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Las mejores delanteras del Real Madrid: 1950-1982 (2ª parte)

Las mejores delanteras del Real Madrid: 1950-1982 (2ª parte)

Escrito por: Alberto Cosín17 enero, 2017
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La llegada casi a la par de Francisco Gento y Alfredo Di Stéfano en el año 1953 cambió la historia del Real Madrid. En ese momento el club blanco era el quinto en número total de Ligas con dos (conseguidas en la República), por detrás del F.C. Barcelona, el Athletic Club, el Atlético de Madrid y el Valencia. Ahí arrancó el periodo más esplendoroso de la entidad de Chamartín.

La primera delantera que conformaron el porteño y el cántabro tuvo como socios a Joseíto, Roque Olsen y Molowny en la temporada 1953-1954. Joseíto era un extremo diestro versátil que también podía ejercer de interior y que tenía en su técnica y su magnífico olfato de gol dos características fundamentales. Por su parte, el argentino Olsen figuraba como interior derecho, donde descollaba fuerza, potencia, trabajo y enorme eficacia de cara a puerta, mientras que Molowny continuaba jugando agarrado a sus mangas y destilando finura y elegancia desde el perfil izquierdo. La ‘Saeta Rubia’ ocupaba el puesto de delantero, aunque aparecía por cualquier parte del campo para robar el cuero, construir la jugada, regatear, conducir el balón y marcar. La banda siniestra tendría en Gento su dueño durante casi dos décadas, ala por la cual el guarnicense brillaba por su increíble velocidad, su regate en seco, su gran disparo y sus precisos envíos.

Aquel curso el Real Madrid volvió a levantar el título liguero tras 21 años de sequía y el estreno de la vanguardia coincidió con el debut de Di Stéfano en la competición doméstica ante el Racing. Era la jornada tres y los blancos se impusieron a los santanderinos con un doblete de Olsen y una diana de Molowny y otra de Di Stéfano. Desde ese momento la delantera también fue de la partida en los triunfos por 0-4 ante el Oviedo, con goles a pares de Molowny y Joseíto, un 2-1 en casa contra el Deportivo de la Coruña o la victoria frente al Real Jaén.

Joseíto, Olsen, Di Stéfano, Molowny y Gento

El siguiente frente de ataque importante fue el único que repitió presencia en una final de la Copa de Europa, concretamente en el segundo y el cuarto título del equipo capitalino en los años 1957 y 1959. En liza continuaban Gento y Di Stéfano con Kopa, Mateos y Rial a su lado. Al francés le echó el ojo Bernabéu tras la primera Copa de Europa conquistada ante el Stade de Reims y se lo trajo a Madrid. El galo se tuvo que amoldar a la posición de extremo diestro pero lo hizo a la perfección dada su virtud para el regate y el desborde, su dinamismo, su astucia y su clase. En la zona interior Mateos conocido como ‘Fifirichi’ era un futbolista rápido, luchador, excepcional rematador, pícaro y muy listo. Por último Rial fue una petición expresa de su compatriota Di Stéfano. Firmado desde el Nacional charrúa tuvo una especial conexión con Gento desde el principio. El de Pergamino poseía un fenomenal dominio del esférico con las dos piernas, una gran calidad técnica, mucha inteligencia, gran visión de juego y un duro chut.

José Villalonga optó por este quinteto principalmente para el torneo europeo. En la Liga aparecieron solo en el alirón de la penúltima jornada. A mediados de abril viajaron a Zaragoza para imponerse en La Romareda a los maños en una tarde fabulosa de Enriquito Mateos que decidió el triunfo con dos goles. Mientras que el estreno en la Copa de Europa fue en la ronda de semifinales. Enfrente un sensacional Manchester United de Sir Matt Busby que hincó la rodilla ante los merengues. En la ida se ganó por 3-1 con tantos de Rial, Don Alfredo y Mateos y en la vuelta en un encuentro memorable se empató a dos después de una lección de fútbol madridista. La final se celebró en el Santiago Bernabéu y aunque costó derribar el muro defensivo de la Fiorentina, primero Di Stéfano y luego Gento dejaron el trofeo en casa.

En el curso siguiente de 1957-1958 se revalidó el entorchado liguero y la delantera colaboró con algunos triunfos de mérito. Cabe destacar por ejemplo las victorias ante el Osasuna, el Granada en Los Cármenes con un doblete de Rial, la Real Sociedad, el RCD Español o el Real Valladolid con un ‘hat-trick’ de la ‘Saeta Rubia’ en el Bernabéu.

El año de la tercera Copa de Europa sus apariciones juntos disminuyeron aunque resultaron clave. En la Liga se les pudo ver en un apabullante 6-1 a la Real Sociedad recién entrada la primavera y en la Copa de Europa se estrenaron en cuartos de final. Ante el Wiener SC austriaco igualaron a cero en el Prater pero en la vuelta masacraron a su rival por un extraordinario 7-1 con Di Stéfano como gran héroe del choque. En semifinales se vieron con el Atleti de Madrid aunque estuvieron presentes en la derrota del partido de vuelta. Tras ganar el desempate en Zaragoza repitieron once en la final al estar Puskas lesionado. De nuevo con el Stade de Reims como adversario Mateos hizo el primero y erró un penal después y Di Stéfano ejecutó la sentencia en la segunda mitad.

