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0-0: Poco que reprochar, nada que rascar

0-0: Poco que reprochar, nada que rascar

Escrito por: Jesús Bengoechea2 diciembre, 2017
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Comenzó el Madrid haciendo gala de la intensidad que se le presupone a quien olfatea el incentivo del recorte de puntos, presionando arriba y jugando con prestancia y ligereza. En el minuto 7 casi plasma esa pujanza tras un contragolpe llevado por Cristiano con centro de Isco que Benzema paró con el pecho y remató al palo. Benzema rematando al palo es el azar encarnado en la bola de tenis de Woody Allen en Match Point, con la peculiaridad de que solo está en juego la suerte y no el prestigio: sus odiadores habían decidido que era un fallo antes de que se preparara para el remate, y sus encarnizados defensores ya le amaban a la misma altura del lance, sin que ni a unos ni a otros importara ya, a estas alturas, el destino final de ese cuero: sí por su influencia en el resultado; no por impacto en su opinión sobre el francés.

Cristiano, avanzado el primer tiempo, dispararía fuera con la izquierda en un remate muy parejo. Se puede extraviar una quimera? Se puede. La prueba es la pegada del Madrid.

Justo es señalar que también el Athletic, que se sobrepuso bien al ímpetu inicial de los blancos, tuvo sus ocasiones. Keylor estuvo providencial estirándose hasta el infinito en un remate esquinado de Williams, y Aduriz no llegó por milímetros a una dejada de Raúl García, el único jugador de Primera capaz de competir con Luis Suárez en la labor de fingir que recibe los mandobles que él mismo da un poco más tarde.

RAÚL GARCÍA ES EL ÚNIDO JUGADOR CAPAZ DE COMPETIR CON SUÁREZ EN LA LABOR DE FINGIR QUE RECIBE LOS MANDOBLES QUE ÉL MISMO da

El primer tiempo acabó con un toque a rebato del Madrid, que casi marca en un cabezazo de Varane tras una interesante variante estratégica en una falta ejecutada por Kroos. El segundo tiempo, en cambio, comenzó con la tónica opuesta y Keylor (enorme el tico) rechazando un remate del veterano Aduriz.

Fue engañoso. El Madrid, bajo una lluvia pertinaz, facturó uno de los más meritorios segundos tiempos en lo que va de temporada, tanto más doloroso por lo infructuoso del mismo y por el tropiezo anterior del Barcelona. Poco hay que reprochar al Madrid en ese periodo, durante el cual asaltó el área de Kepa por tierra, mar y aire pese a la brava resistencia de los vascos. Se crearon ocasiones como para haber ganado (Cristiano rozando el palo en una volea mayestática, Marcelo en dos trallazos lejanos) pero el equipo carece de la fiabilidad arriba que le caracterizaba. El Madrid es menos clínico (como llaman los británicos a la pegada) y eso se paga.

La esperanza la aniquiló Mateu expulsando con gran rigurosidad a Ramos. Bien es cierto que se vio al camero nervioso. No se encontró bajo la máscara. No es menos verdad que hubo lances de jugadores del Athletic que merecieron amonestaciones que se perdieron en el limbo, empezando por una roja por entrada a Modric en un contraataque fulminante.

La ocasión fue desaprovechada. Queda estar atentos para aprovechar la próxima para luego pensar en la próxima a la próxima. El Madrid no haría mal en acudir al mercado invernal para dotar a esta aspiración de mayor realismo.

Editor de La Galerna (@lagalerna_). @jesusbengoechea