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Una Liga desde la cabina

Una Liga desde la cabina

Escrito por: David Álvarez1 mayo, 2022
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Mi oficina, unos cincuenta días al año, es una cabina de narración en un estadio de fútbol. Y, como todas las oficinas, las hay modernas, añejas, más añejas, destartaladas, a la última, de diseño o, directamente, imposibles. Pero todas mis oficinas tienen algo en común: son habitaciones con vistas, una ventana indiscreta con la que Hitchcock haría una saga. Desde esas cabinas, desde mi oficina, he visto y contado cómo el Madrid ganaba su Liga 35 con una autoridad pasmosa, con brillantez a veces, con solvencia casi siempre y con ese gen competitivo que exhibió en Champions y paseó por los campos de España.

Como si de “El Juego del Calamar” se tratase, el Real Madrid ha ido superando pruebas mientras veía a sus rivales caer. A varios los empujó directamente al precipicio. En Sevilla, en Barcelona, ante los diez segundos de la tabla. Porque el primero, desde la jornada 3, fue el Madrid. Liderazgo que no soltó jamás. Un campeón que, como Rocky, siempre se levantó. ¿Recuerdan la cara de Apollo cuando Balboa se incorporaba una y otra vez tras besar la lona y pedía más? Pues esa es la cara esta temporada de los rivales del Madrid.

Rocky

Ha sido la Liga de encontrarnos, otra vez, en los estadios, la Liga del regreso de las aficiones. Tras diecisiete años en Real Madrid Televisión me sigo sorprendiendo de la fidelidad y pasión madridista que encuentro. Muchas veces, de hecho, me parece que es demasiado, que no puede ser cierto que miles y miles de personas esperen horas en aeropuertos para unos segundos de contacto con los ídolos, tardes enteras en hoteles para apenas un instante de completa felicidad. Sigue pasando y sigo maravillado con la escena.

Mi oficina es extensible, incluye cabina, avión, hotel y ciudad, la que sea, en la que juegue el Madrid. Y no hay viaje sin el cariño de los madridistas, incluso en esos lugares en principio más hostiles, esos en los que ser del Madrid es más difícil.  No existe un lugar en el mundo sin madridistas, comprobado.

Mi oficina, unos cincuenta días al año, es una cabina de narración en un estadio de fútbol. Y, como todas las oficinas, las hay modernas, añejas, destartaladas o, directamente, imposibles. Pero todas tienen algo en común: son habitaciones con vistas, una ventana indiscreta con la que Hitchcock haría una saga

Esta ha sido la Liga del regreso al Bernabéu, un estadio en transición, veterano y novel, que crece hacia el cielo y el subsuelo en una obra tan imposible de imaginar como maravillosamente real.  Es, directamente, acojonante lo que está sucediendo allí, “Erase una vez…el Santiago Bernabéu”. Este año hemos visto nacer y crecer un estadio de fútbol, en nuestra cara, cada semana.

Y luego, claro, el equipo. Uno por el que pocos apostaban, al que muchos daban por finiquitado sin apenas haber asomado la patita. Un equipo que empieza en un portero que va a Rolex por arriba y a setas por abajo, una cosa bárbara de lo Courtois.  La consolidación de Militao, capaz de despejar más dudas que balones, la aparición del canterano Alaba ( a ver quién es el guapo que niega ahora que David lleva toda la vida en este club, con su silla), el golpe de autoridad de Valverde, jugador capaz de algo tan difícil como que le cambien a uno el mote, ya con la vida avanzada. Kroos, que tiene clase hasta pasando los controles de seguridad de los aeropuertos…

Celebración Madrid Espanyol

Desde mi cabina he pensado cómo será el fútbol sin Modric y, cuando ya le echaba de menos, resulta que…ya veremos…igual… Y cada campo, cada afición, la nuestra y la rival, aplaudió a Luka sabiendo que es y será, siempre, “Uno de los Nuestros”.  Y qué me dicen de Vinicius, siempre en la diana de los antis o los vinagres, una bestia competitiva que piensa que, si no es ahora será luego y, por lo tanto, siempre lo intenta. Clave, decisivo, vital.

Y tantos goles como partidos le canté a Karim, qué bestia. El ídolo barbudo, el líder tranquilo, el jugador total. Un futbolista que ha puesto de acuerdo a un universo tan dispar como el del fútbol. Benzema nos y les unió, adiós al debate.

En esta Liga volvió Ancelotti para hacer historia. Para empezar, la suya propia, ganando el título en los cinco campeonatos más importantes de Europa. Y sin alterar más músculo que el que levanta su ceja izquierda, aportando algo tan complicado como la normalidad a un mundo claramente disfuncional.

Desde mi cabina he pensado cómo será el fútbol sin Modric y, cuando ya le echaba de menos, resulta que…ya veremos…igual… Y cada campo, cada afición, la nuestra y la rival, aplaudió a Luka sabiendo que es y será, siempre, “Uno de los Nuestros”

Además de un tipo normal y disfrutón, Carletto es un excelente entrenador que asume y corrige errores, que te cuenta cosas en sala de prensa y otras mejores fuera, un míster que es el fútbol que nos barrió en los 80, por cierto. Bravo, Carlo.

Para este viaje hacen falta buenas alforjas. Las mías son mis compañeros de RMTV, los que me sostuvieron en los malos momentos (que los hubo), no me dejaron caer y me ayudan cada semana. Tener grandes compañeros en el trabajo es un tesoro, formar una familia que se cuida y se protege no tiene precio, encontrarse con personas como José Luis Morales es como hacer terapia, cada día, cada minuto. Si para Hemingway “París era una fiesta”, para Moralitos la vida lo es. Y eso, amigos, es algo que se contagia. Gente vitamina, lo llaman ahora los modernitos. Gracias a todos.

En fin, una Liga más, bendita rutina.  El año que viene a ver qué oficina me toca…

 

Getty Images.

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Desde hace 17 años narrador y presentador en RMTV.

3 comentarios en: Una Liga desde la cabina

  1. Espero que una oficina desde dónde seguir retransmitiendo los partidos del Real Madrid,¡ bendita opción de audio!.
    ¡ Muchas, muchísimas gracias!.

  2. Muy grandes David y Morales. Gracias a sus audios permiten no depender de Carlos Marticulé y Julio "Se nos escapa la liga" Maldonado. Ya con Roberto Carlos era la bomba, pero creo que Morales es si cabe más pasión madridista.

    Abrazos.

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