En 1958 el Real Madrid había incorporado a Puskas completando el conjunto merengue una línea ofensiva de ensueño integrada por Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento. Sin embargo no tuvo tanta perdurabilidad como parece y los cinco únicamente coincidieron en nueve partidos oficiales de la campaña 1958-1959, al marcharse a final de dicha campaña el “Pequeño Napoleón” francés.

Eso si, en las oportunidades que concurrieron sobre el césped dejaron una huella imborrable a los hinchas madridistas. Primero con Carniglia y luego con Miguel Muñoz en el banquillo los blancos quedaron por detrás del F.C. Barcelona en Liga y conquistaron la 4º Copa de Europa de forma consecutiva ante el Stade de Reims. Durante el año la delantera gozó de algunos momentos mágicos como el doble 8-0 a Osasuna y el Sevilla en Liga en casa (Di Stéfano consiguió un triplete en ambos choques), la victoria a domicilio contra el Betis o el 2-0 en el Santiago Bernabéu frente al Besiktas en octavos de la máxima competición continental.

El fichaje de Puskas obligó a Rial a pasarse al interior diestro donde no pudo sacar lucimiento a todas sus grandes virtudes. El magiar por su parte pese a aterrizar pasado de kilos y entrado en años deleitó gracias al guante de su zurda, a una poderosa arrancada en la corta distancia, a su calidad en el pase, a una magnífica visión de juego y por su alianza sublime con el gol.

Kopa Rial Di Stéfano Puskas Gento

Con el inicio de los años 60 el equipo merengue completó su epopeya europea con un quinto título continental memorable. La baja de Kopa y el declive de Rial obligaron a la entidad a acudir al mercado y Bernabéu firmó a un brasileño y a un soriano. El sudamericano fue Darcy Silveira conocido como ‘Canario’, un extremo derecho potente, sacrificado, de mucho carácter y con un buen desborde. Mientras que el de Arcos de Jalón de nombre Luis del Sol y llegado del Betis se desempeñaba como interior siendo la calidad, su poderoso físico, el sentido táctico, la inteligencia, la resistencia y una enorme brega sus principales cualidades.

Los dos se unieron a la ‘Santisima Trinidad’ blanca que formaban Di Stéfano, Puskas y Gento y conquistaron la Copa de Europa de aquel año y las Ligas de 1961 y 1962. Del Sol llegó como refuerzo en el mes de abril casi recién terminada la Liga como refuerzo para la Copa del Generalísimo y la Copa de Europa, lo que unido a la condición de extranjero de ‘Canario’ (no podía jugar el torneo del KO), hizo que a los cinco no se les viese por primera vez sobre el césped hasta la vuelta de la semifinales de la competición continental. Pero aquel partido fue mítico por todo lo que supuso. Enfrente estaba el Barcelona al que ya se había ganado en casa y al que de nuevo se doblegó de forma extraordinaria en el Camp Nou. En un choque fabuloso de los hombres de Miguel Muñoz bailaron a los culés y les derrotaron por 1-3 con doblete de Puskas y un gol de Gento.

Tres semanas más tarde la vanguardia fue la titular en la histórica final contra el Eintracht de Frankfurt. Un duelo que está reconocido como el mejor que se ha visto en la lucha por el cetro europeo. La línea ofensiva blanca resultó imparable para la zaga germana que encajó siete tantos pero que pudieron ser varios más. Puskas hizo un póker de dianas y Di Stéfano logró un triplete pero la actuación también de Canario y Gento por las bandas y de Luis del Sol asistiendo, robando y distribuyendo fue realmente magistral.

En la campaña siguiente fueron una de las claves para conseguir una Liga que se resistía desde 1958. En la jornada 11 se cobraron en el Real Oviedo su primera gran víctima al endosarle un 7-0 en el Bernabéu con tres tantos de Del Sol y dos de Puskas y Gento. Una semana más tarde se exhibieron ante el Barça en su estadio al que vencieron por 3-5 con un papel determinante de Gento y a continuación también vencieron al Real Valladolid, al Real Betis por 0-5, a la Real Sociedad por 0-4, al Valencia, al Elche por ocho dianas (cuatro de Puskas) al Athletic Club o al Sevilla entre otros. Mientras que en los dos grandes partidos del año en el coliseo merengue tomaron buena cuenta de Atleti y Barcelona. A los colchoneros se les ganó con un Puskas en su habitual eficacia goleadora y los culés se les derrotó con nitidez pese al 3-2 final con dos tantos encajados en los últimos instantes. Por su parte en la Copa de Europa disputaron el fatídico encuentro de vuelta en el Camp Nou contra el conjunto blaugrana donde el colegiado inglés Mister Leafe no permitió a los madridistas que continuasen en el camino de su 6º entorchado consecutivo.

Un año después el cuadro blanco revalidó el título aunque la inclusión de Tejada por C