el 2-0 en fuera de juego -escándalo mayúsculo- y Cristiano Ronaldo selló el 3-0 al filo de la media hora. Era un vendaval. No desentonaba nadie. La realización enfocaba de vez en cuando a Ronaldo Nazario y Luis Figo, que miraban con envidia al terreno de juego. Les habría encantado tener unos minutos, especialmente si les invitan a jugar al lado de Luka Modric. Ambos han ganado el Balón de Oro, pero no han disfrutado del croata. Es una mancha en sus respectivas carreras. A Modric ya se le veía desde la primera acción -un caño a un jugador del Granada- que iba a tener otra de esas tardes en las que se gana el te quiero y el beso en los labios. Es imposible no quererle.

Al descanso se llegó con 4-0 -doblete de Isco- y la sensación de que la flor está cada vez mejor regada. No hay fisuras. El único acercamiento del Granada al área de Keylor Navas fue en el calentamiento. A Zidane se le veía metido, como si fuera un jugador más, pidiendo presión y alentando, consciente de que el plan perfecto necesita regularidad. Le obedecieron sus chicos, enamorados de la filosofía y la personalidad de su entrenador. En esta plantilla todos reman hacia el mismo lado y eso se nota en los resultados -treinta y nueve partidos seguidos sin perder-, la actitud y el juego. "En el campo se ve que estamos trabajando bien", apuntó Modric al final del encuentro.

En la segunda mitad, el Real Madrid se mantuvo intenso y firme, aunque bajó varias marchas. Zidane metió a James por Kroos -el alemán estaba apercibido- y el colombiano lo agradeció con una deliciosa asistencia desde la banda derecha para que Casemiro, llegando desde atrás y sin avisar, pusiera el 5-0. Broche de oro a otro gran día para el madridismo. Asensio y Coentrao entraron por Isco y Marcelo para que el Bernabéu se rindiera a estos dos últimos. Al brasileño le despidieron de pie. Diez años de blanco y todavía historia por hacer.

Así todo, una victoria más y el liderato que sigue consolidándose mientras en Barcelona hablan de escándalos y conspiraciones. La flor ya suma treinta y nueve pétalos.

LAS NOTAS

Keylor Navas (6): Tuvo que hacer una parada y la hizo.

Carvajal (7): Se divirtió actuando casi como extremo.

Varane (6'5): Impecable en la salida de balón.

Nacho (6'5): Un partido muy plácido y sin errores.

Marcelo (7'5): Gracias.

Casemiro (7): Roba, distribuye... y marca. Vale para todo.

Toni Kroos (6'5): Se divirtió un rato y fue sustituido en el descanso para que pueda estar en el Pizjuán.

Luka Modric (8): ¿Y si le clonamos?

Isco (8): Una nueva exhibición en el currículum del malagueño.

Benzema (7): Presionó, ayudó, se asoció y marcó.

Cristiano (6'5): Le faltó suerte, pero sumó su habitual gol.

James (7): Le puso ganas y regaló una asistencia maravillosa.

Asensio (5'5): Algo espeso.

Coentrao (sc)