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Desde el sofá de casa

Desde el sofá de casa

Escrito por: Pepe Kollins7 febrero, 2020
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“Es fácil tomar decisiones desde el sofá de casa” es una sentencia que suena a argumento exculpatorio de quien no es capaz de asumir la realidad pero lo cierto es que es una verdad como un templo.

¿Por qué alineó Zidane a Marcelo, Nacho y Militao frente a un rival muy ofensivo que pasa por un momento dulce? ¿Por qué añadió a la suma a un James que apenas tenía rodaje y que, como sustituto de Casemiro, no hacía más que aumentar el riesgo que ya de por sí provocaba una zaga repleta de suplentes en baja forma?

Pues porque Zidane, desde su posición privilegiada al mando del equipo, analizó las circunstancias y llegó a la conclusión de que era lo mejor para el Real Madrid.

El hecho de que nuestras conclusiones estén en las antípodas de las del técnico francés radica fundamentalmente en dos factores que suelen ser muy frecuentes “desde el sofá de casa”: que nuestra mirada es meramente cortoplacista y que solo la enfocamos a lo específico, no atendemos a una perspectiva global.

No todo es tan fácil como poner al mejor equipo siempre. A veces, simplemente, no es posible. Casemiro, por ejemplo, ayer tenía gripe. Hazard tampoco estaba en la mejor forma para jugar. No se trata solo de dosificar físicamente sino de que hay que activar a todo el equipo disponible, tanto mental como anímicamente.

Cada decisión de un entrenador es un mensaje que envía al grupo que entrena. Zidane optó por dosificar al equipo porque tiene que afrontar tres competiciones, pero también porque considera que demostrarles que confía ellos, es algo que reporta más beneficios, a medio y largo plazo. Para el francés el concepto “grupo” es una obsesión que repite constantemente en rueda de prensa cuando le cuestionan por la elección de jugadores que no pasan por su mejor momento. Me llamó mucho la atención que en la polémica entrevista de Abidal a Sport, el francés declarara que lo que menos le gustó de la gestión de Ernesto Valverde era lo poco que contaba con algunos jugadores, ya que por su experiencia sabía que un detalle como ese “tenía mucha influencia en el resto de la plantilla”.

“Somos los que estamos” es una frase típica de Zidane que, a priori, remite a una obviedad, pero no es la luna, sino el dedo que la señala, con lo que nos quedamos la gran mayoría. Cuando el técnico blanco afirma que el grupo es lo importante, lo que quiere transmitir es que necesita contar con todos para que todos funcionen.

Algunos pensarán, sumidos en el catastrofismo, que Militao no vale y que Nacho y Marcelo no son recuperables. Pero entonces habrá que recordar que esa misma impresión, exactamente la misma, era la que se tenía sobre Casemiro, Kroos, Varane y Courtois hace apenas medio año. Los tres ahora rinden a un nivel altísimo, como jugadores top en sus respectivas demarcaciones. Si se han recuperado no es por una mera cuestión física, sino ante todo porque Zidane ha conseguido insuflarles la confianza necesaria. Con ello no afirmo que Marcelo y Nacho puedan recuperar su mejor rendimiento, pero sí que pueden mejorarlo. Y esa es la obligación del entrenador, conseguirlo en la mayor medida posible. Así ha sido con Isco o con Modric, que no son los de antaño, pero sí mucho mejores que lo que nos ofrecieron el año pasado. Eso es, ni más ni menos, lo que busca Zidane. Tanto desde una perspectiva individual, con Nacho y Marcelo, como grupal, para que la plantilla asimile que el que manda cree en ellos como equipo.

Nuestra mirada, en cambio, solo nos remite al último partido. Vinicius, después del encuentro de ayer es buenísimo o Mendy, desde hace unos cuantos, un valladar. Pero al brasileño y al francés se les ha criticado, esta misma temporada, sin medida, han sido víctimas de todo tipo de memes, que hacían referencia a los goles fallados por uno y a los centros del otro. Ahora, parece que todo eso no pasó. Pero si ese recuerdo lo hemos borrado ha sido, precisamente, porque Zidane, cuando Vinicus y Mendy, no estuvieron bien, cuando le criticábamos por ponerlos, siguió apostando por ellos.

¿Cómo es posible que Vinicius, Rodrygo, Jovic, Marcelo, Brahim, Militao… den muestras de alegría y hasta de ilusión, con lo que poco que juegan? Pues es factible porque saben que Zidane apuesta por el grupo. Como hizo ayer. No se trata de renunciar a la Copa del Rey. Ni de tirarla. En absoluto. Ayer se preparó un partido para ganar, pero valorando todo lo que viene por delante. Porque es responsabilidad del entrenador determinar las prioridades. Si lo primero es competir por Liga y Champions, lo lógico es que la Copa sea un escenario más apto para este tipo de oportunidades. Zidane llegó a la conclusión de que merecía la pena arriesgar, porque a medio plazo, esa medida le va a acercar más a los primeros objetivos, y porque a largo plazo, sus jugadores van a asimilar que si se esfuerzan él va a terminar contando con ellos.

Habrá quien siga pensando que se equivocó. Pero el que ha ganado tres Champions League, una Liga, dos Supercopas de Europa, dos Supercopas de España y dos Mundialitos, es él, no nosotros desde el sofá de casa.