Las mejores firmas madridistas del planeta
Inicio
Opinión
Liberad a Kubo

Liberad a Kubo

Escrito por: Mario De Las Heras28 septiembre, 2020
VALORA ESTE ARTÍCULO
1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas

Polémica por la suplencia en el Villarreal del japonés contra el Barcelona

El fútbol ha cambiado mucho. La teoría del fútbol empieza a ser ingente. Antes el fútbol parecía simplemente intuitivo. Don Paco Gento nos contó que aquel Madrid de las cinco Copas de Europa seguidas nunca examinaba previamente al rival, entre otras cosas porque no se podía. Ese Madrid campeonísimo, fresco de estrellas mundiales y de caballeros, salía al campo y observaba in situ al equipo contrario. O ni eso. Simplemente se ponían a correr y a jugar.

Hoy las cosas son muy distintas. El crecimiento teórico del balompié ha dado paso a los teóricos del mismo. Entrenadores, periodistas o aficionados. El fútbol ha crecido como una ciudad, y donde antes había un pueblo con unas pocas calles, ahora hay una urbe dividida en barrios y distritos, todos ellos llenos de gente variopinta. Entre los entrenadores, con sus correspondientes periodistas y aficionados huéspedes, hay Zidanes y Mourinhos y Guardiolas. Y Setienes y Lillos y Jemeces, por ejemplo.

Unai Emery.

También hay Emerys. Antes eran más parecidos. Ahora son, más que entrenadores, ideas. Los equipos no buscan entrenadores sino conceptos. A veces resulta que detrás del concepto hay un entrenador, pero otras veces no. En Setién, sin ir muy lejos, sólo había concepto. Una cosa abstracta y sobada. En Zidane resultó que venía cargado de Copas de Europa y de Ligas. Había concepto y entrenador. Yo no sé qué puede haber en Emery. No encuentro ni una cosa ni la otra. Ni el concepto ni el entrenador.

Emery está de actualidad porque acaba de sumar una nueva derrota contundente contra el Barcelona tras una lamentable actuación de un equipo entregado e indolente (el suyo) en el que no estaba Take Kubo, el mejor jugador del país del sol naciente y también del país valenciano. En esta época moderna del fútbol, donde hasta un lego como yo puede darse una vuelta por internet para descubrir sin demasiadas dificultades quién sí y quién no marca las diferencias, Emery parece empeñarse en marcarlas él. Y en su propio perjuicio.

Take Kubo con el Real Madrid.

Me ha recordado a Zidane y sus polémicas alineaciones y sus polémicos cambios, pero al francés le asiste el poder aplastante de la victoria. No creo que se pueda jugar a ser Zidane en ese Villarreal dejando a Kubo, el mejor, en el banquillo. Es como si Zidane dejara hoy en el banquillo a Benzema, o en el pasado al mismísimo Cristiano. Y perdiera, o peor: que perdiera con la contundencia con la que pierde Emery, una idea, el concepto que tuvo su momento de gracia subido a las alturas europeas hasta volver a su ser en el Villarreal para no poner a Take a manejar ese ambiente decaído.

Es como si Guardiola hubiese dejado en su día a Messi en el banquillo. ¿Por qué? ¿Para hacerse notar? Me sale decir: pon a Kubo, hombre, y déjate de tonterías. Esta es una modernidad absurda, una modernez. El fútbol ha crecido, pero no significa que sea mejor. Hay mucho ruido, mucha gente. Todos hablan. Todos teorizan y parecen haber abandonado la intuición primigenia (la que hizo leyenda a don Paco Gento) o, en el caso de Emery, el sentido común.

Take Kubo con el Real Madrid.

El joven prodigio japonés, por si faltaba algo, es un jugador cedido del Real Madrid (siempre paga el mismo: acuérdense de Lunin y otros) que no ha sido cedido para estar en un banco con semejante plantel por delante de él. Porque no se ha ido a jugar al Bayern de Múnich (donde con muchas probabilidades sí le darían un papel importante, o incluso en este Madrid). Es un insulto. Si es así, si va a ser así, que lo devuelvan, o que lo rescaten. Que saquen todo ese talento de esa pecera.

 

Fotografías Getty Images.