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Messi, Cristiano, Guardiola y el nihilismo

Portanálisis: "Una mirada irónica sobre la prensa deportiva diaria"

Messi, Cristiano, Guardiola y el nihilismo

Escrito por: La Galerna17 abril, 2019
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Buenos días. El eterno cuartofinalista de la Copa de Europa ha logrado superar, al fin, la frontera que hasta la fecha se antojaba infranqueable. “Aquest any sí”, reza jubilosa la portada de Sport. Si se refiere a la hazaña de llegar a semifinales, es indudable que este año sí. Lo que pase en adelante está por verse, si bien resulta innegable que el Barcelona llega a este tramo final de su campaña con todos los pronunciamientos para firmar un desenlace memorable en las tres competiciones en las que está. Ganará la Liga, hará lo propio con la Copa (salvo milagro valencianista que no contempla ni el más aventurado apostante) y tiene abiertas de par en par las semifinales de Champions, o las Messifinales, como dice Mundo Deportivo en juego de palabras (digamos, ejem) marca de la casa.

Salvo por el hecho de que De Gea cantase como Freddie Mercury y Montserrat Caballé rolled into one (lo cual es suerte, y la suerte es irreprochable), no hay nada que objetar al triunfo del Barça, que muestra una pegada que no tuvo nunca ni el Madrid en la imaginación de quienes decían que el Madrid era pura pegada. No hay, de momento, gran cosa que oponer a la trayectoria de los culés en nuestra competición predilecta y esto es algo que no puede decirse de la Liga, competición que ganarán con las mismas armas de la Champions (la brillantez de Messi y la abnegada solvencia del resto), pero en la que además cuentan con el beneplácito de las instituciones que bendicen las fechorías de Suárez y sancionan como penaltis escandalosas patadas al césped. Poco, con todo, puede decirse en contra de la legitimidad de su triunfo de ayer. Si tienen que ganar la Champions, que lo hagan, y que lo hagan sin sombra de duda. Al madridismo, si llas cosas se dan de ese modo, no le quedará sino tender la mano y lamerse las heridas en lo oscuro mientras se piensa la jugada de contragolpe. El favoritismo de los estamentos por el Barça es mucho más moderado en Europa que en la Liga española, donde no solo Federación (y con ella árbitros y VAR) apoyan sin fisuras el proculerismo, sino que la propia competición, la Liga, nombra tuitero paradigma del fair play a Suárez, o lanza otro tuit tan laudatorio sobre Messi que parece mentira que haya otros equipos que también juegan la misma competición.

Ahí lo tenéis, caros amigos. Eso son favoritismos y no el del proverbial padre bíblico con el hijo pródigo. Parece ser que el CM de la Liga fue en otra vida CM del Barça, o que sigue siendo (como con fortuna decía ayer otro tuitero) CM del Barça pero con la cuenta de la Liga. Qué más da, queridos galernautas. Qué más da, hay que decirlo más. El nihilismo como solución a este sinvivir de fin de temporada a la que Dios confunda y que esperamos no tener que volver a vivir. Todo el mundo, absolutamente todo el mundo va a echarse en los brazos de Messi, incluido Marca, por ejemplo.

Más “diario de todas las aficiones” que nunca amanece hoy el rotativo dirigido por Juancho Gallardo, a quien también es cierto que la cochambrosa temporada facturada por el Madrid no deja tal vez más remedio. Más preocupante casi, sabiendo la relativamente buena conexión con la alta directiva blanca que tiene Marca, nos resulta ese recuadro inferior amarillo, que habla sobre la reconstrucción del Madrid en términos que nos hacen temer una actitud timorata en dicho proceso de reconstrucción. No sabemos si “Revolución” es la palabra para describir lo que hace falta, pero si no es esa hace falta alguna parecida. Algo, en todo caso, que vaya mucho más allá de simples retoques más o menos afortunados. Florentino, hay que ilusionar. Urge. Urge muchísimo. Es difícil porque el mercado opone muchas dificultades. Pero para eso es usted Florentino Pérez, carajo ya. El presidente de quien todo lo bueno puede esperarse.

Todos los periódicos, pero sobre todo As, se hacen eco también de la eliminación de la Juve de Cristiano a manos de un sensacional Ajax. Cada madridista está legitimado para su propia reacción ante esta eliminación. Algunos estarán tristes por admiración a Cristiano, otros preocupados porque la Juve se antojaba el rival más incómodo en una hipotética Final del Barça, otros aliviados por no tener que ver al ídolo pretérito alzar la Orejona con otra camiseta, y otros una mezcla de todas o varias de esas cosas. Decía ayer Jesús Bengoechea, también en Twitter, que falta perspectiva temporal para juzgar la decisión de dejar ir a Cristiano. Aléjese todo oportunismo para decir ahora que estuvo bien, como denunciable era decir que estuvo mal cuando la trayectoria de Cristiano era imparable en la competición. Nuestra admiración eterna para el luso, lamentando no poder decir lo mismo sobre Guardiola, cuyas declaraciones descacharrantes de ayer (“No vine al City para ganar la Champions”) son reflejadas por la Ouija en pequeñito, en esa franja lateral izquierda de asuntos menores, no vaya a ser que se enfaden los lacitos amarillos y se enfurruñen mucho y le retiren el permiso a la Ouija para besar allá donde pisan por haber inventado el fútbol.

Cristiano, en cambio, fue a la Juve para ganar la Champions. Lo sabe y por eso asume con gallardía su fracaso, como hacen los hombres. Lo sabe y nunca lo negará. Es cualquier cosa menos un hipócrita y un desahogado de manual, que no digamos que Pep sea exactamente eso, pero a lo mejor sí decimos algo extraordinariamente parecido.

Pasad un buen día. Ya queda menos.