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Yo tampoco soy madridista

Yo tampoco soy madridista

Escrito por: Juan Muñoz Flórez1 febrero, 2026
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El entrenador del Real Madrid, que —él sí— es muy madridista, ha afirmado en rueda de prensa que “habrá gente que no sea del Madrid, que no quiera que estén en el campo”, en referencia a la presencia constante entre los once, caiga quien caiga y caiga lo que caiga, de Mbappé, Vinicius, Bellingham y Valverde. Y así, de buena mañana de sábado, es como yo, muchos años después, en una frase construida en futuro hipotético, me he dado cuenta de que lo hipotéticamente construido no era sino mi pasado; que no fui, he sido ni mucho menos soy madridista. Por todo ello, te escribo estas líneas arrepentidas solo con objeto de darte las gracias, Arbeloa, por abrirme en canal los ojos y el alma.

Y no lo soy a pesar de vivir hace muchos años a miles de kilómetros de mi amada ciudad y de mi amado estadio y no perderme un solo partido, sea la franja horaria que sea; a pesar de los cientos, seguramente miles, de euros gastados en entradas cada vez que vuelvo, paquetes televisivos de cualquier país en el que resida, merchandising para mí o para los míos o VPNs para poder seguir manteniendo los canales y por ende los partidos viaje donde viaje y esté donde esté. No lo soy a pesar de desempolvar la viejísima bufanda que me regaló mi padre —madridista ya en el otro mundo, que quizá se fuera de él sin saber que tampoco era madridista— siempre que jugamos una semifinal, un clásico o cualquier otro partido en el que tenga que abrazarme a algo para calmar los nervios, las euforias o, a veces, los miedos. A pesar también de las llamadas por Zoom con mi hermano antes o después de los partidos para, con el pretexto de comentar el pre o el post, aliviar la soledad del partido en casa, en país extraño, con mi no-madridista (tampoco él) de cabecera.

Hinchas Real Madrid

En definitiva, que te agradezco, Arbeloa, que me hayas borrado de mi propio pasado, que me apostates, que me digas que no soy, sino que estoy, y que todo lo que yo creía verdadero resulta que era falso, especialmente yo mismo. Gracias por haberme hecho comprender cuán errado andaba por pretender que ser el mejor jugador del mundo no era una oposición que se aprobaba en 2024 y se mantenía ad infinitum; que adorar a tu club no equivalía a adorar a sus jugadores; que sentir lástima por aquellos que, cualesquiera que fueran los méritos contraídos, siempre eran los elegidos para el banquillo antes o durante los partidos suponía una muestra minúscula (porque el fútbol no puede ser otra cosa) de sentido de la justicia; y por tantas otras cosas que yo creía compatibles con ser del Real Madrid y tú hoy me has demostrado que no.

Así que, Arbeloa, como dicen los clásicos —no los de CGI, sino los otros—, gracias por tanto y perdón por tan poco.

 

Getty Images

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